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Full text of "Diccionario biográfico americano. Este volúmen contiene los nombres, con los datos biográficos i enumeracion de las obras de todas las personas que se han ilustrado en las letras, las armas, las ciencias, las artes, en el continente ameriano"

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ES PROPIUEDAI) IJEL AUTOR 
^ S K R E S E li V A TODOS \.0< DERECHO: 



DICCIONARIO 



BIOGRÁFICO AMERICANO 



OBRAS PUBLICADAS 



JOSÉ DOMINGO CORTES 

I8(i2 - 187.")) 



FLORES CHILENAS. — POETAS AMERICANOS. — INSPIRACIONES PATRIÓTICAS DE LA 
AMÉRICA. — POKTAS CHILENOS. — DEBERES DEL HOMBRE. — CANTOS PATRIÓTICOS. 

— ESTADÍSTICA BIBLIOGRÁFICA DE BOLIVIA. — GALERÍA DE HOMBRES CÉLEBRES DE 
SOLIVIA. — LOS REVOLUCIONARIOS DE LA INDEPENDENCIA DE CHILE. — PARNASO 
BOLIVIANO. — PARNASO PERUANO. — PARNASO CHILENO. — PARNASO ARJENTINO. 

— SIMÓN BOLÍVAR. — OBRAS POÉTICAS I DRAMÁTICAS DE JOSÉ MÁRMOL. — AMÉRICA 
POÉTICA. — PROSISTAS AMERICANOS. — POETISAS AMERICANAS. — JOSÉ DE SAX 
MARTIN. 



DICCIONARIO 



BKXIRÁFim AMERICANO 



ESTE VOLUMEN CONTIENE LOS NOMBRES, CON LOS DATOS BIOGRÁFICOS 

I ENUMERACIÓN DE LAS OBRAS DE TODAS LAS PERSONAS QUE SE HAN ILUSTRADO 

EN LAS LETRAS, LAS ARMAS, LAS CIENCIAS, LAS ARTES, 

EN EL CONTINENTE AMERICANO 



POR 



JOSÉ DOMINGO ¿CORTÉS 

ADICTO A LA LEGACIÓN DE CHILE EN BÉLJICA 

CABALLERO DE LA ORDEN DE LA ROSA DEL BRASIL 

KX-DIRECTOR JENERAL DE LAS BIBLIOTECAS PÚBLICAS DE BOLIVIA 

MIEMBRO CORRESPUNSAL DE LA EXPOSICIÓN INTERNACIONAL 

DE CHILE EN FRANCIA 



PARIS 

TIPOGRAFÍA LAHURE 

9, CALLÍi DE FLEÜHUS, 9 



1875 



ES PHUi'lEDAD DEL AUTOR 




r 17 



A LOS PUEBLOS AxMERIGANOiS 



DEDICA ESTA OBaA 



JOSÉ DOMINGO CORTES. 



parís, julio de 187 6. 



m94'180 



INTRODUCCIÓN 



Para que una obra nueva sea debidamente apreciada, es menester que el público 
conozca el propósito que la ha inspirado, el método seguido en su ejecución, los elementos 
de que para ella se ha podido disponer i las dificultades que, a fin de llevarla a buen 
término, ha sido necesario superar. 

El Diccionario Biográfico Americano obedece a un propósito humanitario i 
patriótico. Es una publicación de todo punto orijinal, por referirse especialmente a las 
personalidades que se han distinguido en el nuevo mundo, que hasta hoi solo habia 
logrado introducir en las publicaciones universales del mismo jénero, un cortísimo 
número de sus notabilidades. 

El Continente que se extiende de un polo al otro en el hemisferio de Colon, está 
cruzado en todos sentidos por rios caudalosos, por cadenas de colosales e inaccesibles 
montañas, por intransitables desiertos i por selvas vírjenes, en cuya espesura vagan 
aún incultos los primitivos habitantes de la tierra. No debe, pues,. causar extrañeza que 
los Estados constituidos en aquel mundo nuevo, en el curso de tres siglos i medio 
corridos desde su descubrimiento, permanezcan todavía los unos con respecto de los 
otros en un relativo aislamiento. 

Durante la época colonial, la diferencia de razas por una parte i la dependencia de 
potencias europeas diversas, frecuentemente enemigas, i en guerra abierta, por la otra, 
impedían toda relación entre las rejiones española , portuguesa e inglesa de la 
América. 

En 1776, con el nacimiento de los Estados Unidos del Norte a la vida libre, comenzó 
una nueva era. Los espíritus superiores de Hispano-América, desde Méjico hasta Chile, 
comprendieron el acontecimiento i se sintieron atraídos por su importancia. Es indudable 
que la primera jeneracion que en las colonias españolas acarició la idea de la 
emancipación, la jeneracion de Caro i de Miranda que militó bajo la bandera estrellada, 
i de Rojas i Ovalle, recibió sus primeras inspiraciones de la patria de Washington i 



X INTRODUCCIÓN. 

Franklin , de JeíTerson i Hamilton. La Convención de Filadelfia i la Constitución a que 
dio oríjen, no pudo menos de ser para los primeros sociólogos del resto del Continente 
una magnífica revelación. 

Es verdad que la revolución francesa, siguiendo de cerca a la independencia de los 
Estados Unidos, hizo también sentir poderosamente sus efectos del otro lado del Atlántico; 
pero si de Francia fueron a la América Meridional las teorías de los enciclopedistas i los 
excesos de sus secuaces, de la Federación del Norte fue el ejemplo mesurado i práctico, 
i de las bahías de Chesapeak i de Boston salieron, con destino a las hermanas menores 
que pugnaban por romper sus cadenas en el Sur, las imprentas i las escuadras. 

Desde aquella fecha, purificada por la libertad la atmósfera de despotismo en que 
aquellos pueblos habían vivido agonizando, los americanos se« divisaron, i principió su 
fraternidad. 

La guerra es un fuego asolador ; pero así como el torrente de lava una vez enfriado 
transforma en feraz el terreno estéril la víspera, la guerra suele resarcir sus extragos 
con incomparables beneficios. 

La de la emancipación en la América española, a más de evocar a aquellos pueblos 
del réjimen de ilotas en que el lejano monarca los tenia a la noble existencia de naciones 
independientes, puso en contacto a los americanos de la misma raza desde Magallanes 
hasta el mar Caribe. Los dos jénios Icjcndarios que presidieron a aquella épica lucha, 
San Martin i Bolívar, reunieron en torno de sus estandartes, el primero todas las 
naciones de la zona templada, el segundo todas las de los trópicos, i por una doble 
senda de victorias llegaron, después de libertar un mundo, a abrazarse en las verdes 
márjenes del Guayas. 

Ese contacto, esa unidad en el glorioso esfuerzo, fué fecundo en íntimos afectos 
cuyo recuerdo ha solido bastar más adelante para suavizar asperezas en las siempre 
fluctuantes relaciones internacionales. 

Desgraciadamente la autonomía es la base, pero no es el todo en la constitución de 
los pueblos. Al dia siguiente del triunfo quedaba a aquellas infantiles naciones la 
laboriosa tarea de organizarse para la vida independiente. No ofrece esta breve pajina 
espacio suficiente, ni es un prólogo ocasión oportuna para referir las alternativas aveces 
dolorosas, siempre interesantes i dignas de fijar la atención de los sociólogos, por que 
han pasado aquellos Estados en el grave empeño de su organización. Los justos principios 
del derecho público moderno han librado, en aquel campo de ensayo , una serie de 
cruentos combates, no solo con los vestijios de una tradición viciosa, sino con las 
inconsultas utopías que nunca dejan de surjir en épocas revolucionarias. 

En medio de estas absorbentes preocupaciones en sus propios hogares, aquellos 
pueblos apenas han tenido oportunidad para continuar las relaciones tan gloriosamente 
inauguradas en la lucha por la libertad común. Felizmente muchos de ellos han puesto 
ya cima a su empresa, i, o viven en paz i han comenzado a cosechar el fruto de su 
labor, o, formadas ya en gran parte sus costumbres cívicas, bajo la éjida de sabias i 
adelantadas lejislaciones, dan la última mano a la obra de su constitución. 

Este es el momento que el autor ha escogido para dar a luz este Diccionario 
Biográfico Americano, destinado a facilitar su conocimiento recíproco a los hijos de un 
mismo Continente. 



INTRODLCCION. XI 

Hé aquí por qué ha dicho que este libro obedece a un propósito humanitario i 
[jalriótico. 

Sociedades que en gran parte arrancan del mismo oríjen, constituidas bajo rej imanes 
análogos en su mayoría, con idénticas aspiraciones e intereses armónicos, los Estados 
americanos deben i tienen que formar una familia. Las malas intelijencias que suelen 
suscitarse entre ellos, las rivalidades que se suponen en jérmen, no proceden de otra 
causa que del aislamiento, fuente de todo egoísmo. 

Este libro tiene por principal objeto reaccionar contra ese aislamiento, multiplicando 
i estrechando los vínculos relajados después de la independencia, i haciendo familiares 
en todos nuestros países los nombres venerados i queridos en cada uno. 

Este noble fin, es lo que ha infundido al autor del libro, aliento para emprender su 
magna obra i lo que ha mantenido su celo en el curso de la ejecución. 

La preparación de los materiales que se han tenido presentes le ha demandado tres 
años de continuo trabajo, auxiliado por numerosos e intelijentes colaboradores. Es 
evidente que sin ellos, ni sus medios ni su contracción personal le hubieran, por sí solos, 
permitido realizar su proyecto. Cumple, pues, con un deber de justicia i de gratitud, 
tanto más dulce de llenar, cuanto más expontánea i jenerosa ha sido esa colaboración, 
imprimiendo aquí sus nombres. Entre ellos se verá que hai personas de todas las 
nacionalidades americanas i de todas las situaciones i edades de la vida, pues para 
obtener los datos de que ha hecho uso, el autor se ha dirijido, en cuanto le ha sido 
posible, a compatriotas de la jeneracion del personaje de la biografía: 

Domingo Santa María, Juan Manuel Pereira da Silva, Andrés Lamas, Ramón Soto-" 
mayor Yaldes, Carlos Walker Martínez, F. Cipriano Zegarra, Francisco Javier Godoi, 
Anjel Justiniano Carranza, Ricardo Palma, Manuel J. Vega, Luís F. Prieto del Rio, José 
María Torres Caicedo, Domingo Aracena, Bernabé Demaria, Ventura Blanco Yiel, Jeró- 
nimo Espejo, Moisés Vargas, José Casimiro Ulloa, Fanor Velasco, Crescente Errazuriz, 
Juan Martin Echenique, José Clemente Fabres, Wenceslao Alenk, Carlos A. Salaverri, 
Manuel G. Carmona, Horacio Pinto Agüero, Rómulo Mandíola, Antonio Urizar Garfias, 
Francisco de Frías, Eujenio María Mostos, Luis Guimaraes Júnior, Santiago Arcos, Adel 
Donoso, J. M. Cantilo, J. M. Ramos Mejia, Florentino Gonzales. 

No dá el autor acerca de las personas cuyos nombres acaba de enumerar más 
pormenores, porque muchas de ellas, gozando de continental reputación, no han 
menester de su mención para ser conocidas, i ademas, porque dentro de este volumen 
se hallarán sus apuntes biográficos que, aún haciendo violencia a su modestia, no se ha 
podido menos de incluir , so pena de dejar el Diccionario Biográfico Americano 
incompleto. 

En cuanto al libro mismo, las explicaciones de su autor serán sinceras i cortas. 

El espíritu que a su redacción ha presidido, es el que de un modo gráfico prescribió 
el inmortal Miguel de Cervantes Saavedra en estos elocuentes términos : « Los historia- 
dores deben ser puntuales, verdaderos, i no nada apasionados, i tales, que ni el ínteres 
ni el miedo, el rencor ni la afición les haga torcer el camino de la verdad, cuya madre 
es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo 
i aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir. ^ 



XII INTRODUCCIÓN. 

La exactitud en los datos i la sobriedad en las consideraciones, han sido los dos 
principios que han servido en este caso de norma. 

Sin embargo, una obra de este jénero no puede aspirar a ser perfecta desde su 
primera edición. Por mucho escrúpulo que su organizador i editor haya puesto, es 
materialmente imposible que en los apuntes biográficos de más de cinco mil personajes, 
a muchos de los cuales la distancia, las ocupaciones o la excesiva modestia han impedido 
proporcionar detalles o resolver dudas, no se hayan deslizado involuntariamente algunos 
errores accidentales de nombres, de lugares o de fechas. 

No tiene tampoco este libro la pretensión de ser completo. A decir verdad, más de 
un nombre ilustre, con derecho a figurar en honroso sitio en sus pajinas, no ha sido, 
por esta vez, incluido en ellas, por no haberse obtenido con oportunidad los datos 
necesarios i fidedignos a su respecto. 

El autor se hace, pues, un deber de pedir a sus lectores induljencia para esta 
primera edición, en atención a la enormidad de la obra i al sin número de dificultades 
que, para realizarla, ha tenido que vencer. 

Ruega ademas a los que tengan rectificaciones que hacer a equivocadas aseveraciones 
del Diccionario Biográfico Americano, i a los que noten la ausencia de nombres que 
debieran figurar en él, que le dirijan sus comunicaciones, a fin de tenerlas presentes 
para la segunda edición, que se emprenderá agotada la primera. 

Libros de la naturaleza del Diccionario Biográfico Americano no pueden ser el 
producto de un dia ni del esfuerzo de un hombre o de un grupo; tienen forzosamente, 
si han de ser exactos i completos, que serlo del tiempo i del público en jeneral. 

No cabe, pues, al que sirve de intermediario; al que traduce del francés, del inglés 
i del portugués, como ha ocurrido en el caso actual; al que colecciona, organiza, vijila 
la impresión i corrije i limpia, en fin, hasta el último momento, gloria literaria alguna. 

Séale ello tenido en cuenta al autor del presente Diccionario Biográfico Americano, 
i resárzale el público sus sacrificios, al menos con su benevolencia. 



JOSÉ DOMINGO CORTÉS. 



París, julio, de 1875. 



DICCIONARIO 



BIOGRÁFICO AMERICANO 



A 



ABADI 

ABADIANO (Diego José), literato i jesuita me- 
jicano. Nació en 1727 en una hacienda de labor 
cerca del pueblo de Tiquilpan. Entró en la Com- 
pañía de Jesús en 1741, i en Méjico i Zacatecas en- 
señó la retórica, la füosofia, el derecho canónico i 
el derecho civil. Pronto, a causa de su constancia 
en el estudio i de su afán por la enseñanza de la 
juventud, se vio deteriorada su salud, aun antes de 
cumplir cuarenta años de edad •, i debió el haber 
¡¡rolongado su vida a sus estudios en la medicina 
(¡ue emprendió en esta época, pues los cuidados de 
los médicos fueron inútiles. Siendo rector del Co- 
lejio de Querétaro, salió para Italia en 1767 i fijó 
su residencia en Ferrara. Ya entonces habia escrito 
en latin varios opúsculos teolójicos ; también dejó 
algunos apuntes sobre ciencias exactas. Tradujo 
alg-unas Églogas de Virjilio, i en italiano dio a luz 
un Tratado del conocitniento de Dios; i describió 
los rios más notables de la tierra en su Jeografía 
hidráulica. Debió su gran celebridad literaria a un 
[)oema latino que tituló Heroica de Deo carmina. 
En Madrid apareció por primera vez el referido 
poema el año de 1769. Esta obra fué recibida con 
mucha aceptación i contó entre sus admiradores i 
apasionados a Juan Lami, prefecto de la Biblioteca 
liicardiana; al cardenal Zanotti, matemático i 
poeta de Bolonia, que dijo era divino aquel poeta; 
también Clementi Vennetir secretario de una aca- 
demia fundada por María Teresa de Austria, reina 
de Hungría, le escribió una carta, en que ademas 
de colmarlo de elojios, le acompañaba un diploma 
de académico. El abate Serrano, ex-jesuita de Va- 
lencia, le llenó de alabanzas, i a los sabios Lampi- 
lias i Ilervas pareció esta obra inmortal i digna del 
■•<iglo de Augusto. Pero Abadiano no se envanecía 
con tantos elojios, sino antes bien lo excitaban a 
pulirla más i mis, i la aumentó hasta treinta i tres 
cantos, que fueron impresos en Venecia en 1773, 
i reimprimió el mencionado poema con el aumento 
de cinco cantos en Ferrara dos años después •, to- 
davía se hizo otra nueva edición en Cecenaen 1780. 
Pero la muerte le hirió al fin en 30 de setiembre 
de 1779, i en su memoria se compusieron algunas 
bellas inscripciones por varios de los injenios más 
distinguidos de Italia, que fué para él su segunda 
patria. 

Dice. BIOGR. 



ABBOT 

ABASÓLO ( Mariano ), patriota mejicano. Cau- 
dillo independiente que acompañó a Hidalgo en su 
entrada a San Miguel, i fué quien mandó poner en 
manos de aquel todo el armamento que se hallaba 
sobrante en su cuartel; después siguió la marcha 
de las tropas independientes hasta su llegada a 
Guanajuato. Estuvo presente al combate del monte 
de las Cruces, que abrió el camino de la capital ; 
pero Hidalgo, por un inconcebible i deplorable mo- 
tivo, no supo sacar ningún fruto de la señalada vic- 
toria quer alcanzó en aquel punto sobre las cortas 
fuerzas de Trujillo, que le disputaron heroicamente 
el puesto por espacio de muchas horas, pero que al 
fin sucumbieron al número. Abasólo se halló en la 
batalla del puente de Calderón, posición imponente, 
defendida por un gran número de cañones i por 
unos cien mil insurjentes, pero que faltos de ar- 
mas, de disciplina i de instrucción, fueron derro- 
tados por las instruidas tropas de Calleja : se dice 
que en ella Abasólo se manejó con valor i decisión ; 
pero la suerte de la guerra lo hizo vagar prófugo i 
amenazado de mil peligros; ya entonces habia sido 
ascendido por el jenerahsimo Hidalgo al grado de 
mariscal. Llegó Abasólo en su marcha hasta Aca- 
tica de Bajan, donde cayó con todos sus compa- 
ñeros en poder de Elizondo, i fué conducido a 
ser juzgado en Chihuahua por el comandante je- 
neral de las provincias internas. Al fin salió conde- 
nado a prisión perpetua en España, para cuyo des- 
tino fué embarcado poco tiempo después, i murió 
en el castillo de Santa Catalina de Cádiz. Su patria 
ha honrado su memoria, mandando inscribir su 
nombre con letras de oro en el salón de sesiones 
del Congreso. 

ABBOT (Jacobo), escritor americano. Nació en 
Halldwell (Maine) en 1803. Graduado de doctor en 
teolojía, comenzó en 1825 sus trabajos sobre edu- 
cación moral i relijiosa para la infancia: el Joven 
cristiano, La piedra angular.. El modo de hacer 
el bien, los Libros de Rollo, diez i seis volúmenes, 
los Libros de Lucy, seis volúmenes, los Libros de 
Joñas, cuatro volúmenes, los Viajes de Marco 
Polo, El verano en Escocia, Historia ilustrada, i 
algunas otras con el concurso de su hermano 
Juan. 

1 



ABREU — : 

ABBOT (Juan), liermano d<ú aiil<M-ior, i como él 
ministro de la Iglesia reformada, autor de varias 
obras notables, entre ellas la Vida de yiipoleori., 
La madre en el Jior/ar i El hijo en el hoyar, que 
han jneiiecido los.lioaorea de ser vertidas al tran- 
ces báj© é\ tituló leaeral efe La familia. 

ABB,OT (Samtt.l), americ2.no. Comerciante de 
"jidsRMk 'píoleetaír del Seíiünarjo teol<Jjico de An- 
'(ioi'cr ^Masscwhu9etts),vGitiuitd'de la cual era oi'iji- 
nario. Retirado del comercio después de liaher he- 
cho una fortuna considerable, dejo a Doslon para 
volverse a su ciudad natal, donde murió a la edad 
de ochenta años en 1812. Di(') 20,000 pesos para la 
fundación del Seminario, i para su sosten le asignó 
en su testamento la suma de 100,000 pesos. Se 
hizo notar siempre por el método a que arregló su 
vida i por sus [irudentes i sabias miximas. «>¡o 
debe elojiarse a nadie en su presencia ni denigrár- 
sele en su ; usencia, » decia siempre, i a esta má- 
xima se atuvo en todos los negocios ordinarios de 
la vida. Se hizo también notar por su piedad i por 
sus donativos para objetos de beneficencia. Murió 
en la mayor tranquilidad, sin dejar hijos, i sí solo 
una viuda, con quien permaneció casado más de 
cincuenta años i que le ayudó siempre en sus ne- 
gocios i en sus buenas ol)ras. 

ABELLO (Manukl), estadista colonüjiano, hijo 
del Estado del Magdalena, se distinguió desde sus 
primeros aPios por una intelijencia clarísima i una 
grande aptitud para estudiar i resolver las cuestio- 
nes de Hacienda. Dotado de una actividad jirodi- 
jiosa i de un gi'an celo por las oleras de interés 
público, comenzó a figurar mui temprano en la po- 
lítica militante, i alcanzó a ocupar los primeros 
puestos en las antiguas provincias de la costa del 
Magdalena i de BoKvar. Fué presidente, del [iri- 
mero de estos Estados, i muchas veces senador 
i representante de ambos en los Congresos de Co- 
lombia. Asistió igualmente a la gran Convención 
de Rionegro, que formó la admirable Constitución 
que hoi rije la república colombiana, monumento 
político en el cual están desarrollados todos los 
grandes principios de 1789. Abello murió en Bo- 
gotá en 1872, mientras desempeñaba el elevado 
puesto de secretario de Estado en los departamen- 
tos de Guerra i Marina. 

ABREU ( Mai;ía Uasri.A di:), heroína brasileña, 
que a la edad de diez i ocho años, ardiendo en 
deseos de adquirir gloria, se embarcó en 1700 
para Lisboa, sentó plaza de soldado bajo el nom- 
bre de Balta:-ar de Coito Cardoso , i pasó a la 
India. Largo seria enumerar todas las proezas de 
esta heroína i los combates en que se encontró. En 
el asalto de la fortaleza de Amboino, fué uno de 
los soldados que primero escalaron el fuerte, he- 
cho por el cual fué nombrada cabo de! baluarte de 
Madre de Dios. En 1714 trocó la vida guerrera por 
la pacífica, retirándose del ejército i casándose con 
Alfunso Teixeira Arraes de Mello, que, años antes, 
habia sido gojjernador del fuerte de San Juan Bau- 
tista, en la isla de Goa. Esta célebre mujer murió 
en esta isla en 1718 rodeada del respeto de sus 
contemporáneos. 

ABREU DE PEREIRA (Mateo), brasileño. Fué 
el cuartu obispo de la diócesis de San Pablo (!e 
aquel imperio. Estuvo al frente de ella desde 1797 
hasta 1824, en que murió. En 1822 formó parle del 
triunvirato encargado del 'yi:obierno interino i!e la 
provincia. Distinguióse este prelado por sus luces 
i virtudes. 



— ACEVE 

ABREU LIMA (José Ignacio), escritor brasile- 
ño, nacido en Pernambuco liácia 1796-, fué educa- 
do en Rio de Janeiro i entró en la carrera militar. 
Era en 1817 capitán de artillería, cuando, a conse- 
cuencia del movimiento revolucionario que (H)stó 
la vida a su padre, pasó al servicio de Venezuela, 
donde Bolívar le nombró jencral. Después de ha- 
ber servido a sus órdenes hasta 1830, marchó a Eu- 
ropa, permaneció algún tiempo en Paris i regr(^s(') 
a su país a fines de 1832, viviendo en la soledad 
desde la muerte de Don 1\ dro. Se citan de Abi'cu 
Lima cierto número de trabajos hist()ricos, entr(í 
otros, los siguientes : Bosquejo hislúrieo, poUliro 
i literario del Brasil (1835); Compendio de la 
Historia del Brasil (1843) ; Defensa de la Historia 
del Brasil ( 1844) ; Sinopsis de los hechos princi 
pales de la Historia del Brasil (1845); Compenilln 
de Historia universal (1847); El Socialismo (1855). 
Este viejo i i'espetable soldado brasileño que tanto 
trabajó por la independencia de Colombia muri<'i 
en Pernambuco hace pocos años. 

ACAMAPITZIN o ACAMAPICTLI fué el nondirc 
del primer i"(>i de Méjico de la dinastía que gtjlicr- 
naba durante la conquista. 

ACERO (Antonio), pintor colombiano d(! la 
época de la conquista española, hijo de Bogotá. 

ACEVEDO (EDUAisno), abogado uruguayo, au- 
tor del Proyecto de Códiyo civil de su país ; re- 
dactó tamt»ien, en consorcio con el doctor Velcz 
Sarsficld, el Códiyo de Comercio que rije actual- 
mente en la República Arjentina. Ambos trabajos 
le valieron reputación de hombre de ciencin. La 
muerte i>rematura de este distinguido juriscon- 
sulto dejó un gran vacío en el Parlamento i en el 
foro de ambas repúblicas del Plata. Murió en 1862. 

ACEVEDO (José), colombiano. Nació en Guaduas 
en 1806. Desde 1819 figuró en las campañas de la 
independencia ; se halló en la batalla de Boyacá 
bajo las órdenes de Bolívar. Ocupó en su país al- 
gunos puestos públicos, entre ellos Iti secretaría do 
Guerra i Marina. Murió en 1850. Era entóneos je- 
neral de división. 

ACEVEDO (Manuel Antonio), abogado i sacer- 
dote arjentino, nacido en Catamai'ca. Diputado ai 
Congreso de Tucuman, fué uno de los que firma- 
ron el acta de independencia de la República Ar- 
jentina. Propuso en sesión de 12 de julio de 1816 
adoptar la forma de golüerno monárquico, tempe- 
rada en la dinastía de los incas i sus sucesores le- 
jítimos, proponiendo para capital el Cuzco. Hubo 
cinco sesiones en que sT; trató del proyecto ; pero 
fué rechazado jior una mayoría casi ¿Ujsoluta. Mu- 
rió en Buenos Aires en 1825. 

ACEVEDO (Ramón), jeneral colombiano, uno de 
los soldados de la independencia nacional. Se in- 
corporó al ejército en 1819 i fué ascendido a jene- 
ral en 1862. Durante cuarenta i cinco años que sir- 
vió en el ejército de Colombia, se halló en diez ac- 
ciones de guerra , entre ellas en la batalla de 
Carabobo, mandada por Simón Bolívar. Murió en 
1871, i a su muerte, el Congreso de Colombia ma- 
nifestó por un acuerdo público el sentimiento tpie 
su pérdida inspiraba a la representación nacional. 

ACEVEDO I GÓMEZ (José), colombiano. Primer 
tribuno de la libertad repubdicana en Colombia, a 
quien tocó la gloria, el 20 de julio de 1810, de ser 
(!esignado por el pueblo de Bogotá para represen- 



AGÜST 






AGOST 



tiirlo (.n tudos lus aclos del culiildo abierto que 
(lizu la revolución. Piírseguido por los españoles 
a causa de sus ideas iníiepeiidieutes, vióse obli- 
i:ado a emigrar a las selvas de Aadaqui^ liber- 
táiiilose de esa manera del patíbulo, para vivir 
una vida penosa i llena de privaciones. Colombia 
admira en Acevedo un eminente modelo de patrio- 
tismo i de valor, i ve simbolizados en él la idea 
del derecho popular representado, i el poder de la 
¡)aial)ra (fuc, armada de la razón, gana donde quiera 
las batallas de la libertad i funda enseñanzas dig- 
nas de la imitación de los pueblos. Murió en los 
bosques de Andaqui huyendo la saña de los es- 
pañoles. 

ACEVEDO DE GÓMEZ (María Joseia), distin- 
guida literata colombiana. Nació en Bogotá en 
1803 i murió en 1861. Escribió en prosa i verso. 
Sus obras m;is notables son : Dchci'cs de los casu- 
'.lua i I ralada do ccononiía domcslica. 

ACHA (Francisco X. de), poeta uruguayo. Nació 
e;i Montevideo en 1828. En 1863 dio a luz una co- 
lección de sus poesías líricas con el título d(í Flores 
silrestres, i un juguete cómico titulado Bromas 
caseras i otro O qué apuros! Ha datlo ademas a 
la prensa las piezas teatrales tituladas : La cárcel i 
la peaitowiarla; Una víctima de liosas; La fusión 
i Adela i'eaeille; representadas con aplauso en la 
escena de Montevideo. Es un poeta de mérito, nmi 
fecundo i apreciado en su país, donde ha desem- 
peñado algunos puestos públicos de importancia. 

ACHA (José María de), jeneral boliviano. Se 
consagró desde su juventud a la carrera de* las ar- 
mas e hizo sus mas notables campañas al lado del 
jeneral Santa Cruz, en la época de la confederación 
Perú-Boliviana. Continuando después al servicio 
del gobierno que se llamó de la x'estauracion, asis- 
tió con el presidente Ballivian a la batalla de In- 
gavi. En 18^16 desempeñó la dirección del colejio 
militar de la Paz. En la administración de Linares 
tlesempeñó la cartera del ministerio de la GueiTa. 
En mayo de 1861 fué proclamado presidente de la 
Kepública. El jeneral Achá, no obstante sus prin- 
cipios de tolerancia, fué atacado i despojado de la 
presidencia de la Kepública en 1865, Murió en Co- 
cliabamba en 1868. 

ACHEGA (Domingo Victorino), sacerdote arjen- 
lino. Fué canónigo de la catedral de Buenos Aires. 
Comenzó sus estudios en el colejio de San Carlos 
i perteneció al curso de filosofía que abrió en 1795 
el Dr. Zavaleta. Fué miembro de la Asamblea de 
1812, cabildante en 1816, i uno de los ciudadanos 
notables elejidos en junta popular, en el templo de 
San Ignacio, el 13 de febrero de 1816, para refor- 
mar el Estado provisorio. Su conocido patriotismo 
le hizo digno de pronunciar en la catedral de Bue- 
nos Aires, el 25 de mayo de 1813, la oración pane- 
jirica a que daba lugar el aniversario de tan gran 
dia. Achega era un entusiasta amigo de la educa- 
ción pública i consagró a ella, no solamente su tra- 
bajo personal, sino también una parte de sus en- 
tradas. Fué diputado al Congreso nacional i primer 
rector del colejio de la Uníon, célebre estableci- 
miento literario fundado en 1818. Distinguió a 
Achega un celo exajerado por la moralidad i la 
pureza de las ideas relijiosas. Murió en 1859. 

AGOSTA (Cecilio), escritor venezolano que se 
distingue por la belleza de la forma i la corrección 
i el clasicismo de su estilo. Ha dado a luz algunos 
trabajos sobre lejislacion i muchos i numerosos ar- 



tículos literarios, cienliíicos i políticos en las di- 
versas publicaciones periódicas ([ue han visto la 
luz en Venezuela, (loza en su país de una gran re- 
putación como hombre de talento i de ciencia, i ha 
sido nombrado miembro corresponsal de la Acade- 
mia española. 

AGOSTA (Elíseo), médico venezolano. Es una 
de las glorias científicas de la América latina i uno 
de los médicos que gozan de más celebritlad ac- 
tualmente en la capital de Francia, residencia, 
como se sabe, de la mayor parte de las celebridades 
científicas contemporáneas, especialmente en el 
ramo de medicina. Se ha graduado en las faculta- 
des de Paris, Inglaterra i los Estados Unidos. De 
ciencia vastísima, de un talento de investigación 
extraordinario, de una práctica consumada, Acosta 
es un verdadero sabio, considerado i respetado 
como tal por nacionales i extranjeros. 

AGOSTA (Joaquín), jeneral colombiano. Nacii» cu 
fiuáduas. Entró a la carrera militar, llamado por 
Bolívar, en 1819. Desde esa fecha hasta su muerto 
en 1852, su vida fué una larga ofrenda a su patria, 
como militar honrado, como sabio estudioso, i 
como uno de los hombres de patriotismo más ar- 
diente que ha tenido Colombia. Fué miembro de 
todas las sociedades científicas y cívicas que se 
fundaron en su país durante su vida. Regaló a la 
Biblioteca nacional su exquisita y valiosa colección 
de obras americanas; a la universidad de Bogotá 
una rica colección de minerales; a la Academia do 
ciencias de Paris una serie de observaciones me- 
teorolójicas recojidas en su patria; i por último, a 
la posteridad colombiana su Historia de la Nueva 
Granada. Fué ministro diplomático, secretario de 
Relaciones exteriores, miembro del Congreso en 
varias ocasiones, i prestó repetidos e importantes 
servicios como oficial de artillería. Ademas de su 
obra histórica, imprimió en Paris una serie de 
memorias científicas con el título de Majes a las 
rejiones ecuatoriales, traducidas de Boussingault 
i otros autores, i comenzó en Bogotá la impresión 
de sus lecciones de jeolojía. Su apellido se ha ex- 
tinguido con él. pues no dejó sino una hija, que 
es una distinguida escritora. 

AGOSTA DE SAMPER (Soledad), poetisa colom- 
biana. Algunas de sus producciones literarias em- 
bí^Ueccn las páginas de La Guirnalda, periódico 
literario de aquella república. 

AGOSTA (Maulvno). político arjentino. Nació en 
Buenos Aires en 1830. En 187i ha sido nombrado 
vice-presidente de la República arjentina; habia 
sido antes gobernador i ministro del Interior de 
la provincia de Buenos Aires, diputado al Congreso 
nacional i j^residente de la Cámai'a de diputados. 
Una de las medidas que adoptó, i que honran in- 
dudablemente su administración, fué proceder in- 
mediatamente a las obras de saneamiento necesa- 
rias en una ciudad siempre creciente, pues desde 
1865 a 187^, Buenos Aires ha tenido un aumento 
de 90,000 almas, l'^stas obras fueron inauguradas 
con gran solemnidad el 15 de mayo de 187^4. En un 
discurso pronunciado por el gobernador Acosta, se 
demostró que el nombre de IJuen Aire, dado a esta 
ciudad por su fundador Garay, por disfrutar de 
un clima saludable, estaba ya completamente ase- 
gurado. 

AGOSTA ALBURQÜBRQUE (Antonio de), sacer- 
dote ecuatoriano, natural de Quito. Fué celebrado 
por sus letr;is i constante nnlicncion al ministerio 



ADAMS 



— 4 _ 



ADAMS 



pastoral. Hizo oposiciones literarias con aplauso i 
lucimiento, naotivo por el cual el cabildo do Quilo 
lo recomendó informando honoríficamente en su 
favor, en 8 de octubre de 1683. 

ACUÑA (Manuel de), relijioso dominico cliileno. 
Fué el hombre ¡¡rovidencialmente destinado a dar 
ser i estabilidad a la Recolección dominicana do 
¡Santiago de Chile, en treinta i un años de fatigas, 
de constancia i de celo. Natural de Concepción, se 
consagró desde sus primeros años al servicio reli- 
jioso i de la humanidad en la orden dominicana. 
Uecibió todos los grados eclesiásticos i literarios 
de su tiempo, e hizo brillantemente su carrera pro- 
fesoral, en la que contó entre sus discípulos al cé- 
lebre P. Dr. i Miro. Fr. Ignacio León de Gara- 
\Ho. Personificación de los deberes de su instituto, 
acometió, en 1750, lleno de esperanza i de le, la 
ardua empresa de realizar la Recolección mencio- 
nada; partió con este fin para Roma, obtuvo del 
Rmo. Bremond cuanto solicitaba, fué nonüjrado 
prior vitalicio del nuevo convento; Irajo las leyes 
municipales, biblioteca, ornamentos i demás útiles 
necesarios-, practicó con felicidad en España dili- 
jencias relativas al mismo objeto ; regresó a su 
país, ludió i superó numerosísimas dificultades; 
proveyó a injcntes gastos con nmi escasos recursos, 
causando la admiración de todos, i edificó el con- 
vento i la iglesia-, creó una connmidad observan- 
tísima, i la Recoleta existente. Venerado de lodos 
])or su caridad i demás virtudes, e indefeso en el 
ministerio i en el desempeño de los deberes de 
subdito i de prelado, murió el 18 de junio de 1781 
a los ochenta años de edad. 

ADAMS (Juan), segundo presidente de losEsla- 
(los Unidos de la América del Norte. Pertenecía a 
una antigua i distinguida familia de ]»urilanos que 
emigró de Inglaterra en 1630, i formó parte de las 
]trimeras colonias establecidas en Massachusetts. 
Nació en una de ellas, en Braintrie, el 19 de oc- 
tubre de 1735. Antes que la revolución elevara su 
país al rango de Estado independiente, Juan Adams 
liabia ya adquirido la reputación de hábil juris- 
consulto. En 1765 habia publicado en un diario 
de Boston un ensayo sobre el derecho cancmico i 
el derecho feudal, que se reimprimió en Londres 
en 1768, i que apareció bajo su nombre en Fila- 
delfia el año 1783. Componiendo esa obra, su au- 
tor parecía haber tenido mui principalmente en 
vista debilitar el respeto casi supersticioso de sus 
conciudadanos por las instituciones públicas de 
la madre patria, haciéndoles conocer los ¡¡rinci- 
pios odiosos de derecho todavía en práctica en In- 
glaterra. En 177^4, Adams fué elejido por Massa- 
chusetts miembro de la Asamblea que debia insta- 
larse ese mismo año en Filadelfia. La idea de una 
se[)aracion de la madre patria no habia aún jernii- 
nado en las masas, pero Adams preveía que la 
ruptura era inevitable : « Yo sé, escribía a uno de 
sus amigos, que la Inglaterra está resuelta a no 
cambiar de sistema, i esa determinación es la que 
hace la mia. El dado está arrojado. Alea jacta estl 
Sumerjirse en el fondo o salir a la superficie, vivir 
o perecer con mi país, tal es mi inquebrantable 
resolución.» Tomó taparte más activa en las deli- 
beraciones de las Asambleas, i el año siguiente, en 
el momento en que la guerra habia comenzado, fué 
él quien por su enérjica determinación, triunfó de 
todas las oposiciones e hizo nombrar a Washing- 
ton jeneral en jefe del ejército de los Estados Uni- 
dos. De acuerdo con Lee i ThomasJefTerson, consi- 
guió hacer surjir la idea de la Independencia, i en 
el mes de mayo de 1776, propuso al Congreso adop- 



tar la forma de gobierno que, según la oi)inion de 
los representantes del pueblo, fuese la más a pro- 
pósito para asegurar la felicidad i prosperidad de 
la América. Solo Pensilvania trepidó, porque Dic- 
kerson, el más influyente de los representantes de 
ese Estado, creía siempre en la posibilidad do una 
reconciliación con la Inglaterra. Así se encontra- 
ron preparados los votos para la proposición de 
separación que Lee debia hacer. La moción, votada 
el 4 de julio de 1776, abrió la era de la Indepen- 
dencia americana. Adams fué nombrado, junto con 
■lefl'erson, para redactar el acta de independencia, 
i con varias otras personas para presentar el pro- 
yecto de una nueva Constitución, siendo este úl- 
timo trabajo en gran parte su obra particular. 
En 1777, Adams fué enviado a Francia para rati- 
ficar el tratado de alianza que ya antes habia sido 
celebrado por Franklin. Después de haber regre- 
sado a su país, el Congreso lo hizo volver a Euro- 
])a, con el objeto de entablar negociaciones de paz 
con la Inglaterra, i en 1780 llegó a París, dondr 
las desconfianzas del gabinete de Versalles , la 
enemistad notoria del negociador para con la Fran- 
cia i la prevención con que miraba a Franklin, 
culpable de haberlo eclipsado completamonle en 
la estimación del pueblo francés, no dejaron dt^ 
suscitarle numerosas dificultades. En el mismo año 
se trasladó a Holanda con el carácter de embaja- 
dor, i por medio de diestras negociaciones i de in- 
jeniosos escritos, consiguió atraer a ese gobierno i 
a la opinión en el sentido de los intereses ameri- 
canos. De 'Holanda pasó a Francia en 1782 para 
concluir la [laz con Inglaterra, de acuerdo con 
Franklin, Fay , JeíTerson i Laurent. En 1785 fué 
embajador en Londres, siendo el primer ájente di- 
plomático que el nuevo Estado acreditara cerca did 
gobierno inglés. Jorje III, que sabia que osle di- 
plomático no tenia mui buena voluntad a la Fran- 
cia i que era cordialmente hostil a sus filósofos, lo 
dijo, después de su presentación en la corte, que 
se complacía en recibir un enviado que no estaba 
imbuido de preocupaciones favorables a la Francia, 
enemiga natural de su corona, a No tengo preocu- 
]iaciones sino en favor de mí país, » respondi») 
Adams. Estando en Londres (1787), publicó su 
Defensa de la Constitución i (jobierno de los Esta- 
dos Unidos, notable obra en tres volúmenes. 

Vuelto a los Estados Unidos en 1787, apoyó con 
toda su influencia, junto con Alejandro Hamilton i 
otros partidarios del federalismo, las modificacio- 
nes al pacto federal, tendentes a consolidar la su- 
premacía del Congreso sobre los diferentes Esta- 
dos. Después del votodeunanuevalei fundamental, 
fué elejido vice-presidente i presidente en 1797, 
cuando Washington se retiró a la vida privada. 
Si antes se habia hecho algunos enemigos entre 
las filas del partido democrático, en el gobierno 
llegó a ser impopular por las medidas que tomó 
para defender la dignidad nacional contra las pre- 
tensiones de la Francia, i, sobre todo, por sus opi- 
niones notoriamente favorables a la existencia de 
nna nobleza hereditaria, que ensayó introducir en 
América, bajo la forma de una orden llamada de 
Cincinnatus, i por sus tendencias aristocráticas, 
francamente expuestas en el libro que hemos ci- 
tado anteriormente. Mientras presidió los destinos 
de su país, Adams desplegó el mayor celo para 
crearle una marina militar, pues antes apenas si se 
veía un buque de guerra americano en las aguas- 
del Océano. Cuando en 1801 llegó.al término de su 
presidencia, JeíTerson, su rival en la candidatura, 
obtuvo en las elecciones una mayoría de un solo 
voto. 

Adaras no dejó contentos a ninguno de los dos 



ADAMS 



— 5 — 



ADAMS 



grandes partidos que dividían su país : sus actos 
habian parecido demasiado aristocráticos al par- 
tido ilemocrático ; los federalistas los habian juz- 
gado demasiado liberales. Bajado de la presidencia, 
se retiró a su dominio de Quincey, donde se ocu- 
paba de trabajos literarios; pero, a pesar de su 
retiro, allí mismo recibió repetidos i honorables 
testimonios de la confianza de sus conciudadanos. 
Tenia noventa i cinco aiios cuando fué llamado 
en 1820 a formar parte de la comisión encargada 
de revisar la Constitución del Estado de Massa- 
chusetts. El k de julio de 1826, quincuajésimo ani- 
versario del dia en quehabia gritado en la sala del 
Omgreso viva la Indrpcndencia! despertó Adams 
al ruido de las campanas i de las salvas de artillería 
en Nueva York. Su criado entra i le pregunta si 
recuerda qué dia es: «Oh! sí, respondió él, es la 
hermosa jornada del 4 de julio! Dios bendiga este 
aniversario! Que el Señor os bendiga á todos! » 
Esa misma noche daba el último suspiro. Pocos 
momentos antes, decia : «Grande i bella jornada! 
Jefferson! Jeñerson sobrevive a ella!» Pero Je f- 
ferson, su feliz rival, habia muerto el mismo dia. — 
Daniel Webster i Eduardo Everett han escrito i 
publicado injeniosos paralelos entre estos dos pri- 
meros hombres de Estado con que contara la 
Union Americana, con motivo de sus exequias, ce- 
lebradas simultáneamente. 

ADAMS (.Juan Quincey), sexto presidente de los 
Estados Unidos, hijo de John Adams, nació en 
Massachusetts el 11 de julio de 1767. Mui joven 
aún siguió a su padre a Europa donde le habian 
sido confiadas importantes comisiones diplomáti- 
cas ; de suerte que pasó una buena parte de su ju- 
ventud, primero en Paris, después en La Haya, 
1 finalmente en Inglaterra. Cuando su padre llegó a 
ser jiresidente de la Union, Juan Quincey Adams 
fué acreditado ministro plenipotenciario en Berlin, 
misión que le permitió recorrer la Silesia. Entonces 
publicó en forma de cartas una descripción de esta 
comarca, publicación hecha en el Portfolio, diai'io 
de Filadelfia i que no tuvo eco en los Estados Uni- 
dos, a pesar de haber sido traducida al francés i al 
alemán. Juan Quincey Adams tenia las mismas 
ideas de su padre : queria poco a los franceses i 
deseaba mantener a toda costa la paz con la Ingla- 
terra •, no veia sino con cierto espanto los nu- 
merosos elementos democráticos que encierra la 
Constitución de los Estados Unidos, i creia que era 
indispensable hacer esfuerzos para ponerle un dique 
constituyendo un poder aristocrático. Así, apenas 
fué elejido para la presidencia Tomas Jeñerson, 
jefe del partido democrático, fué llamado de Ber- 
lín. De vuelta a su país, Quincey Adams fué nom- 
brado profesor de elocuencia en la Universidad 
de Harvard, en Massachusetts, gran centro del 
partido federalista : pero no tardó en entrar en la 
carrera política , pues fué enviado como senador a 
Washington. En el Senado se mostró uno de los 
defensores más celosos del partido federalista, aun- 
que, una vez estallada la guer/a, supo con mucha 
habilidad parecer cambiar de rol i acercarse al 
partido de Santiago Maddison. Se cree, sin embar- 
go, que no le eran extrañas las intrigas de la Con- 
vención de Hatford, cuyos miembros se proponían 
nada menos que concluir una paz particular con la 
Inglaterra i separar de la Union los seis Estados de 
la Nueva Inglaterra, a saber: Maine , Massachu- 
setts, Vermont, New-IIarasphire, Rhode-Island i 
Connecticut. Madison lo envió a Rusia y después a 
Inglaterra con el título de plenipotenciario, to- 
mando parte en calidad de tal en las negociaciones 
de paz de 1814 junto con los comisionados enviados 



a Gante por el gobierno americano. Después do 
esta comisión , Monroe lo llamó a desempeñar el 
puesto de ministro secretario de Estado. En este 
rango comenzó con Castlereagh primero , i después 
con Canning , las primeras negociaciones relativas 
al derecho de visita, i hubiesen arribado a la con- 
clusión de un tratado en virtud del cual los ingleses 
habrían podido ejercer el derecho de visita hasta en 
las costas de la Union, si el Senado no hubiese 
rehusado ratificarla i no la hubiese agregado 
nuevas condiciones, a las cuales era imposible que 
la Inglaterra diese su asentimiento. Después do 
Monroe, Crawford, Clay, Adams i Jackson fueron 
los candidatos que se disputaban la presidencia. 
Jackson tenia el mayor número de votos, pero no 
la mayoría absoluta en los términos que exijia la 
Constitución de los Estados Unidos , por manera 
que la Cámara de representantes fué la que debió 
hacer la elección. Ileni'y Clay i Adams se pusieron 
de acuerdo , de modo que el primero diese sus vo- 
tos, asi como los de Crawford al segundo -, pero con 
la condición de ser nombrado por éste secretario 
de Estado, i con la promesa de prestar apoyo a su 
candidatura en las próximas elecciones. Gracias a 
esta maniobra, Quincey Adams fué elegido presi- 
dente. Durante los cuatro años que ejerció el poder, 
tuvo que luchar constantemente contra las mayorías 
democráticas, i no hacia aún seis meses que era 
presidente, cuando ya habia perdido toda esperanza 
de ser reelejido. Acabó por resolverse a sacrificar 
a la ola democrática que subia los amigos que 
hasta ese momento lo habian apoyado i defendido. 
Como prenda de la sinceridad de su conversión 
reciente a la democracia, publico los nombres de los 
miembros de esa Convención de Hatford, de que 
hemos hablado , indicando los proyectos de alta 
traición que habian concebido i comprometiendo 
así a las primeras familias de Boston. Tal conducta 
le hizo perder la estimación de sus amigos i de 
sus enemigos, i Jackson fué elejido presidente por 
una enorme mayoría. 

Adams se retiró entonces a su dominio de Quincey 
en los alrededores de Boston ; pero a los dos años 
de retiro era candidato para representante por su 
distrito. El sistema que siguió respecto de las so- 
ciedades secretas enjeneral,.i particularmente 
respecto de los francmasones, i aun las teorías 
sobre la esclavitud desarrolladas por él durante los 
dos años que pasó alejado de los negocios públicos , 
aseguraron su elección. Desde entonces se le vio 
presentarse al Congreso cada año sin excitar en él 
simpatías, sin encontrar amigos ni partido, lle- 
vando en su mano temblorosa una petición aboli- 
cionista i recomendándola a la petición de la Cá- 
mara, no con la esperanza de hacerla triunfar, 
sino únicamente para hacer constar i mantener el 
derecho de petición. Cuando en 1841 la Cámara de 
representantes acordó una vez por todas que en 
lo sucesivo solo se depositaran en la mesa las peti- 
ciones de ese jénero , sin daides lectura , Adams 
llegó hasta presentar una petición en que osaba 
pedir la disolución de la Union Americana. Por 
este acto indudablemente habria sido expulsado 
del Cuerpo legislativo, si no hubiera tenido la 
precaución de declarar que era personalmente con- 
trario a las ideas desarrolladas en aquel docu- 
mento , i que él se habia encargado de presen- 
tarlo a la Cámara solo para asegurar in abstracto 
el derecho de petición, i más aún, si no hubiese 
sido deshonroso para la nación misma acusar de 
alta traición, a la faz del mundo entero, a un hombre 
que habia estado revestido de las más altas fun- 
ciones en su país. En la discusión sobre la anexión 
de Tejas, Quincey Adams pronunció un erudito i 



ADAMS 



— 6 



noliihlo (liscurso. Su instrucción orn nniy vari;i(I;i ; 
sns ¡irentias est;il)¡ui llenas tic citas clásicas i es- 
cripia con facilidad sohn; cualquier asuido. Fué 
aulur de una multitud de discursos de inau^aira- 
cion jiara sociedades cientílícas, de un olojio de 
Lai'ayetle i nuiclias otras aren^'as. Su discurso de 
iiiauíiuracion como presidente, promniciado en 
l'lynioutli, es bien notable. Murió en Washington 
el 'l7 de lebrero de 1848. 

ADAMS (CÁnLos Francisco), diiilomáticn ameri- 
cano, hijo del anteriot' i nieto de. luán Adams, am- 
bos presidentes de los l-'stados Unidos. Nació en 
JJoston en 1807. Acom])añó a su [ladre a Europa 
en el desempeño de sus funciones diplomáticas en 
Husia e Inglaterra. Recibióse de abogado en su 
[)ueblo natal en 1828. Tres años después fué eleji- 
do miembro del Senado de Massachusetls. En 1848 
fué designado candidato ala vice-presidencia déla 
|{( pública, diputado por ^lassacbusetts al Congreso 
(le Washington en 1859, fué acreditado ministro 
plenipotenciario i enviado extraordinario en la 
(¡ran Bretaña el 16 de mayo de 1841. 

ADAMS ("Mateo), artesano de T>oston que culli- 
valia las letras i ¡josiña una excelente lil)rería, que 
cedió liberalmente a Franklin cuando era joven. 
El'doctor liabla de él con respeto i certilica su be- 
nevolencia. ¥ué uno de los escritores de ISneva 
Inglaterra i sus escritos fueron altamente esli- 
mados. Murió ])obre en 1793 ; ])ero dejó una repu- 
tación de intelijente i probo que vale más que la 
riqueza. 

ADAMS (Sami-kl), revolucionario i ]»atriota d(^ 
la América del Norte, nacido en líoston el 27 do 
setiembre de 1722. Desde nini joven sostuvo la 
causa republicana por todos los medios de que 
l>od¡a disponer i ])rincipalmentc con su pluma. 
En 1765 fué elejido miembro de la Asamblea de 
Massachusetls, en la c[ue se hizo notable ]JOr su vi- 
gorosa defensa de los principios republicanos. 
Durante el período de ajitacion política que pre- 
cedió a la revolución,' Sanniel Adams fué un ar- 
diente abogado de la causa del pueblo contra la 
tiranía de la Gran Bretaña, i uno de los más ac- 
tivos para excitar la resistencia a la madre i)atria. 
Decia que « era permitido resistir a la autoridad 
.sujierior cuando no habia otro medio de salvar 
ol Estado, « i ese fué siempre el jirincigio polí- 
tico de toda su viiia. En 1774 fué miembro del 
Consejo provincial, i cuando el jeneral dagc mandó 
a su secretario que disolviese la Asamblea, éste 
encontró cerradas las puertas de la Cámara, cu- 
yas llaves tenia Adams en su bolsillo. En 1774 
fué delegado al Congreso continental, del cual fué 
uno de los más esclarecidos miembros. Cuando se 
jU'esentó el proyecto para declarar a las colonias 
Estados libres e independientes, fué uno de los que 
primero lo aceptaron , declarando que debia de- 
fenderse la libertad, aunque de cada mil personas 
debieran sucumbir novecientas noventa i nueve i 
solo vivir una para obtenerla. Firmó la Declaración 
de independencia i continuó en el Congreso hasta 
1781. Subsiguientemente fué miembro del Con- 
greso de Massachusetts para dictar una Constitu- 
ción a ese Estado ; en 1789 fué elejido teniente go- 
bernador, i en 1794 gobernador del mismo, cargo 
en que se distinguió con honor hasta 1797, en que 
se retiró a la vida privada, a consecuencia de lo 
avanzado de su edad. Samuel Adams fué el pri- 
mero que dio la idea de fundar sociedades popu- 
lares relacionadas entre sí, teniendo su centro de 
acción en Boston, i la ejecución de este plan sunii- 



— AGRAM 

nisii'ó a la Revolución uno de sus más poderosos 
apoyos. A él también le fué debida la oi'ganizacion 
de un (Jongreso colonial en 1776. .Muii(') en 1803 a 
la edad de ochenta i dos añiis. 

ADARO ( LoiiF N/.o), pintor i artista foíiigráfico 
chileno. Nació (>n (Jopiapí) en 1838. Adaro es discí- 
¡lulo del i'eti'atisla fi'ances (^hartón. Como l'otc')- 
grafo es uno de los primeros ai'listas de su pais. 
1mi la capilla del cenuuiterio de Santiago se en- 
cuentran dos l)uenos cuadros pintados por Adaro. 

ADDISON (AT.F..TANDr!o). abogado de Pensilvania. 
nacido en 1759 i muerto eji 1807 en Pjttsburgli. 
Duraide doce años ejerció el cargo de juez, i se 
dice que nunca fué revocada en apelación ninguna 
de his sentencias que [»ronunció. Fué considerado. 
i con justicia, como un liombre eminente por sus 
conocimientos, su raciocinio i i)ureza de estilo. Imi 
1800 publicó una relación de las causas i'esueltas 
en l'ensilvania. 

AGAR (Pr.nrio). colombiano, nacido en líogolá. 
marino de alta graduación en la época cdlonial. 
lie vastos conocimientos i relevantes méritos. Fui' 
dos veces rejente de España, durante la prisión de 
Fernando Vil en Valencey, porque las Cín'tes, re- 
conociendo su habilidad imíispntable, le (dijici'on 
])or segunda vez, con los más encarecidos elojios a 
su probidad, a la elevación de su carácter i a su 
distinguido merecimiento. ])ues no le l'ailalia cir- 
cunstancia de cuaidas pudieran abonarle i áuii en- 
gi'andecerle. 

AGOTE (Pr.nr.o), bondjrc público aijeiitino. mi- 
nistro do Hacienda del goltierno di' Buenos Aires 
durante la administración (¡astro; iiUiodnjo en 
Buenos Aires \oí^ ferro-rarrilcs íd'hann^, hizo cons- 
truir cien puentes de hierro en la campaña, i or- 
denó el estudio de un ferro-carril a Clúl.; por ei 
paso del Planchón. 

AGRAMANTE (I'.mhjo), notable nu'isico cubano. 

AGRAMONTE (EmARDo), patriota cubano, unr- 
(lelos (jue más trabajaron en todos tiem|)Os en fa- 
vor de la revolución. Era un joven de una educa- 
ción esmerada i de un carácter atractivo, que le 
habia captado las mayores simpatías. Nació en 
1841 -en la ciudad de Puerto Príncipe i pasó desde 
mui joven a Europa. Estudió la medicina en Bar- 
celona, i después de graduarse i visitar la l-'i-ancia 
i otros países, regresó a Cuba, doiule su influjo 
personal contribuyó mucho a itrejiarar la revolu- 
ción. (Juando se alzó el Camagiiei, Ivluardo Agra- 
monte fué electo miembro del triunvirato que or- 
ganizó el gobierno provisional. Sirvió en tse puesto 
con valor e intelijencia, i cuando se constituyó un 
gobierno definitivo en (iuáimaro, pasó al ejército, 
donde jirestó hasta su muerte importantes servi- 
cios. La cualidad distintiva de su carácter era la 
modestia; i aunque sus buenos servicios i el grado 
que tenia en el ejército le daban derecho a dis- 
tinciones mayores que las que alcanzarf)u oti'os. 
nunca ambicionó otro puesto que la primera fila en 
los combales. Murió como valiente. (Uiba ha ]ier- 
dido en él una grande intelijencia, i un carácter afa- 
ble i virtuoso. Otro hermano suyo, de tan brillan- 
tes cualidades como él, le precedió en su gloriosa 
muerte, i otros béroes cuenta Cuba de su niisnif) 
nombre: nombre que nunca se olvidará en la me- 
moria de la raza cubana. 

AGRAMONTE ( Íi.nai lo). Uno de los hijos de 



AGRAM 



AGUER 



liubíi que más se han distinguido por su talento, 
su valor i su patriotismo, en la actual guerra de 
indepeudenria. Nació en la ciudad de Puerto Prín- 
cipe en 1841. Terminada su educación, entró en la 
liiiversidad, donde estudió jurisjtrudencia hasta 
graduarse de abogado en 1867. Durante el tras- 
curso de su carrera, no se dedicó Agramonte al 
periodismo ni al cultivo de la amena literatura, 
como hacia con frecuencia en Cuba gran parte de 
lo- jóvenes que seguían carreras universitarias i a 
quienes la tiranía del gobierno español impedia de- 
dicarse a otros pasatiempos o prácticas más útiles. 
Agramonte estudió el manejo de las armas, des- 
arrolh'i con los ejercicios jimnásticos su muscula- 
tura, débil cuando niño, i (les¡)ues hercúlea. 

INo debe entenderse por eso que Ignacio Agra- 
monte descuidase su educación literaria. Su ex- 
tensa intelijencia, que se manifestaba a primera 
vista, le granjeó muchos triunfos universitarios. 
Poseyó excelentes dotes de orador, i más de una 
vlz en los certámenes públicos de algunas socie- 
dadi'S literarias o de recreo, improvisó discursos 
([ue le valieron aplausos repetidos. Cuando Céspe- 
des alzó en Yara el estandarte de la independen- 
cia, Agramonte acababa de contraer enlace con 
una señorita de Puerto Principe. No vaciló, sin 
embargo, en cambiar las caricias conyugales por 
la ruda existencia del guerrero. Su voz i sus ac- 
ciones tuvieron grande influencia en preparar el 
|)ronunciamento de la ciudad el 3 de noviembre 
di' 1868. Fué uno de los miembros del triunvirato 
que asumió el mando de la provincia del Centro 
en 1867. 

En casi todas las numerosas acciones que en 
aquella primera época de la guerra tuvieron lu- 
gar en el Camagüei, tomó parte el cuerpo man- 
dado por Ignacio Agramonte. En Bonilla, en Bagá, 
en Sábana Nueva, en el asalto a Puerto Príncipe 
el 20 de julio de 1869, siempre se halb'i en lo más 
recio de la pelea. De los hechos de armas impor- 
tantes librados en esa rejion, que comparativa- 
mente merecen el nombre de batallas, solo recor- 
damos la de Palo Quemado en 1° de enero de 
1870, en que sus tropas, por su ausencia, dejasen 
de contribuir al triunfo. 

En 1870 se subdividió'el territorio ocupado por 
los armas republicanas en tres grandes departa- 
mentos militares correspondientes a los tres Esta- 
dos de Oriente, Camagüei i las Villas; i el presi- 
dente Céspedes, que en todas ocasiones demostró el 
mayor aprecio al mayor jeneral Agramonte, lo nom- 
bró para el mando en el segundo de los Estados 
mencionados. Después, a consecuencia de la reti- 
rada de los jenerales Quesada, Jordán i Cavada, i en 
circunstancias bastante criticas para los cubanos, 
ejerció por algún tiempo el cargo de jeneral en jefe. 

Su valor personal puso muchas veces en peligro 
su existencia, pues siempre se presentó en donde 
era más reñido el combate a animar a los suyos 
con su ejemplo i con su arrebatadora elocuen- 
cia : de esto son prueba las numerosas heri - 
das que recibió. Sus conocimientos militares 
eran asimismo extensos, habiendo estudiado desde 
niui joven táctica i estratejia, conocimientos que 
completó haciendo ir de los Estados Unidos 
los tratados más recientes i completos sobre el 
arte de la guerra. La práctica incesante, durante 
tres años, le enseñó a modificar, apropiándolas al 
clima de ÍAiba i a las condiciones físicas de sus 
soldados, las máximas de los grandes guerreros. 
No creemos qi ' ninguno de los jefes cubanos que 
no eran militart.'S áníes de la guerra, haya aven- 
tajarlo a Agramonte en conocimientos tácticos. 

Murió en un encuentro con los españoles en 



Timagayu. .\gramoTite se distinguía por la nota- 
ble eñerjía de su carácter, por una voluntad do 
hierro. 

AGREDA (Si:nASTi.\.\), jeneral boliviano, natu- 
ral de iNjtosí. Comenzó su hoja de servicios en 
1818, en clase de cadete para pelear por la inde- 
pendencia de Bolivia. Colocado en las filas del ejér- 
cito libertador, combatió en los campos de Junin 
i Ayacucho. En 1826 era capitán, i obtuvo del je- 
neral Sucre la comisión de segundo director del 
Colejio militar de Chuquisaca. Gobernador de la 
fortaleza de Oruro en 1828, al tiempo de la invasión 
de Gamarra, mostró una gran decisión en su resis- 
tencia contra los invasores. Ascendido a teniente 
coronel en 1834, pasó al Perú en el ejército inter- 
ventor, i antes que se terminase la trabajosa cam- 
paña contra los jenerales Gaujarra i Salaverry, 
marchó en guarnición al Cuzco al frente de un ba- 
tallón. Llamado de nuevo a la costa del Perú, fué 
nombrado ministro de la (iuerra por el vice-presi- 
dente de Bolivia, Mariano Enrique Calvo. Cúpole 
luego concurrir, como jefe de Estado mayor jene- 
ral, ala campaña del Sur. El más bello triunfo de 
aquella campaña, el alcanzado en Montenegro, fué 
obtenido por Agreda. En 1839 obtuvo el grado de 
coronel i en 1850 el de jeneral de división. En 1864. 
bajo la administración de Achá, fué nombrado mi- 
nistro de la Guerra i candidato a la presidencia de 
la República. El jeneral Agreda se distinguía por 
su honradez i valor militar. Murió en 1872. 

AGRELO (Pedro José), abogado arjentino. Na- 
ci(> en Buenos .Vires en 1776. Fué subdelegado de 
la provincia de Tupisa donde permaneció hasta 
1811. Perseguido por sus ideas realistas, bajó a 
Buenos Aires en donde se adhirió al movimiento 
revolucionario. Fué redactor de la Gaceta oficial 
en 1811, i en 1812 fué nombrado juez sumariante 
de la famosa conspiración de Alzaga. Fué miem- 
bro de la Constituyente en 1813, puesto en que le 
cupo el honor de formular el primer proyecto de 
Constitución para Bueno's Aires. En 1818 redactó 
el Abofjado nacional. Fué catedrático de Econo- 
mía política en la Universidad de la misma ciudad. 
Redactó en 1822 la primera Constitución política 
de Entre Rios. En 1822 fué auditor de Guerra. 
Siendo fiscal de Gobierno, uno de sus más nota- 
bles trabajos fué el Memorial Aju.<taf¡o. En 1838, 
perseguido por el tirano Rosas, se refujió en Mon- 
tevideo, donde murió en 1846. 

AGÜERO (Catalina), célebre patriota peruana de 
la independencia. 

AGÜERO (Cristóbal), escritor mejicano en 
idioma zapoteco. Nació en 1600 en San Luis de la 
Paz, obispado de Michoacan, i en el año de 1618 
tomó el hábito de Santo Domingo en Oajaca. Su 
tiempo lo consagró al estudio de idiomas de los 
indios, con el objeto de poder difundir entre ellos 
los resplandores de la relijion, disipar las sombras . 
de la ignorancia i la superstición, i darles algunos 
conocimientos necesarios en las artes agrícolas. 
Poseyó de una manera tan completa el idioma za- 
poteco, el dominante en aquella parte, que lo en- 
señó a sus hermanos relijiosos i escribió en él : 
Miscelánea espiritual i Diccionario de la lenrjya 
zapoteca. También escribií) un tratado de la Pasión 
de Jesucristo, cuadros llenos de color, verdad i 
devoción. Dejó inédito un manuscrito : Los evan- 
jclios cuadrajesirnales, también en zapoteco. Fat- 
Ileció de una edad avaneada, pero se ignora el mes 
i año. 



AGUER 



8 — 



AGUIA 



AGÜERO (Elskbio), sacerdote arjentino. Nació 
en Córdoba a fines del siglo pasado. Fué vice- 
rector del Seminario de Buenos Aires, prefecto de 
i'studios del Colcjio de la Union, fundado por 
Pueyrrcdon en 1818, catedrático de derecho pú- 
blico de la Universidad de Buenos Aires i diputado 
al Congreso nacional. Durante los primeros años 
de la tiranía de Rosas prestó mui útiles servicios a 
la causa de la revolución, i especialmente a los in- 
tereses de su provincia natal. Guando el dictador 
arjentino llegó al apojeo de su crueldad, el doctor 
Agüero fué atrozmente perseguido i tuvo que su- 
frir todo jénero de vejaciones i miserias. Huido a 
Montevideo, como tantos otros ilustres patricios, 
solo volvió a la patria cuando terminó la domina- 
ción de aquel hombre funesto. Fué entonces en- 
cargado de la construcción del actual Seminario 
de Buenos Aires, i una vez terminado aquel esta- 
blecimiento, fué nombrado su primer rector, empleo 
que desempeñó desde 1855 hasta pocos años antes 
de su muerte ocurrida en Buenos Aires. 

AGÜERO (Fr.\nxisco), uno de los primeros már- 
lires de Cuba. Su apellido está consagrado a la 
[tatria cubana. En 1826, Francisco Agüero i un 
hermano suyo, cuyo nombre no es conocido, se 
sublevaron contra la dominación española, fueron 
presos i ejecutados. 

AGÜERO (Joaquín) , hermano del anterior, i 
como él, uno de los primeros revolucionarios de 
Cuba. En 1851 se puso al frente de unos cuantos 
jiatriolas i en Casco dio el grito de independencia. 
Bloqueado por fuerzas superiures, sucumbió en la 
lucha con todos sus compañeros. Es uno de los 
nombres más invocados por los cubanos. 

AGÜERO (Gaspar i Melchor), ilustres patriotas 
cubanos que fueron presos por los españoles mien- 
tras se ocupaban en conducir desde Nassau una 
expedición que debia llevar auxilios a los insur- 
rectos. Sentenciados a muerte, subieron al cadalso 
llenos de serenidad i enerjía. Ambos murieron 
como héroes, inmortalizando su nombre en la gra- 
titud i el corazón de los cubanos. El mayor con- 
taba veinte i dos años. 

AGÜERO (.Jerónimo), jurisconsulto chileno. Na- 
ció en Valdivia en 1795, i recibió su educación en 
l^ima, donde también ejerció después su profesión. 
Decidido por la causa de la independencia, fué, en 
el Perú, diputado al Congreso constituyente, i sir- 
vió durante algunos meses la secretaria de este 
cuerpo. En 1825 el Congreso de aquel país le de- 
claró peruano de nacimiento por los servicios 
prestados a la independencia. Agüero pasó largos 
años empleado en la judicatura, i jubiló siendo vo- 
cal de la suprema Corte de justicia. Los últimos 
años de su vida los pasó consagrado al ejercicio de 
la caridad; i murió, en Lima, en 1870, legando 
más de 200,000 soles a los establecimientos de be- 
neficencia de dicha ciudad. 

AGÜERO (Melchor). Nació en Puerto Príncipe 
por los años de 1833. Pertenece a una familia co- 
nocida por sus sentimientos patrióticos desde hace 
muchos años. No desmintió esos gloriosos ante- 
cedentes el que es objeto de estos renglones, i desde 
mui joven, en los movimientos revolucionarios de 
1851, dio muestra de su odio a los dominadores 
de su patria. A principios de 1869, pocos meses 
después del glorioso alzamiento de Yara, Melchor 
Agüero reunió en la Habana un grupo de jóvenes 
entusiastas i con ellos salió para la isla inglesa de 
Nassau. Allí trató de organizar una expedición a 



Cuba, pero hallándose más adelantados los traba- 
jos que con igual objeto hacia el coronel Rafael 
Quesada, Agüero le cedió los jóvenes que le ha- 
blan acompañado desde la Habana. Fué a Nueva 
York i no tardó en alistarse él mismo en una ex- 
pedición que al mando de Javier Cisneros salió 
para Cuba, a principios de diciembre de aquel 
mismo año. Ya en el campo, se distinguió por su 
valor e intrepidez, i llegó bien pronto a ser jefe de 
Estado mayor del mayor jeneral Manuel Boza. A 
mediados de 1870 salió Melchor Agüero de Cuba 
con encargo especial del presidente Céspedes de 
llevar a la isla una expedición. Se presentó en 
Nueva York, i el ájente jeneral de la República 
puso a su disposición el vapor Ilornet, un valioso 
cargamento i un cuerpo de expedicionarios que se 
estaba reuniendo en Aspinwall con otro objeto. 
Con esos recursos desembarcó Agüero en Punta 
Brava, en la costa norte de la isla, a princijáos de 
1871. Pero, atacados los expedicionarios antes de 
haber tenido tiempo de internarse, hubieron de 
batirse desesperadamente para poder salvar parte 
de las armas que llevaban. No pasaron muchos 
meses sin que Agüero recibiera del presidente otra 
comisión para desembarcar pertrechos de guerra. 
Un grupo de amigos le facilitó en Nueva York los 
recursos que necesitaba, i salió para su destino en 
el vapor Mambí. El éxito fué completo. Cuanto iba 
a bordo del vapor llegó a manos de los patriotas, 
que no tardaron mucho en demostrar a los espa- 
ñoles la importancia del refuerzo recibido. Volvió 
Agüero a Nueva York, i a mediados de 1872 salió 
otra vez para Cuba en el vapur Edgar Stcivart. 
< lircunstancias adversas le impidieron esa vez ve- 
rificar el alijo con la seguridad de salvar el carga- 
mento, i arribó a Kingston en Jamaica. Vencidas 
las dificultades, puramente aduaneras, que le ofre- 
cieron las autoridades inglesas, salió del ])uerto el 
EdgaY Stewar, seguido de cerca por el vapor de 
guerra español Borja, que no pudo o no quiso con- 
tinuar la persecución del vapor cubano. Tampoco 
entonces encontró Agüero en las costas de Cuba 
protección para su desembarco, i en tal alterna- 
tiva se dirijió a Colon, en Colombia, salvando así 
las armas para mejor ocasión. De dicho puerto 
salió por último el Edgar Stcivart el 25 de di- 
ciembre, i el dia de año nuevo llegó a Cuba, veri- 
ficando el alijo con toda felicidad, por dos distintos 
puntos. 

AGÜIAR (Antonio), relijioso chileno de la orden 
dominicana. Nació en la Serena por los años 
de 1701, i llegó a ocupar en su orden los primeros 
puestos. El padre Aguiar se dio también a conocer 
como escritor, i se debe a su pluma una Crónica 
de su orden en Chile hasta el año de 17^12. 

AGUIAR (Rafael Toijías), brigadier brasileño, 
nacido en la jjrovinciade San Pablo el año de 1795. 
Prestó en la milicia servicios importantes, i dos ve- 
ces ocupó la presidencia de su provincia natal, 
siendo en ella uno de los jefes más populares del 
partido liberal. Murió en 1857. 

AGÜIAR D'ANDRADA (Francisco Javier), di- 
plomático brasileño. Nació' en la ciudad de los 
Santos. Dedicado en los primeros años de su car- 
rera pública a la majistratura, se distinguió en 
ella por su rectitud i probidad i la enerjía con que 
combatió el tráfico de esclavos. En cierta ocasión 
logró sorprender un cargamento de quinientos 
siete africanos desembarcados clandestinamente en 
las costas del Brasil, i les dio libertad, acción que 
le valió el envió de un rico obsequio de la Sociedad 



AGUIR 



— 9 — 



AGUIR 



contra el tráfico en Rio de Janeiro, obsequio que 
rechazó dignamente. En 1851 entró en la carrera 
diplomática con el cargo de adjunto de legación. 
lia permanecido en ella durante veinte i dos años, 
i escala por escala, ha llegado hasta el elevado 
puesto de ministro residente, en cuyo carácter re- 
presenta hoi a su país en la república oriental 
del Uruguai. lia sido sucesivamente secretario de 
legación en los Estados Unidos i en Londres, en- 
cargado de negocios i ministro residente en Chile 
desde 1866 hasta 1873, i en todos esos puestos se 
ha hecho notar por su intelijencia i la afabilidad i 
delicadeza de sus maneras. Es caballero de la or- 
den imperial de la Rosa del Brasil. 

AGUILAR (Cipriano), fraile peruano; músico, 
compositor i maestro de capilla del convento prin- 
cipal de Agustinos de Lima. 

AGÜILAR (Ignacio), abogado mejicano. Formó 
parte de la junta de cinco notables enviada a Mi- 
ramur para ofrecer el trono de Méjico a Maximi- 
liano. 

AGUILAR (José Gabriel), patriota peruano de 
la independencia, natural de Iluanuco; habiendo 
sido educado en Europa, a su regreso trató de 
proclamar la independencia, en compañía de 
Ugalde, en 1805. El plan fracasó, i los valerosos 
caudillos expiaron su patriotismo en un cadalso. 

AGUILAR (José Mateo), distinguido teólogo i 
orador sagrado del Perú. ¡Nació en lea en 1794. Es- 
tudió humanidades en Lima, bajo la dirección del 
célebre Sánchez Carrion. Después pasó al Semi- 
nario, donde llegó a ser profesor. A causa de su 
modestia cristiana, no se ha conservado de sus 
obras más que un panejirico de San Ignacio de 
Loyola. Murió en 1872. 

AGUILAR ;Manl"el), abogado de Costa Rica. 
Hombre de carácter dulce i conciliador, presidente 
de la República en 1837. Murió el 27 de mayo 
de 1838. 

AGUILERA (Francisco), sucesor del famoso Juan 
Manuel Céspedes en la dirección de la revolución 
cubana. En 1869 ocupaba el empleo de ministro 
de la Guerra en la República, i actualmente, in- 
vestido con cargo de jefe del Poder Ejecutivo, es 
el primero de los heroicos soldados que comba- 
ten aún en América por la independencia i la li- 
bertad. 

AGUIRRE, matrona ecuatoriana. Fué famosa du- 
rante la independencia por su ardoroso amor a 
esta causa. 

AGUIRRE (Joaquín), médico i cirujano chileno, 
cuya ciencia, talento i servicios a la instrucción mé- 
dica de su jjais, lo colocan entre los facultativos 
más distinguidos e ilustrados de Chile. Nació en 
Santa Rosa de los Andes en 1826. Ha pasado casi 
toda su vida entregado al ejercicio de su profesión 
i a las tareas del profesorado. El cuerpo médico 
de la Universidad lo ha elevado, en distintas oca- 
siones , a la dignidad de decano. Actualmente 
desempeña todavía ese puesto, al que están adhe- 
ridas también las funciones de proto-médico. Des- 
de hace años es profesor de anatomía de la Escuela 
de Medicina de Santiago. 

AGUIRRE (José María), mejicano, doctor en le- 
yes. Nació en Méjico en 1778. Recibió el título de 



abogado a la edad de veinte i dos años. Dos años 
después recibió el grado de doctor en derecho 
civil, i la borla de sagrados cánones en el año de 
1817. Matriculado en el colejio de abogados, comen- 
zó a ejercer su profesión con grande aplauso; pero, 
inclinándole la carrera de la Iglesia, recibió la sagra- 
da orden del subdiaconado. Después de cinco años 
de pertenecer al estado eclesiástico, recibió la 
orden de presbítero i en seguida todas las funcio- 
nes de sacerdote. En 1807 le nombró el ilustrísi- 
mo Lizana cura interino de la parroquia de Santa 
Ana; en 1810 la venerable congregación del colejio 
i hospital de San Pedro, lo elijió para rector del es- 
tablecimiento; en 1811 fué nombrado capellán de 
Santa Brijida, en 1820 se le concedió en propie- 
dad el curato de la Santa Veracruz i últimamente 
el de San Miguel, i si la ambición lo hubiera do- 
minado, sin duda habría llegado a las más altas 
jerarquías eclesiásticas. En la curia fué nombra- 
do relator en 1804 i ocupó este puesto por espacio 
de diez i siete años. En 19 de noviembre de 1810 
expidió el gobierno una cédula habilitándolo para 
que pudiese ejercer la abogacía en todas las causas 
que se le encargaran, i procedió en ellas con tal 
mesura, gravedad i justificación, que en sus veinte 
i cinco años de trabajos en ese ramo, no llegaron 
a seis los negocios fallados contra sus clientes; 
desde antes de obtener la gracia del gobierno, el 
limo. Lizana le encargó la defensa de las relijio- 
sas de la Encarnación; en 26 de agosto de 1812 
comenzó a ser abogado de la iglesia metropoli- 
tana; lo fué del convento de Santa Brijida, i 
siempre salió airoso en estos negocios, lo que au- 
mentó su reputación i la confianza en su talento i 
persona. Como defensor de presos de la Inquisi- 
ción, a muchos arrancó de la muerte, i el año de 
1816 el tribunal, atendiendo a sus trabajos, le ex- 
pidió desde 1801 el título de abogado de presos 
en propiedad. Como político, sus ideas eran libe- 
rales i se le vio entre los miembros de la Asamblea 
de notables contribuyendo a la formación de las 
Bases orgánicas; ocupó también un puesto en el 
Senado. Su carácter era alegre, amigo de la ju- 
ventud, franco i servicial con todos, i abundan una 
infinidad de rasgos de su beneficencia. Murió del 
cólera morbo en el año de 1852. 

AGUIRRE (José Vicente), asesor del gobierno 
nacional de Chile en 1812, i al año siguiente audi- 
tor del ejército patrio. En 1814 fué hecho prisio- 
nero por los enemigos, juntamente con el jeneral 
Carrera. Más tarde volvió a desempeñar nuevos 
cargos públicos; murió en 1833. 

-AGUIRRE (Juan Bautista), jesuíta i poeta ecua- 
toriano. Las conqjosiciones de este poeta existen 
inéditas en su mayor parte, i forman un volumen 
en 4", como de 140 folios, con este título: Versos 
castellanos, obras juveniles, misceláneas. 

El Padre Aguirre nació en Guayaquil en 1725, 
gozó de gran reputación como orador i poeta, i 
existe impresa la oración fúnebre que pronunció 
en la muerte del ilustrísimo Juan Polo, obispo de 
Quito. Fué también profesor de filosofía é introdujo 
en su enseñanza algunas novedades, para su tiem- 
po, tomadas de las obras de Leibnitz, Descartes i 
Bacon. 

En el libro titulado Estudios biográficos i critic- 
eos sobre algunos poetas sur-americanos anterio- 
res al siglo XIX , publicado en Buenos Aires 
en 1865, se halla un estudio sobre la persona i es- 
critos del Padre Aguirre, i allí pueden verse algu- 
nas muestras del talento poético de este notable 
americano. 



ALAMA — 10 — 

AGUIRRE (MiGUKL Mahía), político l)olivi;ino. 
Nari('» en 1798 i murió el 23 de abril de 1873. Fué 
empleado de la tesorería de [*uno en el «zobieruo 
l'iindador de la República, oficial mayor d(d minis- 
terio de Hacienda i ministro de Estado: después de 
liaberlo sido en el gobierno de Sucre, prestó ser- 
vicios de tal en el del jeneral Velasco (1839)-, d(>l 
jeneral Ballivian (1 84^1-1 8^*7 ); del jeueral Córdoba 
( 1855 ) , y del jeneral Achá ( 1864 ). 

Di[)utado al Congreso jeneral constituyente en 
1826. fué más tarde, en 1831, primer presidente 
de la Asamblea Constituyente, i tuvo gran parte en 
la formación de la carta de dicho año. Aguirre 
tuvo muciui parlicii)acion en los negocios públicos 
de su país, i distinguióse particularmente como 
economista-, se contrajo también al estudio de la 
bisloria. Obra suya fué el Bosqvejo histórico de 
liolivia, cuya publicación no se terminó. 

AGURTO (Pkdro), ilustre mejicano, obispo de 
Zebú. Mostró gran predilección por la clase indí- 
jcna de Méjico, ya dirijiéndose a ellos desde el púl- 
l)ito en su idioma, ora defendiéndolos con su 
l)i'illante pluma de crasas inculpaciones, i para 
alcanzar no más, en esa oscura empresa, por re- 
compensa, que la alegre i serena aprobación del 
tribunal de su conciencia. Descendiente de los pri- 
meros pobladores, se ignora la fecha en que nació 
i solo sabemos que tomó el hábito de San Agustín 
en el convento de la capital, en el año de 1560. Su 
instrucción en materias sagradas era vastísima, i 
aprendió en poco tiempo i llegó a poseer con per- 
fección las lenguas mejicana i tarasca, para incul- 
car debidamente a los indios las verdades cristia- 
nas i los misterios sagrados del catolicismo. Fui'; 
electo provincial de su orden, donde se habia dis- 
tinguido por su ejemplar conducta lo mismo que 
por sus brillantes luces, i al célebre concilio III 
mejicano asistió en clase de teólogo consultor. En 
1595 fué nombrado obispo de 'Zi.'bú, en las islas 
Filipinas. En Méjico dej() nuii gratos recuerdos, 
habiendo defendido a la clase indíjena contra los 
(jue juzgaban a los neófitos incapaces del sacra- 
mento de la Eucaristía. Fundó en su diócesis un 
hospital para los enfermos i náufragos de todas 
naciones i cultos. Dejó Agurto a su muerte, acae- 
cida el año de 1608, un Tratado de que se deben 
administrar los sacramentos de la santa Eucaris- 
tía i Exlrema-uncion a los indios de esta Nueva 
España, impreso en Méjico en 1573, i ademas un 
manuscrito inédito en su convento sobre los Pri- 
rilrjios de los regulares. 

AICENENA (Mauiano ni:), presidente de la Re- 
pñbliía de Guatemala en 1826. 

ALAMAN (Juan B.), licenciado mejicano. Cate- 
ili'ático de lengua griega i estudio de los clásicos 
griegos i latinos. 

ALAMAN (Lucas), político mejicano. Es uno de 
los hombres que más han llamado la atención en 
su país, ya por su influencia marcada en varias 
administraciones , ya por la lectura de sus obras en 
que están desarrolladas sus teorías. Nació en Gua- 
n;ijuato en 1792. En el colejio de la Purísima Con- 
cejicion de su ciudad natal estudió las matemáticas, 
habiendo antes aprendido la lengua de Horacio y 
(Jicíron. En el colejio de Minas de Méjico recibió 
lecciones de mineralojia; allí mismo se instruyó 
en física i química, i con Vicente (Cervantes cursó 
botánica. Ya por este tiempo habia obtenido una 
instrucción nada valgar de los clásicos latinos, i 
que sin duda contribuyó a formar su gusto literario 



ALAMA 



de que tan hermosas pruebas ha dado desj)ues en 
el plan i en el desempeño de sus obras, que han 
cii'culado con aplauso en el extranjero i en su país 
nativo. En 1814 se embarcó para España, i de allí 
pasó a Francia, teniendo la fortuna de estar pre- 
sente al desenlace de la epopeya del imj)erio fran- 
cés i de conocer al guerrero que conquistó tantas 
naciones , humilló tantos tronos i batió tantos ejér- 
citos. Paso en seguida a las pintorescas montañas 
de Escocia, i pudo ver la entrada de los ejércitos 
aliados, pues a poco tiempo volvió a Paris. Recorrió 
toda la Italia, visitó la Suiza, las orillas del Rin. 
i se detuvo en Freyberg para completar sus estu- 
dios en minería. Recorrió después la Prusia i el 
Ilanóver , i para estudiar el griego se detuvo en la 
universidad de Gottinga ; también dio un paseo 
por ia Holanda i la Flandes. Durante su perma- 
nencia en Paris, adonde regresó, siguió los cursos 
de química en el colejio de Francia, i los de cien- 
cias naturales en el Jardín de Plantas. Volvió a su 
patria, i el conde del Venadito fué el primero en 
utilizar sus talentos nonU)ráiulolo secretario de la 
junta de Salubridad Pública. Mas no tardó en vol- 
ver a enq:)render nuevos viajes, pues fué nombrado 
diputado a las Cortes de España por la provincia 
de Guanajuato. Debiendo a la minería su capital, 
habiendo sido el constante estudio de su juventud. 
i representando una provincia cuya principal ri- 
queza constituía aquel ramo, naturalmente debia 
ser un objeto de prefex'encia para él su fomento, 
i para este objeto publicó en un Semanario político 
i literario un largo articulo sobre las causas de la 
decadencia de la núnería en Nueva España, i aun- 
que sufrió una impugnación , fué defendido victo- 
riosamente. Pocos dias se habían pasado cuando 
inició las proposiciones ; sometidas a una comi- 
sión, de que formó parte, produjeron el dictamen^ 
que él mismo redactó, i fué aprobado casi sin dis- 
cusión en 8 de junio de 1821. Ya en esta época se 
iba a consumar la independencia, i tan luego como 
tuvo verificativo con la entrada del ejército Iriga- 
rante a la capital , en la junta provisional guber- 
nativa del imperio , en la sesión de 5 de octubre 
del propio año, a moción de José María Fagoaga, se 
presentó aquel dictamen, pidiendo fuesen admi- 
tidos los artículos con que concluía, i después do 
varias discusiones habidas i presentadas en varias 
sesiones, i entre ellas un informe luminoso, que el 
referido Fagoaga i los Orbegozo extendieron en 
lebrero de 22, vino a motivar todo por último el di>- 
creto de 22 de noviembre de 1821, que intluy() en 
la prosperidad creciente de este ramo i el otro que 
se publicó el 18 de febrero del siguiente. Los dipu- 
tados por Méjico , lejos del teatro de los sucesos 
que daban una nueva existencia política a su patria, 
i tratándose en las Cortes sobro las niedidas que 
debían tomarse para que el poder de España vol- 
viese a alcanzar hasta a([uellas ricas rejiones , no 
pudiendo ostensiblemente declararse a favor de 
aquella causa que no debia dejar de halagar sus 
corazones ; pero validos i disfrazados de otras apa- 
riencias , con el plan del célebre conde do Aranda 
que tendía a una confederación, iban rápidamente 
a dar casi el mismo resultado. Atamán fué quien 
redactó la exposición que presentaron i que no 
produjo ningún resultado. Por este tienqw publicó 
en Madrid un folleto a consecuencia de lo acordado 
por los diputados de América para favorecer la 
causa de la independencia , por no haber querido 
insertarle el periódico titulado Íai Miscelánea. 

En las sesiones extraordinarias, como se habia 
distinguido anteriormente en varias discusiones de 
importancia, fué nondirado secretario, i el mi- 
nistro de hacienda Yandiola le mandó pagar sus 



ALAMA 



11 — 



ALARG 



(líelas, liacii-ndole ofertas para (|U0 se qiiedasp en 
l'^>|)aria. Trabajó en l'aris en abril de 1822 para 
loiiiiar una foni|iafiia para el laboreo de minas en 
Mi'.ico, [¡ero no tuvo un i'eliz resultado; en In- 
glaterra, país mas a proiJ().silo para las jrrandes 
rmpresas, Hi'ííó a conseguir su objeto con el nom- 
biv- lio (lompania Unida de las minas, con un ca- 
pital ([ue en lo sucesivo seelev() hasta 6.000,000 de 
pi'^ns. Cuando estuvo en Francia, fué presentado 
poi- el barón de llumboldt al ducpie de Montmo- 
niüv. ministro ala sazón, i al prínci[»e de Poli- 
íiiiac ; proporcionándole nna orden el ministro para 
ipil' un buque de guerra lo convoyase desde la Mar- 
tinica, en el Seno Mejicano, pues entonces estaba 
irdV'slado de piratas. Por fin volvió a su patria en 
23 de marzo, i en el mes siguiente, a los treinta 
afKis de edad, fué nombrado secretario de Estado 
i d«d Despacho de delaciones Interiores por el Go- 
bierno provisional , que se coinponia de Bravo, 
j\¡,.grete i Miclielena. Se dedicó entonces, ademas 
lie las tareas gubernativas, a organizar el archivo 
jiiiiral. i estableció el Museo de antigüedades o 
lii>loria natural. 

lúi 1825 renunció la cartera i volvió otra vez 
a la vida iirivada, dedicándose a la tlireccion de 
la Compañía Unida de minas, i emprendió esta- 
bbcer en el cerro del Mercado, cerca de Durango, 
la jirimera ferrería que ha habido después de la in- 
di pendencia. Fué nombrado por el duque de Ter- 
raiiova i Monteleone como encargado para la admi- 
nistración de sus bienes en la Kepública, que se 
com|ionian drl antiguo marquesado del valle de 
Oajaca, que habia heredado de Cortés. A conse- 
cuencia del pronunciamiento del ejército de reserva 
a! mando del jeneral Bustamante, vino a recaer la 
presidencia de la República en el presidente de la 
Suprema Corte de Justicia I'eilro Velez , i dos aso- 
ciados . que lo fueron el jeneral Luis Quintanar i 
Lúeas Alaman . que duró poco tiempo , pues que 
recayóla suprema majistratura en el jeneral Bus-, 
lámante i nombró al último de aquellos para el 
ministerio de Relaciones. Entonces trabajó por 
fij.'.r los limites entre Méjico i los Estados Unidos. 
C'eiebrado en 23 de diciembre de 1832 el convenio 
(le Zavaleta, fué derrocada la administración de 
Bustamante por el jefe del movimiento que comenzó 
en Veracruz. Entonces se abrió un proceso en la 
Cámara de diputados a causa de las acusaciones 
promovidas por el jeneral .Juan Alvarezi por el d¡- 
jiutado José Antonio Barragan, contra Vacío i 
Alaman : el punto principal de ellas se contraía a 
acusarlos por haber permitido la captura a traición 
del jeneral Guerrero, i por los fusilamientos de 
otros compatriotas. Tuvieron ambos que esconder- 
se para evitar las venganzas ; escribió entonces 
Alaman su defensa que elevó al presidente jeneral 
Santa Ana en junio de 1834, rebatiendo todos los 
cargos, i fué absuelto por la Sujirema Corte de 
Justicia. Libre entonces de toda persecución, se de- 
dic(') a las empresas fabriles i fundó la fábrica de 
hilados i tejidos de algodón de Cocolapan , en las 
cercanías de Orizava, estableciendo otra en Celaya 
de tejidos más ordinarios : también fué quien in- 
trodujo en la República carneros merinos, cabras 
del Thibet, i caballos i yeguas de razas extranje- 
ra-. Fué introductor por último de una prensa i 
piedras para la litografía. 

I]ii la corta administración del jeneral Bravo, 
jior ausencia del jeneral Santa Ana, fué nombrado 
director de la junta de industria, i trabajó por 
plantear las escuelas de artes i agricultura teórica 
i práctica , llegando a comprar para este fin la ha- 
cienda de San Jacinto; pero mil inconvenientes se 
opusieron a lo ([uc mucho más larde se ha reali- 



zado, i en el mismo lugar. Durante la administra- 
ción última del jeneral Santa Ana, fué nombrado 
para la secretaria de Relaciones que habia desem- 
peñado otras veces , i en este alto i)iiesto lo sor- 
prendió la nuierte el 2 de junio d(í 1853. 

El primer tomo de sus Disertaciones sobre tu 
historia de la República mejicana se publicó en 
1844, continuando esta publicación hasta que la 
concluyó en 1852. .\lternó con esta publicación su 
Historia de Méjico, desde losprinieros movimien- 
tos qne prepararon su independencia , en el año 
de 1808, liasta la presente época, que consta de 5 
grandes volúmenes , adornados dt" retratos , mapas 
i facsímiles. Alaman fué miembro corresponsal de 
la Sociedad para instrucción elemental de Paris ; 
miembro del Instituto real de ciencias de Ba- 
viera ; socio corresponsal de la Sociedad real de 
Horticultura de Bruselas ; vocal de las Academias 
de la lengua i de la historia de Méjico ; socio de 
número del Instituto nacional de jeografía i esta- 
dística ; miembro de la sociedad filosófica de Fila- 
delfia; corresponsal de la sociedad histórica di? 
Massachusetts ; académico honorario de la real 
Academia de Madrid i déla de Bellas Artes de San 
(darlos de Méjico; socio corresponsal de la Aca- 
demia pontificia romana de Arqueolojía , i perte- 
neció a otros cuerpos literarios ademas de los 
mencionados. 

ÁLAMOS GONZÁLEZ (Bf.nicio), escritor chileno. 
Nació en Santiago en 1835. Fué uno de los redac- 
tores de la Patria de Valparaíso en 1863 ; ha for- 
mado parte de la redacción de algunas otras 
publicaciones. Ha sido miembro de varias asocia- 
ciones de beneficencia, entre ellas de la sociedad 
de instrucción primaria de Santiago, de que fué 
uno de los fundadores en 1858. Alamos (lonzalezse 
ha distinguido por su celo por la instrucción í)0- 
pular. Ejerce actualmente con mui buen éxito en 
Valparaíso su profesión de abogado. 

ALARGO (Lino), distinguido médico contempo- 
ráneo del Perú, profesor de la Escuela de medicina 
de Lima. Es uno de los más notables cirujanos de 
su país. Posee talento, instrucción, i una admirable 
sangre fria aun en las operaciones más difíciles. 
< luenta treinta i seis años; ha viajado por Europa, i 
en Paris recibió las felicitaciones de los médicos i 
las notabilidades de aquella ciudad. 

ALARGO (TiBURcio), patriota peruano. Fué miem- 
bro ilel primer Congreso constituyente de esa re- 
pública. 

ALARGON I MENDOZA (Jlan Ruiz de), poeta 
dramático mejicam». Este célebre escritor lloreció 
en España en la época en que más brillaban las 
obras dramáticas que tanta influencia tuvieron en 
R]uropa, i supo elevarse por medio de sus estudios 
i claro talento hasta el nivel de los cuatro colosos 
del Teatro español, Lope i Calderón, Moreto i 
Tirso de Molina. Si en España se colocó al lado de 
los más famosos dramaturgos, si con su Verdad 
sospechosa dio un modelo a Corneille, si preparó 
el advenimiento de Moliere; en América se halla a 
la cabeza de todos los que han dedicado su pluma 
a la poesía dramática. 

Hai mui pocas noticias respecto de su vida, i 
aún se ignora el dia de su nacimiento : sabemos 
solamente que nació en Tasco, i Beristani nos ase- 
gura que en 1606 recibió en Méjico el grado de 
doctor en leyes; pero es cierto que en 1611 ya se 
hallaba en Elspaña; en el año de 1628 era relator del 
Consejo de Indias, i en el mismo publicó la pn- 



ALARG 



- 12 — 



ALBER 



mera parte de sus obras ; estas fueron dedicadas a 
Felipe Ramiro de Guzman, duque de Medina de las 
Torres, que era del mismo Consejo. El carácter de 
Alarcon, como puede descubrirse por sus obras, fué 
franco, jencroso, enemigo de la mentira, no in- 
clinado a hablar mal de nadie i admirador de las 
cualidades más nobles del alma : en el buen gusto 
de que dio pruebas en la composición i desempeño 
de sus comedias, nos hace ver que el estudio fué 
por él mirado con predilección, i como que dobia 
contraer matrimonio forzoso con la inspiración, 
l'arece que entre algunas damas hermosas, a pesar 
de sus defectos físicos, tuvo boga, debida sin duda 
a la influencia poderosa de sus escritos. Aunque 
es probable que escribiese más, las comedias que 
conocemos dejó como suyas a la época de su 
muerte, acaecida en k de agosto de 1639, en la 
calle de las Urosas, son las siguientes : Anles que 
te cases mira lo que haces; La culpa busca la 
pena, i el agravio la venganza; Dar con la mis- 
ma flor; Dejar dicha por más dicha; Don Do- 
mingo de D. Blas; Los dos locos amantes; Los 
engaños de un engaño ; Ganar perdiendo ; La he- 
chicera; Lo que mucho vale poco cuesta; La 
verdad sospechosa ; No hai mcd que por biev. no 
venga; Nunca mucho costó poco; Por mejoría; 
Quién engaña más á quién ; Quien mal anda en 
mal acaba; Quien priva aconseje bien; Siempre 
ayuda la verdad; La suerte i la vulustria; Tam- 
bién las paredes oyen. 

De uno de sus biógrafos, notabilidad contempo- 
ránea española, i uno de los defensores más acér- 
rimos de este injenio, el inolvidable autor de los 
Amantes de Teruel, copiamos lo que sigue : « En 
cuanto a la manera de manejar los caracteres, en 
cuanto al mérito artístico del cuadro respectivo en 
que figuran, no debiendo aquí hacerse análisis de 
cada pieza, creo que bastará referir lo que de al- 
gunas han formado jueces irrecusables. Corneille, 
(jue tradujo en parte i en parte imitó La verdad 
sospechosa, solia decir que daria dos de sus mejo- 
res composiciones por haber inventado el orijinal, 
que era lo que mas le agradaba de cuanto habia leido 
en nuestro idioma. Moliere confesaba que La ver- 
dad sospechosa, imitada por Corneille, era la obra 
donde había conocido la verdadera comedia. Vol- 
taire principia el prólogo que puso al Menleur de 
Corneille, diciendo que los franceses nos deben la 
primera comedia, lo mismo que la primera traje- 
dia que ilustró a la Francia. M. de Puibusque 
llama inapreciable tesoro a lo que halló Corneille 
en la obra de nuestro americano. Adolfo Federico 
de Schack, a quien debe la Alemania dos volúme- 
nes de piezas del Teatro español traducidas, i des- 
pués una apreciabilísima historia de nuestra lite- 
ratura dramática , sostiene , después de hacer 
grandes elojios de Alarcon, que no tiene comedia 
que no se distinga con ventaja. El autor de Edipo, 
el de la Oda a la beneficencia, el Curioso Parlante 
¡ el cantor de Guzman el Bueno han hecho de 
Alarcon grandes elojios. Los caracteres del maldi- 
ciente i el mentiroso, el del cortesano i benévolo 
Juan de Mendoza, en quien talvez se retrató Alarcon 
a sí propio, con su nombre, apellido i fealdad; la 
Inés en El examen de maridos; El tejedor de 
Segovia; los protagonistas de Ganar amigos; Los 
favores del mundo i El dueño de las estrellas; 
algunas de sus damas, como la Leonor de Mu- 
darse por mejorarse; alguna criada, como la Celia 
de Las paredes oyen; muchos criados, como el 
Tello de Todo es ventura, que es realmente el hé- 
roe; aquel Domingo de Blas, por cuyo bienhechor 
egoísmo se podría dar toda la virtud humanitaria 
de muchos : estos i otros personajes de Alarcon 



tienen en sus comedias fisonomía propia, varia i 
bella; ni se parecen entre sí, ni i)ue(len equivo- 
carse con figuras creadas por otros autores. Feliz 
en la pintura de los caracteres cómicos para casti- 
gar en ellos el vicio, como en la invención i des- 
arrollo de los caracteres heroicos para hacer 
la virtud adorable; rápido en la acción, sobrio en 
los ornatos poéticos, inferior a Lope en la ternura 
respecto a los papeles de mujer, a Morete en vi- 
veza cómica, a Tirso en travesura, a Calderón en 
grandeza i en habilidad para los efectos teatrales, 
aventajíi sin excepción a todos en la variedad i per- 
fección de las figuras, en el tino para manejarlas, 
en la igualdad del estilo, en el esmero de la versi- 
ficación, en la corrección del lenguaje. » 

Alarcon siempre se vio esquivado de la fortuna, 
i ademas de las burlas con que lo molestaron en 
vida, de robarle sus obras atribuyéndolas a otros 
injenios más populares algunos editores avaros, 
tanto que Corneille mismo creia haber imitado una 
comedia de Lope, de la incuria de los que le su- 
cedieron para averiguar los pormenores de su 
vida ; en su i)utria, mientras se han hecho npotcí'isis 
a otros dranii'iticos infei'iores a él, todavía no se 
realiza esta deuda de gratitud para con nn homln-e 
que tanto realce le ha dado en la culta Euroi>;r. 
Nosotros esperamos que a la juventud couleiupo- 
ránea i literaria de Méjico esté reservado tan 
digno tributo. 

Sobre Alarcon han escrito en su patria Orozco i 
Berra en la Abeja Poblana, Lafragua en ü\ Apun- 
tador i Emilio Pardo en la Ilustración i en el Dic- 
cionario universal. En un juicio crítico que se pu- 
blicó en el Siglo XL\ sobre el hermoso drama en 
que figura como héroe nuestro dramaturgo, que 
lleva por título su nombre, i cuyo autor es un es- 
pañol, tand)ien hny elojios debidos a la pluma de 
Zarco. 

La colección más completa de sus obras ha siilo 
■la arreglada por líartzcnbusch i)ara la lldilio- 
teca de Autores españoles, publicada en el lomo .\x 
de esta magnífica colección. 

ALATORRE (Francisco), valiente patriota i jein'- 
ral mejicano, defensor de Puebla en 1863. -\aci() 
en Zacatecas. 

ÁLAVA DE VILLAREAL (José), saccrdole i 
abogado colombiano que ocupó sucesivamente to- 
das las sillas del coro en la catedral de Bogotá i 
obtuvo muchos cargos en los tribunales de la Cru- 
zada i de la Inquisición. Murió en 1651. Fué gran 
predicador i poeta : sus manuscritos se perdieron, 
aunque parte do ellos existía hasta el siglo xviii. 

ALBANO DE CORREA (Mauía), filanlrói>ica ma- 
trona chilena que vivió totalmente consagrada al 
ejercicio de la caridad. A la época de su muerte dejó 
un legado de $ 10,000 al hospital de mujeres de 
San Fernando. 

ALBERDI (Juan Bautista), notable abogaiío i 
publicista arjcntino. Nació en Tucuinan en 1814. 
Hizo sus primeros estudios en Buenos Aires i se 
recibió de abogado en Montevideo en 1840. Ta- 
lento de primera fila, ilustración remarcable, infa- 
tigable trabajador, Alberdi goza de una gj:"an repu- 
tación en toda la América latina. Escritor distin- 
guido, se ha estrenado en la prensa, en las ciencias, 
en la literatura, i en todas partes ha dejado huellas 
de su sólido talento i de su profundo saber. Des- 
pués de un corto viaje por Europa en 1843, regresó 
a América i se estableció en Valparaíso, donde 
ejerció con gran crédito, durante nmchos años, su 



ALBUQ 



— 13 — ALGAZ 



jirofcsion de abogado. El primer trabajo serio de 
Alberdi lleva por titulo Preli)nmui' al estudio del 
dercclio. Durante su permanencia eu Chile, se re- 
cibió de abogado i leyó ante la comisión respectiva 
una memoria bajo el título de : Objetos de un Con- 
greso americano. Dio también a luz sucesivamente 
Jas siguientes obras : Ejecuciones i quiebras en 
Chile, La Majistratura i sus atribuciones. En 1852 
publicó el más notable de sus trabajos, que lleva 
por título : Bases para la orcjanizacion política de 
la Confederación arjentina, obra que es un tra- 
tado completo de Derecho público americano i que 
ha sido entusiastamente elojiada por los más dis- 
tinguidos publicistas de ambos mundos. Otros de 
sus trabajos dignos de mención, son: Elementos de 
Dc) echo público provincial para la república arjen- 
tina: Sistema económico i rentístico de la confe- 
deración arjentina ; De la interjridad nacional de 
la república arjentina bajo todos sus gobiernos. 
Adenías de estos trabajos, Alberdi ha dado a la prensa 
multitud de folletos políticos de circunstancia, en- 
tre ellos, uno titulado : De la anarquía i sus dos 
causas principcdes. — Del gobierno i sus dos ele- 
mentos necesarios en la reymblica arjentina. 
En 1855 fué nombrado representante de su país 
cerca de algunas cortes europeas. Alberdi ha 
sido redactor de muchos periódicos políticos i lite- 
rarios, i como literato, ha dado a la estam[)a una 
colección de artículos de costumbres, bajo el seu- 
dónimo de Figarillo, i una interesante Crónica 
dramática de la revolución de Mayo de 1810. Es 
abogado de los tribunales de Francia e Inglatei'ra, 
donde ha ejercido con aplauso su profesión. 

ALBERTINI ( Luis Eujemo ), abogado i escritor 
Contemporáneo del Perú. Nació en 1823. Educado 
en Europa, regresó a su patria en IS^il. Se recibió 
allí de abogado i desempeñó diversos cargos judi- 
ciales. En el ejercicio de su profesión se distinguió 
siempre por su contracción e intelijencia. Fué su- 
cesivamente i durante muchos años, secretario, 
director de conferencias, i por íin, decano del 
ilustre Colejio de abogados de Lima. Fundador i 
uno de los principales redactores de la Gaceta Ju- 
dicial, colaboró activamente en ese periódico con 
artículos que le valieron una formal reputación de 
periodista. Ha sido cónsul del Perú en Burdeos i 
en San Nazario, secretario de la legación de la 
misma república en Francia i encargado de nego- 
cios ad interim en varias ocasiones. Como escri- 
tor, Albertini ha dado a luz dos libros de mérito, 
titulados: Tratado de derecho diplomtüico en sus 
aplicaciones especiales á las repúblicas sur-ame- 
ricanas, que se publicó en Paris, i Diplomacia 
sur-americana. Fué uno de los más eficaces coope- 
radores en Europa de la Exposición universal que 
tuvo lugar en Lima en 1872. i a la que fueron in- 
vitados los industriales i manufactureros del mun- 
do entero. El Perú ha i'emunerado con una meda- 
lla de oro los servicios de su comisario especial 
en aquella época. 

ALBIS(M. A.), sacerdote colombiano. En 1854 
escribió un vocabulario de los idiomas más jenera- 
les entre las tribus del Caquetá, el cual, junto con 
otros apuntes de viaje del mismo autor, fué dado 
a luz en Popayan. Esta obra, mui interesante, por 
cuanto el idioma del Caquetá es uno de los más 
conocidos entre las tribus americanas, fué traducida 
al ingb's i publicada por una sociedad filolójica de 
Nueva York. 

ALBUQUERQÜE (Matías), jeneral nacido en 
el Brasil ; se distinguió en la guerra contra los 



holandeses i en la batalla dc Montijo, ganada a 
los españoles, la cual aseguró la independencia del 
Portugal i la soberanía de la casa de Braganza. 

ALBUQUERQÜE (Peuuo de), ¡lustre brasileño, 
nacido en Pernambuco a principios del siglo xvii. 
En 1630, «cuando los holandeses invadieron el 
Brasil, ya Albuquerque servia desde cuatro años 
antes en el ejército. Su bravura en todas esas 
campañas, su anhelo por servir a la patria opri- 
mida, lo hicieron acreedor a que el monarca lo 
nombrara en 1642 gobernador jeneral del Ma- 
rañon, que entonces era uno de los más grandes 
territorios del Bi-asil. Murió en 1644. 

ALCALDE (Joaquín), abogado mejicano. Nació 
en 1830. Es uno de los abogados de más crédito 
de Méjico. lia sido diputado al Congreso jeneral de 
la federación. Forma en las filas del partido libe- 
ral i tomó parte en las reformas iniciadas por Juá- 
rez. Se ha distinguido como orador parlamen- 
tario. 

ALCALDE (Juan Agustín), uno de los proceres 
de la revolución chilena de 1810. Fué rejidor del 
cabildo de Santiago, consejero de Estado en las 
administraciones de Prieto, Búlnes i Montt, i du- 
rante largos años senador de la Itepúbhca. Murió 
cuando desempeñaba este último cargo en 1860. 

ALCALDE (Manuel), hijo del anterior, abogado 
i hombre público chileno, ministro del Interior 
bajo la administración Pérez. Fué nombrado ac- 
cidentalmente ministro de Instrucción pública en 
enero de 1862. Firmó el decreto que creó el liceo 
de Valparaíso, i algunos otros más referentes a 
los liceos provinciales. Sujeto de una sencillez i 
bondad imponderables, verdaderamente republi- 
cano, tenia el mayor gusto en recibir en la ante- 
sala de su gabinete a las personas que iban a 
verlo, permaneciendo éstas sentadas i el ministro 
de pié; i en esta actitud se le encontró muchas 
veces conversando familiarmente con señoras po- 
bres o con humildes maestros de escuela. Fué di- 
putado, senador, consejero de Estado i primer 
presidente del Club de la Union de Santiago de 
Chile. 

ALCÁRATE ILEZAMA ( Juan Fiuncisco), abo- 
gado i literato mejicano distinguido que nació a 
mediados del siglo xviii i murió en 1831. 

ALCARAZ (José Ramón), literato i poeta meji- 
cano. Nació en 1823 en Morelia. Ha sido diputado 
al Congreso jeneral de la Confederación i ha for- 
mado con honor en las filas del partido liberal. 
Actualmente es director de la Academia nacional 
de Bellas Artes. Se hace notar por la armonía de 
sus versos, bañados de ciertas ricas tintas orien- 
tales, en las cuales se nota la fructuosa lectura 
que ha hecho de Byron. En 1860 lia publicado en 
Méjico dos volúmenes de sus Poesías. 

ALCÁZAR I ESPEJO, patriota peruano de la In- 
dependencia ; purgó en el patíbulo ( 1819) su con- 
sagración a la patria.. 

ALCÁZAR I ZAPATA (Andrés), valiente soldado 
chileno, mariscal de campo de la guerra de in- 
dependencia. Sirvió bajo las órdenes de Ambrosio 
O'iliggins en las campañas de Arauco, i fué uno 
de los primeros militares que se decidieron en ta- 
vor de la causa de la independencia. Pasó a la re- 
pública Arjentina al frente de la división auxilior 



ALCOd 

<|ue el goLieruo do (Miile despachó a sülicitud del 
j,M)bieriio de aquel país. Vuelto a Chile se incor- 
poró en el ejército tiel Sur, i lo sigui() en todas sus 
campañas hasta la jornada de Rancagua. En 1817 
militó con O'lliggins i San Martin, i continuó en 
*i[ servicio activo déla campaña hasta 1819, en que, 
retirándose de la í'ortaleza de iSacimiento con la 
guarnición i familias que habia en ella, l'ué alcnn- 
/.ado por Benavides en el vado de Tarpeyanca. 
donde se vio precisado a capitular por íalta de 
municiones después de un reñido combate; con- 
tra los artículos de la capitulación, fué entregado 
traidoraniente a los indios que lo lancearon i lo 
hicieron pedazos en 1819. 'Son de notar estas 
circunstancias : (|ue Alcázar se distinguió parti- 
<-ularmente por su amor al orden i su odio a 
toda clase de revoluciones que pudiesen trabar la 
marcha de la independencia, que ofreciéndole el 
gobierno su retiro con goce de todo su sueldo 
i grados militarías, en razón de sus servicios i de 
su avanzada edad, contest(') : iiitr vi quo-la uid- 
i'ir con id i'sjiti(la cu ht imum i cii (U'fcn.^a dr 
si( ¡lülria. .Murió a los s.: ten la i cinco años de 
edad. 

ALCEDO (Antonio de), ilustre jeógrafo ecuato- 
riano, nacido en Quito en 1735. Su j)adrc fué Dio- 
nisio de Alcedo i Herrera, natural de Madi-id. i 
presidente i capitán jeneral del reino de Quito i n 
aquel tiemjto. Kl coronel Alcedo es autor de un 
Diccionui-io jeofjrá/ko htftórico de hts ludias oc- 
<-idcutulcs o Aiuí'i'ica, en cinco gruesos volúme- 
nes; obra sumamente interesante para la historia 
i la jcíigralía americanas, nuii conocida de los 
hombres que se dedican al estudio de las cosas del 
Nuevo Mundo. Esta obra es del número de aque- 
llas que suponen un estudio de uiuchos años, un 
trabajo constante i contimiado, i un exquisito es- 
píritu de investigación. Son niui curiosos los da- 
los que revela acerca de la jeografia física, la zoo- 
lojía, la botánica, la mineralojia, la ocografía i la 
hidrografía. La etnografía, la clasificación de los 
indios americanos por tribus y famihas, ha mere- 
cido particularmente su atención ; i bajo este as- 
))ecto, su obra contiene las mejores noticias que 
hasta hoi se conozcan. — Una traducción inglesa 
de esta obra se publicó en Londres en 1812 i 1815. 
Murió en 1812. 

ALCEDO (Juan), fraile peruano. Lector jubilado 
de la relijion de San Agustín. Fué mandado a 
España en el año 1785 bajo partida de rejistro, 
por haber entregado personalmente al virey i re- 
comendádole la lectura de un poema que habia 
compuesto satirizando la conducta de los españo- 
les en América. 

ALCOBAZA (Diego dk), escritor peruano, citado 
por (larcilaso; escribió : Confesiouario de la len- 
ijua española, en la jeneral del Cuzco i en la Ay- 
mará. Lima 1585. 

ALCOCER (MARCOS, IIeuna.ndo i Pedro), poetas 
nacidos en Quito, hermanos, i sacerdotes de la 
Compañía de Jesús. Todos tres fueron tan aplau- 
didos por la dulzura de su poesía como venerados 
por sus virtudes. Marcos fué profesor de teolojía 
en la Universidad de San Gregorio de Quito. Exis- 
ten en la biblioteca los siguientes tratados ma- 
nuscritos que compuso para la -instrucción de 
sus discípulos : De üivinis atvdjutis i De Visioue 
Dei; la primera escrita en 1658 i la última en 1665. 
El P. Velasco dice, que este teólogo con su herma- 
no Hernuido, ihislraroni realzaron el crédito de 



14 — 



ALDAI 



la Universidad gregoriana fundada en 1620. l-^ra 
frecuente en aquel entonces esta afiliación do 
todos los varones de una misma familia, en la 
(lonqiañía de Jesús. En el catálogo de escriloi-es 
jesuítas encontramos otros tres hermanos mejica- 
nos, del Pueblo do los Anjeles, en el mismo caso 
que los anteriores, — Diego Felipe. Francisco .Ja- 
vier i Juan Antonio Mora, distinguidos como teó- 
logos, oradores i humanistas. 

ALCORTA (DiEoo) , médico arjenlino. Naciii e¡i 
Buenos Aires en 1802. Lanzado ¿n el estudio de la 
medicina, a los veinte años de edad desempeñaba 
el cargo d(i practicante mayor en el Hospital j»;- 
neral de hombres. En 1827 fué nombrado mi-dico 
de entradas en el mismo establecimiento, coin- 
cidiendo este nombramiento con el término de 
sus estudios profesionales. En 1828 obtuvo poi- 
oi)Osicion i por unanimidad de sufrajios la c;) le- 
dra de filosofía de la Universidad, cátedra ¡pie 
rejenló (hwante catorce años. El doctor Alcorla 
era un verdadero ]»ensador i hombre abnegado. 
Su aula en la Universidad, atendiendo a la i'o- 
bustez de la razón de la juventud, sus consejos a 
la cabecera de los enfermos, absoi-l)ian su vida 
entera. El l)r. Alcorta fué di])ulado a la l.ejis- 
latura de la provincia de Buenos Aires. Su profe- 
sión i su entera consagración a ella le permitieron 
escapar del número cíe las victimas que devoró 
la tiranía. l*ero la situación de su patria le abrió 
una herida en el corazón que le llevó prematu- 
ramente al sepulcro. Espiró en 18'i2 en hrazijs 
del Dr. Argerich i de su discípulo el Dr. (iuillermo 
Rawson. 

ALDAI I AZPEE (Manuel), obispo cliileno. 
Nació en Concepción en 1712, i murió en San- 
tiago en 1788. En el consistorio do San José 
de su pueblo natal estudió humanidades, filosofía 
i teolojía. Con el objeto de estudiar jurispruden- 
cia pasó desitues a Lima, habiendo ánles enseñado 
en esta misma ciudad filosofía i obtenido el grado 
de doctor en teolojía. En Lima se incorporó Aldai 
al real colejio de San Martin, donde su esclarecida 
intelijencia le atrajo la admiración de todos. He- 
cibiíj de la universidad de San Marcos el grado de 
doctor en leyes i sagrados cánones, i de la real 
audiencia el título de abogado. A su vuelta del 
Perú se estableció en Santiago de Chile, donde, an 
1740, recibió las sagradas órdenes. Habieudo va- 
cado en la catedral de esta ciudad la canonjía 
doctoral, Aldai la obtuvo por oposición. En el cum- 
plimiento de las funciones que le estaban enco- 
mendadas se manifestó este joven sacerdote lleno 
de solicitud i abnegación. Hallándose después va- 
cante la mitra de Santiago, Aldai fué presentado 
para suceder (.-n ella al obispo González Melgarejo. 
El 7 de mayo de 1754 entró a rejir su diócesis, 
siendo consagrado en el pueblo de su nacimiento 
el 2 de octubre del siguiente año. 

Tres años después de haber tomado este ilustre 
obispo el gobierno de la iglesia de Santiago, em- 
prendió un viaje de visita, i recorrió toda su vasta 
diócesis. Terminada esta áspera tarea, reunió a los 
párrocos con el objeto de celebrar un sínodo. Fué 
este el sexto de los celebrados en Santiago, i dio 
principio a sus trabajos el 4 de enero de 1763 i los 
terminó el 18 de marzo del mismo año. En 1764, 
Aldai emprendió una nueva visila a su diócesis. 
Habiendo el arzobispo de Lima, Diego Antonio de 
la Parada, convocado a un concilio provincial a los 
obispos sufragáneos de su diócesis, Aldai concur- 
rió a él. Fué el alma de las decisiones de ese con- 
cilio i se debió a él cuanlo se hizo do úül ei .atpr^- 



ALDAO 



15 — 



ALDüN 



lia nieiuorable asamblea. Fué entóneos cuando es- 
cribió su nolable obra titulada : Disertación sobre 
las verdaderas i lejitimas facultades del concilio 
¡irocincial, la cual le conquistó el renombre ác Am- 
brosio de las Indias. Vuelto a Chile, una vez termi- 
nadas las sesiones del concilio, emprendió una 
tercera visita a su diócesis, la que no alcanzó a ter- 
minar por sí mismo a causa del mal estado de su 
salud. Aldai continuó la construcción de la catedral 
pi-incipiada por González Melgarejo, i a ella deslinó 
como éste una fuerte suma que ascendía a más de 
cien mil pesos, teniendo la satisfacción de liabili- 
larla sin hallarse aún terminada. Fué la caridad 
una de las virtudes que más sobresalieron en este 
venerable prelado. Aldai fué uno de los oradores 
sa,!jrrados más distinguidos de su época. Ocupa el 
vijésimo lugar entre los obispos chilenos del tiempo 
de la conquista. 

ALDAMA (MiGUEi.), patriota i poeta mejicano de 
nK'iito. Fs hijo del más rico capitalista i hacen- 
dado cubano, Domingo de Aldama. 

ALDANA, es uno de los poetas más notables de 
Mi'jico. El Correo de l'ltrannir ha ])ublica(lo, en 
distintas ocasiones, algunas de sus composi- 
ciones. 

ALDAO (.losÉ Félix), ex-fraile arjentino, oficial 
valieiil(' (le la independencia y caudillo célebre de 
las provincias de (luyo. Ha escrito su vida con el 
sable i señalado las etapas de su carrera con es- 
([ueletos humanos. Nació a fines del último siglo, 
i desde la infancia manifestó la turbulencia de su 
car.icter. tan acentuado i dominante en la san- 
grienta lucha que sostuvo contra la civilización. 
Sus padres, creyendo correjir los vicios de su ma- 
ligna |)recocidad, dedicáronle al sacerdocio i reci- 
bió las sagradas órdenes, que tan poco habia de 
respetar más tarde. .Agregado al ejército patriota 
que se formó en Mendoza para expedicionar sobre 
< :hile. en calidad de segundo capellán de la divi- 
sión Fas lleras, tomó parte en el combate de la 
(iuardia Vieja, no para dar auxilio espiritual a los 
que morian. sino con el reprochable intento de 
multiplicar las victimas. 

Fste proceder, opuesto a los votos solemnes de 
su ministerio, censun'iselo su jefe de>pues de la 
jornada, diciéndole : « I'adre, cada uno a su oficio, 
a su paternidad el breviario, a nosotros la espada. » 
Fmpero, recomendado jjor su valerosa comporta- 
ciou i deseoso de guerrear más que de conquistar 
almas para el cielo, se divorció con la Iglesia, i 
rompiendo los hábitos, se incorporó con el grado 
de teniente en el famoso Tejimiento denominado 
Granaderos a caballo. < Ion este grado hizo sus pri- 
meras armas en la batalla de Chacabuco, el 12 de 
febrero de 1817, i la memorable victoria de Maifiú 
le cunto entre los m.is esforzados, 5 de abril de 
1818. La expedición libertadora del Perú, que zarpó 
de Valparaíso en agosto de 1820, a las órdenes del 
jeneral San Martin, le condujo también hasta las 
playas de IMsco. Tomó parte en varios encuentros, 
distinguiéndose como guerrillero denodado i as- 
cendiendo en la milicia hasta el grado de teniente 
coronel. Durante esta campaña, y después de largo 
tiempo que dedicó al desquite de las abstinencias 
del claustro, se enamoró de la limeña Manuela Za- 
rate i la sustrajo a su familia llevándosela a Men- 
doza, su provincia. A partir de su regreso empieza 
la era de violencias que tanto se ha censurado al 
ex-fraile. 

Caudillo cruento, asociado a sus hermanos Fran- 
cisco i José, ambos militares, i complotando va- 



rias veces con Quiroga, fué el azote de Ids pueblos 
del interior de la Hepública arjentina; derrotado 
hoy, vencedor niaaana, sin ninguna noble aspira- 
ción por norte; unas veces en su comandancia de 
campaña a donde se acojia de>pues do vencido, 
otras en el gobierno que conquistaba con sus san- 
grientos golpes de audacia, la desgraciada Men- 
doza soportó su intluencia por largos años, vién- 
dose al fin libre de su poder en 19 de enero de 
IS^ió, dia de su fallecimiento. En la historia arjen- 
tina, el nombre del fraile Aldao está vinculado a 
sus glorias i primeros hechos, i a sus desgracias, 
por las violencias ejercidas durante su pretorial 
gobierno. Escritores arjentinos i extranjeros han 
tratado la vida de este personaje, señalándose en- 
tre todos Sarmiento, por los colores vigorosos de 
su paleta orijinal. I'az Soldán, en la historia del 
l'erú independiente, trae también unos rasgos bio- 
gráficos de este fraile. 

ALDUNATE (Josii S.vnti.\go), jeneral del ejército 
de ( lliile, nacido de las más notables familias de 
Santiago. Entró en 13 de octubre de 1810 de al- 
férez en el rejimiento de milicianos de Rancagua, 
el cual más tarde formó parte de ese ejército que 
sin disciplina, sin armas i sin táctica militar, dis- 
putó a palmos el territorio chileno al ejército es- 
pañol. Aldunate hizo las primeras campañas de la. 
revolución bajo las órdenes del jeneral José Mi- 
guel Carrera. Peleó en 1813 en San Carlos i se en- 
contró en el famoso sitio de Chillan. Más tarde, 
cuando Carrera desapareció del ejército i el mando 
fué confiado al jeneral Bernardo O'Higgins, Al- 
dunate continuó sirviendo bajo sus órdenes i se 
halló en el (Juilo, 19 de marzo de 1814, i en otras 
diversas acciones de guerra. Tenia a este tiemjio 
diez i ocho años i era ya capitán del batallón ( Ira- 
naderos de (Jhile. 

Cuando el ejército chileno-arjentino trasmontó 
los Andes, batió a los españoles en Chacabuco i se 
apoderó de nuevo de Chile, volvió al ejército e hizo 
la campaña de 1813 a las órdenes del jeneral José 
San Martin. Hehecho el ejército en San Fernando, 
después de la sorpresa de Cancha Rayada, fué en- 
viado a Santiago a formar parte de la división en- 
cargada de la defensa de la capital. Por esta razón 
no se encontró en la batalla de Maypú. En 1820, 
Aldunate partió de Chile mandando el batallón nú- 
mero 2 de línea que formaba parte del ejército 
destinado a libertar el l'erú. Desembarcó en Pisco 
e hizo la campaña del interior a las órdenes del je- 
neral Arenales. Encentróse entonces, 6 de diciem- 
bre de 1820, en la acción del cerro de Pasco, en la 
cual tuvo tan brillante comportamiento, que se le 
acordó una medalla de honor. En Lima, a cuya 
ocupación concurrió, fué condecorado con el es- 
cudo del Libertador i nombrado fundador de la (ir- 
den del Sol, instituida por San Martin, En 1821, 
formó con su batallón parte de la división que ex- 
pedicionó sobre el Sur. Se encontró en la acción 
de Macacona, 7 de abril de 1822, i cayó prisionero 
herido en el pecho i brazo derecho, .\ldunate supo 
captarse el respeto i la estimación del enemigo. 
Ilízose de él una excepción cuando los prisioneros 
de guerra fueron enviados al Chucuito. El jeneral 
español, Juan Loriga, pasó a este respecto una nota 
al jeneral San Martin, en que se encuentran con- 
signadas estas frases : « El jeneral en jefe del ejér- 
cito, al separarse de esta ciudad, dejó a mi cui- 
dado la suerte de los prisioneros de guerra; i aun- 
que las heridas del coronel .\ldunate permitirían 
su trasporte al depósito, su relevante opinión en 
los ejércitos nacionales , lo ha hecho acredor a 
que bajo su palabra i condiciones que tencro el hr- 



ALDUN 



— 16 — 



ALDUN 



ñor de incluir a Y. E. quede en este punto (lea) 
para evitar asi a tan brillante jefe las incomodi- 
dades consiguientes al paso de la cordillera en su 
situación, i que a nosotros mismos, si es posible, 
seria tan sensible como a él. » Más tarde Aldunate 
fué canjeado por el marques de Valle-Hermoso, 
brigadier del ejército enemigo. Aldunate era en- 
tonces coronel efectivo ; contaba veinte i seis años 
de edad i acompañábale ya una cauda de gloriosos 
servicios. 

En mayo de 1823 vino a Chile a curar radical- 
mente sus heridas, i)ero en setiembre del mismo 
año marchó otra vez al Perú a ponerse a la cabeza 
de su batallón, que debia formar parte de la divi- 
sión que partía al mismo tiempo de Chile a las ór- 
denes del coronel José María Benavente. La divi- 
vision de Benavente tuvo desgraciada suerte i 
regresó después de penosos reveses. Aldunate 
quedó, sin embargo, con su batallón en el Perú, 
de donde más tarde volvió con las tropas chilenas, 
en mayo de 182^1. Llegado a Chile se retiró volun- 
tariamente del servicio ; pero se incorporó otra vez 
en el ejército cuando se preparó la división que al 
mando del jeneral Freiré debia expedicionar sobre 
Chiloé en 1825. Se portó brillantemente en esta 
exi)edicion, especialmente en la acción de Puqui- 
llahue i Bellavista, que puso término a la domina- 
ción española en Chile. Terminada la campaña, 
Aldunate fué nombrado intendente de Chiloé, i su 
comportamiento fué tan mesurado, tan recto i ati- 
nado, que muchos años más tarde se hacian de él 
en aquella provincia entusiastas recuerdos. El 
13 de noviembre de 1827, cuando Aldunate contaba 
solo treinta i un años, fué elevado al rango de je- 
neral de brigada. En este carácter fué nombrado 
en 1837 jefe del Estado mayor del ejército restau- 
rador que marchó al Perú a las órdenes del jeue- 
ral Blanco Encalada. En 1839, el servicio militar 
habia gastado las fuerzas de Aldunate ; más que 
eso, habia gastado «u alma por las amarguras i 
desengaños que le habia causado. Habia peleado 
desde niño i habia cimentado la Hepública en 
Chile i en el Perú. Su más noble ambición estaba 
satisfecha. No aspirando a la gloria ni a los hono- 
res, se retiró absolutamente de la milicia i fuese 
pobre a buscar la tranquilidad i el sosiego en su 
liogar doméstico. De aquí se le sacó en 1842, me- 
diante las apremiantes instancias de sus amigos, 
para desempeñar el ministerio de Guerra i Marina 
(¡ue le ofrecía el presidente, jeneral Búlnes. Cerca 
de cuatro años sirvió este [mesto, pasando en se- 
guida a la intendencia de Valparaíso, donde se dis- 
tinguió, como se habia distinguido toda su vida, 
por la rectitud de sus procedimientos. 

El réjimen administrativo no era desconocido 
para Aldunate, pues ya habia sido intendente de la 
yirovincia de Coquimbo en 1834, Tan pronto como 
abandonó la intendencia de Valparaíso, fué nom- 
brado, en 1847, director de la Escuela militar, en 
donde supo captarse el cariño de todos los alum- 
nos, no obstante la severa disciplina a que los te- 
nia sometidos i la rijidez de costumbres que les 
obligaba a guardar. Aldunate era también por este 
tiempo senador de la liepública i ministro de la 
lima. Corte marcial. En 1861 fué llamado nueva- 
mente a servir la intendencia de Valparaíso, i a 
pesar de la tenaz resistencia que opuso, hubo de 
ceder a las exijencías del Gobierno i del vecindario 
de aquel pueblo. Aldunate, que llevaba a esta época 
una vida enfermiza i delicada, acabó por perder 
la salud. Se retiró de Valparaíso para morir a los 
pocos meses después. 

Falleció el 21 de junio de 1864 a los sesenta i 
ocho años de edad. 



De él puede decirse con toda verdad i exactitud : 
murió para vivir en el corazón agradecido del 
pueblo i en la severa justicia de la posteridad. 

ALDUNATE (Manuel), arquitecto chileno, hijo 
del jeneral José Santiago Aldunate. Fué educado 
primeramente en la Escuela militar; se distinguió 
en algunas jornadas de la expedición libertadora de 
1839, que llevó al Perú la misión de derrocar el 
poder del jeneral Santa Cruz. Dejó luego la car- 
rera de las armas para abi'azar la profesión que 
ejerce actualmente. Hizo sus estudios profesiona- 
les en Francia, a expensas del gobierno de su país. 
Vuelto a Chile, fué nombrado arquitecto de go- 
bierno, cargo que desempeñó hasta 1872. Fueron 
obras suyas los planos de los dos grandes paseos 
de la capital de Chile, el de Santa Lucia i el del 
Parque Cousiño, los de nnülitud de suntuosos edi- 
ficios particulares de Santiago, i uno de sus planos 
fué premiado en la Exjtosicion nacional de 1872. 

ALDUNATE DE O'HIGGINS (Jusei a). Esta vir- 
tuosa i caritativa chilena perteneció a una de las fa- 
milias más distinguidas i respetables de Chile. 
Nació en Santiago en 1773, i falleció el 17 de 
agosto de 1826. Joven ya, i dotada de notable her- 
mosura, casó con Tomas O'Higgins, primo her- 
mano de Bernardo i uno de los sobrinos que trajo 
a yVmérica don Ambrosio, padre de aquel. Tomas 
ÜTliggins fué intendente de la provincia de Co- 
(juinibo en 1811. La caridad, que practicó toda su 
vida , fué la virtud culminante de la Aldunate. 
Habiendo fallecido, sin sucesión en el año que he- 
mos indicado, dejó una gran parte de sus bienes 
para obras de beneficencia. Estos bienes consisten 
en una casa i un sitio en Valparaíso, los cuales han 
tomado después un valor considerable que antes 
no tenían. 

La sociedad de instrucción primaria de Santiago 
ha bautizado con el nondjre de Josefa Aldu)ialevn\;i 
de sus escuelas, en homenaje a las virtudes filan- 
trópicas de esta distinguida matrona. 

ALEGRE (FiiANC.isco Javier), escritor jesuíta 
mejicano. Nació en Veracruz en 1729. Debió su 
gran saber al estudio de los mejores autores esj)a- 
fioles i latinos, i enseñó latinidad i retórica en el 
Colejío máximo de Méjico. Estudió teolojía con tal 
aprovechamiento, que lo puso en disposición de 
escribir después su más célebre obra: Instituciones 
teolújicas. Sabia el inglés, el francés i el italiano : 
en mejicano predicó muchas veces a los indios, in- 
culcándoles las verdades eternas de la relíjíon cris- 
tiana. Después de una jjermanencia de siete años 
en aquel punto, pasó a Mérida de Yucatán para en- 
señar cánones en la Universidad que no hacia 
mucho se habia establecido en aquella ciudad. Pero 
en Méjico no se olvidaron con su ausencia de su ta- 
lento, ni de que podria aprovecharse en obras de 
consideración, y fué llamado para que continuase 
La Historia de su provincia^ que habia dejado sin 
ocncluir el P. Florencia. Esta historia fué publi- 
cada en tres tomos por Carlos María Bustamante, 
por los años de 1841 i 1842, pero no está completa, 
pues con motivo de la extinción de la Compañía 
de Jesús, tuvo que expatriarse a Italia, fijando su 
residencia en Bolonia. 

El amor al estudio le seguía en todas parles, i 
allí publicó su traducción de la Jliada, i acabó de 
escribir su Alejandriada ó poema sobre la con- 
quista de Tiro por Alejandro ; allí también con- 
cluyó catorce libros de Elementos de jeometria, i 
cuatro lecciones sobre las Secciones cónicas, con 
otros muchos tratados i opúsculos sobre diferentes 



ALFON 



— 17 — 



ALLEN 



malorias. Pero su estudio predilecto i por el (pie 
se captó el aprecio de muchos literatos i sabios del 
Viejo Mundo, fué el que lo llevó a nutrirse en las 
fuentes provechosas de las sagradas Escrituras, 
santos Padres, concilios, teólogos e historiadores 
eclesiásticos. Entonces adquirió aquella copia de 
datos, aquella erudición grande, aquel tacto i fina 
critica, i aquella ciencia vasta con que escribió los 
diez i ocho libros de las Inslituciones tcolójicas, 
(¡ue salieron a luz un ano después de su muer.e 
en siete tomos. 

La muerte no quiso darle más tiempo para que 
se consagrase al estudio, aumentando con el cau- 
dal de sus conocimientos «d número de sus obras 
que llegaron a veinte, i dieron gran esplendor a su 
patria con su renombre, r'alleció el 16 de agosto 
de 1788, en su casa de campo cerca de Bolonia, 
i fué enterrado en esa ciudad en la iglesia de San 
lilas con [lumpa i veneración. 

ALEJOS, mestizo chileno, conocido por este solo 
nombre. iJiísertó del ejército esijañol i fué clejido 
toqui por los araucanos, en reemplazo de Glentaru. 
Ubtuvo algunos triunfos, i murió poco después 
asesinado por dos de sus mujeres, ea 1661. 

ALEMPARTE (.Iosk Antonio), patriota, militar 
i político chileno. T'ué natural de la provincia de 
Concepción. Desde niño abrazó la causa de la in- 
dependencia. Peleó como valiente en diversos com- 
bates, i llegó a obtener en el ejército ciiileno el 
grado de coronel. Fué largos años intendente de 
la provincia de Concepción i una de las personali- 
dades más importantes de la revolución de 1851. 
Su nuierte ocurrió en Santiago en 1866. 

ALENCAR (José Martiniano de), brasileño. 
Tonnj una parte activa en la independencia de su 
l)aís. Fué uno de los diputados del Brasil que en 
1822 defendieron con calor los derechos de su 
patria ante las (lories portuguesas. En 1824 re- 
gresó a Anuirica, siendo elejido diputado i reele- 
jido varias veces, hasta 1832, año en que pasó a 
ocupar un asiento en el Senado. En 1834 aceptó i 
pasó a desempeñar el cargo de presidente de la 
l)rovincia de <Joará, puesto que dejó cinco años 
más tarde para volver al Senado. En 1845 se reti- 
ró a la vida privada. Murió poco tiempo después. 

ALFARO (.To-!-: Maüía), presidente provisorio del 
Estado de ( losta Rica», desde 23 de setiendíre de 
1842 a 1844. Su administración se ocupó de mejo- 
ras importantes para la nación. Creó una sociedad 
itineraria a que se debe la apertura i composición 
de las vias que comunican i enlazan los centros 
de población i de industria. En junio de 1846 vol- 
vi(j Alfaro por segunda vez a la presidencia; se ha- 
bia recomendado antes por el establecimiento de la 
Universidad de Santo Tomas i otras medidas de 
utilidad pública. Prepnró también una nueva cons- 
titución que se promulgó el 10 de febrero de 1847. 

ALFARO (TiMOTKo), poeta do Santo Domingo. 
Hadado a luz algunas conq^osiciones de mucho 
mérito en el periódico La Revista dorninicana^ en 
18ü.j. 

• 

ALFONSO (Antonio), injeniero de minas de la 
República de (Jhile. Kació en la Serena en 1828. 
Hizo sus estudios en Europa, i se ha hecho notar 
por sus muchus e importantes trabajos mineros en 
la provincia de su nacimiento. 

ALFONSO (.losÉ), jurisconsulto chileno. Educado 

Dice. BIOi.lí. 



en el Instituto nacional de Santiago, desempeña 
actualmente el juzgado de Comercio de Valparaíso, 
con notable competencia i acierto. lia sido varias 
veces miembro del municipio de la ndsma ciudad. 

ALIGO (.losÉ) , patriota arjentino, natural de 
Santiago del Estero: baqueano de los pi'imeros 
ejércitos patriotas que hicieron la guerra en el 
Perú, continuó sirviendo después en las- luchas 
civiles que hasta esa época tuvieron lugar en el 
interior de la República, siendo de notar que, uni- 
tario entusiasta, prestaba siempre sus servicios a 
los ejércitos que combatían el caudillaje en cual- 
quiera parte del país en que hicieran la guerra. 
Este paisano honi'ado era tan eximio en su ejerci- 
cio de baqueano , que puede asegurarse sin exa- 
jeracion que en su mente estaba vaciado al 
daguerreijtipo el plano jeográfico de toda la Repú- 
blica, asi como la carta topográfica de cada una 
de las provincias arjentinas. Alico no solo conocía 
los caminos, los lugares poblados i despoblados i 
las distancias por las vias ordinarias, sino también 
las leguas que habia de un punto a otro por sen- 
das extraviadas, la naturaleza de los pastos, la con- 
dición de las aguadas i el tiempo preciso que ne- 
cesitaba el ejército para llegar de un punto a otro. 

ALLEN (Etiiau), oficial de alguna distinción i 
mui excéntrico de los Estados Unidos durante la 
guerra de independencia. Nació en Connecticut, i 
su primera educación -fué mui descuidada, lo que 
excusa hasta cierto punto sus errores relijiosos i 
especulativos. En 1770 se trasladó a Vermont para 
hacer oposición desde allí al gobierno de Nueva 
York. Su primera hazaña fué la toma de Ticonde- 
roga por sorpresa, en 1775, i con solo 83 hombres, 
contra una fuerza nmi superior, que rindió con 
toda su guarnición i pertrechos de guerra en nom- 
bre del « Gran Jehovah i del Congreso continen- 
tal. » Poco después tomó el fuerte de San Juan, i 
en seguida fué enviado dos veces al Canadá a pro- 
mover la rebelión contra el gobierno inglés, siendo 
hecho prisionero cuando intentaba con solo 110 
hombres tomar a Montreal, después de una resis- 
tencia desesperada. Conducido a Inglaterra', donde 
fué encerrado en una pieza de veinte pies cuadra- 
dos, fué al poco tiempo canjeado por el coronel 
Campbell, i pudo asi volver a su patria i ser reci- 
bido afectuosamente en el cuartel jeneral por Was- 
hington. Fué comandante de las milicias del Estado 
de A'ermont. — Escribió algunas pequeñas obras, 
no del todo insignificantes, siendo la que más 
llamó la atención la titulada: Tcolojiade Alieno 
los Oráculos de la razan. Su infidelidad para con 
la relijion católica fué más bien por ostentación 
que por convicción, como lo demuestra la res- 
puesta que dio a su hija que le preguntaba qué 
relijion debia creer, si la de él o la de su madre, 
que era ferviente católica. Después de un intervalo 
de ajitacion i duda, le dijo : « Cree en la que tu 
madre te ha enseñado. » 

ALLEN (Tomas), ministro presbiteriano de los 
Estadns Unidos, muerto en 1810, a la edad de 68 
años. Se distinguió durante la Revolución como 
capellán voluntario, carácter en el cual se encontró 
en el ejército en White-Plains en 1776. i en Ti- 
conderogaen 1777. También estuvo en la acción de 
Bennington, junto con un rejimiento de volunta- 
rios de Piltsfield, i fué de los primeros en entrai' 
al parapeto. En la rebelión de Shay prestó impor- 
tantes servicios al gobierno de íilassachusctts. Vi- 
sitó la Inglaterra en 1799, e hizo en esa nación re- 
! laciones con Newton, Ilawlis i Rowdand. 



ALLST 



13 — 



ALMAG 



ALLENDE (Josk), jencral peruano. Nació cu 
Lima en 1793. Allende principió su carrera mili- 
tar sirviendo en el cuerpo de Alabarderos del 
virci, i en sepaiida pasó a formar jjarte del céle- 
bre batallón Nimiancia. Cuando esle cuerpo se 
pasó, en Iluaura, a los ])atriotas, abrazó con en- 
tusiasmo la causa de la independencia, a la que 
sirvió siempre con lealtad. Desde enlónces has- 
ta la época de su muerte, Allende desempcñi) 
las prefecturas de casi todos los departamentos d(j 
la República, fué inspector jeneral del ejército, co- 
mandante jeneral de artillería i ministro de la 
(luerra. Obtuvo sus ascensos militares en la más 
rigurosa escala, i mereció ser condecorado con al- 
gunas medallas. Se dice que era celoso obser- 
vador de la ordenanza, i que jamas se le oyó mur- 
murar, tratándose del servicio, cualquiera que 
fuese la orden del superior. Bajo este aspecto, 
pues, siempre fué un buen militar. Aunque sus 
facultades estratégicas no fuesen sobresalientes, 
cuentan que algunas veces concibi() buenos planes 
de campaña. Por lo demás, era hombre de mui 
buenas maneras, de trato amable, de porte distin- 
guido : era, como se dice, un hombre de buena 
sociedad. Desde seis ú ocho años antes de su 
muerte, figuró en primera línea en el ejército pe- 
ruano, i ha tenido la gloria de salir de las vicisi- 
tudes políticas que 'atravesó su país i en que hubo 
do mezclarse varias veces con un nombre puro e 
incólunn'. El jeneral Allende murió en Lima en 
29 de junio de 1873. 

ALLENDE (Jian José),. músico arjentino. Nació 
en 1814 ; ha residido en diversaS ciudades de Chi- 
le i del Perú, i en la actualidad se halla estable- 
cido en el Ecuador. Allende, a más ae ser un afa- 
mado profesor de música, es un distinguido com- 
positor. 

ALLENDES (Eulojio), injeniero chileno. Naci('> 
en Santiago en 1828 i fué educado en el Instituttj 
nacional. Más tarde perfeccionó i dio mayor en- 
sanche a sus conocimientos profesionales en un 
viaje que hizo por Europa. Antes de obtener su 
título profesional en 1850, ejerció breve tiempo el 
profesorado en el Instituto nacional. Es miendíro 
do laL'niversidad en la facultad de ciencias físicas 
i matemáticas. La municipalidad de Santa Rosa 
de los Andes le obsequió en 1872 una tarjeta 
de oro, por la parte que tomó en el Congreso para 
olítener la prolongación del ferro-carril de San 
Felipe a aquel pueblo, del que es lioi represen- 
tante. 

ALLSTON (Washington), universalmente reco- 
nocido como uno de los más eminentes pintores 
americanos, nacido en Charleston, Carolina del 
Sur, el 5 de noviembre de 1779. Desde mui j('iven 
fué enviado al norte a educarse i al mismo tiem- 
po a robustecer su delicada constitución, i colo- 
cado en el colejio de Robert Rogers, en NeAV|)Ort, 
(Rhode-lsland), donde estuvo hasta 1796, ano en 
que entró a ^a academia del colejio Harvard en 
Massachusetts. Después de haber obtenido algunos 
triunfos sobre sus compañeros de colejio, se deci- 
dió a hacer un viaje a Inglaterra con el objeto de 
hacerse pintor, i se incorporó en Londres, en 1801, 
en la Academia real de Inglaterra, nunca indul- 
jente para recibir sino con burla a todo nuevo 
poeta o artista salido de sus antiguas colonias. La 
cr.tica de Londres o de Edimburgo no habia po- 
dido admitir que hubiese en los Estados Un'dos 
una poesía nacional, aun cuando tuviese a la vista 
las obras de Joel Barlord i del profesor LongfelloAv, 



i solo desde hace poco tien)po ha podido aceptar 
que sus antiguas colonias tuvieran un novelista, 
F. Coopcr-, un historiador, Prescott ; un oi'adoi- 
moralista, Ghauning. En cuanto a la pintura, no 
se negaba el talento de Benjamin West ; pero se 
apresuraban a agregar que" era más inglés que 
americano, haciendo la misma observación res- 
pecto de Lesllic que ha ilusti-ado a Shakespeare, 
respecto de Newton i Colé, cuyos paisajes rivali- 
zan con los de Constable i Calcott. Felizmente para 
la [tintura americana, el nombre de Washington 
Alisten fué colocado más alto qué los anteriores, 
pues mereció ser llamado el Ticiano de América. 
Al cabo de dos años de mansión en Londres, donde 
expuso tres cuadros, se trasladó a Paris, i después 
(le Jiabcr estudiado en esta ciudad los tesoros del 
Louvre, que la conquista enriquecía cada año con 
una nueva obriu maestra, se dirijió a Italia, dete- 
niéndose algún tienqjo en Ronui. Allí cultivó rela- 
ciones con el poeta Coleridgc i con Washington 
Irwing. Coloridge venia de Alemania, i lo presenb) 
a varios jóvenes artistas de esa nación, quienes le 
dieron por primera vez el nonibre de Ticiano, i a 
la verdad que lo merecía, por la ])erfeccion de su 
dibujo i por su colorido. Alisten regresó a su ¡la- 
tria en 1809 i se casó con la hermana del célebrí,' 
Dr. E. (Jhauning; pero dos añus después hizo un 
segundo viaje a Inglaterra para quedarse allí hasla 
1818. Por grande que fuese su amor a su país natal, 
su ambición de artista lo llevaba a otras parles 
para medirse con concurrentes más fiierl(;s que los 
que con tanta facilidad le cedían la palma del 
triunfo en su patria. Quería ser juzgado en l.is 
exhiljiciones anuales de Somerset-Ilouse, i era 
también para él su triunfo ver abrir para sus cua- 
dros la galería de un rico aficionado, que los en- 
contraba dignos de figurar al lado de telas firma- 
das i)or Rafael, ¡Miguel Anjel, el Ticiano, Van-Diek 
i Rubens. El segundo lugar en esos nuiseos vale 
más que el primero en un hotel de Fjladelfia o de 
Nueva York. Pero una vez satisfecha esta noble en ui- 
lacion, i habiéndole por otra parte causado honda 
l)ena la muei'te de su nnijer. Alisten se decidió a 
dedicar su pincel a la joven América. Tal reputa- 
ción dejó en Inglaterra, que los más ricos aficiona- 
dos se disputaban sus pinturas. En su carrera de 
pintor fué constantemente fiel al culto de lo bello i 
de lo grande, fiel a sus admiraciones por Ralíu.d, 
Miguel Anjel i los maestros de Italia. Para juz- 
garlo bastaría ver su Mitcrlo resucitado por Elí- 
seo, su Libertad de San Pedro i su Sueño de Ja- 
cob, que posee lord Fgremont; el Pasaje del ánjel, 
perteneciente al marques de Slafford; Eliseo en 
el desierto, en fin, que fué comjjrado en América 
porM. Sabouchére. Diversos propietarios de Bos- 
ton i de Filadelfia adquirieron su Saúl i Jai lie- 
chieera, su Vision de la mano sangrienta, Ga- 
Ijriel colocando centinelas en las puertas del Edén. 
\í\ Beatrice del Dante. Cuando murió, el 9 di' julio 
de 1843, i'ccien terminada su gran obra: el Eesiin 
de Baltasar. — Washington Allslon no era sola- 
mente pintor : habia publicado en Inglateira un 
volumen de poesías i en América un romnnce ti- 
tulado il/o??a?c/í, en que exjjone algunas de sus teo- 
rías de artista. 

ALMAGRO (Diego de), hijo único de Diego de 
Almagro, gobernador de Chile, i de una india 
de Panamá. Su padre, cuando se vio condenado a 
muerte, renunció en él su gobierno, como de cosa 
disponible, o como si hubiese presentido que el 
hijo habia de A-engarle un dia. El joven Almagro, 
dotado de buenas prendas, supo granjearse en 
breve el afecto de los antiguos oficiales que hal)i:in 



ALMEI 



servido bajo las órdenes de su padre; i éstos, mi- 
rándole también como lejitimo sucesor de su anti- 
cuo jele, i exasperados al ver la desg-racia en que 
se iuülaban, suscitaron una conspiración contra 
Pizarro, le degollaron, i aclamaron a Almagro go- 
bernador jeneral del Perú en 1541. Pero este 
triunfo fué tan pasajero, que al año siguiente el 
juez rejio. Vaca de Castro, atacó i venció en ba- 
talla candial al intruso gobernador, i apoderándose 
de su persona, le hizo sufrir igual pena a la dttl 
]);idre, en la misma plaza en que aquel liabia sido 
decapitado i por mano del mismo verdugo. 

ALMANZA (Bi:iiNAiiDi.\(i), peruano-, arzobispo de 
( iídombia en 1627. Los historiadores de ese país 
se ociqjan mucho de él por sus disputas i desave- 
nencias con el marques de Lepaga, presidente de 
la Audiencia. Murió en 1633. 

ALMEIDA (DiicGO he), industrial chileno, descu- 
bridor de casi todos los ricos minertiles del desierto 
dr Atacama, entre ellos el Paposo, Salado, Animas 
i (Jlieco, todos los cuales han producido millones 
di' pesos a sus propietarios. Se distinguía Almeida 
por su actividad i su espíritu de empresa. Murió, 
sin embargo, pobre a la edad de ochenta años, 
trabajandu ha^ta el último momento. 

ALMEIDA (Juan), escritor brasileño, ^'ació en 
1845. Ti'Uk'. liarte en la guerra del Paraguai, en la 
lejion denominada Voluntarios de la patria. En 
1870 fundó la RepvbUca., diario que se publicó, 
durante cuatro años, en Rio de Janeiro. Se "distin- 
gue Almeida por el celo con (jue defiende sus 
ideas, su actividad inagotable i un gusto decidido 
por las colecciones artísticas. Es uno de los miem- 
bros más sinceros i entusiastas del partido repu- 
blicano en el Brasil. 

ALMEIDA ALVIUM (Pedro), nació en San Pablo 

(Bia-^il), >'ii 1729, i fu(^ autor de varias memorias 
subre el e-ladu i la historia de esta capitanía. 

ALMEIDA I ALBUQUERQUE (Manuel Gae- 
•JANO. poeta •>,■ lit''rato del Brasil, nacido en Per- 
nand)uco en el año de 1753. Tomó parte en el 
|)iámer movimiento revolucionario de Pernambuco 
en 1817. i fué aprehendido, permaneciendo en- 
cerrado m;!S de cuatro años mientras se le juzgaba. 
Murió en 1834. 

ALMEIDA I ALBUQUERQUE (José Paulino de), 
liermano del precedente, fué sucesivamente oficial 
de artillería, secretario de la provincia de Pernam- 
buco, presidente de la provincia de Rio Grande del 
Norte, diputado a la Asamblea jeneral i comenda- 
dor de la orden de Cristo. Murió hace pocos años. 

ALMEIDA I ALBUQUERQUE (Antonio José 
VicT0RL\N0 de), hermano de los dos anteriores, 
fué coronel de artillería, comandante jeneral de 
armas de la provincia de Piauhy i caballero del 
hábito de Aviz. Murió en Rio de Janeiro. 

ALMEIDA I ALBUQUERQUE (Francisco de 
Paula), hermano de los precedentes, hombre pú- 
l)lico del Brasil, comendador de la orden de Cristo. 
Ha sido juez de primera instancia, vocal del'tribu- 
nal de apelaciones de Pernambuco, presidente de 
la misma provincia, ministro de Estado en el de- 
pnrtam.ido de Justicia i senador del imperio. 

ALMEIDA I ALBUQUERQUE (Manuel G.\e- 

TANo), hijo del precedente, nacido a fines dfd siglo 



— 19 — ALMON 

último; fué juez de primera instancia, correjidor 
de la isla de Madera, intendente de los diamantes 
en Minas, miembro de la Corte de apelaciones, cc- 
mendador de la orden de Cristo, ministro del su- 
premo tribunal de Justicia, diputado a la Asamblea, 
jeneral i senador del imperio. 

ALMEIDA REÍS (C. C), estatuario brasileño. 
Nació en Rio di' Janeiro en 1840. Se educó en Eu- 
ropa i fué discípulo del escultor trances Luis Ro- 
chet. Sus trabajos más notables son : Jeremías. 
estatua colosal, Guanahara, Parayba . Miguel 
Angelo Banorollc. La República (encera). Las es- 
tatuas de Almeida se distinguen por la corrección 
de su estilo i su perfección anatómica. 

ALMONTE (Juan Neromuceno), jeneral meji 
cano de laza india, nació hacia 1812, i se le.su" 
pone hijo del cura Múrelos, el ilustre patriota 'que 
fué fusilado en diciend)re de 1815. Sus primeros 
años los pasó en los Estados Unidos, donde a 
fuerza de enerjia lleg<) a adquirir recursos e ins- 
trucción, i cuando volvió a su patria, el jeneral San- 
tana lo nombró su ayuílante de campo. En calidad 
de tal hizo la campaña de Tejas contra el jeneral 
americano Samuel Ilouston, cayendo prisionero con 
Santana en la batalla de San Jacinto (1836). De- 
vuelto a la libertad, ocupó algún tiempo el puesto 
de secretario de Estado, i después fué nombrado 
ministro plenipotenciario en Washington. Cuando 
la unión decretó la ane.xion de Tejas, protestó con- 
tra este acto i pidió sus pasaportes. En 1845 fué 
uno de los candidatos a la presidencia, i^ero tuvo 
muchos menos votos que el jeneral H rrera, su 
competidor; i verificada la elección, combatió al 
nuevo presidente, tanto en su periódico el Amigo 
del Pueblo, como dirijiendo los actos de la oposi- 
ción en Méjico. Contribuyó después a la elevación 
de Paredes, quien le nombró primero ministro de 
la guerra i después embajador en Paris. 

liabia partido para dirijirse a Francia, cuando 
supo en la Habana la vuelta de Santana ai poder. 
Regresó inmediatamente a su lado, tomó parte en 
la guerra contra los americanos, i se encontró con 
Santana en las batallas de Buenavista (22 de febre- 
ro), Cerro Goido (18 de abril), i Cherobusco (20 
de agosto de 1847). Al advenimiento del presidente 
Arista, el jeneral Almonte entró en la oposición 
liberal, i se presentó, por segunda vez. pero sin 
éxito, como candidato a la presidencia. Volvió 
Santana al poder i le nombró de nuevo ministro 
jdenipotenciario en los Estados Unidos, en cuyas 
funciones continuó durante los diversos gobiernos 
que se sucedieron de .Vlvarez, Comonfort, Zuloaga 
i Miramon. Se hallaba representando a Méjico en 
Francia cuando este último presidente fué derri- 
bado por Juárez. 

Acompañó a la expedición hispano-anglo-fran- 
cesa en los primeros meses de 1862. El presidente 
Juárez protestó contra su presencia en el campo 
francés i exigió que se le entregara su persona : 
los comisionados españoles é ingleses, el jeneral 
Prim i sir Carlos Wyke, querían acceder a esta 
demanda; pero el comisario francés se negó a ella, 
i las conferencias abiertas en Orizaba quedaron 
rotas. Algunos dias después (19 abril), ocurrió en 
Córdoba un pronunciamiento dirijido por el jeneral 
Taboada, que se propagó a Orizaba y Veracruz, 
proclamando la destitución de Juárez i su reem- 
plazo por Almonte. 

Investido de un poder dictatorial en las comar-. 
cas ocupadas por los franceses, el jeneral .\lmonte 
hizo tentativas para organizar su gobierno ; pero 
debió obrar por su cuenta y riesgo, porque las 



ALSIN 

tropas francesas (juc lo li;ibi;ui dereiidido cuando 
estaba amenazado bajo su protección, se abstuvie- 
ron de toda intervención que tuviera carácter po- 
lítico. El jeneral Forey, al llegar a Méjico, publicó 
en su primera alocución la destitución del jeneral 
Almonte, así como la nulidad de todos sus actos, i 
declare) que los mejicanos eran libres do cscojer el 
gobierno que quisieran (26 de setiembre de 1862). 
Después de la victoria definitiva del ejército fran- 
cos, la consulta establecida por el mariscal Forey 
confió el poder a un triunvirato compuesto de mon- 
señor La Bastida, arzobispo de Méjico, i de los 
jenerales Salas i Almonte, encargándose este últi- 
mo de la dirección do los negocios extranjeros i de 
Hacienda. Nombrado por el nuevo emperador 
Maximiliano teniente del imperio el 10 de abril de 
1864. fué elevado algunas semanas más tarde ala 
alta dignidad de gran mariscal. Murió en 1869. 

ALONSO (Mam:f.!. A.), poeta i abogado puerto- 
riqueño. Sus poesías se encuentran en la obrila 
que, con el titulo de El Jibaro^ cuadro de cof^him- 
brcs de la ida de Piierto-Hico^ puljlicó en Barce- 
lona en 1849. Escritas en el dialecto particular de 
los babitantes de la clase ínfima de la población 
puerto-riqucña, admiran sobremanera las inmen- 
sas dificultades que supo vencer Alonso para ver- 
sificar en un dialecto sumamente áspero, inarmó- 
nico i lleno de palabras i sonidos guturales. La 
parte escrita en ¡irosa (pues Alonso usa alternati- 
vamente en su obra la prosa i el verso), acredita 
dotes de observador sagaz i de crítico sensato ; su 
lenguaje es correcto i sin afectación. 

ALSINA (Adolto), estadista arjentino. Nació en 
Buenos Aires en 1829. Ks liijo del célebre juriscon- 
sulto i estadista Valenlin Alsina. Su vida ]jública 
principió en 1852, año en que llamó la atención 
por sus discursos en los clubs i por sus escritos en 
la prensa. Fué diputado a las (lámaras provincia- 
les i al Congreso nacional i uno de los convencio- 
nales de 1872 que más se distinguieron por su pa- 
labra fácil i elocuente. Fué gobernador de Buenos 
Aires de 1866 a 1868, i vice-presidente de la Be- 
pública arjentina. Asistió a las batallas de Cepeda 
i Pavón, al frente de un cuerpo de guardias nacio- 
nales de Buenos Aires; goza de gran preslijio en 
su localidad, es enérjico i ambicioso; esti llamado 
a desempeñar un gran papel en la política de su 
patria. 

ALSINA (Valentín), jurisconsulto i estadista ar- 
jentino. Nació en Buenos Aires a principios de este 
siglo, i falleció en la misma ciudad en 1869. El 
Or. Alsina, conocido ya en su país como abogado, 
por su i)rillante defensa del coronel Paulino Ro- 
j'f.s, a quien -alvo de una muerte ignominiosa, i 
emigrado a Montevideo, principió a serlo también 
en el extranjero, cuando en 1848 levantó la pluma 
de Florencio Várela de la arena ensangrentada 
donde cayera con aquel atleta de la libertad arjen- 
tina. En el periodismo prestó importantes servi- 
cios a la causa de la libertad de su patria, dando 
golpes incesantes a la sombría dictadura de Ro- 
sas, hasta que el cañón de Caceros, derrumbán- 
dola, le abrió las puertas de la patria. Como es de 
suponer, fué uno de los hombres indispensables de 
la nueva situación, i sus luces i patriotismo con- 
tribuyeron a dar nervio a la administración que 
se estableció sobre las cenizas calientes aún de la 
dictadura. 

Alsina fué autor principal en la gloriosa revolu- 
ción de setiembre, que snlvó los derechos de Bue- 
nos Aires de la situación embarazosa que le creara 



20 — ALTHA 

el acuerdo de San Airólas de los Arroyos. Vué su 
gobernador en dos ocasiones; doti'da de leyes úti- 
les i progresistas, basadas en los últimos adelan- 
tos de la ciencia política. Redactó por encargo 
oficial el Proyecto de Códi(jo penal que rije actual- 
mente, varios opúsculos i una Memoria sobre las 
islas Mcdvinas, que es mui estimada. 

El Dr. Alsina ha dejado una fama intachable, 
por la respíxUabilidad de su car;icter, la pureza de 
sns intenciones i su desprendimiento espartano; 
virtudes que le han merecido una est;itua erijida a 
su memoria por el pueblo de Buenos Aires. 

ALSOP (Rir.Ani)o), poeta americano, nacido en 
Middletown, Connocticul, en 1759 i muerto en 
Long-Islaud en 1815. Fué autor de un poema so- 
bre la muerte de Wasbingion i tradujo del italiano 
gran parte del Orlando enamorado de Berni. lüi 
com])añia de Dwiglit, llo'pkins i Trumbull, co- 
menzó en 1791 la publicación del Eco, recolec- 
ción (lo algunos poemas burlescos para poner en 
ridiculo el inllado estilo que entíJnces estaba mui 
en boga en Boston. 

ALTAMIRANO (Euiauio) , hondero público do 
Chil<>. Nac¡() en San Felipe en 1836. lia sido juez 
letrado de tk)ncepcion. Talca, Valparaiso i San- 
tiago. En 1870 fué llamado a deseiuiieñar la car- 
lera de ministro de .Justicia, Culto e Instrucción 
pública, i en 1871 pasó a ser ministro de Estado 
en el departamento del interior. En los dos gabi- 
netes de (jue ha formado parto so ha distinguido 
por sus dotes oratorias. 

ALTAMIRANO (Ioxaciu M.), escritor mejicano. 
Figura en Méjico a la cabeza del brillante gni[)o 
de j(')venes que enriquecen con su talento la iite- 
ratura de aquella república. Naci(') do r.iza indíjena 
pura, en una pequeña población del l-^stado do 
Guerrero. Empezó a íigur;ir como orador en 1861, 
en el segundo congreso constitucional , cuyas 
sesiones se verificaban empozada ya la lucha con 
las tres naciones europeas (jue invadieron en ar- 
mas el territorio mejicano. Durante la guerra (h' 
intervención, suspendidas las sesiones del Con- 
greso, el diputado Altamirano empuñij las armas 
i combatió a los franceses, como la mejor parte de 
sus conciudadanos. Lleg() en la milicia al grado de 
coronel, contribuyó a la toma de Quorétaro i Cuor- 
navaca, i tuvo el honor do ser uno do los primeros 
que penetr('i al valle do Méjico al fronte de su tropa, 
cuando llegó la hora do atacar la capital de Maxi- 
miliano. Restablecido el gobierno republicano, Al- 
tamirano fué electo fiscal do la Ctnio supr<Mna de 
Justicia. Poco después fundó el Correo de Méjico. 
periódico de oposición; pero la atracción vertiji- 
nosa de la política no excluía en él la afición a los 
trabajos puramente literarios, i ya en sus críticas 
teatrales insertas en el Siglo A7Á', ya en sus artí- 
culos para El Renacimiento, ya en sus folletines 
para La Iberia sobre la literatura mejicana, de- 
mostró este escritor sus vastos conocimientos i 
la facilidad de su pluma. Altamirano ha ensayado 
también su estro poético. lia escrito una novela 
con el título de Clemencia, que es la mejor obra 
de ese jéncro publicada recientemente en Méjico, 
una leyenda llamada La Navidad en las monta- 
ñas, unas Cartas sentimentales i un gran número 
de obras lijeras, entre las cuafes merecen particu- 
lar mención dos folletos : Cartas a una poetisa i 
La poesía lírica en 1870. 

ALTHAUS (Ci.emi:ntk). pi)eta peruano; nació cu 
1835. A la edad de diez años sus padres lo envia- 



ALA'All 



— 21 — ALVAR 



füii a Chile, en donde curso en el Insütalo nacio- 
nal los diversos ramos del curso de humanidades. 
I'u 1855 emprendió un viaje de inslruccion por Eu- 
!oj)a. En 1862 publicó en Paris dos volúmenes de 
poesías. Últimamente ha dado a luz en Lima una 
edición de todas sus olu'as poéticas. 

ALVA (Baiítoldmé), traductor i escritor mejicano. 
Nació en Méjico; desciende de aquella rama ilustre 
de los reyes de Texcoco, entre los cuales brilló el 
cantor de los himnos iS'etzahualcoyolt, i después 
de haber concluido sus estudios se graduó de ba- 
chiller en teolojia, abrazando la carrera déla Igle- 
sia, en la que fué nombrado cura i juez eclesiás- 
tico de Chapa de .Mota en el arzobispado de .Méjico; 
mui perito en el idioma mejicano se halló dentro 
de i)oco tiempo, pues se dedicó empeñosamente a 
su estudio. Escribió : Co)ifc><ionario mayor i mc- 
itor en lengua mejicana, Méjico, por Francisco 
Salvago, 163^1, en 4»; Pláticas en lengua mejica- 
na, contra /a.s supcrsticioties que lian qncdado en- 
tre los indios, en la misma' imprenta i año. En la 
biblioteca del colejio de San Gregorio de Méjico, 
se hallan (1816) tres comedias de Lope de Vega 
traducidas al mejicano por Alva, i son : El gran 
teatro del mando; El animal profeso i dichoso 
¡Kirricida; La madre de la mejor. Están escritas 
hacia 1641, según Beristani. 

ALVARADO (Mmíiquk). Nació en Lima en 1837, 
i fallecii) en 1856. Fantasía vivísima i fecunda, fué 
una (le las más bellas esperanzas para el Perú, i 
anunciaba llegar a ser una de las primeras ilus- 
traciones americanas. Algunos de sus escritos se 
hallan en su Corona fúnebre, publicada en Lima 
en 1857. ' 

ALVARADO (M.wiei,), cst.KÜsta costariqueno. 
lía sido ministro de Fomento. Por su larga i her- 
mosa carrera como majistrado i estadista i por los 
relevantes servicios que en diversas misiones diplo- 
máticas i financieras ha prestado i presta hoi a su 
patria, se le estima como uno de sus hombres más 
eminentes. En 1871 fué' ministro jilenipotenciario 
de Costa-Rica en el Perú i en Chile i más tarde 
desempeñó el mismo cargo en Europa. 

ALVARADO (Pvudesimio) , jeneral arjentino, 
natural de Salta. Entró al servicio de la patria en 
1810 con el grado de teniente en una comi)añía 
veterana mandada crear para reforzar al ejército 
auxiliar que se hallaba en las fronteras del Norte 
lie Salta. Encontróse en las memorables batallas 
de Salta i Tucuman; obtuvo en una de ellas el 
grado de capitán. Más tarde, cuando el ejército 
auxiliar a las órdenes de Rondeau marchó al Alto 
Perú , tuvo una parte importante en la desgraciada 
jornada de Sipc-Sipe. Cuando San INIartin pasó a 
Mendoza a organizar el ejército que debia atravesar 
los Andes , Alvarado fué ascendido a teniente coro- 
nel. Encontróse en la batalla de Chacahuco, des- 
pués de la cual fué destinado a ocupar con su 
cuerpo en calidad de gobernador la ciudad de Val- 
jiaraiso. Hallóse después en la jornada de Canclia- 
fíagada , en la batalla de Magpú, en la que man- 
daba el ala izquierda. Tomo una parte activa en la 
expedición libertadora del Perú, en la que fué as- 
cendido al grado de jeneral. En 1821 marchó al 
mando de la vanguardia del ejército expedicionario 
a la sierra de Jauja, i a su regreso fué nombrado, 
por renuncia del jeneral Las lleras, jeneral en jefe 
del ejército üiúdo. En 1823 fué nombrado jeneral en 
jefe del ejército expedicionario a Puertos Interme- 
dios, dando las desgraciadas batallas de Torata i 



Moquegua i regrosando con los restos del ejército 
a Lima , (m donde fué nombrado gobernador del 
(Jallao. En 1824 los sárjenlos i cabos de la guar- 
nición de las fortalezas se sublevaron tomando 
prisionero al jenei'al Alvarado i a los jefes i oficiales 
de los cuerpos; solo hasta que después de Ayacu- 
cho obtuvieron su libertad. Retirado a Salta, des- 
jjucs de la guerra del Bpasil, fué allí electo dos ve- 
ces gobernador. Alvarado fué ministro de la Cuerra 
de la Confederación Arjentina en 1854. Muri(j en 
junio de 1872. 

ALVARADO ORTIZ (Fu.vncisco), jeneral colom- 
biano al servicio del Perú. Murió en Lima hace 
pocos años. 

ALVARENGA PEISCOTO (lox.u.io José de), 
poeta brasileño, nacido en liio de Janeiro en 1748. 
Grailuado en leyes en la Universidad de Coimbra, 
i"egresó a su país como oidor de la provincia de 
Minas después de haber sido juez de primera ins- 
¡ tancia en algunas ciudades del Portugal. A la vez 
I que desempeñaba sus funciones como majistrado 
i íntegro e ilustrado, escribía sus composiciones poé- 
I ticas i entre ellas un drama en verso titulado : 
Eneas en el Lacio. Dejando poco después su em- 
pleo en la majistratura , fué nombrado tanto por 
sus riquezas como por su reputación, coronel do 
caballería de milicias de Rio Verde, i se encontraba 
en esta comisión cuando tomó parte en la tentativa 
de levantamiento para separar la capitanía de Mi- 
nas del gobierno portugués , junto con Gonzaga, 
Costa, Vidal Barboza, .Uves, Freiré de Andrada, 
Silva Xavier i lo más notable de la provincia. Fué 
condenado a muerte i se le confiscaron sus bienes •, 
pero la pena de muerte se conmutó con relegación 
perpetua al presidio de Ambaca. .Uvarenga Peis- 
coto sobrevivió algunos meses a su destierro. .Mu- 
rió a principios de 1793. 

ÁLVAREZ (Benito), coronel arjentino de la 
guerra de independencia que se distinguió en las 
batallas del.l//o Perú. .Murió en Buenos Aires. 

ÁLVAREZ (Diego), jeneral mejicano, hijo del 
pati'iota Juan Álvarez, a quien los españoles , cual 
si hubiesen querido inmortalizar sus proezas en la 
guerra de independencia, apellidaron La pantera 
del Sur. El jeneral Álvarez ha llegado por sus 
buenos servicios al puesto mis alto del ejército 
(jeneral de división), habiendo militado siempre en 
las filas del partido más avanzado en ideas que ha 
tenido Méjico. Últimamente ha sido electo gober- 
nador del Estado de Guerrero , cargo que habia 
ya ejercido varias veces. 

ÁLVAREZ (FiiANCiscAí), sacerdote arjentino. Na- 
ci(j en Mendoza en 1790. En 1806 tomó el hábito 
dominicano i profesó en 1808 ; se ordenó de pres- 
bítero en 1814. Leyó en su convento un doble 
curso de filosofía i teolojia: fué rejente de estu- 
dios, maestro de novicios, prior i predicador infa- 
tigable. Por amor a la observancia se trasladó a 
la recolección dominicana de Santi-igo de Chile. 
Introdujo la vida común en dos monasterios: fué 
maestro, doctor, examinador sinodal, misionero 
apostólico. Se recibió de vicario jeneral i prior de 
dicha recolección en 1837, i desempeñó este oficio 
hasta la época de su muerte. Fué uno de los pre- 
lados más beneméritos de aquella institución reli- 
jiosa: aumentó la bibliideca, reformólos estudios, 
sistemó sal)iamente el orden económico, niejoró oí 
convento, ilustró la hajiografía de la orden, i dejó 
principiado, en el referido convento, el templo nVis 



ALVAR — i 

aonuinontal que, hasla aliora s;' haya visto en toda 
a América latina. Murió en IHbk. 

ÁLVAREZ (Ignacio), nu'isico arjcntino. Nació en 
Mendoza en 1837. Una ¡uirte de su educación la 
iiizo en Santiago de Chile. Durante su pcrnianen- 

■ia en esta ciudad, conoció al concerlisla es|)anol 
Lcdesma, quien le decidift a aprender la música, 
iiabiendo sido él mismo su niaeslro durante año i 
medio. Se dedicó al estudio del piano i del violin, 
instrumentos que toca con igual maestría, aunque 

la preferencia al primero. La amistad de su maes- 
tro con el célebre Ilerz, que estimaba altamente el 
talento de Alvarez, le hizo hicn pronto conocido 
imtre los mejores artistas de Santiago en aquella 
época; fué uno de los fundadores del primer perió- 
dico musical de Cliile, en el cual aparecieron sus 
primeras composiciones. Desde entonces Alvarez 
ha escrito más de cien piezas de bailes, que son 
niui populares en San Juan i Mendoza, donde al- 
ternativamente ha residido durante diez años. Ade- 
mas de estas composiciones tiene muchas otras de 
im mérito indisputaijle. 

Alvarez (.Juan), jeneral mejicano. Nació de una 
familia indiana, en el Estado ite Guerrero. Este 
viejo indio , tan conocido en ^Méjico con el so- 
brenombre de la Pantera del Sur, ha pasado la 
mayor parte de su vida lejos de la capital, creán- 
dose en las provincias meridionales una especie de 
soberanía feudal sobre las tribus casi salvajes. 
Jefe astuto i emprendedor, poco familiarizado con 
las costumbres de la civilización, rodeado siempre 
de sus indios pintos, no ha gastado jamas otro uni- 
forme que un vestido de lienzo con un sombrero 
de paja. Cuando Santana tomó el título de presi- 
dente vitalicio i aspiró abiertamente al imperio, 
Alvarez dio la señal de insurrección (1854), ad- 
hiriéndose i patrocinando el i)rograma ])olíli('0 co- 
nocido bajo el nombre de plan de Ayultu. Otros 
jefes siguieron su ejemplo; i Sant;ína, amenazado 
por todas partes, so vio obligado a tomar la huida 
(agosto de 1855). Los principales jefes de la revo- 
lución, en virtud de un arreglo ¡irovisional, reco- 
nocieron el 16 de setiembre hi autoridad superior 
de Alvarez, que elijió á Comonfort por su primer 
teniente. 

Una Asauíblea reunida el 4 de octuln'e de 1855 
en Cuernavaca le dio la presidencia. Nombró in- 
mediatamente un ministerio compuesto de Co- 
monfort, encargado de la cartera de Guerra; ^lel- 
chor Ocampo, de Helaciones exteriores; Guillermo 
Prieto, de Hacienda; Juárez, de Justicia; creó una 
guardia nacional i convocó una Asamblea Constitu- 
yente para el 14 de febrero de 1856. Supersticioso 
como todos los indios, Alvarez vacilaba en salir de 
Cuernavaca, porque una predicción le habia anun- 
ciado que perecería en Méjico ; se decidió, sin em- 
bargo, a ponerse en camino, i el 15 de noviemljre 
de 1855 hizo su entrada en la cafútal. Una de sus 
primeras medidas fué modificar los privilejios de! 
clero i del ejército, aboliendo, por su decreto (te 
24 de noviembre, el fuero militar i el fuero ecle- 
siástico. Este fué el único acto importante de Al- 
varez. El 7 de diciem])re declaró que quería aban- 
donar a ^léjico. Recojió armas i municiones, pidió 
400,000 piastras i cedió su lugar a Comonfort, pre- 
sidente sustitutorio de diciend)re). Retirado desde 
entonces en Acapulco, se mantuvo en una com- 
pleta independencia, hasta que la intervención 
francesa le obligó a tomar parte en la guerra, du- 
rante la cual prestó grandes servicios a la causa 
mejicana. Alvarez es uno de los patriotas más de- 
cididos i de más influencia que hai en la repúbli- 



— AL^'AR 

ca. Es valiente, desinteresado, i carece de ambi- 
ción. De carácter franco, pero de intelijencia algo 
liuútada, ha reconocido siempre gustoso la supe- 
rioridad intelectual, como lo acreditó al renunciar 
la presidencia en favor de Comonfort, i lo lia pro- 
bado últimamente ofreciendo sus servicios a Juárez 
para la restauración de la república. 

ÁLVAREZ (JuAx Crisóstojio), célebre caudillo 
arjenlino, dotado de una enerjia indomable. Des- 
j)ucs do haberse distinguido por su valor en varios 
hechos de armas, llegó a obtener el grado de te- 
niente coronel <lel ejército arjeutiao. Murió fusi- 
lado en Tucuman en 1851. 

ÁLVAREZ (Juan Josk), sacerdote arjeulino, hijo 
de la provincia de Entre-Rios. Es notable por al- 
gunos escritos que han visto la luz, sus cono- 
cimientos i virtudes. Actualmente desempeña un 
elevado puesto en el clero de su patria. 

ÁLVAREZ (Jla\ Nicolás), escritoi' cliileno. l'ls 
más conocido bajo el nombi'e de Dialilo político. 
Üi'iundo de la Serena, nació tres años antes que el 
siglo. Intelijencia precoz, carácter vivo i duro, dis- 
tinguióse desde sus primeros años entre los de- 
mas compañeros de colejio. Eué un talento natu- 
ral algo extraordinario. Recibió escasa educación ; 
pero esta le bastó para figurar en primera línea en 
su época. Fué uno de los primeros diaristas chile- 
nos. Fundó el Diablo político^ periódico satírico 
que tuvo una grande aceptación, aunque vivic) 
poco. Escritor monlaz, injciiioso i acérrimo en sus 
ataques, llegó a adquirir cierta celebridad. El 
nond)re del periódico pasó a ser el de su redactor, 
nombre que logró apagar casi completamente el 
que recibií'! en la pila bautismal, l'^l carácter d(! 
Alvarez le hacia propio para las revoluciones. En- 
rolóse en la del 51, i por su triunfo trabajó acti- 
mente como escritor i como soldado, con la pluma 
i con la espada. Cuando escribía parecía respirar el 
humo de los combates; pero a través de sus más 
envenenados dardos se dejaba traslucir su carácter 
festivo i picante. Vencida la revolución, arrastró la 
suerte de los vencidos. La emigración le llevó alas 
ardientes playas de Lima, donde devon') el pan do- 
blemente amargo de la miseria i el destierro. No 
volvió a ver el suelo de su patria. Murió en 1854, 
en medio de la mayor pobreza, oscuro i descono- 
cido, en una pobre casucha de los arrabales de la 
ciudad de los Reyes. Los que conocieron al Diablo 
poUtico elojian a una su vena satírica. Con las 
anécdotas quede él se cuentan p0(h-ia formarse un 
volumen. 

Sus compatriotas han removido con las manos 
de la gratitud la tierra de su descanso para dar a 
sus huesos la honra del mártir. Digna reparación 
de una vida que fué sin ventura i que tuvo culpas 
íntimas, pero en la que lució sienqire la lealtad a 
una causa noble, a sus amigos de esperanza i de 
infortunio, i más que lodo, al hermoso suelo en 
que nació i en el que hoi dia reposa ! 

ÁLVAREZ (Maiuaxo), ni.-'jisíraíl) i minislro de 
l-'stado del Perú; después de lijiljcrsc- ciiiKpiistado 
un nombre en el periodismo, Alvan z ha militado 
siempre en las filas del partido libei'al. 

ÁLVAREZ (Pkdro), ÍVaile reeobdo chileno. Eué 
enviado a Roma a mediados del siglo xviii al capí- 
tulo jeneral como representante de la orden fran- 
ciscana. Su profunda erudiciftii i bellas prendas le 
granjearon el más alto a¡irecio de las personas que 
componían el capitulo, ([uicnes. haciendo justicia 



ALVAR — -3 - 

:i sus méritos, le confiaron la secretaria jener.il, 
<liit^ (losempefió honrosamente, e inscribieron su 
nombre en la terna jeneralicia con preferencia a 
tantos homl)res de mérito ya nacionales como ex- 
tranjeros que en él figuraron. Vuelto a Ciiilc, í'alle- 
c'ió en 1798. 

ÁLVAREZ DE ARENALES (José), coronel arjcn- 
tino. -\a('i() en (^ochabamba de Bolivia en 1798-, í'a- 
Ueció en P.uenos Aires en 1862. lia dejado varios 
trabajos históricos de alta importancia , como su 
libro titulado El gran Chaco i rio Bcr)iicjo.,Biienos 
Aires, 1833. En él se dan noticias descriptivas do 
aquel país todavía salvaje i de una feracidad asom- 
brosa. Ln serjunda amipaTia a la sierra del Perú i 
del valle de Jauja, 1821, cmprentlidapor su padre el 
jeneral patriota Juan Antonio Álvarez de Arenales, 
<'S otro lie los trabajos que le han dado nonmrc en 
la república de las letras. Fué presidente del depar- 
tameiiLo topográfico do Buenos Aires. 

ÁLVAREZ DE JOARTE (Axtomo), patriota i 
mártir arjeutino de la guerra de independencia. 
Siendo auditor de guerra de la expedición liberta- 
dora del Perú, mandada por el jeneral San Martin, 
niuriú en Pisco en octubre de 1820. 

ÁLVAREZ DE VELASCO Y ZORRILLA (Fran- 
cisco), escritor coiomhiano. Fué natural de Santa 
Fé i gobernador i capitán jeneral de las pro\incias 
de Neiva i la Plata. Publicó sus obras en Madrid el 
año 1703, en las que se encuentra una carta datada 
v\\ Santa Fé a 6 de octubre de 1698, dirijida a la 
famosa poetisa mejicana Juana Inés de la Cruz, 
manifestándola los más vivos deseos de conocerla 
personalmente i de tratarla; también se hallan allí 
mismo algunas composiciones poéticas en elojio 
de la mencionada cscritui'a. 



ALVAR 



ÁLVAREZ DEL CASTILLO, escritor colombiano. 
Nació en Bogotá. Figuró en el siglo xvii. Escril)ió 
varias obras de teolojía i de historia , que no se 
imprimieron , i que se supone tendrían algún nr,'- 
rito , si se atiende a que'Alvarez, que en el cláusti'o 
tomó el nombre de frai Sebastian de Sania Fé. 
obtuvo altos puestos en su orden de los padres 
capucliinos i en la corte , habiendo sido guardián 
en los conventos de Salamanca, del Pardo ido 
Madrid, provincial i predicador del Rei. 

ÁLVAREZ DEL CORRO (Galíiuf.l), ecuatoriano. 
Maiiitesió, desde nnii temprano, un talento dotado 
de felices disposiciones para la jurisprudencia. 
Fué catedrático de cánones en la Universidad . i 
alcanzó en el foro una reputación distinguida. En 
sus alegatos i defensas descubre un injenio raro, 
pues trata las materias más comunes i trilladas 
con una novedad i orijinalidad sorprendentes. 

ÁLVAREZ I THOMAS (Ioxacio), jefe de la Inde- 
pendencia americana. .Nació en Arequipa en 1787. 
Apenas tenia diez años, al regresar con su familia a 
la Península, se detuvo en Buenos Aires, por causa 
de la guerra con Inglaterra. Su padre, que era un 
empleado distinguido de España, ol)tuvo para su 
liijo Ignacio el nombramiento de subteniente del 
i-ejimiento fijo de Buenos Aires. De siete a ocho 
años de edad ya se le habia sentado plaza de cadete 
en el cuerpo de artilleros milicianos de Lima. Sus 
relaciones de familia i sus pro])io3 méritos le va- 
lieron después el ser nombrado secretario del vi- 
reinato. En 1806 fué hecho ayudante de órdenes 
del jefe que observaba los movimientos de los in- 
gleses. Siguió con brillo todas las peripecias de la 



campaña contra estos enemigos, i herido mortal- 
mente en un combate, esta sola circunstancia le. 
salvó de ser trasportado como prisionero a Ingla- 
terra. Cuando se oyó el grito de independencia, 
fué de los primeros en escucharlo, i pronto obtuvo 
el gíalo de teniente coronel en las filas patriotas. 
En ellas contribuyó mucho a deshacer la anarquía 
que asomaba por todas partes, i debió a sus pa- 
trióticos esfuerzos el ser encargado para ejercer el 
mando supremo en 1815. Al año de este aconte- 
cimiento se desprendió espontáneamente de las 
insignias del poder i retiróse a la vida privada. 

De su hogar lo sacó el destierro. No tardó mu- 
cho la opinión en hacerle justicia, i regresó meses 
después a recibir nuevas pruebas de confianza. 
Fué nombrado entonces presidente del Tribunal 
militar, vocal de la Comisión de Guerra, ayudan- 
te comandante jeneral. Figuró mni honorable- 
mente en las peripecias déla guerra con Santa Fé, 
i con unánime aplauso fué ascendido a jeneral. 
En 1821 ocupó un asiento en la lejislatura, donde 
se asoció constantemente a los hombres de pro- 
greso. En 1824 fué nombrado agente diplomático 
en el Perú i después en Chile. En Lima recibió nu- 
merosas distinciones , entre otras el nombramien- 
to de miembro honorario del Colejio de abogados. 
De regreso a Buenos Aires en 1827, pidió i consi- 
guió su retiro; pero esta circunstancia no impidió 
que fuese nombrado, en 1828, inspector i coman- 
dante jeneral de armas. Durante el predominio de 
Rosas, vivió el jeneral Álvarez retirado en el Uru- 
guai, donde no se vi*') completamente al abrigo del 
tirano, teniendo que sufrir privaciones sin cuento 
i una Iluminante prisión. Logró salvar de fila, i se 
trasladó a Rio de Janeiro con toda su familia. Des- 
tituido Oribe, el jeneral Álvarez pudo volver a su 
.primer asilo de Montevideo. Cansado ya de espe- 
rar la caida de Rosas, se trasladó a Chile, i de allí 
al Perú, donde el (Congreso le asignó una pensión 
i donde se le brindaron muchos importantes pues- 
tos qu'fe jamas quiso aceptar. Al fin, en 1852, pudo 
regresar a Buenos Aires, donde vivió acompañado 
de su familia i querido de sus numerosos amigos 
hasta su muerte, ocurrida en 1857. El jeneral Ál- 
varez, partidario acérrimo de las instituciones li- 
berales, demócrata i republicano de corazón i por 
principios, consecuente en su odio a la tiranía, fué 
a buscar un asilo en tierra extranjera, i durante 
veinte i cuatro años, período dilatado que niui 
pocos cuentan, soportó con constancia las amar- 
gura»- del destierro, i en la guerra de la liber- 
tad contra la dictadura, perdió deshijes queridos, 
que quedaron tendidos en los campos de batalla. 

ÁLVAREZ LOZANO (Rafael), poeta colombia- 
no. Ha puulica.tio un tomo de sus poesías con el tí- 
tulo ¿7 trovador de Borjolá. Murió hace pocos años. 

ÁLVAREZ PARAGUAZÚ (Catalina). Esta he- 
roina brasileña se hizo célebre en la época del 
descubrimiento del Brasil, i fué hija del cacique 
de Tupinambás, el cual la dio por esposa, en pre- 
mio de los servicios que le habia prestado, a un 
náufrago portugués, Diego Álvarez Correa, famoso 
entre los salvajes bajo el nombre de Caramurd 
Assa. Vivió algún tiempo entre los indios; pero 
cierto dia, habiendo percibido un buque euro- 
peo que los vientos hablan llevado hacia el golfo 
de Babia, le hizo desde la costa señales do socorro, 
i en el momento que vio venir en su busca una 
lancha no tuvo paciencia para aguardar a que se 
acercara i fué nadando a su encuentro. Paraguazú, 
que le amaba soijremanera, al ver su fuga, no te- 
mió luchar con las olas, se arrojó al mar i le si- 



AlAFA 



24 



ALYES 



f!;m6 también a nado. Ambos fueron reciljidos en 
la lancha i trasportados al buque, que era fran- 
cés, i al cabo de cierto tiempo fondeó en uno de 
los puertos de su nación. Álvarez i Paraguazú fue- 
ron conducidos a l'aris ; Catalina de Médicis los 
acojió con benevolencia, i la joven india se civilizó 
pronto en aquella corte, donde excitaba la curio- 
sidad i el interés jeneraí por su talento i sus ma- 
neras amables. Instruida en la relijion católica, 
recibió las aguas del bautismo, i la reina dispuso 
que la ceremonia se celebrase con toda pompa, 
siendo ademas su madrina: desde entonces Para- 
guazú se llamó Catalina Alvarez. Los dos esposos 
volvieron al l>rasil, i residian en el mismo sitio 
donde después se fundó la villa llamada Vellia, 
ejerciendo Alvarez o Caranmrú una ])rodijiosa in- 
fluencia en las tribus de los tupinambás i coope- 
rando Paraguazú, o sea Catalina, a que sus com- 
l)atriotas se sujetasen con menos repugnancia a 
la dominación portuguesa ; pero habiendo ido a 
establecerse a inmediaciones de villa Vclha el 
primer donatario de aquella provincia, l'ereira 
(^outinho, más ambicioso que agradecido, aprisio- 
nó a Caramurú. Entonces la esposa de éste, 
Catalina, puso en convulsión todo el país, i los tu- 
pinambás se armaron a su voz i mataron a los por- 
tugueses i al hijo do Pereira, siendo él mismo 
muerto poco des])ues i llevada en triunfo su cabeza. 
En 1582 funiló Catalina el primer templo del 
Jírasil, bajo la invocación de Áuestra Señora de 
Gracia, que después cetlió con muchas tierras a 
los monjes benedictinos. Algunos escritores dicen 
que las familias más ilustres del Brasil, i otras va- 
rias que no lo son menos en Portugal, descienden 
(le esta famosa heroina. 

ALVEAR (CÁüLos jMahía), jeneral arjenlino, na-, 
tural (ie Buenos Aires. Hizo sus estudios en Es- 
paña; regresó a su patria con el grado de alfei'ez, 
en marzo de 1802. Tomó parle en la revolución 
que en el mismo año se hizo en Buenos Aires pnra 
derrocar al gobierno, acusado de infractor a las 
leyes. En 1814 fué nombrado jeneral en jefe del 
ejército que sitiaba a Montevideo, en reemplazo 
del jeneral Bondeau. Ea ]»laza capituló el 20 de 
junio del mismo año. Mandó en jefe las fuerzas 
arjentinas que batieron al ejército imperial br;i- 
s'leño en la gloriosa jornada de llusainQo^ el 20 de 
febrero de 1827, siendo después removido i nom- 
brado en su lugar el jeneral Eavalleja, que era re- 
clamado para la presidencia de la Bepública orien- 
tal. Fué director de las Provincias Unidas del Rio 
de la Piala en 1815. En 1823 fué nombrado minis- 
tro ple.ápotenciario cerca del goliierno de los Es- 
lados Unidos. Sus servicios a la causa de la inde- 
pendencia de la República arjentina le han dado 
en la historia de su patria un lugar mui honroso. 
El jeneral Alvear fué el primer presidíanle de la 
primera Asamblea constituyente i como tal quiso 
inaugurar aquella Asamblea proponiendo la primera 
ley sobre libertad de esclavos que se ha dictado en 
América (1812). En la madrugada del dia siguienío 
a la capitulación de Montevideo tuvo que salir a 
batir i dispersar las fuerzas de Otorguez que. de 
acuerdo con Vigodet, intentaron una sorpresa sobre 
el ejército fjatrio no obstante la capitulación. j\Iás 
tarde, en una campaña tan corta como feliz, batió 
en todas direcciones al cabecilla Artigas hasta en- 
tonces invencible, i el más formidable i primer 
fundador de esas montoneras que por tantos años 
han asolado i retardado el progreso de las repú- 
blicas sur-americanas. En 1824, a su regreso de 
una misión di¡)lomálica en la (irán Bretaña i los 
Estados Unidos, fué enviado cerca del libertador 



Bolívar, con quien estrechó grande amistad i esti- 
mación. En la memorable Asamblea de 1813, 
en que ejerció una influencia notable, como lo 
l)rueba la elección de presidente rtjcaida en su 
persona, contribuyó poderosamente a la declara- 
ción del gran princi|)io de la soberanía del ])ue- 
blo, a la abolición del tormento, a la creación do 
la bandera nacional, en una palabra, a la indepen- 
ilencia soberana del ikiís que más tarde solo luvo 
que aclamar el Congreso de Tucuman. Fué Alvear 
un jeneral mui hábil, un político notal)le i un escri- 
tor bastante distinguitlo. Murió en Montevideo. En 
1854 sus restos fueron conducidos a Buenos Aires. 

ALVEAR (bAiii.io), liijo del jeneral arjenlino (bd 
mismo nombre. Hizo sus estudios de derecho en l;i 
I Diversidad do Buenos Aires hasta 1838, en (pu; 
filé nombrado secr< tario deLegadon a los listados 
I nidos, donde sirvió hasta 1852. Derrocada la li- 
i-;nn'a de Rosas, fué nombrado secretario de Lega- 
ción á Paris, puesto aue renunció, jjreíi riendo coo- 
]ierar más directamente a la rejeneracion ])olitica 
de su país, como periodista, niajistrado i lejisla- 
(lor. Diputado al (Congreso nacional en i'epresenta- 
cion de varias provincias arjentinas, sub-secretario 
tie Estado, ministro de Belaciones exteriores en l.'i 
administración constitucional delDr. Derqni. \oin- 
brado por el mismo plcni|)otenc¡ario a, Washing- 
ton, i últimamente diputado a la Conslituyenle de 
Buenos Aires en 1847. 

ALVESBRANCO (Manuki,), vizconde de ílarnve- 
llas, hombre de botado del Brasil. ■N;ici() e:i Había 
en 1797. En 1815 íné enviado ]ior su familia a es- 
tudiar en la Universidad de Coimbra, donde cursi'» 
el derecho i las ciencias naturales i nudeniáticas, 
regresando a su país en 1824, año en que se hicíui- 
iirió el empleo de juez del crimen de Bahía. Sus ta- 
lentos i las consideraciones de resi)eto de (¡ue gozaba 
por sus notables méritos lo llevaron ])Oco desp.nrs 
a ocupar un asiento en la corto, siendo a la vez 
elejido diputado a la Asamblea jeneral. — fji la 
(Yimarn, Alves Branco mostrcj su competencia 
tanto en la tribuna como en las comisiones, i fué 
])or eso que se le confió (d encargo de redactar el 
c<)digo criminal. Presentí) entonces diversos ])ro- 
yoclos sobre elecciones i sobre organización de los 
tribunales de Justicia i propuso la comi)le!a liber- 
tad de conciencia. Poco después fué nombradf) con- 
tador jeneral del Tesoro Nacional i en seguid;i, mi- 
nistro de Justicia i de Relaciones exteriores, puestos 
estos últimos que dejó por encontrarse en desin- 
telijencia con el rejente P'eijó. En 1837 fué elejiíjo 
sen;idor i fué llamado a desempeñar las carteras 
del Interior i de Hacienda, i-ebusando la rejencia 
interina del imperio cuando Feijó dejó e>e alto 
puesto en que lo habia coloc;ido ei sufrajio univ(ír- 
sal, descontento del procedimiento insólito e injus- 
tiíicable del ]iartido negrero. En 1840, i (lcs|»ues en 
1844 i en 1847, volvió a desempeñar el ministerio 
de Hacienda. Como ministro, siempre presenií; 
proyectos de lei importantes i dictó medidas ten- 
dentes a la buena adnñnistracion i al incremento 
de la renta pública; como diputado i senador, re- 
cibió las comisiones más delicailas. — Alves Branco 
fué creado vizcontte de Caravellas en 1854, i murií't 
en 1855. 

ALVES DE LIMA I SILVA (Lui-^). duque (b; 
Caxias, teniente jeneral del ejército brasileño. 
Nació en Rio de Janeiro en 1803. Entró al ejército 
siendo mui joven e liizo su carrera sirviendo en 
las filas de los independiíMites i en la guerra con la 
Confederación Arjentina, lo núsmo que en la re- 



ALZAM 



25 — 



ALZAT 



duccion do varias provincias sublevadas. Fué coro- 
nel 011 1839 i al mismo tiempo presidente de la 
provincia de Marañon, brigadier i comandante 
joneral de armas en la capital el año de 1842, ma- 
riscal de campo i ayudante del emperador en el 
mismo año, teniente jeneral i marques en 1852. 
Desempeñó el cargo de diputado provincial i de 
diputado a la Asamblea jeneral pasando a ocupar 
un asioido en el Senado el año de 1845, elejido por 
la provincia de Rio Grande. Después de pacificar la 
provincia de San Pablo en 1842, fué nombrado 
comandante jeneral de las fuerzas expedicionarias 
de la provincia de Minas Geraes i en seguida pre- 
sidente i comandante jeneral de armas de la pro- 
vincia (lo Rio Tirando del Sur. Eu 1851 fué por se- 
gunda vez presidente de esta provincia i fué 
entonces cuando, a la cabeza de un ejército de 
20,000 bombrcs do las tres armas, penetró en la 
llopública dol Uruguay, i en combinación con los 
jonoralos Ur(¡uiza i Garson obligó a Oribe a capi- 
tular, ilirijióndose después contra el gobernador 
Rusas en la República Arjentina, cuyo ejército fué 
derrotado en Airoyo-Moron el 3 de febrero de 1852. 
Terminada la misión de los ejércitos aliados, el 
marques do Caxias regresó a su país i permaneció 
ocujiado solo do sus tareas parlamentarias basta 
1855, en que fué llamado al ministerio de la Guerra, 
i 011 el año siguienlo fué nombrado presidente del 
Gonsejo par íallecin'ienlo dol marques de Paraná. 
Lii'jó su puesto on ol gobierno junto con sus colo- 
cas en 1857. En 1366, el mariscal (Jaxias fué nom- 
brado jenoral on jefe del ejército expedicionario 
contra el Paraguai, donde tuvo una parte mui ini- 
portanto en todos los acontecimientos de aquella 
sangrionla ludia, que solo terminó con la muerte 
ilol esforzado López. En recompensa de los servi- 
cios presiado-í en esa guerra lia sido elevado por 
ol oniperudor a la dignidad de duque. 

ALZAGA (Maktix de), uno de los principales 
autores de la resistencia do lUionos Aires contra 
los ingleses en 1807. El 2 de julio dol mismo año 
fueron derrotadas completamente las fuerzas do 
Buenos Aires a pocas leguas de la ciudad. El ejér- 
cito inglés marchaba venceilor a tomar posesión de 
olla, cuando en medio del desaliento ocasionado 
por el desbande de las tropas arjentinas, apareció 
(,'sto liOiii])ro extraordinario, que era alcalde de la 
niunipalidad. haciendo frente a las exijencias de 
a(iuol tori'ible trance i disponiendo con asombrosa 
actividad la defensa do la ciudad, que en poco 
liiiiipo estuvo en estado de resistir al ejército in- 
vasor i obligarlo a rendirse a discreción. Más tarde, 
i'n 1812. se puso a la cabeza de una conspiración 
cuyo objeto principal era derrocar el gobierno re- 
volucionario i volver al dominio español las pro- 
vincias independizadas con Buenos Aires en 1810. 
La conspiración fué descubierta, i Alzaga, junto con 
los domas cabi;cillas, fueron ejecutados en 3 de 
julio a las oiici- do la mañana. 

ALZAMORA Mosf: Blas), vocal do la Corte supro- 
nia do la Rei)úlj|ica peruana. rsaci(j on Lambayequo. 
Recibido de abobado en la antigua real Audiencia 
a principios de 1820, empezó a servir a su patria en 
1822. Ha desempeñado los cargos o empleos úl' 
auditor jeneral de guerra interino, sindico procu- 
rador del mui benemérito cabildo de 1822, en el 
cual, por las circunstancias de la guerra i por reo- 
loccioii. permaneció cinco años; a la vez fué nom- 
brado vocal del tribunal de seguridad pública, cu- 
yos procedí ni ion tos se encaminaron más que a 
jiersoguir i dañar, a evitar el mal que se intentara 
inferir a la causa do la independencia por los des- 



afectos o enemigos de ella. Fué también vocal le- 
trado de la junta de liquidación. 

Habiéndosele dado en 1826 el empleo de ajenie 
fiscal de Lima, subió a la Corte superior como vocal 
interino en 1828 i sirvió varias veces de fiscal de la 
misma i auditor de guerra. Como diputado por 
Lima, concurrió a las tres lejislaturas anteriores a 
la convención de 1833 i desemi)eñó en olla comisio- 
nes delicadas. Se le encomendó la cartera de Jus- 
ticia, negocios eclesiásticos i demás anexas que 
desempeñó hasta principios de 1855. 

En 1865 el Congreso lo nombró vocal de la Corte 
suprema. 

ÁLZATE (.losÉ Antomo), mejicano. Es uno de 
los pocos hombres que en Méjico se dedicaron 
a las ciencias durante la conquista, i es tanto más 
meritorio i honorífico en él, cuanto que en aque- 
lla época del dominio español, el sistema repre- 
sivo, la falta de comunicación con los sabios de 
otros países i la censura de libros, hacían mui 
difícil el modo de adquirir un fondo completo 
de conocimientos; para esto se necesitaba un 
empeño enérjico, un talento mui predispuesto 
a aquel estudio i valor para vencer mil dificul- 
tades. -Sació en 1729 este distinguido sabio en 
el pueblo do Ozumba, perteneciente a la entóneos 
llamada provincia de Chalco; i parece disfrutaba 
el honor de estar emparentado con la célebre poe- 
tisa Sor Juana Inés de la Cruz. ?so se sabe si es- 
tudió latinidad en alguno de los colegios de Mé- 
jico, pero sí es cierto que tenia un profundo co- 
nocimiento de los clásicos, pues en sus escritos 
hace a menudo citas oportunas que manifiestan lo 
familiares que le eran. Siendo la carrera eclesiás- 
tica la más a propósito en aquel tiempo para dedi- 
carse con fruto al estudio do las ciencias i de la 
literatura, su carácter independiente i digno le im- 
pidió obtener beneficios i ascensos lucrativos, pero 
él encontraba una mina inagotable en la contem- 
plación de la naturaleza; i a fuerza de constancia i 
economía logró reunir una biblioteca de obras clá- 
sicas, un museo o gabinete do historia natural i 
antigüedades del país i una colección do máquinas 
é instrumentos necesarios para el estudio práctico 
i experimental de la astionomía i otras ciencias. 
Una gran parte de su vida la ocupó en hacer ob- 
servaciones metoorolójicas, i sus experimentos so- 
bre la electricidad fueron numerosos i variados ; 
algunos de ellos pusieron en peligro su vida i des- 
truyeron su salud, por causa que él mismo explica 
al escribir sobre la construcción dol pnrarayo. La 
aurora boreal que apareció en 1789 aumentó su 
afición a las ciencias, i sus observaciones sobre 
aquel fenómeno son mui interesantes. 

En la Gaceta describió muclias máquinas e ins- 
trumentos, i el anuncio de muchos descubrimien- 
tos útiles para la agricultura, la minería, las artes 
i la industria. Dedico mucha parte de su vida al 
estudio de los animales, i publicó observaciones 
curiosas i llenas de interés sobre la trasmigración 
de las golondrinas, sobre la historia natural del 
chuparosa, sobre la cria de la cochinilla i gusanos 
de seda, i sobre muchos insectos de Méjico, ape- 
nas conocidos entóneos por los naturali.-tas de Eu- 
rojia. Son interesantes, principalmente, las inves- 
tigaciones que hizo sobre la grana o cochinilla; los 
naturalistas de nuestro tiempo poco han adelan- 
tado, después de aquellas observaciones, en el 
conocimiento de un insecto tan productivo i tan 
curioso. Con la misma dedicación estudió las plan- 
tas, i de preferencia aquellas que son aplicables a 
las necesidades i goces de la vida. Álzale recorrió 
i examinó las faniosas ruinas de Xochicalco, i pu- 



AMARA 



26 



A^ITRO 



blieó su descripción con algunas láminas. Escri])ió 
también sobre otros varios puntos de arqueolojía, 
i redactó un gran número de notas i adiciones a 
la Ilistoria antigua de Méjico, escrita por el abate 
Clavijero; aquellas notas i adiciones están todavía 
inéditas. Álzate pasó su vida ya remontando su es- 
píritu a la bóveda luminosa del cielo i observando 
los astros atentamente, ya en los campos esmaltados 
de flores donde hnllaba algún nuevo recreo i nueva 
adquisición para la ciencia; estudiaba al buitre que 
se cierne en las nubes o buscaba al insecto imper- 
ceptible en la rama de un árbol. Subió a la mon- 
taña Yxtlacihualt, haciendo numerosas observacio- 
nes barométricas, tcrmométricas , metcorolójicas 
i botánicas, i descubrió que el cráter de ese extin- 
guido volcan ya se luibia cegado. Las autoridades le 
honraron varias veces con comisiones científicas, 
que desempeñó a toda satisfacción ; i sostuvo mu- 
chas discusiones por la imprenta con algunos sa- 
bios extranjeros i con varios de sus compatriotas 
sobre puntos científicos. La Academia de ciencias 
de Paris nombró a Álzate su socio corresponsal, 
e hizo publicar los escritos del sabio mejicano. 
Igual honor le dis[>ensaron la dirección del jardín 
botánico de Madrid i la sociedad Vascongada. La 
expedición botánica del Perú dedicó una planta a 
su memoria. Falleció a los sesenta i un años de 
edad el 2 de febrero de 1790. 

ALZEDO (José Berxardo), compositor peruano; 
nació en Lima en 1798, i es autor de la Canción 
)iacionaI del Perú. Tomó parle cu las campau;is 
de la independencia. Residió muchos años en (,:bi- 
le, hasta que el gobierno de su patria lo llamó a 
Lima i le señaló una pensión, de que t<idavía guza. 
Alzedo ha escrito mucho; entre sus obras m;is no- 
tables figuran : un magnífico Miserere, una i'a- 
sion para el domiii^o de llamos, i otra i>ara vii'r- 
nes Santo, tres Mmis solemnes en re mayor, en 
mi bemol i fa mayor; un bello Inviíaiorio de di- 
funtos, varios motetes, un Benedictus, un Tan- 
tum crcjo. Salve i Trisajio. Son numerosas las 
piezas marciales que conqjuso durante la época en 
que dirijia las bandas lie música del Perú, notán- 
dose entre otras la Araucana, oljertura militar, 
últimamente ejecutada en Lima; varias marchas, 
muchos paso-dobles, distintas variaciones, boleros 
i valses. Pero por mil motivos sus composiciones 
patrióticas son las que mayor atención merecen. 
En primer lugar, la Canción nacional peruana. 
después la Chicha, canción criolla, inq)resa en el 
Álbum de Ayacucho, donde se atribuye errónea- 
mente a Juan Tena; la Despedida de las chdcnas 
al ejército libertador del' l'o-ii, la Pola, la Cora, 
la Burla a las gordas, que casi costó la vida al 
autor, i la Canción que por orden de San Martin 
cantaban los niños en la plaza Mayor de Lima. 
Para coronar los trabajos de su útil i laboriosa 
existencia, Alzedo ha escrito i publicado en Lima, 
en 1869, una importante obra titulada : Filosofía 
elemental de la música, la cual ha sido nuii en- 
comiada por los intelijentes. 

AMARAL (Prudencio de), jesuíta, nacido en Rio 
de Janeii'o por los años de 1675. Escribió un poema 
i varias memorias históricas. 

AMARAL GURJEL (Manuel Joaquín), brasileño, 
nacido en San Paido en 1797. Su vocación ecle- 
siástica lo hizo estudiar i obtener el presbiterado 
con dispensa especial en 1817. Hombre estutlioso 
e intelijente, se hizo notar en el profesorado, en 
la tribuna i en el pulpito. Copartícipe en el movi- 
miento que trajo al l)rasil la independencia, cor- 



ri() la suerte de los caldos después de la disolu- 
ción de la Asamblea constituyente; fué depoi-lado 
en 182't. Después continuó sus íral);ijos en la Aca- 
demia gra(hiándose de doctor en 1833 i pasando a 
ser catedrático desde esa época hasta 1858 en (jue se 
jubiló.En 1853 inerecii) el título del Consejo a que 
le Inician acreedor sus méritos. Antes, en 1-síí8, 
habia sido director interino de la Academia i c(jlo- 
borado en diversas publicaciones científicas. Gomo 
sacerdote, estuvo largo tiempo sin ejercer su mi- 
nisterio divino, como resultado de la cuestión del 
celibato de los sacerdotes, promovida por el doc- 
tor Feijó ; pero retractado volvió a ejei'cerlo, sli'inlo 
un saceníole ejemplar. Murió en 186(i. 

AIMARAL RANGEL (Ánoela de), poeíisa brasi- 
leña, desrendienti' de una familia ilustre por los 
servicios que prestó al p:us. Nació en el siglo pa- 
sado. Enteramente ciega, pero dotada de una viva 
imajinacion, dictaba versos admirables, asi es i{U(í 
se liamalia l;i Musa ciega. Algunas de sus ccmpo- 
siciones poéticas fueron puljücadas en ios Jniíilos 
de . [méi'ica. 

AMELLER (Juan Josk), juriscon>ullo boliviano. 
Es autor de un inleresnntc libro : Ih'eves apunics 
sobre el derecho administrativo de híoliviíi, Su- 
cre, 1862. 

AMES (Fiskf.r), homlire do Estndo americano, 
hijo de un médico, nació en Dedham (Mass.) el 9 
de aliril de 1756. Su constitución era mui delicada 
en su infancia; pero al mismo tiempo daba ex- 
traordinarias nniestras de una precoz intelijencia, 
llegando a estudiar los clásicos a la temprana edad 
de seis años, siendo tal su r.ípido apri)vecha- 
j miento, que a los doce se incorpon') en la Univer- 
sidad de Harvard. Habiendo enviudado su madre i 
i quedado en la mayor pobreza, tuvo que abando- 
I liar el colejio para procurai'le los medios de sub- 
I sisteucia; pero fuera del colejio cr)nlinuó sus (es- 
tudios de l(>yes i comenzó la práctica en su ciudad 
natal en 1781. Con un extraordinario poder de 
elocuencia, por medio del estudio i de dilijcnles 
ejei'cicios, adquirió bien pronto el renombre de 
(U'ador en el foro. Elejido miembro de la (¡onveii- 
cion da 1788 para ratificarla Constitución feder.d, 
tomó en ella la palabra, i con su clara i elocuent(! 
orn loria, obtuvo también el nomJn'c de oi-ador po- 
lítico. Fué miembro de la lejislatura i!el l\stado, 
i en 1789 primer representante de su distrito en el 
Congreso, siendo todavía en esta vez reconocido 
como el más elocuente controversista de la Cá- 
mara. Ames habia sido tan distinguido escritor 
como elocuente orador. Salió de su plinna la Ih's- 
puesta de la Cámara de representantes a Washing- 
ton, cuando éste se retiraba de la primera majis- 
tratura. Al dejar la vida política, fué elejido presi- 
dente de la Universidad do Harvard, en 1805; pei'o 
rehusó aceptar el cargo. ^Murió el k de julio de 
1808, a la edad de cincuenta i dos años, dcjaiid;) la 
reputación de uno de los más elocueides (Jr;idores 
americanos. 

AMÉZAGA (Juana Rosa dk), escritora p.n-uana. 
En 1873 colaboró en la Picvisia de l.ima fon algu- 
nos buenos artículos. 

AMÉZAGA (Mariano), j()ven escrdür contenq)»!- 
ráneo del Perú, distinguido por el vigor de su es- 
tilo i la independencia de sus ideas. 

AMTRON (CÁiu.os), luiinanista americano. Na- 
ció en 1797 en Nueva Yin'!;. Hizo sus estudios en 



AMÜNA 



27 — 



ANCHO 



( lolvnnbia-College, donde más tarde fué profesor de 
o-rioo-,) i latiii. Autor de alp-unas obras clásicas, co- 
luouzü en 1835 una colección de los autores grie- 
p-os i latinos, lia escrilo sol)re jeogralia, literatu- 
ra, mitolojía, etc. 

AMUNÁTEGÜI (Manuel). Nació en Chillan 
((.hile) (,'n 1802. Militar primero, comerciante des- 
pués, llevó en su juventud una vida ajilada entre 
aquella República i el Perú, hasta que se estable- 
ció definitivamente en Lima, donde finido en com- 
pañía de Alejandro VHlota, El Comercio^ uno de 
los primeros periódicos de la América latina, por 
su antigüedad, su liberalismo avanzado, su inde- 
pendencia, i por haber sido el único periódico que 
ha podido sostenerse en el Perú treinta i seis años. 
Amunátegui es el padre del diarismo peruano. La 
mayor parte de los que militan o han militado en 
la prensa han hecho sus primeros ensayos en El 
Couiercio i han recibido de él provechosas leccio- 
nes. Liberal hasta el radicalismo, es el defensor 
más constante que han tenido las libertades pú- 
l)lieas, principalmente la de imprenta, que él ha 
licclio práctica en su sentido más absoluto; por 
ella ha padecido vejámenes i aun su vida ha estado 
en peligro en varias ocasiones. La libertad de los 
esclavos, la redención del indio i el gobierno civil 
delx'n a él una parte de sus triunfos. Como es- 
critor, es conciso, va derecho al asunto i sus es- 
critos parecen un párrafo de conversación. A le- 
vantar a los indios de su humilde condición ha 
dedicado principalmente su pluma, su periódico i 
su persona. Tand)icn ha manifestado mucho inte- 
rés por suavizar la condición de los chinos, a 
quienes ha def -ndido siempre con el mismo calor 
c interés qu(.' a, los aborijenes. 

AMUNÁTEGÜI (Miguel Luis i Gregorio Yíc- 
tok), liistoriadores i profesores chilenos de gran 
mérito, cuya vida literaria i social se confunde en 
una sola. El primero nació en Santiago en 1826 i 
el segundo en la misma ciudad en 1830. Los pri- 
meros maestros de estos dos notables profesores, 
que han pasado la mitad de su vida enseñando, 
fueron sus propios padres. Niños aún, tuvieron el 
dolor de quedar huérfanos. Pero cuando los Amu- 
náteguis perdieron un padre, encontraron otro que 
en gran manera reemplazó al fenecido. Ese padre 
fué el Instituto nacioiuil de Santiago. Los Aniuná- 
teguis son verdaderos hijos de aqiK lia institución, 
1 de aquí su amor por ella i los distinguidos servi- 
cios que hasta hoi le han prestado. .Miguel Luis 
obtuvo en 1853 por oposición la cátedra de litera- 
tura e historia en el Instituto nacional, i en el 
mismo año fué nombrado jefe de sección del mi- 
nisterio de Instrucción pública. Desde 1850 datan 
sus trabajos literarios, lié aquí, por orden de fe- 
chas, los que ha redactado i publicado desde aquel 
año, asociado a su ilustrado hermano Gregorio 
Víctor en la mayor parte de ellos : Memoria sobre 
la reco)iquista española, 1850; La dictadura de 
OTUgíjins , 1853 ; Tíhdos de la república de 
Chile a la soberanía i dominio de la extremidad 
austrcd del continente americano, 1853; IjÍo- 
fjrafia de americanos, 1855; De la instrucción 
primaria en Chile, 1855; Compendio de la Jus- 
toria política i eclesiástica de Chile, 1856; Juicio 
critico de las obras de algunos de los principa- 
les poetas Idspano-americanos, 1860 ; Descubri- 
miento i conquista, de Chile, 1862 ; La cuestión 
de limites entre Chile i Bolivia, 1863; Biogra- 
fía de Mercedes Marin, 1867 ; Los precursores 
de la Independencia de Cliile, tres gruesos volú- 
menes. 1872-1873, i biografías designado Üo- 



meyko, de Salvador Sanfuentes i de Joaquín Va- 
llejos. Dos de estas obras han sido redactadas por 
encargo del gobierno-, la quinta fué premiada en 
concurso por este mismo, i la primera, segunda, 
cuarta, séptima i octava han sido también premia- 
das en concurso por el consejo universitario. Las 
producciones litei-arias de los Amunátegui, que 
han sido encomiadas por afamados literatos, so 
distinguen por su lenguaje puro i correcto, por la 
claridad en las ideas, por la lójica en los racioci- 
nios, por los principios luminosos que sientan i 
por el orden i método que saben dar a la exposi- 
ción. 

Miguel Luis Amunátegui es actualmente profe- 
sor de literatura e historia del Instituto nacional i 
secretario jencral de la Universidad de Chile. lia 
lomado también jiarte en la administración i po- 
lítica do su país. lia desempeñado los empleos do 
oficial mayor del ministerio del Interior i ministro 
del mismo ramo i de Relaciones exteriores, puesto 
a que ascendió en noviembre de 1868'. Se distin- 
guió en él por su espíritu de conciliación i por su 
contracción al trabajo. Antes habia sido presidente 
de la Cámara de diputados, en cuyos bancos ha 
ocupado un asiento durante varias lejislaturas. 
Gregorio Víctor ha tenido una vida menos activa 
que La de su hermano. Sus tareas públicas se han 
limitado a las de profesor del Instituto nacional i 
juez de letras de Santiago. Colaborador activo en 
las obras literarias de Miguel Luis, ha participado 
del renombre, de la gloria, podríamos decir, que 
envuelve la personalidad de aquel distinguido li- 
terato chileno, que ha abarcado en su carrera de 
escritor todos los ramos, desde el de historiador 
hasta el de periodista. Miguel Luis Amunátegui ha 
sido redactor del Mercurio de Valparaíso i del In- 
dependiente de Santiago, i ha colaborado siem- 
pre en diversas publicaciones periódicas. Ambos 
hermanos son miembros de la Universidad <le 
Chile. 

ANCHORENA (Nicolás de), acaudalado hacen- 
dado arjentino, hijo de la provincia de Buenos 
Aires, donde falleció en 1856. Durante el sitio que 
sufrió esa capital en 1850, Anchorena llegó hasta 
comprometer sus bienes, con el fin de que las Cá- 
maras de los sitiados, a cuyo seno pertenecía, no 
rechazaran los elementos que pedia eL gobierno 
para inutilizar la escuadra bloqueadora a las órde- 
nes de Coe, lo que se hizo, salvándose así una si- 
tuación casi desesperada. 

ANCHORENA (Tomas Manuel de), abogado i cé- 
lebre jjalriota de la revolución de mayo de 1810. 
Era natural de Buenos Aires, a la que representó 
en el Congreso de Tucuman, i su firma es una de 
las que autorizaron el 9 de julio de 1816 el acta do 
la independencia arjentina. En el Congreso do 
1819, la voz del patriota .\nchorena fué la única 
que se levantó para anatematizar el proyecto del 
diputado Acevedo, que proponía entre aplausos la 
idea de restablecer la monarquía del hica. .Más 
tarde tomó una parte activa en la cosa pública, a la 
cual era llamado por sus antecedentes i posición 
social, i después de haber sido ministro de Estado 
falleció en Buenos Aires en 1838. 

ANCHORIS (Ramón Eduardo de), patriota ar- 
jentino do la independencia. Era abogado de Bue- 
nos Aires i secretario en 1810 del arzobispado de 
Lima. Fué perseguido por los españoles i tomado 
preso el 18 de setiembre de 1810, junto con el cura 
de San Sebastian, Cecilio Tagle, i otros patrio- 
tas; en esa época se le envió a España, donde 



ANDIA 



— 28 — 



A^DRA 



le tuvieron encerrado ¡Ujíunos años en el castillo 
(le Sania Catalina. El mismo Anclioris recordaba 
con noble enerjía sus tormentos doce años más 
tarde, en una carta intima que escribia desde San- 
tiago de Chile, el 9 de julio de 1822, a su antiguo 
compañero de infortunio, el cura Tagle : a Nues- 
tros i)adecimientos en tiempo de los tiranos, le 
«iecia, nos honran por sí solos más que las distin- 
ciones i medallas, por las cuales nos podemos con- 
fundir con nuestros verihigos i delatores. Yo estol 
mui engreído con la memoria de lo que he sufrido, 
i V. debe de estarlo mucho más que yo con las 
cárceles de la Inquisición, que son peores que el 
casi illa de Santa Catalina ele Cádiz. » No nos lia 
sido posible adquirir más noticias de este célebre 
americano que poseia un carácter notablemente 
enérjico. 

ANCIZAR (Manuel), escritor colombiano. Hizo 
sus i)rimeras armas en el periodismo; fundó Jü 
Dia, de Bogotá, i redactó El Tiempo; acompañó 
a Codazzi, e hizo por su parte i conusionado por el 
gobierno un viaje, de exploración cientilica en el 
sur de la Repúlilica, de la que daba cuenta en sus 
interesantes e instructivas correspondencias a los 
periódicos de Bogotá, i que, bajo el título de Pe- 
regrinacion de yílpha, son populares en Colombia 
i aún en la América latina. Es rector i profesor de 
la Universidad nacional de Colonüjia. Por su alta 
iiitelijencia, por su probidad, por su conocimiento 
IH'ofundo de los hombres i las cosas de su ])ais i 
de América, i digámoslo también, del munilo, el 
Dr. .\ncizar no podia quedar ajeno a los asuntos 
públicos de su ])aís. Bajo la administración del je- 
neral Mosquera, cuando éste echó las bases de la 
Union colond)iana, Ancizar desempeñó con brillo 
el ministerio de Relaciones exteriores i del In- 
terior, i mostró cuan -jenerosas i elevadas miras 
aJjrigaba. Por do quiera que pasa, Ancizar deja una 
huella (le luz, un bello ejenii)lo, un nomi)i-e vene- 
rado. En 1853 fué ministro de Colombia en (iiiile, 
i publicó allí una interesante biografía del gran 
jeneral Antonio José de Sucre. 

ANDERSON (Exriquk), astrónomo i malemálico 
americano. Una de sus oliras más notal)les fué pu- 
blicada a expensas del gobierno de los l']sl;idos 
Unidos en mayo de 1848, bajo el título de llero- 
riociniienlo jeolójico de parle de la Tierra Santa, 
que comprende el Líbano; la Galilea septentrional, 
el valle del Jordán i el Mar Muerto : ha escrito 
ademas varias memorias científicas. Fué profesor 
de Colundjia-CoUege en Nueva York. 

ANDERSON (RobertíO, jeneral de los Estados 
Unidos de Norte América, autor de algunas obras 
militares. Salió de la Escuela do West-Point en 
1825, c hizo la guerra del Black-IIawk i la do 
Méjico, portándose en andjas con bizariaa. En 
la guerra do 1861 defendió con heroísmo el fuerte 
Sumter. 

ANDIA I VÁRELA (Icnac.ho, escultor, pintor i 
calígrafo chileno. Nació en Santiago en 1757, i fué 
secretario de audiencias del obispo Aldai, subse- 
cretario de cuatro presidentes, i más tarde admi- 
nistrador de estanco en San Felipe. Las obras más 
notables de este célebre artista, que jamas tuvo 
maestros, fueron un colosal escudo español, cons- 
truido para coronar el palacio de la Moneda, i que 
hoi se encuentra en el ])aseo de Santa Lucía; un 
escudo chileno tallado en madera, algunos cuadros 
al óleo, cóiüándose entre estos una Alegoría de la 
muerte i la magníHca copia que hizo de los tres 



volúmenes de la obra La venida del Mesías en 
gloria i majestad, de su primo el célebre jesuíta 
Lacunza, adornándola con un retrato de éste, quií 
también fué trazado por su diestra ])luma. Andia 
i Várela abrazó en sus últimos años el estado ecle- 
siástico, i falleció en 1822. 

ANDONAEGUI (Maiu'a de i.a Encarnación), ma- 
trona arjentina del año 1810. Se contó en el nú- 
mero de las que erogaron para conqjrar los fusiles 
que debiím servir para la revolucio)i. 

ANDRADA I SILVA (José Bonifacio de), sabio 
brasiliño i uno de los primeros hombres de la in- 
dependencia del Brasil. Nació en la provincia de 
San Pablo en 1763. Como todos los que, en aquella 
época, se dedicaban al estudio de las ciencias, el 
joven Andrada se incorporó en la Universidad de 
Coimbra para estudiar el derecho i las ciencias 
naturales. Por algunas memorias leídas en es(í 
tiempo, se dio a conocer como naturidista, i en 
1789 la reina doña María I lo nombró, en conq)a- 
ñía de Arruda Cámara, i a ])ropuesta de la real 
Academia de ciencias, para hacer un viaje cientí- 
fico por l'luropa, que comenzó en 179U, conti'a- 
yendo entonces relaciones con los hondjres de 
ciencia más importantes del continente, i volviendo 
a Portugal enriquecido con nuevos conocimientos. 
Por sus trabajos literarios, algunos de los cuales 
se referían al Brasil, se hizo conocido de toda la 
Europa, i así fué como obtuvo el non'l)ramiento de 
miembro de las más distinguidas sociedades del 
mundo, a saber : de la Acadt'inia real de ciencias 
de Lisboa; de las de Estocolmo, Co]jenague i Tu- 
rin ; de la Sociedad de investigadores de la na- 
turaleza de Berlín; de las de historia natural i 
íilomálica de París; de la dejeolojía de LiJiidres; 
de la Werneriana de Edimburgo ; de la minerah»- 
jica i de la Linneana de Jenna; de la de íísica e 
historia natural de Jénova; de la Sociedad niaii- 
liiua de Lisboa; de la íilosóíica de Filadelíia, i de l;i 
im])erial Academia de medicina de Rio de Janeiro. 
Allomas de las diversas memorias que |)ublicó, es- 
cribió para muchos periódicos científicos de Ale- 
mania, Francia e Italia, notándose entre esos 
trabajíjs los relativos a las minas de Suecia i de 
Noruega i al Huido eléctrico. Andrada volvi() a 
Portugal en 1800, después de d'cz años de estu- 
dios i observaciones, i fué nombrado profesor de 
jeodesia i de metaíurjia en la Universidad do 
(Coimbra, cátedras creadas expresamente i)ara él. 
l]n 1808, cuando tuvo lugar la invasión délos fran- 
ceses, se puso a la cabeza del cuerpo académico 
dispuesto a sacrificar su vida por defender la li- 
bertad portuguesa, incunUjiéndole entonces tam- 
bién la policía de la ciudad do Oporto, por haber 
sido nombrado ardes majislrado. lín ese empleo 
interino, como hombre probo i justiciero, hizo 
poner en libertad a ivuichos honorables portugau;- 
ses acusados de traición, circunstancia que hizo 
que se le acusara como reo del crimen de leso- 
despotismo, cargo de que fué defendido elocuente- 
mente por su hermano Antonio Carlos. En 1819 
regresó a su patria, i en 1820 hizo, junio con su 
otro hermano Martin Francisco, una escursion a 
las montañas de la provincia de San Pablo, des- 
cubriendo nuevos ndnerales, especificándolos i de- 
signándolos científicamente. — Como ])ol¡tico co- 
menzó a figurar en 1821, año en que entró al mi- 
nisterio a desempeñar las carteras del Interior i 
Relaciones exteiiores. En 1822 entró nuevamente 
al ministerio de la independencia en compañía de 
Pinto Miranda, Souza (¡ouíinho i su hermano 
Martin Francisco, i en esa memorable campaña 



ANDRA 



— 29 



ANGUL 



fué el Washington brasileño, tanto por los peli- 
cros que en ella corrió como por la repugnancia 
(|ue manifestó para subir al poder. En abril de 
1823 se convocó la Asamblea constituyente i fué 
nombrado presidente de ella, puesto que dimitió 
tres meses después cuando fué disuelto el minis- 
terio de la independencia. Disuelta la Constitu- 
yente el 12 de noviembre, fué tomado preso junto 
con sus hermanos i con Montezuma, i deportado. 
Después de cinco años de destierro volvió a su 
país sin exhalar una sola queja, retirándose a vi- 
vir a la isla de Paquetá. En 1831, cuando llegó la 
hora de la abdicación, don Peilro I, usando del 
derecho que la Constitución le concedía, lo nom- 
bró tutor de sus hijos, llam;indolo su verdadero 
anÜQO^ i dándole los dictados de mui probo, hon- 
rado i patriótico ciudadano; tutoría que le fué 
arrancada en 1833. — Cinco años después dejaba 
de existir, a la edad de 75 años, siendo su muerte 
un triste acontecimiento que llevó el luto a todos 
los corazones brasileños. La posteridad, haciendo 
justicia al patriotismo, al saber i a los grandes 
méritos de José Bonifacio de Andrada i Silva, le 
ha elevado un monumento de gloria imperece- 
dero, erijiéndole en 1872, i en el aniversario de 
la independencia del Brasil, una estatua de bron- 
ce, que fué inaugurada en Rio de Janeiro con 
toda la pompa que el recuerdo de tan gran ciuda- 
dano hacia indispensable, i presidiendo el acto 
don Pedro II de Braüanza, actual emperador del 
Brasil. 

ANDRADE I PASTOR (Manuel), médico i filán- 
tropo mejicano. Nació en Méjico en 1809. Se dedicó 
al estudio de la medicina , que era al que más so 
inclinaba, i ya en 1829 pretendió i obtuvo una 
plaza de practicante en el hospital de San Andrés. 
En 1831 se presentó al extinguido proto-medicato 
para ser examinado en cirujía. Este titulo le fué 
expedido, i con este carácter pasó a servir como 
practicante al hospital de la Purísima Concepción i 
Jesús Nazareno. Andrade , deseando perfeccionar 
sus conocimientos, emprendió un viaje a Europa, 
i [jara ese objeto su familia no omitió sacrificio, 
siendo secundada en tan laudable empresa por 
Cayetano Portugal , que fué digno obispo de Mi- 
choacan, i por Bernardo Copea. Por fin pudo rea- 
lizar sus deseos en febrero de 1833, embarcándose 
en Vcracruz para Francia, llegando a Paris en el 
mes de mayo. Allí frecuentó los hospitales, trató a 
alirunas notabilidades i escuchó sus sabios con- 
sejos , se instruyó en todos los adelantos más re- 
cientes , i con tan opimos frutos regresó a su patria 
después de tres años de ausencia. Introdujo en ella 
para el servicio de los hospitales la institución de 
las monjas de la Caridad ; i reformó considerable- 
mente aquellos establecimientos. No bien vio An- 
drade realizados sus deseos en favor de la huma- 
nidad djliente, cuando pens i en continuar sus 
esfuerzos i marchar por el mismo camino, i desde 
entonces trabajó asiduamente por que se fúndasela 
congregación de presbíteros de San Vicente de 
Paul, iDasada en los estatutos del santo i con el 
solo i único objeto de desarrollar la caridad i la 
filantropía. El decreto de 28 de junio de 1845 tam- 
bién se debió principalmente a sus esfuerzos : i 
esos sacerdotes se establecieron primero en Méjico, 
para fundar otros establecimientos ademas de los 
existentes en Puebla i en León. En unión de los pro- 
fesores Joaquín Villa i Pedro Escobedo trató de 
introducir mejoras positivas en el colejio de Medi- 
cina. En 1838 fué catedrático de cirujía en el mismo 
establecimiento : después rejentó la cátedra de 
anatomía. Por último, se le encargó de la direc- 



ción del hospital de Jesús que le confió Lúeas Ata- 
mán, i que obtuvo hasta el fin. Fué miembro de la 
dirección jeneral de estudios, vocal suplente de la 
antigua asamblea departamental en 1845 i diputado 
propietario en 1846. 

Cuando la República del Norte envió a Méjico sus 
huestes hasta la capital, queriendo libertar la casa 
de José Juan Cervantes, salió herido en la cara de 
un balazo, i en 8 de junio de 1848 murió de una 
enfermedad que contrajo asistiendo a una familia 
infestada de fiebre i desempeñando la noble misión 
de su carrera. 

ANDRADE VELLOSINO (Jacobo de), brasileño 
que se hizo notable en Holanda como médico i na- 
turalista, 1639-1712. 

ANDRESOTE. mulato venezolano que cu 1711 se 
proclamó rei de Venezuela. 

ANDUBON (Juan Santiago), ornitólogo ameri- 
cano nacido en Luisiana en 1792. Desde niño se do 
dicó al estudio de las aves que él mismo dibujaba i 
pintaba después de haber tomado lecciones en Paris 
del pintor David. Publicó una obra titulada : Las 
aves de América^ con cuatrocientas treinta i cinco 
láminas, que contienen 1065 figuras de tamaño na- 
tural, i que, según la expresión de Cuvier, es el más 
jigantesco i magnífico monumento que se podia 
erijir a la naturaleza. Ademas fué autor de una Bio- 
grafía ornifolójica, i a la época de su muerte se 
ocupaba del estudio de los cuadrúpedos de Amé- 
rica, obra que continúa su" hijo, prosiguiendo la 
ciencia en que ganó tanta fama su padre. Murió 
en 1851. 

ANEIROS (Federico), arzobispo arjentino. Nació 
en Buenos Aires en 1826. En 1848 fué promovido 
al sacerdocio. Seis años después, en 1854, se hizo 
cargo de la cátedra de Derecho canónico de la Uni- 
versidad, puesto en que se mantuvo diez i seis 
anos, hasta 1870, en que abandonó las aulas de la 
Universidad de Buenos Aires. Empero, Aneiros se 
hizo notar como orador en la cátedra sagrada i 
como periodista en la redacción de la pubíicaciou 
titulada La UeUjion. Los cargos a que sucesiva- 
mente fué elevado manifiestan claramente cuál 
era la importancia que distinguía a nuestro perso- 
naje. Diputado a las Cámaras de la provincia de 
Buenos Aires en la lejislatura de 1854, secretario 
del arzobispo Escalada, canónigo i después digni- 
dad del cabildo eclesiástico, provisor i vicarioje- 
neral del prelado poco há mencionado, fué nom- 
brado después gobernador de la misma Iglesia do 
Buenos Aires, por ausentarse el arzobispo al con- 
cilio del Vaticano (1869). Proclamado obispo de An- 
ión en 1870, en el mismo año fué nombrado vicario 
capitular déla arquidiócesis , por fallecimiento del 
arzobispo Escalada. Proclamado por el Papa arzo- 
bispo de Buenos Aires el 24 de julio de 1873, recibió 
el palio arzobispal en su iglesia metropolitana el 19 
de octubre del mismo año 73. De este modo Anei- 
ros vino ascendiendo, mediante sus méritos, hasta 
ocupar la más alta jerarquía eclesiástica de su 
patria. 

ÁNGULO (José Camilo), poeta peruano. Nació en 
Moquegua en 1832. La revolución que sucumbió 
en lucha desigual en las murallas de Arequipa el 
7 de marzo de 1858 le contó en sus filas. Elejido 
diputado al Congreso de 1864, asistió a las penosas 
i serias discusiones déla cuestión hispano-peruana, 
reprobando desde su asiento de lejislador i por la 
prensa todos los actos de esa lejislatura. Encon- 



lAXTHO 



— 30 — 



AHACf] 



Irándosc en Nueva York culos iiiismos (liasen que 
la España se aprestaba a ai)resar los monitores 
|»eruanos Manco-Cnpac i Atahualpa, fué eonüsio- 
nado para que, en calidad de secretario de la es- 
cuadra, aconipailase al comandante Carrillo hasta 
liio de Janeiro. 

ÁNGULO (Pedri)), marino chileno. Siendo sim])]o 
marinero, sublevó la tripulación del bcrg-antin 
A(]}iilcs i logró arrebatarlo al poder de los os|)a- 
ru)les. Más tarde alcanzó en la marina naciunal 
algunos grados importantes. 

ÁNGULO (Vr-.kxte), patriota peruano que en 
unión de l'inelo i otros americanos inició en 1815 
la célebre revolución del Cuzco, suceso que, des- 
pués de la rendición de Montevideo por el jeneral 
Alvear i la ocupación de algunas provincias del 
Alto Perú , puso a los realistas en serios con- 
llictos , obligándolos a abandonar aceleradamente 
las provincias que hablan conquistado hasta si- 
tuarse en las fronteras de Oruro. 

ÁNGULO I HEREDIA (Amumo), escritor i pro- 
fesor cu'.úi.ni'. 

ÁNGULO I VELASCO (Fkiíxaxdo de), escritor 
coIund)iano, natural de la ciudad de Velez. Fué 
familiar i alguacil del Santo Oficio en Bogotá, es- 
cribano de Cámara i escribano mayor de Goberna- 
ción de su real Cancillería. Publicó La guerra i 
conquista de las Indias. Era mui instruido en todas 
materias i especialmente en liistoi'ia. 

ANIEVAS (José hiNAcio), poeta mejicano. Ha 
figurado en las filas del parlitlo conservador de su 
patria, i ocupado la sub-secretaria del ministerio 
(le la Gobernación. Ha escrito notables composi- 
ciones poéticas. Citado en el Manual de biografía 
mejicana^ en el articulo Gorostiza, como uno de los 
que concurrieron a formar la corona lírica de este 
afanuulo poeta dramático mejicano. 

ANTE (Antonio), quiteño. Procer de la inde- 
pendencia ecuatoriana. 

ANTEQUERA (José de), patriota paraguayo. En 
1730 se sublevó en aquel país contra la autoridad 
del rei de España i presentó batalla a las tropas 
reales en n^Dmbre de la in'dependoicia del Para- 
guai. Fué vencido i vióse forzado a suiVir las con- 
secuencias de su crimen, como se llamaba en 
aquel entonces el amor a la patria i a la libertad. 

ANTEQUERA I CASTRO (José de). Nació en Li- 
ma en 1690, fué caballero de la orden de Alcántara 
i ])roLector jeneral de indios (1721). Gobernó el Pa- 
raguai en 1723, consiguiendo usurpar el puesto 
por medio de cabalas e intrigas a Diego de los 
Reyes. Siguiendo sus escursiones aventureras, se 
hizo odiar de todos los naturales, entrando en di- 
versas complicaciones políticas, hijas de su ambi- 
ción. Preso en Chuquisaca años después, fué remi- 
tido a Lima i condenado a perder la cabeza en un 
cadalso (1732), sentencia que fué ejecutada por or- 
den del virei Castel Fuerte. 

ANTHON (Carlos), humanista americano. Nació 
en Nuevíi York en 1797. Fué educado en el semi- 
nario de Columbia, del cual ha sido después pro- 
fesor i prefecto de estudios. Humanista distinguido, 
ha dado a luz varias obras clásicas de importancia, 
entre ellas una edición de Horacio. Ha publicado 
también numerosas recopilaciones sobre la jeogra- 



l'ía antigua, la literatura, la milulujía i las anti- 
güedades de (h'ecia i Koiua. 

ANTIGUENU, toqui araucano que obtuvo nu- 
nuTusas victorias sobre el ejéi'cilo es[)ariol. .Murió 
ahogado en el Uio-Bio en 1564. 

ANTILLON (Florencio), jeneral del ejt'M-cJIo 
mejicano. Después de haberse distinguido durant(i 
la guerra de invasión por su valor i pericia mili- 
tar, fué elejido gobernador del Estado de Guana- 
jualo, uno de los más populosos i ricos de la con- 
federación mejicana, puesto que aún ocupa. 

ANTÚNEZ GURJAO (Hilario Mammiano), jene- 
ral bi'asileño, nacido en la provincia de Para en 
1820. Guando conlaba quince años de edad se in- 
corporó como voluntario en un cuerpo que orga- 
nizó el jeneral Manuel Jorje, pasaudo a alférez 
eu 1838, a teniente en 1840, a capitán en 1842. 
En 1845 se trasladó a la capital para estudiar en 
la escuela militar i obtuvo su grado de bachiller 
en ciencias exactas en 1852, cuando tenia treinta 
i dos años de edad, ftin dejar de prestar sus servicios 
como militar en 1849, en que hizo la campaña de 
iMinas Geráes, con el objeto de restablecer el orden 
en esta provincia. En 1853 fué nombrado coman- 
(hu)te de un batallón en Amazonas, i poco despui-s 
comisionado para levantar una fortaleza en Taba- 
tinga. Ascendió a mayor en 1854; a teniente coronel 
en Í860-, a coronel en 1866, después de haber hecho 
la campaña de Montevideo i de encontrarse en di- 
versas funciones de guerra; a brigadier en 1868, 
desi)ues de haber tomado parte en la expedición 
contra el Paraguai, en la que mostró un valoi' i 
una habilidad a toda {¡rueba. A consecuencia de 
las heridas recibidas en esa guerra dejó de existir 
en enero de 1869. 

ANTUÑA (Francisco Solano), abogado i hom- 
bre i)úblico del Estado Oriental. Nació en Monte- 
video a fines del siglo pasado. Fué, al comenzar 
su carrera, secretario del cabildo en la época de 
Artigas. Sirvió en las oficinas del gobierno Orien- 
tal que se organizó durante la guerra con el Bra- 
sil, i constituido el nuevo Estado, fué sucesiva- 
mente fiscal jeneral, miembro del cuerjjo lejistalivo 
i ministro de Estado. 

APARICIO (Manuel ^Iartinkz di:\ ieni'P.il pe- 
ruano; jefe de Estado Mayor en la i nt lia de Aya- 
cucho. 

APPLETON (Daniel), librero i fundador de la 
casa de pnblicaciou's de Applelon y compañi;!, 
de Nueva York, nació- en Massachuselis en 1791 i 
nuirió en 1849. 

ARACENA (Domingo), escritor chileno. Nació en 
Santiago en 1810. Adoptó el hábito relijioso el 18 
de marzo de 1831, i desde entonces principió su 
tarea infatigable de estudio, de elevada i prove- 
cliosa investigación. La grandiosa biblioteca de la 
Dominica, que es considerada como una de las 
más ricas de la América española, no solo por la 
gran cantidad de obras que contiene sino por el 
valor de la mayor parte de ellas, se encontraba en 
completo desorden cuando Aracena se encargó de 
su organización, realizando un ímprobo trabajo de 
clasificación i de orden que solo los homi)res de 
oficina i de archivos serán capaces de estimar en 
todo su valor. Desem|)eñó en su convento el puesto 
de bibliotecario durante más de veinte i cinco años. 
Fué en meílio de esta ímproba tarea donde Ara- 
cena descubrió las reglas i constituciones domíni- 



ARAMA 



31 



ARAN (i 



cas cjuo puljlicó en un intex'esante volúiucn. Fiu; 
en tres periodos consecuüvos prior i vicario jene- 
ral (lo la Recolección Dominicana. Su cxislencia 
la])oriosa, en medio de la que no descuidaba jam;is 
el cumplimienlo exlriclo de sus deberes relijiosos, 
oslaba enlregada ])or completo al estudio i a la 
enseñanza; profesor del curso de humanidades i 
teolojía, desempeñaba a la vez muchos otros cargos 
honrosos, que le pcrmitian, sin embargo, deslinar 
algunas horas de su descanso a la confección de 
sus obras. Do ellas mencionaremos : la B¡o(¡rafía 
(Id Padre Diego de Ojeda ; Bectici'dos deJ Padre 
Francisco Alvarcz, algunos oíros trabajos biográ- 
ficos publicados en diversas épocas en La Revista 
Calólica, El Araucano i El fcrro-carñl; dos Pa- 
'lu'jiricos de Santo Dorninrjo de Guzman pronun- 
ciados por él i puldicados uno en 1839 i otro en 
1845; otros discursos que se han dado taml)ien a 
la estampa; varias traducciones, siendo algunas 
anotadas, i en i re las que figura como la mas im- 
norlanle la Aiaérica pontificia o tratado completo 
de los privilejios que la Silla Apostólica ha con- 
cedido a los católicos de la América Latina^ i de 
las gracias qnc éstos pueden obtener de sus res- 
pectiros obisjjos en riftud de las facultades dece- 
nales : traducción libre de la obra escrita en latin ¡tor 
el padre Simón Marques, correjida e ilustrada con 
notas i apéndices; i un Dictáinen sobre la declara- 
ción dogmática dclprivilejio de la Inmaculada Con- 
cepción de la Santísima Mi-r/cn^/aría, presentada 
al concilio que dclinió este dogma, la cual mereció 
los aplausos de e.sa ilustre asamblea i el insigne 
honor de la primera mención bonrosa, honor cuyo 
alto significado se eslima en toda su alta impor- 
tancia, cuando se recuerda que en esa asamblea 
figuraban todas las intelijencias del mundo católico. 
El padre Aracena dejó también algunas obras in(''- 
ditas, como son un Tratado de los ciclos cronoló- 
jicos^ un Tratado de la versificación Icúina i un 
Ensayo sobre los lugares teolójicos. A pesar de la 
humildad que caracterizaba a Aracena i de la sin- 
cera i profunda modestia con que rechazaba todo 
honor, estos se le prodigaron con usura, i a su 
muerte, acaecida en 1874, este ilustrado sacerdote 
era miemlíro de la Universidad de Chile , de la 
Academiaroniana i del Instituto episcopal delBrasil. 

ARACENA (GüEGOiuo), patriota, chileno. Nació 
en la Serena en 1772 i murió en Vallenar en 1835. 
Aracena era uno de los comerciantes acaudalados 
i de más crédito de la provincia de Coquimbo. 
Fué de los primeros en comprometerse por soste- 
ner la revolución de independencia, empleando su 
intkijo i vastas relaciones para que siguiesen la 
misma conducta cuantos conocía. Patriota entu- 
siasta i decidido, cortó toda correspondencia con 
sus antiguos corresponsales, en la mayor parte 
europeos, originándose de esa manera a sí mismo 
grandes perjuicios. Aracena era de los que creian 
que ante el interés supremo de la patria deben 
desaparecer todos los demás, aun el poderoso in- 
terés individual. Nada pudo retraerlo de prestar 
importantes servicios a la causa de la independen- 
cia i de hacer injentes erogaciones para su pro- 
greso. Al tenor que crecían los peligros se avivaba 
su fuego patriótico. Aracena era un espíritu entu- 
siasta, un carácter enérjico, un noble corazón; do- 
lado de las más relevantes virtudes, no dio en su 
vida un solo paso que no fuese guiado por la be- 
neficencia i el amor al bien público. 

ARAMAYO (Ki'ii-ANio). Es uno de los más ac- 
tivos industriales de Bolivia. Ha realizado la nave- 
gación del rio Desaguadero hasta el punto deno- 



minado CJadlacollo, desde el lago de Poopó o 
Pampa Aullagas, después de las exploraciones de 
este. La barca Trinidad fué la primera que arribó 
a aquel puerto. Esta empresa honra tanto más el 
patriotismo de Aramayo, cuanto que los injentes 
gastos de construcción de su barca i las dotaciones 
de su tripulación salieron de sus propios fondos. 
El pensamiento de Aramayo era hacer navegable 
el Desaguadero haslá el lago Titicaca; perotué de- 
tenido en su empresa por la falta de protección del 
gobierno i los injentes gastos que ella le ocasio- 
naba. Aramayo, cuyo patriotismo i consagración a 
los intereses de su país son dignos del mayor elo- 
jio, ha dado a luz dos folletos en que explica el 
pensamiento que lo guió en su atrevida i jigantesca 
obra. 

ARAMBÜRÚ DE ITÜRBIDE (Josefa he), ma- 
trona mejicana, de antigua i noble familia de Va- 
lladolid de Michuacan; fué madre del cé'lebre 
mejicano Agustín Itúrbide. 

ARANüA, patricia peruana del tiempo de la 
guerra de indep(,'ndcncia que contribuyó por cuan- 
tos medios estuvieron a sus alcances al triunfo de 
aquella noble causa. 

ARANDA (Martin de), célebre jesuíta chileno. 
Nació en 1560 i abrazó la carrera militar. Más 
larde trocó la espada por la sotana jesuítica, i se 
distinguió mucho por su celo como misionero i 
por su caridad con los apestados durante una epi- 
demia. Misionaba en Arauco el año de 1612, cuan- 
do fué muerto con sus compañeros por orden del 
toqui Ancanamon. 

ARANGO (Ai.EJANDr.o), poeta mejicano. Con mui 
buen estudio de los clásicos españoles e italianos, 
ha ensayado su musa con acierto i firmeza ; pero 
la mayor parte de sus obras se reducen a traduc- 
ciones ejecutadas con singular maestría. Ha figu- 
rado en las luchas políticas que han ensangrentado 
su i)alria con demasiada frecuencia. Perteneció al 
partido conservador, habiendo sido nombrado en 
1863 secretario de la Asamblea de notables que 
se reunió en Méjico ese año i llamó al poder al 
ex-emperador Maximiliano. Ha publicado última- 
mente la colección completa de sus poesías líricas. 

ARANGO (AinusTo), patriota cubano. Fué ase- 
sinado en la Habana por los voluntai'ios espa- 
ñoles. 

ARANGO (FüAxcisco), escritor cubano, a quien 
por su actividad, su vasta erudición i su ardiente 
patriotismo, puede considerársele como el Jove- 
llanos de la isla de Cuba. Aparte de las diez i 
nueve obras que sobre agricultura, comercio, ca- 
minos i otros asuntos de interés público escribió 
tan distinguido economista , desempeñó varios 
cargos, entre ellos el de consejero de Estado. Aran- 
go fué una de las mayores notabilidades de su 
tiempo, i con sus teorías económicas dio gran im- 
pulso a la riqueza i prosperidad de su patria. 

ARANGÜIZ (Buenaventura), relijioso i patriota 
chileno. Nació en 1766. Perteneció a la orden 
franciscana, i tuvo en el claustro por maestro al 
padre Guzman i Locaros. Aranguiz fué hombre de 
gran virtud i de grande ilustración. La antigua 
Universidad de San Felipe lo contó en el número 
de sus doctores en teolojía. Su ilustre maestro es- 
cribía de él muchos años después de su muerte, 
que habia sido « un relijioso irreprensible en su 



ARANZ 



— 32 — 



ARAUJO 



»;onducta, constante en sn virtud, sijlido i jirofundo 
OH sus discursos. » Hizo el jiadre Aranguiz una 
trascripción del Cautiverio feliz de Francisco Nu- 
ñez de Pineda i Bascuñan, que existe en la Bi- 
blioteca Nacional de Santiago. Digno patriota i 
digno republicano, llegada la hora de la reconquista 
española (1814), tuvo que sufrir mil penalidades. 
Era entonces provincial de su orden, i el jcncral 
Ossorio, vencedor en Rancagua, consumó un acto 
de odioso despotismo, deponiendo de su puesto al 
padre Aranguiz. Los padecimientos que experi- 
mentó entonces ocasionaron su muerte, que tuvo 
lugar en 1816. 

ARANHA (Bkmto de FiouEnEoo pEnnEiRo), 
l)Oela l)ra::^ik'íio. Nació en Barcellos, provincia del 
Amazonas en 1769, i falleció en 1811. Nombrado 
tlirector do los indios de Oeiras, prestó en ese 
puesto grandes servicios. Fué uno de los más ins- 
liirados i correctos poetas que hasta ahora haya 
producido el Brasil. Escribió gran número de so- 
netos, que se distinguen por la corrección de su 
estilo. Escribió tandjien con bastante acierto en 
prosa, i en 1850 uno de sus hijos dio a luz un 
pequeño volumen con sus trabajos más notables. 

ARANIVAR (Nic.or.As), patriota i jurisconsulto 
poruano. Nació en 1765 en Tucuman. Incorporado 
en el Ckdcjio de abogados, i hal)ien(lo reciiiido en la 
Universidad mayor de San Marcos el grado de 
doctor en leyes i teolojía, fué nombrado diputado 
a Cortes de España, cargo que no aceptó. Se de- 
dicó a ejercer la ])rofesion de abogado, hasta que, 
cuando ya asomaban los primeros albores de la in- 
dependencia, fué nombrado asesor jencral del vi- 
reinato, cargo que ningún otro americano liabia 
desempeñado antes, juez de alzadas del tribunal 
de Comercio i auditor de Guerra. Abandonó todos 
estos cargos, que desempeñaba con la mayor probi- 
dad e ilustración, para proclamar uno do los pri- 
meros la independencia del Perú, cuya acta sus- 
cribió. Proclamada la independencia, fué elejido 
diputado al primer Congreso, del que fué presi- 
dente La Mar. Luego fué presidente del Senado en 
1831, retirándose desdo entonces de la vida pública 
para consagrarse únicamente al servicio de la ma- 
jistratura. Elejido primero fiscal de la Corte Su- 
perior i luego vocal del Tribunal Supremo, brilló 
siempre por su talento en los cargos que se le 
confiaron. Por su profunda erudición en lejislacion 
i cánones i por su poderosa memoria, era consul- 
tado como un libro por sus propios compañeros, 
lie quienes era mui querido i respetado. 

Sobrio, moderado, intransijente con la iniqui- 
dad i la injusticia, fué el modelo del verdadero 
majistrado. Después de haber dirijido varias ve- 
ces la Corte suprema del Perú como presidente, 
falleció casi súbitamente en 1851 en el ejercicio de 
aquellas funciones. 

ARANIVAR (José). Nació en Lima en 1835. En 
1860 se recibió de abogado. Se contrajo, desde 
luego, al ejercicio de su profesión i logró hacer con 
ella una regular fortuna. En mayo de 1870, bajo 
la administración lialta, fué nombrado ministro de 
Justicia, Culto e Instrucción pública, puesto que 
desempeñó con acierto, intelijencia i probidad por 
espacio de diez i siete meses. En el ejercicio desús 
funciones emprendió muchas i útiles reformas. Ba- 
jado del "ministerio, continuó prestando importan- 
tes servicios, hasta que fué elejido en 1873 sena- 
dor de la Picpública por el departamento de Lima. 

ARANZAZU (Juan de Dios de), poeta colom- 



biano. Es uno de los vates incluidos en el Parnaso 
Granadino. 

ARAOS DE LA-MADRID (GREoomo) , bravo je- 
neral de la inde|)endencia arjentina. Naci(') en Tu- 
cuman. Es uno de los tipos naturales de aquel suelo 
de valientes. A la edad de catorce años empezó a 
hacer la guerra a los españoles, i los i)rodijios de 
su valor romanesco pasan los límites de lo posi- 
ble; se halló en 140 encuentros, en lodos los ('(pia- 
les ejercitó heroicamente su espada, l-'l humo de la 
]iólvora i los relinchos de los caballos lo enajena- 
ban materialmente, i con tal que pudiese acuchi- 
llar todo lo que se le ponia delante, caballeros, ca- 
ñones, infantes, poco le importaba que la batalla 
se perdiese. Verdadero tipo arjentino, era oficial 
de caballería i ]>oeta a la vez. Fué un Tirfeo, tpie 
animaba al sohlado con canciones guei-reras, el es- 
])íritu gaucho, civilizado i consagrado a la liber- 
tad. Sus heroicas hazañas, populares en la Bepú- 
blica Arjeidina. se cuentan por centenares. Murió 
en la capital de aquella Hepública hace pocos 
años. 

ARAOS I CASTILLA, patriota peruano que pro- 
clamó la indeix'uilencia de su país cu líuánuco 
en 1812. Fué ahorcado por los esjiañolfs. 

ARAUCHO (FüAxc.isc.o), majistrado uruguayo. 
Se distinguió sieni])re por su patriotismo i por su 
amor a las bellas letras que cultivaba desd(í 
mui joven. Ocupó mui distinguidos puestos en la 
administración de su país, i nuu'ió con las honras 
de presidente jubilado del Tribunal de Justicia. 

ARAUCHO (Manuel), militar i pofla urugua- 
yo. I'iiblic() en Montevideo en 183."i un volumen 
de |ioesías que lleva {)or título : Cn pano en el 
Pindó. 

ARAUJO (JoAou^iN de), profundo liMilogo ecuato- 
riano. Nació en el último tercio del siglo pasado, 
i nuií'ió en Ambato en 1838. l^d'iitó la obra del re- 
verendo Solano sobre i)redeslinacion, aun áidos 
tle que fuese condenada en Roma. 

ARAUJO LIMA (Pedro de), marques de Oünda. 
esladista brasileño; nació en Pernandiuco en 1787. 
Permaneció en su provincia natal hasta 1813, año 
en que se trasladó a Lisboa para completar sus es- 
tudios, los cuales por aquel entonces estaban mui 
descuidados en el Brasil. Vuelto a su patria cn 
1820, obtuvo un empleo en la majistratura, que no 
alcanzó a desempeñar por haber sido elejido poco 
después diputado a las Cortes constituyentes de 
L'sboa, en las cuales formó parte de los cincuenta 
diputados brasileños que con tanto valor sostuvie- 
1 on las reclamaciones que el Brasil hacia contra 
las pretensiones portuguesas que tenían reducido 
a un miserable estado a su patria. Araujo Lima 
regresó a su país cuando las exijencias del l*ortu- 
gal obligaron a su colonia a dar el paso glorioso de 
su independencia. Así, apenas llegado, fué elejido 
diputado a la Asamblea constituyente reunida en 
Rio de Janeiro el 3 de mayo de 1823. Disuelta esa 
tempestuosa Asamblea por un decreto del empera- 
dor D. Pedro I, fué llamado a desempeñar el mi- 
nisterio de Gobierno, pero solo se mantuvo en ese 
puesto tres dias. Después de jurada la Constitución 
del imperio el 25 de marzo de 1824, se procedió a 
las elecciones de diputados para la Asamblea jene- 
ral lejislativa, i Pernambuco nombró su represen- 
tante a Araujo Lima, que tanto se habia ya dis- 
tinguido en las Asambleas anteriores i a quien sus 



ARAUJ 



33 — 



ÁRBOL 



niérilos lo hicieron elejir, en la tercera sesión de 
1827, presidente, siendo reelejido para el mismo 
cargo repetidas veces. El 2 de noviembre de 1827 
filó llamado por el emperador D. Pedro I a des- 
empeñar el puesto de ministro del Imperio i lo 
mantuvo hasta junio de 1828. Fué elejido nueva- 
mente diputado en 1829, vice-presidente en 1831, 
1832 i 1833, i de nuevo presidente en 1835, 1836 i 
1837. 

Antes de la rejencia de Feijó i durante las 
conmociones que ajilaron el imperio después de 
la abdicación, Araujo desempeñó por cuarenta 
dias las carteras de Justicia i de Helaciones exte- 
riores, a contar desde el 3 de agosto al 13 de se- 
tiembre de 1832. Vuelto al seno de la Cámara le- 
jislativa, solo la dejó para entrar en el Senado 
adonde lo llevaron los electores de Pernambuco 
en 1837. El 18 de setiembre de este mismo año, 
último dia de la rejencia de Feijó, pasó a ocupar el 
puesto de ministro del Imperio, i por consiguiente 
a desempeña!' la rejencia interina del país, echán- 
dose asi por tercera vez una carga que en aquella 
situación pocos habrían podido sobrellevar. La po- 
pularidad de que gozaba hizo que las Cámaras en 
1838 le confirieran la rejencia en propiedad. En la 
época de su gobierno se levantaron bajo diversos 
pretextos i se declararon independientes hasta la 
mayoridad del emperador D. Pedro II, las provin- 
cias de Bahía, Maranháo i Rio Grande del Sur, 
siendo reducidas las dos primeras i casi totalmente 
pacificada la última. En 18^10 se declaró la mayo- 
ridad del emperador i por lo tanto cesó la rejen- 
cia de Lima. En 1848, D. Pedro II lo llamó a des- 
empeñar la presidencia del Consejo i la cartera de 
Relaciones exteriores, puestos que dejó en el año 
siguiente. En 1857, por la muerte del marques de 
Paraná, fué otra vez llamado a formar un ministe- 
rio, i ocupó en él la presidencia del Consejo i el 
cargo de ministro del Imperio. Ademas de mu- 
chas condecoraciones brasileñas i extranjeras, 
Araujo Lima fué creado vizconde de Olinda, i en 
1854 marques del mismo nombre. Murió en 1870. 

ARAUJO VIANNA (Cándido José de), marques 
de Sapucahy, estadista brasileño, nació en la pro- 
vincia de Minas (jeraes en 1793. Educado en la 
Universidad de Coimbra i recibido en ella de abo- 
gado, regresó a su país en 1821 con el propósito 
de ejercer su profesión-, pero no pudo hacerlo por 
haber sido designado para la majistratura, que 
ejerció en Marianna, en Pernambuco, en Bahía i 
en Hio de Janeiro, siendo promovido en 1837 a 
miembro del Supremo Tribunal de Justicia, puesto 
que desempeñó hasta 1850. En la carrera adminis- 
trativa ocupó siempre los lugares más prominen- 
tes. Fué presidente de la provincia de Alagoas en 
1826, i dejó este cargo para ocupar sus funciones 
de diputado que exijian su presencia en la Cáma- 
ra; en 1829 fué presidente de la provincia de Ma- 
ranháo, donde promovió en todo sentido el progre- 
so de los intereses que le estaban encomendados. 
En 1832 fué llamado por la rejencia a ocupar el 
ministerio de Hacienda i permaneció en este puesto 
hasta 1834, en que dio su dimisión a consecuen- 
cia de un desavenimiento con el presidente de la 
provincia de San Pablo, optando la rejencia por la 
dimisión del ministro para conservar al presidente \ 
en 1841 fué nombrado ministro del Interior i re- 
cibió entonces del rei de las Dos Sicilias la cruz 
de la orden de San Januario. En 1850 fué nom- 
brado consojero de Estado. Desde que se inició en 
el Brasil el gobierno representativo, fué elejido di- 
putado sin interrupción hasta el año de 1840, en 
que fué nombrado senador. Araujo Vianna fuétam- 

DICC. BIOGR. 



bien nombrado en 1839, por el marques de Itanhae- 
na, tutor del actual emperador i de sus hermanas, 
cargo que guardó hasta el casamiento de los prínci- 
pes. Aparte de diversas condecoraciones, como ía 
orden de la Rosa, la del Cruzeiro i la de Cristo, 
fué creado vizconde de Sapucahy en 1854. Es tam- 
bién miembro de diversas sociedades científicas i 
literarias, i presidente del Instituto histórico i jeo- 
gráfico del Brasil. Posteriormente ha sido elevado 
al rango de marques. 

ARAUS (José Javier de), sacerdote ecuatoriano, 
natural de Quito. Fué comisario del Santo Oficio, 
cura de la iglesia catedral, i después canónigo. 
Por sus relevantes méritos i vasta instrucción ob- 
tuvo el obispado de Santa Marta, en 1749, i más 
tarde fué promovido al arzobispado de Bogotá, 
donde murió en 1764. 

ARAUS (Mercedes), poetisa cubana, natural de 
la Habana. Se han publicado algunas de sus com- 
posiciones en la Moda Elegante , periódico de 
Cádiz. 

ARBIZU (Gregorio), estadista mui distinguido 
de San Salvador. Murió en 1873. 

ARBOLEDA (Julio), poeta colombiano. Nació en 
las márjenes del rio Timbiquí, cantón de la pro- 
vincia de Barbacoas, en 1817. A la edad de catorce 
años era colaborador de El Mechani&s magazine, 
periódico científico que se publicaba en Londres. 
El poema de Gonzalo de Oyon, la obra poética 
más notable de Arboleda i una de las producciones 
que honran las letras sur-americanas, tiene por 
asunto un episodio dramático de las crónicas de la 
conquista de Nueva Granada. La introducción de 
este poema se publicó po« primera vez en Lima 
en febrero de 1852. Es inútil buscar en esta pro- 
ducción las bellezas que la adornan. Todo es bueno 
en cada estrofa, en cada verso ; armonía, correc- 
ción, fuego, sentimiento, imájenes exactas; eso i 
más que eso. se halla en tan admirable composi- 
ción. Tiene algunos romances i leyendas, como el 
de Casimiro el Montañés, llenas de chispa i de in- 
terés. El 12 de noviembre de 1862 fué muerto vio- 
lentamente a consecuencia- de una calorosa guerra 
civil en que habia tomado parte activa, a la edad 
de cuarenta i cinco años. Arboleda descolló mui 
temprano por sus extraordinarios talentos , su 
brillante i sólida instrucción, su valor i patrio- 
tismo a toda prueba. Cinco años de estudio en 
Europa le bastaron para adquirir un vastísimo 
caudal de conocimientos científicos i literarios. 
Poseia con perfección las principales lenguas clá- 
sicas i modernas; la filosofía, la política i la histo- 
ria le eran familiares; nunca se oyó una voz más 
elocuente que la suya en las Asambleas granadinas. 
Como poeta, Arboleda habría dado a la literatura 
española un poema épico digno de ella, bajo el tí- 
tulo de Gonzalo de Oyon, nombre de uno de los 
héroes de la conquista i colonización del Nuevo 
Mundo. Cuando estaba casi concluido, sus enemi- 
gos quemaron el manuscrito de diez i siete cantos, 
en 1851 !! Se han publicado algunos fragmentos de 
lo que se salvó, ya por existir copiados aparte, ya 
por la memoria del autor. Como poeta, como po- 
lítico, como orador, como guerrero, i más que 
todo como hombre de corazón i de honor. Arbo- 
leda merece las más justas alabanzas. Desde 1856 
prestó útiles servicios a su patria, i llegó a ejercer 
el poder ejecutivo de la nación. La América espa- 
ñola perdió en él uno de sus mejores poetas i uno 
de sus más eminentes ciudadanos. 



ARCE 



— 34 — 



ARDIN 



ARBOLEDA (Rafael), patriota colombiano de la 
guerra de liuiepcndencia, padre del distinguido 
j^oeta Julio Arboleda. Fué uno de esos hombres a 
quienes la naturaleza se complace en enriquecer 
con sus dones más valiosos ; talento notable, valor 
a toda prueba, elocuencia seductora, mimen poé- 
tico, sensibilidad exquisita i un corazón jeneroso i 
magnánimo, todo eso se encontraba en su grande 
alma, consagrada entera al servicio de la libertad 
de su patria. Rafael Arboleda fué uno de los más 
eminentes ciudadanos de Colombia, un verdadero 
héroe del patriotismo. lié aquí un rasgo de su vida, 
que es a la vez su historia i su gloria. Simón Bo- 
lívar exijió de él, en momentos en que se hallaba 
postrado en cama, un servicio de que dependía tal 
vez la independencia de su país. Arboleda, devo- 
rado por la fiebre, hizo llamar a su médico para 
consultarlo en caso tan grave. El médico contestó 
que era fácil encontrar un alivio violento i mo- 
mentáneo que le pusiese en actitud de llenar la 
comisión exijida por el libertador, a condición de 
que los sufrimientos que sobreviniesen serian 
atroces. Ante tan extraña respuesta. Arboleda con- 
testó, en el lenguaje de los espartanos, que estaba 
resignado a servir entonces a su país, dejando el 
resto al cuidado de Dios. Aliviado momentánea- 
mente de su« sufrimientos por medio del arsénico, 
aquel ¡lustre patriota voló a llenar su deber a costa 
de su vida. Reagravadas sus dolencias a causa de 
aquel extraordinario rasgo de enerjía, murió poco 
después, víctima de su jenerosidad, en la flor de 
los años, legando a su patria un nombre inmortal 
que el tiempo se ha encargado de ilustrar más i 
más en su descendencia. 

ARBOLEDA (Siírjio), escritor colombiano, her- 
mano del ilustre Julio Arboleda. Es uno de los más 
influyentes miembros del partido conservador de 
Colombia, i ha defendido siempre su causa con 
brillo i enerjía. Ha sido senador de la República i 
ha trabajado en ese puesto en favor de sus ideas 
con el patriotismo i la intelijencia que le distin- 
guen. En 1873 ha publicado un libro titulado : Jco- 
grafía, cronolojía e historia. 

ARCE (Manuel), filántropo mejicano. Nació en 
Aguascalientes en 1725; A los diez i nueve años de 
edad entró en la Compañía de Jesús en el noviciado 
de Tepotzotlan, i pasó al colejio de San Pedro i 
San Pablo, donde siguió con afán i constancia 
sus estudios. Fué después rector del colejio de San 
Ignacio, en Puebla. Pasó después de algún tiempo 
al colejio de San Luis de la Paz, i al mismo tiempo 
se encargó del curato centro de las misiones entre 
los Chichimecas, que llevaba a cabo con celo ver- 
daderamente evanjélico la célebre Compañía de 
Jesús. Con motivo de la real pragmática sancio- 
nada por Carlos III en 25 de junio de 1767 que 
desterraba a todos los jesuítas de sus dominios, 
cuando el pueblo de San Luis de la Paz se cercioró 
de que los jesuítas que allí residian iban a cum- 
plir con la orden que les comunicó el comisario 
rejio, se amotinó i trató de impedir la salida de 
aquellos i castigar al referido comisario que en- 
contró un refujio contra la muerte en el mismo 
colejio de jesuítas, i dio orden al rector para que 
se suspendiese toda providencia, hasta que llegase 
la tropa que habia pedido secretamente a Méjico. 
Se embarcó el P. Arce para Italia, estableciéndose 
en Bolonia, i allí convirtió su casa en hospital de 
ancianos e impedidos, i en ella les prodigaba toda 
clase de auxilios. No contento con el techo hospi- 
talario de aquella casa que tenia de par en j)ar 
abiertas las puertas a los desgraciados, no le ar- 



redraban obstáculos de ninguna clase, i de noche 
i do dia, en tempestad o calma, volaba a las casas 
de los jesuítas enfermos a llevarles medicinas, 
ropa, dinero, libros, en fin, cuanto podia aliviar su 
triste situación. No había ningún oficio que le re- 
pugnase en pro de la humanidad doliente, pues 
curaba a los enfermos con sus propias manos, les 
barría los aposentos i aun llegó a preparar el 
alimento a los muí pobres i aislados. Cargado de 
virtudes i de merecimientos, murió en 1785. Su 
pérdida causó un duelo jeneral, í su testamento 
manifiesta que, aún después de muerto, quería que 
lo que ya no era posible hacer con sus propias ma- 
nos, otros lo hicieran a su nombre, repartiendo en- 
tre los necesitados lo poco que poseía. 

ARCE (Mariano José), fraile patriota del con- 
vento de San Pedro de Lima que, en conii)anía de 
Paredes, sedujo al coronel llores, jefe del batallón 
Nuinancia, induciéndolo a que se pasase al ejército 
republicano en 1820. Ese batallón se componía en 
su mayor parte de oficíales americanos, i con su 
conducta dio, según San Martín, un dia de gloria 
a la América. 

ARCINIÉGAS (Juan), jeneral colombiano de la 
época de la independencia. Entró al ejército en 
1819. Desde el principio de su carrera se distinguió 
por sus talentos militares i, grado por grado, ha 
llegado a obtener el de jeneral. La mayor parte de 
su carrera militar se ha desarrollado en la provin- 
cia de Neiva, de la cual ha sido comandante jeneral 
de armas. Ilizo la cain])aña del Sur de Colombia 
en 1820 i 1821 bajo las órdenes de Simón Bolívar i 
se encontró en numerosos combates i acciones de 
guerra. 

ARCOS (Santl\go). Nació en Santiago de Chile 
en 1822 de una familia distinguida í opulenta. 
Desde muí joven se dedicó a los viajes, i antes de 
cumplir los veinte i cuatro años habia recorrido 
casi todos los países de Europa i América. En 1847 
regresó a su.pais i tomó una parte muí activa en 
la política de aquel entonces. Fué el iniciador de 
la- famosa Sociedad de la igualdad. Perseguido 
por sus ideas liberales, vióse obligado a emigrar 
en dos ocasiones, i desde 1852, en que salió des- 
terrado, no volvió más a Chile. Tomó también una 
importante participación en las luchas jioliticas de 
la República Arjentina, i en 1869 muclios electores 
españoles de Ciudad Real le dieron sus votos para 
diputado alas Cortes constituyentes; pero no fué 
elejido miembro de aquellas asambleas. La vida 
de Arcos es una de las más ajiladas e interesantes 
que ofrezcan los anales de la juventud americana 
en los primeros años de la república. Fué viajero, 
revolucionario, militar, escritor político, literato, 
economista, hombre de mundo, cuanto puede ape- 
tecer, en una palabra, un hombre de fortuna, do- 
tado como él de talento, de una rara actividad i de 
una buena dosis de ambición personal. Arcos cola- 
boró en muchas publicaciones políticas i literarias, 
i dio a luz varias obras, entre ellas una en francés 
titulada La Plata, étude historique, i muchas me- 
morias sobre el gravísimo problema de la sujeción 
de los indios a la civilización en la Confederación 
Arjentina. El fallecimiento de este chileno distin- 
guido, mui reciente aún, tuvo lugar de una ma- 
nera trájica en los primeros días de setiembre de 
1874. Acosado por los sufrimientos de una enfer- 
medad dolorosa i al parecer incurable, se dio a sí 
mismo la muerte arrojándose al Sena, en Paris. 

ARDING (Ghester), pintor de la América del 



ARÉVA 



35 — 



ARGOM 



Norte, nacido en 1792, en Massachusetts. Primero 
fué tornero de sillas, en seguida labrador y des- 
pués soldado en la guerra de 1812 contra los in- 
gleses. Sin fortuna i cargado de familia, se hizo 
industrial i emprendi(j la provisión de tambores 
para el gobierno de la Union, vendió al Estado de 
Gonnecticut un telar para hilar de su invención, i 
fué a buscar fortuna a Nueva Yorlc i a Galedonia, 
donde se hizo ebanista. Más tarde partió para Alle- 
ghany, se hizo pintor de edificios, i en seguida se 
consagró a hacer retratos, oficio en que mani- 
festó, después de algún tiempo de estudio, ex- 
celentes disposiciones. Viajó para perfeccionarse 
en este arte, pasó a Inglaterra en 1832, i por fin 
fijó su residencia en Boston con una reputación 
(fue le aseguraba un brillante porvenir. Los prin- 
cipales retratos pintados por este artista son los 
siguientes : en Inglaterra, los del duque de Nor- 
folk, de Samuel lioyers, de lord Aberdeen; en 
Norte-América , los do los presidentes Madison , 
.\foiirne i ,/. Adams. de llennj Clay, Daniel Webs- 
ter, J. C. Calhoun, i otros. 

ARDOUIN BEAUBRUN , historiador haitiano. 
Representante diplomático de la República de Ilaiti 
en Francia; ha publicado una serie de estudios his- 
tóricos sobre su país. 

ARENAS (Antonio), quiteño, procer de la inde- 
pendencia ecuatoriana. 

ARENAS (Antonio), jurisconsulto peruano. Na- 
ció en Lima en 1809. Recibido de abogado, dedicóse 
al ejercicio de su profesión, i en ella llegó a colo- 
carse en primera linea entre los abogados de su 
país. Arenas ha prestado importantes servicios a 
su patria, en la enseñanza pública, en la judicatura 
i en la política. Ha sido en dos ocasiones rector 
del convictorio de San Carlos, i a él se deben las 
reformas trascendentales llevadas a cabo en ese 
establecimiento, especialmente después de la re- 
volución que derribó el poder del jéneral Eche- 
nique. Ha sido investido con los cargos de juez 
de alzada, fiscal del Tribunal supremo de Justicia 
i vocal del mismo, puesto que desempeña hasta 
esta fecha. En la política, ha figurado como miem- 
bro de la Cámara de diputados i presidente del 
mismo cuerpo. Ha sido en dos ocasiones senador 
de la Uepúbhca, i ha desempeñado las carteras 
de Relaciones exteriores i de Gobierno. Distin- 
güese Arenas por la moderación de sus opiniones, 
la respetabilidad de su carácter i por su elocuencia, 
que lo coloca entre los primeros oradores del Perú. 
En la lejislatura de 1860, en el puesto de presi- 
dente de la Cámara de diputados, trabajó incan- 
sablemente con su palabra i con su influjo por la 
reforma de la constitución de 1856, i puede decirse 
que fué él el autor del proyecto que sirvió de base 
a aquella reforma. En las elecciones jenerales de 
1872 fué proclamado candidato a la presidencia de 
la República, i aunque no fué elejido, obtuvo gran 
número de sufrajios en todos los departamentos 
de la nación. 

ARÉSTEGUI (Narciso), jefe del ejército peruano 
i distinguido novelista-, murió en 1868 bastante jo- 
ven. Sus novelas más notables son: el Padre Ora- 
ni i La Venganza de un marido ; ambas basadas 
en tradiciones de Puno, su patria. 

ARÉVALO (José), sacerdote del Perú. Fué chan- 
tre de la catedral de Arequipa, reputado como dis- 
tinguido orador i mui versado en la intelijencia 
de las sagradas letras. Murió en 1749. 



ARGOMEDO (José Antonio). Nació en Santiago 
de Chile en 1805. Hijo de un ilustre patriota i alto 
majistrado déla República, fué destinado ala carrera 
del foro. Desempeñó los cargos de procurador de 
ciudad, secretario de la Corte suprema, relator 
del mismo tribunal, i juez de letras de Santiago, 
empleo que guardó largos años. En 1844 fué pre- 
puesto, en primer lugar, por el Consejo de Estado, 
para ocupar un asiento en la Corte de apelaciones. 
Argomcdo poseía conocimientos variados en litera- 
tura, pero descolló principalmente por su versa- 
ción en la ciencia legal, i por su talento i certero 
juicio. Murió en Santiago en 1874. 

ARGOMEDO (José Gregorio), tribuno i patriota 
chileno; nació en San Fernando en 1767. La re- 
volución de 1810 le encontró rodeado de una bri- 
llante reputación de abogado, adquirida con jus- 
ticia, i en una posición bastante espectable. Sin 
vacilar un instante, Argomedo se alistó en las filas 
de los revolucionarios. En aquel año, a conse- 
cuencia de la orden de destierro dada por el presi- 
dente Carrasco contra los respetables vecinos Rojas, 
Ovalle i Vera, Argomedo fué el primero que, como 
procurador de ciudad, se presentó al presidente 
reclamando con enerjía la libertad de los reos. El 
doctor Argomedo tuvo también mucha parte en 
la deposición de aquel mandatario. Hombre do 
ideas reformistas, presentó entonces un proyecto 
en que, entre otras cosas, estaba formulado el gran 
pensamiento de un Congreso americano, de que 
jamas se habia hablado hasta entonces. Habiendo 
el presidente Carrasco entregado el mando al conde 
de la Conquista Mateo de Toro Zambrano, el doctor 
Argomedo fué elejido uno de sus secretarios, 
i en este puesto fué el alma de la revolución. Más 
tarde fué también elejido secretario del gobierno 
que formó Carrera. El doctor Argomedo tuvo en 
literatura conocimientos bastante completos. Las 
piezas que nos ha dejado merecen un lugar distin- 
guido entre las de aquella época. Suyo fué el oficio 
en que se dio cuenta a la rejencia de España de la 
instalación de la primera junta, i suya la convoca- 
toria para el primer Congreso nacional. A conse- 
cuencia del desastre de Rancagua, el doctor Ar- 
gomedo, como otros muchos patriotas, tuvo que 
emigrar a Mendoza. Después de la gloriosa jornada 
de Chacabuco, volvió al seno de su patria, i fué 
nombrado fiscal de rentas públicas. O'Higgins 
honró a Argomedo con los destinos más honoríficos. 
Le hizo oficial de la Lejion de Mérito, posterior- 
mente ministro de la Corte de apelaciones, i por 
fin miembro del supremo poder judiciario, que 
conocía de los recursos de injusticia notoria, tri- 
bunal que compusieron algunos de los hombres 
más distinguidos de aquel entonces. A fines del 
año 22, el gobierno de O'Higgins dio plenos po- 
deres al doctor Argomedo para que transijiese con 
el jeneral Freiré, que se acercaba a la capital con el 
propósito de derribar aquel gobierno. Colocado 
Freiré en el mando supremo, nombró igualmente 
a Argomedo su primer consejero de Estado, i du- 
rante el período constituyente, tuvo éste varias 
veces el cargo de vice-presidente. Desempeña) 
igualmente los importantes cargos de presidente 
de la Corte suprema de Justicia, rector de la Univer- 
sidad de San Felipe, diputado al Congreso i sena- 
dor. Su muerte, que fué tranquila i digna de un 
grande hombre , tuvo lugar el 5 de octubi'e de 
1830. 

ARGOMEDO DE SOFFIA (Josefa), chilena. Hija 
del padre de la patria José Gregorio Argomedo, 
heredó sus virtudes, sus talentos i su amor a los 



ARIAS i 

incnesterosos. En 1855 concibió la idea de fundar 
un asilo que, con el nombre de Casa de María, sir- 
viese de refujio a las inocentes huérfanas que sin 
sosten ni amparo no tienen otra disyuntiva que la 
muerte o el vicio. De consuno con el abnegado 
sacerdote Blas Cañas, dio cima a su pensamiento, 
asegurando con sus desvelos i sus donaciones 
la subsistencia de mil desgraciadas que hoi son 
ejemplo de laboriosidad i honradez. La Argomedo 
unia a su talento i espíritu elevado i emprendedor, 
que le daba un lugar mui distinguido en la socie- 
dad, una modestia que era el complemento de to- 
das sus virtudes. Murió a consecuencia del funesto 
incendio de la Compañía el 8 de diciembre de 
1863. 

ARGUELLES (Máximo Anjel), escritor didáctico 
chileno. Nació en Santiago en 1828. Ha compuesto 
un interesante Silabario en verso i publicado, 
en 1855, un Tratado de Cosmografía. En 1858 fué 
intendente de la provincia de Coquimbo i ha pres- 
tado mui buenos servicios en el cuerpo de bom- 
beros de Santiago. 

ARIAS (Juan de Dios), periodista i poeta meji- 
cano. Nació en Puebla en 1828. Educado por sí 
mismo, obligado, ya en edad madura, a compartir 
su tiempo entre las tareas del industrial i del es- 
tudiante, logró adquirir en pocos años una instruc- 
ción abundante i sólida, que le permitió dedicarse 
a la prensa en los momentos que le dejaban libres 
sus ocupaciones. En 184^1, tomó parte en la re- 
dacción del Centinela, periódico liberal, i desde 
aquella época ha colaborado constantemente en va- 
rias publicaciones políticas i literarias de Méjico. 
Arias se ha distinguido, especialmente, por su es- 
tilo festivo i una gracia ática del mejor gusto, auxi- 
liado de los cuales ha combatido en la prensa en 
favor de la relorma i ha logrado en muchas oca- 
siones batir completamente a sus adversarios. El 
partido liberal mejicano debe mucho a la pluma i 
al saber de este ciudadano distinguido, cuya con- 
secuencia política es tan sólida como sus virtudes 
privadas, las cuales, de una condición más que mo- 
desta, lo han elevado a la altura de uno de los 
hombres de letras más importantes de su patria. 
Arias ha tomado parte en la política activa de su 
país como diputado al Congreso jcneral i, durante 
la guerra con los franceses, figuró en el ejército 
del Norte en el Estado mayor del jeneral Escobedo. 
Ha sido también secretario de la legación de Méjico 
en Washington, i actualmente desempeña el puesto 
de sub-secretario de Estado en el despacho de Re- 
laciones exteriores. Como periodista, ha sido fun- 
dador de doce publicaciones i goza entre sus com- 
patriotas de gran crédito i estima. Pertenece a 
muchas sociedades científicas de Méjico i del ex- 
tranjero. 

Aftf AS TACHE€6- (¡ku^O > anticuario ecuatoriano. 
Se dedicó a un estudio ta>i profundo i minucioso 
de las antigüedades de Quito i de-4edos los porme- 
nores de esta ciudad, que de orden de Felipe IV 
escribió un Memorial de las grandezas de la civr- 
dad de Quito. 

ARIAS DE CORREA (Margarita), matrona arjen- 
tina que durante la guerra de la independencia 
i-etiró sus dos hijos del colejio en que estaban i los 
l>resentó al gobierno como soldados de la patria. 
Durante la sublevación del jeneral Quiroga fueron 
éstos víctimas de la guerra civil. 

' ARIAS DE UGARTE (Hernando), colombiano. 



36 — ARMEN 



nacido en Bogotá en 1561. Fué oidor de Panamá, 
Chuquisaca i Lima, obispo de Panamá i Quito; ar- 
zobispo de Santa Fé i de Charcas en 1625. En 1630 
fué promovido a la Sede de Lima. Fué Arias de 
Ugarte de noble presencia i afable i simpática fiso- 
nomía. Su talento e ilustración eran tan conocidos, 
que en la corte española, cuando él vivia en América, 
se le nombraba como uno de los más grandes hom- 
bres de su siglo, i el pontífice lo llamó en Consis- 
torio sacerdote de sacerdotes. Murió en 1638. La 
vida de Arias de Ugarte fué escrita por Diego Ló- 
pez de Lisboa i León, su confesor, limosnero i ma- 
yordomo, i se imprimió en Lima en 1638. 

ARISMENDI (José Bautista), venezolano, jene- 
ral de la independencia. 

ARISMENDI (José Loreto), jeneral venezolano, 
inmolado en Irapa. 

ARISTA, jeneral mejicano i presidente de la 
República de Méjico en 1851. 

ARÍSTEGUI (José Miguel), prelado chileno. Fué 
promovido al presbiterado el año de 1825 i hoi 
ocupa en la jerarquía eclesiástica uno de los puestos 
más culminantes, el de obispo de Ilimeria, deán 
i vicario jeneral del arzobispado de Santiago. Tam- 
bién es en la actualidad senador de la República i 
consejero de Estado. La Universidad le cuenta asi- 
mismo entre sus miembros, en la facultad de teo- 
lojía i ciencias sagradas. Aristegui se ha distin- 
guido por su ilustración i su prudencia en el manejo 
de los negocios eclesiásticos, i es mui querido i 
respetado de la sociedad chilena. 

ARJERICH (Cosme), médico arjcntino, fundador 
de la Escuela de Medicina de Buenos Aires en 1802. 
Nombrado en 1800 catedrático de medicina, enseñó 
durante muchos años los diferentes ramos de esta 
ciencia. Se encargó de la enseñanza de la química, 
. de la física i de la botánica, i en 1801 principió las 
primeras lecciones de medicina que se han dado 
en Buenos Aires. En 1813 el gobierno arjentino, 
teniendo cuenta de las ventajas que la Escuela de 
Medicina prometía, la dotó de cinco catedráticos, de 
un anfiteatro anatómico, i nombró a Arjerich direc- 
tor de ella. Murió en 1820. 

ARLEGUI (Juan de Dios), abogado chileno. Na- 
ció en Santiago en 1829. Desde 1851 ha ejercido 
constantemente en Valparaíso su profesión. Por su 
talento, su ilustración i su integridad ha conseguido 
hacerse una numerosa clientela. Ha sido miembro 
del municipio de ese puerto, comandante de un ba- 
tallón de las guardias nacionales i ha desempeñado 
interinamente la intendencia de la provincia. Ar- 
legui ha sido también diputado al Congreso nacio- 
nal en la lejislatura de 1871 a 1873. 

ARMAS I CÉSPEDES (José de), acreditado pe- 
riodista cubano, que ha publicado un excelente 
trabajo sobre la Cuestión del Alabama. 

ARMASA I ARREGUI. Natural de Buenos Aires 
i sobrino de los dos obispos Arregui. Fué educado 
en el colejio de Monsorrat de la ciudad de Córdoba. 
Se recibió del gobierno de Tucuman en 1732; pero 
su pésima comportacion ocasionó muchos derra- 
mamientos de sangre, lo que obligó a la audiencia 
de Charcas a suspenderle del gobierno de aquella 
provincia. 

ARMENDARIZ (Luis de), fraile ecuatoriano déla 



ARNOL 



— 37 — 



ARÓSE 



orden de San Bernardo , natural de Quito ; por su 
sabiduría i elevado nacimiento, llegó a ser obispo 
de Jaca, arzobispo de Tarragona i virei de Cata- 
luña. 

ARMERO (José Leox), patriota colombiano. Fu- 
silado i despedazado en Honda, su cabeza fué colo- 
cada en una jaula de hierro el 29 de octubre 
de 1816. 

ARNALDO (Vice.nte), predicador mejicano. Na- 
ció en Campeche en 1766. Desde que comenzó sus 
estudios empezó a manifestar una vocación resuelta 
por la carrera eclesiástica, i habiendo quedado 
huérfano a los diez i seis años, tomó el sayal azul 
de franciscano, i fué lego en esa capital por algún 
tiempo. Después de haberle hecho patente la nece- 
sidad de sus servicios en otra escala, por el limi- 
tado número de frailes en su convento, compara- 
do con el grande de feligreses que necesitaban de ' 
lus auxilios espirituales, se decidió a vencer su re- 
pugnancia en bien de la relijion, i después de su 
noviciado, el obispo Pina i 5lazo le confirió el sa- 
cerdocio el 10 de enero de 1790. Adquirió en aquel 
ejercicio gran fama de prcdicasior, i en virtud de 
estos antecedentes se le encargó la plática solem- 
ne de la calenda, que pronunció en presencia de 
más de ochenta sacerdotes venerables. En prueba 
de su ilustración i capacidad, solo enumeraremos 
los distintos empleos i cargos que obtuvo en su la- 
boriosa vida. Fué predicador jeneral, guardián de 
la Mejorada, definidor, vice-comisario de Jerusa- 
len, custodio, secretario septenal, asistente real, 
notario apostólico, examinador sinodal del obispa- 
do, teólogo consultor de cámara del obispo, nota- 
rio revisor del Santo Oficio, guardián del convento 
capitular (en dos ocasiones), comisario visitador, 
ministro provincial, i después de la extinguida pro- 
vincia, fué guardián de la Mejorada, tres veces por 
elección, seis por disposición del gobernador de la 
mitra, doctor José María Meneses , i tres por la 
del obispo. Arnaldo, después de haber dejado va- 
rios sermones magníficos inéditos en los archivos 
de su convento, monumento eterno, aunque olvi- 
dado, de su saber-, después de haber cumplido sa- 
bia i prudentemente con tanto i repetido honorí- 
fico cargo, i en fin, dejando por llenar un vacío en 
virtudes, elocuencia i aptitud para el gobierno con- 
ventual, falleció en 3 de abril de 1848 a los seten- 
ta i nueve años de edad. 

ARNOLD (Benedicto), jeneral del ejército ame- 
ricano en la guerra de independencia i después 
traidor a su patria. Nació en Conecticut, en 1745, 
de familia oscura, i durante su juventud ejercía el 
comercio de caballos ; pero cuando sobrevino la 
revolución abrazó su causa con ardor, haciéndose 
primero jefe de una compañía de voluntarios en 
iSew-Haven i en seguida coronel, puesto a que^le 
daban derecho su habilidad i su bravura. Se dí^ 
tinguió en la toma del fuerte de Ticonderoga, por 
lo cual mereció que Washington lo hiciera uno de 
los jefes de la expedición dirijida contra Quebec 
con el objeto de arrancar el Canadá a la domina- 
ción inglesa. Arnold iba a las órdenes del célebre 
Montgommery i marchaba a la vanguardia en 
todo el rigor del invierno, por una comarca salva- 
je, cubierto el suelo de nieve, sin que lo arredrase 
ningún obstáculo, llegando con su tropa de infan- 
tería siempre al fin de cada etapa, sin que el ene- 
migo sospechase su aproximación. Después de tres 
meses de rudas fatigas suspendió su marcha para 
esperar a Montííommery i dar el asalto a Quebec, 
lo cual se verificó en los últimos dias de 1775 ; 



pero, gravemente herido en una pierna, muerto el 
bravo jeneral, i encontrándose único jefe de la ex- 
pedición, Arnold se halló de tal modo debilitado 
por las pérdidas sufridas, que se vio en la necesidad 
de batirse en retirada. Más feliz en la campaña si- 
guiente, tomó una parte importante en la acción en 
que fué hecho prisonero el jeneral Bourgoyne con 
todo su ejército; i aunque herido delante de Que- 
bec, donde había sido el primero en avanzar hasta 
las fortificaciones enemigas, no por eso dejó de di- 
rijir el asalto que esta vez fué coronado con el me- 
jor éxito. Sostuvo todavía su reputación militar 
en un combate naval contra los ingleses en el lago 
Champlain. En seguida fué nombrado para el man- 
do de Filadelfia así que el enemigo hubo evacuado 
esta plaza, en 1778. 

En este puesto comenzó a observar una conducta 
que contrastaba notablememente con las costum- 
bres de su país i las circunstancias en que se en- 
contraban sus conciudadanos. Hacia enormes gas- 
tos en comidas, bailes, conciertos, i mostraba una 
insolencia a la cual no se estaba acostumbrado, 
manifestando al mismo tiempo un gran desprecio 
por la autoridad civil. Sus deudas aumentaron in- 
mensamente i la Asamblea de Pensilvania lo acusó 
de peculado. El 20 de enero de 1779 la corte mar- 
cial lo condenó a ser reconvenido por el coman- 
dante en jefe, sentencia que ratificó el Congreso i 
que conciliaba los derechos de la justicia con las 
consideraciones debidas al mérito personal del acu- 
sado. Entonces fué cuando Arnold, herido en su 
amor propio, formó el proyecto de traicionar a su 
patria i venderse a los ingleses. Con este objeto 
pidió i obtuvo el mando del puesto importante de 
West-Point, vecino al cuartel jeneral de las fuerzas 
británicas situadas en Nueva York, i entró en rela- 
ciones con el jeneral Clinton, jefe de ellas. El pro- 
yecto consistía en entregar la plaza a los ingleses 
i hacer tomar al ejército americano una falsa po- 
sición, de manera que el ejército británico pudiese 
sorprenderlo, hacerlo prisionero i apoderarse de 
sus armas i municiones-, pero la trama fué descu- 
bierta i capturado el mayor Andre, que era el in- 
termediario i que pagó con su vida su culpable in- 
tervención. Arnold tuvo tiempo de fugarse al lado 
de Clinton i publicó un manifiesto, diciendo que su 
defección tenia por causa la declaración de inde- 
pendencia, si bien había servido algunos años des- 
pués de verificado ese suceso. El precio de la venta 
de este Judas político fué 30,000 libras esterlinas 
i su reconocimiento como jeneral en el ejército inglés. 
Hizo en seguida la guerra contra su patria como 
un bandido, quemando i devastando todo lo que 
encontraba a su paso, i cuando se firmó el tratado 
de paz se fué a avecindar a Londres, donde murió 
universalmente despreciado en 1801. 

AROSEMENA (Justo), diplomático i político co- 
lombiano. Nació en Panamá en 1817. En 1829 se 
recibió de abogado. Ha desempeñado los cargos 
de vice-rector i catedrático de jurisprudencia en 
el colejio de Panamá. En 1840 dejó su patria i se 
trasladó a los Estados Unidos, a donde llevaba el 
objeto de dar a la estampa un libro sobre ciencias 
morales i políticas. En 1842 fué al Perú i redactó 
hasta 1844 los periódicos El Tiempo, El Peruano 
i la Guardia Nacional. A fines de 1845 se trasladó 
a Bogotá, donde desempeñó por tres años una je- 
fatura de sección en el ministerio de Relaciones 
exteriores-, i habiendo ascendido después a subse- 
cretario de Estado, ejerció como tal e interina- 
mente, en dos ocasiones, las funciones de minis- 
tro. En 1849 ejerció en Panamá la abogacía por 
algún tiempo. Desde 1850 ha sido diputado al Con- 



ARÓSE 

p:rcso nacional en muchas lejislaturas, habiendo 
tenido el honor de ser presidente de alcrtinas do 
ellas. Tuvo mucha parte en los trabajos lejislati- 
vo§ que dieron por resultado la constitución de 
1853. En este mismo año presentó como diputado 
ocho proyectos de códigos, sobre todos los ramos 
de lejislacion civil, penal i judicial. El de comercio, 
uno de ellos, se sancionó entonces. En 185^1 fué 
secretario del jeneral Herran, jeneral en jefe del 
ejército que obró sobre Bogotá, a consecuencia de 
la insurrección del jeneral Meló, i concurrió a la 
'toma de aquella ciudad en 4 de diciembre. En este 
mismo año fué elejido senador, i desempeñó este 
cargo por tres periodos consecutivos hasta 1857, 
habiendo sido presidente de la Cámara en 1855. 
Fué miembro en esa época de la comisión de cons- 
titution federal, preparada desde entonces, i tomó 
mucha parte en la discusión, por medio de folle- 
tos i otras publicaciones que ilustraron el asunto. 
En esta misma época Arosemena fué nombrado 
presidente honorario del Instituto de África, so- 
ciedad francesa para la extinción de la esclavitud : 
i vice-presidente del Instituto granadino, sociedad 
literaria de Bogotá. En I86ü, con anuencia del 
Cuerpo lejislador, fué nombrado enviado extraor- 
dinario i ministro plenipotenciario cerca do los 
gobiernos del Perú, Chile, Bolivia, Nicaragua, 
Salvador i Costa Rica. Su gobierno le remitió 
poderes para que representase a su país en el 
Congreso americano que se reunió en Lima en 1864. 
Actualmente es ministro de la Confederación co- 
lombiana en Francia e Inglaterra. 

AROSEMENA (Mariano), procer de la indepen- 
dencia del istmo de Panamá i último redactor del 
periódico La Estrella de Panamá. Nació en 1794. 
En tiempo del gobierno peninsular, Arosemena 
ocupó en Panamá una posición distinguida i fué 
honrado por las autoridades españolas con varios 
destinos públicos, los que desempeñó con acierto. 
Durante la guerra de independencia, fué de los que 
más poderosamente contribuyeron a la realización 
de esta grande obra. La provincia de Panamá lo 
hizo su representante, el departamento del istmo 
lo elijió senador i el Poder ejecutivo nacional lo 
encargó de la ajencia del crédito público, de la je- 
fatura política, de la administración jeneral de 
rentas i de otros destinos de no menos importan- 
cia. Disuelta Colombia i constituida la Nueva Gra- 
nada en república independiente, Arosemena fué 
representante por Panamá a! Congreso nacional, 
administrador de la aduana de esta ciudad, teso- 
rero de Hacienda e intendente jeneral de las pro- 
vincias de Panamá, Azuero, Veraguas i Chiriqui ; 
así como también fué designado por el gobierno 
jeneral para servir la secretaría de Hacienda. 
Creado el Estado de Panamá el año de 1855, tocó a 
Arosemena, como presidente de la Convención, 
firmar su primera constitución política. Del año de 
1855 al de 1868, figuró como designado para ejer- 
cer el Poder ejecutivo, como procurador jeneral 
i como diputado varias veces. El gobierno jeneral lo 
honró nombrándolo encargado de negocios en el 
Perú i más tarde ministro plenipotenciario. Por 
último. Arosemena fué favorecido por el gobierno 
del Salvador con el nombramiento de representante 
en el Congreso americano reunido en Lima. Como 
estadista, distinguióse bastante-, como escritor pú- 
blico, escribió en todos los periódicos liberales de 
Panamá. Falleció en 1868. 

AROSEMENA (Mariano), hijo del anterior, mé- 
dico colombiano i profesor en la escuela médica 
de Lima, donde ha permanecido por más de diez 



— 38 — ARRIE 

años. Es un modelo como profesor i ha prestado 
buenos servicios a la administración pública en los 
asuntos relacionados con su profesión. 

ARQTJINAO (Juan), fraile dominico de Lima. 
Fué arzobispo de Santa Fé. Murió en 1678. 

ARRABIDA (Frai Antonio de), obispo de Ane- 
muria en el Brasil-, nació en 1771. Fué director de 
estudios de los príncipes brasileños i en 1838 
aceptó el cargo de rector del colejio Pedro H. Mu- 
rió en 1850. 

ARRASCAETA (Enrique de). Nació en ]\Ionte- 
video en 1819. En 1854 se recibió de abogado. Ha 
pertenecido a las lejislaturas de 1858 i 1860. Ha 
sido redactor de los periódicos La Fusión. La Pa- 
tria, La Nación, El País, publicados en Montevi- 
deo. En 1850 dio a luz un tomo de sus Poesías. El 
20 de junio de 1860, el presidente de la República, 
Bernardo Berro, le nombró su ministro de Go- 
bierno i Relaciones exteriores , encomendándole 
la organización del ministerio que reemplazó al 
d(^ Acevedo i Villalba, desempeñando ese puesto 
hasla el 21 de juni'3 do 1862. 

ARRECHAVALA (Francisco), presbítero chileno, 
nalural de Concepción, donde recibió parte de su 
educación, la que completó después en Lima. Ob- 
tuvo también allí el título de abogado. Habiendo 
abrazado el estado eclesiástico, se consagró durante 
algún tiempo al ministerio parroqninl i después se 
le concedió una canonjía en la catedral de su ciu- 
dad natal. Arrecliavala fué también un bienhechor 
d'd pueblo; entre otros servicios que le prestó, no- 
taremos el de una escuela que mantuvo a su costa 
durante cinco años. Murió en 1780. cuando había 
sido presentado para obispo de la Paz en Bolivia. 

ARREGÜI (Carriel de), fraile de la orden de 
San Francisco, natural de Buenos Aires. Fué electo 
obispo de esta ciudad en 1712, i habiéndose reci- 
bido por apoderado, gobernó poco más de dos años 
nomine capituli, pues el Papa no le despachó las 
bulas de consagración. En tal estado fué promo- 
vido a la iglesia del Cuzco. 

ARREGUI (Juan de), relijioso arjentino, de la 
(')rden de San Francisco, natural de Buenos Aires 
i hermano menor del anterior. Fué electo obispo 
de Buenos Aires en 1730 i falleció en 1736. 

ARRIA6A (Parlo), fué el primer tipógrafo del 
Peiú. 

ARRIAGA (PoNCiANo), jeneral mejicano. Fué 
compañero de Juárez en toda la campaña contra 
los franceses. 

ARRIARÁN (Diego), jurisconsulto chileno. Nació 
en Santiago en 1804 i murió en 1861. Ocupó im- 
portantes puestos en la administración i en la ju- 
dicatura de su país; fué uno de los constituyentes 
de 1833 i más tarde senador de la República. 

ARRIETA (Francisco de Sales), fraile francis- 
cano del Perú, arzobispo de Lima en 1841, des- 
pués de haber llenado todos los altos puestos de 
su comunidad. Fu6 idolatrado por el pueblo. Edi- 
ficó la Casa de ejercicios i la ca[)illa del Milagro 
en Lima. 

ARRIETA (José). Naci(') en Montevideo en 1833. 
Desde mui joven íijó su residencia en Chile, donde 
ha adquirido una respetable posición social. Ha 



AKTEA 



— 39 



AKTEA 



sido jefe del Porvenir de las familias, del Banco 
garantizador de valores, i director de otras insti- 
tuciones de crédito. Se ha hecho notar por sus co- 
nocimientos financieros i su carácter emprende- 
dor. Es ministro residente de la República Oriental 
del Uruguay en Chile. 

ARRTETA (Juan José), jeneral peruano, oriji- 
nario del Ecuador. Perteneció a los hombres de 
1810. Acompañó a Bolívar en sus más gloriosas 
campanas. En Ayacucho era capitán i en Ancas re- 
cibió el grado de coronel. Desempeñó varios car- 
gos públicos. Murió en 1873. 

ARRILLAGA (Basilio Manuel), canonista i doc- 
tor mejicano, conciliario i catedrático de derecho 
canónico i público eclesiástico. 

ARRIÓLA (Juan), jesuíta mejicano. Nació en 
Guanajuato en 1698; entró en la Compañía de Jesús 
en el año de 1715. Tenia facilidad para versificar. 
Escribiólo siguiente : Canción a un desengaño; 
Poema líHco ; Vida i virtudes de Santa liosah'a 
de Pcdermo: Panejirico de San Ignacio de Logó- 
la, en versos castellanos. 

ARRIÓLA (J. Nicolás), jefe peruano. En 1822 
pacificó a Mainas que se habia ajilado en favor de 
los españoles. 

ARRONIZ (Marcos), poeta i literato mejicano fie 
mucho mérito. Ha publicado algunos libros do im- 
portancia, como son : Manual de Historia i Cro- 
nolojia de Méjico: Manual del viajero en Méjico; 
Manual de biografió mijicana. 

ARROUCHE DE MORAES LARA (Diego), coro- 
nel brasileño, nacido en 1789. Fué un militar de va- 
lor i de ilustración que murió en una batalla con- 
tra Artigas en 1819. 

ARRÜDA CÁMARA (Manuel), médico brasileño, 
nacido en l'crnanibaco en 1752. Escribió algunas 
memorias importantes sobre botánica i sobre una 
especie do algodón que descubrió en el Brasil. 
Perteneció ala Academia de ciencias de Lisboa. 

ARTEAGA (José María), jeneral mejicano. En 
1862 fué iierido en la acción dada en las Cumbres 
de Acultzingo. El 13 de octubre de 1866 fué hecho 
])risionero, juzgado i fusilado en Uruapan. Merece 
conocerse la carta que el benemérito jeneral Ar- 
teaga escribía a su madre, pocos momentos antes 
de morir : « lloí, dice, he caído prisionero i ma- 
ñana seré fusilado. Muero a los treinta i tres años 
de edad. En esta hora suprema, es mi consuelo 
legar a mi familia un nombre sin tacha. Mí único 
crimen consiste en haber peleado por la indepen- 
dencia de mi país. Por esto me fusilan; pero el 
patíbulo, madre mía, no infama, no, al militar que 
cumple con su deber i con su patria. » 

ARTEAGA (Justo), jeneral chileno. Nació en 
bantiagü en 1805. Cadete de granaderos de infan- 
tería en 1814, no pudo prestar activos servicios 
hasta 1818, a causa de la derrota sufrida por el 
ejército nacional en la primera de estas fechas. 
Alumno de la Escuela militar en 1818, subteniente 
de la guardia de honor en 1819, ascendió allí su- 
cesivamente hasta ser nombrado capitán en 1823. 
En 1824 tomó parte en la primera campaña que el 
ejército nacional emprendió contra Chiloé, aún 
ocupado por fuerzas españolas. En el mismo año 
se le dio el. mando de la infantería de marina de 



la escuadra chilena a las órdenes entonces del 
ilustre Blanco. En esta calidad asistió al bloqueo 
del Callao. Asistió también a la toma del puerto 
de San Carlos i a la batalla de Pudeto, que puso 
fin a la resistencia de las fuerzas españolas en el 
sur de la República. Terminada la guerra, fué comi- 
sionado por el gobierno para estudiar matemáticas, 
ciencias en que obtuvo conocimientos raros en 
aquel entonces. Arteaga fué nombrado teniente 
coronel en 1829, i durante toda la campaña que 
entregó los destinos del país al jeneral Prieto, con 
la batalla de Lircai en 1830, desempeñó las fun- 
ciones de jefe del detal. En 1841 fué nombrado co- 
mandante jeneral de artillería, i en agosto de 1846 
recibió la efectividad de coronel. Introdujo en este 
ramo de la milicia algunos de los perfecciona- 
mientos que habia alcanzado en Europa, i publicó 
varios trabajos sobre la materia, orijinales o tra- 
ducidos, entre los cuales se cuentan : Guia del 
instructor; Curso especial de artillería; Tra- 
tado sobre el ejercicio i maniobra de la artillería 
de campaña i de la de montaña, i Manejo del fu- 
sil fulminante. A consecuencia del motin militar 
del 20 de abril de 1851, en el cual no. tomó parte, 
tuvo que salir del país i fué a .establecerse provi- 
soriamente en el puerto de Cobija. Vuelto a Chile 
pocos meses después, dirijió la defensa de la Se- 
rena, sitiada por las fuerzas del gobierno ; i una 
vez ocupada la plaza por estas últimas, Arteaga se 
puso nuevamente en marcha para el extranjero, 
en donde permaneció hasta 1857. Sospechoso para 
el gobierno en 1859, solo en 1861 pudo gozar de 
completa tranquilidad. La administración de Pé- 
rez lo llamó al servicio en 1862, i le encargó la 
redacción de un Proyecto de código militar. Jefe 
de injenieros militares, Arteaga ha cooperado en 
la construcción de las fortificaciones de Valpa- 
raiso. En 1866 fué hecho jeneral. En este momento 
se ocupa de redactar una Táctica de artillería. 
que será de grande utilidad para el ejército. El jene- 
ral Arteaga es uno de los soldados más ilustrados 
i laboriosos con que cuenta Chile. 

ARTEAGA ALEMPARTE (Domingo), escritor 
chileno. Nació en Conceiicion en 1835. Hizo sus 
estudios en el Instituto nacional de Santiago. La 
revolución que obligó a su padre el jeneral Justo 
Arteaga a abandonar el país en 1851, le obligó 
también a él a marcharse al Perú en 1853. Vuelto 
a Chile en 1859, se consagró totalmente a las le- 
tras, que en aquella república habia cultivado solo 
en sus ratos de descanso, i publicó en compañía 
de su hermano Justo un periódico literario titu- 
lado La Semana , que fué recibido con jeneral 
aceptación. En 1860 Domingo Arteaga fué nom- 
brado jefe de sección del ministerio de Relaciones 
exteriores, i en 1864 oficial mayor del mismo. En 
este puesto lo sorprendió la guerra con España, 
imponiéndole un enorme trabajo que llegó a com- 
prometer su vida. Diputado en 1867, se retiró poco 
después del ministerio i entró a tomar parte en la 
redacción de La Libertad, que su hermano Justo 
habia fundado algunos meses antes. Con motivo 
de la acusación entablada ante la Cámara de di- 
putados contra la Corte suprema de Justicia, Ar- 
teaga asumió una actitud enérjica i constante, que 
entró por mucho en los juicios que de la opinión 
pública mereció el tribunal acusado. Arteaga, des- 
pués de hacer una laboriosa carrera de represen- 
tante popular, ha vuelto a la vida privada i ha 
entrado en la vida de los negocios como jerente 
del Banco agrícola. En medio de sus nuevas ocu- 
paciones conserva siempre su afición a las letras. 
Los constituyentes chilenos de 1870, que publicó 



ARTET 



40 



ARTIGr 



en compañía de su hermano Justo, no serán el 
último libro que lleve su firma. Artcaga posee una 
erudición clásica mui considerable, a lo que se 
debe la corrección de sus escritos. Débense a su 
pluma una traducción del París en América, 
perfectamente recibida del público, i otra en ver- 
sos de la Eneida de Virjilio, de la cual solo se han 
publicado algunos fragmentos. Tomó parte en la 
obra Historiadores de Chile, i bajo su dirección se 
publicaron los tres primeros tomos. Bajo el seu- 
dónimo de Juan de las Viñas, ha dado a luz algu- 
nos artículos de costumbres i revistas críticas de 
actualidad. Se ocupa hoi en una Historia de la ad- 
ministración Pérez, i en un libro sobre el l'ro- 
greso. Ha cultivado también la poesía, i es todavía 
un asiduo colaborador de todas las publicaciones 
literarias. Artcaga es miembro de la Universidad 
de Chile en la facultad de humanidades. 

ARTEAGA ALEMPARTE (Justo), diarista i lite- 
rato chileno. Nació en Concepción en 1834. Es- 
tudió humanidades en el Instituto nacional de 
Santiago. Desde mui temprano se consagró al pe- 
riodismo. En 1867 colaboró en El País i La Ac- 
tualidad, en 1859 fundó La Semana con su her- 
mano Domingo, i en este mismo año fué llamado 
a tomar parte en la redacción de El Ferro-carril. 
En octubre de 1867, dejó la redacción de este dia- 
rio que durante algún tiempo habia desempeñado 
exclusivamente, i fundó La Libertad, a cuyo frente 
permaneció hasta fines de 1870. Ademas de sus 
labores diarias, Arteaga ha escrito numerosos fo- 
lletos políticos : La España Moderna; La Alianza 
fantástica; Nuestros partidos i nuestros hom- 
bres; Los tres candidatos; El presidente Pérez; 
El partido católico ; Las elecciones de abril ; La 
Reforma, son trabajos que el público ha leido en 
ciertos momentos con avidez i que reunidos for- 
marían un volumen de trescientas o más pajinas. 
Justo Arteaga ha publicado también diversos nú- 
meros de un folleto titulado üiójenes, en el cual 
más que en ninguna otra de sus publicaciones, ha 
manifestado la picante orijinalidad de su estilo. 
Con su hermano Domingo escribió Los constitu- 
yentes chilenos de 1870, retratos jeneralmente 
imparciales i siempre bien escritos de los indivi- 
duos que formaban el Congreso de aquel entonces. 
En 1871 Arteaga ha vuelto a la redacción de El 
Ferro-carril. Es sin disputa el que más ha produ- 
cido de los periodistas chilenos. Hasta 1875 lleva 
doce años de servicios incesantes en la prensa dia- 
ria. Ha tratado todas las grandes cuestiones que 
en este largo período han ajilado el país. Arteaga 
busca todas sus soluciones en el criterio de la li- 
bertad. Absoluto en esta manera de ver, ha llegado 
a ser uno de los pocos que en Chile se esfuerzan 
por empequeñecer las dimensiones del Estado. El 
estilo de Arteaga tiene jeneralmente una viveza 
que produce en el lector los más imprevistos agra- 
dos. Es un periodista que se hace leer. Carácter 
noble i altivo, de maneras distinguidas , es mui 
querido de la juventud de su país i tan buen es- 
critor comp perfecto hombre de mundo. 

ARTETA (Pedro José), ecuatoriano. Nació en 
Quito. Fué hombre de talento i de instrucción : 
buen jurisconsulto i bastante entendido en mate- 
rias de administración pública. Fué por parte del 
Ecuador uno de los comisionados para el arreglo 
de los límites de esa República con la antigua 
Nueva Granada (hoi Estados Unidos de Colombia), 
i firmó en 1832 el tratado de paz i amistad que 
puso término a las desavenencias entre las dos 
Repúblicas. Fué también rector de la Universidad 



de Quito, diputado, contador jeneral, ministro del 
Interior, ministro i presidente de la Corte supre- 
ma, i últimamente vice-presidente de la República. 
Murió en Quito en 1873. 

ARTHUR (J. S.), escritor americano. Nació en 
1809 en Nueva York. En sus primeros años se dedi- 
có al comercio, carrera que abandonó por la de las 
letras. Es autor de más de sesenta volúmenes. Sus 
principales obras son la Historia de Kentucky, 
la de Jeorjia, de Virjinia i de Nueva Jersey. 

ARTIGAS (José Jervasio), caudillo arjentino. 
Nació a mediados del siglo pasado en ?»Iontevideo^ 
prestó algunos servicios al gobierno español en la 
aprehensión de vagos i malhechores que infestaban 
las campañas , circunstancia que le hizo adquirir 
los mejores conocimientos de la topografía local i 
los que le sirvieron admirablemente en sus cor- 
rerías futuras. En ese empleo, bien oscuro, le sor- 
prendió el movimiento de mayo de 1810 al que se 
plegó sin dificultad. Figuró en el primer asedio 
de Montevideo en 1811 en las filas de los disiden- 
tes, con los que no tardó en reñir a consecuencia 
de su carácter turbulento i ambicioso. Sin em- 
bargo, conocedor el gobierno de Buenos Aires de 
lo delicado de la situación, tenia que cerrar los 
ojos ante las arbitrariedades de este caudillo, por 
cuanto precisaba de su influencia para dar nervio 
a la revolución. Habiendo capitulado Montevideo 
ei 20 de junio de 1814, Artigas, hecho ya jeneral 
en fuerza de las circunstancias, i proclamado por 
sus secuaces patriarca de la Federación, exijió i 
obtuvo del débil director Posadas la evacuación in- 
mediata por los vencedores de lo que él llamaba 
la patria Oriental. A principios de 1815, derro- 
taron sus hordas una división de tropas regula- 
res en el paraje llamado Guayabo o cerros de 
Asemnguá, quedando así arbitro de los destinos 
de aquel país. Las atrocidades cometidas en esta 
circunstancia por sus corifeos Gai, Otorques, Bla- 
sito i otros de este jaez, estremecen a la humani- 
dad; baste decir que el terror subió a tal grado, 
con el espectáculo de las víctimas, encJtalecadas o 
desolladas en vida, que llegó a crecer el pasto hasta 
las ventanas de la capital, pues estas ya no se 
abrían. Sin embargo, José Jervasio Artigas conti- 
nuaba siendo el ídolo de las muchcdund)res i su 
prestijio apenas conocía límites. No contento de 
su prepotencia en el Estado oriental, al que ma- 
nejaba cual si fuese una verdadera estancia, la ex- 
tendió mui amplia en las provincias vecinas de En- 
tre-Rios i Corrientes. Empero, sus desafueros eran 
ya intolerables, i el cabildo de Buenos Aires, asu- 
miendo el título de Brigadier, puso su cabeza a 
talla en una proclama, la cual dos meses después, 
bajo el terror que inspira la chusma victoriosa, era 
quemada en la plaza principal de esa capital por 
la mano del verdugo, al propio tiempo que se de- 
claró benemérito al que la motivara. Ensoberbe- 
cido el gaucho oriental con las caricias de la 
fortuna, creyó que la patria era el lomo de su ca- 
ballo. Asaltó de improviso a la división portuguesa 
del jeneral Curado que vijilaba la frontera, con- 
verjencia que dio pretexto a una formidable inva- 
sión, la cual tuvo un rápido desenlace en las már- 
jenes del Catalán en 1817. Derrotado Artigas, i 
desconocido en la hora del infortunio por sus 
mismas criaturas, abandonó ]»ara siempre el suelo 
ensangrentado por sus caprichos i barbaries, refu- 
jiándose en el Paraguay. El sombrío tirano Fran- 
cia, conociendo a fondo la clase de huésped que 
le brindara el acaso, lo confinó al lugar remoto de 
Cumquati, donde, dedicado a la labranza, pcrma- 



ASPIA — 41 — 

necio hasta IS'iS, época en que llamado por Ló- 
pez I, fué acomodado en la chacra de Ibirai a una 
legua de la Asunción, en la que finalizó sus dias 
pobre i de todos olvidado el 23 de setiembre de 
1850, a los noventa años de edad i treinta de os- 
tracismo. Agregaremos, por último, que seis años 
después, el gobierno de Montevideo trató de reha- 
bilitar la memoria de este célebre caudillo, decre- 
tándole honores postumos i declarando a la vez, 
que habia merecido bien de la patria i que t^nia 
derecho a que su fama se entregase a la f)iedad de 
la historia. Pedro Feliciano Cavia publicó en 
Buenos Aires en 1818 un importante folleto bajo 
el titulo del Protector nominal de los pueblos íi- 
breSj en el que se detallan sus fechorías, i del 
cual tomó Rivera Indarte la idea de escribir sus 
célebres Tablas de sangre : corre impreso ademas 
otro opúsculo dado a luz en Gualeguaichú hace 
pocos años, i en que su compatriota Isidoro Dema- 
ria ha bosquejado un trabajo sobre él que má^ 
bien es una laudatoria. 

ARVELO (Fernando), abogado venezolano de 
gran reputación i ministro de crédito público en 
1873. 

ARVELO (Rafael), poeta venezolano. Ha publi- 
cado un tomo de sus poesías en 1867. 

ASBOTH (Alejandro), jeneral i diplomático ame- 
ricano de oríjen húngaro. En 1851 acompañó a 
Luis Kossuth a América. En 1861 fué nombrado 
brigadier jeneral i jefe de Estado mayor. Seencon- 
tró en la batalla de Pea-Ridge, donde fué grave- 
mente herido. En setiembre de 186^* se retiró del 
servicio activo, agobiado por las muchas heridas 
que recibió posteriormente en diversos hechos de 
armas. Distinguido jefe de caballería, sus servicios 
fueron recompensados con el grado de mayor je- 
neral. En 1856 fué nombrado ministro de los Es- 
tados Unidos en la República arjentina. Murió en 
Buenos Aires en 1868. 

ASCASUBI (líiLARio), poeta arjentino. Nació en 
Buenus Aires en 1807. Rosas 'persiguió a todos los 
buenos patriotas. Ascasubi no podia dejar de figu- 
rar entre las victimas de ese tirano, i fué aherro- 
jado en un oscuro calabozo, donde permaneció 
veinte i tres meses. Luego fué trasladado a bordo 
de un pontón •, allí empezó el bardo a extender so- 
bre el papel sus primeros versos. En la batalla de 
Monte-Caceros, figuró como ayudante de campo 
del jeneral Urquiza. Ascendió" hasta el grado de 
coronel. Últimamente ha prestado importantes 
servicios a su patria como ájente de colonización 
en Europa. Difícil seria hallar una sola poesía de 
las muchas de Ascasubi, en que no campee el 
chiste, la naturalidad i el buen humor. En 1872 ha 
publicado en Paris una nueva edición de sus obras 
completas, que se contienen en tres volúmenes, con 
los títuli)sde.'?'a///o.s Vega, Aniceto el Gallo, i Pau- 
lino Lucero. 

ASCÁSÜBI (José), procer de la independencia 
ecuatoriana. Quiteño. 

ASPIAZU (Agustln), abogado i hombre de letras 
de Bolivia. Ha publicado varias obras interesantes 
i algunos libros de educación de menor importan- 
cia, r^u obra más notable es la titulada Dogmas del 
derecho internacional, publicada en los Estados 
Unidos i aplaudida justamente por la prensa ame- 
ricana. Su carrera política, aunque no ha sido aji- 
lada, no ha dejado por eso de darle un puesto no- 



AUZA 



table entre sus conciudadanos •, ha sido elejido di- 
putado varias veces por el departamento de la Paz 
i proclamado candidato a la presidencia en 1872. 
Nació en Irupana, pueblo de Lunjes, departamento 
de la Paz, en 1817. Recibió su educación en esta 
ultima ciudad, donde se ha dedicado especialmente 
a la enseñanza en los colejios nacionales i en algu- 
nos establecimientos particulares de educación. 

ASPINWALL (Guillermo), doctor en medicina 
de los Estados Unidos de Norte-América, nacido en 
Massachusetts en 1743. Se encontró en Lexinton i 
sirvió como cirujano durante la guerra de inde- 
pendencia. Se hizo célebre por el buen éxito que 
obtuvo en los hospitales con el establecimiento i la 
inoculación del small-fox (vacuna). Murió en 
1823. 

ASPINWALL (Guillermo), americano del Norte, 
empresario del ferro-carril del istmo de Panamá. 
La construcción de esa obra duró siete años (1849- 
1855), i se gastaron en ella más de ocho millones 
de pesos i muchos millares de vidas. Ha sido este 
ferro-carril una de las empresas de ese jénero que 
han producido mejores resultados. 

ASTA-BURUAGA (Francisco Solano), escritor i 
diplomático chileno. Ha pasado muchos años en el 
extranjero en servicio de su país como ministro 
diplomático. En los Estados Unidos de Norte-Amé- 
rica desempeñó el empleo de encargado de negCK 
ciosde Chile i llenó también misiones diplomáticas 
cerca de los gobiernos del Perú i • Costa-Rica. Es 
miembro honorario de la Sociedad jeoffráfica i es- 
tadística americana de Nueva York. En Chile ha 
sido intendente de Coquimbo, donde publicó una 
interesante memoria sobre la visita de la provin- 
cia, i director jeneral de Correos de la República, 
empleo en el cual jubiló. Ha publicado un intere- 
sante Diccionario jeográfico de la República de 
Chile, una Memoria sobre las Repúblicas de Cen- 
tro-América i algunos otros trabajos. 

ASTORGA (José Ramón), sacerdote chileno i ca- 
nónigo de la iglesia metropolitana de Santiago. 
Nació en esta capital en 1831. Es vicario jeneral 
del arzobispado, miembro de la Universidad en la 
Facultad de teolojia i ciencias sagradas i secretario 
de ella. Astorga ha sido uno de los fundadores del 
Boletín eclesiástico. 

ASTOS (Guillermo B.), americano. Es uno délos 
hombres más ricos de los Estados Unidos; las ri- 
quezas de este capitalista ^on incalculables. 

ATAHUALPA, último inca del imperio peruano. 
Fué hecho prisionero' por Pizarro i condenado a 
muerte después de haberle pagado por su rescate 
un cuarto lleno de oro que medía diez i siete pies 
de ancho por veinte i dos de largo i nueve de al- 
tura. Nació de Huainacápac i de su esposa Paccha 
a principios del siglo xvi •, heredó el reino de Qui- 
to •, sostuvo una larga guerra contra su hermano 
Huáscar, triunfó sobre él i se coronó emperador 
del Perú. 

AUSTIN (Benjamín), escritor democrático de los 
Estados Unidos, bajo la presidencia de Juan Adams, 
que firmaba sus escritos con el seudónimo Oíd 
Louth. Nació en 1740 i murió en 1820. 

AÜZA (Miguel), abogado mejicano. Nació en 
1826 en Zacatecas. Se recibió de abogado en la 
Universidad de Méjico en 1848, i ejerció con nota- 



AVELL 



— 42 — 



AVEÍsI) 



ble brillo su profesión en esta ciudad i en la de su 
nacimiento. Ha ocupado constantemente un asiento 
en el Congreso de su estado natal, i, durante un 
período constitucional de cuatro años, fué gober- 
nador del mismo. También, en varias legislaturas, 
ha formado parte del Congreso jeneral de la fede- 
ración. Durante la invasión francesa se presentó 
como simple voluntario i fué elejido coronel de un 
batallón de guardias nacionales. Llamado al servicio 
activo, se distinguió, durante toda la campaña, por 
su ardorosa intrepidez i su resolución por la causa 
de la república. Se citan numerosos actos de he- 
roismo llevados a cabo por Auza durante aquella 
época aciaga, actos de heroísmo que en Méjico han 
pasado a la leyenda, inmortalizando el nombre de 
este ciudadano eminente. Auza forma en las filas 
del partido liberal, donde se ha hecho querer, no 
solo por la sinceridad de sus convicciones, sino 
también por sus virtudes privadas. Actualmente 
es miembro de la Corte suprema de justicia. 

ÁVALOS (José Vicente), abogado chileno. Des- 
pués de haber ejercido con mui buen éxito su pro- 
fesión, fué nombrado juez del crimen de Santiago, 
puesto en el cual ha lucido notables dotes de saga- 
cidad. Intelijente, estudioso i recto, Avalos goza 
de una buena reputación como abogado, de un gran 
respeto como juez. 

AVELEDO (Agustín), catedrático i abogado ve- 
nezolano. Es uno de los directores del Colejio de 
Santa Maria^ establecido en Caracas en 1860. 
Aveledo es miembro de la Sociedad de Ciencias 
físicas i naturales de Caracas. 

AVELLANEDA (Jertrudis Gómez de). El dia 1" 
de febrero de 1873 murió en Madrid esta eminente 
poetisa cubana, el más brillante injenio de mujtr 
que ha honrado la. literatura española. Ilabia na- 
cido en í*uerto Principe en 1816. i desde mui jo- 
ven fué a España, donde empezó a escribir para el 
público con él seudónimo do La Peregrina. Sab^ 
Espatolino i Dos Mujeres, entre sus novelas; Al- 
fo)iso Munio, Said i Baltasar., entre sus dramas : 
i sus inspiradas poesías líricas le adquirieron una 
reputación literaria cual no la ha llegado a me- 
recer la mayor parle de los grandes escritores mo- 
dernos de España. De ella dijo Juan Nicasio Ga- 
llegos: que nadie le podia negar la primacía so- 
bre cuantas personas de su sexo han pnlsado la 
lira castellana, así en este como en los pasados 
siglos. I otra gran poetisa contemporánea, Caro- 
lina Coronado, tributa el siguiente elojio a su ri- 
val : España no ha tenido nunca una poetisa de 
tanta enerjía, de tan su%Ume jenio, de tanta ele- 
vacim i grandeza. Yo, al menos, no la conozco, 
por más que miro al través de los siglos. Pero 
niuguna cita creemos más oportuna ahora que las 
siguientes palabras que escribió Pastor Diaz en la 
losa sepulcral que cubre el cuerpo de la Avella- 
neda : « Cuando caiga sobre ella aquella noche po- 
lar, eterna, en que ni los cantos de la sirena se 
escuchan; cuando haya en torno de su lira aquel 
silencio de todo ruido, aquel vacío neumático de 
todo soplo de aliento, que hace la muerte, como 
una madre solícita en derredor de la cuna de sus 
hijos, la poesía hará grabar debajo de su nombre 
estas palabras: Fué uno de los más ilustres poetas 
de su nación i de su siglo : fué la nuis grande en- 
tre las poetisas de todos los tiempos. » Pastor Diaz 
se equivocó. Jertrudis Gómez de Avellaneda ha 
mi;erto sin penetrar en la Academia española, 
donde tenia un asiento que había conquistado le- 
jitimamente; i no porque la ilustre corporación 



dejara de conocer su mérito superior , sino por 
consideraciones a su sexo. 

Jertrudis Gómez de Avellaneda pasará a la ])0S- 
teridad ; ahí queda ese monumento que ha elevado 
a las letras i a su nombre en los cinco tomos de 
sus Obras literarias, que habia acabado de impri- 
mir cuando la sorprendió la muerte. 

AVELLANEDA (Marcos), arjentino, natural del 
Tucuman. Los versos i manuscritos de este poeta son 
más bien recuerdos curiosos de una víctima célebre, 
que títulos para colocar a su autor en el número 
de los buenos versificadores. Avellaneda, en reali- 
dad, era más poeta por la imajinacion i el sen- 
timiento que lo que muestran sus versos. Eche- 
verría publicó en Montevideo el poema titulado 
Avellaneda, cuyo asunto es la catástrofe de esta 
víctima de la buena causa arjentina. 

AVELLANEDA (Melchor de), marques de Valde- 
xlañas , natural de Arequipa (l^erú). Llegó a ser 
capitán jeneral; vencedor en Villaviciosa, dond(í 
derrotó el ala izquierda de los enemigos, fué su- 
cesor de Vendóme en el mando en jefe del ejército 
español. Siendo virei de Valencia, sostuvo fuertes 
cuestiones con el clero secular en unión del fiscal 
Mocanaz, i esta unión contribuyó a su caida. 

AVELLANEDA ( Nicolás), abogado i publicista 
arjentino. Nació en Tucuman en 1837. Es hijo del 
mártir de este apellido, sacrificado por Oribe en 
1841. Avellaneda se educó en la Universidad de 
Córdoba i terminó sus estudios en la de Buenos 
Aires en 1862. Ha redactado varios periódicos, en- 
tre ellos El Eco del Norte, El Comercio del Plata 
i El Nacional. Ha publicado también unos Es- 
tudios sobre la Asamblea de 1813, otros sobre 
Tierras públicas, ambos mui estimados. Ha dictado 
una cátedra de jurisprudencia en la Universidad de 
Buenos Aires. Bajo la administración de Sarmien- 
to, tuvo a su cargo la cartera de Instrucción pú- 
blica i ha dejado mui buenos recuerdos de su com- 
portamiento en aquel elevado puesto. En el último 
año ha sido elejido presidente de la República Ar- 
jentina. Avellaneda, por su carácter, por su inteli- 
jencia i por los elevados puestos que ha desem- 
l)Cñado en su país, es uno délos hombres públicos 
más notables que bol cuenta la República Arjen- 
tina. 

AVENDAÑO (Fernando de), sacerdote peruano 
que figuró en el siglo xvii. Nació en Lima; fué 
doctor en leyes i sagrados cánones de la Universi- 
dad de San Marcos, i en la misma ciudad de su 
nacimiento sirvió los empleos de vicario jeneral, 
juez de idolatría, cura del Sagrario i arcediano. 
Presentado para obispo de Santiago de Chile , 
se hallaba esperando las bulas del Papa para 
trasladarse a su iglesia cuando le sorprendií) la 
muerte. 

AVENDAÑO (Pedro), orador sagrado mejicano. 
En el año de 1654 nació en Méjico, i después de 
sus estudios preparatorios para la carrera lite- 
raria fué a Tepotzotlan a vestirse la sotana de 
la célebre Compañía de Jesús. Como orador fué 
dechado de las más altas cualidades, i su ptícho 
vino a ser un relicario de virtudes. Contaba ya 
veinte i dos años de jesuita cuando escribió un 
manuscrito que circuló profusamente, el cual tenia 
por titulo : Fé de erratas o erratas de fé del ser- 
món del arcediano Coscojales, en el que hizo una 
picante crítica de un sermón predicado por dicho 
arcediano, que levantó contra él una grita i una 



AXILA 



— 43 — 



AYLLA 



persecución constantes: razón, el atacado era pa- 
riente de la vireina. Aunque su crítica estaba funda- 
da en la sana razón, la verdad divina i el dogma 
católico, siempre fué víctima del. poder, pues 
se le expulsó de la Compañía, i quedó reduci- 
do al estado de eclesiástico secular , en que 
permaneció hasta su fallecimiento , aunque, como 
dice Beristain, gozando siempre del aplauso del 
pueblo, de la estimación de los prelados i del afecto 
de sus mismos ex-hermanos. En el convento de 
San Francisco de Méjico i en la Biblioteca hai 
muchos de sus sermones manuscritos , don del 
talento i prueba de su erudición, buen gusto i 
celo relijioso, i en la librería de la Universidad un 
Certamen poético. Se ignora cuándo murió. 

ÁVILA (El Maestro), notable escultor quiteño. 
Floreció en el siglo xvn. 

Avila (José Cecilio), sacerdote de la Iglesia 
venezolana. Nació en el sitio de Pedernales en 
1786: graduado en filosofía en 1805, obtuvo el 
doctorado en la ciencia teolójica en 1808, i recibió 
las sagradas órdenes en agosto de 1811. En 1813 
fué elejido para rejentar el rectorado del Semina- 
rio tridentino, que rejeneró, i cuyas funciones a 
una con las de cancelario, majistral, fiscal del Tri- 
bunal eclesiástico i profesor de cánones, desempe- 
ñaba en la infausta época de la guerra a muerte. 
Cuando llegó a Caracas el jeneral Morillo, llamado 
.\vila a pronunciar la oración gratulatoria en el 
solemne Te Deum celebrado al efecto, según la 
costumbre de la época, le predicó la clemencia 
como el mejor título a la gloria; i ese sermón, 
aunque no grato al caudillo español, fué enviado 
por el buen arzobispo al Consejo de España con 
encomios al orador, lo que le valió a éste el título 
de Capellán del Rei, si bien no llegó jamas a reci- 
bir el diploma. En 1824 fué elejido rector de la 
ilustre Universidad central, i a sus intelijentes es- 
fuerzos i perseverancia debió también este Insti- 
tuto su completa rejeneracion, iniciando en los es- 
tudios acá lémicos, con la cooperación del sabio 
doctor Vargas, una nueva era luminosa i progre- 
sista. En su doble carácter de sacerdote i profesor 
sostuvo animadas polémicas, mui interesantes en 
su tiempo, i que dieron ocasión a varios folletos 
de su ilustrada pluma. Las más notables fueron : 
la que le suscitó en 1820 un grave i docto perso- 
naje oficial, con motivo de ciertas conclusiones aca- 
démicas de suma trascendencia : otra en 1822, oca- 
sionada por ciertos escritos del famoso libelista, 
doctor Rafael Diego Mérida, vulnerando la reputa- 
ción del jeneral marques del Toro, en cuya justifi- 
cación dio a luz .4vila un brillantísimo factum ; 
otra en 182ít. defendiendo contra adversario anó- 
• nimo, pero hábil, las instituciones canónicas de 
Devoti, que era en su cátedra la obra de texto: 
otra sobre cuestiones de filosofía irrelijiosa; i las 
que. en forma de eruditas disertaciones, llenaban 
las columnas de El Copiador, periódico que re- 
dactaba en 1830. 

Pero la más famosa fué. sin disputa, la que sus- 
tentó en 1832. sobre la gran cuestión del patrona- 
to eclesiástico, con el doctor José A. Pérez, hom- 
bre de claro talento i vasta erudición canónica ; 
pero novador jansenista, i sobre todo, de carácter 
enérjico i ardiente. Discusión ilustradísima fué 
esta, que cedió toda en honra i gloria de Ávila, i 
quo dio asunto a La Libertad en armonía con la 
.1ui?ticia. Venezuela al Congreso i Aviso a los lec- 
tores, producciones suyas en que defendió las doc- 
trinas católicas, fulminando a su temible antago- 
nista con los principios entonces dominantes. En 



suma, durante los cinco últimos años de su labo- 
riosa vida intelectual, fué simultáneamente secre- 
tario del ilustrísimo señor arzobispo, Ramón Ig- 
nacio Méndez, capellán del monasterio de Madres 
Concepciones , catedrático siempre de cánones i 
alma de la Universidad, predicador asiduo, i por 
último, diputado a las Cámaras legislativas, carác- 
ter con el cual concurrió al primer Congreso consti- 
tucional de Venezuela (1831). Aún asistía á las se- 
siones en 1833, de las cuales se retiró buscando 
alivio a su trabajada salud, i murió por fin en Ca- 
racas el 25 de octubre de ese mismo año, en gran, 
reputación de pureza i de virtud. 

AVILES, mejicano. Publicó un Canto pastoril, 
Méjico, año de 1699. 

AVILES (José M.\rí.\), hombre público del Ecua- 
dor. Nació en Guayaquil en 1816. En 1859 formó 
parte del gobierno provisorio establecido en Quito, 
a consecuencia de la revolución que derribó al 
presidente Robles, i desempeñó ese cargo con 
celo, enerjía i patriótico desinterés. Ha sido ade- 
mas diputado, senador, alcalde primero municipal 
de la capital de su país, consejero municipal i presi- 
dente de la municipalidad de Guayaquil. Desterrado 
del Ecuador por el actual presidente de aquella Re- 
pública, reside en Paris desde 1869, entregado a la 
vida privada. Es presidente honorario del Insti- 
tuto de África, establecido, hace largo tiempo, en 
esta ciudad. Aviles ha colaborado con intelijencia 
en algunas publicaciones políticas i literarias, so- 
bre todo en cuestiones económicas. Este distin- 
guido ecuatoriano murió repentinamente en Mar- 
sella, a donde habia ido en busca de salud, el 20 
de noviembre de 1874, siendo todavía bastante 
joven. 

AYALA VERGARA (José), teniente coronel de la 
independencia de Colombia. Fué fusilado por los 
españoles en Bosfotá el 13 de agosto de 1816. 

AYBAR I ESLAVA (1gx.a.cio de), ecuatoriano, na- 
tural de Quito, fraile de la orden de Santiago , fis- 
cal i protector jeneral de naturales de la Real .au- 
diencia. Fué instruido en diversos ramos del saber 
humano. 

AYCÍNENA (Ju.\N José), obispo de Trajanopólis, 
arcediano de la iglesia metropolitana de Guate- 
mala. Nació en Guatemala a principios de 1793. 
Recibió una esmerada educación; a los veinte i seis 
años obtuvo el título de abogado, i a los veinte i 
ocho fué miembro del claustro como doctor en cá- 
nones. Aycinena fué uno de los primeros guatemal- 
tecos que firmaron el acta de independencia, el 
15 de setiembre de 1821 ; i desde entonces hasta el 
dia de su muerte, que acaeció en 1865, ni un solo 
dia dejó de prestar útiles servicios a su patria, .ay- 
cinena era un distinguido literato i orador elo- 
cuente. Durante muchos años desempeñó las fun- 
ciones de rector de la Universidad, i siempre 
trabajó con ahinco por la instrucción de la juven- 
tud. En todas las Repúblicas de la América central, 
Aycinena era admirado por su saber i amado por 
sus virtudes. 

AYCINENA (Pedro), estadista de Guatemala. 
Ministro de Relaciones exteriores en 1865. 

AYLLAVILU , toqui araucano que presentó a 
los españoles, mandados por Pedro de Valdivia, la 
primera batalla campal a orillas del rio Anda- 
lien. En este encuentro, que tuvo tugaren febrero 



AZGAR 



44 



AZURD 



de 1550, hizo este caudillo prodijios de valor, man- 
teniendo la batalla indecisa por algunas horas, 
hasta que murió como un héroe. 

AYLLON (Juan de), poeta i fraile peruano. Na- 
ció en Lima en 1605 i tomó el sayal de franciscano 
en la famosa provincia seráfica de los Doce Após- 
toles del Perú, cuya crónica compuso el padre Juan 
Diego de Córdoba Salinas, i se imprimió en Lima 
en 1651. El padre Ayllon pertenecía al convento de 
su orden en Lima, que se distinguía entre los do- 
mas del Perú con el título de convento de San 
"Francisco de Jesús, i cuya fábrica era una de las 
maravillas del antiguo réjimen, entre los monu- 
mentos relijiosos que tanto abundan en la ciudad 
de los Reyes. Hallábase el padre Ayllon a las puer- 
tas de los veinte i cinco años de su edad, según él 
mismo lo dice, cuando llegó al Perú la impor- 
tante nueva de que la corte romana habia colo- 
cado entre los bienaventurados, por medio de la 
correspondiente canonización, a veinte i tres varo- 
nes caritativos que cayeron bajo la cuchilla de los 
bárbaros del Japón, a quienes predicaban la doc- 
trina del Evanjelio. La orden seráfica se enriquecía 
con estos nuevos héroes, i era preciso que el Perú, 
tan fastuoso por aquellos tiempos en las solemni- 
dades del culto divino, celebrase este aconteci- 
miento de la manera más digna. La descripción 
de estas fiestas es el asunto de un interesante 
poema que escribió el padre Ayllon. 

AYRES BARAROA (Ambrosio), caudillo brasileño 
que se distinguió por su valor i por los importan- 
tes servicios que prestó a la causa del orden en la 
revolución de 1835, en la provincia del Amazonas. 
Hecho prisionero por los insurrectos, fué inhuma- 
namente fusilado. 

AYÜLO (José), guerrillero peruano. Uno de los 
primeros jefes de las guerrillas organizadas por San 
Martin durante la campaña libertadora del Perú. 
Estos primeros» cuerpos de guerrilla fueron al 
principio establecidos en las inmediaciones de la 
ciudad de Lima. Durante la guerra de indepen- 
dencia, su nombre fué el terror de los soldados es- 
pañoles. Durante la residencia del ejército liberta- 
dor en Iluaura, el capitán Ayulo prestó con sus 
temibles guerrilleros, importantes servicios, sor- 
prendiendo los puestos avanzados del em^migo, 
apoderándose de sus caballos, arrebatándole las 
muías, el ganado vacuno, i ocultando los movi- 
mientos i operaciones del ejército, objeto principal 
con que fueron creados estos temibles cuerpos du- 
rante aquella guerra. 

AZCARATE i LEZAMA (Juan Francisco), abo- 
gado i literato mejicano. A mediados del siglo xviii 
nació en Méjico. En 4 de octubre de 1790 se ma- 
triculó en el colejio de abogados erijido en Méjico 
por real cédula el 21 de julio de 1760, i mui pronto 
se le nombró consiliario de la pontificia Universi- 
dad. En el ejercicio de su profesión alcanzó la con- 
fianza de sus numerosos adictos, i entre los 
abogados el haber sido nombrado fiscal i luego 
vice-presidente de la Academia de jurisprudencia 
teórico-práctica. Fué nombrado en 1808, por in- 
flujo del virei Iturrigaray, para rejidor honorario 
del Excmo. Ayuntamiento de Méjico. Con motivo 
de la intervención de Napoleón en los negocios de 
España i de la conducta tan innoble de sus reyes, 
como leal i heroica de aquel pueblo, Azcárate, que 
ejercía grande influencia en el ayuntamiento, hizo 
a nombre de éste una representación al virei, pro- 
bando que dichas renuncias eran nulas i de nin- 



guna validez, i dando a conocer los mejicanos por 
este órgano al representante de aquellos monar- 
cas, cuál era su opinión en la conducta jamas dis- 
culpada de ellos, i que entretanto la soberanía re- 
sidía en todas las clases de la sociedad-, dando asi 
una avanzada i temprana prueba del amor de Mé- 
jico a la independencia i a la dignidad nacionales, 
adquiridas después con tantos sacrificios. La caida 
de Iturrigaray envolvió en la desgracia a sus ami- 
gos favoritos los Azcárate i Verdad, como repre- 
sentantes del partido americano i víctimas del 
europeo, pues se les redujo a prisión i fueron pro- 
cesados, i a los tres años, en diciembre de 1811, se 
concluyó la prisión i fué puesto en libertad. Fué 
miembro de la Junta provisional, por el aprecio de 
Itúrbide a sus ideasji capacidad, i su firma se halla 
en la solemne acta de la independencia de Méjico. 
El libertador lo invistió con el carácter de minis- 
tro plenipotenciario para Inglaterra, a donde no 
llegó a ir. Negoció un tratado con Gionique, en- 
viado de los comanches, aquel facultado por el 
gobierno para el comercio de ambos pueblos. Des- 
pués, en las administraciones sucesivas, fué minis- 
tro del Supremo tribunal de la Guerra, síndico 
del ayuntamiento, secretario del Hospicio de po- 
bres, i estuvo también en otras comisiones. Su sa- 
ber i ciencia en la abogacía i las letras, queda efec- 
tiva en sus distintas obras publicadas : Prospecto 
de las ordenanzas del gobierno del Hospicio de 
pobres, impreso por Ontiveros; Proyecto de re- 
forma de algunos de los estatutos de la real Aca- 
deniia de jurisprudencia teórico-práctica, en la 
imprenta de Ontiveros en 1812; aprobación i de- 
dicatoria que de urden de la N. C. de Méjico, es- 
cribió en el cuaderno intitulado : Poema heroico 
en celebridad de la colocación de la estatua ecuestre 
colosal de bronce de Carlos IV, en la misma im- 
prenta, año de 1804 ; Oda i soneto en el certamen 
poético formado con motivo de la colocación de 
la estatua ecuestre de Carlos IV, 1815; I3reves 
apuntamientos para la literatura del reino de 
Nueva España; Ensayo panejírico e liistórico. Su 
muerte aconteció en 1831. 

AZCÜENAGA (Miguel), jeneral arjenlino. Uno 
de los patriotas que iniciaron la revolución de mayo 
de 1810 en Buenos yVires. Miembro de la primera 
junta revolucionaria nombrada por el pueblo. En 
1811, a pedido de los revolucionarios del 6 de 
abril, quedó separado de ella junto con Peña, Viey- 
tcs i Larrea, que fueron reemplazados por Chi- 
clana. Campana, Gutiérrez i Alagon. En 1812, 
creado el gobierno intendencia, fué nombrado go- 
bernador-, era entonces coronel. Prestó importan- 
tes servicios a la causa de la independencia arjcn- 
tina i llegó a obtoner el grado de jeneral. Murió en 
Buenos Aires. 

AZÚA ITURGOYEN (Pedro Felipe de), obispo 
chileno ; hijo de Tomas de Azúa, gobernador de 
Valparaíso i de la marquesa de Villa Fuerte, Ma- 
ría Iturgoyen i Amasa. Naci(') en Santiago el año 
de 1694 i murió en Cartajena de Indias en el de 
1754. Primeramente obispo de Cliiloé , lo fué 
después de la Concepción, habiendo sido por fin 
promovido al arzobispado de Sania Fé de ]>o- 
gotá. 

AZURDUYDE PADILLA (Juana), heroína boli- 
viana de la guerra de independencia, esposa del 
jeneral patriota Manuel Asccncio Padilla. Al mando 
de una fuerza de 30 fusileros i 200 naturales de 
San Julián, a una legua de distancia del cuartel de 
los realistas, salió por el Villar al encuentro del 



BAGHI 



enemigo, que trataba de cortar la retirada a su 
marido, lo rechazó completamente matándole 15 
hombres i tomándole la bandera que presentó a 
Padilla por sus propias manos. Esta mujer heroica 
fué premiada por el gobierno con el grado i sueldo 
de teniente coronel. Después de la muerte de su 
esposo, ella siguió empuñando la espada i no la 



— 45 — BAGHI 

dejó hasta que vio a su patria libre del poder de 
los españoles. La memoria de esta heroína se ha 
conservado entre el pueblo boliviano con la vene- 
ración i respeto que merecen sus heroicas accio- 
nes, i en el porvenir, la historia americana se apre- 
surará a recojer su nombre para colocarlo entre 
los más sublimes de la epopeya de 1810. 



B 



BACA (Luis), músico i compositor mejicano. Na- 
ció en Victoria de Durango en 1826, i a los siete 
años de edad comenzó a adquirir los rudimentos 
del arte musical con el maestro Guardado. En 
1839, habiendo pasado su familia a Méjico, el niño 
Luis recibió lecciones del profesor Gómez, maestro 
de capilla de la catedral de Méjico. En 1844, con- 
cluidos sus estudios de humanidades, fué enviado 
a Francia para hacer los de medicina; pero el jo- 
ven Baca, dominado por su afición a la música, 
aprovechó también su tiempo para perfeccionarse 
en este arte. En 1846 fué admitido en el conser- 
vatorio de Paris, pero ya entonces era celebrado 
en los salones por su hermosa arieta improvisada 
para piano i canto : Andad, hermosas flores, que 
es notable por la suavidad i delicadeza. Después, 
cediendo a las instancias de sus amigos, publicó 
una colección de seis polkas : la Linda, la Jose- 
fina, la Julieta, la Jenny, la Delfina i la Amada. 
Consagróse en seguida a composiciones más serias 
i escribió Leonora i Giovanna di Castiglia, óperas 
en dos actos ■, pero la obra que dio a este artista 
más reputación en Francia, es su célebre i poética 
Ave María, para la iglesia de INuestra Señora de 
Loreto de Paris, donde se ejecutó en 1850. En 1852 
Baca volvió a Méjico, donde falleció al poco tiempo, 
en toda la lozanía de la juventud. 

BACHE (Alejandro Dallas), distinguido pro- 
fesor americano, nacido en Filadelfia, viznieto de 
Benjamin Franklin. Fué profesor de física i de 
química de la Universidad de Pensilvania i de la 
alta escuela de Filadelfia. Un primo de él, Fran- 
klin Bache, antiguo profesor de química en el 
colejio de Jefferson, publicó con Wood un Manual 
medical de los Estados Unidos. 

BACHILLER I MORALES (Antonio), juriscon- 
sulto i literato cubano. ¡Nació en la Habana en 
1812. Después de estudiar con aplicación en el Se- 
minario de San Carlos i defender conclusiones pú- 
blicas de filosofía i cánones, obtuvo el título de 
abogado en 1838. Dos años antes habia sido nom- 
brado sustituto i luego interino de la cátedra de 
prima de cánones en la Universidad de la Habana. 
En 1840, abierto ya su estudio, fué nombrado ca- 
tedrático de economía política en el Seminario de 
San Carlos-, i al reorganizarse el mismo año 
aquella Universidad, obtuvo la cátedra del cuarto 
año de filosofía. Desde esa época empezó a conside- 
rarse a Bachiller como uno de los literatos más la- 
boriosos de aquella capital, compartiendo el tiempo 
entre su cátedra, los negocios de la abogacía i su 
cooperación en los trabajos de la sociedad econó- 
mica de Amigos del País, que lo habia declarado 
socio do mcrUo desde 1835 i le tenia presante pnra 



todas las cuestiones relativas a la enseñanza pú- 
blica. La Universidad i el mismo gobierno superior 
de la isla se han servido de su aptitud constante- 
mente para esa clase de trabajos i muchos perte- 
necientes al foro. En 1854 fué electo- conciliario de 
la Junta de fomento i agricultura, la corporación 
más importante de la isla, en la cual escribió exce- 
lentes memorias, terminando muchas tareas que 
estaban emprendidas; i por fin, después de la re- 
forma del ayuntamiento, fué nombrado síndico i 
rejidor de la capital. 

Empezó sus tareas literarias por publicar, en 
unión con los principales literatos de la Habana, 
un periódico científico i literario titulado : La 
Siempreviva, en el cual aparecieron varios artí- 
culos mui interesantes de Bachiller, lo mismo que 
en las Memorias de la Sociedad económica de 
Amigos del País, de la Habana. Asociado con Ilde- 
fonso Vivanco, escribió el Repertorio de conoci- 
mientos útiles i luego las Antigüedades ameri- 
canas, trabajo mui curioso que ofrece algunas 
novedades a los anticuarios. Con el nombre de 
Elementos de la fúosofía del derecho, publicó un 
corto tratado, resumiendo con gusto i concisión 
las noticias más exactas de los mejores autores 
sobre jurisprudencia. La mejor obra de Bachiller 
es sus Apuntes para la historia de las letras e 
instrucción pública en la isla de Cuba. Se los in- 
sertó en inveha parte en la Revista de España e In- 
dias que publicaba en Madrid en 1841, 1844 i 1846, 
Fermín Gonzalo Morón. Esos apuntes se han re- 
impreso después en una edición en octavo mayor en 
1862, en tres tomos. Bachiller, después de haber re- 
copilado trabajosamente cuantos datos podian ilus- 
trar su tarea, la consumó, refiriendo todas las faces 
que desde la primera colonización de la isla hasta 
la reforma de la Universidad de su capital en 1842 
a 1843, ha presentado allí la instrucción pública. 

Publicó también Bachiller en la Habana en 1856 
un Prontuario de ogHcultura jcneral para el uso 
de los labradores i hacendados de la isla de Cuba. 
Ha cultivado casi todos los ramos de literatura, 
desde los más serios hasta los más comunes. Se 
ha ocupado de teolojía, de instrucción pública, 
de poesía, de agricultura, de economía política, 
i ha escrito comedias, una de ellas, poco cono- 
cida, con el título de En la confianza está el pe- 
ligro. Entre sus folletos i memorias, merecen 
mencionarse tres que presentó en los concursos 
anuales de la Sociedad económica de la Habana, 
todas publicadas éntrelas de la misma corporación. 
Pueden considerarse como tres tratados especiales 
sobre la extracción del tabaco en rama, sobre 
pozos artesianos i sobre el Coccus o insecto des- 
tructor de los naranjos, que hace quince años es- 
taba esterilizando casi todos los ricos naranjales 



BALGA 



— 46 — 



BALGA 



de la isla. Por su laboriosidad incansable, su eru- 
dición i su experiencia literaria, Bachiller, en el 
fructífero periodo de la vida de los horabi-es pen- 
sadores, enriquecerá aún mucho a la literatura. 
En Nueva York, donde se ha avecindado desde 
1869, ha publicado una Guia extensa e ilustrada 
de esa ciudad con notas históricas i estadísticas so- 
bre los Estados Unidos i muchos artículos en la 
América ilustrada, el Mundo Nuevo i el Educa- 
dor popular, i conserva inéditos varios libros. 

BAEZ (Buenaventura), jeneral dominicano i pre- 
sidente que ha sido de esa república durante varios 
períodos. Su gobierno se señaló por algunos actos 
de despotismo i, sobre todo, por el famoso contrato 
que entregaba la bahía de Samaná a los Estados 
Unidos de Norte-América. Una revolución ¡)opular, 
encabezada por el jeneral González, actual presi- 
dente de la república de Santo Domingo, lo der- 
ribó del poder a fines de 1873. Baez ha revelado 
un raro talento político, i ayudado de él i de sus 
grandes riquezas ha logrado ejercer en su patria 
una inmensa iutluencia. 

BAKO, pescador peruano. En 1824, el abate Mas- 
tai Ferreti, actual pontífice, visitaba las misiones 
de la América del Sur. Un dia que iba de Valpa- 
raiso al Callao en una goleta chilena, fué sorpren- 
dido por una violenta tempestad. La embarcación, 
arrojada contra las rocas, iba ya a perecer cuando 
otro barco de negros llegó a su socorro. El patrón 
del barco pasó a bordo de la goleta, i pidió per- 
miso para reemplazar al piloto. Después de gran- 
des dificultades, logró conducir la embarcación al 
puerto de Arica. Entonces el abate Mastai se in- 
formó del nombre de su libertador. Este era un 
pobre pescador llamado Bako. Al dia siguiente, el 
abate Mastai se dirijió a la cabana que habitaba el 
pescador en la orilla del mar, i le dejó una bolsa 
que contenia 400 pesos. Cuando llegó al poder su- 
premo, el cardenal Mastai se acordó de Bako, i por 
medio del jefe de las misiones le hizo entregar su 
retrato i una suma igual a la anterior. Pero desde 
1824 el activo i laborioso pescador habia utilizado 
con fruto el donativo del abate Mastai Ferretti, de- 
dicándose al comercio del sahtre, jénero que abunda 
en el Perú, i con las grandes riquezas que adquirió 
habia sustituido a su antigua cabana una casa 
magnifica, que ofrecia a su vejez todas las comodi- 
dades necesarias. Bako, profundamente conmovido 
con este recuerdo del Santo Padre, construyó en 
el punto más elevado de sus posesiones una ca- 
pilla, donde colocó el retrato del Pontífice. 

BALBOA (Juan), primer doctor criollo que se 
graduó en la Universidad de San Marcos de Lima. 

BALCARCE (Antonio González), uno de los 
grandes soldados de la independencia de América. 
Nació en Buenos Aires en 1774. Entró de cadete en 
el cuerpo de los Blandengues de Buenos Aires, i, 
mui joven aún, se mezcló en los asuntos militares 
de su país, formando parte del cuerpo destinado a 
protejer el territorio contra las invasiones de los 
indios, bajo las órdenes i provechosa enseñanza de 
su padre, que tuvo a su cargo largo tiempo el 
mando de las fronteras. El 5 de noviembre de 1807 
los ingleses tomaron por asalto a Montevideo. Allí 
fué hecho prisionero González Balcarce •, pero tal 
confianza inspiró a sus mismos enemigos, que los 
ingleses le encargaron fuese, bajo su palabra, como 
parlamentario a Buenos Aires a proponer al ejér- 
cito nacional un canje de prisioneros, i a recibir, 
para los que lo eran de los ingleses, los donativos 



i recuerdos de sus familias. El joven patriota cum- 
plió fielmente su misión; pero se rehusó el canje de 
prisioneros. A pesar de esto, Balcarce no vaciló en 
presentarse nuevamente en el campamento inglés 
para volver a ocupar el puesto de prisionero, a que 
la suerte de las armas le habia condenado. Embar- 
cado con sus compañeros de cautividad en los bu- 
ques ingleses, fué conducido a Inglaterra, y alki 
permaneció hasta la conclusión de la paz entre este 
país i España. Pasó entonces a la Península, a la 
que le unian estrechamente su orijen, los vínculos 
de la sangre i las alianzas de su familia, i tomó 
parte en la ardiente i memorable lucha de España 
contra los ejércitos de Napoleón. Vuelto a la Amé- 
rica del Sur a fines de 1809, se asoció, con el ardor 
de su edad i el entusiasmo de sus principios, al 
movimiento délas ideas de emancipación, de donde 
salió la revolución nacional de 25 de mayo de 1810. 
Nombrado mayor jeneral de la expedición que de- 
bió servir de auxiliar a la insurrección del Perú, 
Balcarce desplegó una actividad maravillosa para 
detener en todas partes la marcha i los movimien- 
tos del enemigo i tuvo la honra de inaugurar esta 
gran lucha con éxito, dando a su patria el primer 
dia de gloria con la victoria de Suyi)aclia i Cota- 
gaita. Hecho, poco tiempo después, comandante en 
jefe del mismo ejército, entró victoriosamente en 
la ciudad de la Plata ó Cliuquisaca, i fué nombrado 
su rejidor. Renunció espontáneamente la gran 
posición a que le habia llamado el reconocimiento 
de sus conciudadanos; i con diversa fortuna, mos- 
trando brillantemente lo mismo en la próspera que 
en la adversa, su actividad incansable i su valor, 
después de haber desempeñado las funciones de 
director ó presidente de la República en 1816, pasó 
a Chile a preslar sus servicios en el ejército de los 
Andes en el año siguiente. Allí ocupó el segundo 
puesto en el ejército, i se colocó, por consiguiente, 
bajo las órdenes del célebre libertador San Martin, 
su compañero de armas, su compatriota, su corre- 
lijionario i su amigo. Encargado más especial- 
mente del mando jeneral de la infantería, el briga- 
dier jeneral Balcarce la mandaba en la memorable 
jornada de Maypú, i contribuyó, con sus brillantes 
i eficaces esfuerzos, a inmortalizar en América l;i 
fecha del 6 de abril de 1818. Operó más tarde, en 
calidad de comandante en jefe del ejército del Sur. 
contra los españoles, dueños aún de la provincia 
de Concepción, a la que oprimían. Las hábiles dis- 
posiciones i atrevidas maniobras del jeneral Bal- 
carce obtuvieron el éxito más decisivo. Los espa- 
ñoles, arrojados paso a paso i batidos en todos los 
encuentros, fueron lanzados más allá de las fron- 
teras chilenas, i sus desmoralizados restos no tu- 
vieron más reíujio que el desierto. 

Tantos combates, tan grandes esfuerzos i fatigas, 
hablan arruinado su salud. Se vio precisado a soli- 
citar una licencia, la obtuvo i volvió a Buenos 
Aires. Antes de espirar el término de su licencia, 
el gobierno le invitó a que volviera a ejercer sus 
funciones activas i a preparar, en este concepto, 
un plan de defensa para la capital que la garanti- 
zase de la suerte i de las consecuencias de una 
próxima invasión de los españoles en el rio de la 
Plata. Tal cometido i semejante orden debían in- 
flamar el ardor patriótico de González Balcarce. 
Entonces se olvidó de sí mismo i puso mano a la 
obra-, pero cuando el 5 de agosto de 1819 acababa 
de firmar la correspondencia del dia, se vio repen- 
tinamente acometido de una debilidad. Se le llevó, 
según sus deseos, apresuradamente a su casa, i 
pocos instantes después espiró, dejando un re- 
cuerdo imperecedero de sus virtudes, de sus servi- 
cios i de su nombre. 



BALGA 



47 — 



BALGA 



BALCARCE (Blas), injeniero mejicano mui no- 
table por la extensión de sus conocimientos. Du- 
rante la guerra de intervención acompañó a Juárez 
>in carácter alguno oficial. Actualmente 'desempe- 
ña el ministerio de Fomento. Es uno de los más 
distinguidos miembros del partido liberal de Mé- 
jico. 

BALCARCE (Diego González), valiente coronel 
arjentino de la independencia, hermano de Anto- 
nio, Marcos i Juan Ramón Balcarce, que tomaron 
una parte tan activa en la independencia america- 
na. Murió enTucumán en 1815. Era entonces jefe 
del rejiniiento de dragones de la Patria. 

El jeneral arjentino Marcos Paz, hablando de 
este distinguido jefe en sus memorias, dice : « mu- 
rió universalmente sentido del pueblo i del ejército. 
Solicité en nombre de mi rejimiento la permi- 
sión de usar luto por dos meses i se me conce- 
dió, lo que todos los oficiales hicieron con la me- 
jor voluntad. » 

Sus funerales fueron suntuosos; asistieron a 
ellos a porfia los ciudadanos i los diputados del 
Congreso como particulares, fuera de los oficiales 
del ejército. El vicario castrense, canónigo Gor- 
riti, pronunció su oración fúnebre. 

BALCARCE (Florencio), poeta arjentino ; falle- 
ció en Buenos Aires a la edad de veinte i un 
años. Hijo del jeneral .Vntonio González Balcarce, 
vencedor en Cotagaita i en Suipacha, nació en 
Buenos Aires en 1818. Era todavía alumno de la 
Universidad cuando partió para Francia en abril 
de 1837 : entonces escribió sus sentidos adioses a 
la patria, tan llenos de nobleza como de presenti- 
mientos de muerte. Mediante su permanencia en 
Paris, oyó las lecciones de Saint-Hilaire. A más 
de sus poesías, dejó manuscritos i acabados los 
trabajos siguientes : una traducción del Curso de 
filosofía de Laromiguiere ; una novela tomada de 
un suceso referido en la historia antigua del Rio 
de la Plata : una traducción del drama de Dumas, 
Catalina Ilowanl, i muchos artículos orijinabís 
publicados sin su nombre en los diarios. En 1869 
se publicó en Buenos Aires una pequeña edición de 
sus poesías. Su mucha contracción al estudio le 
ocasionó la enfermedad de que murió en aquella 
capital el 16 de mayo de 1839. 

BALCARCE (Juan Ramón), jeneral arjentino. Na- 
ció en Buenos Aires en 1773. A los diez i seis años 
(1789) entró en la carrera militar como cadete del 
cuerpo de Blandengues que mandaba su padre, co- 
mandante jeneral de la frontera de Buenos Aires, 
i en 1793 fué ascendido al grado de alférez de dicho 
cuerpo. Teniente de 1799 a 1804, fué promovido a 
ayudante mayor del rejimiento de voluntarios de 
Tucuman, i el año siguiente se le confirió el título 
de comandante jeneral de armas en dicha ciudad, 
i en 1807 como ayudante de órdenes del virey 
Santiago Liniers,tomó una parte mui principal en 
el desalojo de la ciudad por las tropas inglesas. 
En noviembre de 1808 fué nombrado sárjenlo 
mayor de caballería i ti-niente coronel el 5 de enero 
de 1809. Tomó parte en la famosa batalla de Tu- 
cuman el 24 de setiembre 1813, i esta ciudad le 
nombró su representante en la Asamblea jeneral 
constituyente que se instaló en Buenos Aires. 
En 1814 ascendió a coronel del rejimiento de volun- 
tarios de la frontera de Buenos Aires, i al anuncio 
de una fuerte expedición española al Rio de la Pla- 
ta, se le confirió la comandancia jeneral de las mi- 
licias de campnña.que organizó i disciplinó en seis 
rejimientos. El 14 di''inayo de 1816 ascendió a co- 



ronel mayor i en 1818 se le nombró gobernador 
intendente de Buenos Aires, puesto que renunció 
poco después. El 6 de mayo de 1820 se le elijió,en 
reunión popular, gobernador de Buenos Aires, 
cargo que resignó ocho dias después en el cuerpo 
municipal i, disgustado del orden de cosas existen- 
te, emigró a Montevideo, de donde regresó cuando 
se estableció una autoridad legal, i aceptó el mando 
de una brigada de caballería. En 1821 recibió el se- 
gundo premio militar sancionado por la lejislatura 
de la provincia de Buenos Aires para los que ha- 
blan combatido por la independencia, i justaiíientc 
satisfecho de tan honrosa distinción se retiró a la 
vida privada. En 1824, Balcarce fué nombrado re- 
presentante al Congreso jeneral constituyente, por 
la provincia de Buenos Aires, i concurrió a la apro- 
bación del primer tratado de amistad i comercio 
con el reino unido de la Gran Bretaña. En 1827 
fué disuelto el Congreso, i se le nombró ministro 
secretario de los departanumtos de Guerra i Ma- 
rina, estando la República en guerra con el Brasil, 
i reteniendo el ministerio, fué nombrado en ju ¡io 
de 1828, primer ministro plenipotenciario cerca 
del emperador del Brasil, i el 27 de agosto firmó 
con sus colegas, en Rio Janeiro, la convención pre- 
liminar de paz, que constituyó la provincia de >Ion- 
tevideo en Estado independiente. 

Después de cuarenta i cuatro años de vida pú- 
blica, en los cuales habia visto bajar al sepulcro 
sucesivamente, combatiendo gloriosamente por la 
patria, a cinco de sus hermanos, el brigadier je- 
neral Juan Ramón Balcarce, fué nombrado el 12 de 
diciembre de 1832, por once lejislaturas, goberna- 
dor i capitán jeneral de la provincia de Buenos 
Aires, encargado de las Relaciones exteriores de la 
República e inauguró una política de conciliación 
entre los partidos que dividían el país, contra la 
cual protestó Juan Manuel Rosas, sublevando toda 
la campaña, donde ejercía grande influjo, i encen- 
diendo la guerra civil. En tales circunstancias, 
Balcarce, para evitar la efusión de sangre arjen- 
tina, prefirió hacer dimisión del mando ante la le- 
jislatura, i se retiró a la provincia de Entre-Rios, 
donde permaneció con su familia hasta su falleci- 
miento. 

BALCARCE (Marcos González), ilustre soldado 
arjentino de la independencia. Fué hecho prisio- 
nero en 1807 por los ingleses, en el asalto de 
Montevideo, i conducido a Inglaterra, continuó 
preso hasta la paz entre dicho país i España. Pa- 
sando entonces a la Península, combatió contra los 
franceses. Regresó a Buenos Aires, ien 1813 mandó 
el cuerpo de auxiliares que fué a Chile. Se encon- 
tró en los combates de Yerbas Buenas i Cuchacitr- 
cha, distinguiéndose siempre por su valor. Murió 
en Buenos Aires en 1832, siendo representante de 
la provincia. 

BALCARCE (Mariano), diplomático arjentino. 
Nació en Buenos Aires en 1808, de una familia 
que ha ilustrado su nombre en los anales de la 
independencia americana. Hizo su primera educa- 
ción en la capital de la República arjentina, i la 
completó después en Europa. Mui joven fué agre- 
gado a la legación enviada a Inglaterra por el go- 
bierno de su país a cargo de Manuel de Sarratea. 
Desde entonces hasta el presente, en que repre- 
senta a su patria cerca de varias cortes europeas, 
ha hecho escala por escala la carrera diplomática i 
es el ciudadano arjentino que ha desempeñado más 
largos años empleos de esa naturaleza. En 1832 
contrajo matrimonio con la hija única del ilustre 
jen'^ral San Martin i poco d'^spies hizo un viaje 



BALLI 



— 48 



BALMA 



a América ; visitó entonces, ademas de su patria, 
la república chilena, donde fué calorosamente aco- 
jido. Salvo algunas breves interrupciones, ocasio- 
nadas principalmente por la tiranía que bajo el 
gobierno de Rosas asoló a su país i por motivos 
particulares, Balcarce ha representado constan- 
temente, desde hace más de cuarenta años, a su pa- 
tria en el extranjero; i en tal carácter ha prestado 
a la Confederación arjentina servicios de mucha im- 
portancia. Ademas de numerosas i delicadas comi- 
siones diplomáticas llevadas a cabo con mucho tino 
e intelijencia, Balcarce ha sido autor de un tratado 
con España, tratado que sancionó el principio de 
nacionalidad invocado por el gobierno de Buenos 
Aires, i ha contribuido en mucha parte a esa increí- 
ble emigración europea que puebla anualmente las 
orillas del Plata. En este sentido el actual minis- 
tro arjentino en Paris ha sido un trabajador infa- 
tigable. El conocimiento que Europa tiene de las 
hermosas riberas del Plata se debe a su celo i a 
las oportunas publicaciones que sobre la materia 
ha hecho en los más autorizados órganos de la 
prensa europea. Balcarce es un diplomático que 
honra a su pais i a la diplomacia americana entera, 
por su talento, por su tino, por la respetabilidad de 
su carácter i hasta por los detalles exteriores de 
su vida, detalles que tanto influyen en las relacio- 
nes diplomáticas de los pueblos. 

BALCÁRCEL (Blas), matemático mejicano. Ha 
sido ministro de Estado bajo la administración de 
Lerdo de Tejada. 

BALDWIN (Abrahan), miembro de la Conven- 
ción que dictó la constitución de los Estados Uni- 
dos del Norte, nacido en 1754 i graduado en Yale, 
en 1772. Fué miembro de la lejislatura de Jeorjia 
i el que más empeño tomó para fundar la Univer- 
sidad de ese Estado. En seguida figuró como miem- 
bro del Congreso federal i después como senador 
desde 1786 hasta 1807, año de su muerte. Poseia 
extensos conocimientos i como político fué consi- 
derado por su lealtad, firmeza, moderación i labo- 
riosidad. 

BALDWIN (Thosh), doctor americano, nacido en 
Norwich (Gonnecticut) en 1755. Era a la vez polí- 
tico i ministro bautista; figuraba a fines del siglo 
último como uno délos miembros más conspicuos 
de su clase en la Nueva Inglaterra. Descuidada su 
primera educación, él solo, por medio del estudio i 
de la contracción alcanzó buena reputación como es- 
critor i como orador. De Norwich, donde se habia 
establecido al principio, pasó a Boston, siendo ele- 
jido en este lugar varias veces miembro de la lejis- 
latura i de la Convención que debía revisar la cons- 
titución del Estado. Murió en 1825, a la edad de 
setenta i un años. 

BALLESTEROS (José María), soldado distinguido 
de Nicaragua i jeneral en jefe del ejército. 

BALLIVIAN (Adolfo). Nació en la ciudad de La 
Paz el 17 de noviembre de 1831. Fué hijo del céle- 
bre jeneral Ballivian, presidente de Bolivia. Desde 
mui joven tomó parte en las luchas políticas de 
su país, habiendo pasado en el ostracismo la ma- 
yor parte de su vida. Cuando Linares subió al 
poder, empezó verdaderamente la vida pública de 
Ballivian. Fué en aquella época diputado al Con- 
greso, puesto en el cual mereció el aprecio de sus 
conciudadanos. Después volvió al destierro J resi- 
dió en el extranjero por algunos años. Última- 
mente triunfó su candidatura para presidente de 



la República en las elecciones de 1873. Murió en 
1874, siendo presidente de Bolivia. 

BALLIVIAN (José). Uno de los hombres más no- 
tables de Bolivia i sin disputa su primer soldado. 
Nació en La Paz en mayo de 1804 de una familia 
distinguida. En sus primeros años fué cadete efíi el 
ejército español; pero, cuando cumplió los diez i seis, 
convencido de la justicia de la causa americana, 
dejó esas filas para incorporarse en las de la pa- 
tria. Bajo las órdenes de Lanza, hizo largas i ter- 
ribles campañas, en las cuales más de una vez es- 
tuvo a punto de ser fusilado por los realistas. Des- 
de entonces en su vida militar fué ganando junto 
con nuevos grados una reputación merecida de un 
valor i de una actividad sin ejemplo. Tomó parte 
en las primeras luchas intestinas que siguieron a 
la caida del jeneral Sucre, i con el grado de coronel 
hizo, bajo las órdenes de Santa Cruz, la campaña 
del Perú en 1835. Sobre el campo de batalla de Ya- 
nacocha fué ascendido a jeneral. Después de la 
caida de Santa Cruz, Ballivian tuvo que emigrar 
a consecuencia de una desgraciada tentativa re- 
volucionaria contra el presidente Velasco. Volvió 
en setiembre de 1841 para llevar a cabo una de 
las más gloriosas acciones de la historia boliviana. 
Obtuvo la espléndida victoria de Ingavi (18 de no- 
viembre de 1841) contra el ejército peruano, man- 
dado por el presidente Gamarra, que contaba una 
fuerza casi doblo a la que tenia bajo sus órdenes 
Ballivian. 

Este triunfo, obtenido de improviso, la audacia 
con que ganó al ejército para ceñirlo de laureles, 
la misma situación política del país, rara i especial 
en aquellos dias, lo llevaron a la presidencia de la 
República. En los últimos dias del 47 fué derroca- 
do de este puesto por la revolución que encabezó 
el jeneral Belzu. La proscripción siguió a la des- 
gracia del caudillo, quien después de permanecer 
en Chile algún ^tiempo, fué a morir a Rio de Ja- 
neiro en 1852. 

BALLIVIAN (Mariano). Nació en la ciudad de 
la Paz (Bolivia), en 1810. Es actualmente jeneral 
de los ejércitos de esta República. Pertenece a 
una de las familias que han hecho más papel en la 
historia política de este país; i se ha encontrado 
en casi todas sus campañas importantes, desde 
Santa Cruz hasta la fecha. Ha desempeñado altos 
puestos públicos, dando en todos ellos pruebas de 
intelijencia, moderación i patriotismo. En 1873 
fué nombrado ministro de la Guerra bajo la admi- 
nistración de su sobrino Adolfo Ballivian.] 

BALLIVIAN I ROJAS (Vicente). Nació en la ciu- 
dad de la Paz (Bolivia), en 1810 ; miembro de una 
de las familias más conocidas del país. Ha publi- 
cado una obra titulada Archivo boliviano, que con- 
tiene documentos interesantísimos sobre la antigua 
historia de Bolivia. Con ella ha prestado un ver- 
dadero servicio a la literatura i bibliografía ame- 
ricanas. En 1870 fué nombrado ministro diplo- 
mático de su pais en Francia, puesto que desempeñó 
dos años. Actualmente reside en la ciudad de su 
nacimiento. 

BALMACEDA (Francisco), sacerdote chileno. 
Nació en Santiago en 1772. Descendiente de una 
de las familias ilustres de Chile, recibió una edu- 
cación correspondiente a su clase. Después de ha- 
ber aprendido las primeras letras, entró a hacer 
sus estudios superiores al colejio de San Carlos, 
donde su aplicación, juicio i talento le merecieron 
una corona literaria con que no quiso adornar 



BALTA 



— 49 — 



BANCR 



sus sienes. Joven ya, resolvió entrar de lego al 
convento de San Francisco, para que su madre 
ilistribuyera su patrimonio en obras de beneficen- 
ria, i fué necesario valerse de su confesor para 
apartarle de este propósito. Dominado siemj»re 
por el pensamiento de consagrarse al bien do la 
humanidad aflijida, abrazó más tarde el estado 
eclesiástico. Iniciado en el presbiterado por el ilus- 
tn'simo Maran, no perteneció en lo sucesivo a su 
familia, sino a la iglesia i a los pobres. La limosna 
fué en él una necesidad; i todos los productos de 
sus cuantiosas entradas los destinaba al alivio de los 
pobres i de los enfermos; él los buscaba con so- 
lícito empeño en las cárceles, en los hospitales i en 
todos los asilos de la miseria. El hospital de mu- 
jeres de San Francisco de Borja le mereció los 
más solícitos cuidados : cedió a él todas sus rique- 
zas, i sirvió de capellán del mismo establecimiento. 
Por sus manos servia el caldo a las enfermas, 
permaneciendo entretanto de pié con los brazos 
cruzador delante de sus camas; i cuando alguien 
le invitaba a sentarse, él contestaba con santa 
hilaridad : « No es justo que mientras mis seño- 
ras sufren, el criado esté descansando. » Ha- 
biendo entregado un dia al tesorero del hospi- 
tal unos muebles que le quedaban i hasta las 
cucharas de su mesa para que se remediase' cieida 
necesidad, aquel caballer.), lleno de admiración, le 
dijo : « Pero, señor don Francisco, esto es dema- 
siado : » a lo que él dio esta orijinal contestación : 
n Señor tesorero, ¿cuando V. tomó una esposa le 
reservó algo de lo que poseía? juies así, señor, yo 
lambien me he desposado espiritualmente con es- 
tas pobrecitas; déjeme V. darles cuanto tengo. » 
En el desempeño de sus funciones sacerdotales era 
Balmaceda sumamente puntual i severo. Con este 
motivo Se levantaba todos los dias al amanecer, 
rezaba sus oraciones i se dirijia a la catedral 
para decir su misa ; después que la celebraba, iba 
a ocupar el lugar más incómodo de la sacristía i 
ahí permanecía horas enteras ocupado en confesar 
especialmente a los pobres i a los niños. Como 
los cenobitas más austeros maceró su carne i mar- 
tirizó sus miembros. Cerca de catorce años vivió 
sin más aumento que un poco de legumbres coci- 
das con ligua i sal ; i hasta su última enfermedad 
mantuvo un cilicio ceñido a la cintura i piernas. 
Este santo .sacerdote, semejante en su caridad a 
San Vicente de Paul, murió el 2 de noviembre 
de 18i2. 

BALMACEDA (José Manuel), político chileno. 
Nació en Santiago en 1838. Educado en el Semina- 
i'io conciliar, se ha incorporado más tarde con 
enerjía en las filas liberales, contra lo que pudo 
esperarse de su primitiva educación. Como orador 
i como político se dio ventajosamente a conocer 
en el Club de la Reforma. Después ha sido electo 
diputado al Congreso nacional por dos períodos 
consecutivos. Balmaceda es un orador de por- 
venir. 

BALTA (José), jefe del ejército peruano. Nació 
en Lima en 1816. Hizo sus estudios en la escuela 
militar. Entró de subteniente en setiembre de 1833 
al batallón de Piquiza. En 1835, Salaverría, de 
quien Palta era particularmente querido i esti- 
mado, lo ascendió al empleo inmediato, i a fines 
del mismo año fué ascendido a capitán por un he- 
cho de armas en que Balta se distinguió por su 
rara serenidad i valor. Hecho prisionero en Soca- 
baya, fué confinado a Santa Cruz de la Sierra, en 
BoHvia, donde permaneció d-sterrado por espacio 
de dos años. Regresado al Perú en 1835, fué des- 

DICC. BlOGí;. 



tinado al batallón de la lejion Peruana, del qu(; 
pasó al Hugylas, i entró en acción el 20 de enero 
de 1833, en la batalla de Ancacho contra la confe- 
deración, obteniendo sobre el campo de batalla el 
grado de sárjenlo mayor, del que fué ascendido 
al empleo efectivo en 1842 i nombrado cuarto jefe 
del batallón de Tungay. Ascendió a comandante 
en octubre de 1848. En 1851 obtuvo el grado de 
coronel ; i en 1852 la efectividad del empleo. Las 
cualidades que distinguieron al coronel Balta como 
jefe instructor le crearon una merecida reputación 
de intelijencia i de pericia militar. En 1855 el co- 
i'onel Balta tomó parte activa i se hizo digno de 
mención notable, en la batalla de la Palma, des- 
pués de la cual se alejó de la vida activa del servi- 
cio militar. Vencedora la revolución que derrocó 
el gobierno de Pezet en 6 de noviembre de 1865, 
el coronel Balta fué nombrado ministro de Gueriu 
i Marina; pero al entronizarse la dictadura, que 
Balta rehusó reconocer i aceptar, hizo en el acto di- 
misión de su cartera. Tomó después parte en el com- 
bate del Callao el 2 de mayo de 1866. Terminada !a 
cuestión española, se mezcló activamente en la polí- 
tica de su país, por lo cual fué desterrado a Chile. 
De allí regresó para volver a combatir la adminis- 
tración de Prado, hasta el 7 de enero de 1868, dia de 
la batalla de Chiclayo. El coronel Balta fué elevado 
a la alta jerarquía de presidente de la República 
del Perú, por elección unánime del pueblo, en 2 
de agosto de 1868. Pocos dias antes de terminar 
su período (26 de julio de 1872;, fué apresado por 
el coronel Gutiérrez, que se habia declarado jefe 
de la nación, i en medio del conílicto a que este mo- 
tín dio lugar, fué asesinado en un cuartel. Siendo 
presidente de la República del Perú, decretó los 
siguientes ferro-carriles : de Lima a Jauja; de 
Piícasmayo a Cajamarca ; de Arequipa a Puno; de 
Trujillo a Pedregal; de Chimbóte a Huaraz; de Ju- 
liana al Cuzco; de Paita a Piura; de Zea a Pisco; 
de lea a Moquegua; de Lima a la Magdalena. Cons- 
truyó ademas el famoso palacio de la Exposición 
i el puente Balta, que uno dos barrios populosos 
de la capital. Fundó el pueblo de Ancón, i decretíi 
la construcción de la dársena del Callao. No hai 
pueblo del Perú que no tenga que recordara Balta 
por una capilla, una escuela, un puente o alguna 
otra obra de utilidad pública. 

BALTA (Juan Francisco), soldado peruano de 
la independencia, notable por sus dotes como jefe 
de cuerpo. Durante mucho tiempo estuvo dedicado 
ala agricultura; mas, nombrado presidente del 
Perú su hermano José, éste lo llamó al ministerio 
de la Guerra, i desde ese puesto contribuyó a dar 
impulso a las medidas de progreso que distin- 
guieron la administración de aquel. 

BAMBAREN (Celso), distinguido médico con- 
temporáneo del Perú. Ha publicado varios traba- 
jos profesionales importantes. 

BANCROFT (Aaron), ministro unitario de Nueva 
Inglaterra, nacido en 1755. Publicó una vida de 
Jorge Washington. Murió en 1839. 

BANCROFT (Jorje), hombre político e historia- 
dor americano. Nació en 1800 en el Estado de Mas- 
sachusetts. Hijo de un sabio doctor en teolojía, 
fué educado en la célebre escuela de Exeter en el 
Nuevo Ilampshire, i más tarde en la Universidad 
de Harvard, donde sufrió a la edad de diez i sieíe 
años un examen, en cuyos ejercicios se distinguió de 
una manera brillante. Alcanzó una subvención con- 
siderable, i fué a complet-ar su educación en Eu- 

4 



BANIS 



— 50 — 



BAQUE 



ropa. Pasó dos años en la Universidad de Tio- 
tingn, que en 1820 le confirió el diploma de doctor 
en filosofía; i fijándose después en Berlín, se rela- 
cionó con llegél, llumboldt, Savigny, Varnagcn i 
otras notabilidades literarias. Después de recorrer 
diferentes i)urtes de Alemania i de Italia, creán- 
dose en todas ellas honrosas relaciones, perma- 
neció algún tiempo en París i Londres, i volvi('» 
en 1822 a su patria. Noml)rado en seguida profesor 
de lengua griega en la Universidad de Harvard, i 
sintiéndose como ahogado en el ejercicio de sus 
modestas funciones, ensayí), con la ayuda de uno 
de sus amigos, reformar el defectuoso sistema de 
lejislacíon americana, sustituyéndolo con los méto- 
dos más adelantados que había visto practicar en 
el antiguo continente. Fundó en Northampton un 
establecimiento pedagójico, rodeándose de profe- 
sores alemanes de mucho méi-ito; pero las preocu- 
paciones que tuvo que combatir i los celos de las 
casas rivales le disgustaron de su empresa, i con- 
virtió hacia las cuestiones políticas toda la activi- 
dad de su intelijencía. Dejó, pues, a Northampton 
para establecer su residencia en Springfield (1826), 
i dio al partido democrático tantas pruebas de ad- 
liesion en sus discursos públicos i en sus artículos 
de poléndca en los periódicos, que fué llamado en 
1833, a desempeñar en Boston el puesto lucrativo 
de receptor de aduanas, que conservó hasta 1841 . V.n 
(»ste primer período de su vida se hizo conocer tam- 
bién por trabajos puramente literarios. Completo la 
reputación de Brancrol't la aparición de su notable 
Historia de los Esleídos Unidos desde el descubri- 
miento de America hasta nuestros días, publi- 
cada en Boston, en seis volúmenes en 8», desde ISkk 
a 1855. Esta obra, anterior a los traliajos de Pres- 
cott, i la primera que trata de la historia ameri- 
cana de la manera amplia i filosófica de la escuela 
moderna, basta por sí sola para colocar a su autor 
entre los escritores más eminentes de su país. 
Después de haber desempeñado en 1844 las fun- 
ciones electivas de gobernador del Estado de Mas- 
sachusetts, Bancroft fué nombrado al año siguiente 
ministro de Marina por el presidente Polk,i señaló 
su corta administración con el establecimiento de 
un observatorio en Washington i de una escuela de 
marina en Annapolis. A fines de 1860 cambió esta 
cartera por la embajada de Inglaterra, i aprovechó 
su estancia en este país para completar sus inves- 
tigaciones sobre el periodo relativo a la insurrec- 
ción de las colonias. Reemplazado en 1849 por 
Lawrence, se fijó en Nueva York i volvió a consa- 
grarse a sus trabajos favoritos. El resultado de sus 
recientes investigaciones apareció en 1860 en su 
Historia de la revolución de América. Bancroft es 
uno de los principales colaboradores de \si Northern 
American Revicw., uno de los órganos más acredi- 
tados de la prensa literaria de los Estados Unidos. 

BANDEIRA DE MELLO (Ff.i.ipe), teniente jenc- 
ral brasileño, nacido por los años de 1608. Durante 
más de veinte años sirvió en los ejércitos del reino 
i en las guerras del Brasil, Flandes e India, así 
como en las fronteras de Algarve i de Beira, ocu- 
pando los puestos de capitán de infantería i de go- 
bernador de la plaza de Almeida durante la guerra 
entre España i el Portugal, con motivo de la pro- 
clamación de don Juan IV. Destinado después al 
Brasil, su patria, sostuvo en Parahiba un com- 
bate con la escuadra holandesa, siendo hecho pri- 
sionero por fuerzas infinitamente superiores. En 
1648 contribuyó a la derrota completa de los ho- 
landeses. Murió en Pernambuco en 1655.-; 

BANISTER (Juan), botánico i escritor científico 



de Virjinia, que vivió cerca de Jamestown i murió 
por haberse caído de una roca, hacia fines del si- 
glo xvn, pues la fecha es incierta. Sus producciones 
])rincipales son : un catálogo de plantas, publicado 
en 1693, i observaciones sobre las producciones 
naturales de Virjinia i de Jamaica, donde habia 
residido algún tiempo. 

BANKS (NATiiAMEL),jeneral americano. Nació en 
Massachusetts en 1816. De condición modesta, me- 
diante un trabajo asiduo i una constante dedica- 
ción al estudio, ha logrado figurar en su país en 
primera línea, lia sido periodista, diputado al 
Congreso de Massachusetts, presidente de esa cor- 
poración i gobernador del Estado. Ha sido candi- 
dato para la presidencia de la Union, i durante la 
guerra de esclavitud, prestó en los ejércitos de esta 
mui buenos servicios, contribuyendo con su valor 
i pericia a la derrota completa de los confede- 
rados. 

BAPTISTA (Mariano). Nació en Sucre (Bolivia). 
eii 1830. Desde mui joven se dedicó a la carrera 
pública, desempeñando algunos puestos en la ad- 
ministración. Aplaudido en la tribuna, ha sido 
varias veces diputado, presidente de la Asamblea 
en 1873, consejero de Estado i últimamente mi- 
nistro del Interior i de Relaciones exteriores, al 
lado del presidente Adolfo Ballivian. Su honra- 
dez política le ha merecido justos clojios, pues 
no ha sido solo de palabras, sino que la ha hecho 
l)ráctica i efectiva más de una vez. Cuando cayó 
del poder Linares, el único que lo acompañó al 
ostracismo fué Baptista : de esta noble acción nace 
el respeto político que ha merecido de sus com- 
patriotas. 

BAQUEDANO (Fernanoo), jeneral chileno. Na- 
ció en Santiago en 1794. í'rincipió su carrera 
de soldado distinguido, circunstancia que le honra 
altamente, pues pudo elevarse después á la úl- 
tima escala de la milicia. En clase de tal sentó 
plaza en 1808 en la compañía de dragones de la 
reina, pasando de sárjenlo a la gran guardia en 
1812. Hizo las dos campañas del sur de la Repú- 
blica en la guerra de independencia. La primera 
desde 1813 hasta la batalla de Rancagua en 1814: 
i la segunda desde 1817 hasta 1818. En aquella se 
encontró en las siguientes funciones de guerra : 
Yerbas-Buenas; San Carlos; ataque de Talca- 
huano; sitio de Chillan; ataque de la villa de 
Quirihue; id. de Cauquénes; id. de Gomero; asalto 
del Quilo, en que recibió una herida de bala en 
una pierna; acción del Roble; paso del Maule, á 
las órdenes del sárjenlo mayor Enrique Cam 
pino; ataque de los tres-Montes, de QuchereguaS; 
i gloriosa derrota de Rancagua. En la segunda 
campaña se halló en la batalla de Chacabuco, por 
la que obtuvo una medalla de plata, como te- 
niente primero de artillería; asalto de Talcahuano 
(6 de diciembre de 1817); sorpresa de Cancha- 
Rayada, i batalla de Maipú, por la que le fueron 
concedidos una medalla i un cordón de plata. En 
1823 marchó al Perú bajo las órdenes del jeneral 
Francisco Antonio Pinto, e hizo aquella campaña 
hasta 1824 en que volvió a Chile. Hizo también 
la campaña del ejército restaurador del Perú en 
1838; habiéndose encontrado en la acción de la 
portada de Guias i en la batalla de Yungai, en la 
cual recibió una pequeña herida, i obtuvo por 
ella una medalla de oro. A esta fecha era ya 
coronel efectivo i comandante en jefe del reji- 
miento de cazadores a caballo. En 2 de abril de 
1839 fué ascendido a jeneral de brigada. En oc- 



BARAL 



— 51 — 



BARAN 



tabre de 1862, cuando falleció en Concepción, Ba- 
ijuedauo contaba ya sesenta años de buenos sei- 
viciüs. 

BAQUEDANO (Manuel), coronel chileno, hijo 
del precedente. Comenzó nmi niño la carrera mi- 
litar en la campaña que el ejército chileno hizo 
en el Perú en 1838. Se ha distinguido siempre por 
su heroico valor, i a él se debe en gran parte la ren- 
dición de los indios de Arauco. Actualmente, con el 
grado de coronel efectivo, es primer jefe del escua- 
(h'uii de cazadores a caballo, que sirve de escolta 
al presidente de la República. 

BAQUIJANO I CARRILLO (José), conde de Villa 
Florida, miembro del Su[>remo (Jonscjo de Estado 
en España, gran cruz de Carlos III, oidor de la au- 
diencia de Lima, juez de alzadas del Consulado i 
tribunal de minería, auditor de guerra, juez direc- 
tor de estudios de la universidad de Lima. Peruano 
mui distinguido i notable jurisconsulto ; floreció 
a principios de este siglo. 

BARABILFANO (Patricio de). Hijo de Buenos 
Aires. Siguió la carrera del comercio i residió mu- 
chos años en Méjico i en los Estados Unidos. Era 
enlusiasta admirador de los americanos que se ha- 
blan si-ñalado por sus talentos i por su amor a la 
libertad. Movido de este sentimiento, promovió en 
1835 la reimpresión de las cartas de Jacobo Orti I 
traducidas por Antonio Miralla. Murió en Buenos 
Aires poco tiempo después. 

BARALT (Rafael María), académico de número 
de la Real española. Nació en Maracaibo (1810), 
territorio de la -ntigua capitanía de Costa Firme, 
hoi República de Venezuela, país sujeto entonces a 
l;is leyes de la Península española. Al finalizar la 
guerra de independencia, en 1821, Maracaibo se 
unió a la república •, en aquella no tomó parte Ba- 
ralt, i)ues tan solo contaba once años de edad. 
Cuando las guerras civiles se sucedieron en aquel 
territorio, creyó debia abandonar la pacífica carrera 
del foro, que seguia en Bogotá, por la de las ar- 
mas, i abrazando ésta con el entusiasmo propio 
de su juventud, llegó a ser capitán de artillería, te- 
niente de injenieros, i posteriormente jefe de sec- 
ción del ministerio de Guerra i Marina en Cara- 
cas. Hizo un viaje a Paris i publicó la historia de 
>u |)atria, obra de grande importancia para la je- 
ueral de América, i de inestimable valor para su 
país, en donde desde entonces fué mui popular 
i'l nombre de Baralt. 

En 18'i2-se le dio una comisión diplomática cerca 
lie Inglaterra i España. Ignoramos cuál fué su objeto 
i cuál el comportamiento de nuestro autor ; lo que 
si sabemos es que se quedó en 1843 en la Penín- 
sula, haciendo valer sus derechos a la nacionalidad 
española. Tomó parte en la coalición i obtuvo un 
modesto empleo, inferior a su mérito literario, en 
Sevilla. Le renunció al poco tiempo, con el fin de 
dedicarse, como escritor político, a hacer la oposi- 
ción al partido moderado i contribuir a la organi- 
zación del puritanismo. No logrando buen éxito 
sus proyectos ni realización sus esperanzas políti- 
cas, ingresó en las filas del partido avanzado. Des- 
pués de los sucesos de julio de 1854, Baralt fué 
nombrado administrador de la Imprenta Nacional 
i redactor de la Gazeta de Madrid, cargo que 
ejerció unos dos años. Sus obras principales son : 
fíesúmen de la Historia antigva i moderna de 
Venezuela; Diccionario de^galicisrnos, ó sea de las 
voces, locuciones i j rases de la lengua francesa 
ijue se han introducido en el habla castellana mo- 



derna, con el juicio crítico de las que deben adop- 
tarse, i la equivalencia castiza de las que no se 
hallan en este caso, con un prólogo de Hartzen- 
busch, Madrid, 1855; su discurso de recepción en 
la Academia española sobre la vida i obras del mar- 
ques de Valdegamas ; varias poesías premiadas en 
concurso público. Murió en 1860. 

BARANDA (Pedro Sainzde), distinguido marino 
mejicano. Nació en Canq)eche en 1787. Se le envió 
por su familia a España a la edad de once años, 
para que adquiriese los conocimientos de marina, 
en la academia del departamento del Ferrol. Des- 
pués de un prolijo examen fué nombrado guardia 
marina, embarcándose el 18 de octubre de 1803 a 
bordo del navio San Fidjcncio, que salió a cam- 
paña en la escuadra al mando del valiente marino 
Domingo Grandallana, i en todos los combates que 
tuvieron lugar, se distinguió este marino. En la 
batalla de Trafalgar, acaecida el 21 de octubre 
de 1805, entre la escuadra combinada al mando de 
Gravina i Villeneuve i la inglesa al de Nelsdn, 
Baranda se hallaba a bordo del Santa Ana que 
dirijia Ignacio Álava. Sobre este punto se dirijió 
Coliingwood, que mandó una de las dos columnas 
de ataque, i quiso romper la línea aliada por la 
proa del Santa Ana; pero este buque maniobró 
diestramente, burlando los decididos esfuerzos del 
Royal Sovereign, que montaba el vice-almirante, 
hasta desarbolarse ambos navios. Entonces recibió 
este marino tres gloriosas heridas, que testifican su 
valoren aquel imperecedero hecho de armas, en que 
tronaron 4,000 cañones i se contaban 60 navios de 
línea durante la batalla. Por premio de su brava 
conducta en esa ocasión naval, fué nombrado en 
noviembre del mismo año alférez de fragata; pero 
no pudo continuar a bordo a causa de sus heri- 
das. En 1" de octubre de 1806 se embarcó de nuevo 
en el Príncipe de Asturias, i en 15 del mismo pasó 
al apostadero de Cádiz mandando la cañonera 
número 44, i en diversas veces se batió, distin- 
guiéndose principalmente en el combate sobre la 
costa de Chipiona, que dio por resultado el apre- 
samiento de ocho mil fusiles, mereciendo particular 
recomendación. 

También se halló el marino yucateco en las accio- 
nes jenerales de todo el ajiostadero que mandaba 
el brigadier José Mariano Ortega. Después bajó a 
tierra a hacer el servicio en las brigadas de artille- 
ría de marina. Con real licencia se embarcó en el 
])ailebot Centinela en marzo de 1808. líntró a la 
(juayra, i de allí pasó a Caracas con una impor- 
tante comisión ; de este punto a Cuba con el mismo 
objeto, i en fin a su país natal en junio. Con mo- 
tivo de la guerra entre España i l'rancia no quiso 
hacer uso de su licencia ilimitada, i ofreció al go- 
bierno sus servicios. Aceptó la oferta el capitán je- 
neral Benito Pérez, i le nombró comandante del 
pailebot ylníenor, con el qiie desempeñó arriesgadas 
comisiones en el golfo mejicano i Haití. Por real 
orden de 26 de febrero de 1815 pasó a. servir en 
comisión al cuerpo de injenieros, encargándose de 
las obras de fortificación en Campeche, desempe- 
ñando la comandancia de ellos en distintas ocasio- 
nes. A la época del restablecimiento de la constitu- 
ción en 1820, fué electo diputado a las Cortes de la 
monarquía, en compañía de Zavala, Guerra, Duque. 
Estrada i (iarcía Sosa. Después de ganada la inde- 
pendencia de Méjico, el supremo gobierno en 7 de 
setiembre de 1822 le destinó al departamento de ma- 
rina de Veracruz, en donde fué nombrado mayor je- 
neral de la armada, obteniendo el despacho de te- 
niente de fragata en 21 de junio de 1822, i en 13 de 
enero siguiente el de capitán. Son importantes sus 



BARBA 



52 — 



BARNE 



servicios en la loma del castillo de San Juan de Ulúa, 
últiaio baluarte del poder espafiol, i defendido leal- 
mente por los bravos hijos de Pelayo : contribuyó 
decididamente a aquel triunfo, en que se distinguió 
el jeneral Barragan, mandando la escuadrilla me- 
jicana, con la que bloqueó la fortaleza, e inq)uso a 
la contraria, que traia refuerzos, obligándola a vol- 
verse a la Habana. Objeto de la predilección de Ba- 
randa fué el reorganizar la marina mejicana, pero 
fué abandonado en su empresa por el gobierno. Pi- 
dió i obtuvo su retiro en 11 de febi'ero de 1826, 
aunque con repugnancia por parte del gobierno, 
que tanto se aguardaba de su valor, pericia, servi- 
cios i grandes conocimientos en la marina. El nom- 
bre de Baranda está escrito con letras de oro en 
el salón de sesiones del Congreso de Veracruz, en 
memoria de la victoria sobre San Juan de Ulúa. 
Retirado a la vida privada, sin pretensiones de nin- 
gún jénoro, fué nombrado jefe político, i coman- 
dante del partido militar de Valladolid. En todo 
esto prestó grandes servicios, trató de establecer 
una escuela lancasteriana, i estableció una máquina 
para hilados i tejidos de algodón, la primera de su 
clase que se introdujo en la República. En lósanos 
de 1834 i 35 fué nombrado vice-gobernador del Es- 
lado, con el mando de él, pero se le privó de aquel 
puesto por la fuerza, aunque resistió por deber i 
tuvo que volverse a su casa a la vida privada. En 
junio del año de 1837 fué nombrado prefecto de 
Valladolid. Falleció en Mérida el 16 de diciemjjre 
de 18^16. Su carácter era enérjico, i tenia mui 
vastos conocimientos en el ramo de marina; se dis- 
tinguia por su honradez, i su conversación era fá- 
cil i amena ; amigo también del epigrama i de la 
sátira inocente en que abundaba aquella, siempre 
animada con el recuerdo de grandes sucesos i de una 
vida inquieta, como las olas en que pasó sus prime- 
ros años, i en cuyo seno desempeñó tantos servicios. 

BARAYA (Amomo), jeneral colombiano que 
figuró en los primeros años de la independencia. 
Nació en San Juan de Jirón en 1791. Fué edu- 
cado en España donde abrazó la carrera de las 
armas. En 1810 fué uno de los miembros de la 
junta suprema de Santa Fé que preparó la inde- 
pendencia de Colombia. En 1813 ganó la batalla 
de Palacé, la primera batalla librada entre las 
fuerzas españolas i el ejército independiente de 
Nueva Granada. A consecuencia de su participa- 
ción en la guerra de independencia, cuando el bár- 
baro Morillo se apoderó en 1816 de Nueva Gra- 
nada, en nombre del rei de España, lía raya fué 
fusilado en la plaza mayor el 20 de julio, aniver- 
sario de la independencia. P"ué un noble carácter i 
un gran patriota. 

BARBALHO BEZERRA ( Agustín ) , gobernador 
interino de Rio de Janeiro i jefe de la capitanía de. 
Santa Catalina. 1629-1670. 

BARBALHO BEZERRA (Luis), mariscal de campo 
del Brasil i gobernador de la capitanía de Rio de 
Janeiro; nació en Pcrnambuco en 1601. Prestó 
servicios importantes contra los holandeses en 
América i contra los españoles en Europa. Murió 
en Rio de Janeiro en 1643. 

BARBARA (María), brasileña, esposa de un 
simple soldado i modelo de amor conyugal. I"ué 
cruelmente asesinada, junto a la fuente de Marco, 
en la provincia del Para, por la mano homicida 
que «^n balde pretendió manchar su castidad. P.e- 
signada, prefirió la muerte a la deshonra, i dio asi 
un noble ejemplo de amor conyugal. 



BARBOSA (Domingo), jesuita brasileño, natural 
de Bahía, procurador de su orden en Roma, i 
poeta latino. 1632-1685. 

BARBOSA (Felipe 13énicio), poeta brasileño del 
siglo xviii, nacido en Pernambuco en 1722. Se 
dedicó a la carrera eclesiástica i fué ordenado de 
presbítero en 1747. Murió afines del mismo siglo. 

BARBOSA (Mauricio), coronel del ejército chi- 
leno. Comenzó á prestar sus servicios en clase de 
cadete en 1833. En 1838 hizo la campaña de la 
restauración del Perú, bajo las órdenes del jeneral 
Búlnes. En la crisis política de 1851, hizo la cam.- 
paña del sur; i en 1859, siendo comandante del 
batallón n" 5, se encontró en el sitio de Talca i en 
la batalla de Cerro Grande. Este jefe ha hecho 
muchas campañas al interior de la Araucania i ha 
desempeñado otras comisiones de imijorlancia, ha- 
biendo sido én 1866 comandante jeneral de armas 
de la provincia de Coquimi}0. Es uno de los ofi- 
ciales más beneméritos del ejército de Chile. 

BARCELü (José Mahía) , abogado chileno. Na- 
ció en Valdivia en 1835. lia sido profesor del 
Instituto nacional, juez letrado de Ancud i de 
Valparaiso, i ministro de Estado en el departa- 
mento de Justicia, Culto e Instrucción pública en 
1873-1874. 

BARCENA (Mariano). Es un distinguido nalu- 
ralisla mejicano. Ha hecho últimamente una es- 
cursion científica al interior de su país, i después 
de ella ha d;i,do a luz una memoria en que se con- 
tienen interesantes datos sobre botánica, zoolojía 
i estadística de Méjico. 

BARD (Juan), médico americano; nació en líur- 
lington (New-Jerscy) en 1716 i murió en Pougli- 
kecfsie en 1799. En compañía del Dr. Middleton 
hizo la primera disección que se recuerda en 
América (1750). Fué varias veces presidente de la 
Sociedad Médica de Nueva York. 

BARD (Samuel), médico de los Estados Unidos, 
hijo do Juan Paríí. Nació en Füadelfia en 1742 i 
murió en 1821. Escribió varias obras notables, 
relativas a su profesión, i debidos principalmente 
a sus esfuerzos se fundaron el Hospital i la Es- 
cuela Médica de Nueva York. Fué elejido pre- 
sidente del Colejio de cirujanos en 1813, i no fué 
menos eminente por su piedad que por sus es- 
tudios i trabajos profesionales. 

BARNARD (Juan), teólogo congregacionalista de 
la Nueva luglateiT;;, nacido en Boston en 1681, i 
graduado en Harvard en 1700. Siete años después 
fué nombrado por el gobernador Dudley, capellán 
del ejército, i en este carácter se encontró en d 
sitio de Port-Royal. Hizo en seguida un viaje a 
Inglaterra, i a su vuelta a América, en 1714, edi- 
ficó la iglesia del Norte de Boston; pero después 
fué suplantado en el gobierno de ella por un can- 
didato más popular. En 1716 se trasladó como mi- 
nistro a Marblehead, i continuó allí oficiando en 
el mismo carácter hasta su muerte, que tuvo lugar 
en enero de 1770. Publicó un gran número de 
discursos i una colección de himnos. 

BARNES (Alberto), elocuente predicador i teó- 
logo americano de la relijion reformada. Nació en 
Roma (Estado de Nueva York) en 1798. Ha dado a 
luz varios comentarios- sobre las sagradas escri- 
turas i los santos padres, que gozan de mucha 
estimación entre los fieles de aquella iglesia. 



BARQU 



BARNES j(Daniel H.), conchólogo americano i 
autor de algunas admirables comunicaciones, prin- 
cipalmente sobre su ciencia favorita, publicadas 
en el Diario de Silliman. Murió el 27 de octubre 
de 1818, cerca de Troy, Nueva York, atropellado por 
los caballos de un coche de servicio público. Era 
ministro bautista, i el dia anterior a su muerte 
predicaba sobre ei lema : « No se sabe lo que puede 
suceder mañana. » Era estimado como el más in- 
telijente e instruido conchólogo de su tiempo. 

BARNEY (José) , comodoro, distinguido como 
comandante naval al servicio de los Estados Uni- 
dos i de Francia. Nació en Baltimore en 1759, i 
desde mui joven fué empleado en la marina mer- 
cante ; pero al principio de las hostilidades con los 
ingleses fué embarcado a bordo del Hornet. Cap- 
turado dos veces, la primera fué canjeado i la se- 
gunda se escapó de Plymoutii, en Inglaterra. A su 
vuelta a América, fué nombrado comandante del 
Ihjch'v AUxj. de diez i seis cañones, i el 28 de abril 
de 1782 capturó al Jeneral Monk, de diez i ocho 
cañones. En setiembre del mismo año salió a bordo 
de este último buque para Francia con pliegos 
para el embajador americano, i volvió trayendo 
bien resguardada una buena cantidad de dinero 
como empréstito de Luis XVI. En el pró.x:imo viaje 
que hizo a Francia, en 1796, conduciendo a Mon- 
roo. aceptó el mando de una escuadra francesa i 
lo tuvo durante tres años. Cuando estalló la guerra 
lie 1812 se le dio el mando de la flotilla que^ debia 
defender a Chesapeake. i en 1814, en la batalla de 
Bladensburgh, fué herido gravemente en un mus- 
lo. ¥A último servicio que prestó a su patria fué 
el desempeño de una misión en Europa en 1815. 
Murió en 1818 en Pittsburg, yendo de viaje a 
K('iilacky. 

BARNÜEVO (Francisco), sacerdote ecuatoriano, 
natural de Quito; mereció por sus obras literarias 
'■1 aplauso i las recomendaciones de su ayunta- 
miento o cabildo. Fué cura de Ambato i se opuso 
a ¡a canonjía majistral de la iglesia de Quito. 

BARNÜM (FiNEAs). Una de las personalidades 
más curiosas del presente siglo. Nació en Con- 
necticut en 1810. Abandonó mui joven la casa pa- 
terna, i por odio al trabajo se comprometió en las 
mis atrevidas empresas con el oi)jeto de ganar 
dinero, pero sin cuidarse de los medios. Fundó un 
diario titulado El Heraldo de la Libertad, panfleto 
en que insultaba a todo el mundo para sacarle 
dinero. En 186i exhibía en Nueva York una vieja 
negra, que habia comprado en mil pesos, i a quien 
llamaba la nodriza de Washington. Según él esta 
mujer contaba ciento sesenta años de edad. Re- 
corrió en seguida todos los Estados de la Union, 
con una //'opa de saltimbanquis, i cayó en la mayor 
pobreza. Valiéndose de medios ilícitos compró des- 
pués el Museo americano., gabinete de curiosi- 
dades en que exhibió multitud de objetos raros 
inventados por él, entre ellos un jiganle i muchos 
animales antidiluvianos. En 1855, recorrió una 
parte del mundo exhibiendo al famoso jeneral 
Tüiitpuze, niño de cinco años a quien él habia 
educado ex-profeso i lo hacia pasar por un hombre 
de quince años. Más tarde se entregó a especu- 
laciones artísticas, i mediante exhibiciones iguales a 
las precedentes llegó a adquirir una inmensa for- 
tuna. Retirado de su vida aventurera, Barnum ha 
publicado en los Estados Unidos i en Paris obras 
curiosas, en que relata sus novelescas empresas. 

BARQUERA (-ílan Wencesl.'lo), poeta mejicano. 



— 53 — BARRA 

Escribió las siguientes obras dramáticas: La de- 
lincuente horneada o Poliboques ; La sedición cas- 
tigada; El triunfo de la educación. Contemporá- 
neo del padre Navarrete, a quien éste menciona 
como a maestro suyo. 

BARRA (EnuAnno de la) poeta chileno. Nació 
en Santiago en 1839. Dedicado a estudios comer- 
ciales en Valparaíso, pasó a Santiago a seguir en 
el Instituto nacional la carrera de injeniero, que, 
interrumpida durante algunos años, concluyó en 
1870. Siendo en 1859 ins])ector del Instituto, des- 
empeñó accidentalmente las clases de literatura, 
historia, jeografia, i algunas del curso de mate- 
máticas, incorporado más tarde en el círculo de 
Amigos de las letras, obtuvo el segundo premio en 
el primer certamen, cuyo tema fué la Independen- 
cia de .América, i el primero en el abierto en ho- 
nor del abate Molina. Ha sido jefe de sección del 
ministerio de Hacienda i profesor de la Escuela 
militar. En 1868 dio a la estampa un volumen de 
sus poesías. En 1871 ha dado a la prensa las si- 
guientes obras : Francisco Bilbao ante la sacris- 
tía 1 Saludables advertencias al clero chileno. Ha 
sido redactor de la Opinión, diario de Valparaíso 
en 1873. Barra ha colaborado en casi todos los 
periódicos literarios de los diez últimos años, i en 
las secciones respectivas de la prensa periódica. 
Actualmente es secretario jeneral de la Exposición 
de Chile que tendrá lugar en setiembre de 1875. 

BARRA (Federico de la), periodista arjentino, 
nacido en Buenos Aires en 1817. i actualmente 
avecindado en el Rosario de Santa Fé. Fué secre- 
tario del jeneral Madariaga en la batalla del po- 
trero de Vences, el 31 de marzo de 18'i7. Dos años 
después, vuelto a la provincia de su nacimiento, 
redactó el Diario de la tarae, que sostenía con ca- 
lor la política de Rosas. En 1851 publicó los céle- 
bres artículos La vida de un traidor, en los que 
para propiciarse la buena voluntad del tirano, so 
atacaba furiosamente al jeneral Justo José de Ur- 
quiza, que acababa de pronunciarse, proclamando 
la constitución i el deseo de reorganizar el país, 
bajo su benéfica influencia. Después de Caceros, 
se plegó al movimiento militar de 11 de setiembre 
de 1852, con el objeto de dar en tierra 'con Urqui- 
za, que pretendió imponer su voluntad con un 
golpe de Estado. El 1" de diciembre del mismo 
año sirvió en el ejército de Yagos, en pugna con 
los revolucionarios de setiembre. Antes habia re- 
dactado El Federal. Sobrevenido el asedio de Bue- 
nos Aires por las fuerzas colectivas de aquel mal 
aconsejado jefe. Barra fué uno de sus hombres de 
confianza i quien le sostenía con todo el vigor de 
su intelijencia en El Federal arjentino, diario que 
se publicaba en la linea de circunvalación. Disuelta 
esta de un modo casi teatral a mediados de julio 
de 1853, Barra, reconciliado ya con el jeneral Ur- 
quiza i vuéltose su primer panejirista, fundó en el 
Rosario La Confederación, constante ariete con 
que estuvo dando golpes i soplando discordias a 
la situación que sobrevino. Los sucesos, desgracia- 
dos para sus parciales, del Tala i Villa Mayor. 
como el triunfo de Cepeda, le encontraron en l;i 
brecha combatiendo con la pluma a sus enemigos 
implacables. Después de haber desempeñado un 
papel tan importante en la política arjentina, las 
decepciones que sufriera, librada que fué la batalla 
de Pavón, lo obligaron a entrar en la vida pri- 
vada, donde se ha mantenido, no sin dar a luz de 
cuando en cuando algunos folletos, en que se han 
tratado cuestiones de importancia, como el que 
lleva el seudónimo de Falucho. 



BARRA 



54 — 



BARRE 



BARRA (José Miguel de la), patriota, diplomá- 
íico i benei'actor chileno. iNació en Santiago afines 
ilel último siglo, i murió en esta misma ciudad en 
1851. Siendo alférez del Tejimiento número 1 de 
milicias de Santiago, se encontró en la memorable 
batalla de Maypú. Después fué secretario de la 
[•rimera misión enviada por la naciente República 
chilena a las naciones de Europa, sirviendo a las 
órdenes de Mariano Egaña. Más tarde fué cónsul 
jeneral de Chile en Inglaterra; en seguida encar- 
irado de Negocios de la misma República en este 
país i en Francia. Durante su permanencia en Eu- 
ropa fué honrado con los títulos de miembro de 
diversas sociedades científicas. En 1838 acompañó 
al jeneral Búlnes en calidad de secretario en la 
campaña contra la confederación Perú-Boliviana. 
Diputado, intendente de la provincia de Santiago, 
decano de la facultad de humanidades, jefe de la 
oficina jeneral de estadística. Barra desempeñó en 
su país estos i otros muchos cargos con recono- 
cido celo e intelijencia. Ciudadano progresista i 
piadoso, tuvo mucha parte en la fundación de la 
Sociedad de Agricultores, i trabajó con empeño en 
la creación de establecimientos de beneficencia pú- 
blica. A morir dejó en el Asilo del Salvador un 
monumento de su piedad cristiana. 

BARRAGAN (Miguel), ex-presidente de la Repú- 
blica de Méjico. Nació en el Valle del Maiz, Estado 
de San Luis de Potosí, en 1789. Entró al servicio de 
las armas, i nuii pronto fué ascendido, grado por 
grado, i tuyo la gloria de contarse entre los va- 
lientes del ejército Trigarante. Perseguido al prin- 
cipio de su carrera por haberse opuesto á la crea- 
ción del imperio mejicano bajo el cetro de Itútbide, 
solo empezó a figurar en 1824, año en que fué 
nombrado por el gobierno comandante jeneral do 
Veracruz, en el crítico tiempo en que flameaba en 
el castillo de San Juan de Ulúa el orgulloso pa- 
bellón ibero, i este era el único punto que que- 
daba a la metrópoli de su antigua i extensa colonia 
mejicana. Barragan recurrió a su jenio militar, 
en el que halló elementos, no solo de defensa, 
sino que comenzó a combinar un plan para 
hacerse dueño del castillo. Barragan intimó en 5 
de noviembre la rendición en el término de veinte 
i cuatro horas, preparándose al asalto en caso ne- 
cesario ; se le contestó pidiendo una suspensión de 
armas. El jeneral mejicano propuso una entrevista 
en un buque entre la fortaleza i la plaza-, negóse 
Copinger, que era el gobernador de Ulúa, quien a 
su vez propuso que Barragan pasase en la noche al 
castillo acompañado de algunos oficiales, ó enviase 
a éstos en su nombre, como se verificó, acordán- 
dose la capitulación en catorce artículos que fueron 
ratificados el 18 de noviembre de 1825. Este triun- 
fo inesperado devolvía la paz i la tranquilidad a 
aquellos habitantes. El Congreso lo nombró jefe 
político, i siendo ademas comandante jeneral, con 
este doble mando introdujo grandes reformas, en 
medio de un orden i una armonía admirables. En 
i'Sta época tuvo lugar el pronunciamiento de Mon- 
tano, i habiendo Barragan secundado aquel plan, 
trató de fugarse por el mal éxito de su tentativa i 
fué ai)rehendido en Manga de Clavo, arrestado en 
Ulúa, 1 de allí conducido a los calabozos de la ex- 
Inquisicion de Méjico-, siendo después conducido 
al puerto d" San Blas adonde se le obligfj a em- 
barcarse. Después pasó a Europa, donde supo apro- 
vecharse de aquel viaje, poniéndose al corriente 
de los grandes adelantos de aquellos países, per- 
feccionándose en sus conocimientos militares. 
Vuelto a sn país, recibió las demostraciones más 
* lisonjeras de aprecio i bienvenida, i el c-obií^Tno 



quiso utilizar sus conocimientos, por lo que ocupó 
el ministerio de la Guerra, i desempeñó comisiones 
importantes en vanas ciudades de la República. El 
presidente Santa Ana le llamó al poder, i halló 
en él un auxiliar eficaz para el restablecimiento del 
orden. Por ausencia de aquel jeneral se le nombró 
presidente de Méjico, i tomó inmediatamente cuantas 
providencias eran de su alcance para corresponder 
alas obligaciones que contrajo en aquel alto puesto. 
(Alando estaba más dedicado á la introducción de 
mejoras en los ramos de la administración, una fie- 
bre pútrida terminó su vida el P de marzo de 1836. 
Barragan fué el que dio la última mano a la 
grandiosa obra de la independencia mejicana. En 
recompensa de sus servicios, su nombre se halla 
inscrito en el salón de sesiones del Congreso na- 
cional de aquella República. 

BARRANCA (José Sebastian), naturalista pe- 
ruano. Nació en 1825. La prensa ha dado a luz 
muchos trabajos notables de este sabio. Su obra 
más conocida, i qlie está íntimamente ligada con 
las tradiciones de su patria, es la siguiente: Olían- 
ta, o sea la severidad de vn padre i la clemencia 
de un rei, drama dividido en tres actos, traducido 
del quechua al castellano con notas diversas, 
Lima, 1868. 

BARRAZABAL, distinguido poeta mejicano. 

' BARREDA (Federico), diplomático i hombre pú- 
blico peruano, ministro plenipotenciario en los 
Estados Unidos i en Europa durante largos años. 

BARREDA (Cavino), médico mejicano. Profesor 
de la facultad de Medicina, ha desempeñado en ella 
honrosamente varias cátedras. Ha sido diputado al 
Congreso jeneral. 

BARREIRO (Cándido), estadista paraguayo. Des- 
empeñó misiones diplomáticas cerca de las cortes 
europeas. Fué secretario jeneral de Estado en el 
provisorato, desde el 1" de setiembre hasta el 23 
de noviembre de 1870. 

BARRENECHEA (José Antonio), hombre público 
del Perú. Nació en Lima en 1829. Hizo sus estu- 
dios en el colejio de San Carlos, del cual fué des- 
pués profesor de derecho civil, vice-rector i rector. 
Ha desempeñado algunos empleos judiciales de 
importancia. También ha sido decano del colejio de 
abogados, oficial mayor del ministerio de Relacio- 
nes exteriores durante muchos años, secretario 
delegación, cónsul jeneral i encargado de Nego- 
cios. Ha desempeñado varias veces el cargo de 
plenipotenciario, i como tal, celebró varios trata- 
dos de libre cambio i de reglas de derecho interna- 
cional, que no han llegado a ponerse en práctica, 
así como tampoco el plan que formó para realizar 
la alianza americana i reunir anualmente un Con- 
greso de plenipotenciarios. Ha sido varias veces 
ministro de Relaciones exteriores i desempeñado 
los demás ministerios de Estado. En la actualidad 
es decano de la facultad de jurisprudencia de In 
Universidad de Lima i presidente del Consejo de- 
partamental. 

También es director del Banco La Paternal i de 
una comp.'iñia salitrera. Barrenechea es miembro 
corresponsal de la facultad de leyes de la Univer- 
sidad de Chile. En su país es mui considerado por 
la honorabilidad de su carácter. 

BARRENECHEA (Juan), relijioso e historiador 
chileno. Nació- en Concepción en 1669, i se incor- 



barrí 



barrí 



poro al convento de mercenarios de Santiago, de 
donde pasó a estudiar teolojía a la Universidad de 
San Marcos de Lima. Vuelto de allá, enseñó en su 
convento de Santiago filosof.a i teolojía, i ejerció 
los cargos de comendador i provincial. En seguida 
se trasladó nuevamente a Lima, a donde murió al- 
gún tiempo después. Dejó escrita una Historia de 
Chile^ notable hoi por su antigüedad, pero no como 
obra literaria. Fué traída del Perú a Chile, donde 
se conserva incompleta en la Biblioteca naciunal 
de Santiago. 

BARRETO (.luAN P. de los Santos), mariscal del 
ejército brasileño, nació en Rio de Janeiro en 1778. 
(irado por grado, a los treinta i ocho años de edad, 
habia llegado a ser coronel de Estado mayor. 
Cuando D. Pedro I proclamó la independencia del 
Brasil, lo llamó i lo hizo secretario de su Consejo 
de guerra privado, encargándole ademas la or- 
ganización del cuartel jeneral. En 1840 fué coman- 
dante en jefe del ejército de Rio Grande del sur, i 
dejó ese puesto en el año siguiente para volver a 
Rio de Janeiro, donde desempeñó otras comisiones. 
En 1844 fué presidente de Minas i en 1846 entró 
al gabinete como ministro de la Guerra, volviendo 
mas tarde, en 1848, a desempeñar el mismo cargo. 
En 18.55 fué nombrado consejero de Estado. Ade- 
mas de ser graduado en ciencias físicas i matemá- 
ticas, fué miembro de diversas corporaciones cien- 
tíficas. Murió hace algunos años. 

BARRETO I ARAGÓN (Antonio), poeta peruano. 
«Nuestro limeño cisne» le llama Francisco San- 
tos de la Paz, en su obra impresa en Lima en 1712 
con el título : Ilustración de la destreza indiana. 

BARRIGA (Joaouin). jeneral colombiano. Nació en 
Bogotá en 1804. Entró al servicio en 1819 e hizo la 
campaña de Venezuela hasta 1822. En 1821 se en- 
contró en la famosa batalla de Carabobo que ani- 
quiló el poder español en aquella República. Tomó 
después parte, en defensa de las libertades públicas 
de Colombia, en todas las revoluciones que ha 
tenido que sufrir aquel país para llegar al envidia- 
ble estado de adelanto pulitico en que hoy se halla. 
Fué secretario de Estado en el departamento de 
Guerra i Marina en 1846. Murió en 1854. 

BARRIGA ALVAREZ (Felipe), ex-vocal de la 
lima. Corle superior de Lima. Fué un abogado 
notable que, a fuerza de contracción, supo ele- 
varse hasta ocupar un puesto distinguido en la 
majistratura peruana. El gobierno peruano, ha- 
ciendo justicia a su mérito i a sus variados cuanto 
profundos conocimientos, llamó repetidas veces al 
Dr. Barriga Álvarez para encjirgarle importantes i 
delicadas comisiones, i supo mantenerse a la altura 
de sus deberes, ya como ministro de Estado, ya 
como representante de su patria en el extranjero. 
Falleció en Piura en 1868. 

BARRIO (Paulino del), matemático chileno. A 
los veinte años de edad se recibió de injeniero 
jeógrafo; poco después fué elejido miembro de la 
Universidad por los sufrajios casi unánimes de la 
facultad de matemáticas. Ha sido el más joven de 
cuantos han merecido en Chile ese honor. Barrio 
fué uno de los iniciadores más entusiastas de la 
Sociedad de instrucción primaria de Santiago, so- 
ciedad que tan considerable desarrollo ha tomado 
en los últimos tiempos. Como injeniero fué encar- 
gado por el gobierno de estudiar la jeolojía de 
los terrenos carboníferos de Lota i Coronel, cuando 
apenas se sospechaba la inmensa riqueza que ellos 



contenían. Su informe, que existe impreso en un 
volumen, ha sido confirmado por los hechos pos- 
teriores del modo más certero. Las hulleras do 
Lota son actualmente la riqueza más considerable 
de Chile. Barrio fué también el iniciador del Co- 
lejio de minería que el Estado fundó en. Copiapó 
en 1857. Convencido de los bienes que un estable- 
cimiento de esta clase debia reportar a la indus- 
tria minera, se hizo cargo de su instalación i di- 
rección. Desgraciadamente, al mui poco tiempo, 
por consecuencia del clima del país, le sobrevino 
una enfermedad que lo llevó al sepulcro. 

BARRIOS (Braulio), abogado i escritor venezo- 
lano. Primer jefe de la Dirección jeneral de Esta- 
dística de la República de Venezuela, creada en 
enero de 1871. 

BARRIOS (Jerardo), ex-presidente de la Repú- 
blica de San Salvador. Se consagró desde mui jo- 
ven a la carrera militar, en una época en que do- 
minaban dos partidos bien caracterizados : los 
liberales i los serviles. El primero tenia a su ca- 
beza el hombre más notable de la América central, 
el respetable jeneral Morazan, que murió asesinado 
a principios de 1843 en Costa Rica, adonde habia 
marchado para ponerse a la cabeza del partido qije 
quería la reunión de los cinco Estados de la Amé- 
rica central. Barrios fué uno de los oficiales más 
adictos a este gran patriota •, alcanzó todos sus 
grados defendiendo el principio liberal, bajo la 
éjida de Morazan, hasta el de coronel inclusive; a 
la muerte de su amigo entró en San Salvador, 
donde prestó, como militar i como lejislador, ser- 
vicios eminentes, que le valieron el grado de jene- 
ral de brigada i después el de jeneral de división. 
En 1857 se le confirió el mando en jefe de las tro- 
pas enviadas a Nicaragua para combatir al filibus- 
tero Walker-, a su regreso fué designado como 
segundo senador, para desempeñar la alta misión 
de presidente interino a causa de la enfermedad 
del titular. Algún tiempo después, éste continuó 
en sus funciones i nombró al jeneral Barrios mi- 
nistro i comandante jeneral de las fuerzas de la 
República. En 1859, el partido demagójico, apro- 
vechándose de la debilidad del presidente, iba a 
apoderarse del mando, cuando el jeneral Barrios 
tomó la resolución extrema de arrestar a sus je- 
fes, que desterró a Guatemala. Este acto riguroso 
salvó el país de la anarquía. Acusado por el pre- 
sidente ante las Cámaras, de haber abusado de la 
fuerza para cometer un acto ilegal, el jeneral Bar- 
rios se defendió con la convicción de haber proce- 
dido bien, i las Cámaras aprobaron su conducta i 
declararon que habia merecido bien de la patria. 
La debilidad del presidente fué castigada con su 
destitución. Fué encargado del poder ejecutivo 
hasta el fin del período constitucional, que era de 
dos años; en seguida llegaron las elecciones pre- 
sidenciales, i el pueblo del Salvador, reconocido a 
los eminentes servicios prestados por Barrios, lo 
nombró, casi por unanimidad, presidente por un 
período de seis, años , concediéndole al propio 
tiempo la dignidad de capitán jeneral. Desde su 
advenimiento, el jeneral Barrios dio las más gran- 
des pruebas de su capacidad administrativa. Jamas 
la República estuvo tan bien gobernada como du- 
rante el período de su mando. Sus recursos se du- 
plicaron i levantóse su crédito, sin que el pueblo 
fuese gravado con nuevos impuestos, sin que la 
libertad i el orden fuesen alterados. 

BARRIOS (Rufino), jeneral de Guatemala i pre- 
sidente provisorio de la República en 1873. Al ha- 



BARRO 



— 56 — 



BARRO 



cerse cargo del poder, lanzó a la nación una enér- 
jica proclama, en que hace sabec su determinación 
do tomar medidas activas para hacer cesar los 
trastornos, sin pararse para ello ante ningún obs- 
táculo, ni hacer diferencia de clases ni de perso- 
nas, porque a grandes enfermedades corresponden 
remedios radicales i extremos. Barrios ha revelado 
notables dotes de atlministrador i un sincero amor 
a su patria. 

BARRON (Samuel), comodoro de la armada ame- 
ricana, l'jíi 1798 mandaba el bergantín Augastu, 
equipado con el objeto de repeler las agresiones de 
la P'rancia. En 1805 fué comandante de la flota en- 
viada contra Trípoli ; pero se vio obligado a renun- 
ciar el puesto por el mal estado de su salud. Mu- 
rió en 1810 en llampton (Virjinia), poco tiempo 
después de haber sido designado como superinten- 
dente del arsenal naval en Gosfort. 

BARRON (Santiago), comodoro americano que 
mandaba en 1807 el Chc6apcakt\ durante su desgra- 
ciado encuentro con la fragata británica Lcopard. 
Murió en 1851 a la edad do ochenta i dos años. 

BARROS ARANA (Diego), educacionista i literato 
chileno. Nació en Santiago en 1830. Se ha dedicado 
particularmente al estudio de la historia nacional 
en los libros i en los documentos, haciendo grande 
acopio de apuntes destinados para su uso privado. 
Dio a luz su primer ensayo en 1850 con el titulo 
de Estudios históricos sobre l'iceiitc Benavides i 
las campanas del Sur (1818 i 1821). ün año des- 
pués publicó en uno de los diarios de la cajutal 
una serie de artículos que fueron reunidos en un 
opúsculo con el título de El jcncral Freiré, i que 
forman una extensa biografía de aquel ilustre mi- 
litar. Desde entonces. Barros Arana se entregó 
enteramente al cultivo de la literatura i de la his- 
toria nacional. Puede decirse que desde aquella 
época no se ha publicado en Chile una revista o un 
periódico literario a que no haya contribuido más 
o menos con artículos biográficos, históricos, crí- 
ticos o bibliográficos. La Galería nacional de clti- 
lenos célebres lo contó en el número de sus más 
laboriosos colaboradores. Él mismo ha dado a luz 
dos periódicos de literatura, el Museo (1853) i el 
Correo del domingo (186^1). í'ero la obra más ex- 
tensa que ha dado a la estampa, es la Historia de 
la independencia de Chile, comenzada a publicarse 
en 185^1 i terminada en 1858, i que forma cuatro 
gruesos volúmenes. Elejido miembro de la facul- 
tad de humanidades i filosofía en 1855, Barros 
Arana ha desempeñado numerosas comisiones uni- 
versitarias, ya sea informando sobre textos de en- 
señanza, ya sobre planes de estudios o sobre otros 
asuntos. Los Anales de la Universidad contienen 
muchas memorias i trabajos debidos a su pluma. 
En 1856 fué encargado por el rector de aquella 
corporación de componer la memoria histórica 
anual, i entonces dio a luz la que lleva por título 
Las campañas de Chiloé, historia de las expedi- 
ciones que emprendió el gobierno nacional para 
conquistar aquel archipiélago, último baluarte de 
los soldados castellanos en América. 

Arrastrado, como tantos otros, a las luchas polí- 
ticas, se ha ejercitado también en el periodismo. 
Ha colaborado en el País (1857) i la Actualidad 
(1858). Como diarista ha sido incisivo, franco i 
enérjico, i en la polémica es picante i mordaz. 
Obligado a salir del país por su participación en el 
último de aquellos diarios, i a consecuencia de des- 
graciados sucesos políticos, Barros Arana pasó a 
la República arjentina, en cuya capital residió al- 



gunos meses, i visitó la República orienlal delUru- 
guai i el imperio del Brasil. En todas partes hacia 
acopio de libros, documentos i apuntes rcferentc> 
a la historia americana, visitando al efecto las bi- 
bliotecas i los archivos, i reuniendo cuidadosa- 
mente todo cuanto convenia a su propósito. En se- 
guida pasó a Europa, i allí, en un campo mucho 
más vasto todavía, hizo nuevas i más importantes 
investigaciones en las bibliotecas de Londres, de 
Paris i de muchas ciudades de España. En est(; 
último país visitó diariamente, i durante meses en- 
tínaos, los archivos de Simancas i Sevilla, que con- 
tienen inagotables riquezas sobre la historia i la 
jeografía americanas, i los depósitos de documen- 
tos que posee la Academia de la historia de Madrid. 
En estas excursiones literarias halló el manuscrito 
inédito del Purea iadórnito, poema, o más bien 
crónica rimada de los sucesos de la guerra arau- 
cana en los últimos años del siglo xvi, compuesto 
por uno de los soldados castellanos, Fernando Al- 
varez de Toledo. Copió prolijamente este manus- 
crito i lo dio a luz en Leipsick en 1860. Posterior- 
mente ha publícalo en Chile, en la importante 
Colección de hisloriadnrcs cJúlenos, algunas de las 
crónicas que desentrañó del polvo de las biljliote- 
cas i archivos europeos. Sin embargo, la ni;iyor 
parte de las preciosas adquisiciones que ent('iiices 
liizo, existen todavía inéditas i completan una cu- 
i'iosa i abundante colección de libros i documeidos 
referentes a la historia americana. En 1864 ])ubl¡có 
un volumen titulado : V^ida i viajes de Hernando 
de MayaUanes. En 1863 fué nombrado rector del 
Insliiuto nacional e introdujo en ese estableci- 
miento grandes mejoras, tanto en el plan de estu- 
dios como en el réjimen interno. En ese puesto, 
Bai'ros Arana prol)ó sus profundos conocimientos 
pedagójicos i se mostró un institutor celoso i libe- 
ral a la altura de las ideas de nuestro siglo. 

Ademas de las obras arriba mencionadas. Barros 
Arana ha compuesto las siguientes : Compendio 
elemental de historia de América, destinado a la. 
enseñanza, 1 t. en 8°-, 1865. Elementos de litera- 
tura (retórica i poética), 1 t. en 8". Vln 1870 se ha 
hecho de ellos una segunda edición. Elementos de 
historia literaria, 1 t. en 8". Historia moderna 
i contemporánea, 1 t. en 12"; 1870. Manual de 
composición literaria, 1 t. en 8»; 1871. Elemerdos 
de jeografía física, 1 t. en 8"; 1871. Piiqn,e:-as de 
los antiguos jesuítas de Chile; 1872. 

Actualmente es profesor de historia literaria en 
el Instituto nacional, decano de la facultad de hu- 
manidades de la Universidad desde 1867, i miem- 
bro del Instituto histórico del Brasil. 

BARROS LUCO (Ramón), abogado cliileno. Nació 
en Santiago en 1835, Ha formado parte de la Cá- 
mara de diputados, i su palabra se ha hecho oir 
fi'ecuentemente en los debates de esa Asamblea. 
En 1872 ha sido nombrado ministro de Hacienda, 
i se ha hecho notar por algunas importantes re- 
formas que han merecido jeneral aceptación. En su 
carácter de ministro de Hacienda ha organizado la 
exposición internacional que tendrá luL'ar en San- 
tiago en 1875. 

BARROS PAZOS (José), abogado i escritor ar- 
jenlino, actual miembro de la Corle suprema de 
Justicia. 

BARROSO PIMENTEL (Estanislao), actor i au- 
tor dramático brasileño. Falleció mui joven en 
Rio de Janeiro en 1870. l-]s autor de varios trabajos 
dramáticos de importancia, entre ellos de un drama 
titulado : La negación de la familia, sobre el tema 



BARTO 



— 57 — 



BARTR 



del abandono de los niños recién nacidos por sus 
propias madres, que se lia representado en varios 
teatros del Brasil. 

i BARRUNDIA (Jos¿ Fuancisco), escritor i hom- 

j bre público de la república de Guatemala. 

I 

I BARRUNDIA (Juan), presidente del Estado de 

I (luatemaia en 1826, bond)re de ideas avanzadas 

i ([ue combatía con entereza las preocupaciones so- 

I cíales de los centralistas. 

i BARTLETT (José), doctor en medicina, go- 
; biM'nador de New-llampslHre, nació en Amesburg 
(Mass.) en 1729. En 1750 practicaba la medicina, i 
aunque imperfectamente educado, por su talento, 
su perseverancia i su buena fortuna, pudo adquirir 
una envidiable reputación. Fué elejido miembro 
del Congreso en 1775, car^o que desempeñó tres 
años ; después fué nombrado miembro de la Corte 
lie Justicia de New-Hampshire, i en seguida justi- 
cia mayor del mismo Tribunal. En 179Ü fué becho 
presidente del Estado, i en 1793 elejido primer go- 
bernador bajo el orden de cosas establecido por la 
constitución. Murió do parálisis en 1795, dejando 
la reputación de un sincero patriota, buen médico 
i político de elevada intelíjencia. 

BARTLETT (José), médico americano, nacido 
en t.barlestown, Massachusetts, en 1759. Durante 
la revolución de independencia sirvió como ciru- 
jano en el Hospital militar, i en seguida en los bu- 
ques de guerra. Cuando cesaron ías bostilidades 
regresó a su ciudad natal, donde adquirió una no- 
íaide reputación, no solo en los asuntos profesio- 
nales, sino también como orador i escritor. Las 
mejores producciones de su pluma fueron un dis- 
eur.-50 sobre el progreso de la ciencia médica en 
>la«snchusetts, en 1810, una historia de Charles- 
lown, en 1814, i una oración fúnebre con mo- 
tivo de la muerte del Dr. John Wawen, en 1815. 
I'ué miend:)ro del Congreso i de la lejislatura 
de Massacbusetls. Desgraciadamente cegó en los 
últimos años de su vida, i murió de apoplejía en 
1820. 

BARLETT (Jcan), elnolojista americano. Nació 
en l'rovidencía en 1805. Fué fundador de la socie- 
dad etnolójíca americana, que contó después mu- 
dios miembros distinguidos. Fué comisionado por 
el presidenli- de los Estados Unidos, para demarcar 
dennitívamente los límites entre esta República i 
la de Méjico. Hizo grandes viajes por toda la ex- 
tensión del continente americano. Ha publicado 
tres obras notables tituladas : Relación de ujaít-.s i 
aventuras en Tejas, Nuevo Méjico, California, 
■provincias de Sonora i de Chihuaha, durante la 
exploración de la frontera de Méjico; progresos 
de la etnolojia i Diccionario de americanismos. 

BARTON (BicNJAirix Smitu), doctor en medicina 
de los Estados Uni(Íos de Norte-América, nacido 
en Pensilvania en 1766. Elstudió medicina en 
Edimburgo, Londres i Gotinga, terminando su 
carrera en este último lugar. Vuelto a .América 
en 1789, fué nombrado profesor de historia natu- 
ral i botánica en la Universidad de Pensilvania. 
Pulilicó diversos trabajos p>rofesionales i dirijió 
ilurante algunos años el Medical phisical journal, 
que principió a publicarse en 1804. En el mismo 
año (lió a luz sus Elementos de Botánica, primera 
obra de esa ^especie publicada por un americano, 
obra que fue reimpresa con grabados en 1812. 
Murii) eu 1815. 



BARTON (Glillehmo), teniente coronel en el 
ejército de los Estados Unidos durante la revolu- 
ción. El más brillante hecho de su vida está ligado 
por una extraña fatalidad al más grande de sus in- 
fortunios. Sabiendo que el mayor jeneral Prescott, 
del ejército inglés, debia alojarse en una casa si- 
tuada a pocas millas de Newport,el 10 de julio de 
1777, se puso a la cabeza de 40 hombres, i después 
de una rápida jornada por tierra i por agua llegó 
a la medía noche al cuartel jeneral. Empleando la 
cabeza de un negro que le acompañaba como de 
arríete, contra el dormitorio del jeneral, llegó 
hasta la cama de éste donde lo tomó de sorpresa 
lo mismo que a su ayudante de campo. El negro, 
llamado Prince, vivió hasta 1825 í hasta la edad 
de setenta i ocho años. En cuanto al coronel Bar- 
ton, el Congreso le obsequió una valiosa espada, 
cediéndole al mismo tiempo una gran porción de 
terreno en Vermont, como premio Üe su hazaña: 
pero hubo algunas irregularidades en la transfe- 
rencia, lo que más tarde dio lugar a que se le . 
tomara preso en Vermont. Estuvo en la prisión 
durante algunos años i no consiguió alcanzar 
su libertad hasta 1825. Murió en Provídence en 
1831. 

BARTRAM (GciLLEnMij), botánico americano 
como su padre, en cuyo jardín de Schuylkill nació, 
del que heredó su apasionado amor a las plantas. 
Abandonó la vida mercantil a que se había dedi- 
cado, i bajo la dirección de su padre, al cual acom- 
pañaba en todos sus trabajos, se dedicó al estudio 
de la botánica. Estuvo algún tiempo en Florida, en 
Jéorjia i en las Carolinas haciei:do estudios cien- 
tíficos, cuyos resultados no fueron publicados 
hasta 1791. En el próximo año se hizo una publi- 
cación inglesa de sus obras, que fué también tra- 
ducida al francés. Fué igualmente autor del mejor 
libro sobre ornilolojía americana que hasta en- 
tonces se conocía, i preparó el camino a los estu- 
dios más completos que debia más tarde hacer 
Willson. Murió en 1823 a la edad de ochenta í 
cinco años, con la pluma en la mano i sin que aún 
se secara la tinta con que habia escrito la descrip- 
ción de una planta. 

BARTRAM (Juan), botánico americano que, 
sin las ventajas de una buena educación, por su ta- 
lento i su perseverancia, adquirió el más alto rango 
entre los que estudiaban su ciencia favorita. Era 
natural de Pensilvania, i nació en 1701. k con- 
secuencia de la muerte de su padre, ocasionada 
por los indios en la Carolina del Norte, quedó 
desde mui joven en posesión de una pequeña pro- 
piedad cerca de Filadelfia. Aquí, mientras culti- 
vaba el suelo, se familiarizaba con las lenguas latina 
i griega, i adquiría los conocimientos necesarios 
para proseguir con buen éxito sus investigaciones 
botánicas. Compró una pequeña, pero escojida 
porción de terreno, en las orillas del Schuilkill, 
la enriqueció con una vasta colección de plantas, 
no solo del continente norte-americano, entonces 
accesible, smo también de Europa, cuyos princi- 
pales jardines le debian sus magnificas colecciones 
de productos trasatlánticos. Sus trabajos en este 
continente fueron mui extensos i suministraron 
material para muchas comunicaciones dirijidas al 
British philosophical transactio7is, no precisa- 
mente todas referentes a la botánica, pero sí re- 
lativas a la ciencia en jeneral. Su entusiasmo i el 
buen resultado de sus trabajos llamaron la aten- 
ción de los hombres de estudio en Europa, i llegó 
a ser el amigo i corresponsal de Linneo i de sir 
llaiis Lloane. Fué también nombrado botánico 



BATEM 



— 58 



BAYAR 



americano del rei de Inglaterra. Murió en 1777 a 
la edad de selenta i cinco años. 

BARZORDA LARRAZABAL (Nicolás Javier de), 
sacerdote i doctor colombiano ; gobernó tres veces 
el arzobispado de Bogotá en sede vacante; fué deán 
de la catedral bogotana e hijo de esa ciudad ; con- 
cedióse las licencias de predicar, i se puede decir, 
parafraseando un titulo de fray Jerundio, que dejó 
la razón natural i se metió a predicador. Dos ser- 
mones suyos , en campanudo altisonante estilo, 
corren impresos. 

BAS (Ignacio), pintor arjentino, hijo de la pro- 
vincia de Tucuman. Es conocido con ventaja por 
sus miniaturas, que son bastante estimadas. 

BAS VALENTE, abogado mejicano. Ha ocupado 
constantemente un asiento en el Congreso jeneral. 
Actualmente es sub-secretario de Estado en el mi- 
nisterio de Hacienda. Se ha distinguido en las filas 
del partido liberal. 

BASADRE (Modesto), natural del Perú. Desde 
mui joven ha figurado en la política militante de 
su patria. Es autor de varios opúsculos bien escri- 
tos sobre cuestiones públicas. 

BASCUÑAN GUERRERO (Frant-isco), hombre 
público chileno. Nació en la Serena en 1824. Nom- 
brado gobernador de Ovalle en 1847, desempeñó 
esta gobernatura hasta 1851. Fué nombrado inten- 
dente en Chiloé ; después de Arauco (hasta 1857), 
i posteriormente de Aconcagua (hasta (1858). En 
este misino año se le nombró jefe de la aduana de 
Valparaiso, empleo que sirvió poco tiempo. En 
1859 se le llamó a desempeñar la intendencia de 
Santiago. A su administración ilustrada i progre- 
sista debe la ciudad notables adelantos. Pavimentó 
radicalmente casi todas las calles, abrió otras nue- 
vas, plantó jardines i alamedas públicas, puso la 
policía de aseo en un pié hasta entonces descono- 
cido i solo comparable con la de las ricas cai)i tales 
europeas. Las escuelas primarias, en especial, le 
merecieron las mayores atenciones. La transfor- 
mación que año por año experimenta la capital, i a 
ejemplo de esta las 'ciudades de provincia, data 
de su administración. Rascuñan era un adminis- 
trador singularmente laborioso i activo. En des- 
acuerdo con la política del gobierno, en 1864, dejó 
la intendencia, i volvió a su empleo de jefe de 
aduana de Valparaiso, que por motivos de salud 
renunció después de haberlo servido unos pocos 
meses. Obtuvo su jubilación por lei del Congreso. 
Desde 1865 hasta su muerte, ocurrida el 27 de 
enero de 1873, desempeñó la jercncia de la em- 
presa del gas de Santiago. 

BASTERRICA(JosÉ), injeniero chileno, miembro 
de la Universidad de Chile en la facultad de ma- 
temáticas i ciencias físicas. Ha sido profesor do 
estas ciencias en el Instituto nacional. Es autor 
de un tratado elemental de matemáticas que es 
mui estimado i ha merecido numerosas ediciones. 
Como injeniero goza en su país de una excelente 
reputación. 

BATEMAN (Josefina), artista dramática ameri- 
cana. Nació en Baltimore en 1842. Desde mui 
niña manifestó grandes disposiciones artísticas, i a 
la edad de once años debutó en un teatro de 
Nueva Yoric. Después de haberse hecho célebre en 
su patria, recorrió la Europa, donde obtuvo 
grandes aplausos. 



BATRESI MONTÚFAR(José), poetado Guate- 
mala. Sus poesías corren impresas en un en-oc- 
tavo poco abultado que lleva la data i fecha si- 
guiente: Guatemala, setiembre de 1845. Estas 
poesías aparecieron poco después de la muerte tlcl 
autor. 

BAUTISTA (Juan), escritor en lengua mejicana. 
Nació en Méjico, i habiéndose cubierto con el há- 
bito de San Francisco, despuiis de una juventud 
erudita i estudiosa, fué maestro de filosofía i de 
teolojía en el convento de la capital, i utilizada su 
sabia instrucción por varios jóvenes que después 
figuraron corno doctos i venerados sacerdotes. 
Distinguido entre sus compañeros por sus reco- 
mendables circunstancias, se le nombró guardián 
de los conventos de Texcoco i Tlatelolco, su pro- 
vincia le confirió el cargo de definidor, i fomentó 
con actividad increible i fructífera el colcjio impe- 
rial de Santa Cruz, erigido en Tlatelolco para di- 
fundir la instrucción entre la juventud de alta je- 
rarquía azteca. Su amor a esta raza so manifiesta 
en su empeñoso estudio del mejicano que llegó 
a poseer enteramente, siendo en este idioma maes- 
tro perfecto. Predicó en él varias veces a los iiidí- 
jenas, lo que produjo inmensos beneficios, i sus 
sermones, considerados bajo el punto de vista lite^ 
rario, merecen una calificación honorífica; se 
publicaron estos trabajos con el título de Scrmona- 
rio, en 1609. Dejó muchas obras inéditas en meji- 
cano, que publican lo familiar que le era, i son una 
garantía perenne de su ilustración i afecto a su 
patria. Tradujo a aquel idioma el Kempis. Se ig- 
nora la fecha de su muerte, pero afirma Beristain 
que en 1615 ya no existia. 

BAUZA (Juan Antonio), sacerdote i patriota ciii- 
leno. Nacido en el siglo xviii, ingresó mui joven 
en la orden franciscana. Fué en ella catedrático 
durante quince años, i en 1810, uno de los patrio- 
tas que sirvieron con su ilustración i su prestijio 
la causa sagraila de la libertad de Chile. Después 
de la batalla de Hancagua, emigró como tantos 
patriotas a la Re¡>ública Arjentina, i regresó a su 
4iais en el ejército r(;staurador en calidad de cape- 
llán. El padre Bauza fué en su orden definidoi' i 
provincial. Por asuntos del servicio de su rclijion 
hizo un viaje al Perú después del año 1817, de 
donde recojió i trajo a Chile la historia de este 
país, por Barrenechea, la que hoi existe entre los 
manuscritos de la Biblioteca Nacional de Santiago. 
En 1824 se secularizó i pasó en seguida largos 
años empleado en el servicio parroquial, en los 
pueblos de San Fernando i Quillota. Estas funcio- 
nes fueron desempeñadas por Bauza con un des- 
prendimiento digno de los mayores elojios. Murió 
por los años de 1849 o 50, siendo canónigo de la 
catedral de Santiago i miembro de la facultad i\o 
teolojía de la Universidad de Chile. 

BAYARD (Jas A.), estadista americano, nacido en 
Filadelíia en 1767 i graduado en el colejio Pi'ince- 
ton en 1784. Entró al Congreso como represen- 
tante de Delaware en 1796 i formó en las filas dd 
partido federal. En 1804 pasó a ocupar un asiento 
en el Senado, siendo reelejido para ese puesto dos 
veces por un período de seis años. En 1823, junto 
con Gallatin, se trasladó a San Petersburgo como 
comisionado para negociar la paz con la (Jran Bre- 
taña, que, con su asistencia, se firmó en Ghent ('n 
1814. Por razones políticas resignó su puesto de 
enviado a Rusia, i por motivos de salud regresó a 
los Estados Unidos, donde murió en 1815.a la edad 
de cuarenta i ocho años. Fué de los hombres de su 



BÁZ 



59 — 



BAZAB 



tiempo luio de los más elocuentes i patriotas i de 
carácter más elevado. 

BAYLEY (Ricardo), médico americano, nacido 
en Fairíield (Connecticut) en 1745. Fué profesor 
de anatomía en el colejio Columbia en 1792, i de 
cirujía^en el año siguiente. Residía en el puerto de 
Nueva York con una comisión de salubridad, cuan- 
do llegó de Irlanda un buque contaminado con la 
peste, lo cual le ocasionó la muerte después de una 
cruel agonía en 1801. Publicó algunos trabajos só- 
brela coqueluche o fiebre amarilla. 

BAYNAU (Guillermo), cirujano i anatomista 
americano, nacido en Virjinia en 1749 i muerto 
en 1814. 

BAYON (Francisco), colombiano contemporáneo. 
Médico i profesor de botánica, rector de la Escuela 
de ciencias naturales de la Universidad de Bogotá. 

BAYON (N.), rica propietaria de Santo Domingo. 
Nació en 1773 de nobles padres. En 1791, cuando 
la espantosa insurrección de los negros, presenció 
la muerte de todos los miembros de su familia, 
que fueron víctimas del incendio i del asesinato. La 
Bayon, joven de diez i ocho años, fué librada de 
tan terrible catástrofe por dos negros que, admi- 
rados de su rara belleza, pudieron impedir su 
muerle; mas esta compasión no era debida a sus 
instintos de humanidad, sino al deseo que tenían 
de ultrajar su virtud. Viéndose la joven Bayon en 
la dura alternativa de sucumbir a la lubricidad de 
aquellos hombres feroces o de perderla vida, optó 
por esto último, i clavó en su seno un puñal que 
llevaba oculto, abriéndose tan ancha herida, que 
cayó muerta en el acto. 

BAZ (Juan José), hombre público de Méjico. Na- 
ció en la capital del Estado de Jalisco el 24 de ju- 
nio de 1820. Hizo sus primeros estudios en las es- 
cuelas lancasterianas i los continuó en el Seminario 
conciliar de la capital de la República. Desde 1838 
empezó a figurar en la escena política, afiliado en 
el partido radical dirijido por el venerable Gómez 
Farias. En 1846 ])redicó en los clubs i reuniones 
públicas la abolición de los fueros, la desamorti- 
zación de bienes eclesiásticos i la tolerancia de 
cultos; en ese mismo año fué nombrado por el 
vice-presidente de la República Farias i su minis- 
tro Juárez, gobernador del distrito de Méjico, a 
causa de que nadie se prestaba a firmar un de- 
creto del Congreso, que quitaba al clero veinte 
millones para sostener la guerra con los Estados 
Unidos. En el año siguiente tomó una parte mui 
activa como jefe de Estado mayor i de guardia 
nacional en los combates que sostuvo el ejército 
mejicano en contra del invasor en el Valle de 
Méjico. Mientras duró la ocupación de la capital 
por el jeneral Scott, desempeñó primero el cargo 
de jefe político de Tasco, i después el de asesor 
de artillería en Qucrétaro. Durante la administra- 
ción del jeneral Arista, figuró como rejidor del 
ayuntamiento de Méjico, del que era presidente 
Lerdo de Tejada. Esa corporación fué disuelta por 
orden superior, i a poco tiempo el partido liberal 
, colocó en la presidencia al jeneral Santa-Ana. 
Este nombró a Baz asesor de la comandancia mi- 
litar de Méjico, empleo de que fué destituido por- 
que sentenció en contra de los apoderados de la 
esposa de Santa-Ana, en un pleito en el que se 
versaban grandes intereses, i porque también votó 
en contra de la permanencia de dicho jeneral en 
el poder. 



Santa-Ana lo desterró, i permaneció en Europa 
hasta que triunfó la revolución de Ayutla i pudo 
volver a su patria. A pocos dias de haber llegado a 
Méjico, fué nombrado por el jeneral Álvarez, pre- 
sidente entonces, gobernador del distrito federal. 
Allí fué donde conquistó la celebridad de que hoi 
goza. Con una enerjía suma persiguió a los ban- 
doleros que infestaban a Méjico, proporcionó re- 
cursos al gobierno para que combatiese las fuer- 
zas de la reacción, desbarató multitud de conspi- 
raciones clericales, redujo a prisión al cabildo 
eclesiástico de Méjico, abrió en una noche una calle 
a través del convento de San Francisco, i organizó 
la guardia nacional. Era partidario de una dictadura 
liberal; pero, disgustado con el jeneral Comonfort, 
por la diversidad de ideas de ambos, se separó del 
gobierno del distrito i ocupó un escaño en el pri- 
mer Congreso constitucional. Un dia fué llamado 
por Zuluaga i Faino, quienes quisieron contar 
con su ayuda en un pronunciamiento reacciona- 
rio; pero él, en vez de prestarse a ello, se diri- 
jió al Congreso, i en sesión pública denunció los 
proyectos de aquellos dos personajes; no con- 
tento con esto, hizo que el Estado de Veracruz no 
secundase aquel movimiento ; i a duras penas es- - 
capó de Méjico i se dirijió a Querétaro a unirse al 
ejército de la coalición de los Estados, que fué 
deshecho más tarde en la batalla de Salamanca. 
Una violenta i dolorosa enfermedad le hizo volver 
a Méjico, en donde fué reducido a prisión por el 
titulado presidente Zuluaga. De Méjico huyó para 
Morelia, donde fundó i redactó un periódico titu- 
lado La Bandera Roja, en el cual defendió los 
principios liberales más avanzados i sostuvo las 
leyes de reforma que expidieron por esos dias 
Juárez, Ocampo, Ruiz i Lerdo, en Veracruz. Des- 
pués del triunfo de la reforma, volvió a desempe- 
ñar el cargo de gobernador de Méjico, i después 
que fué ocupada esta ciudad por el ejército in- 
vasor, se dirijió al Estado de Michoacan , i_ más 
tarde a Nueva York, donde perteneció a la junta 
mejicana instalada para auxiliar a los patriotas que 
combatían en ISléjico por la independencia i la inte- 
gridad de la patria. 

Deseando tomar una parte activa en los sucesos 
de la guerra, formó una expedición, que naufragó 
en las costas de Florida; entonces se dirijió a ^la- 
tamoros, i atravesando el territorio de Méjico, de 
la frontera hasta el valle de San Martin, fué a unirse 
al jeneral Dia^, quien lo nombró asesor del ejército 
de Oriente. Con tal carácter asistió a los sitios de 
Put'bla i Méjico, i fué nombrado de nuevo gober- 
nador de la capital después del triunfo completo 
de la República. Durante su última administración 
se dedicó a hermosear la capital de la República, a 
abrir calles i escuelas. A él se deben la fundación 
de la casa de asilo conocida con el nombre de 
Tecpam de Santiago i la del periódico oficial del 
gobierno del distrito de Méjico. En 1870 se asoció 
con íenacio M. Altamirano, para fundar la socie- 
dad d"e Libres Pensadores, a la cual pertenecieron 
el actual presidente de Guatemala i el gobernador 
de Campeche. Ha defendido la reelección de Juá- 
rez ; ha sido presidente de la Cámara de dipu- 
tados, director honorario de la compañía del cable 
entre Méjico i los Estados Unidos, i presidente 
de la Asociación seminarista. Nunca ha abandona- 
do las filas del partido liberal exaltado, por cuyas 
ideas ha sacrificado su bienestar i parte de su for- 
tuna. 

BAZABÜCHIASCÚA (José María), relijioso i pa- 
triota chileno. Nació en la ciudad de San Juan, 
cuando la provincia de Cuyo se hallaba anexada al 



Bí]AUR — { 

reino Je Cliile, cu 1768. A los veinte años do su 
edad ingresó a la orden franciscana en la ciudad 
de Santiago de Clhile. Hizo sus estudios con ex- 
traordinario brillo i alcanzó después grandísima 
lama como catedrático. En la ciudad de Concepción 
fué profesor de filosofía en el convento de su or- 
den i de teolojía en el seminario conciliar. Vuelto 
a Santiago, continuó ocupado de la enseñanza 
largo tiempo en el colejio de San Diego i en el 
convento máximo de los franciscanos. Al estallar 
la revolución de independencia abrazó con ardor 
esta causa. En 1813 se fundó el instituto nacional 
de Chile, i el padre Bazabucliiascúa desempeñó en 
61 las cátedras de latin, relijion i teolojía. Como 
fraile, a más de las cátedras que sirvió, fué comi- 
sario de la Tierra Santa, cronista de la provincia 
franciscana i vicario provincial de su orden. Baza- 
buchiascúa fué un buen orador sagrado i un sa- 
cerdote'que honró al clero por su saber i sus vir- 
tudes. Poseia una vasta ilustración, de las más 
notables de su tiempo. Tuvo también la suerte de 
haber sido maestro de gran número de ciudadanos 
({ue figuraron después con honor en diversos pues- 
tos públicos. A Bazabuchiascúa lo distinguió una 
fuerte pasión por el estudio de las ciencias i de las 
letras. Toda su vida la pasó acompañado de los li- 
bros. En 1837 fué presentado por el gobierno al 
pontífice para primer obispo de Chiloé, diócesis 
recien creada. Mas la muerte le sobrevino antes 
de obtener la confirmación ; dejó de existir en 
Santiago en los primeros dias de 18¿0. 

BAZOKA, abogado i escritor de Santo Do- 
mingo. I*'ué encargado de Negocios de su patria en 
los Estados Unidos en 1865. 

BEAÜMONT (Guillermo), cirujano notable de 
los Estados Unidos de la América del Norte, autor 
de algunos estudios experimentales sobre la di- 
jestion, que fueron publicados en Europa i Amé- 
rica, llamando la atención por su mérito. Murió 
en San Luis en 1853. 

BEAUREGARD (G. T. de). Nació este jeneral se- 
paratista en 1817, en los alrededores do Nueva 
Orleans, de una de las familias más aristocráticas 
de la Luisiana, i descendiente por la línea materna 
de los duques italianos de Heggio. En 1823 empezó 
sus estudios en la escuela militar de West-Point, 
i tomó parte en 18i7 en la gueri'a de Méjico, como 
capitán, en las batallas de Contreras i de Chero- 
busco. Se le encargó en seguida de dirijir la cons- 
trucción de la aduana i de la fábrica de moneda 
de Nueva Orleans, así como la de las defensas 
levantadas a la desembocadura del IMississipí. 
Nombrado después director de la escuela de West- 
Point, no llegó a tomar posesión, porque su cu- 
ñado el senador John Slidell le determinó a no 
desempeñar tales funciones. Desde el principio de 
la excisión entre el Norte i el Sur, el presidente 
Davis designó al jeneral Beauregard para el mando 
militar de Charleston, i en tal concepto atacó el 
12 de abril el fuerte Sumter, obligando a su guar- 
nición a rendirse al dia siguiente : era el primer 
acto de hostilidad por ambas partes. En el mo- 
mento que el ejército confederado estuvo organi- 
zado, Beauregard fué nombrado jeneral en jefe, 
encargándose especialmente de dirijir la división 
occidental del ejército^ i marchando sobre Norfolk, 
cuya plaza amenazaba Butler. Durante algunos 
dias, se pasó el tiempo en escaramuzas; pero el 21 
de junio los confederados dieron la primera bata- 
lla de BuU's-Rum, victoria que fué para el Norte 
más bien contratiempo moral que un desastre ma- 
terial, 1 que exaltó el entusiasmo del Sur. Enaque- 



— BECER 

lia jornada sostuvo el jeneral Beauregard su alta 
reputación militar; pero no supo ajjrovecharse de 
su victoria i del desorden que produjo en las tropas 
de la Union. Sea que no se atreviera, sea que sus 
tropas, debilitadas por su mismo triunfo, no pu- 
dieran ir más lejos, ello es que dejó a los federales 
organizarse durante el mes de agosto i fortificarse 
en setiembre en la linea del Potomac, de tal ma- 
nera que lograron detener la marcha de los vence- 
dores. En el resto deja campaña no se señaló por 
ningún incidente notable. A principios de 1862, el 
jeneral Beauregard tomó el mando del ejército del 
Mississipí, bajo la dirección superior del jeneral 
A. Sidney Johnson. Ambos dieron el 6 i el 7 de 
abril la batalla de Pittsburg-Landing, cerca de Co- 
rinto, en el Alabama, que, favorable el primer dia 
para sus armas, se cambió al siguiente en derrota. 
Viendo a los federales dueños de Nueva Orleans, 
Beauregard dirijió el 21 de abril una proclama a 
los ])lantadores del Sur, para comprometerlos a 
quemar inmediatamente todas sus existencias de 
algodón. Tomaron, sin embargo, los federales viva- 
mente la ofensiva, i Beauregard quedó reducido a la 
impotencia, a consecuencia de sus poco meditadas 
evoluciones, en las formidables líneas de defensa que 
habia construido cerca de Corinto. l^erdió con esto 
su popularidad, fué llamado a Richmond, i el 15 de 
junio dejó al jeneral Bragg el mando del Alabama. 
l^ronto, sin embargo, se comprendió lo injusto de 
esta decisión, i en el mes de setiembre se le devolvió 
el mando, confiriéndole el deparlamcnto de las cos- 
tas con Charleston por cuartel jeneral. Encargado 
P>eauregard de dirijir las fortificaciones de Petei'S- 
burgo, desplegó en su defensa toda su ciencia de 
injeniero, amontonando todas las obras i fortifi- 
caciones que pueden protejer una plaza. Era un 
verdadero laberinto de fosos, de aspilleras, de án- 
gulos entrantes i salientes, de caminos cubiertos, 
de casamatas blindadas. Allí podia encontrar rofu- 
jio un ejército de 100,000 hombres. 

BEAUREPAIRE-ROHAN (Emuoui:), viajero bra- 
sileño, de origen francés, nacido hacia 1818 en la 
jtrovincia de l*iauhy, donde pasó una parte de su 
infancia; emprendió en 1845 la exploración de las 
vastas soledades que se extienden al sur de Rio 
de Janeiro. Partiendo de Cuyaba, penetró en IBíie 
en el Paraguay con un oficial francés, M. Le- 
verger, a quien, después de haberse naturalizado 
en el Brasil, se le confirió el mando de la pro- 
vincia de Matto-Grosso i el grado de capitán de 
fragata. En la Asunción recibió una excelente 
acojida del presidente López, i fué a visitar a 
j\L Bonpland a Santa Borjia. Los resultados de 
esta curiosa exploración, mui interesante para la 
meteorolojía i la jeografía, aparecieron por pri- 
mera vez en la Revista del Instituto histórico del 
Brasil, i fueron publicados en seguida bajo el 
título (le Descripción de un viaje desde Cuyaba a 
Rio de Janeiro (1846). 

A consecuencia de un viaje al lago Guaíba, 
M. de Beaurepaire-Rohan fué colocado en el 
cuerpo de injenieros, con el título de mayor 
(1850) i encargado de rccojer nociones exactas 
sobre las rcjiones centrales del imperio, que esta- 
ban casi abandonadas a las tribus indíjenas. En 
los últimos años se ha ocupado en escribir una 
Jeografía completa de Matto-Grosso, i prepara 
una Historia jeneral de las provincias meridio- 
nales, que ha recorrido i examinado detenida- 
mente. ^ 

BECERRA (Ricardo) , periodista colombiano. 
Nació en Bogotá, i cuenta hoi treinta i seis años. 



BEECH 



— 61 



BEECH 



Ha publicado muchos trabajos literarios i ocu- 
pado por algún tiempo la prensa diaria de Ve- ' 
neziiela i el Perú. Actualmente redacta La Patria 
de Lima. 

BECERRA TANGO (Lns), poliglota mejicano. 
Nació en Tasco en 1602, i adcjuirió su inmensa 
instrucción a costa de inauditos esfuerzos i fatigas. 
Supo con perfección las lenguas hebrea, griega, 
latina, italiana, francesa, inglesa, portu^esa, es- 
pañola, mejicana i otomí, habiendo dado lecciones 
públicas do estas dos últimas. Enseñó matemáticas 
en la Universidad de Méjico, i fué por varios años 
cura párroco en el arzobispado. Fué poeta, orador," 
fih')sofo, químico i físico, maravillando lo aventajado 
que era en todas estas materias, i con razón debe 
dársele el calificativo de políglota. La fecha de su 
muerte data del año de 1672, i dejó esta obra im- 
[)resa: Feliciana de Méjico en la achnirable apari- 
ción de la Virgen María \aestra Señora de Gua- 
dalupe. Méjico, 1666, en 4°, i reimpresa después 
varias veces. 

BECK DROODHEAD (.Iuan), médico araericano, 
profesor de Materia Médica en el colejio de mé- 
diiYis i cirujanos de Nueva York, i autor, junto con 
su hermano, de la mui conocida obra : Jurispru- 
dencia Médica. Murió en 1 ?51 a la edad de cin- 
cuenta i siete años. 

BECK (Luis C), químico i naturalista ame- 
ricano, nacido en Schenestady, Nueva York, en 
1790. Se graduó en el colejio de la Union, ha- 
• •iendose mui luego notable por sus conocimientos 
en ciencias naturales. Escribió una obra sobre la 
'( Mineralojia de Nueva York » i varias otras 
sobre química i botánica. Fué profesor de química 
en el colejio de Nueva Jersey i en el colejio mé- 
dico de Albany. Murió en 1853. 

BEDELL (Gregúpjo T.), doctor en teolojía i 
rut'ir de la iglesia de San Andrés en Filídelfia. 
miembro del clero episcopal protestante. Nació en 
Staten Island eti 1793. Estudió en el colejio Co- 
lumbia. fué ordenado en 1814, i sirvió a su iglesia 
en Norlh Hiver, en Fayetteville i en Filadelfia du- 
rante algunos años. Tuvo muclio nombre como 
orador elocuente i persuasivo. Murió en 1834. 

BEDON (Pedro), escritor fraile ecuatoriano de 
la orden de Santo Domingo ; fué no solamente 
esclareciilo por sus eminentes virtudes, sino tam- 
bién por su instrucción i gran capacidad. Nació 
en Quito : hizo sus estudios en Lima, i habién- 
dose dividido la provincia dominicana, regresó a 
su patria, donde enseñó filosofía i teolojía. Fundó 
en Riobamba un convento de su orden i otro en 
Quito con el nombre de Nuestra. Señora de la 
l'eña de Francia o Recoleta de Santo Domingo. 
Escribió la Vida del padre Cristóbal Pardave, 
i murió en 1621. 

BEECHER (C.\talixa), escritora de los Estados 
Unidos de Norte-América; pertenece a, una fa- 
milia de ilustres teólogos. Nacida en East- 
Ilampton en 1800, ha consagrado toda su vida al 
progreso de la educación del bello sexo. Desdo 
1822 ha dirijido en llartfort (Gonnecticul) un gran 
establecimiento destinado a la formación de insti- 
tutrices i maestras de escuela. Su constancia i su 
buen sentido le han hecho obtener, en esta obra 
de filantropía, los más estimables resultados. 
Como autora, Catalina Beccher es mui conocida 
por las siguientes obras: Economía doméstica: 



El educador moral; El verdadero remedio a los 
niales de la mujer; Deberes de la mujer ameiH- 
cana para con su país ; La verdad es más rara 
que la ficción., sátira contra las costumbres de los 
jóvenes estudiantes de teolojía. 

BEECHER (Liman, Eduardo, Enrique i Carlos), 
teólogos americanos de la misma familia. So han 
hecho notar como predicadores elocuentes i han 
dado a luz numerosas obras relijiosas. Liman 
Beecherfué el padre de los otros tres citados. 

BEECHER STOWE (Enriquet.\), célebre nove- 
lista anjericana. que nació el 15 de junio de 1814 
en Litchfiel (Connecticut); es hija del doctor Li- 
man Beecher, sacerdote presbiteriano de Boston. 
Su padre la dedicaba a la enseñaza i la hizo dar 
una educación sólida. Desde la edad de quince años 
fué a suceder a su hermana Catalina en la direc- 
ción de una grande escuela para la educación de las 
mujeres de Hartford (Connecticut), después en 
Cincinatti, hasta 1825, época en que se casó con 
el doctor Calvin Stowe. Este, uno de los teólogos 
más distinguidos de los l'^stados Unidos, después 
de haber seguido sus estudios en el colejio de Bou- 
doin i sus grados teolójicos en Andower, habia 
sido nombrado profesor de literatura bíblica en 
Darmouth. Llamado por su padre al Seminario de 
Cincinatti en 1832, Stowe acompañó a su marido, 
i allí permanecieron hasta 1850. Beecher i Stowe, 
perseguidos como abolicionistas, se vieron obli- 
gados entonces a dejar el Seminario, donde no po- 
dian ya vivii', i tuvieron que refujiarse en los Es- 
tados del Este. Después de una corta mansión en 
el Maine, Stowe aceptó la cátedra de literatura bí- 
blica en Andower que .mn desempeñaba en 1860. 
Los primeros trabajos literarios de Stowe consis- 
tieron en cuentos o novelitas, coleccionados i pu- 
blicados en 1849 bajo el título de Flor de Mayo., 
de la cual existen muchas tratlucciones francesas ; 
pero los diez i ocho años de residencia en Cinci- 
natti desarrollaron su talento i engrandecieron 
sus ideas. Sacó de su vida misma i de las escenas 
que habia presenciado, el asunto para una serie 
de estudios, que aparecieron al principio en un pe- 
riódico abolicionista de Washington, The National 
Era, i fueron pronto reunidos en dos volúmenes 
bajo el título de La Choza de Thom, i publicados 
en Boston en 1852. Nunca libro alguno habrá al- 
canzado tan rápida popularidad en las dos partes 
del mundo : fué traducido a todos los idiomas, i 
muchas veces en cada país •, en América solamente 
se tiraron 305.000 ejemplares en las varias edicio- 
nes que de él se hicieron en el primer año. El éxito 
inmenso que tuvo la obra i la profunda impresión 
que produjo, se explican por el interés del asunto 
i por la vivacidad con que la escritora describia i 
condenaba el vergonzoso sistema de la esclavitud, 
preponderante entonces en gran parte de los Es- 
tados Unidos. La crítica literaria podria señalar 
muchos defectos de orden i de composición; pero el 
público los perdona a un libro escrito con el cora- 
zón en servicio de una noble causa. Se intentó, sin 
embargo, procesar a Stowe en nombre de las leyes 
establecidas, que no se acomodan siempre a las 
protestas de la filantropía i de la humanidad. Al- 
gún tiempo después se nublicó, con el título de 
Llave de la Cabana de Thom. un comentario, que 
prueba que su obra está tomada de la realidad en- 
tera. En el verano de 1853, Stowe visitó la Europa 
con su marido i su hermano Carlos Beecher. Reci- 
bió una acojida entusiasta, sobre todo en Ingla- 
terra, k su regreso refirió su viaje en un agrada- 
ble libro, titulado Memorias felices de tierras 



BELGH 



— 62 — 



BELGR 



cccíranjcras. La última producción de esta estimable 
escritora, se titula ürcd, i se publicó en Boston i 
I^óndres en 1856 : es una sátira contra la esclavi- 
tud, cuyo único defecto consiste en liaber aparecido 
después de La Cabana de Thom; pero en la cual 
resalta todavía aquel cristianismo fdantrópico i 
aquella sensibilidad penetrante que dio tanta boga 
a su primera novela. Stowe ha escrito ademas 
algunas obras relijiosas. La influencia que tuvo 
Im Choza de Thom en la sociedad americana, nos 
obliga a consagrar algunas palabras al análisis de 
este libro, que sin necesidad de pomposos anun- 
cios ni de gacetillas encomiásticas , hizo estre- 
mecer i llorar a la América entera. Thom, el pobre 
negro, pasando de mano en mano, de mercado en 
mercado, de dolor en dolor, es humilde de cora- 
zón, pero grande precisamente por su humildad. 
En la exposición de la novela, Thom aparece tan 
dichoso como puede serlo un esclavo. Un amo com- 
pasivo, Shelby, i una dueña adorada de cuantos 
la conocen, le hacen la vida dulce i agradable; pero 
Shelby tiene deudas, i para pagarlas le es preciso 
vender sus negros. Arregla la venta de Thom 
con un tal Ilaley, fdantrópico por cálculo, que 
cuida su mercancía viva para no deteriorarla. 
Thom sufre, pero se resigna. Una cuarterona, 
niña mimada de la casa, se escapa con su hijo, i 
j)erseguida como una bestia feroz, atraviesa el 
Ohio, sobre los témpanos de hielo que arrastra la 
corriente. Ilai en la obra de Stowe otros tipos, 
finamente estudiados i descritos con una verdad i 
sencillez encantadoras : Jone llarris, el esclavo 
inlelijente i rebelado : Saint-Clair, el espiritual i pe- 
rezoso criollo, noble naturaleza corrompida por el 
atractivo de los vicios mundanos; i la puritana 
Ophelia, filántropa por principios, no por caridad. 
Kl protagonista del libro, Thom, a pesar de su re- 
signación evanjélica, sucumbe a los malos trata- 
mientos de un amo bárbaro. La Choza de Thom, 
que más bien que una novela es una serie de esce- 
nas sin intriga ni enlace, debe considerarse como 
un elocuente alegato en defensa del abolicionismo. 
Stowe tuvo la fortuna de condensar en pocas pa- 
jinas los instintos de la América en el momento 
en que escribía su libro, i presentó bajo una forma 
tanjible los sentimientos de una parle déla nación. 
Mo discutió las doctrinas, sino que les dio vida i 
movimiento, haciéndolas marchar ante los ojos de 
los lectores. La cuestión dio un paso inmenso, 
puesto que pasó del dominio del juicio al de la 
conciencia, i más tarde, de la teoría a la práctica, 
del dominio de la opinión pública al de una lega- 
lidad unánimamente i'cconocida i acatada. 

BELCHER (JoNATn.\M). Nació en Massachusetts 
en 1681, se graduó en Harvard en 1699, i fué en- 
viado como ájente de la provincia a Inglaterra, 
donde Jorje II le' nombró jeneral de Massachu- 
setts i Nuevo Ilampshire en 1730. Poco tiempo 
después íué removido de su empleo a consecuencia 
de acusaciones que le hicieron sus enemigos de 
hallarse comprometido en un asunto de papeles 
falsificados; pero, habiéndose vindicado i vuelto al 
favor real, fué nombrado en 1747 gobernador de 
Nueva Jersey. Murió en Elisabethtown en 1757. 
Fué un hombre hábil, firme é integro, digno, es- 
tudioso i cumplido caballero ; pero la altura a que 
llegó ha sido atribuida por muchos, no a sus cua- 
lidades personales, sino a la amistad que había 
hecho desde muí joven con la princesa Sofía i su 
hijo, después Jorje II, con los que entabló relacio- 
nes en una visita que hizo después a Europa poco 
de salir del colejio. Su abuelo tenia una taberna 
en Massachusetts. 



BELGRANO (Manuel), jeneral arjentino. Nació 
en Buenos Aires en 1770. lülucado en España, se 
graduó en jurisprudencia en Valladolid, i se re- 
cibió en Madrid; sus mejores conocimientos eran 
en derecho público i economía política. A estos 
conocimientos debió su nombramiento de secre- 
tario del Consulado en 1793. En 1806, en que las 
tropas inglesas ocuparon la ciudad de Buenos 
Aires, era capitán de milicias urbanas, i fué agre- 
gado a una de las compañías que so formaron 
para repeler la segunda invasión de los ingleses. 
Después de verificarse la reconquista de la ciudad, 
fué nombrado sárjenlo mayor de Patricios; se de- 
dicó á aprender la nueva carrera; pero para liber- 
tarse de algunas intrigas que se promovieron 
contra él, con referencia a sus opiniones de inde- 
pendencia, renunció i volvió a su empleo en el 
Consulado. En el ataque de Whilelock sirvió de 
ayudante decampo del cuartel del maestre jeneral 
Ci'sar Balbiani. No tenia más conocimiento mi- 
litar cuando fué llamado al gobierno en 25 de 
mayo de 1810. Fué nombrado jeneral del ejército 
del Paraguai, adonde marchó el año de 1810 con 
700 hombres , sin provisión alguna para una 
campaña regular. Toda la provincia se puso en 
movimiento contra él, i llegó el caso de decir al 
gobierno que era menester conquistarla, porque 
él iba de auxiliar. Dio dos batallas en Paraguari i 
Tacuarí, con 500 soldados contra 8,000; en ambas 
le fué adversa la fortuna, hasta que en la tercera, 
que dio con 150 hombres, intimiiló al enemigo i le 
obligó á un armisticio honroso, que le valió reti- 
rarse con sus restos i los honores do la guerra. 
Los restos del ejército del Paraguai marcharon 
con dirección a Montevideo bajo las órdenes de 
Belgrano : la revolución del 5 i 6 de abril de 
1811, hizo venir a Belgrano a dar razón de su 
conducta, i entregó el mando a Rondeau el 2 de 
mayo de dicho año. El 9 de agosto fué restablecido 
en su empleo i honores el jeneral Belgrano, porquo 
nadie se presentó a acusarlo. E\ 20 de junio había 
sido bíitido el ejército arjentino en Giiaqui, des- 
pués de haber llevado la libertad hasta el Desa- 
guadero : el 25 de agosto Pueyredou, que ocupaba 
la presidencia de Potosí, había abandonado todo 
el Alto Perú, i retirádose con los caudales a Salta, 
i desde entonces comenzó para él una carrera de 
desgracias. Goyeneche , aprovechándose de este 
contraste, ocupó rápidamente Indas las sierras del 
Perú, i avanzó su vanguardia hasla Salta, donde 
negociaba con Pueyredon : en la eai)ital se liabia 
sofocado una conjuración del cuerpo de Patricios 
i otra de españoles : Childo estaba en poder de 
éstos: un ejército portugués penetraba en la Banda 
Oriental : los puertos eran bloqueados; fué pre- 
ciso retirar el sitio de Montevideo; el jeneral 
Belgrano fué nombrado jeneral del ejército del 
Perú el 27 de febrero de 1812. 

El gobierno emprendió en 1812 el sitio de Mon- 
tevideo, i contraía a este todos sus esfuerzos, a 
términos de ordenar a Belgrano, que si era nece- 
sario se retirase de Tucuman ; pero éste, bajo su 
responsabilidad, resistió i batió á Tristan el 24 de 
seliembre de 1812 en Tucuman, i el 20 de febrero 
de 1813 en Salta : esto salvó la revolución inmor- 
talizando su nombre. La Asamblea, no teniendo 
más grado que darle, porque el de brigadier era el 
último , mandó al gobierno que le diese un sa- 
ble con guarnición de oro i esta inscripción en 
la hoja : La Asamblea Constituyente al benemé- 
rito jeneral Belgrano; i ademas 40,000 pesos en 
fincas del Estado. El Cabildo le remitió un par de 
pistolas i un bastón del mejor gusto. Sobre los 
40,000 pesos, Belgrano contestó : « Nada hay más 



BELGR 



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BELLE 



despreciable para el hombre de bien, para el ver- 
dadero patriota que sroza de la confianza de sus 
conciudadanos, que las riquezas. Estas son el es- 
collo de la virtud, i adjudicadas en premio no solo 
son capaces de excitar la avaricia en los demás, 
sino que parecen dirijidas a lisonjear una pasión 
abominable en el agraciado. Yo he creido digno 
de mi honor i de los deseos que me inflaman por 
la prosperidad de mi patria, el destinar esa suma a 
la dotación de cuatro escuelas en las ciudades de 
Tarija, Jujuy, Santiago i Tucuman. » El 1° de 
octui)re de 1813 perdió la acción de Vilcapujio, i en 
lugar de retirarse a Potosí, se fué a retaguardia 
del enemigo : la primera noche después del des- 
trozo se mantuvo frente al enemigo, tomando me- 
didas para reunir los dispersos, a cuyo efecto se 
retiró al cerro denominado de Toro, inmediato al 
campo de batalla, donde se sostuvo con una ban- 
dera en la mano por todo el dia i la noche que la 
pasó al raso ; a ¡amadrugada siguiente emprendió 
su retirada a la retaguardia del enemigo para re- 
cibir los auxilios de Chayanta, Cochabamba, Chu- 
quisaca i sus dependencias. Atravesando a pié 
una asperísima serranía llegó al pueblo de Titiri 
en el que tomó cabalgaduras, i de allí pasó a Macha, 
donde recibió auxilios con que volvió a buscar al 
enemigo. A los 26 dias fué otra vez destruido en 
Ayouma, i perseguido por el enemigo, tuvo que 
retirarse con 700 hombres hasta Jujuy. El dijo á 
Rivadavia en Londres : a Yo he cometido un 
gran yerro : lo lloraré toda mi vida : fué la en- 
trada" de mi ejército en la ciudad de Potosí. « 
Restituido a Buenos Aires después de haber en- 
tregado el mando al jeneral Pan Martin, fué en- 
viado a Europa en comisión, de donde regresó al 
finalizar el año de 1815. Entonces fué otra vez 
nombrado jeneral del ejército del Perú, después 
de la jornada de Sipesipe, que perdió Rondeau el 
29 de noviembre de 1815 — del cual se recibió en 
las Trancas, i fijó su cuartel jeneral en Tucuman. 
Contraida toda la atención a la guerra de Chile, 
Belgrano se mantuvo sin recibir auxilios, disci- 
plinando su ejército en Tucuman, enviando al 
Alto Perú divisiones cortas i escribiendo a los pa- 
triotas : cerca de cuatro años se mantuvo de este 
modo, hasta que en 1819 se le mandó bajar pre- 
cipitadamente a sofocar la guerra civil en Santa 
Fé, en donde, habiendo logrado hacer un armis- 
ticio, se retiró a la Cruz Alta : aquí le atacó por 
primera vez la enfermedad de que murió : tras- 
ladó su campo a la Capilla del Pilar sobre el Rio 
Seco, a nueve leguas de Córdoba, donde su enfer- 
medad se agravó mortalmente, no queriendo él 
abandonar el ejército para ir a curarse. Llegó por 
fin su segundo, el jeneral Cruz, i le entregó el 
mando, i se retiró á Tucuman, creyendo que el 
clima influiría en su mejora. En la revolución que 
hiciej;on en Tucuman los oficiales subalternos que 
habían quedado, i la cual se verificó a media 
noche del 11 al 12 de noviembre de 1819, a la una 
de la misma fué una partida a sorprenderlo en su 
casa so color de consultar a la seguridad de su 
persona — « ¿Qué queréis de mí? dijo al oficial, 
¿es necesariami vida para asegurar el orden pú- 
blico? — ved ahí mi pecho, arrancádmela. » Así 
que se abrió la comunicación salió de Tucuman 
para Buenos Aires moribundo ; llegó a Buenos 
Aires en marzo de 1820. Tres meses después murió 
de una enfermedad de catorce meses, hidrópico, 
a las siete de la mañana del dia 20 de junio de 
1820, a los cincuenta años i diez i siete dias de 
edad, i en la misma casa paterna donde nació. 
Después de su muerte, este eminente ciudadano, 
cuyo nombre ha sido colocado en la historia al 



lado de los de Bolívar i San Martin, ha recibido 
de sus comi)atriotas tardías, pero significativas 
muestras de admiración i respeto. Sus funerales 
fueron celebrados con toda pompa en Buenos 
Aires el 20 de junio de 1820. El gobierno arjentino 
ha dado su nombre a una población si nada cerca 
de la capital de la República, i en 1873 el pueblo 
de Buenos Aires ha levantado para inmortalizar su 
memoria una estatua ecuestre, en la cual se leen 
las siguientes inscripciones que son un vivo reflejo 
de la gratitud nacional : Manuel Belgrano, nació 
en Buenos Aires el 3 de junio de 1770. — Al ini- 
ciador de la revolución de 1810. — Campaña 
del Paragvai, 1811. — Victoria de Tucuman, 
1812. — A Belgrano, la patria agradecida. — 
Victoria de Salta, 1813. — Fundó las primeras 
escuelas en cuatro provincias. — Campaña del 
Alto Perú, 1813. — Jeneral Belgrano murió en 
Buenos Aires el 20 de junio de 1820. 

BELINGHURT (Mariano), industrial arjentino. 
Ha sido uno de los introductores de los íreni;ms que 
hoi recorren en todas direcciones la ciudad de Bue- 
nos Aires. Se ha hecho siempre notar por su espí- 
ritu de progreso i los sen-icios que ha prestado a 
la industria de su país. 

BELKNAP (Jeremías), doctor en teolojia, miem- 
bro del clero presbiteriano de Boston, ciudad en que 
nació en 1744. Se graduó en Harvard en 1762 i se 
ordenó en Dover (N. H.) en 1767. Escribió una 
historia de la colonia durante su residencia en este 
último lugar, siendo. después promovido a Boston, 
haciéndose cargo de la iglesia presbiteriana de ese 
lugar. Aficionado a los estudios históricos, fué uno 
de los fundadores de la Sociedad histórica de Mas- 
sachusetts, i tomó mucho empeño para preservar 
de la destrucción los monumentos i recuerdos del 
pasado. Fué un fecundo escritor, dejando una obra 
notable i popular, titulada Los guardabosques, 
en la que hace una descripción humorística de la 
sociedad americana. Dejó también un gran número 
de ensayos, sermones, discursos históricos, cuen- 
tos, etc., que forman algunos volúmenes. Murió 
de parálisis en 1778 a la edad de cincuenta i cuatro 
años. 

BELKNAP (Guillermo G.), oficial del ejército ame- 
ricano, que se distinguió en el ataque de Fort-Erie 
contra los ingleses en 1814. Fué comandante en la 
guerra de Florida i elevado al rango de brigadier 
jeneral por su bizarra comportacion en Buena-Vista 
(Méjico) a las órdenes del jeneral Taylor. Murió 
en 1851 a la edad de cincuenta i seis años. 

BELL (Juan), político americano. Nació en Nash- 
ville en 1791. Fué presidente de la Cámara de re- 
presentantes de 1834 a 1835. En 1841 fué llamado 
al ministerio de la Guerra; en 1847 fué elejido se- 
nador i reelejido en 1853 i 1859. Habiendo sido 
elejido Lincoln presidente de los Estados Unidos, 
derrotando de esa manera la candidatura de Bell 
en 1860, éste se declaró partidario de la reacción 
i prestó a los confederados grandes servicios. Mu- 
rió en 1865. 

BELLEGARDE (Pedro de Alcántara), jeneral 
brasileño, nacido en 1807. Estudió en la escuela mi- 
litar, i fueron tales su aplicación i competencia, 
que en 1824 era ya capitán de artillería. Dirijió, 
apenas salido de la escuela, la construcción del faro 
de la isla Rasa, i en 1828 hizo los primeros estudios 
sobre los canales de Ururahy i Nogueira, siendo 
por ello ascendido al grado de mayor. A conse- 



BELLO 



— 64 



BELLO 



cuencia de los cambios políticos de 1851 quiso reti- 
rarse del servicio i tentó estudiar la medicina i en 
seguida establecer una imprenta, con el objeto de 
publicar algunos trabajos científicos; pero, encon- 
trando inconvenientes, se opuso a una cátedra en 
la escuela militar i la obtuvo después de algún 
trabajo. Prestó en seguida diferentes servicios como 
injeniero i publicó varias obras científicas, hasta 
1848, en que fué nombrado encargado de negocios 
en el Paraguai ; celebró el tratado de alianza para 
la gran cruzada que debia traer la caida de Rosas. 
En 1853 entró al ministerio de la Guerra, i retirado 
de este puesto dos aHos después, fué nombrado 
vocal del Consejo supremo de Guerra. Después 
desempeñó las funciones de jefe de la Comisión de 
limites entre el imperio i el Estado Oriental i rec- 
tificó el mapa de la provincia de Rio de Janeiro. 
Ademas de haber alcanzado su grado de jeneral 
por sus relevantes servicios, ha sido condecorado 
con el título del Consejo i varias órdenes naciona- 
les. Doctor en matemáticas i socio efectivo del Ins- 
tituto histórico i jeognifico, i de otras sociedades 
científicas desde algunos años atrás, ha dado a 
luz importantes obras, como los compendios de 
matemáticas, de mecánica, de arquitectura civil e 
hidráulica, de topografía, de balística, de derecho 
dejentes i otros. 

BELLIDO (Andrea), patriota peruana. Esta már- 
tir de la libertad de su patria, esta magnánima 
mujer, nació en la ciudad de Iluamanga (hoi Aya- 
cucho), i fué fusilada por los españoles en 1822 por 
su constancia en no revelar a los autores de una 
carta que estaba firmada con su nombre, i en. la que 
se daban noticias importantes para que se salvara 
una fuerza patriota que iba a ser sorprendida en 
Quiccamachai, seis leguas distante de Huamanga. 
Después de la acción de la Macacona, se hallaba el 
guerrillero Qiiiros en dicho Quiccamachai, i quedó 
cortado por consecuencia de esta derrota con toda 
su fuerza, que no bajaba de seiscientos hombres 
con el aumento que le hablan dado los patriotas 
de Huamanga. Atacada esta fuerza por los espa- 
ñoles, tuvo que abandonar su posición, i entre los 
despojos que le tomaron en la retirada, quedó una 
chamarra del marido de la Bellido i se sacó de ella 
la carta que aparecía firmada por la consorte, i con- 
tonia avisos anticipados sobre esta misma expedi- 
ción. Al tomar declaración a la Bellido sobre su 
carta, hallaron que no hablaba castellano i que 
menos podia escribirlo. Con este motivo , cre- 
ció más el empeño de conocer al verdadero 'autor 
de la carta, que había dado un aviso tan interesante, 
i del que se habia hecho un misterio en la ciudad, 
estando el secreto reducido a pocas personas. La 
Bellido se negó constantemente a hacer esta reve- 
lación, i prefirió la muerte a la declaración de un 
secreto que habría costado la vida al que vendió la 
confianza de los españoles, comprometiendo quizá a 
otros iTiuchosvecinos. A la hora que se habia seña- 
lado para su ejecución, si no declaraba quién era 
el verdadero autor de la carta, marchó al suplicio 
esta valerosa mujer, de más de sesenta años, con 
una calma que asombró a los espectadores. En los 
momentos de la ejecución se le volvió a requerir 
para que dijera la verdad i salvara la vida ; pero la 
heroina insistió en su negativa, i recibió la muerte 
con una firmeza admirable, llevándose su secreto a 
la tumba. 

BELLO (Andues), el publicista más eminente que 
ha producido hasta hoi la América española. Nació 
en Caracas en 1780 ; i allí, en la oscura capital de 
una colonia española, en un modesto convento de 



frailes mercenarios, hizo siis primeros estudios, 
aprendiendo no solo las reglas déla gramática latina 
i la rutina del arte de traducir, que era lo que se en- 
señaba a todos, sino tandjien la hijica del lenguaje. 
Por causas extrañas a su voluntad no alcanzó a ter- 
minar ninguna de las carreras profesionales a que 
podían aspirar los colonos. El célebre Alejandro de 
llumboldt, que visitó a Caracas en 1800 i que co- 
noció allí al joven Bello, temió que su exterioi', 
aparentemente débil, fuera el signo de alguna en- 
fermedad orgánica, i aconsejó a sus po^dres que lo 
apartaran del estudio. Es digno de notarse que el 
profundo jurisconsulto, autor del Código civil chi- 
leno, lio obtuvo nunca el título de ahogado. Ai)ar- 
tado de esta manera del colejio. Bello contimu) «uiii 
su ardor ordinario los estudios de gramática i de 
literatura. Habiendo oído hablar de los escritores 
franceses como de algo muí maravilloso, se pro- 
porcionó una gramática de esa lengua, estudió [o- 
das sus reglas i llegó en breve a traducir cori'ieii- 
lemente las obras de Lafontaine i de Moliere. L ii 
(lia que uno de sus maestros lo sorprendió leyemlo 
las trajedias de Racine, le dijo con doloroso pe- 
sar : « Es lástimn, amigo mió, que V. liayrf apren- 
dido el francés. » Para comprender el aicaiice ile 
esta expresión, es jireciso recordar que el gobieriio 
español creía como una verdad incontestai)le que 
todos los libros franceses contenían máximas re- 
volucionarias i que servían solo para formar reji- 
eidas como Dan ton i Robespierre. Veinte años tenia 
üello cuando se vio forzado a corlar sus estudies 
legales. Los amigos de su familia solicitaron paia 
él un destino que acababa de crearse en la secre- 
taria del gobierno de Venezuela ; pero como eran 
muchos los aspirantes a nquel puesto, el capitán 
JL'ucral exijió que todos ellos rednclasen una nota 
sobre ciertos asuntos del servicio para preferir al 
que presentara la mejor. Bello obtuvo el premio en 
aquel certamen. Entonces comenzó para él la car- 
rera de empleado, no como un medio de tener ase- 
gurada la subsistencia , sino como un campo en 
que ejercitar la infatigable laboriosidad de su es- 
píritu. Hizo un estu(lio ftroíijo de la administra- 
ción colonial, i aprendií) el inglés, así como ánles 
había aprendido el francés, esto es, con la ayuda 
de una gramática i un diccionario, para interpre- 
tar las comunicaciones diplomáticas de los ajcntes 
de la Gran Bretaña, que a principios de este siglo 
fueron muí frecuentes en las colonias españolas 
inmediatas al mar de las Antillas. Ese periodo de 
tareas administrativas fué también para Bello una 
época de constante estudio. Eortiílcado con los 
mejores conocimientos literarios que era posible 
adquirir en Venezuela , i leyendo atentamente 
cuanto libro caía en sus manos, alcanzó en poco 
tiempo una variada instrucción. Su espíritu obser- 
vador lo arrastró desde luego a los estudios filoló- 
jicos. El conocindento de las lenguas extrañas le 
permitió estudiar los escritos de algunos filósofos 
modernos. Pero el movimiento intelectual iniciado 
en Caracas, gracias al impulso que le daban ciertas 
tertulias literarias, era demasiado superficial |)ara 
que los ensayos de metafísica i de filolojia tuvieran 
aceptación. Bello se vio obligado a reducir por (ii- 
tónces el campo de sus trabajos; i su amor por la 
literatura clásica lo inclinó al cultivo de la poesía. 
Compuso sus primeros versos para leerlos en los 
círculos literarios, tradujo una trajedia de Voltaire 
i un canto de la Eneida, i escribió odas, sonetos i 
églogas. A juzgar por las pocas muestras que nos 
quedan de aquellas poesías. Bello manifestó desde 
sus primeros ensayos la pureza de lenguaje, la se- 
veridad de gusto i el rigoroso esmero que dis- 
tinguen los escritos de sus mejores años. Fn < se 



BELLO 



65 — 



BELLO 



mismo tiempo, se ocupó en dar lecciones priva- 
das a varios jóvenes de Caracas. Enseñaba gra- 
tuitamente el latin, la filosofía i la jeografía, los 
únicos estudios literarios que entonces sehacianen 
las colonias españolas. Uno de sus discípulos, el 
más distinguido, sin duda, por su intelijencia , 
pero no el más aprovechado, fué Simón Bolívar. 
Cuando el célebre libertador de Colombia se ha- 
llaba en el apojeo del poder, recordaba este hecho 
en una de sus cartas : « Bello, decia, es mui digno 
de ocupar un puesto importante en su patria. Yo 
conozco la superioridad de este caraqueño, contem- 
poráneo mió. Fué mi maestro cuando teníamos la 
misma edad, i yo le amaba con respeto. » A esto 
estaba reducida la vida literaria en las colonias 
hispano-americanas. Si aquel réjimen se hubiera 
mantenido largos años más, Bello habría sido lo 
que era antes de 1810, un poeta celebrado en las 
tertulias, que no podia publicar sus versos por falta 
di- imprenta, un buen profesor de latin i un em- 
pleado intelijente i laboi'ioso. Los otros ramos del 
saber, a lo menos de la manera que él los com- 
prendía, eran plantas exóticas en la sociedad colo- 
nial. El levantamiento de 1810 vino a cambiar 
aquel estado de cosas i a abrir a su singular apli- 
cion nuevos i más vastos horizontes. No tomó una 
parte activa en los sucesos que prepararon la re- 
volución de Venezuela, porque allí, como en Chile, 
el movimiento fué dirijido en sus primeros pasos 
por los personajes más caracterizados por su edad, 
su posición i su fortuna; pero, al día siguiente de 
instalado el gobierno revolucionai'io, los miembros 
de la junta gubernativa quisieron utilizar sus ta- 
lentos i le encarg^'on la redacción de aquellos do- 
cumentos que requerían mayor pulso , para no 
comprometer imprudentemente la causa de la re- 
volución. Poco después, en junio de esc mismo año, 
Bello fué enviado a Londres en unión de Bolívar 
i de López Méndez, para solicitar del gobierno 
inglés que dispensara su protección a la revolu- 
ción de Venezuela. 

Esa misión, al parecer accidental, vino a fijar la 
suerte posterior d»; Bello. La revolución venezolana, 
triunfante a veces, otras vencida, pero siempre 
marcada con los rasgos del heroísmo más sublime, 
se mantuvo por sus propios esfuerzos, porque sus 
ajenies no alcanzaron en Europa la protección que 
pedían. Por eso mismo, las ocupaciones diplomáti- 
cas dieron tiempo a Bello para consagrarse con ma- 
yor ardor a sus estudios favoritos. En Londres halló 
lo que no había encontrado en su patria, ricas biblio- 
tecas en que estadiar i sabios eminentes con quie- 
nes consultarse. Dio rienda suelta a la infatigable 
actividad de su intelijencia , i abrazó un vasto 
campo de estudios en muchos ramos del saber hu- 
mano. Estudió el griego para leer en su orijinal 
los ffrandes poetas i pensadores del mundo anti- 
gua. Aprendió el italiano, el portugués i el limo- 
sino, para conocer todas las lenguas que, como el 
español i el francés, se derivan del latin. Estudió 
las obras de los filósofos modernos, i llegó a for- 
marse una teoría propia, que desarrolló más tarde 
en una obra que ha que lado inédita, pero que seri 
sin duda uno de los títulos más sólidos de su glo- 
ria. En la biblioteca pública de Londres, Bello trabó 
amistad con un escritor inglés, Mr. James Mili, el 
sabio historiador de la india, que ocu[)aba todavía 
en aquella época una posición mui humilde en la 
república de las letras. Mili ganaba la vida dando 
forma literaria a los apuntes i pensamientos suel- 
tos que consignaba cada dia en el papel el célebre 
publicista .Ier.>míis Bentham. Bello se asoció a Mili 
en este modesto trabajo de coordinación ; i po- 
niendo en orden las ideas del cfran filosofo, su es- 



píritu observador descubrió nuevos horizontes en 
el campo de la metafísica i de la moral. Se asimiló 
las teorías de aquel hábil maestro, despojándolas 
de las exajeraciones con que sus adversarios han 
querido desacreditarlas. La incansable actividacl 
intelectual de Bello no se limitó a esto solo. En el 
estudio profundo de los clásicos castellanos i de 
los preceptistas de esta lengua. Bello adquirió la 
convicción de que la gramática de nuestro idioma, 
su prosodia i su métrica habían sido estudiadas 
bajo una falsa luz, encuadrando la lengua caste- 
llana a las reglas de la gramática latina, así como 
los principios de la prosodia i de la métrica estaban . 
fundados sobre el sistema de los preceptistas ro- 
manos. Después de un estudio de muchos años, 
sentó majistralmente las bases de un sistema ente- 
ramente orijinal, apoyado en la índole de la lengua 
i de la versificación castellanas, i al cual dio (h^s- 
pues mayor desarrollo en obras imperecederas. Fué 
esa también la época en que Bello comenzó a hacer 
sus estudios literarios i fílolójicos sobre la e íail 
media, i particularmente sobre ese jénero de lite- 
ratura denominado caballeresco. El resultado de 
sus observaciones fué una obra escrita en inglés, 
sobre la crónica fabulosa de Turpin, que hasta ahora 
permanece inédita. 

Pero el más notable de los trabajos literarios a 
que por entonces se consagró, tuvo por oríjen d 
poema del Cid, el monumento más venerable de la 
primitiva liteíatura castellana i que había jjerma- 
neciilo inédito hasta fini.-s del siglo pasado. Bello 
no pudo consultar el manuscrito de aquel poema ; 
pero, estudiando la edición que había dado a luz en 
Madrid Tomas Antonio Sánchez, descubrió en ella 
errores i defectos de toda especie, nacidos de des- 
cuidos más o menos graves, de falta de conoci- 
miento del español antiguo i de poca intelijencia 
del orijinal. Emprendió una obra monumental de 
erudición i de paciencia : se propuso nada menos 
que rehacer el poema dándole su verdadera forma, 
mediante un estudio laborioso de cada uno de sus 
versos i de cada una de sus palabras, i apoyándose 
en sus inmensos conocimientos de historia, de filo- 
lojía i de arqueolojía. 

En medio de tan variados estudios, Bello continuó 
cultivando la poesía. Compuso himnos -patriúticos i 
morales i principió un poema descriptivo titulado 
La América^ en que quería celebrar la magnífica 
naturaleza del nuevo mundo i las proezas de sus 
hijos para hacerse independientes. Desgraciada- 
mente, aquel poema, que habría sido en su jénero 
el primero i quizá el único de nuestra lengua, 
quedó inconcluso. Solo fueron terminados tres 
fragmentos, cada uno de los cuales puede ser con- 
siderado una obra maestra. Bello, guiado por su 
afición a la literatura caballeresca, emprentlió tam- 
bién entjnces la traducción de un poema italiano, 
el Orlando de Boyardo, del cual alcanzó a verterá! 
castellano los primeros doce cantos, ataviándolos 
de introducciones orijinales, en que se nota un ex- 
quisito buen gusto, una festividad discreta i una 
maravillosa facilidad de versificación. Tantos tra- 
bajos i tanto estudio, capaces de absorber la acti- 
vidad i la intelijencia de muchos hombres, dejaban, 
sin embargo, tiempo a Bello para atender a los 
deberes que le imponía su cargo de ájente del go- 
bierno de Venezuela, i la necesidad de proporcio- 
narse la subsistencia dando lecciones de lenguas 
vivas i de otros ramos de literatura. Fué el pre- 
ceptor de algunas familias acaudaladas, i el maes- 
tro de encambrados personajes. Su nombre era 
considéralo en los círculos literarios. En 1815, una 
asociación católica de Londres, queriendo hacer 
una edición correcta de la traducción latina do 



Dice. BIOGí 



BELLO 



— 66 



BELLO 



la Biblia, pidió a Bello que se encargase de su 
revisión. En ese mismo año, el gobierno revolu- 
cionario de Buenos Aires lo llamaba a aquella ciu- 
dad para que fuese a hacerse cargo de la dirección 
<ie la enseñanza. Poco tiempo después, la prensa 
de Madrid, a pesar de la animosidad de la guerra, 
ie tribulalia grandes elojios al reproducir una de 
sus composiciones poéticas. 

Bello habria sido solo un gran literato, si una 
circunstancia providencial no lo hubiera llama- 
do a ejercer una inlluencia nuicho más impor- 
tante i mas directa sobre la civilización de las re- 
. ¡)úblicas de América. Las vicisitudes de la guerra 
lio la independencia de Venezuela i de Colombia 
dejaron muchas veces a Bello sin destino alguno. 
Bolívar, el vencedor de Carabobo i de Junin, el 
antiguo discípulo i el constante admiradi r de 
Bello, quiso más de una vez castigar ciertos rasgos 
de independencia de su antiguo maestro, mante- 
niéndolo alejado de los destinos públicos o some- 
tiéndolo a una posición humillante. La legación de 
< hile en Londres aprovechó de esta situación para 
utilizar sus inmensos conocimientos. Bello fué el 
consejero d'e los representantes chilenos en la 
(1 iicil empresa de obtener el reconocimiento de la 
independencia; i cuando se hubo terminado aque- 
lla importante misión, se le contrató para ve- 
nir a Chile a servir en la secretaría de Relaciones 
exteriores (1829). Solo entonces se abrió para 
Bello un campo capaz de dar ocupación a la infa- 
tigable actividad de su intelijencia i a la suma in- 
mensa de profundos conocimientos que habiá ad- 
quirido en diez i nueve años de estfidio constante 
en las bibliotecas de Londres. Bello iba a ser en 
Chile el hábil consejero de los hombres de Estado, 
en la dirección de las relaciones diplomáticas, el 
maestro de ciencias desconocidas o estudiadas mui 
imperfectamente en el país, el laborioso reforma- 
dor de todo cuanto existia en materia de instruc- 
ción pública, o más bien dicho, el verdadero funda- 
dor de la enseñanza seria i razonada, que ha 
constituido más tarde uno de los más justos títulos 
de orgullo de esta Re|)úbl¡ca, i la más sólida mani- 
festación de su progreso. Bello consagró a esta 
grande obra los últimos treinta i seis años de 
su vida. Tocaba en los cincuenta cuando llegó 
a Chile, pero su espíritu estaba lleno de activi- 
dad, así como su corazón, de ese entusiasmo tran- 
quilo que solo poseen los hombres de un gran ca- 
rácter. Al lado de los ministros de Estado, fué 
siempre el consejero de la moderación, de la tem- 
planza i de la dignidad. Bello elevó el tono de la 
diplomacia por medio de documentos meditados 
con maduro estudio i escritos en un lenguaje digno 
i correcto. En su carácter de redactor del perió- 
dico oficial, discutió en la prensa las más compli- 
cadas cuestiones internacionales, ya para dirijir la 
opinión pública de Chile, ya para dar a conocer a 
otros pueblos cuál era la linea de conducta que el 
gobierno se habia trazado. 

Es sabido cuan grande fué el prestijio que al- 
canzó la dirección de las Relaciones exteriores desde 
el tiempo en que Bello fué el consejero i el secre- 
tario de los ministros de Estado, i cuál fué el cré- 
dito que él mismo se conquistó en Chile i en el ex- 
tranjero. En muchas ocasiones, diversos gobiernos 
americanos consultaron su opinión en las más 
graves cuestiones de política exterior. Más tarde, 
recibió otras pruebas no menos notables de la con- 
fianza que se tenia en su rectitud i su ciencia. En 
1864 el gobierno de los Estados Unidos sometió a 
su arbitraje una cuestión pendiente con la repú- 
blica del Ecuador. El año siguiente, los gobiernos 
del Perú i de Colombia sometieron a s"! decisión 



otro negocio análogo. Pero, por valiosas que sean 
estas distinciones. Bello ocupa en la historia del 
desenvolvimiento intelectual i moral de Chile un 
puesto mucho más importante. Profesor de ramos 
superiores en los colejios, miembro de las juntas 
inspectoras de educación, i más tarde rector de la 
Universidad, conoció en poco tiempo todos los de- 
fectos de la rutina antigua en materia de ense- 
ñanza, i trató de ponerles un remedio pronto i efi- 
caz, introduciendo las innovaciones gradualmente, 
hasta colocar los estudios en un alio grado de 
elevación i de seriedad. Abrió una clase de derecho 
romano para enseñar las bases sobre que rej)Osa la 
jurisjirudencia moderna-, i cómo faltara un libro 
adaptado a las necesidades de la juventud, com- 
puso uno lleno de doctrinas expuestas con la más 
l(')jica solidez. Faltaba un libro para la enseñanza 
del dei'echo internacional; i Bello escribió uno en 
que se hallan agrupadas con singular habilidad i 
con abundante erudición todas las teorías necesa- 
rias para adquirir un conocimiento completo de ese 
importante ramo del derecho público. La obra que 
con tanta modestia destinaba solo a la instrucción 
de la juventud chilena, ha obtenido en el [tais tres 
ediciones, ha sido reimpresa en Caracas i en Paris, 
traducida a varios idiomas i citada como autoridad 
[lor eminentes tratadistas. 

Bello se ocupó también de la literatura i de la 
lengua. Su Gramática castellana es la primera 
obra que se haya dado a luz en su jénero. Funda- 
das en principios casi siempre nuevos, las teorías 
gramaticales de Bello descansan en el estudio pro- 
lijo de la índole de nuestro idioma, i se apartan 
radicalmente de la rutina que h%bia encerrado sus 
reglas en los límites de la gramática latina, líello 
ha hecho de la enseñanza de nuestra lengua un 
cursode lójica, completamente filosófico, destinado 
a desarrollar la intelijencia de la juventud por me- 
dio de la observación i del raciocinio. Como com- 
plemento de aquella obra admirable, habia dado a 
luz de antemano sus Principios de ortolojía i mé- 
trica de la lengua castellana, en los cuales sentó 
las bases de la prosodia i de la versificación cas- 
tellanas. Esa obra, eminentemente orijinal, le valió 
el título de miembro honorario de la Academia es- 
pañola. 

Compuso por esa misma época un tratado de 
cosmografía, notable por su claridad, por la exac- 
titud de sus nociones i por el buen método de su 
exposición. Escribió también un bosquejo histórico 
(le la literatura antigua destinado a la enseñanza, 
i ]iublicó numerosos escritos solire literatura, crí- 
tica i filosofía. 

Tanta ciencia i tanta laboriosidad fueron pre- 
miadas por la gratitud de todos los chilenos. Jamas 
hombre alguno gozó entre ellos de una estimación 
más universal. lín 1843, a la época de la organiza- 
ción de la Universidad de Chile, Bello fué designado 
por la opinión i encargado por el gobierno para 
presidir esta corporación. El voto unánime de to- 
dos sus miembros, lo reelijió para ocupárosle mis- 
mo puesto en cuatro elecciones consecutivas. La 
Universidad de Chile no tuvo desde su fundación 
hasta la muerte de Bello más que un solo rector, 
i ese era la más alta ilustración literaria de la 
América latina. En el desempeño de este cargo, 
pudo ejercer su benéfica influencia sobre el progre- 
so de la enseñanza, mediante la perfección de los 
métodos i un estudio prolijo de todas las reformas 
que podían introducirse en la inslrucion pública. 
Sus trabajos no se limitaron, empero, solamente a 
a la reforma de la instrucción pública. Miembro 
del Senado en dos períodos consecutivos, tonn') 
parle en la discusión de varias leyes, fcrmul') 



BELLO 



— 67 — 



BELZU 



por sí mismo muchas otras, que fueron aprobadas 
por el Congreso, i compuso en este jénero una 
obra inmortal, que revela cuan grande era la exten- 
sión de sus conocimientos i cuál la penetración de 
su espíritu profundamente observador. Se cree je- 
neralmente que la jurisprudencia fué el estudio 
favorito de Bello desde sus primeros anos, i que 
solo así pudo prepararse para componer esa obra 
maestra de sabiduría i de sagacidad que se llama 
el Códiíjo civil chileno. Sin embargo, era casi en- 
teramente extraño'a aquella ciencia cuando llegó 
a aquel país : apenas habia estudiado algunas cues- 
tiones legales por incidencia, i como un medio de 
pi'ofundizar algunos puntos de la literatura o de la 
liistoria. En Chile, en medio de las más variadas 
ocupaciones, halló tiempo i)ara consagrarse a ese 
estudio, en que su infatigable laboriosidad habia 
lie encontrar infinitos placeres. El Código civil 
chileno, aunque es el resultado del estudio de la 
lejislacion de otros países más adelantados, es 
también el (ruto de la meditación de un gran sa- 
bio, ({ue conocía el país para quien lejislaba, i la fe- 
liz adaptación de los progresos de la ciencia a las 
necesidades de una sociedad. 

Las líneas anteriores dan una idea del privilejia- 
do talento i de la vasta erudición que adornaban 
a aquel hombre extraordinario. Debemos agregar 
que unia a sus cualidades intelectuales las dotes 
de un carácter elevado i sensible, capaz de todas 
las nobles emociones del corazón. El estudio i el 
cuidado de su familia resumen, por decirlo así, la 
vida de Relio, que murió en la capital de Chile en 
1865. Su entierro fué una fiesta fúnebre en que 
tomó parte la población entera de Santiago. VA car- 
ro mortuorio fué conducido, desde la iglesia me- 
tropolitana hasta el cementerio, por los alumnos 
lie los culejios i las escuelas públicas de la capital 
lie Chile; i esa parle tan interesante de la pobla- 
ción de aquella República, pagó de esa manera su 
deuda de gratitud al hombre que habia puesto a 
su servicio la mitad de una vida larga i abundante 
en buenas obra'*. Aun cuando la mayor de las re- 
compensas que Bello pudo apetecer, es el recuerdo 
imperecedero que ha dejado en la sociedad chilena, 
una suscricion popular va a eternizar pronto en 
el bronce de una estatua la grandeza de aquel ele- 
vado espíritu, la gloria más tranquila i apacible 
de la América republicana. Andrés Bello fué padre 
de cuatro distinguidos escritores que han figurado 
en la prensa, en la diplomacia i en la literatura 
chilenas; casi todos ellos fueron arrebatados a la 
vida en edad prematura. Francisco fuello fué un 
notable humanista, que ha dejado a la posteridad 
una Gramática latina mui apreciada de los cono- 
cedores ; Juan Bello fué a la vez profesor, orador, 
diplomático i literatonotabilísimo; Carlos Bello, li- 
terato i autor dramático, ha legado a la literatura 
chilena composiciones en prosa demérito sobresa- 
liente. 

BELLO (Antonio), coronel i patriota cubano, de- 
Icnsor de la independencia de su patria en 1873. 

BELLO (Emilio). Este joven poeta chileno nació 
'•¡1 Santiago en IS^iS. Fué su padre el distinguido 
literato Andrés Bello, cuyo nombre basta para ha- 
cer su más cumplido elojio." Bello no tuvo infancia : 
desde mui niño se encontró colocado entre los que 
cultivaban la literatura, mereciendo siempre since- 
ros elojios. En 1864 fué nombrado jefe de sección 
-n el ministerio de Relaciones exteriores, puesto 
que desempeñó hasta el año de 1869, en que pasó 
a ocupar el de oficial mayor del mismo ministerio. 
En 1870 fué clccio diputado suplente por c\ 'V^pir- 



tamcnto de Lautaro al Congreso nacional. Las poe- 
sías de Bello corren impresas en las muchas publi- 
caciones literarias que han visto la luz pública en 
Chile. 

BELLOSO (Ramón), jeneral de' San Salvador, de 

familia oscura. Su físico revelaba que en parte 
descendía de raza africana. Su lenguaje poco culto 
denotaba que no tenia instrucción ; pero, no care- 
ciendo de talento militar i de valor, era un jene- 
ral de mérito. En 1844. bajo las órdenes de Ma- 
lespin, atacó a León en cuyas sangrientas luchas 
se distinguió por su denuedo i por su humanidad. 
Dejó bien sentado su honor militar. 

BELTRAND (Luis), teniente coronel arjentino, 
célebre injeniero militar del ejército de los Andes. 
Nació en Mendoza en 1785. En 1814 fué nombrado 
capellán de un rejimiento i en ma^'o de 1815 ob- 
tuvo el grado de teniente. En este mismo año fué 
encargado de la maestranza del ejército. En 1816 
abandonó la sotana i fué ascendido a capitán. 
Montó el parque del ejército a una altura notable, 
llegó a tener hasta 600 operarios; allí preparó fu- 
siles, cañones, piedras de chispa, herraje para los 
caballos, calzado para la tropa i hasta kepis. En el 
paso de los Andes condujo el parque a través de 
las montañas, construyendo aparatos apropiados 
para su trasporte, ¡levando siete cañones i dos 
obuses que llegaron hasta la capital de Chile. Se 
halló en la batalla de Chacabuco el 12 de febrero 
de 1817. obteniendo per ella de! gobierno de las 
Provincias Unidas una medalla de plata. El 15 de 
mayo del mismo año fué ascendido a capitán efec- 
tivo. Después de Cancha-Rayada, en que el ejército 
patriota quedó sin artillería, fundió balas, montó 
22 piezas de artillería, i el 5 de abril, dia de la ba- 
talla de Maypú, el ejército presentó en el campo 
una respetable artiller.a. El gobierno de Chile, 
queriendo premiar sus servicios, le concedió una 
medalla de plata, i el de Buenos Aires un cordón 
de honor, dándole el título de Heroico defensor de 
la nación. Fué director de la maestranza del ejér- 
cito del Perú desde 1820 hasta 1824, i preparó los 
medios para cuatro expediciones mar.timas. En 
1822 obtuvo el grado de sarjcnto mayor i en 1823 
el de teniente coronel. En 1824 trasladó la maes- 
tranza a Trujillo, i pertrechó allí los ejércitos de 
Bolívar durante su campaña del Perú. En el mismo 
año hubo de suicidarse a causa de una desavenen- 
cia con el libertador Bolívar, que lo habia herido 
en su amor propio i en su honor; pero, habiéndolo 
salvado a tiempo, se volvió loco. Andaba por las 
calles vendiendo agua fresca. Algunos años des- 
pués recobró la razón i regresó a Buenos Aires, en 
donde murió en 1827. 

BELZÜ (M.\NUEL Isidoro). Fué uno de los presi- 
dentes de Bolivia. Nació en 1808 en la Paz; se de- 
dicó desde joven a la carrera de las armas, donde 
obtuvo prestijio i fué alcanzando los grados mi- 
litares uno a uno hasta llegar a coronel. En 1847 
encabezó una revolución contra el jeneral Balli- 
vian, en la cual, después de varias peripecias natu- 
rales a esas convulsiones políticas, logró echar 
abajo a la autoridad i llevar en su lugar al jeneral 
Velasco. En 1848 se sublevó contra Velasco i se 
colocó en el puesto de presidente. En él se sostuvo 
hasta 1855, en que legalmente dejó el mando, i se 
fué a viajar a Europa por algunos años. En 1865 
regresó, intentó una revolución contra el jeneral 
Melgarejo, se sostuvo algunos meses, i después de 
una batalfti terrible en las calles de la Paz, fué 
muerto en su prcpio palacio por Melgarejo. Be'zu 



BENAV 



68 — 



BENAV 



fué uno de aquellos tipos curiosos de la historia 
americana, que merecen un estudio especial. Como 
ninguno, lia tenido el talento de fanatizar las ma- 
sas, hasta el punto de merecer el nombre que con 
justicia se le ha aplicado más de una vez, de Ma- 
homa boliviano. El pueblo i la indiada, que en (>se 
país es mui numerosa, lo adoraban de una manera 
extraña; si ha habido un nombre popular en el 
sentido jenuino de esta palabra, en alirun país, ese 
nombre es el de Belzu en Rolivia. No hai quien no 
lo sepa. Aún en el dia, los indios de las altas me- 
setas de la Cordillera vit.-rten lágrimas a su r.- 
cuerdo. Belzu es hoi un Upo más (|ue un perso- 
naje histórico. 

BELZU DE DORADO (Merí.edes), poetisa boli- 
viana, rsació en la l'az en 1835; es hija dcd jeneral 
Belzu, que fué presidente de Bolivia, i de Juana 
Manuela Corrili. una de las más dislinguidas es- 
critoras de Sur América. Mui j(3ven contrajo ma- 
trimonio i salió de su país para ir a Lima, de allí 
a Europa, donde residió durante cuatro años. Las 
convulsiones pol ticas que ajilaron en 1864 al país, 
i que vinieron a herir en el corazón a la desgra- 
ciada familia de esta poetisa, la obligaron a aban- 
donar de nuevo su patria i a buscar un asilo más 
tranquilo en el Perú. Fué en iVrequipa donde la 
Belzu se dio a conocer como poetisa, publicando 
en los periódicos de aquella ciudad n imerosas 
conqjosiciones poéticas, que merecieron ser re- 
producidas en el extranjero. Conocedora del tran- 
ces i el inglés , ha traduciilo al espafiol varias 
poesías de Hugo, de Lauuirline i de Shakes- 
peare. 

BENAVENTE (Diego José), militar, político i es- 
critor chileno. xNació en Concepción en 1790 i nm- 
rió en Santiago en 1867. Sientio nuii joven abrazó 
la carrera de :a5 armas, i con el grado du snl)le- 
niente pasó a Buenos Aires, bajo las órdenes de 
Alcázar. Allí permaneció hasta 1812 , época en 
que volvió a Cliile. Aquí, a las (irdeues del jeneral 
Carrera, hizo la fanmsa campaña del Sur; peleó en 
San Carlos, Roble, (Juilo i (Juechereguas, i en el 
sitio de Chillan mostró notable grandeza de alma, 
constancia i bravura. Después de la derrota de 
Rancagua pasó con los Carreras a Mendoza i de 
allí a Buenos Aires, donde se hizo im])resor i pe- 
riodista, i se dedicó con ahinco a los estudios eco- 
nómicos i de derecho jiúblico. A la caída de O'Ilig- 
gins (1823) volvió a su patria, donde desempeñó 
la cartera de Hacienda, logrando dar a este ramo 
de la administración la segurichid i estabilidad que 
no tenia aún. Retirado liel ministei-io, tuvo uii 
asiento en la Cámara (le dijiutados i después fué 
elejido senador durante treinta i cuatro años con- 
secutivos. Ademas de estos cargos, Benavenle fué 
consejero de Estado, contador mayor, director del 
Banco hipotecario i ministro plenipotenciario. 
Miembro de la Universidad de Chile, escribió una 
Memoria sobre las primeras campañas de la in- 
dependencia; nunistro de Estado, redactó Memo- 
rias; hombre ¡lúblico, escribió folletos i dirijió 
diarios, ciudadano progresista, fundó escuelas i 
militó en las fdas de las diversas sociedades de 
educación establecidas $n el país. En 1873 se eri- 
jió en el paseo de la Alameda de Santiago una 
columna de honor a los fundadores de la historia 
nacional. Uno de los cuatro bustos, modelados en 
bronce, qii<' ostenta esa columna en su base es el 
de Diego José lienavenle. 

BENAVENTE (José Mahía), jeneral oliileno. Na- 
ció en Concepción en 1785. Hijo de un jefe militar 



de alta graduación, cargó la espada desde mui 
niño, i por influjo de un padrino en la corle, de 
tanto ascendiente como el duque de San Carlos, 
que era su lio, diéronsele al nacer los cordones de 
cadete del ejército del rei. En 1811 fué incorporado 
en los auxiliares de Chile mandados a Buenos Ai- 
res ; i vuelto a su [lais, hizo las campañas de 1(S13 
i 1814, i en la última, en la retirada del ejército 
patriota a la capital, Benavenle venia al mando 
del rejimiento de la Gran guardia; abrióse paso 
por entre los enemigos i batióse con denuedo en 
el Quilo, en el paso del Maule, en Tres Montes 
i Quechereguas. V.n el sitio de l^ancagua, como 
coronel de cal)aller¡a, formó parle de la división 
de José Miguel Carrera, que no se batió. A con- 
secuencia de este desastre, Benavenle emigró a las 
provincias arjentinas, donde tomó parle en lu 
guerra civil, siempre a las (Jrdcnes del jeneral < m-u- 
rera, que, como es sabidíj, se mezcló en aquellas. 
Habiendo sido este jefe fusilado en Meniloza, P>e- 
navenle, su segundo, fué enviado a Chile cargado 
de cadenas ; i después de una prolongada prisión 
en Santiago, snlió desterrado fior O'Iliggiiis al l!r;i- 
sil. Llamado a la caida de éste por el jeneral Freii'e, 
recibió el mando de los cazadores a caballo, reji- 
miento que organizó i mandó varios años. Al poco 
tiempo de su llega la, marchó al Pei'ú con una di- 
visión para auxiliar a los revolucionarios de a(|uel 
país, pero regresó antes de haber desembarcado. 
En 1829 fué ascendido a jeneral de brigada i noni- 
bradíj gobernador de Valparaíso. Esle ilustre jeit; 
murió en la Serena el año de 1833. 

BENAVENTE (Juan de la Cnuz\ díplomálie(» 
boliviano, nacido en Suci'e. En 184U se recibií) de 
abogado. En 1842 se le llamó al servicio diplomá- 
tico i pasé) a Chile como adjunto a la legación ¡lo- 
liviana acreditada en Santiago; fué después secrcíla- 
rio de ella. En 1846 fué nombraiio oficial mayor de 
gobierno, i en 1851 encai'gado de negocios de Bo- 
livia en la República arjentína. En 1854 volvii'i a 
Santiago de Chile a desenq:)eñar igual misión di- 
plomática. A fines del mismo año fué llamado a 
desempeñar el ministerio de Relaciones exteriores 
i de Instrucción púlilica. En 1857 fué secretario j(,'- 
neral del presidente Córdoba. En 1863' el presi- 
dente Achá le nombró ministro de Gobierno i Re- 
laciones exteriores, lín 1864 fué nombrado enviado 
extraordinario i ministro plenipotenciario de Ro- 
livia en el Perú, puesto que ha desempeñado liasia 
1873. 

BENAVIDES (Mamfi. Ehancisco). Nació en Are- 
quipa en 1822. Se recibí*) de doctor en la Univer- 
sidad de San Agustín i obtuvo allí el título de abo- 
gado. En 1854 tomó una parte mui importaide en 
la revolución de aquella época. Hizo la campaña en 
clase de comisario ordenador del ejército liberta- 
dor hasta el pueblo de Cotohuasi, de donde fué 
mandado a procurar recursos para el ejército en 
la aduana de Islai, de la que se le nombró admi- 
nistrador, destino que tuvo largo tiempo. En 1858 
fué nombrado prefecto del departamento del Cuz- 
co; sirvió ese puesto hasta 1859, en que lo renun- 
ció. En 1864 fué elejido diputado a las Cámaras 
lejislatívas por la provincia de Islai. Terminada 
esa lejíslatura, fué elejido miembro do la comisión 
permanente. Fué más tarde contador, administra- 
dor de la aduana del Callao i senador por el de- 
partamento de Arequipa. lia sido también presi- 
dente del Senado. 

BENAVIDES (xMelchok), procer de la indepen- 
dencia ecuatorial!;. 



BERDI 



69 — 



BBRJS 



BENEZET (Antonio), filántropo americano, des- 
cendiente de un aldeano de San Quintin, expul- 
sado de Francia por la revocación del edicto de 
Ncántes; se estableció en Filadelfia con su familia, 
adoptó la doctrina de los cuákeros i fné uno de 
los primeros i más ardientes defensores de la cau- 
sa de los negros. F'ublicó en su favor la Relación 
histórica de la Guinea^ 1762, en que da a conocer 
el oi'íjen i deplorables efectos de la trata ; i un 
Cuadro abreviado de la situación miserable de 
los negros esclavos, 1767. Creó en Filadidfia una 
escuela para la instrucción de los negros, i la di- 
rijió en persona hasta su muerte, acaecida en 178^1. 

BENTON (Tomas), abogado i político americano. 
-Naiiü en Oranje en 1783. Fué miembro del Senado 
lie Tennessee desde 1820 hasta 1851. Contribuyó 
en ese puesto a la realización del fi-rro-carril del 
Pacifico; como escritor, Benton ha dejado un libro 
en que se encuentran muchos de sus discursos, 
que le valieron la reputación de uno de los pri- 
meros oradores de la democracia americana. 

BERAUN (Mariano), matemático distinguido del 
l'iTÚ. .Murió en 1873. 

BERBEO (Juan Francisco). Nació en la ciudad 
del Socorro, del vireinato de Nueva Granada, a 
mediados del siglo xviii. Su nombre hubiera per- 
manecido en la oscuridad, si el levantamiento de 
las comunidades de Nueva Granada i;n 1781, no 
lo hubiera llamado a la vida pública. Los regla- 
mintos del Comercio libre, expedidos por Car- 
los III, hablan acostumbrado a los pueblos de Iri 
Nueva Granada a ciertas franquicias en el comer- 
cio, de manera que la imposición de algunos car- 
gos i trabas onerosas i el establecimiento de los 
estancos produjeron el levantamiento referido del 
Comercio, según entonces se llamaba, dando el 
i'jcmplo la ciudad del Socorro, que nombnj por su 
capitán jeneral a Berbeo, quien, asociado de tres in- 
dividuos más, investidos del mismo título, forma- 
ban el supremo Consejo de Guerra. Berbeo, dota- 
do de grande enerj a i lleno de amor por la justi- 
cia, fué el alma de esta insurrección. Fué debido a 
sus disposiciones i actividad el triunfo del Fuerte 
Real, obtenido sobre las tropas reales el 8 de mayo 
de 1781. Viendo la tibieza de sus colegas, se hizo 
nombrar jeneralísimo de las comunidades, exten- 
dí') la revolución por todas partes, i llegó a reunir 
hasta diez i ocho mil hombres bajo sus banderas, 
a cuya cabeza firmó las célebres capitulaciones de 
Jipaquirá el 7 de febrero de 1781. Fn ellas se esti- 
pulaba la supresión del derecho de armada de bar- 
lovento, la del estanco de naipes, tabacos, aguar- 
dientes, rebaja del papel sellado ; que los empleos 
se diesen a los americanos, i solo por su falta a 
los españoles; que se mantuviesen armadas las 
milicias de las comunidades i otras cláusulas mui 
favorables al adelanto i libertades de la colonia. 
Este acuerdo fué ratificado por la Junta de Tribu- 
nales; pero el virei Florez no le dio su aprobación, 
aunque expidió al mismo tiempo un indulto jene- 
ral. que fué confirmado por la corte. Rotas las ca- 
pitulaciones de Jipaquirá, Berbeo fué ignominio- 
samente depuesto de sus empleos , pero se le 
comprendió en el indulto jeneral. Acabó sus dias 
en la oscuridad, i es acaso el único ejemplo en las 
colonias españolas, observa Restrepo, de un jefe 
que después de haber hecho la guerra al soberano 
haya existido en sus dominios sin morir en un pa- 
tíbulo. 

BERDIER (Fmma). poetisa arjentina. Nació en 



Buenos Aires en ISSi. Es una joven llena de ilus- 
tración i de virtud; su modestia es igual a su be- 
lleza. Muchas obras de pintura , ejecutadas por 
olla, adornan su casa de campo, i jamas pierde un 
momento en trivialidades; tiene una excelente voz 
para cantar i mucho sentimiento: i hablando, su 
palabra rítmica es conmovedora i melodiosa. Pocas 
son las que ha publicado de sus muchas composicio- 
nes poéticas ; pero ellas bastan para darla a conocer 
como una brillante estrella del firmamento lite- 



BERDUSCO (Francisco), hombre público de Mé- 
jico, lia sido diputado al Congreso jeneral, donde 
ha formado en las filas liberales. Gobernador del 
Estado de Querétaro durante la invasión americana, 
se hizo notar por su patriotismo. 

BERGANZA (Josí: María), hacendista chileno. 
Ha desempeñado varios puestos públicos, entre 
ellos los de contador mayor i ministro de Estado 
en el departamento de Hacienda durante la admi- 
nistración Montt. 

BERISTAINI SOUZA (José Mari.vno), biblió- 
grafo mejicano. Nació en Puebla en 1766. Sien- 
do bachiller pasó a España con el obispo de Pi;ebla, 
Fabián i Fuero, electo arzobispo de Valencia, ciu- 
dad en que recibió el grado de doctor teólogo ; 
fné rejente de academias de filosofía e hizo oposi- 
ción a sus cátedras. En la Universidad mayor de 
Valladolid fué catedrático en propiedad i perpetuo 
de teolojía, nombrado por Carlos III, a consulta de 
su supremo Consejo d^ Castilla. Después de varias 
oposiciones a las canonjías de oficio de las catedrales 
de España, entre ellas a la majistral de Toledo, ya 
canónigo electoral déla de Victoria, regresó a Amé- 
rica con el empleo de secretario del reverendo obis- 
po de Puebla Salvador Bienpica, i con objeto de ha- 
cer oposición escolástica a la canonjía lectoral 
vacante en dicha iglesia, como lo ejecutó. í'ero, 
no habiendo merecido de aquel cabildo que le con- 
sultase para ella, al dia siguiente al de la votación 
salió para Veracruz, donde se embarcó para Espa- 
ña. Padeció un naufrajio a la altura del Banco de 
Bahama, i después de haber escapado la vida con 
gran trabajo, llegó al puerto de la Coruña, des- 
pués de once meses i de haber sufrido muchas pe- 
nalidades. En atención a su mérito se le premió 
con la cruz de la orden española de Carlos III i 
con una canonjía de la metropolitana de Méjico. En 
181 1 ascendió a la dignidad de arcediano, i dos años 
después a la de deán de la misma metropolitana. 
l)esde 1780, la real Sociedad Vascongada le expidió 
el titulo de socio benemérito, i en 1798 le concedió 
el de literato. Obtuvo otros muchos empleos i dis- 
tinciones, en pago de servicios importantes lleva- 
dos a cabo, tanto en su país natal como en l']spaña. 
La Academia de los apalistas de Verona le nombró 
en 1780 su individuo reciproco. La real Academia 
jeográfico-liistórica de los caballeros de Vallado- 
lid íe dio en 1782 el titulo de académico actual : la 
de las tres nobles artes de la misma ciudad el de 
honorario i conciliario, i la de San Carlos de Va- 
lencia el de académico de honor. En Valladolid fué 
uno de los fundadores de la Sociedad Económica 
de aquella provincia i su censor; i en la misma 
capital fundó por si solo la academia de jóvenes 
cirujanos, declarándose el título de protector de 
ella, hasta que el rei la elevó a la clase de real; i 
en Méjico fué secretario del gobierno, sede vacante, 
el año de 1800, ¡presidente de dicho gobierno ar- 
zobispal en la vacante del año de 1809; superin- 
tendente del hospital de San Andrés, rector del 



BERRO 



"O — 



RETAN 



( ulejio de San Pedro, prepósito de la real congre- 
gación de Oblatos, juez visitailor del real colejio 
de San Ildefonso, abad de la venerable congrega- 
ción de San Pedro, presidente de la junta provni- 
cial de censura de libros, comisionado por el supe- 
rior gobierno para negocios mui graves, i visitador 
extraordinario del arzobispado. Cuando estalló la 
gloriosa revolución de 1810, Beristain se mostró 
lino de sus más constantes adversarios. Falleció de 
resultas de una apoplejía el 23 de marzo de 1817. 
La obra principal que dejó i a la que debe mayor 
reputación , es su Biblioteca hispano-ameiHcana 
septentrional, o catálago i noticia de los literatos 
que nacidos o educados o florecientes en la Amé- 
rica septentrional española, han dado a luz algún 
escrito, o lo han dejado preparado para la prensa. 

BERJES (José), estadista paraguayo. Fue ndnis- 
tro de Relaciones exteriores, de intelijencia clara 
i argucia no común. Fué mandado fusilar por 
López. 

BERMUDEZ (Apaiikio), jeneral peruano de la in- 
dependencia. 

BERMUDEZ (José Francisco), patriota venezo- 
lano de la independencia, de una audacia impon- 
derable. 

BERMUDEZ (Pedko Pablo), uno de los soldados 
de la independencia del Perú. Nació en la ciudad 
de Tacna en 1798. Incorporado en el ejército li- 
bertador mandado por el jeneral San Martin, en 
el célebre rejimiento de Granaderos de a caballo, 
hizo todas las campañas tft la guerra de inde- 
pendencia, asistiendo a la gloriosa batalla de Aya- 
cucho, como segundo jefe del batallón número 1 
del Pei^'i. Expatriado en 1829 con el jeneral La 
Mar, regresó al Perú en 1832, habiendo sido lla- 
mado desde entonces a desempeñar los más altos 
puestos del ejército, hasta 1838, en que fué procla- 
mado vice-presidente del estado Nor-Peruano, de la 
confederación Perú-Boliviana. Retirado de la vida 
pública casi desde entonces, murió en Lima en 
1852. 

BERMUDEZ DE LA TORRE (Pedro José), juris- 
consulto i poeta peruano. Fué alguacil mayor de 
corte i rector muchas veces de la Universidad de 
Lima: Segundo Febo, lo llama Alcedo en su Dic- 
cionario. Escribió mucho-, entre sus obras figu- 
ran : una epopeya amorosa en cuatro cantos : te- 
lémaco en la isla de Calipso, i otro poema, mui 
aplaudido en su tiempo : Él triunfo de Judith. 

BERNALES (José de), distinguido jurisconsulto 
chileno. Ha sido juez letrado i es actualmente mi- 
nistro de la Corte de apelaciones de Santiago. 

BERNEDO (Andrés), sacerdote peruano. Fué 
deán do Arequipa, literato i predicador de gran 
fama i de vida ejemplar •, distribuyó sus bienes 
entro los pobres. 

BERRIOZABAL (Juan Manuel), marques de 
Casa Jara, peruano. Escritor mui conocido, autor 
de varias obras. Nació en el Cuzco. 

BERRO (Adolfo), poeta uruguayo. Las poesías 
de este lamentado joven cuentan ya dos ediciones. 
La primera es del año 18íi2 i la última de 1864. 
El título de este último libro es el siguiente : 
Poesías de Adolfo Berro , segunda edición, pre- 
cedida de la introducción de Andrés Lamas. Berro 



nació en Montevideo en 1819, i falleció allí mismo 
en la noche del 28 de setiembre de IS^il. Al copiar 
estas fechas encontramos escrito en nuestro ejem- 
plar de las poesías de Berro el siguiente verso de 
Menandro, traducido por G. Leopardi : Muor giora- 
nc colui ch'cd al cielo ó caro ; lo que de él especial- 
mente puede decirse con propiedad, pues fué en 
su cortísima vida un verdadero ángel. El mérito 
de sus poesías, populares en el Rio de la Plata, ha 
sido señalado i elojiado por Rivera Indarte, Flo- 
rencio Várela (que fué el verdadero maestro de 
Adolfo), por Mármol i Figueroa. Fuera del Rio de 
la Plata, los Amunátegui le han consagrado un ar- 
tículo en la obra Juicio critico de algunos poetas 
hispaao-americanos. 

BERRO (Aurelio), poeta uruguayo. Nació en 
Montevideo en 1834 en el seno de la familia de 
aquel Adolfo Berro que conquistó en su vida de 
cortos años una memoria simpática i duradera en 
las orillas del Plata. 

BETANCES (R. E.), médico i escritor de Puerto 
Rico. Se educó en Francia, de cuya Universidad 
obtuvo en 1866 el título de doctor en medicina. 
Ha ejercido durante muchos años su profesión 
en Paris, distinguiéndose especialmente como ocu- 
lista. Betánces es a la vez especialista, escritor de 
gran nervio i de estilo brillante. lia colaborado 
en varias publicaciones científicas i literarias, so- 
bresaliendo siempre por su patriotismo i su amor 
a la independencia de las Antillas. 

BETANCOÜRT (Agustín de), escritor i cronista 
mejicano. Nació en Méjico en 1620. Tomó el sayo i se 
ciñó la cuerda de San Francisco en la ciudad de la 
Puebla de losÁnjeles. Desempeñó el empleo de cura 
en la parroquia de Indios de San José, célebre 
porque en ella recibiron el agua bautismal los 
principales mejicanos, i por ser la más antigua de 
>Iéjico; en esa misma parroquia celebró el vene- 
rable Fr. Martin de Valencia la primera junta 
apostólica; allí también se celebró el primer auto 
del tribunal de la Inquisición i tuvieron lugar 
exequias solemnes en recuerdo del emperailor 
Carlos V, por lo que Felipe II le concedió los ho- 
nores de catedral. Enseñó públicamente la lengua 
mejicana, que tan útil era a la sazón, cuando aca- 
baban de ser conquistados aquellos pueblos, i era 
este un elemento para relacionarse con ellos i ha- 
cerles palpar las ventajas de la civilización; fué 
después cronista de su provincia del Santo Evau- 
jelio i nombrado comisario jeneral de Indias, con- 
firmado en este cargo por cartas pontificias del 
papa Inocencio XI.» Su obra principal es el Teatro 
mejicano, i entre las otras más notables debemos 
enumerar las siguientes : Arte de lengua mejica- 
na, Méjico 1673, en 4°; Via Crucis en lengua nie- 
jicana; Cronografía sacra, Méjico, 1696, en 4"; 
Elojio fúnebre de la reina María de Austria, Mé- 
jico, 1696, en 4°; Oración pronunciada en celehri- 
dad de la bula de Inocencio XI a favor de la con- 
gregación de los Belcmitas, Méjico, 1697, en 4". 
Murió en 1700. 

BETANCOÜRT (Luis de), escritor colombiano, 
natural de la villa de Remedios en la provincia do 
Antioquía. Educóse en Bogotá, i abrazó el estado 
eclesiástico en Quito, de cuya catedral fué chan- 
tre. Sus letras, intelijencia i patriotismo le gran- 
jearon del clero de América el nombramiento di; 
procurador en corte por las iglesias de Indias; i 
más tarde fué obispo electo de Popayan, destino 
que no aceptó. Se ignorxi en. qué año i en qué lu- 



BEZAN — 

irar murió. Cuando estuvo encargado de la procu- 
ración de k corle, imprimió en ella una obra que 
escribió para apoyar su cargo, titulada : Tratado 
de la preferencia que deben tener los que nacen 
en Indias, como patrimoniales, para ser promovi- 
dos en sus iglesias i oficios. El Dr. Betancur flore- 
ció por los años de 1630 a 1650. 

BETANCOURT CISNEROS (Gaspar). Fué uno de 

los liombres más distinguidos de la isla de Cuba 
i el que debe considerarse como el principal pro- 
movedor de su actual revolución. Grande amigo de 
José de la Luz, de José Antonio Saco i de otras 
ilustraciones de aquel pais, se separó de ellos para 
predicar la necesidad de combatir el dominio espa- 
ñol en aquella isla por medio de las armas. 

Educado en los Estados Unidos i grande admi- 
rador de sus instituciones, desde 1822 comenzó su 
propaganda anti-españo'a i formó prosélitos en 
favor de la anexión de Cuba a los Estados Unidos. 
Desterrado de la isla, donde por medio de sus ad- 
mirables escritos logró esparcir la semilla de la 
revolución, se trasladó á los Estados Unidos, fundó 
allí el periódico « La Verdad » i no cesó después 
de ajitar el ánimo de sus compatriotas contra la 
dominación española. Jefe de la Junta cubana que 
se estableció en Nueva York en 1847, Gaspard Be- 
lancourt fomentó las dos invasiones que en 1850 i 
1851 desembarcaron en Cuba bajo el mando de Nar- 
ciso López, i más tarde, en 1854, babia preparado 
la grande expedición que debia llevar a Cuba el 
Jeneral americano Quitman. Desbaratado este 
proyecto, se retiró a Europa i desde aquí continuó 
su vida de propaganda i de sacrificios en favor de 
la revolución cubana, teniendo la satisfacción, 
antes de morir en diciembre de 1866, de dejar pre- 
parado el levantamiento de Yara, que estalló en 
1868, i al cual deberá Cuba su independencia. Fué 
liombre mui instruido. Su correspondencia epis- 
tolar, que relijiosamente guardan sus amigos, es 
un monumento de gracia, de corrección i de entu- 
siasmo que no tiene igual en ninguna literatura, 
patria ó extranjera. Poseia una fortuna inmensa 
en Cuba i la sacrificó toda al éxito de la causa. 

BETHUNE (Jorje), escritor americano. Nació en 
Nueva York en 1806. Fué miembro de la Iglesia 
presbiteriana, autor de muchas interesantes poe- 
sías relijiosas i sermones de mérito. 

* BEZANILLA (Alejo), presbítero chileno, pre- 
bendado de la iglesia metropolitana. Fué un sacer- 
dote notable por su virtud i su ciencia. Puede 
considerársele como el introductor en el país del 
estudio de las ciencias naturales, habiendo sido el 
primero que enseñó la física en los colejios públi- 
cos de la capital de su patria. Falleció hace pocos 
años ya mui anciano, i se dijo que habia acelerado 
su muerte un atropello que recibió de una arria do 
asnos, al bajar las gradas de la catedral de Santiago. 

BEZANILLA (Domingo). Nació en Santiago de 
Chile en 1806. Dotado de un espíritu activo e in- 
vestigador, trató de adquirir conocimientos jene- 
rales i especialmente los correspondientes a la 
agricultura, en la cual ve la verdadera fuente de 
riqueza i prosperidad de su país. Consagrado al 
comercio en la primera época de su vida, se dedicó 
después a otras empresas más conformes con su 
carácter emprendedor. El primer banco de crédito 
que se estableció en Santiago fué fundado por él 
en unión de Carlos Macclure; un ensayo de fabri- 
cación de loza i porcelana, le costó una no des- 
preciable suma. Uno de los mejores servicios que 



i — BIDDL 

Bezanilla ha prestado a su país, es la reorganiza- 
ción de la Sociedad nacional de Agricultura, de la 
cual es i ha sido presidente varios años. A su ini- 
ciativa se debió la idea de la Exposición agrirola 
de 1869, la que dirijió con patriótico desinterés. 
La Exposición internacional que tendrá lugar en 
1875 i cuyos frutos no serán menos abundantes 
que los que produjo la anterior, cuenta también a 
Bezanilla entre sus promotores, siendo ademas su 
director jeneral. 

BEZERRA (Agostinho), obispo de Ceuta i des- 
pués de Angra, nacido en Bahía en 1610. Se hizo 
notar como orador sagrado i como teólogo i filó- 
sofo, como hombre por sus virtudes. 

BIDDLE (Nicolás), capitán de la armada ameri- 
cana. Nació en Filadelfia en 1750. Después de al- 
gunos años de aventuras en el mar al servicio de 
Inglaterra, en las que adquirió un conocimiento 
completo de su profesión, entró al servicio de los 
Estados Unidos, i obtuvo mui buen éxito captu- 
rando los buques ingleses hasta el 7 de marzo de, 
1778, dia en que, en combate con el navio y'ar- 
moiith de sesenta i cuatro cañones, hizo volar el 
buque que mandaba, el Randolph, pereciendo él i 
los 350 hombres de que se componía la tripulación. 

BIDDLE (Nicolás), financista americano i pre- 
siilente del Banco de los Estados Unidos ; nacii) 
en Filadelfia el 8 de enero de 1786. Su padre fué 
un distinguido patriota durante los dias de la re- 
volución 1 ocupó el puesto de vice-presidente de 
la Junta de Hacienda de Pensilvania cuando e:"a 
su jefe Benjamín Franklin. — Nicolás Biddle estu- 
dió en Princeton College, en Nueva Jersey, donde 
se hizo notar por su conocimiento de losclásicos. 
En 1801 comenzó a estudiar leyes, siendo nuii 
pronto admitido en el foro. Fué secretario privado 
del jeneral .\rmstrong, a quien acompañó en su 
misión a Francia el año de 1804, aprovechándose 
entonces de cuantas oportunidades se le presenta- 
ron para visitar varias naciones del continente 
europeo. Durante su mansión en Europa fué tam- 
bién secretario de Mr. Monroe, ala sazón ministro 
de los Estados Unidos cerca de la corte de Saint- 
James. En 1807 Mr. Biddle regresó a su patria, 
ejerció su profesión de abogado en Filadelfia i 
dedicóse también a algunos trabajos literario^. 
Publicó el Port-foUo en unión de Mr. Dennie, 
poco tiempo antes de la muerte de este caballero. 
Entre sus trabajos literarios tiene la preparación 
de una historia de la expedición de Lewis i Clark 
al Océano Pacífico, con multitud de documentos 
orijinales. Escribió igualmente el Comrnercial 
Digest, a solicitud de Mr. Monroe, que fué publica- 
do por el Congreso i que ha sido estimado como 
una obra de considerable valor para los intereses^ 
comerciales. — Desde mui temprano abrazó la car- 
rera política i fué elejido en 1810 para la lejisla- 
tura de Pensilvania i en 1814 para el Senado 
del mismo lugar. Después fué sucesivamente pre- 
sentado dos veces como candidato para el Con- 
greso, pero no tuvo buen éxito. Su primera rela- 
ción directa con el Banco de los Estados Unidos 
fué en 1819, cuando fué elejido miembro del Di- 
rectorio. En 1823 fué elejido unánimemente presi- 
dente de esa corporación en lugar de Langdon 
Cheves que habia renunciado, puesto que desempe- 
ñó por un período de diez i seis años, siendo consi- 
derado siempre como un hábil financista. Habiendo 
espirado el privilejio del Banco de los Estados 
Unidos en 1836, Andrés Jackson, entonces presi- 
dente, le acordó uno nuevo, i la lejislatura de 



BILBA 



— 72 — 



BILBA 



l'ensilvania adoptó el Banco haciéndftlo una 
institución del Estado, bajo el título de « Banco de 
tos Estados Unidos del Estado de Pensilvania ». 
Mr. Biddle continuó siendo su presidente i empleó 
toda la enerjía i el tacto financiero que se necesita- 
iian para salvarlo de la bancarrota, pero todos sus 
esfuerzos fueron infructuosos. En 1839 Mr. líiddle 
dejó la presidencia del Banco i se retiró á su estan- 
cia de Andalucía, en el Dela^vare, cerca de Eila- 
delfia, donde murió en ISít^i a la edad de cincuen- 
ta i ocho años. 

BIDDLE (Santiago), comodoro americano, na- 
cido en Eiladelfui en 1783. Se distinguió en la 
guerra de 1812 con los ingleses i tomó parte en el 
victorioso combate del \V'(í^7J con el bergantin bri- 
tánico FroUc, en que fué capturado este último. 
l']l 23 de marzo de 1815, mandando el Ilomet, 
l'iddle capturó el bergantin inglés Penguin^ des- 
pués de un combate de veinte i dos minutos. Fué 
empleado diplomático i firmó el tratado comercial 
con Turquía en 1832; en 1845 representó á los 
Estados Unidos en (Ihina, como comisionado ad- 
■intcrin durante la ausencia de Mr. Everett. Murió 
en 1848. 

BIGELOW (Juan), publicista i diplomático ame- 
ricano. ¡Nació en Nueva York en 1817. Después de 
haber hecho escala por escala la carrera diplomá- 
tica, fué nombrado enviado extraordinario i mi- 
nistro plenipotenciario en Francia. En este puesto 
arregló las cuestiones dijilomáticas que se habian 
suscitado entre la Francia i los Estados Unidos, 
con motivo de la complacencia de la Francia con 
los confederados i a propósito de la guerra de Mé- 
jico. En Paris dio a luz una obra importante titu- 
lada : Lns. Estados Unidos de Améríca ca 1863, 
su historia potitica, sus recursos mineralójicos, 
ag^'i'colas, industriales i comerciales. También ha 
dado a luz un libro sobre Berryer. 

BIGLER (Juan), gobernador de California i uno 
de los que tomaron parte activamente en el esta- 
blecimiento i desarrollo de ese Estado. Nació en 
l'ensilvania en 1805. Antes de terminar sus es- 
tudios en 1827 se trasladó a Bellefonle donde se 
hizo cargo de la dirección del periódico Centre 
County Democrat, hasta 1832, en que comenzó sus 
estudios de leyes recibiéndose de abogado en 1840. 
En 1849 fué miembro de la Asamblea de Califor- 
nia i un año después presidente de la misma. En 
1857 fué nombrado por el presidente Buchanan en- 
viado extraordinario y ministro plenipotenciario 
en Chile, cargo que desempeñó hasta 1861. Des- 
pués fué dos veces gobernador del Estado de Cali- 
fornia i una tercera vez candidato para el mismo 
puesto. 

BILBAO (Bernardino), presbítero chileno. Nació 
en Santiago en 1788 i murió en Valparaiso en 1844, 
habiendo desempeñado en el curso de su vida mu- 
chos cargos importantes, siempre con a]ilicacion i 
celo, líntre estos deben notarse los de defensor de 
matrimonios, promotor fiscal i asesor jeneral ecle- 
siástico, párroco, canónigo de la catedral de San- 
tiago i gobernador de este arzobispado. Fué 
también diputado i miembro de la junta de Bene- 
ficencia. 

BILBAO (Francisco). Nació en la capital de Chile 
el 9 de enero de 1823, i murió en Buenos Aires el 
19 de febrero de 1865. Durante este trascurso 
de años, su vida fué una continua peregrinación. 
Educado en la escuela racionalista, su carrera pú- 



blica fué la del apóstol de la libertad en América. 
A la edad de veinte años publicó su profesión de 
fé, que le acarreó una acusación oficial. A conse- 
cuencia de ella vióse obligado a partir para Europa, 
i estuvo allí durante cinco años, teniendo [)or 
maestros a Laniennais, Quinet i Michelet. Se en- 
contró en la revolución de Paris en julio de 1848, 
i acompañó a su maestro Quinet, que era jefe de 
un rejimienlo de guardias nacionales. En 1849 re- 
gresó a su patria, i se hizo allí el ídolo de las ma- 
sas, a las cuales educaba en el seno de la Sociedad 
de la Igualdad, que llegó a contar cerca de seis 
mil socios. La revolución que estalló el 20 de abril 
de 1851 le encontró al frente de esas masas, icón 
ellas se batió durante seis horas. Vencida la revo- 
lución, tuvo que emigrar, i desde entonces no vol- 
vió más a su patria. En el Perú libró una cruda 
campaña contra la corrupción política. Fué i)or ello 
desterrado al Ecuador. De allí regresó nuevamente 
al Perú. Contribuyó al derrocamiento del go- 
bierno que lo habia desterrado, con sus escritos, i 
lanzándose al combale en las calles de Lima el 5 
de .abril de 1854. Triunfante la revolución, em- 
prendió un ataque formidable contra las ideas ul- 
tramontanas, el cual le produjo una pi-ision i el 
destierro de aquel país, por la persecución que le 
hizo el clero. Volvió por segunda vez a Francia, i 
permaneció allí seis meses; pasó en seguida a la 
república Arjentina, donde se encontraban sus ])a- 
dres. En esta república volvió a seguir su propa- 
ganda contra el ultramontanismo, i se envolvió a 
la vez en la lucha política que ajilaba a nquel país, 
con motivo de haberse se)»arado Buenos Aires del 
resto de las jjrovincias. Vióse obligado a abando- 
nar esta ciudad para incorporarse a los que lleva- 
ban en sus manos la bandera déla Union nacional. 
Triunfantes sus ideas , se consagró a trabajos 
filosóficos, sociales i políticos. Una enfermedad le 
arrebató en la mejor edad de su vida. Púlbao dejó 
ininierosos escritos, que forman dos gruesos volú- 
menes. Filósofo de la escuela liberal, fué el inicia- 
dor del racionalismo en las ex-colonias españolas. 
Carácter inflexible, jamas transijió con las ideas 
opuestas a sus convicciones, ni mucho menos con 
actos que envolviesen una inmoralidad. Su relijion 
era el deber para con la humanidad, la patria i la 
familia. Radical en sus creencias, cond)atia todos 
los cultos como otras tantas esclavitudes de la con- 
ciencia. Para él, la inmortalidad era un dogma, la 
existencia de un Dios una verdad incontestable. 
Corazón impresionable, sufria los males ajenos 
con intensidad. Espíritu analítico, observador, in- 
fatigable para el estudio, se alimentaba diariamente 
con las obras más serias que producía el jenio hu- 
mano. Vivia cien años adelante de la civilización 
americana. Su alma era idólatra de lo bello. El 
entusiasmo que despertaba en él toda acción no- 
ble, le transformaba en un poeta de la libertad. 
Vencía las necesidades físicas por medio de sus 
hábitos modestos i de un trabajo que no le procuró 
sino lo muí necesario para vivir. La moralidad de 
sus costumbres fué ejemplar. Francisco Bilbao pro- 
dujo una verdadera revolución moral en su época. 
Su vida fué un celaje que atravesó por en medio 
de sociedades esclavizadas por las creencias, de- 
jando regueros de luz para las inlelijencias, ejem- 
plos edificantes de abnegación i una enseñanza de 
libertad. En Chile va a levantarse una estatua a 
su memoria. 

BILBAO (Manuel), escritor i periodista chileno, 
hermano de Francisco Bilbao. Ha sido redactor en 
jefe de La República, diario importante de Buenos 
Aires. No siempre ha abordado con decisión las 



BLAIK 



— 73 — 



BLANG 



niesUoiies políticas de la república Arjentina ; pero 
cuando lo ha hecho ha sido un campeón terrible, 
porque, a la facilidad de su estilo sencillo, claro i 
I 'legante, reúne esa tenacidad indomable que da a 
los polemistas la victoria cuando menos lo sospe- 
cha el adversario. En 1851 tomó una parle activa 
«;n los acontecimientos políticos de su patria. En 
la prensa de Lima ocupó también un puesto dis- 
tinguido. Como abogado goza de mui buena re- 
putación. Son notables sus obras : Historia del 
jencval Salavcrry ; Historia de Rosas e Historia 
política del Perú. Fué el iniciador de la lamosa 
Comisión popular^ que tantos servicios prestó en 
1870 a la ciudad de Buenos Aires, asolada por la 
liebre amarilla. Actualmente es redactor en jefe de 
fj.i ÍJtK'rtad, diario fundado por él mismo. 

BINIMELIS (PAr^cuAL), injeniero chileno, natu- 
ral de Concepción. Dirijió en la ciudad de su naci- 
miento numerosas obras do utilidad pública i de 
ornato, entre otras, los edificios del Liceo i de la 
intendencia, i la pila que adorna la plaza principal 
de Concepción, que pasa por una de las más bellas 
de la América del Sur. Hizo, ademas, trabajos mui 
importantes sobre la canalización del Bio-Bio i un 
(razado del ferro-carril de Ciiillan aTalahuano que 
!>' lia valido el asociar su nombre a aquella vasta 
i'iupresa, realizada, hace poco tiempo, por el go- 
bierno de su país. 

BLACKWELL (Isabel), doctor en medicina nor- 
te-americana, nacida en Bristol en 1820. Habiendo 
quedado la familia de Isabel Blackwell en la mise- 
ria por la muerte de su padre, comenzó por abrir 
una escuela de niñas, que dirijió junto con sus dos 
hermanas mayores, i entonces fué cuando pensó 
i'ii poner en ejecución un proyecto, largo tiempo 
meditado por ella, de estudiar la medicina, impe- 
lida por el deseo de ensanchar el campo de la acti- 
vidad femenina, injustamente reslrinjido. Black- 
well consagró dos años enteros a adquirir los co- 
iiitcimientos de las lenguas griega i latina, nece- 
sarios al ejercicio de esta profesión. Mas, habiendo 
querido seguir algunos cursos públicos, no se le 
permitió el acceso a ninguno de ellos, i resolvió 
aceptar las lecciones que le ofrecieron dos profe- 
sores de la Carolina del Norte. En cuanto a la 
.matomía, la estudió en Filadelfia bajo la dirección 
del doctor Alien, que la admitió a sus lecciones 
|iaríiculares. En esta misma ciudad obtuvo per- 
miso para estudiar clínica en el hospital de 
IjJockley, i más tarde se aprovechó de la enseñan- 
za médica del colejio de Jinebra en Nueva York. 
Para subvenir a sus gastos, daba lecciones de 
inglés i de música en casas particulares. En 
18^9, Blackwell se recibió, en ISueva York, doc- 
tor en medicina, i su tesis o discurso inaugu- 
ral sobre las Enfermedades de la jente de mar, 
fué impreso i publicado a espensas de la Facul- 
tad. Al año siguiente visitó la Inglaterra, donde 
fué recibida por sus concolegas médicos de la 
manera más distinguida. A consecuencia de los 
trabajos emprendidos por la Blackwell se abrió 
en Nueva York (1856) una Academia de medicina 
exclusivamente para señoras. Su hermana Emilia 
ha seguido la misma carrera i ha recibido también 
el diploma de doctor. 

BLAIR (Juan), miembro de la Convención que 
dictó la constitución de los Estados Unidos i co- 
lega de Maddison como diputado de Virjinia. 
Washington lo nombró en 1789 juez de la Corte 
suprema. Fué uno de los hombres más puros i 
más nobles que la revolución americana llovó a la 



vida pública. Murió en 1800 a la edad de sesenta i 
ocho años. 

BLAKELEY (Johnston), capitán de la marina 
americana. En la guerra de 1812 mandaba el 
Wasp. Peleó en dos acciones; una con el Reindeer, 
que tomó i quemó en 1814, i otra con el Avon, 
que solo pudo salvarse mediante la proximidad de 
algunos otros buques ingleses, pero no sin salir 
bastante estropeado. 

BLANCHIE ( F'rancisco Javieu), poeta cubano. 
Nació en la Habana en 1822. Desgraciado desde la 
cuna hasta el instante de su muerte, el mundo 
fué para él un valle de miserias i de llanto, donde 
apenas gozó algunos instantes, más de reposo que 
de felicidad. En 1845 publicó sus Margaritas, 
tomo de poesías que ahora se busca con empeño 
i no se encuentra ya. El dia más dichoso que 
brilló para el desventurado i triste cantor de las 
margaritas, fué el 27 de enero de 1847... ¡ En su 
madrugada bajó á la tumba ! Murió en la pobreza 
i sus funerales fueron los de un magnate. Hubo 
para sus huesos bóveda sepulcral, numeroso cor- 
tejo, himnos fúnebres, cánticos religiosos, corona, 
palmas, versos y discursos... Se le desconoció en 
vida y se le honró muerto. Blanchie ha dejado un 
buen nombre en la república de las letras cu- 
banas. 

BLANCO (Jerónimo), abogado, escritor i político 
venezolano mui notable. 

BLANCO (José Félix), patriota i sacerdote venezo- 
lano, secularizado más tarde, i elevado por su mérito 
a grandes puestos militares : habia ejercido constan- 
temente en las tropas de la República su ministerio 
eclesiástico, i el de soldado i oficial cuando el caso 
lo exijia. Ilustrado i fogoso, fué de los primeros 
que se lanzaron en la revolución i en la guerra, 
hallándose por esta causa en la mayor parte de las 
gloriosas campañas de la independencia. Ha dado 
a luz una obra de gran importancia con el titulo 
de: Documentos para la historia de la vkla públi- 
ca del libertador de Colombia, Perú i Rolivia, por 
su orden cronolójico, i con adiciones i notas que 
la ilustran. Caracas, 1866. 

BLANCO (José Manuel), escultor i grabador 
chilenu. Nació en Santiago en 1840. Durante más 
de siete años ha permanecido en Europa entregado 
al estudio de la escultura i del grabado, patrocinado 
por el gobierno de su país. Entre sus trabajos escul- 
turales merecen mencionarse una estatua del pa^ 
dre Las Casas alimentado por una joven india, un 
Lautaro, lleno de enerjía i de un modelado exqui- 
sito, una estatua alegórica de Cuba, publicada en 
un diario ilustrado de Paris i otra de la Comuna. 
Distingüese Blanco por la elegancia de sus obras i 
una notable afición al arte i al trabajo, circunstan- 
cias que le aseguran un bello porvenir. En la 
última exposición de artes de Paris expuso dos ba- 
jos relieves titulados : El beso de Judas i Una ita- 
liana. 

BLANCO (Miguel), jeneral i abogado mejicano, 
miembro del partido liberal, incansable defensor de 
i las ideas democráticas en los campos de batalla. Ha 
¡ desempeñado la cartera de la Guerra. 

! BLANCO (Pedro). Nació este patriota boliviano en 

i Cochabamba, el 19 de octubre de 1795 ; a la edad de 

I diez i siete años formó parte de los ejércitos realistas 

i del alto Perú, que abandonó poco después para in- 



BLANC — 74 — 

corporarso a las filas patriotas i hacer en ellas glo- 
riosas campañas, hasta llegar a obtener el grado de 
coronel, después de las inmortales batallas de Ju- 
nin i Ayacucho. Fué en 1828 nombrado jeneral por 
el Congreso constituyente, i luego presidente de la 
República por el mismo. Una revolución (31 de di- 
ciembre de 1828) lo derribó de ese puesto casi al 
mismo tiempo que el ilustre soldado iba a ocuparlo. 
Los revolucionarios lo hicieron fusilar en la prisión, 
adonde fué conducido, cometiendo con esta acción 
un crimen completamente inútil i horriblemente 
feroz, que la historia ha consignado con lágrimas i 
páginas de sangre. Blanco fué el segundo presi- 
dente de Bolivia : inicia esa cadena de presidentes 
asesinados que ha venido continuándose hasta nues- 
tros dias ! 

BLANCO CUARTIN (Manuel), literato i poeta 
chileno. Nació en Santiago en 1822. Es hijo del 
notable estadista Vontura Blanco Encalada. Desde 
1845, en que aparecieron sus primeras produc- 
ciones literarias, ha escrito incesantemente en la 
prensa diaria i periódica. Redactor principal del 
Conservador, del Moscdco, del Cóndor i del 3/t'/'- 
cario, el nombre de Blanco Cuartin es uno de los 
más conocidos entre los escritores de Chile, entre 
los cuales ocupa uno de los primeros lugares como 
diarista i escritor satírico. Ha publicado uo volu- 
men de poesías, las leyendas Blanca de Lerma i 
Mackandal ; una Memoria sobre la historia de la 
Filosofía i de la Medicina, reproducida en \a Gaceta 
Médica de Colombia i muchos otros trabajos nota- 
bles. Afiliado en el partido conservador, le ha pres- 
tado en todas ocasiones, aun en las más difíciles, 
el valioso apoyo de su pluma i de su palabra. De 
Blanco (Cuartin puede decirse que es escritor por 
vocación. Ha escrito i escribirá siempre. Posee 
inéditas algunas comedias de costumbres, sátiras i 
gran número de composiciones de todo jénero. Es 
uno de los escritores públicos más notables de Amé- 
rica i uno de los más conocedores la lengua es- 
pañola. Desde el año 1869 se encuentra al frente 
de la redacción del Mercurio. 

BLANCO ENCALADA (Manlkl), uno de los 
grandes marinos de la independencia americana. 
Nació en Buenos Aires en 1790. A la edad de once 
años, sus padres lo enviaron a España para edu- 
carse i seguir una carrera. Cinco años después ob- 
tuvo despachos de guardia marina-, hizo estudios 
especiales en la academia de la isla de León, i mui 
poco después entró a servir activamente en la ar- 
mada española. En ella prestó Blanco buenos ser- 
vicios durante la guerra de España con Francia, 
alcanzando por ellos el grado de alférez de fragata. 
Poco después de esa época fué enviado al Perú 
como ayudante del jefe de la división naval espa- 
ñola en el Pacífico. Allí se encontraba cuando tu- 
vieron lugar los primeros movimientos revolucio- 
narios de Buenos Aires. Sus íntimas relaciones de 
familia, i tal vez las ideas liberales que revelaba el 
joven marino, hicieron a los jefes españoles con- 
cebir sospechas sobre su adhesión a la causa del 
monarca español. Por este motivo fué alejado de 
estos países haciéndosele volver a España. 

En 1812 fue otra vez enviado a América en la 
corbeta Paloma que arribó a Montevideo. La revo- 
lución de independencia hallábase por este tiempo 
en toda su fuerza. Blanco no trepidó en presen- 
tarse a ofrecerla sus servicios. Desembarcó en Bue- 
nos Aires; pero necesitando ir a Chile por asuntos 
de familia, fué allí donde definitivamente ocupó un 
lugar entre los defensores de la libertad americana. 
La artillería fué el arma en que comenzó a servir 



BLANC 



a esta T{o¡niblÍGa, alcanzando en mui poco ticmix» 
el grado de teniente coronel. La derrota de Üanca- 
gua, que entregó otra vez a Chile a la dominación 
española, puso a dura prueba la constancia, el valor 
i el patriotismo de Blanco. Hecho prisionero pol- 
los españoles, después de aquel desastre, sufrió 
duros vejámenes i el rigoroso destierro de Juan 
Fernandez, en donde permaneció hasta poco des- 
pués de la batalla de Chacabuco. En las victoriosas 
filas del ejército de los Ande^, volvió Blanco a ocu- 
par un distinguido lugar, mandando un cuerpo de 
artillería volante, que salvó intacto en la sor[)resa 
de Cancha Rayada i con el cual contribuyó podero- 
samente a la victoria deMaypú. Más tarde fué ele- 
jido para improvisar una marina nacional que pu- 
diera hacer frente a las naves españolas. Cumpli(') 
con actividad, con enerjía i con gloria tan difícil 
encargo. El apresamiento de la Enría Isabel i de 
cinco trasportes, fué el primer acto de arrojo de 
esa improvisada armada. Con el se inició gloriosa- 
mente la existencia de la armada chilena, que, 
más tarde con Cochrane debia dar tantos (lias de 
gloria a aquella República. Esta hazaña valió a 
Blanco el título de contra-almiranle. Cuando, des- 
pués de la completa organización de la escuadra 
chilena, el almirante (Cochrane tomó el mando de 
ella, Blanco, con una abnegación que le honra, en- 
tró a servir a las órdenes de aquel famoso marino, 
sin disputar prerogativas ni anteriores servicios a 
Cliile. Clon la separación de Cochrane, Blanco ocup('> 
otravezel puesto dejefedelaescuadrachilena. Como 
tal, dirijió la expedición sobre Chiloé en 1825, qu(! 
tuvo por resultado arrancar ese archipiélago de l;i 
dominación española. En 1826 ejerció por mui 
poco tiempo la presidencia de la República. En 1837 
fué nombrado jeneral en jefe de la expedición orga- 
nizada contra Santa Cruz, i en tal carácter sofoc(') 
el 6 de julio del mismo año la famosa sublevación 
militar de Quillota, encabezada por el coronel Vi- 
daurre i que di(j por resultado el asesinato dd 
ilustre Portales. 

Después de aquel suceso, Blanco condujo al Perú 
el primer ejército destinado aechar abajo en a(|uel 
país el poder de Santa Cruz. Esa expedición no al- 
canzó el éxito que el pueblo chileno se proponía. 
Los tratados áePaucarpata, celebrados por Blancu 
con el jefe de la Confederación Perú-Boliviana, 
fueron desaprobadas en Chile, i el jeneral de su 
ejército sometido a un consejo de guerra. Dura fu('' 
la prueba para ese ilustre jeneral -, pero de ella sa- 
lió completamente limpia su honra como soldado i 
como patriota. Desde aquella época el jenera! 
Blanco se retiró a la vida privada, hasta 18^47, t'ii 
que fué nond)rado intendente de la provincia de 
Valparaíso. Su actividad i sus corteses maneras 
han dejado en ese pueblo mui gratos recuerdos. 
En 1852 fué nombrado ministro plenipotenciario 
de ( ¡hile en Francia. Después de terminada aquella 
misión, el jeneral Blanco, cargado de años i de glo- 
ria, ha entrado definitivamente en el período d(d 
^descanso. Sin embargo, cuando en estos últimos 
tiempos se ha visto la América invadida i, amena- 
zada en su independencia por fuerzas de potencias 
europeas, en las grandes manifestaciones popula- 
res contra esos actos, se ha presentado siempre la 
arrogante i marcial figura del viejo jeneral, ofre- 
ciendo todavía su espada al servicio de la libertad, 
i recordando ala juventud los deberes que la patria 
impone. El pueblo ha oido siempre con respeto i 
entusiasmo la ardiente palabra de ese ilustre sol- 
dado, admirando su enerjía, la juventud de su co- 
razón i su gran patriotismo. En 1865, cuando a 
consecuencia de la guerra del Pacífico, se unieron 
las escuadras de Chile iel Perú para obrar de común 



BLEEG 



— 75 — 



BLEST 



acuerdo contra el enemigo, el benemérito captor 
de la María Isabel fué colocado al frente de ella, i 
permaneció en ese puesto hasta fines de 1866. El 
general Blanco vive en Santiago de Chile rodeado 
del respeto i aprecio de aquella distinguida socie- 
dad. 

BLANCO ENCALADA (Ventuka), distinguido li- 
terato. Nació en Chuquisaca (Bolivia), en 1782, i fué 
hijo del oidor de la Corte de Charcas, Lorenzo 
Blanco Cicerón, i hermano mayor del vice-almirante 
Blanco Encalada, uno de los proceres de la inde- 
pendencia chilena. Fué educado en España, donde 
después de haber hecho algunos estudios, se enroló 
en el ejército español como guardia de corps, pa- 
sando en seguida de teniente al rejimiento de caba- 
llería de Dragones de Sarjunlo. Con este grado i 
en este rejimiento le encontró la invasión de Na- 
poleón en 1808. En esta campaña se halló en el 
ataque do Mora, en el ataque i retirada de Consue- 
gra i en el ataque de Yévenes. Después de la in- 
vasión de Napoleón, pasó a Francia, en seguida 
u Buenos Aires, i en 1820 vino a Chile, donde se 
i'iKontraba su hermano Manuel ocupando elevados 
puestos. En 1825 fué nombrado oficial mayor del 
ministerio de Relaciones exteriores, i en 1826 se le 
confió interinamente la cartera del Interior i Rela- 
ciones exteriores. En 1827 fué nomijrado ministro 
<lc Hacienda, empleo en que se consagró con em- 
peño al arreglo de los ramos cuya administración 
-e le liabia encomendado. Fué también secretario 
(le la Cámara de senadores. Pero este distinguido 
ciuiladano no fué solo un notable estadista, sino 
también un literato de gran mérito. Publicó al- 
gunos folletos, artículos sueltos i composiciones 
en pro.sa i verso de reconocido valor, i fué el se- 
gundo decano que tuvo la facultad de humani- 
dades de la Universidad de Chile i uno de sus 
miembros fundadores. Falleció repentinamente en 
Santiago el 13 de junio de 1856. Blanco Encalada 
ha dejado en Chile mui buenos recuerdos como li- 
terato i como amigo de las artes. Poseía una rica 
colección de pinturas, la más notable i tal vez la 
primera que se hizo en aquella República. 

BLANCO VIEL (Ventur.\), abogado chileno. Na- 
ció en Santiago en 1846. En 1866 í^ué llamado a co- 
laborar en el diario La República. En 1867 fué 
nombrado secretario de la legación de Chile en Bo- 
livia. Electo diputado al Congreso de 1873, ha sido 
elejido secretario de esa Cámara. Ha sido redactor 
del diario La Aurora, i en dos ocasiones del Mer- 
curio de Valparaíso. Ha sido miembro de varias 
sociedades de instrucción pública, i director de 
algunas de ellas. Es autor de algunos buenos tra- 
bajos literarios i profesor de historia en la Escuela 
militar de su país. 

BLANES (Juan Manuel), pintor uruguayo de la 
escuela ilorentina i discípulo de Ciseri. Nació en 
Montevideo en 1830. Blanes ha producido cuadros 
mui notables, descollando entre ellos el de la Fie- 
bre amarilla, adquirido por el gobierno de su pa- 
tria en 10,000 pesos fuertes, La revista de Ran- 
cagua, abril de 1820, i José Miguel Carrera en el 
calabozo del sótano de Mendoza la víspera de su 
ejecución, 5 de setiembre de 1821, por los que ha 
recibido crecidas sumas, tanto en el Plata como 
en el Pacifico. Juan Manuel Blanes está llamado a 
ser una de las glorias artísticas más encumbradas 
de la América latina. 

BLEECKER (Ana Elisa), escritora americana 
cuyas obras postumas en prosa i verso fueron pu- 



blicadas en 1793. Su nombre paterno era Schny- 
1er. Después de su matrimonio, que tuvo lugar a la 
edad de diez i siete años, residió en North River, i 
fué obligada a retirarse de su residencia cerca de 
Albany por la proximidad del ejército inglés, te- 
niendo con este motivo que sufrir grandes priva- 
ciones. Murió en 1783 a la temprana edad de treinta 
i un años. 

BLEECKER (Antonio), escritor americano, ins- 
truido i hábil. Su profesión era la de abogado; 
pero dedicó más su atención a la literatura, ga- 
nando como poeta una celebridad local en Nueva 
York. Murió en 1827 a la edad de cuarenta i nueve 



BLEST GANA (Alberto), escritor chileno. Nació 
en 1831. Fué educado en Europa, en unión de va- 
rios otros jóvenes chilenos enviados por el gobierno 
de su país para perfeccionarse en los estudios mi- 
litares. Vuelto a Chile, abandonó la profesión de 
las armas, i desempeñó por mucho tiempo el em- 
pleo de jefe de sección del ministerio de la Guerra. 
Fué más tarde intendente de la provincia de Col- 
chagua, i en las elecciones de 1870 elejido miem- 
bro de la Cámara de diputados. Actualmente 
ocupa el elevado cargo de enviado extraordinario i 
ministro plenipotenciario de Chile cerca de los go- 
biernos de Francia e Inglaterra. Blest Gana se ha 
hecho notar en su país como novelista. Ha dado a 
luz varios e interesantes trabajos en ese jénero de 
literatura, entre los cuales figuran : Fascinación; 
Engaños i desengaños; Juan de Arias; El primer 
amor ; La aritmética en el amor; Martin Rivas, 
i el Ideal de un calavera. En todos ellos se mues- 
tra escritor fácil, ameno, elegante, conocedor de 
los secretos de la composición literaria i del cora- 
zón humano. Sus obras son mui justamente esti- 
madas en Chile. 

BLEST GANA (Guillermo), poeta chileno. Nació 
en Santiago en 1829. Figura entre los poetas más 
delicados i tiernos de su país. En 1854 dio a luz 
un tomo de poesías i ha publicado algunas leyen- 
das i novelas. Ha dado al teatro los dramas Lo- 
renzo García i la Conjuración de Almagro, i ha 
colaborado ademas en varios periódicos de su pa- 
tria i del extranjero.. Desterrado en los últimos 
años de la administración Montt, viajó por Europa 
i América. A su regreso a Chile fué nombrado 
miembro de la Universidad en la facultad de hu- 
manidades. Después de haber desempeñado varios 
puestos en las legaciones extranjeras de su país, 
ocupa hoi el puesto de ministro plenipotenciario 
de Chile cerca de las Repúblicas del Plata i el im- 
perio del Brasil. 

BLEST GANA (Joaquín), abogado i escritor chi- 
leno. Nació en Santiago en 1832. Desde mui joven 
se distinguió como escritor literario i colaboró 
asiduamente en la Revista de Santiago, el Correo 
de Santiago, la Revista del Pacífico i varias otras 
publicaciones literarias i políticas. En 1853 obtuvo 
el premio acordado por la facultad de leyes de la 
Universidad a la mejor memoria sobre la Prueba 
de testigos. Al año siguiente fué nombrado secre- 
tario de la legación de Chile en el Ecuador. Desde 
1855, año en que tuvo lugar su regreso de aquella 
República, ejerció con brillo i crédito su profesión 
de abogado. En 1864 fué elejido miembro de a 
Cámara de diputados, i desde entonces hasta la 
fecha ha ocupado constantemente un asiento en esa 
Cámara. En 1866 fué nombrado ministro de Justi- 
1 cia, Culto e Instrucción pública, puesto que des- 



liULlV 



— 76 — 



BOLIV 



empeñó hasta 1871. Ha sido redactor del Código 
de enjuiciamiento, fiscal s\iplcnte de la Corte su- 
prema de Justicia, i ha llenado varias otras comi- 
siones de importancia. Es miembro de la Univer- 
sidad de Chile en las facultades de leyes i ciencias 
políticas i humanidades. En los últimos tiempos 
ha combatido con calor i constancia las pretensio- 
nes del partido ultramontano-, la abolición de fue- 
ros, el matrimonio civil i la libertad de cemen- 
terios le deben buenos servicios. Blest Gana es 
considerado en su patria como orador i abogado 
distinguido. 

BLOOMER (Amelia), reformadora americana. En 
1850 intentó reformar el vestido que lleva su sexo, 
sustituyendo la pollera por una casaca, una túnica 
i un pantalón \ L^sta moda se projiagó rápidamente 
en su país, pero no asi en Inglaterra, donde esta 
excéntrica mujer quiso también introducirla. 

BOCAYUVA (QuiNTiNu), literato i orador del 
Brasil. Se ha hecho notar por sus composiciones 
poéticas i sus arlículos de amena literatura, por 
sus trabajos en la prensa i sus discursos en las 
Asambleas populares. Bocayuva reúne los más va- 
riados conocimientos i posee un notable talento de 
estadista. Desde hace muchos años está afiliado en 
el partido republicano del Brasil, del cual es uno de 
los miembros más influyentes e ilustrados. Rara 
defender tsa causa fundó el periódico titulado La 
República, del cual fué redactor en jefe hasta la 
fecha de su desaparición. Bocayuva es aún nmi jo- 
ven ; está llamado a hacer un gran papel en la po- 
lítica i la literatura de su patria. 

BOKER (JoRjE Enrique), dramaturgo americano. 
Nació en Filadelfia en 1824. lia publicado en 1856 
un volumen titulado : Piezas de teatro i poesías. 

BOLÍVAR (Simón), el Libertador. Nació en Ca- 
racas, capital de los Estados Unidos de Venezuela, 
el 24 de julio de 1783. Sus padres fueron Juan 
Vicente Bolívar i Ponte i María de la Concepción 
Palacios i Sojo, uno i otra de familias de ilustre 
alcurnia i de la más alta distinción social. Bolívar, 
joven aún, con la conciencia intima de su ser, i 
sintiendo bullir en su cerebro un pensamiento de 
fuego, desarrolló de dia en dia, ^ la luz de la re- 
flexión i de los años, sus ideas; i mirándose como 
constreñido i reducidas a estrechísimo cíixulo sus 
latentes facultades, concibió el plan de recorrer el 
namdo, en pos de útiles conocimientos i con la 
esperanza de ser útil algún dia a su patria. Púsose 
inmediatamente en acción : obtuvo un pasaporte 
para España, visitando de paso a Méjico i la isla^ 
de Cuha, i recorriendo luego todo el mediodía 
de Europa, alcanzando en esa rápida recorrida 
aquellas elevadas enseñanzas que en la historia del 
mundo i de los hombres encuentra el jenio. Llega 
a Paris, i durante su permanencia en ese emporio 
de la civilización, presenció i estudió aconteci- 
mientos de no poca magnitud : a la sazón se veri- 
caba la coronación de Bonaparte. Desde entonces 
vino a ocupar su mente por entero la colosal idea 
de emancipar a lo que entonces se llamaba capita- 
nía jeneral de Venezuela, vireinato de la Nueva 
Granada i presidencia de Quito, pueblos ligados 
después en vínculo fraternal bajo el nombre de 
Colombia. En España, hombre eminentemente so- 
ciable i de exquisito sentimiento i mal hallado en 
las soledades de su ser, contrajo en Madrid matri- 
monio con una sobrina del marques del Toro, i 
tornando a su patria, se entregó a las dulzuras de 
la vida doméstica, ora ocupándose de estudios im- 



portantes i cónsonos con su índole intelectual, ora 
cuidando de su opulento patrimonio i del fomento 
de sus haciendas. Nombrado después capitán de 
las milicias de los valles de Aragua, vinieron a 
agregarse a sus rústicas faenas i a sus meditacio- 
nes en la plenitud de la naturaleza i del espacio, 
los ejercicios militares, que, dándole alguna tin- 
tura de la profesión, hubieron de iniciarle en los 
misterios de la guerra. Pero la felicidad deque 
disfrutara en sus campos debia ser efímera : una 
epidemia, extendiendo por ellos sus estragos, i)uso 
tériBÍno a la existencia de su esposa, cucuyo afecto 
cifrara su ventura i en cuyas virtudes su orgullo, 
sumerjiéndole tan sensible e imprevista i)érdida 
en la más profunda tristeza, la que trató de con- 
solar emprendiendo nuevos viajes. Volvió a Eu- 
ropa, nutriendo su poderosa inteligencia con nue- 
vas ideas. Luego regresó a Caracas, i poco después 
aparece en esta ciudad uno de sus antiguos ami- 
gos, el jeneral español Vicente Empáran, nom- 
brado capitán jeneral de Venezuela, nombramiento 
confirmado por la junta central de la Península, el 
cual, sin titubear, mostróse decidido a hacer reco- 
nocer la nueva dinastía en todas las provincias de 
su gobierno. Bolívar, que de hito en hito le obser- 
vaba, denunció a sus compatriotas la actitud del 
capitán jeneral : dejó oir su voz, i al punto la alar- 
ma se esparció por todas partes : eléctricos fueron 
los resultados, tan rápidas las consecuencias, que 
el 19 de abril de 1810 estalló como por encanto la 
revolución en la ciudad de Car/scas, siendo Bolívar 
uno de los más activos promotores de ese movi- 
miento. Establecióse en seguida la junta suprema 
de Venezuela, recibiendo Bolívar el despacho de 
coronel, i honrándole después con la comisión de 
anunciar al gabinete británico el cambiamiento so- 
brevenido en el gobierno de Venezuela. Bolívar 
obtiene en Londres del gabinete inglés la formal 
declaración de que la Gran Bretaña no interven- 
dría de modo alguno en los negocios interiores de 
la América meridional, mientras que esta no se 
adhiriera a la causa de Francia. (Concluida la ne- 
gociación, vuela el comisionado otra vez a Cara- 
cas, donde, sin tregua ni descanso, se entrega a la 
inmensa labor de favorecer, asegurar i consolidar 
su obra. Y surje de tan ímprobos trabajos una 
medida que por su tamaño pone espanto en los 
ánimos : el acta de independencia promulgada el 5 
de julio de 1811, en la que se reta al poder penin- 
sular i en la que caben todos los principios de la 
filosofía política más adelantada. Pero ¡ cuántas 
lágrimas i cuánta sangre debían correr i derra- 
marse para afirmarla! ¡Quince años de guerra a 
muerte-, la inmolación de muchos ejércitos; tantas 
i tan sangrientas peripecias ! 

Para escribir la biografía completa del liberta- 
dor Simón Bolívar, partiendo de la época que li- 
jeramente acabamos de dibujar, entrevista entre 
las sombras del pasado, seria necesario narrar la 
historia de Colombia, buscando en los Yánes, los 
Restrepos i los Baralt aliento bastante i copia de 
datos para cumplir dignamente la tarea. Desde en- 
tonces Bolívar no cesó de desarrollar en beneficio 
de la causa americana aquellos variados talentos, 
aquella infatigable actividad que poco a poco 1q 
elevaron sobre sus compatriotas. Tenia que ha- 
bérselas con dificultades de no poca monta : el nú- 
mero i la sobresaliente disciplina del enemigo; las 
divisiones intestinas que precedieron a la guerra 
civil; el desaliento de los suyoS; la derrota, el 
hambre, el destierro, i la naturaleza misma, que 
parecían formar alianza i levantarse en favor de la 
metrópoli. A pesar de tan sangrienta como obsti- 
nada lucha, sostenida por Venezuela contra sus 



BOLIV 



— 11 — 



BOLIV 



dominadores, el éxito era dudoso. Pero viene Bo- 
lívar, i mediante una operación militar de primer 
orden, cambia el estado de las cosas. Después de 
un combate sobre las riberas del Apure, en que la 
suerte le rehusa la victoria, reúne un corto nú- 
mero de valientes, i atravesando montañas inac- 
cesibles, rios caudalosos, mortíferos desiertos, 
aparece como por milagro en los campos de la 
Nueva Granada, donde habia a la sazón un ejército 
numeroso. Dase la memorable batalla de Boyacá, 
en la que obtiene por su valor i su pericia el triunfo, 
i los pueblos neogranadinos recíbenlo con' entu- 
siasmo. I tal era su inconcebible movilidad, que 
dirijia la campaña tan pronto en la ISueva Granada 
como en Venezuela, i tal el poder de su jenio, que 
a él se sometían el tiempo i las distancias. Tlon no 
común destreza i admirable tino, Bolívar sujio 
aprovecharse del temor i explotar el desaliento 
que se apoderaron de los españoles; i si, por una 
justa represalia, dictada por el imperio de circuns- 
tancias aciagas, de dolorosa recordación, fué ne- 
cesíirio sostener la guerra a muerte, llegó un mo- 
mento en que Bolívar estipuló con sus enemigos 
un tratado con el objeto de regularizarla, tratado 
que llenará una de -las más brillantes pajinas de su 
historia militar, i que se verá siempre como un 
monumento digno de la humanidad de su corazón, 
de la alteza de sus principios i de los altísimos que 
alcanza el derecho de la guerra ante la luz i la 
cultura de este siglo. Tornaron a romperse las 
hostilidades, i Bolívar desplega de nuevo inteli- 
jencia más perspicaz, mayor superioridad, empuje 
más enérjico contra cuanto se le opone : de bronce 
es su constancia en su heroica empresa, dividiendo 
sus tareas ya en los campos de batalla como jefe 
supremo de la n icion, va en congresos soberanos 
como subdito do sus compitriotas. Bajo la intluen- 
cia de su mando, bajo el escudo de sus armas i en 
medio de la lucha más tenaz, convoca la repre- 
sentación na iunal en los desiertos de Orinoco. 
Reunida aquella As:unblea, que iba a lejislar los 
destinos del país, Bolívar le rinde cuenta de su 
conducta i se explica en estos términos : « Yo so- 
meto la historia de mi mando a vuestra imparcial 
decisión, nada añadiré para excusarla : ya he dicho 
cuanto puede hacer mi apolojía; si merezco vues- 
tra aprobación, habré alcanzado el sublime título 
de buen ciudadano, preferible para mí al de p ici- 
ficador que me dio Cundinamarca, i a los que el 
mundo entero puede darme. » Desinterés verda- 
deramente sublime, que revela la humildad repu- 
blicana de este varón esclarecido, que sabe sacri- 
ficar su YO, atento solo al pensamiento que le guia. 
Desde entonces Bolívar tija sobre sí la admiración 
del mundo i el respeto de ese Congreso que le 
contempla no menos grande por sus proezas que 
por su desprendimiento, confiriéndole el título de 
« Libertador l^adre de la Patria, terror del des- 
potismo. y> En medio de la conflagración en que se 
encuentra el continente amaricano, Bolívar conci- 
bió i llevó a cabo la grandiosa idea de la creación 
de Colombia : Venezuela, Cundinamarca i Quito se 
saludan i se entienden en tan tremendo trance, i 
nadando en la sangre de sus hijos, estrechan, a la 
voz del héroe, sus vínculos fraternales, constitu- 
yendo esa gran República que la pluma de Zea 
pintó en el porvenir superior al imperio de los 
Medos. 

Algún tiempo después, i ya regularizada la 
guerra, los españoles, al aorigo de impracticables 
desfiladeros, reúnen en el campo de Carabobo todo 
el grueso de las fuerzas que hablan tenido en Ve- 
nezuela. Inútil tentativa: Bolívar salió triunfante 
de aquella batalla decisiva. I cubierto aún el liber- 



tador del polvo de la campgiña, sin haberse permi- 
tido descansar de los afanes de tan recia lid, i 
habiendo saludado apenas a Caracas, la tierra de 
su nacimiento, tan cara a su corazón, voló a los 
valles que el Táchira i el Zulia fecundizan, i pros- 
ternado ante la soberanía nacional, juró cumplirla 
constitución de la República colombiana. I no con- 
tento con lo que deja realizado, aún hace más. 
Venciendo obstáculos al parecer insuperables, 
acortando distancias con la rapidez del rayo, pos- 
trada a su paso la misma naturaleza con todo el 
cúmulo de sus peligrosos i variados incidentes, 
trasládase., como por ensalmo, a las faldas del Pi- 
chincha, i émulo en la acción de César, contempla 
sin arredrarse los campamentos enemigos , los 
vence, pudiendo decir como el vencedor de las 
Gallas: Vine, vi i vencí. El antiguo reino de Ata- 
hualpa fué libertado, i Quito vino a ser también 
parte integrante de la gran República. Pero la mi- 
sión de Bolívar aún no estaba cumplida : aún on- 
deaban en las vecinas rejiones los pabellones de 
Castilla. Se trasladó allí este incansable caudillo, i 
por una senda llena de peligros, ocupa los campos 
de Junin, en el Perú, i tal es el prestijio que le 
acompaña, tan grande la fama de su nombre, i ta- 
les los triunfos alcanzados por su espada, que al- 
canza uno más glorioso en demasía i precursor de 
los más espléndidos sucesos. Por fin, la jornada de 
Ayacucho pone término a la campaña; surje una 
nueva República que toma el nombre del héroe, i 
le demanda lei; i Bolívar le da una constitución 
que le dio un rango i lugar privilejiado entre las 
naciones libres del universo. Tal fué la misión de 
este hombre extraordinario, creador de cinco na- 
ciones, libertador de la parte más considerable i 
más rica del continente sur americano. Colmado 
de gloria i de honores, admirado del mundo entero, 
bajó al sepulcro en Santa Marta en 1830, no sin 
que antes el veneno de la calumnia hubiese tratado 
de empañar su reputación inmaculada, la grandeza 
imperecedera de su nombre. Una vez desaparecido 
de la escena del mundo, nada, ni siquiera la som- 
bra de su gloria, que hizo durante su vida el tor- 
mento de sus enemigos, ha impedido que Bolívar 
haya pasado a la inmortalidad a la cabeza de los 
héroes i los grandes hombres de la América latina. 
Hombre providencial, jenio superior, hermanó en 
poder i en grandeza de los Césares i los Napoleo- 
nes, Bolívar es una de las personalidades históri- 
cas más grandes de los tiempos modernos, i como 
tal ha merecido pajinas brillantes i justicieras de 
los más notableses critores de ambos hemisferios. 
Para los hijos todos del Nuevo Mundo, Bolívar es 
la personiíicacion más augusta de la grandiosa 
epopeya de 1810; es la encarnación viviente de esa 
era de gloria i de infortunios que se ha llamado la 
independencia de América. Ademas de la deuda de 
gratitud que el pueblo americano ha pagado a su 
libertador, rodeando su nombre de un respeto que 
solo tiene semejante en la apoteosis antigua, su 
memoria ha sido perpetuada en el bronce, en las 
calles, en los paseos públicos de muchas ciudades 
de Hispano-América. Caracas, la ciudad de su na- 
cimiento, ostenta en una de las capillas de su ca- 
tedral un suntuoso mausoleo elevado a la memoria 
del héroe; la capital del Perú ha hecho levantaren 
la plaza de la inquisición una hermosa estatua 
ecuestre del ^'encedor de Boya'^á, i apenas habrá 
una capital sur americana que no recuerde en sus 
calles, en sus paseos i edificios públicos el nombre 
de Bolívar. Largo seria enumerar todos los escri- 
tores, tanto nacionales como extranjeros, que se 
han ocupado con elojio de Simón Bolívar, i todos 
los poetas de ambos hemisferios que se han ins- 



BONIF — 78 — 

pirado de su nombre. Entre olios recordamos a 
César Cantú, Jony (de la Acíideniia francesa) Scher, 
Pradt, Vicuña Mackenna, Madiedo, Baralt, Toro, 
Bcnjamin Constant, el jeneral Foy, el jeneral Mo- 
rillo, Baralt, Juan María. Gutiérrez, San Martin, i 
en fin, todos los historiadores antiguos i moder- 
nos que se han ocupado de America. En 1872 el 
autor de este diccionario dio a luz en Chile un tra- 
bajo titulado : Simón Bolívar, reseña histórica 
biográfica para las escuelas públicas de Bolivia i 
el Perú. En 1870 el malogrado literato venezolano 
Felipe Larrazaval, muerto en un naufrajio, dio a 
luz en Europa dos tomos con la vida i la corres- 
pondencia de Bolívar. Esa obra ha quedado in- 
completa. 

Creemos oportuno, por la notoriedad que rodea 
los nombres de los autores, insertar aquí los jui- 
cios pronunciados sobre el libertador por César 
Cantú, Jony i Benjamín Constant. Dice el primero: 
« Con un puñado de vahentes propagó la revolu- 
ción, precisamente cuando Bona|>arte con 500,000 
hombres la dejaba perecer en Europa. Con estra- 
tcjia particular guió a su ejército por desiertos i 
sabanas sin limites ni caminos, ya bajando a las 
pampas del Orinoco, ya subiendo hasta los ven- 
tisqueros de los Andes, renovando los portentos 
de la primera conquista. » Dice a su vez Jony, en 
su obra titulada : La moral aplicada a la política : 
« Tener en mira la conservación de la república i 
del principe, sin cuidarse de sus bienes, de su es- 
posa, de sus hijos i de su propia vida; reprimir 
las faltas i castigar los crímenes de sus subordi- 
nados ; tener con los vencidos los miramientos 
debidos a la desgracia ; tratar con dulzura i equi- 
dad a los pueblos conquistados; mostrarse pa- 
ciente en las fatigas i trabajos, modesto en los 
triunfos, valeroso en los reveses; no tener por 
objeto sino el bien, la libertad i la gloria de su 
país, pero rehusando procurárselos, si esos bene- 
ficios solo pueden adcpiirirse o conservarse a costa 
de un crimen i de una injusticia ; tal debe ser un 
jeneral : la historia antigua puede presentar cinco 
o seis ejemplos ; los tiempos modernos solo exhi- 
ben dos : Washington i Bolívar. » Por fin, hé aquí 
el juicio emitido sobre este grande hombre por 
Benjamín Constant : « Si Bolívar, dice, muere 
sin haberse ceñido una corona, será en los siglos 
venideros una figura singular. En lo pasado no 
tiene semejante, porque Washington no tuvo 
nunca en sus manos, en las colonias británicas 
del Norte, el poder que Bolívar ha asumido entre 
los pueblos i desiertos de la América del Sur. » 
La predicción del gran filósofo se ha cumplido. 

BONEO (Martin), pintor arjentino, nacido en 
Buenos Aires i educado en Europa; por su estilo 
pertenece a la escuela florentina, existen algunas 
telas de mérito debidas a su pincel. Rejenta en la 
actualidad la Academia de Pintura de Buenos 
Aires. 



BORDA 



BONIFAZ (Benito), poeta peruano. Nació en 
Arequipa en 1829. En 1852 abandonó su ¿iudad 
natal i se trasladó a Lima, en donde se dedicó a 
la carrera de las armas. No tardaron sus jefes en 
reconocer sus aptitudes, aplicación i juicio, i fué 
gradualmente obteniendo ascensos sucesivos hasta 
el grado de teniente coronel. De escasa fortuna, 
dotado de un carácter de fierro i de una voluntad 
inquebrantable, sintiendo con vehemencia el calor 
de las espansiones del patriotismo, se encontró 
arrastrado por la guerra que conmovió al Perú en 
1854, sirviendo en las filas del jeneral que acau- 
dilló las huestes populares hasta la victoria de la 



Palma. Desde esa época, apenas podemos decir otra 
cosa de este poeta sino que su vida pasó confundida 
con la de los muchos que seguían con él la carrera 
de las armas, cantando en las lioras de ocio del 
cuartel a todos los grandes i delicados sentimien- 
inientos. Sus composiciones, que en esa época 
vieron la luz pública, revelaban vigor, una mano 
correcta, i ese aroma de verdadera inspiración 
que no se adquiere i que constituye el alma del 
l)oeta. Envuelto nuevamente en la revolución de 
1858, murió en los muros de Arequipa luchando 
entre los primeros valientes con el arma al brazo, 
mientras sus labios pronunciaban discursos varo- 
niles, que eran el grito espontáneo de su alma de 
fuego. 

BONILLA (T. G.), escritor de la república de 
Nicaragua. En 1872 ha publicado un interesante 
tratado titulado Situación financiera de Nica- 
ragua. 

BONILLA (Manuel A.), distinguido político de 
Costa Rica i presidente del Congreso constitucio- 
nal de aquella República en 1873. 

BONILLA I NIETO (Francisco), relijioso domi- 
nicano chileno; nació en la Serena en 1797, i en 
esta ciudad fué prior de su convento. Entre otras 
distinciones alcanzó el grado de maestro en teolo- 
jía, fué el primer párroco del puerto de Coquimbo 
i quien elevó allí la primera capilla. Desempeñó el 
cargo de inspector jeneral de las escuelas prima- 
rias, i tanto en este puesto como en la adminis- 
tración de los hospitales i donde hubo necesidades 
que socorrer, sirvió siempre al pueblo con lauda- 
ble celo. 

600NE (Daniel), explorador americano, nacido 
en Virjinia en 1730. Dedicado hasta la edad de 
cuarenta años a la caza, adquirió la reputación de 
un héroe de romance, emprendiendo en seguida 
lejanas exploraciones i fundando en Kentucky una 
población considerable. Respetado por su integri- 
dad, honor i amabilidad, i com])adeci(lo de sus in- 
fortunios, el Congreso le hizo una donación en los 
últimos años de su vida. Murió a los noventa años 
de edad, en 1820; conservaba todavía sus hábitos 
de cazador. 

BOOTH (Juan Wilkls), asesino drl presidente 
Lincoln de los Estados Unidos de Norte-América. 
Ilabia sido cómico i pertenecía a una banda de 
conspiradores que, en conexión con algunos inte- 
resados del Sur, tramaban el complot que debía 
tener por término la muerte del ilustre Lincoln. 
En efecto, hallándose el presidente en su palco 
del teatro de Washington, con la espalda vuelta 
hacia la puerta (la noche del 15 de abril de 1865) 
el asesino disparó sobre él hiriéndolo mortalmente 
en la cabeza. Booth saltó del palco al pasadizo i 
do este al escenario por el cual se escapó ; pero, 
habiendo sido perseguido por los ajenies de la 
autoridad, no quiso rendirse e hizo fuego sobre 
ellos, parapetado en un granero, por lo cual solo 
fué tomado muerto. Algunos de sus cómplices 
fueron ahorcados poco después. 

BORDA (José Cornelio), colombiano, injeniero 
civil i militar. Entre las víctimas del memorable 
2 de Mayo de 1866 se encuentra la simpática figu- 
ra del coronel Borda, muerto en la batería de la 
Merced, a consecuencia de la explosión fatal de 
esa batería, que fué causa de tantas desgracias en 
aquel heroico día. Nació en Bogotá en 1829 de una 



BORGO 



79 



BORRE 



lamilia distinguida i respetable del país. Hizo sus 
primeros estudios en esa misma ciudad, i se dis- 
tinguió, desde luego, por sus disposiciones jjara 
las ciencias exactas. Pasó a Francia después a ter- 
minar su carrera de injeniero. Allí se dedicó con 
.insia a su estudio favorito, i mui pronto sus pro- 
gresos como injeniero civil i militar le valieron ser 
empleado en algunos trabajos de importancia en 
Paris i en otros puntos de Francia. Cuando llegó 
a su noticia el ataque de las Chinchas el 14 de 
abril. Borda se presentó a poner su valor y su ta- 
lento al servicio del Perú. Joven, dueño \ie una 
lurtuna personal de consideración, no tuvo más 
mira que el honor de la América, i trabajó ince- 
santemente para contribuir a tan grandioso objeto. 
Dia i noche estuvo en la torre de la Merced, que 
debió ser su orgullo de injeniero, su satisfacción 
if patriota i su corona de mártir. 

BORDA (José Joaquín), literato i poeta colom- 
! llano, autor de varias obras notables, como su 
lli-itoria de la Compañía de Jesús en Nueva 
lyranada^ impresa en Paris, con retratos grabados 
sobre acero. Ha dado también a luz un tomo de 
poesías. 

BORGES DE BARROS (Domingo), vizconde de 
Pedra Bra»ca, diplomático brasileño, nacido en 
Bahía en 1783. Educado en la universidad de Coim- 
bra, ejerció en su país de regreso algunos cargos 
en la majistratura, i después fué encargado de 
algunas negociaciones diplomáticas en Europa. 
Fué consejero de Estado i senador del imperio, i 
tambirn uno de los poetas más distinguidos de su 
pais. Murió en 1855. 

BORGES DE BARROS (José), estimado poeta 
brasileño ; nació en Bahía en 1659. Fué notable 
como teólogo i ocupó el cargo de vicario jeneral 
en Lisboa. Escribió también algunas comedias. 

EORGOÑO (José M.\nuel), jeneral chileno. Nació 
en l'etorca en 1792. A los doce años de edad fué 
enviado a Concepción a ocupar el puesto de cadete 
en el batallón fijo de infantería de línea, provin- 
cia en que permaneció prestando importantes ser- 
vicios hasta 1812. En este año el gobierno nacional, 
que se habia instalado en Santiago, le llamó a la 
capital, le dio el grado de teniente i le agregó al 
cuerpo de artillería que mandaba Luis Carrera, 
arma en la cual el joven Borgoño habia hecho estu- 
dios especiales. Pocos meses después fué enviado 
a Valparaíso con el mando de la artillería de las 
fortalezas que guarnecian el puerto, donde perma- 
neció hasta 1813, año en que pasó a incorporarse 
al ejército que hacia la campaña del Sur. En esta 
campaña se encontró en la batalla del Membrillar, 
i en las acciones de Tres-Montes, paso del rio 
Claro i Quecheraguas, en todas las cuales se dis- 
tinguió, mereciendo que su nombre apareciese en 
los boletines oficiales de la victoria. En el paso del 
rio Claro, sobre todo, dos cañones dirijidos perso- 
nalmente por él, destrozaron las partidas de ca- 
ballería realista que defendian las riberas del rio 
i facilitaron el paso a los cuerpos patriotas. Des- 
pués del desastre de Bancagua, Borgoño no emi- 
gró a Mendoza, como otros muchos patriotas, sino 
que se asiló en Talca. En esta provincia, de acuer- 
do con el jeneral San Martin, que se hallaba en 
Mendoza organizando el ejército que debia recon- 
quistar a Chile, prestó importantes servicios a la 
causa de la patria, organizando guerrillas para in- 
cumodar a ¡os realistas. Después de la victoria de 
Chacabuco, Borgoño voló a Santiago a ofrecer sus 



servicios al gobierno nacional que acababa de for- 
marse. El director supremo O'Higgins le incorporó 
de nuevo en su empleo de capitán, que habia obte- 
nido antes de aquella victoria, en la artillería, i le 
dio el mando de una brigada de esta arma para 
que a su cabeza marchara al Sur a donde él mis- 
mo iba a dirijir la guerra contra los últimos restos • 
del ejército español. En la desastrosa sorpresa de 
Cancha-Rayada, Borgoño conservó su acostumbra- 
da sei'enidad : dispuso la retirada de sus cañones i 
marchó con ellos por el mismo camino que seguían 
los restos destrozados de las dos divisiones del 
ejército ; i olVeciendo serias dificultades el paso del 
Lircai,hizo abrir grandes hoyos en las inmediacio- 
nes de este rio, arrojó en ellos sus cañones, tapó- 
los perfectamente i los libró de este modo de caer 
en poder del enemigo. En la victoria de Maypú tuvo 
una parte mui importante, i su conducta en ese 
gran dia arrancó los mayores elojios al jeneral 
San Martin. En 1818 el gobierno, altamente pene- 
trado de su capacidad e intelijencia, le confió el 
destino de comandante jeneral de la artillería chi- 
lena, i le dio el encargo de los aprestos necesarios 
para el buen servicio de aquella arma en la si- 
guiente campaña. En 1820 se dirijió al Perú con 
el ejército libertador. Habiendo evacuado los rea- 
listas la ciudad de Lima, el ejército independiente 
ocupó esa ciudad, i cupo a Borgoño el honor de 
entrar a la cabeza de las tropas chilenas i de to- 
mar el mando político de ella (1821). Él es, pues, 
el primer gobernador que haya tenido la capital del 
Perú cuyo poder no emanase del rei de España. 
Poco tiempo después de ocupada Lima por el ejér- 
cito chileno, i jurada la independencia del Perú, 
el jeneral San Martin comisionó a Borgoño para 
que llevase a Chile las banderas gloriosas que los 
españoles hablan quitado a los patriotas en Ban- 
cagua, i que aquel jeneral habia recojido en uno de 
los templos de la capital de aquella república. Des- 
empeñada esta comisión, Borgoño volvió al Perú, 
i siguió ocupado en el servicio hasta principios de 
1823. Allí se encontró en las acciones de Torata 
i Moquega, i regresó a Chile poco después, donde 
vino a prestar sus servicios en las oficinas milita- 
res i en la instrucción de los cuerpos del ejército 
permanente. 

En 1825 recibió el grado de jeneral de brigada, 
i el cargo de jefe de Estado mayor del ejército que 
marchaba a libertar a Chiloé. En esta campaña se 
halló en la jornada de Pudeto, en que mandó en 
jefe, i dispuso personalmente todas las operaciones 
i movimientos del ejército. En 1826 Borgoño, por 
segunda vez,' salió a campaña contra las bandas de 
montoneros capitaneados por Pincheira : i no solo 
dispersó a esos bandidos en encuentros parciales, 
sino que, por medio de una capitulación, separó 
de ellos al oficial español Senosain, que los dirijia 
con acierto. En 1827 fué llamado a desempeñar el 
ministerio de la Guerra por el jeneral Pinto, i 
desde esta fecha hasta el 29 de marzo de 1848, en 
que falleció, desempeñó los cargos siguientes: 
miembro del Congreso en diferentes lejislaturas, i 
como tal firmóla constitución liberal de 1828; mi- 
nistro plenipotenciario de Chile cerca de la corte 
de España, i como tal celebró i firmó, después de 
largos trabajos, el tratado en que aquella nación 
reconoce la independencia ; i ministro de Guerra i 
Marina por segunda vez en 1846. Durante su per- 
manencia en la Península, el gobierno español le 
ofreció la cruz de Carlos III ; pero Borgoño la re- 
nunció como un distintivo que venia mal en el pe- 
cho de un republicano. 

BORRERO (Antonio). Es uno de los patriotas 



BOUDI —so- 

mas distinguidos del Ecuador, conservador, de 
creencias netamente católicas i de una ilustración 
poco común, ha sobresalido como merece entre las 
notabilidades de su patria, desempeñando un papel 
mui elevado, no solo por lo honorable de su posi- 
ción, cuanto por la galanura i elegancia de sus 
escritos. Ilai un rasgo de su vida que es muí no- 
table. Elejido en años pasados vice-presidenle del 
Ecuador, con la mayor popularidad, pero bajo el 
patrocinio de García Moreno, Borrero no quiso 
aceptar tan elevado empleo, aunque era él muí 
digno de ejercerlo, i lo renunció, fundándose en 
que para su elección habia induido el poder, i que 
por tales medios no creia lionroso ni patriótico 
ocupar la segunda majislratura de la rei)ública. 

BOSCH (José Mauía), médico arjentino, hijo de 
Buenos Aires, donde goza de gran crédito por sus 
profundos conocimientos en la ciencia médica. 

BOSQUE (Juan de Dios). Nació en Sorata, ciu- 
dad pequeña del departamento de la Paz, situada 
al pié del lllampu en 1827. Recibió su educación en 
el seminario de la Paz, donde hizo sus cursos de 
derecho i se ordenó de sacerdote en 1854. Con 
jeneral esliniacion de sus conciudadanos, dedicado 
primero a la instrucción pública i más larde electo 
canónigo de la iglesia catedral de esa ciudad, ha 
desempeñado algunos otros puestos importantes 
en su país : ministro de Estado en 1872, en el de- 
partamento de Justicia, presidente de la Asamblea, 
fué por último (1853) presentado en lerna como 
obispo de la Paz. Hoy desempeña este honroso 
puesto. 

BOTELHO DE OLIVEIRO (Manuel), poeta bra- 
sileño, nacido en Bahía en 1639. Murió en 1711 
dejando una colección de poesías con el Ululo de 
Música del Parnaso, escrita en cualit» coros de 
rimas portuguesas, castellanas, italianas i latinas, 
i también dos comedias que se publicaron en Lis- 
boa en 1705. 



BOWDO 



BOTTA (Ana Carlota), poetisa americana que 
ha dado a la publicidad varios volúmenes. 

BOÜD (Tomas), médico americano, nacido en 
Maryland en 1712 ; durante ochenta años fué 
en Filadelfia el primero en su profesión ; notable 
por su ciencia médica, de lo que dio una con- 
cluyente prueba en su propia persona, mante- 
niendo la vida en una constitución naturalmente 
quebrada i predispuesta a la consunción. Junto 
con su hermano Fineas Boud, también médico 
notable, que murió joven, trabajó mucho en el 
establecimiento del Hospital de Pensilvania, en 
el Colejio médico i en la Academia. Fineas murió 
en 1773 i Tomas en 1784. 

BOUDINOT (Elias), abogado de Nueva Jersey, 
nacido en Filadelfia en 1740. Fué hecho comisario 
jeneral de los prisioneros en 1777 i elejido miembro 
del Congreso, del cual fué presidente en 1782. Su 
nombre está entre los firmantes del tratado de paz 
con Inglaterra. Desde 1796 hasta 1805 desempeñó 
el cargo de director de la Casa de Moneda de los 
Estados Uunidos. F\ié uno de los benefactores del 
Colejio Princeton i de la sociedad Bíblica Ame- 
ricana, a la que dio 10,000 pesos fuertes en 1816, 
i de la cual fué elejido primer presidente. A su 
muerte dejó su gran fortuna para objetos leli- 
jiosos, de educación i de beneficencia. Su pluma 
produjo algunas obras relijiosas i un tratado sobre 
los indíjenas. 



BOÜTWELL (Jouje), estadista americano. Por 
muchos años lia sido secretario de Ilaciendaen los 
Estados Unidos. Merced a sus esfuerzos i a la exce- 
lencia de su administración, la deuda federal ha 
disminuido en cuatro años en más de trescientos 
millones de pesos i la depreciación del pa[iel mo- 
neda ha bajado de un quince por ciento. Nació 
Boulwel en las cercanías de Boston en 1818. Ue- 
cibió una educación modesta i pasó su juventud 
empleado en las faenas del campo i detras de un 
mostrador. Estudió después leyes i fué admitido a 
practicar la abogacía. Prestó grandes servicios a 
Massachusetts, ejerciendo varios destinos de im- 
portancia, públicos i privados, hasta ser electo go- 
bernador de dicho Estado. V.n 1882 fué nonibr;ulo 
por el presidente Lincoln comisionado de reñías 
internas, pero resignó el puesto al siguiente año. 
Grant lo nombró entonces secretario de Hacienda. 

BOWDITCH (Natamel), astrónomo americano, 
nacido el 26 de noviembre de 1773 en Salem 
(Massachusetts). Desde mui joven mostró las me- 
jores disposiciones para el estudio de las matemá- 
ticas, que aprendió solo, nada más que con el so- 
corro (le sus libros, i sin seguir jamas los cursos 
de una Universidad. Utilizó primeramente los 
conocimientos científicos que habia adquirido en 
jjroveclio de una sociedad comercial, e'hizo en se- 
guida con el carácter de; ájente de negocios un 
viaje a las Indias orientales. A su vu.elta llegó .-i ser 
])residente de una compañía de seguros. Publicó 
una obra sobre la ciencia de la navegación, titu- 
lada : El Navegante píxictico americano, que ob- 
tuvo jeneral aceptación, i tradujo \i\. Mecánica Ce- 
leste de Laplace, que acompañó de preciosas notas, 
obras ainims que le valieron el nombramiento de 
miembro de las soci(^dades científicas de Londres, 
de Edimburgo i de Dublin, i el nombramiento de 
profesor de matemáticas i de astronomía en la Uni- 
versidad de Cambridge, en el Estado de Massa- 
chusetts; pero rehusó estas funciones por entrar 
en el Consejo ejecutivo del mismo Estado. Más 
tarde aceptó la dirección de la compañía de Se- 
guros sobre la vida, i después fué presidente del 
Ateneo, tiel Instituto Mecánico i de la Academia de 
ciencias i artes de Boston. Murió en esta ciudad 
el 16 de marzo de 1837. 

BOWDOIN (Santiago), gobernador de Massa- 
chusetts. Era descendiente de Pedro Bowdoin, que 
emigró de Francia aVmérica, con motivo de la re- 
vocación del Edicto de Nantes, nacido en Boston 
el año 1727 i graduado en Harvard el 1745. Dos 
años después llegó a poseer una gran fortuna por 
la muerte de su [¡adre. Su riqueza i su ocio lo hi- 
cieron aficionarse a las tareas científicas i lit(!ra- 
rias. lín 1753 fué elejido por Boston representante 
en la corte jeneral i en 1756 fué elejido miembro 
del Consejo. Como se oponía a las inelidas arbitra- 
rias del gobernador Bernard, éste puso veto a su 
elección en 1769 ; pero en el siguiente año fué 
reelejido sin que el nuevo gobernador le hiciera 
oposición. Después de repre entar a Massachusetts 
en el [)rimer Congreso, fué elejido presidente del 
Consejo en 1755 i desempeñó este puesto hasta 1780. 
Cinco años de.^pues fué elejido gobernaior. En su 
tiempo tuvo lugar la rebelión de Shay. F^ié uno 
de los benefactores de la Universidad de Harvard. 
Siendo joven escriiiió algunas poesías; pero su fa- 
vorito estudio era la astionomía, ciencia en que 
alcanzó un buen nombre. Murió en 1790. 

BOWDOIN (Santiago) , hijo del gobernador 

1 Bowdoin, nacido en 1752 i graduado en e! (íolejiít 



BRADF 



— 81 



BRAGA 



de llurvan'i en 1771. Después cuiiliiiuó sus estu- 
dios eii Oxford i viajó por el continente europeo. 
Volvió a Boston cuando comenzaban las hostili- 
dades con la Inglaterra, i si no tomó una parte ac- 
tiva en la guerra, sirvió en diversas comisiones 
civiles. En 1805 fué enviado por Jefferson como 
plenipotenciario a la corte de Madrid para la 
compra de la Florida i el arreglo de limites de 
Luisiana, pero tuvo mal éxito en su misión. Fué 
un decidido protector del colejio Bowdoin, i murió 
en 1811 a la edad de sesenta años. 

BOWEN (Francisco), escritor i filósofo ameri- 
cano. Nació en Charlestown en 1814. Se distinguió 
primero como periodista i fué redactor de la fíe- 
vista Norte-americana^ una de las primeras de 
los Estados Unidos, lia sido profesor de filosofía i 
economía política del colejio de Harvard. Ha es- 
crito muchos libros estimables, entre ellos Ensa- 
yos críticos sot}re la historia i la condición pre- 
sento de la ¡Vosofía especulativa. 

BOZO (José María). El tipo de Timón con algo 
de Üiójenes i de David Hume se reprodujo en este 
singular hijo de los bosques de Santa Cruz de la 
Sierra (Bolivia). Ilabia hecho en los primeros años 
de este siglo los únicos cursos que entonces se 
dictaban ; pero aficionado instintivamente al es- 
tudio de la naturaleza, poco se ocupó del foro, 
llenó por fórmula i necesidad su cargo de pro- 
fesor de derecho i se consagró exclusivamente al 
estudio de la botánica. Se conoce de él una obra 
voluminosa sobre la ñora i materia médica boli- 
vianas que se halla inédita. Los dichos agudos, los 
juicios pirronianos i la vida extravagante de este 
imitador de Juan Jacobo le han hecho proverbial 
i liado más fama que sus obras serias. 

BRACHO. Nombre de tres hermanos colom- 
bianos que nacieron de un mismo parto en Pa- 
namá el dia de San Juan. Sus padres les dieron 
los nombres de Juan Miguel, Juan Gabriel i Juan 
Rafael. Dos de ellos fueron eclesiásticos i el otro 
seglar, i todos se distinguieron por su ilustra- 
ción i virtud. 

BRACKENRIDGE (Hugo Enrique), escritor ame- 
ricano, nacido en 1749 i graduado en Princeton en 
1771. Fué nombrado juez de la Corte suprema de 
Pensilvania en 1798. En 1774 publicó un poema 
sobre las glorias de América; en 1794 una historia 
de la insurrección de Pensilvania i en 1808 las 
Aventuras del capitán Fanagó en dos volúmenes. 
Publicó también algunas instrucciones para el 
estudio de las leyes. 

BRADFORD (Guillermo), coronel de los Estados 
Unidos, nieto del primer impresor de Pensilvania, 
donde publicó en 1742 el Diario de Pensilvania. 
En la revolución de independencia peleó como 
mayor i como coronel en Frentón i en Princeton. 
Murió en 1791, a la edad de setenta i dos años. 

BRADFORD (Guillermo), procurador jeneral de 
los Estados Unidos. Nació en Filadelfia en 1755. 
Se graduó en Princeton en 1772, i comenzó el es- 
tudio de las leyes con Eduardo Shippen. Habiendo 
estallado I.i guerra con la Gran Bretaña, prestó 
sus servicios durante algunos años en la guardia 
nacional, alcanzando el grado de teniente coronel; 
pero su delicada salud lo obligó a dejar el ejército 
para continuar sus estudios legales, siendo admi- 
tido en el foro de Pensilvania en 1779. En 1784 se 
casó con la hija de Elias Boudinot, i en 1791 fué 

Dice. BIOGR. 



nombrado juez de la Corle suprema de su Estado 
natal. Por la promoción de Edmundo Randolph a 
la secretariado Estado, fué invitado por Washing- 
ton para que aceptase el cargo de procurador je- 
neral de los Estados Unidos, pero no pudo gozar 
por mucho tiempo de sus nuevos honores, pues 
tomó posesión de su cargo en enero de 1794, i mu- 
rió en agosto del año siguiente de un ataque bilio- 
so. Fué notable como orador por su persuasiva 
elocuencia, i también por su rara intelijencia i su 
carácter amable. Su importante obra sobre la pena 
capital, publicada en 1793, tendió a mejorar en 
gran parte la severidad de las leyes penales, no 
solo en Pensilvania, sino también en muchos otros 
Estados. 

BRAGANZA (Pedro H de Alcántara, Juan, Car- 
los, Leopoldo), emperador del Brasil. Nació el 2 de 
diciembre de 1825. El actual emperador del Bra- 
sil, D. Pedro II, es hijo de D. Pedro I de Alcán- 
tara, al cual sucedió bajo tutela en virtud del acta 
do abdicación publicada por su padre el 7 de abril 
de 1831. Declarado mayor de edad el 23 de julio de 
1840, i coronado el 18 de julio de 1841, se casó el 
30 de mayo de 1843 con la princesa Teresa Cris- 
tina María, nacida el 14 de marzo de 1822 e hija 
del difunto Francisco I, rei de las Dos Sicilias. De 
este matrimonio el emperador ha tenido dos hijas, 
de las cuales, la mayor, Isabel Cristina Leopoldina 
Augusta Micaela Gabriela, nacida el 29 de julio de 
1846, lleva el título de princesa imperial como he- 
redera presuntiva de la corona, i esposa del conde 
d'Iíu, de la familia de Orleans. 

Pocas naciones habrá en que el progreso haya 
sido más rápido i más marcado que en el Brasil, 
i pocas también cuya marcha progresiva esté con 
más evidencia ligada al destino mismo del sobe- 
rano. Los principios del reinado de D. Pedro II 
fueron mui borrascosos; mas por lo mismo que la 
anarquía i la confusión se notan en los primeros 
años de la historia brasileña, el actual estado flo- 
reciente del imperio puede considerarse como la 
obra de su monarca. A consecuencia do la revolu- 
ción de abril de 1831, el gobierno constitucional 
quedó organizado con un emperador, ministros de 
Estado responsables, una Cámara de diputados i 
un Senado, cuyos miembros, elejidos de por vida 
son presentados a la elección del soberano. Las 
pi'iineras dificultades empezaron en 1840. El 23 de 
julio el consejo de rejencia tuvo que abdicar su 
soberanía; i habiendo sido proclamada la mayoría 
de D. Pedro II, antes de la época legal, hubo cierta 
ajitacion en el imperio, fomentada por los ambi- 
ciosos de todas clases. La oposición habia triun- 
fado en las elecciones de 1840, i encontrándose el 
ministerio al frente de Cámaras hostiles, se resol- 
vió a disolverlas antes de su convocación. Enton- 
ces la oposición parlamentaria apeló a las pasiones 
más exajeradas, i los jefes de un ¡iartido consi- 
guieron sublevar dos provincias, la de San Pablo 
i la de Minas Geraes. El emperador envió al barón 
Caxias, jeneral en jefe de sus tropas, quien des- 
pués de restablecer el orden en San Pablo, marchó 
contra Minas-Geraes. Aquí ia insurreci ion era más 
grave. Un hombre débil, pero ambicioso, el sena- 
dor José Feliciano, sirvió de instrumento a los re- 
beldes. En el mes de julio de 1842, José Feliciano 
habia reunido cerca de seis mil rei)eldes, mal ar- 
mados i más dispuestos a robar que a batirse. 
Una verdadera batalla, en la cual el barón Caxias 
derrotó el principal cuerpo de los insurjentes en 
Santa Lucía, puso término a la rebelión. Tal vez 
fué el único desorden grave que amenazó un mo- 
mento la tranquilidad brasileña. Desde esta época, 

6 



BRAGG 



— 82 



BRAVO 



el progreso ha conlinuadu sin inlerrupcion i no 
iia sido dispulada la soberanía del monarca, que 
ha gobernado paternalmente a sus pueblos, en 
medio de una paz progresiva i el bienestar de sus 
subditos. 

El actual enijierador del Brasil es uno de los so- 
beranos más instruidos, notable lingüístico i pro- 
tector decidido de las letras i las arles. En su viaje 
reciente por Europa (1871), viaje de incógnito, 
visitó todos los talleres i proporcionó recursos a 
artistas pobres, concediendo condecoraciones dis- 
tinguidas a los hombres de letras más notables de 
todo el mundo. Su munificencia en este sentido 
lio tiene igual. En el mismo Brasil se educan una 
multitud de jóvenes pobres a sus expensas. Como 
gobernante, no se separa un ápice de la Constitu- 
ción, i trabaja constantemente ])or el engrandeci- 
miento de su país, dando mayor ensanche a las 
libertades públicas. La lei sobre emancipación de 
los esclavos es obra de su gobierno, así como gran 
número de importantes medidas administrativas. 
Atiende personalmente a la administración, i así 
se le ve desde temprano visitar diariamente todos 
los establecimientos públicos, como escuelas, lios- 
pitales, arsenales, etc., dándoles el impulso que 
han menester. El Brasil, bajo el gobierno de don 
Pedro II, goza ya de largos años de paz, prosperi- 
dad i progreso en lodo sentido, i ha producido no- 
tables hombres de Estado, de letras, artistas i 
guerreros. 

lié aquí un cuadro cronolójico de la familia im- 
perial del Brasil, actualmente en el ])oder. Pe- 
dro II de Alcántara, Juan, Carlos, Leopoldo, Sal- 
vador, Bibiano, Erancisco Javier de Paula, Leo- 
cadio, Miguel, Cabriel, Rafael Gonzaga, emj)e- 
rador, nacido el 2 de diciembre de 1825, hijo d(d 
emperador don Pedro 1 de Alcántara-, casado el 
í» de setiembre de I8k3 con la emjieratriz 'IV'i'esa 
Cristina María, nacida el Ik de marzo de 1822, liija 
del difunto Ei'ancisco 1, rei de las Dos Sicilias. 

Hijos. — 1. Princesa imperial laabel Cristina Leo- 
poldina Augusta Micaela Cabriela Rafaela Gonzaga, 
nacida el 29 de julio de 18^16; casnda el 15 de oc- 
tubre de 1864 con el príncipe Luis Eelipe María 
Fernando Gastón de Orleans, conde d'i^u, nacido 
el 28 de abril de 1842, mariscal del ejército brasi- 
leño. 2. Princesa imperial /.eo^yo/(/í/í<í Teresa Eran- 
cisca Carolina Micaela (iabriela Balaela Gonzaga, 
nacida el 13 de julio de 1847; casada el 15 de di- 
ciembre de 1864 con el jiríncipe Luis Aiujusto Ma- 
ría Eudes de Sajonia Coburgo Gidha, duque de 
Sajoni:i, nacido el 9 de agosto de 1845, almirante 
de la escuadra brasileña. Viudo en 1871. 

Hermanas. — 1. La princesa Jainiana, nacida 
el 11 de marzo de 1822: casada el 28 de abril de 
1844 con Lítifi Carlos María de Borbon, conde de 
Aquila, hijo del difunto Ei'ancisco I, rey de las 
Dos Sicilias. 2. Princesa Francisca, nacida ei 2 
de agosto de 1824 ; casada el I» de mayo de 1843 
con Francisco Luis María de Orleans, Vi'hicipe de 
Jolnville. 

BRAGG (Bhaxton), jeneral americano confedera- 
do. Nació en Warun en 1815. Educado en la es- 
cuela militar de West-Point, sirvió en el ejército 
de la Union hasta 1856, año en que se retiró del 
Servicio. Cuando estalló la guerra de la secesión, 
Bragg fué incorporado en el ejército de los confe- 
derados con el grado de brigadier jeneral ; hizo 
toda la campaña i en varias ocasiones se le confió 
el mando en jefe del ejército. Eué también en 
aquella época gobernador de la Carolina di'l Norte. 
Restablecida la Union americana, se retiró a la vida 
nrivada. 



BRANNAN (Sammcl), uno de los más eminentes 
exploradores de California, nacido en el Estado de 
Maine en 1819. Eormado por si solo, llegó a obte- 
ner una envidiable reputación, debida a su trabajo 
e int(dijcncia. En 1842 dirijió i fundó en Nueva 
York el periódico semanal Acw York Mcssengcr, i 
en 1846 formó una compañía de ex[)loradores para 
trasladarse a California i descubrir territorios en- 
tonces desconocidos, llegando a San Francisco a 
bordo del Ih'ooklin con doscientos treinta inmi- 
grantes en julio del mismo año. En este último 
lugar tomó parte en todo lo que fuera progreso, 
escuelas, ferro-carriles, obras de arte, sociedades 
literarias, hospitales, bibliotecas, etc., siendo mui 
luego elejido miembro del concejo de Ciudad, i en 
1853 senador del Estado de California. Ha sido 
también electo presidente de él; ha i)restado servi- 
cios a la causa de la Bepúhlica en Méjico, en 1866. 
cuando tuvo lugar la invasión francesa, equipando 
a su costa una compañía para auxihar con ella al 
presidente Juárez. 

BRATTLE ( Gi illeümo), aiiuM'icaiio. Seria difícil 
decir i saber bien (jué fué i (|ué jio fué Mr. Brattle. 
Eué un elocuente predicador congi'egacionalista. 
un inlelijentc abogado con numerosa clientela, re- 
presentante de Cambridge en la Corle jeneral, 
miembro del concejo de Massachusetts, médico de 
celebridad, gran (,'piciireo, i paia coronarlo lodo, 
mayor jeneral de milicias. ( luando estalh) la re- 
volución, aceptando los ¡ilanes del jeneral Gage. 
acompañó las tropas a llalifax. Murió en 1776. l*]ra 
casado con la hij^i del gol)ei'nador Saltonstall. 

BRAVO (Josi': Julia.n), distinguido médico ecua- 
toriano. Hace más de cuarenta años(|ue está esta- 
blecido en Lima. 

BRAVO (Lf.onaiu)o), patriota mejicano, l-ji 1S13 
cayó prisionero en poder de los realistas, i mui'ii) 
sobre, un cadalso en Puebla. En juli(» de 1823 iiu' 
declarado beiK.'Uiérito de la patria en grado he- 
roico. 

BRAVO (Nicolás). Eué uno de los patriotas 
mejicanos más enérjicos i más sinceramente adic- 
tos a la causa de la independencia. En 1812 U\(' 
tíjniado prisionero enZucarpor los realistas. More- 
Tos puso trescientos prisioneros realistas a dispo- 
sición de Nicolás Bravo, que los ofreció al virei 
Venegas en rescate de su padre Leonardo, que ha- 
bía caido prisionero i estaba condenado a muerte, l'^l 
rescate fué rehusado i ejecutada la Símlencia. Ante 
el fusilanüento de un padre, cuyo hijo tenia en sus 
manos la vida de trescientos |)risioneros, era de es- 
p.-rar una sangrienta hecatombe. Al i-ecil)ir la noti- 
cia de la nnierto de su padre, Bravo dio la orden de 
pasar por las armas a sus trescientos prisioneros •, 
estaban ya en capilla para ser al dia siguiente tu- 
silados; mas, durante la noche, el pensamiento de 
esta horrible carnicería horrorizó su alma i acabó 
por desecharla. No quiso deshonrar la causa de la 
independencia, cuya gloria le era tan (|uerida-, i al 
salir el sol, no solo mandó suspender la ejecución, 
sino que los puso en libertad. « No quii ro, dijo, 
tenerlos a mi vista, porque temo que me falte la 
fuerza de alma necesaria i)ara resistir al deseo de 
venganza. » Las victorias tle l^ravo potlrán ser ol- 
vidadas, pero sieuqjre se recordarán esas hermo- 
sas palabias. Por d(;creto de 19 de julio de 1823 se 
le declaró benemérito déla patria en grado heroico. 

BRAVO DE LAGUNAS I VILLELA (Josefa;, na- 
tural iJel l'ei'i'i, abade-a ('el convento de monjas 



BRICE 



83 — 



BRIGH 



(liaras di; Lima, en el siglo xviii. Kii lus dias <lc 
esta poetisa ilorecia otra no menos lamosa, Ma- 
nuela barrillo de Sotomayor. 

BRAVO DEL RIVERO (Juan), jurisconsulto i 
obispo peruano, nacido en Lima •, obtuvo por si 
aplicación i talento la dignidad de doctor en juris- 
prudencia i el cargo de abogado que le confirió la 
real Audiencia de aquella ciudad. Feliz en e! ejerci- 
cio de esta profesión, solicitó del rei. para llevar 
una villa más tranquila, la toga de oidor. Desem- 
peñó este cargo en la Audiencia ile ( lliarcas •, pero 
luego , desengañado del mundo por la muerte de 
su esposa, todo lo dejó para abrazar el sacerdocio. 
Tesorero primeramente, en su nuevo estado, de la 
catedral de la Plata, fué después promovido ai 
obispado de s^antiago de Chile, el que gobernó con 
noble celo desde 1736 hasta 1743. Trasladado enton- 
ces al obispado de Arequipa, lo sirvió hasta su 
muerte, siendo aquí, como en Chile, apreciado i 
respetado por sus esclarecidas virtudes. 

BRECKENRIDGE (Juan C), político americano 
del partido scccionista, nacido en Lexington en 
1821. Ejerció al principio la profesión de abogado: 
eii 1847, durante la guerra de Méjico, se incorporó 
iMi el ejército e hizo aquella campaña con el grado 
de mayor. En 1851 entró al Congreso jeneral. Kn 
1856, bajo la presidencia de Buchanan, fué elejido 
vice-presidente de la Union. Cuando estalló la 
guerra de siete años, se plegó al partido del Sur e 
hizo toda la campaña al mando de una parte im- 
portante del ejército rebelde. En 1865 fué ministro 
de la Guerra de los Estados confederados. 

BRICEÑO (Alonso), relijioso chileno de la orden 
franciscana. Después de haber ocupado en los con- 
ventos de su país los puestos más importantes, 
como los de provincial i visitador jeneral , asis- 
tió al capítulo jeneral de Roma, donde dio a co- 
nocer su vasto saber, el que le conquistó el re- 
iiondjre de scQumlo Escoto. De Europa volvió a 
América investido con la digniílad de obispo de 
Nicaragua. Despu(!s de haber gobernado esta dió- 
o^sis. fué promovido a la de Caracas, donde murió 
en 1667, siendo tenido por todos como hombre 
docto i santi). 

BRICEÑO (Antonio Nicolás), abogado i patriota 
venezolano de la independencia. Era tan republi- 
cano, que las jentes del pueblo le llamaban en aque- 
lla época el Diablo. Tenia un carácter de bronce, 
fiero i denodado cual ninguno; hombre de movi- 
miento i acción, Briceño era indispensable a un 
|)artido necesitado de medidas decisivas, porque, 
lleno de convicción i desprendimiento, no escon- 
día ni su persona ni sus bienes en los momentos 
<le peligro. 

BRICEÑO (Emigdiij), jeneral venezolano. Nacido 
a! principiar el presente siglo, falleció en Bogotá 
en 1874. Mui joven abrazó el servicio de las armas 
tomando parte en las luchas de la emancipación 
americana. Disperso después de la acción de Mu- 
cuchies, se incorporó más tarde al ejército liber- 
tador, e hizo la campaña de Venezuela hasta su 
conclusión. Carabobo, Maracaibo, Coro. Mari- 
mondo, Salina-rica, Babure, Motatan i Bailadores, 
fueron teatros de sus proezas. En 1830 hizo la 
campaña contra la facción del Callao, encontrán- 
dose en los tiroteos de Cipaquirá i sus cercanías 
hasta la derrota del Santuario. Al servicio de 
Nueva Granada hizo la campaña del Sur, desde 
setiembre do 1S40, i después la del Norte, hallán- 



dose en la toma de la ciudad de Honda (1841). 
Marchó después al valle del Cauca, combatió en 
Hiofrio, continuó la campaña ¡)or las provincias de 
Popayan i Pasto, i después de hacer la del Mag- 
dalena, fué destinado con el cuerpo de su mando 
a la guarnición de Cartajena, con el cargo de co- 
mandante de armas de la provincia. 

BRICEÑO (Mawano de), poeta i abogado vene- 
zolano, de vastos conocimientos estadísticos. Ha 
dado a la prensa, desde 1844, numerosos trabajos 
poéticos. 

BRICEÑO (Ramón). Nació en Santiago de Chile 
en 1814. l"ué educado en el Instituto nacional i so 
recibió de abogado en 1839. Desde su juventud lia 
ejercido el profesorado, teniendo a su cargo en el 
citado Instituto las cátedras de filosofía i derecho 
natural. En 1871 jubiló con treinta i ocho años de 
servicios, en los ([ue van incluidos diez años que 
se le abonaron por los textos de que es autor o 
traductor. Briceño sirvió por cinco años, desde 
1849, el cargo de oficial mayor <lel ministerio del 
Interior, i más tarde desempeñó por breve tiempo 
el cargo de juez su|)lente del juzgado i tribunal de 
Comercio de Santiago. Fué. en 1847, nombrado 
revisor jeneral de los libros que se introducen en 
el país. Briceño es desde el año 1846 miembro de 
la Universidad de Chile en la facultad de filosofía 
i humanidades, i desde hace mucho tiempo su se- 
cretario. En el año 1864 fué nombrado bibliote- 
cario de la Biblioteca nacional, i en 1871 jete de 
la oficina jeneral de canje de publicaciones nacio- 
nales. Entre las obras que Briceño ha dado a luz. 
haremos mención de su Curso de filosofía motler- 
na; Curso de derecho natural: Memoria hi^UJ- 
rico-critica del derecho ¡júhlico chileno, desde 1810 
hasta nuestros dias; Lstadislica bibliográfica di^ 
la literatura chilena; i Estatutos de la Universi- 
dad de Chile, proyecto de compilación d' todas 
las disposiciones vijentes. 

BRICEÑO MÉNDEZ (.losÉ Maisía), coronel dcT 
ejército colombiano, l-'iié natur.ü de Venezuela. In- 
corporado en el ejiuTito de (Colombia en 1810, hizo 
la campaña de la independencia i militó a las ór- 
denes de Bolívar i Pá 'Z. Aunque no figuivi enton- 
ces en primera línea, fué de los más heroicos de- 
fensores de la libertad colombiana. De simple 
soldado llegó en poco tiempo a obtener el grado 
de coronel. Falleció en 1836. 

Todos los miembros de la familia Briceño se 
distinguieron durante la guerra de independencia 
por su decisión por aquella causa i ¡jor los servi- 
cios eminentes que prestaron a la República. En- 
tre ellos son dignos de recordarse el jeneral Pedro 
Briceño Méndez, secretario que fué del libertador 
Bolívar, hombre de grandes talentos i de grandes 
servil-ios, i de quien decia el mismo libertador que 
muchos de sus mejores sucesos en la campaña los 
debió en gran yiarte a su ilustrada cooperación ; 
Pedro Briceño Pumar, padre de los anteriores, uno 
de los prórei'os de la revolución de Venezuela, que 
secundó el grito de indepi'udencia con sus hijos i 
sus esclavos; el coronel Nicolás Briceño, hermano 
de José María. muri(j sosteniendo la independencia 
en el combate de San Jaime en la Cuayana; Juan 
Nepoinuceno i J. Ignacio, timbien hermanos su- 
y"';. vireslaron a la misma causa importantes ser- 
vicios. 

BRIGHAM ó BRIGHAM YOÜNG. Es el nombre 
del segundo profeta de los mormones. Nació en 
Wittenham en 1801. Elejido en 1850, ha dosple- 



BRODH 



BROWN 



gado en el ejercicio de sus funciones una grande 
enerjía i un espíritu de propaganda digno de los 
apóstoles del cristianismo. Ha hecho establecer 
misiones de su relijion en Üceanía, África y Eu- 
ropa, i en el ejercicio de sus deberes relijiosos 
ha sobrepujado por su celo a sus demás her- 
manos. En 1857 contaba ya sesenta mujeres. Es- 
tablecido con sus correlijionarios en el territorio 
de ütah, ha contribuido poderosamente a la pros- 
peridad de esa parte de la Union americana, de 
la cual Brigham es, a la vez, jefe temporal i es- 
piritual. 

BRION (Luis), almirante venezolano. 

BRIONES (Margarita), fundadora del monaste- 
rio de capuchinas de Santiago de Chile (1726). Esta 
relijiosa chilena, mui notable por su talento i vir- 
tud, falleció en 1740. 

BRISTED (Carlos Astor), escritor americano, 
nacido en Nueva York en 1820. Fué educado en 
Inglaterra, i vuelto á América en 1847, dióse á 
conocer ventajosamente por algunos artículos de 
crítica literaria i de erudición publicados en la 
prensa diaria. Más tarde se estableció en Paris, 
donde ha continuado sus trabajos sobre la litera- 
tura i costumbres americanas i francesas. Es cor- 
responsal en Francia de varios diarios norte-ame- 
ricanos. 

BRITO (Joaquín Marcelino de), majistrado i es- 
tadista brasileño. Nació en Bahía en 1799. Hizo 
su educación en la Universidad de Coimbra hasta 
recibirse de abogado, i r'egresó a su país en 1823, 
época en que comenzó su carrera en la majistra- 
tura, cuyos puestos desempeñó uno a uno, lle- 
gando a ser miembro del Tribunal supremo de 
•lusticia en 1865 i después de haber prestado treinta 
i tres años de buenos servicios. Fué presidente de 
diversas provincias i diputado casi constantemente, 
i en distintas ocasiones ministro del Interior, de 
Hacienda i de Justicia, mereciendo por su consa- 
gración al país ser condecorado con las órdenes 
de Cristo, de la Kosa i el titulo del Consejo. Úl- 
timamente fué presidente del Tribunal supremo 
de Justicia. Ha muerto hace pocos años. 

BRITO LIMA (Juan de), literato i poeta brasi- 
leño, nacido en Bahía en 1671. Fué uno de los fun- 
dadores de la Academia literaria creada en la ciu- 
dad de su nacimiento i dejó varios poemas. Murió 
en la miseria. 

BROCHERO (Luis), escritor i abogado colom- 
biano, natural de la villa de la Palma, en la juris- 
dicción de Bogotá. Educóse en esta ciudad i pasó 
a España, donde se estableció honrosamente. Fué 
asesor del cabildo eclesiástico de Sevilla, i escri- 
bió las obras siguientes : Discurso sobre el uso de 
los coches; Discurso sobre la prohibición del duelo; 
Discurso sobre el uso de exponer los niños i en 
favor de los expósitos. Cada uno de estos discur- 
sos forma un tomo aparte, i el último fué impreso 
en Sevilla en 1826. 

BRODHEAR (Juan Boinuyn), historiador ameri- 
cano. Nació en 1814 en Nueva York. En 1841 fué 
nombrado agregado a la legación de los Estados 
Unidos en Holanda, i concibió allí el proyecto de 
escribir una historia del Estado de Nueva York, 
sobre la cual se encuentran en aquel país numero- 
sos documentos. Más tarde fué comisionado por 
ese mismo Estado de la Union para recojcr todos 



los documentos relativos a su historia que existían 
en Europa, i desempeñó su tarea con tan buen 
éxito, que algún tiempo después daba a luz en 
12 tomos su Historia del Estado de Nueva York. 
Ha escrito también un Ensayo sobre la historia 
comercial de Nueva York. 

BROOKS (Carlos), escritor americano i pastor 
de la Iglesia reformada. Nació en Salem en 1813. 
En 1837 fijó su residencia en New Port (Rodé Is- 
land). Ha dado a luz un interesante libro titulado : 
Viaje a las Indias. Entre sus traducciones más 
notables figura una col ccion de poetas i prosado- 
res alemanes, que ha merecido jeneral aceptación, 
(^omo pastor de la Iglesia reformada, se ha dis- 
tinguido por su celo. Ha desempeñado varios em- 
pleos eclesiásticos de alta distinción. Brooks es un 
literato, de gran mérito, mui versado en la litera- 
tura clásica, i especialmente en la antigua i mo- 
derna literatura de Alemania. 

BROOKS (Eleazar), brigadier jeneral del ejér- 
cito de los Estados Unidos do Norte-América. En 
1774 fué elejido miembro de la (^órte jeneral, 
i continuó en la vida pública durante treinta i 
siete años. Se encontró en la batalla de White- 
Plains en 1776. Murió en 1806 a la edad de ochenta 
años. 

BROOKS (Juan), gobernador de Massachusetts, 
nacido en 1752. Comenzó su educación al lado de 
su padre-, pero a los catorce años de edad fué colo- 
cado en calidad de practicante al lado de un médico 
llamado Tufls. llabia ya comenzado a ejercer su 
profesión cuando se decidió a formar i sostener 
una compañía de soldados que prestaron servicios 
en la guerra de inde()endencia, para lo que contaba 
con el conocimiento que tenia de las compañías 
inglesas de Boston. Peleó en Concord en 1775, 
siímdo elevado dos años después al rango de te- 
niente coronel i obrando en seguida de acuerdo 
con Arnold en la expedición de Moharok. Se dis- 
tijiguió contra los alemanes en la batalla de Sara- 
toga, estuvo en la de Monmouth como ayudante 
jeneral i ganó la estimación de Washington por su 
bizarra conducta en Newburgh. Después de la paz 
se retiró a la vida privada i sucedió a Tul'ts en el 
ejercicio de la medicina. En la guerra de 1812 fué 
ayudante jeneral i poco antes habia sido mayor je- 
neral de milicias. Fué elejido gobernador en 1816 
i desempeñó el cargo sucesivamente siete años. 
Murió en 1825, a la edad de se'enta i dos años. 
Tuvo dos hijos : uno muerto en 1813 en la batalla 
del lago Erie, i otro que fué mayor en el ejército 
de los Estados Unidos. 

BROOKS v'María), poetisa americana, nacida en 
Boston (Massachusetts), que fué su residencia ha- 
bitual. En un viaje que hizo a Europa, fué mui 
elojiada por los círculos literarios, proclamándo- 
sela la más apasionada e inspirada de todas las 
poetisas. Publicó varias obras entre las cuales la 
principal fué Zophiel. Murió en Matanzas (Cuba) 
en 1845 a la edad de cincuenta años. 

BROWN (Carlos Brockden), novelista ameri- 
cano, nacido en Filadelfia en 1771. Estudió para 
abogado, pero una invencible timidez lo obligó 
dedicar bU atención a trabajos literarios. Su pri- 
mera producción fué Wieland, publicada en 1798, 
que tué seguida de las siguientes : OrmoMrf,ylW/u/r 
Mcrvyn , Edgar Ilunlley, Clara Iloward i Jane 
Talbot. Fué también editor de varios periódicos i 
panfletos políticos. Sus escritos, a pesar de la bri- 



BROWN 



BRYAN 



llantez de su estilo, no tuvieron mucha popula- 
ridad, porque estaban destituidos de unidad i de 
propósitos morales. Murió de consunción en 1810 
a la edad de treinta i nueve años. 

BROWN (Henry-Kirke), escultor de los Estados 
Unidos de Norte América, nacido en Leyden 
(Nueva York) en 1814. A la edad de catorce años 
pasó a Boston, donde aprendió a pintar retratos. 
Una cabeza de mujer, que habia modelado por di- 
versión, le determinó a hacer serios estudios en 
escultura. Habiendo adquirido la práctica de este 
arte, improvisaba pequeñas estatuas cuyo producto 
le servia para subsistir. Dispues de muchas ten- 
tativas, Brown pudo visitar la Italia, i no volvió 
a .América sino después de muchos años de resi- 
dencia en Roma. En 1840 se estableció en Brook- 
lyn,en el Massachuselts. Es a este distinguido ar- 
tista a quien se debe la primera estatua que ha 
sido colada en bronce en el continente americano. 
Entre sus principales producciones se pueden ci- 
tar : la Esperanza, figura llena de gracia; bajos 
relieves sabiamente compuestos ; las Hyades, las 
Pléyades, las Cuatro estaciones, los bustos de 
Bryant i de Spencer, la reproducción en bronce 
del Anjel del juicio, modelo de Clinton. 

BROWN (J.\coBo), mayor jeneral en el ejército 
de los Estados Unidos ; nació en Pensilvania en 
1775. Estuvo en Ohio a la edad de veinte años en 
calidad de superintendente de los terrenos públi- 
cos. Después fué a Nueva York donde estudió leyes, 
pero pronto abandonó sus estudios i emigró a las 
orillas del lago Ontario. En 1812 entró al servicio 
de su patria en clase de oficial de milicias i se dis- 
tinguió notablemente en la defensa de Ogdensburgh 
i Sacketts-Harbor, siendo nombrado en 1814 bri- 
gadier i en seguida mayor jeneral en el ejército de 
línea. Mandó en persona en las batallas de Chip- 
pewa i de Niágara i en la salida del fuerte Erie. 
Concluida la guerra, él i el jeneral Jackson fue- 
ron mantenidos en su grado de mayores jeneralcs, 
i en 1821 se le dio el mando en jefe del ejército. 
Murió en Washington en 1828. 

BROWN (.Juan), conocido por su ardor abolicio- 
nista, i célebre por su trájica muerte. Nació en 
1815 en el Estado de Connecticut, emigró en 1852 
a 1854 al de Kansas, i allí empezó su propaganda 
abolicionista. Blanco del odio de los esclavistas, 
vio muchas veces taladas sus tierras, i él mismo i 
sus adictos tuvieron que sufrir sus repetidos ultra- 
jes i violencias. Después de haber luchado algu- 
nos años, debió ceder a una persecución tan cons- 
tante, i se trasladó a Nueva York, consagrándose 
al cultivo de la quinta que allí poseía. Pero sus 
convicciones se enardecieron más i más en la sole- 
dad i con el trabajo, i con más jenerosidad que 
prudencia, intentó atacar con las armas la institu- 
ción de la esclavitud. El 16 de octubre de 1859, a 
la cabeza de una veintena de hombres, en cuyo 
número estaban sus dos hijos, se apoderó del ar- 
senal de Harper's-Ferry, en Virjinia, i llamó a los 
esclavos a las armas. Pero su voz no encontró eco 
en aquellos hombres, o mui ignorantes para com- 
prenderle, o demasiado indolentes para insurrec- 
cionarse, i el 18 de octubre Juan Brown fué ata- 
cado por un destacamento de tropas federales. Se 
defendió con valor, i vio caer a su lado a sus dos 
hijos i la mayor parte de sus compañeros : herido 
él mismo en la refriega, fué hecho prisionero. 
Compareció ante los tribunales, como culpable de 
traición, de asesinato i de tentativa de levanta- 
miento entre los esclavos. No hubo piedad para él 



en aquellos jueces inexorables, que le impusieron 
la pena de muerte en horca. Esta sentencia, que 
produjo gran fermentación en los espíritus, quedó 
cumplida el 2 de diciembre de 1859... ¡ cuatro años 
antes, solo cuatro años antes de la famosa procla- 
ma de Lincoln, en que declaraba abolida la escla- 
vitud en la República! Juan Brown murió con una 
firmeza estoica, con la serenidad de quien sabe que 
muere por una causa santa i confia en el juicio de 
la posteridad. Los acontecimientos posteriores han 
dado al nombre de este desventurado abolicionista 
una gran popularidad. En Europa se le conoció es- 
pecialmente por la publicación de una bella des- 
cripción de Víctor Hugo, que lo representa sus- 
pendido de la horca. En América, su nombre figuró 
naturalmente en los cantos de guerra compuestos 
por las gentes exaltadas del Norte, que le consi- 
deran ahora como un mártir. 

BROWN DE OSSA (Marian.v). Pertenece a la pri- 
mera sociedad de la capital de Chile. Se ha hecho 
notar por su espíritu progresista i su caridad in- 
agotable. Su inmensa fortuna esta consagrada en 
una buena parte al servicio de los pobres i al in- 
cremento de los establecimientos de beneficencia. 

BROWNE (Santiago Ron), viajero i publicista 
americano, nacido en 1817. lía hecho a pié una es- 
cursion por todo el largo del Mississipi, un viaje de 
investigación a la isla de Zanzíbar i otro a Oriente. 
Fué secretario de la Convención encargada de re- 
dactar la constitución del Estado de California. Ha 
dado a luz algunos volúmenes con las relaciones 
de sus viajes i ha escrito numerosos artículos so- 
bre la pesca de la ballena. 

BROWNSON (Orestes), teólogo i publicista ame- 
ricano, nacido en Windsor en 1802. Predicador 
elocuente, ha recorrido los diversos Estados de la 
Union desparramando la palabra divina , i aun 
cuando ha pertenecido sucesivamente a todas las 
relijiones, su palabra tiene entre el pueblo una 
grande autoridad. Ha fundado varios diarios reli- 
jiosos i es autor de muchas obras sobre teolojia. 

BRUCE (Archibaldo), doctor en medicina de los 
Estados Unidos, nacido en Nueva York en 1777. 
Después de graduarse en el colejio Columbia i via- 
jar por Europa, volvió a .América en 1803, siendo 
nombrado cuatro años más tarde profesor en el 
Colejio de médicos i cirujanos de su ciudad natal. 
Publicó un volumen del Diario de mineralogía 
americana que no alcanzó a concluir con motivo 
de su muerte, acaecida en 1818. 

BRUIX (Eustaquio), almirante francés. Nació un 
1759 en Santo Domingo i murió en 1805; hizo con 
distinción la campaña de América, i sin embargo 
quedó separado del servicio en 1793; pero fué nue- 
vamente llamado a él en 1794, nombrado poco 
después mayor jeneral de marina en Brest, des- 
pués contra almirante i últimamente ministro de 
la Guerra. Logró casi milagrosamente salir de 
Brest, que estaba bloqueado por los ingleses i 
ganó el Mediterráneo, donde prestó grandes ser- 
vicios. Acababa de ser nombrado almirante de la 
escuadra imperial para hacer un desembarco en 
Inglaterra cuando murió. 

BRYAN (Jorje), juez de la Corte suprema de Pen- 
silvania, descendiente de una antigua i respetable 
familia irlandesa que hacia tiempo habia emigrado 
a América. Tomó una parte activa en los negocios 
públicos antes de la Revolución. En 1765 fué miem- 



BL'CHA 



— 86 — 



BUITK 



bro del Congreso qiK! ])rolestü contra las medidas 
arJjilrarias del gobierno brilánico, i en 1778 l'iié 
iieclio presidente del Sujiivino Consejo ejecutivo 
de Pensilvania, después de haber ¡jasado por el 
cargo de vice-presidentc. En el siguiente año fué 
miembro de la lejislatura. Después fué designado 
para juez de la Corte suprema. Era contrai'io al 
cslablecimiento de la constitución federal. Murió 
en Filadelíla en 1791, a la edad de sesenta anos. 

BRYANT (CuiLLERMO Cullex). poeta de bis Ks- 
ladüs Unidos de la América del >\orle, nacitlo en 
Massachuselts, en HQ't. Es uno de los poetas más 
grandes del siglo i en su patria divide con Eong- 
felloAV la ])alma de la supremacía. Educado en <d 
colejio WiUiam. se dedico a la profesión de abo- 
gado que ejerció durante algunos afios. Desde 1809 
jirincipió a publicar poesías críticas ; pero hasta 
1825 no empezó Brvant su carrera ]ir;ictica de es- 
critor : en aquel año fué a Nueva York, enq>ezó a 
colaborar activamente en los ¡¡eriódicos políticos i 
literarios, i entró en 1826 a dirijir el Evcniíuj l'ost. 
papel influyente de esta ciudad a cuyo frente se 
halla todavía. En 1832 se inqirimió una edición 
conqdeta de sus poesías, libro (jue fué reimpreso 
en Londres, con un prefacio del novelista Was- 
hington Irving, entonces residente en esa ciudad. 
En 1835 salió Bryanl ])ara Europa con su familia, 
dejando encargado a Mr. Legget de la dirección 
del Even'uKj l'ost. Visitó la Italia, Francia i Ale- 
mania, perfeccionándose en la ]n'áclica de esos 
idiomas, que así como el español, el latin i el 
griego conoce con perfección ; de lo cual da nume- 
rosas pru(>bas en sus escritos. Hizo otro viaje a lüi- 
r.)])aen 1845 i otro en 1849 llegando hasta el Ejipto 
i la Siria, i describiendo su jornada en sus f.etfrvs 
X)f a Traveller (Cartas de un \'iajero). En 1857 
volvió por cuarta i última vez a atravesar el océano, 
visitando a España i el norte de África, viaje que 
le süjirió la publicación de sus Lctters frora Spain 
wid othcr couniries ((Jartas sobre hispana i otros 
países). En 1858 se hizo en Londres una edición de 
gran lujo de sus poesías, con setenta i un graba- 
dos de los mejores artistas: i en 1864 publicó otro 
volumen con el simple título de Tlurt¡j J'(jcms^ i 
de tal mérito, que aunque hubiese sido escrito por 
un hombre desconocido, lo hubiera ])uesto de una 
vez en el rango de los mejores |)oetas contemporá- 
neos. En 1870 itublicó una espléndida traducción 
de la lUnda de Homero en verso; habia ya publicado 
un tomo de otra versión poética de la Odisea del 
misn.io autor; trabajos que han conseguido unáni- 
mes elojios de los más entendidos críticos. Bryant 
no es menos pro)ninente como periodista que como 
poeta. Su espíritu iiicansal)le i trabajador halla 
tiempo para las luchas i discusiones diarias de la 
prensa periódica i para cultivar asiduamente las 
infis delicadas formas de la literatura. 

BUCHANAN (Santiago), presidente de los Esta- 
dos Unidos de Norte-América, nacido en Pensilva- 
nia en 1791. Siguió lacarrera de abogado i princi- 
pió su vida pública en la lejislatura'de su Estado 
natal a la edad de veinte i tres años. En 1821 fué 
olejido miembro de la Cámara de representantes i 
ocup*') ese lugar hasta 1831, año en que .Tackson 
lo nombró embajador en Rusia. A su vuelta, sus 
Ci)ni iudadanos lo llevaron al Senado i permaneció 
en este cuerpo hasta qi:e el presidente Polk lo. 
nombro secretario de Estado. En 1853, l'icrce lo 
acreditó como ministro en Inglaterra, donde resi- 
dió hasta 1856. En el nusmo año fui'' proclamado 
candidato a la presidencia de la República i tomó 
posesión del gobierno el 4 de marzo de 1857. Su 



administración duró hasta 1861, t'poca en que se 
retiró a la vida privada, yéndose a su hogar en 
Pensil vania. 

BUCKINGHAM (.Íosk), i.eriodisia i Jiombrc i.ú- 
blico americano, nacido en 1779. l'jlucado por sí 
mismo, des]iues de haber trabajado en diversas 
imprentas, fundó un diario titulado Tlw ¡'olijanl- 
tiis, i otros más sucesivamente, lüi 1828 se consa- 
gró exclusivamente al Correo de Boston^ que ha- 
bia fundado en 1825, i i)ermaneció en él hasta 
1848. Ha sido varias veces miembro del Congreso 
y del Senado de Massachusetts, i ha dado a luz 
muchos libi'os interesantes sobre el [leriodi-nio. 

BUEL (Jf.sse), agricultor déla América del Norte, 
nacido en Conneclicut en 1778. Pi-imei-amerite fué 
impresor i di() a luz algunos peri(')dicos, i, en se- 
guida, en 1813 fué nombrado inq»resordel Estado, 
cargo que tuvo hasta 1820, ilirijiendo antes el 
Allxinij Anjiis. En esta fecha se retinó a una po- 
sesión de campo donde se dedic() exclusivameide a 
la agricultura i estableció el CuJlivador, destinado 
a su propagación i progreso. Mni'i(') en 1839. 

BUELL (Saiía .1.), conocida con el nomjjre de- 
Hale, literata de los Estados Unidos de Norte-Amé- 
rica, nacida en New-llampshire en 1790. En 1822, 
a la muerte de su marido, David Hale, emineide 
jurisconsulto, quedó sola con cinco hijos i sin re- 
cursos, que se propuso buscaren la literatui'a. hln 
electo, se estrenó con un volumen de J'oesias i una 
novela, Xorlhtoood, en 1827. En 1828 dirijió un 
diario literario de Boston, i en 1837 fundó un Ma- 
(jozine en Filadelfia. Hai de Hale numerosas obras, 
algunas de las cuales han sido lomadas de los fo- 
lletines de los diarios que ella ha dirijido. l'".ntre 
estas obras citaremos las siguientes : Tipos omc- 
riranos: Jiosípiejo de eostninhres (tinerieantis: un 
drama histórico, (irosrenor: muchas composicio- 
nes poéticas, entre otras una leyenda ; una enor- 
me colección de noticias biográticas sobre las mu- 
jeres ilustres de la historia universal; \\x\ Diccio- 
nario de las cilas poéticas, vasta compilación de 
trozos escojidos de poetas ingleses i norte-ameri- 
canos; i en tin, dos libros para los niños, i algunos 
volúmenes sobre economía doméstica. Hale ha 
proclamado, en la mayor parte de sus escritos, i 
sobre todo en el Woman''s Record ideas reformis- 
tas sobre los derechos de la mujei". 

BIIENDIAÍJosK Mahí.\), médico colondjiano con- 
tenqtoráneo, profesor de la Universidad de Bogotá. 

BUENDIA (.1 1 an), jeneral del ejército peruano, 
i niui notable jefe de artillería. 

BUENO (liiENAVEN'n ra). La revolución de la 
independencia de Bolivia contó a Bueno en sus 
primeras filas. Fué miembro de la Junta i-evo- 
lucionaria de la Paz; en ella hizo un ])a|)el impor- 
tante, i murió, por fin, ahorcado como insurjente 
el 29deenero de 1810. Goyeneche, el caudillo espa- 
ñol, se cebó en la sangre de los amei-icanos : el 
suplicio de los nnembros déla Junta de la Paz íw- 
(d primer eslabón de la larga cadena de crímenes 
con que se manchó para su eterna infamia. Los 
protomártires de Bolivia, si no obtuvieron la li- 
bertad, la hicieron jenninai' con su sangre jene- 
rosa. 

I BÜITRAGO (Mahcki.o), j<'neial colombiano, hijo 
i del coi'onel José María iJuilrago. A«ibos figuraron 
' om hon/ir en las canqiañas de la independencia. 



BULI^E 



87 — 



BURÉN 



El primero do ellos, soldado ilustrado i valiente, 
mui perito en la lejislacioii militar, murió en 
1869. 

BULNES (Manuel), jeneral cliileno, uno de los 
fundadores de la indei)Ciideneia naeional. Nació 
en Penco (hoy (Concepción), el 25 de diciembre de 
1799. Criado i educado en medio del movimiento 
revolucionario de 1810, se impregnó desde sus 
más tiernos años de su espíritu, i niño aún abra- 
zó con todo el fuego de las primeras impresiones 
la causa de la revolución. El ardor de sus ideas 
anti-españolas le valió, a los diez i seis años de 
edad, \\n destierro de ocho meses en la isla de 
•Juiriquina. En 1818 tomó parle en las batallas de 
(¡ancha Rayada i Maypú, en las cuales se decidió 
para siempre la suerte de (Jhile. Terminada la 
guerra de independencia en el norte de la Repú- 
blica, Ruines, entóneos elevado a la clase de capi- 
tán de ejército, fué enviado al sur a combatir los 
últimos restos del ejército realista. Una partida de 
guerrilleros, auxiliada por los bravos araucanos 
i conocida bajo el nombre de los pincheiras, cuyas 
crueldades son lejendarias en todo (Jliile, asolaba 
en esa época las poblaciones fronterizas del país. 
Tres campañas bastaron al valiente Ruines para 
acabar con aquellos empecinados partidarios del 
roi de Esjjaña i para devolver la tranquilidad a 
una de las partes más ricas i bellas del territorio 
chileno. Poco después de haber obtenido estos 
triunfos, contribuía con su valor e intelijencia mi- 
litar, bajo las órdenes del jeneral Prieto, a la der- 
rota completa del famoso Renavides, cruelísimo 
caudillo cuya historia está escrita con letras de 
sangre en la historia de la libertad de C.h'úe. El 
combate de Vegas de Saldias, tal vez el más famo- 
so tieaquella campaña, fué obtenido personalmente 
por el capitán líúlnes sobre las terribles huestes 
del caudillo español. En 1831, a los treinta i dos 
años de edad, fué nombrado jeneral de brigada i 
so le confió el mando del ejército del sur. 

Ocupaba todavía este puesto cuando sobrevino 
la famosísima confederación Perú-Roliviana, orga- 
nizada por el jeneral Santa Cruz, i para deshacer la 
cual hubo de intervenir el gobierno de (^hile por 
razonesdojusticia i de prudencia. Para llevar acabo 
ese propósito, el jeneral Prieto, bajo cuyas órdenes 
liajiia servido largo tiempo el jeneral Ruines, confió 
a éste en 1838 un ejército de 5,000 soldados, el más 
bien organizado i el más valiente que hasta entón- 
eos hubiese llevado a la victoria el estandarte tri- 
color de (Jhile. Desembarcado en Acón, poco des- 
pués de haber abandonado la patria. Ruines em- 
lireudió resueltamente, en medio de las graves di- 
iicultados que dobia ocnsionarle el paso por un ter- 
ritorio enemigo, su marcha sobre Eima; i en re- 
compensa de un sitio largo i penoso, secundado 
por el valiente ejército peruano, que habia perma- 
necido fiel al orden constitucional, penetró en la 
capital del Perú. El ejército unido restaurador 
avanzó en seguida hacia el interior del país, a don- 
de se hablan refujiado las huestes de Santa Cruz, 
i obtuvo allí nuevos i espléndidos triunfos. Entre 
ellos debemos recordar las batallas de Hauraz, en 
la cual las tropas de Ruines resistieron heróica- 
moiito a una sorpresa del enemigo; la do Matuca- 
n;i, en la que sostuvo con grandes ventajas un 
comísate reñido i sangriento, i finalmente, la del 
puente del Ruin, en la cual fué derrotado con 
enormes pérdidas elmismo dictador. Pero el triun- 
fo decisivo i ol más heroico de aquella campaña 
debia ser el asalto de Pan de Azúcar. Era allí dondo 
el dictador del Perú, amparado por fortificaciones 
al parecer inexpugnables, habia reunido el grueso 



de sus tropas. Dos dias duró ol ataque de ese cen-o. 
El 19 de enero de 1839 ol jeneral Ruines, de acuer- 
do con el gran mariscal Cainarra, jeneral en jefe 
del ejército peruano, comenzaron el ataque de 
aquella posición formidable i al dia siguiente, poco 
antes de lasoraciones, después deun combate reñi- 
dísimo i consecutivo de más de nueve horas, San- 
ta Cruz emprendió la retirada, dejando sus posi- 
ciones a merced del ejército aliado. 

En recompensa de los grandes servicios presta- 
dos por el jeneral Ruines a la causa de la libertad 
del Perú, el jeneral (jamarra, presidente constitu- 
cional de aquella República, lo elevó, bajo el título 
de gran mariscal de Ancachs, a la más alta jerar- 
quiamilitar conocida. El gobierno de Chile premió, 
por su parte, el heroismo del comandante en jefe 
de su ejército confiriéndole el empleo de jeneral de 
división, i decretando una entrada triunfal al que, 
desde aquella época, es conocido en la historia con 
el nomb-re de ejército libertador. En las elecciones 
de 1841, el pueblo de Chile elevó a Ruines a la 
primera majistratura de la República. 

Ruines gobernó durante diez años la República 
de Chile bajo el amparo de las ideas conservado- 
ras que constituian el credo político del partido en 
cuyos rangos estaba afiliado; pero, cediendo a las 
intluoncias del réjimen parlamentario, llamó va- 
rias voces a los bancos ministeriales a los miem- 
bros del partido liberal. Su gobierno no fué, em- 
pero, señalado por notables reformas políticas-, 
pero sí lo fué, i de una manera digna del mayor 
elojio, por grandes reformas administrativas i por 
inmensos progresos morales i materiales. Durante 
su administración se iniciaron en C\ú\e todas las 
reformas de este jénero i todas las grandes em- 
presas que han elevado más tarde aquel país a un 
grado notabilísimo de adelanto industrial i lite- 
rario. 

Durante los diez años que el vencedor de Pan de 
Azúcar gobernó su patria.se fundáronlos siguien- 
tes establecimientos públicos : la Universidad, de 
la cual fué rector hasta la época de su muerte el 
ilustre Relio; la Escuela normal de precei)tores, re- 
jentada por Sarmiento, presidente de la República 
arjentina; la Escuela de Artes i Oficios; el (Conser- 
vatorio nacional de Música; la Sociedad de Agri- 
cultura i de Dotánica; la (Joloniade Punta-Arenas, 
en el estrecho de Magallanes, i otros muchos. El 
período presidencial del jeneral Ruines fué, en todo 
el curso de sus diez años, completamente tranqui- 
lo. Solo en 1851, al bajar del poder, estalló una 
guerra civil entre los dos partidos que se disputa- 
ban el mando supremo. El jeneral Ruines tomó la 
defensa del partido que acababa de proclamar pre- 
sidente a Manuel Montt, el cual habia sido uno de 
sus más activos e intolijentes ministros, i en dos 
meses i medio de campaña apaciguó completamen- 
te el territorio, después de haber ol)tenido las ha- 
tallas de los Ciuindos i Lonconiilla. 

Desde 1851 el jeneral Ruines permaneció alojado 
de la escena pública. 

Falleció en 1866, i su muerte fué en Chile uni- 
versalmento sentida. 

BURÉN (Juan van), americano. Es uno de los 
miembros más influyentes del partido demócrata en 
los Estados Unidos. Orador distinguido, fué. da- 
ranto muchos años, uno de los más estimados i 
aplaudidos en toda la Union. Cuando estalló la 
guerra de secesión, tomó una parte activa contra 
los confederados i empleó su elocuencia en aconse- 
jar contra ellos al gobierno unitario la< más enér- 
jicas medidas, como la habia empleado antes en 
combatir la esclavitud. 



BURNS 



BURRI 



BÜREN (Martin van), estadista americano, an- 
tiguo presidente de los Estados Unidos. Nació en 
1792 i murió en 1862. Fué senador de los Estados 
Unidos, gobernador de Nueva York, secretario de 
Estado i ministro plenipotenciario en Inglaterra. 
En 1837 fué eiejido presidente de la Confederación 
i su administración duró hasta 18^11. 

BURHANS (Elisa W.), después Mme Farnham, 
literata i íllántropa de los Estados Unidos de Nor- 
te-América, nació en Nueva York en 1815. En 1835 
casó con el viajero Farnham, en Illinois; volvió seis 
años más tarde a Nueva York i consagró su tiem- 
po a la visita de las prisiones i a las lecturas pú- 
blicas para las personas de su sexo. Nombrada en 
1844 directora de la sección de mujeres de la cár- 
cel de Estado de Sing-Sing, hizo sustituirlos tra- 
tamientos duros por otros menos violentos, i obtuvo 
durante cuatro anos excelentes resultados. En 
1848 se ocupó durante algunos meses del estable- 
cimiento de ciegos en Boston ; pasó a California, 
donde permaneció hasta 1856, i se consagró al es- 
tudio déla medicina a fin de poder servir mejor a 
sus semejantes. En 1859 organizó una sociedad 
para protejer alas mujeres desamparadas que emi- 
graran al O^ste, i ella misma hizo, al efecto, uno 
o dos viajes en esta comarca. En seguida se retiró 
a California. Farnham ha publicado una edición de 
Jurisprudencia criminal de Samson; Vida en la 
tierra de las praderas; en 1856, la California inte- 
rior i exterior; i en fin, en 1859, Mis primeros dius. 

BÜRLINGAME (Anson), diplomático americano 
al servicio de la China. Nació en Nueva York en 
1822. Nombrado primeramente ministro de los 
Estados Unidos en Austria, lo fué después en la 
China donde, por los servicios que en el puesto de 
tal prestó a esa nación, se le ofreció el destino de 
embajador de aquel imperio cerca de los pueblos de 
Occidente, puesto que aceptó con autorización del 
gobierno de su país. Recorrió en tal carácter los 
Estados Unidos i la Europa, seguido de un nume- 
roso acompañamiento i despertando en todas partes 
la mayor atención. Burlingame ocupa el primer 
lugar en los nueve grados de la jerarquía china i 
permanece aún al servicio de aquel imperio. 

BüRNAP (JoRjE W.), teólogo americano perte- 
neciente a la escuela unitaria. Nació en Merrimack 
en 1802. Es uno de los más acérrimos defensores 
de las doctrinas unitarias, para exponer las cuales 
i en su defensa ha dado a luz multitud de obras que 
se distinguen por su erudición i la fuerza de su ló- 
jica. Ha escrito también muchos tratados explica- 
tivos de las sagradas escrituras i varias obras de 
moral i filosofía cristiar.a. 

BURNET (Jacoro), abogado, juez i político ame- 
ricano. Nació en Newark (Nueva Jersey), i se 
trasladó a Cincinati en 1790, donde practicó las 
leyes. Llegó a ser juez de la Corte suprema de 
Ohio, senador de los Estados Unidos, i delegado a 
la Convención de Harrisburg en 1839, siendo uno 
de los que hicieron más para obtener el nombra- 
miento del jeneral Harrison para la presidencia. 
Murió en 1853 a la edad de ochenta i dos años. 

BURNSIDE (A. Everett), jeneral en jefe del 
ejército federal en la guerra civil de los Estados 
Unidos de Norte América, sucesor del jeneral 
Mac-Clellan; nació en Indiana en 1824. Salido de 
la escuela de West-Point en calidad de teniente 
(le artillería, tomó parte en la expedición de Méjico 
i se distinguió en seguida en el Nuevo Méjico con- 



tra los indios. Después dio su dimisión para po- 
nerse al frente de una fábrica de fusiles de su in- 
vención, fijando su residencia en Bristol. Como 
esta empresa le saliera mal, se empleó de cajero 
en la compañía del ferro-carril central de Illinois. 
Desde el principio de la insurrección fué nombrado 
coronel i eiejido por Mac-Clellan para mandar la 
grande expedición de Pomlico-Sound, que llevó a 
buen término, i que tuvo por resultado la evacua- 
ción de Beaufort, del fuerte Macón i de Nashviile 
por los separatistas. Como jeneral en jefe, desplegó 
una enerjía i talentos militares nada comunes, si- 
guiendo una táctica contraria a la de su predece- 
sor, aunque no con mejores resultados. 

BÜRÓZ (LoPF ^Iaría), patriota venezolano de 
la independencia que acompañó a Bolívar en sus 
campañas. 

BÜRR (Aaron), vice-presidente de los Estados 
Unidos de Norte- América, nacido en Newart en 
1756. Estudió para abogado en el colejio Prince- 
ton, i antes de ejercer su profesión se incorporó en 
el ejército revolucionario, cuya causa defendía con 
ardor, alcanzando por sus buenos servicios el grado 
de teniente coronel en 1777; pero dos años des- 
pués se retiró por su mala salud i reanudó sus es- 
ludios comenzando a practicar la abogacía en Al- 
bany por el año de 1782. En 1789 fué nombrado 
procurador jeneral de Nueva York, i desde 1791 
hasta 1797 fué miemliro del Senado de los Estados 
Unidos, donde se distinguió como jefe del partido 
republicano. En 1800 fué candidato para la presi- 
dencia i obtuvo igual número de votos que Tomas 
Jefferson, tocándole entonces la designación al 
Congreso, i éste designó a Jefferson para presi- 
dente i a Burr para vice-presidente. Mientras que 
desempeñaba este cargo fué proclamado candidüto 
para gobernador de Nueva York; pero perdió Ja 
elección, debido en gran parte a la oposición que 
le hizo Alejandro Ilamilton, i esto unido a otras 
causas, hizo que Burr provocase a un duelo a su 
distinguido rival, duelo que se verificó en 1804, 
quedando muerto en el campo de li lucha el desgra- 
ciado Hamilton, i en el mismo sitio donde poco antes 
habia perecido del mismo modo su hijo mayor. Esta 
circunstancia hizo perder mucho a Burr en la esti- 
mación pública, i contribuyó a que no fuera reele- 
jido. Después de despedirse del Senado en un no- 
table i elocuente discurso, Burr se fué a viajar por 
el oeste, dando a entender que meditaba un gran 
proyecto, que consistía al parecer en quitar a Méjico 
a los españoles o separar los Estados del oeste de 
la Confederación, poniéndose él a su cabeza. Sus 
actos le ocasionaron un arresto en 1807; formósde 
dos procesos por traición i por organizar una ex- 
pedición contra un país amigo. Durante la prisión 
ganó mucho en popularidad, pues viósele tendido 
sobre una manta en el suelo i en medio de crimi- 
nales de toda especie, a él a quien solo habia fal- 
tado un voto para ser presidente de la República. 
Fué al)suelto i declarado inocente, gracias a su 
propia elocuencia i hábil defensa. Puesto en liber- 
tad, volvió a ejercer la profesión de abogado; pero 
terminó allí su vida pública i murió en la oscuri- 
dad en 1836. 

BÜRRILL (Santiago), senador de los Estados 
Unidos. Nació en 1771 i se graduó en la Universi- 
dad de Brown en 1788. Concluidos sus estudios 
legales, obtuvo una gran reputación en el foro, 
siendo poco después nombrado procurador jene- 
ral i justicia mayor. Fué eiejido miembro de la 
Asamblea, de la que al poco tiempo fué presidente. 



BUSTA 



— 89 



BUSTA 



Su elección para el Senado de los Estados Unidos 
se verificó en 1816, en circunstancias en que se 
trataba de la admisión del Estado de Missouri, dis- 
tinguiéndose notablemente en el debate. Murió en 
Washington en 1820. 

BÜRRITT (Alejandro M.), jurisconsulto ameri- 
cano. Nació en 1807. Desde 1828 ocupa uno de los 
primeros lugares en el foro de Nueva York. Ha 
dado a luz varias obras de jurisprudencia, entre 
ellas una mui notable, titulada : Diccionario i glo- 
sario de las leyes. 

BÜRRITT (Elihu), filantrópico americano, cono- 
cido bajo el nombre del Apóstol déla paz. Nació en 
1811. Herrero en su juventud, mediante un trabajo 
admirable de paciencia, ha logrado hacerse uno de 
los primeros sabios de su país, el cual ha recorrido en 
todas direcciones, como también algunas naciones 
de Euroiia, predicando en todas partes la concordia 
i la paz. Ha dado a luz varios tratados relijiosos 
que han sido mui bien recibidos por el público. 

BÜRRWOS (Guillermo), oficial de la marina 
de los Estados Unidos, nacido en Filadelfia en 1785. 
Entró al servicio de la marina en 1799, i durante la 
última guerra con Inglaterra, fué nombrado coman- 
dante del Enterprise, con el cual atacó al bergan- 
tín británico Bo/er (1813) obligándolo a rendirse 
después de un combate de cuarenta i cinco minutos. 
El teniente Burrwos quedó mortalmente herido i al- 
canzó a recibir la espada de su enemigo diciendo : 
<( Esloi satisfecho i muero contento. » Cuatro dias 
después fué sepultado en Portland, i el Congreso 
votó una medalla de oro en conmemoración de esa 
hazaña. 

BUSTAMANTE (Anastasio), ex-presidente de la 
República de Méjico. Desde mui joven manifestó su 
amor por la honrosa carrera de las armas; pero 
no fué sino a la edad de veinte i ocho años, i cuando, 
iiallándose en San Luis, habiéndose sabido en 1808 
la prisión de Fernando Vil, se formó un cuerpo 
del comercio, compuesto de los jóvenes de las pri- 
meras familias, en que Bustamante fué nombrado 
uno de sus oficiales. Poco tiempo después resonó 
el grito de Hidalgo en Dolores, i en tan apremian- 
tes circunstancias el brigadier Félix María Calleja 
reunió un cuerf»o de tropas en la hacienda de la 
Pila, cerca de San Luis, i se sirvió de los reji- 
mientos levantados dos años antes, en uno de los 
cuales se hallaba Bustamante, i fué nombrado te- 
niente del cuerpo de San Luis, cuyo coronel fué el 
marques de Guadalupe Gallardo. Este cuerpo se 
halló en las acciones que dio el ejército del centro 
a las tropas independientes, que fueron batidas en 
Acúleo, Guanajuato i Calderón; en todas ellas 
brilló el valor de Bustamante i se atrajo la aten- 
ción de sus jefes. Fué ascendido a capitán a su en- 
trada con el ejército ala capital, i en el año de 1812 
se halló en el memorable sitio de Cuatla, que tanto 
renombre dio a Morelos; i cuando tuvo que aban- 
donar este último la plaza, Bustamante fué man- 
dado para darle alcance, i sin duda lo hubiera he- 
cho prisionero, sin el valor heroico de su escolta, 
que casi toda se sacrificó para que se salvase su 
jeneral. En los primeros años de la insurrección 
mejicana sirvió en las filas de los españoles, i se 
distinguió en muchos combales por su valor i pe- 
ricia militar. Proclamado el plan de Iguala por 
Iturbide, fué solicitado por él Bustamante, que se 
hallaba en la [provincia de Guanajuato. para que 
cooperase a la empresa, pues conocía sus antece- 
dentes militares i su grande influencia en aquellas 



poblaciones i en las tropas que las guarnecian, 
principalmente en las del arma de caballería. En- 
tusiasmado con el plan, se adhirió a él, i lo procla- 
mó en la hacienda de Pantoja, i después ocupó a 
Celaya i marchó en seguida sobre Guanajuato. 
Desde entonces fué el más fiel amigo de Iturbide, 
i cuando éste último se dirijia sobre la capital a 
consumar la revolución, puso a las órdenes de 
Bustamante una división, i entonces tuvo lugar la 
sangrienta acción de Atzcapozalco, orijinada por 
la imprudencia de un oficial, i que si bien sirvió 
de una prueba más del valor i conocimientos de 
Bu-tamante, fué causa de que se derramase inú- 
tilmente sangre española i mejicana. Fué escojido 
para miembro de la junta provisional gubernativa 
por Iturbide antes de que se ocupase la capital, i la 
Rejencia lo nombró después mariscal de campo, i 
capitán jeneral de las provincias internas de Oriente 
i Occidente. En abril de 1822 se hallaba en Tex- 
coco el rejimiento de órdenes, uno de los expedi- 
cionarios, e instigado por el jeneral Dávila, que 
mandaba el castillo de San Juan de Ulúa, intentó 
una reacción, pero fué enviado Bustamante con la 
caballería, debiendo solamente vijilarlos mientras 
llegaba la infantería para acometerlos entonces •, 
pero este intrépido jefe, a pesar de que el mencio- 
nado cuerpo marchaba a ocupar una posición do- 
minante, lo atacó e hizo rendir a discreción, sin 
aguardar el refuerzo convenido. Cuando la caida 
del imperio, Bustamante se conservó fiel a Itur- 
bide. En 1829 el Congreso elijió para presidente al 
jeneral Guerrero i por vice-presidente al jeneral 
Bustamante; pero en aquella época tuvo lugar la 
invasión de Barradas, i el gobierno mandó situar 
un cuerpo de ejército de reserva, cuyo mando se 
dio al jeneral Bustamante. A fines de 1829 procla- 
mó el plan de Jalapa con las fuerzas de su mando 
para derrocar al jeneral Guerrero i al partido 
exaltado a que pertenecía el jeneral Bustamante 
desde la caida del imperio, i desde entonces ha 
sido el prohombre del partido centralista. Triunfó 
la revolución, i al comenzar el año 1830, Busta- 
mante fué considerado como vice-presidente en 
ejercicio del supremo poder ejecutivo; siendo sus 
ministros Alaman, Espinosa, Manguio i Fació. 
Santa-Ana proclamó el plan de Veracruz en enero 
de 1832, i el vice-presidente Bustamante hizo di- 
misión del puesto que ocupó el jeneral Muzquiz, 
para ponerse a la cabeza del ejército, que debia opo- 
nerse a las fuerzas reunidas en Zacatecas a las ór- 
denes del jeneral Moctezuma, i que se dirijian a la 
capital. Bustamante les salió al encuentro en la 
hacienda del Gallinero, en que con 1,000 hombres 
batió a unos 6,000 de brillante guardia nacional, 
dejó el campo cubierto de muertos, i Busta- 
mante contuvo el alcance de su caballería para 
evitar más efusión de sangre. Entretanto Santa- 
Ana amenazaba a Méjico. Bustamante se acerca 
velozmente, le hace levantar el sitio, i lo sigue, 
rumbo a Puebla, hasta el rancho de Posadas, en 
que se da otra acción sangrienta, i en la que el 
mismo jeneral Bustamante en persona cargó a la 
cabeza del 6» rejimiento con su acostumbrada in- 
trepidez i bizarría; pero la acción quedó inde- 
cisa, i habiendo cundido la revolución en el inte- 
rior i estando desalentados sus jenerales, firmó el 
jeneral Bustamante el convenio de Zavaleta por el 
que debia entrar a ejercer el mando supremo el 
jeneral Pedraza. Este convenio no fué aprobado fii 
por el Congreso ni por el gobierno. Bustamante 
fué desterrado de la República, después de haber 
sufrido áspero trato i molesta prisión, el año de 
1833, i viajó entonces por Francia i Alemania. A 
fi^nes de 1836, a causa de la guerra de Tejas, i de 



BLSTA 



— 90 — 



JiUSTA 



la prisión del jeneral Santa Ana en San Jacinto, 
fué llamado ol jeneral Bustaniante a la Hepública, 
i estando en completa desgracia aquel jeneral, la 
nación lo volvió a nombrar presidente, a mediados 
de 1837, i duró en el poder hasta la revolución de 
fines de IS'il. Uno de los acontecimientos más no- 
tables de su gobierno, fué la guerra con Francia 
en 1838, i la toma del castillo de San Juan de Ulna 
por la escuadra francesa al mando del almirante 
Baudin i del príncipe de Joinvillc, i después de una 
gloriosa resistencia por parle de la guarnición 
mejicana. Seducida la guardia en 1840 inümópri- 
;>ion a Bustamante, i ésle escribió a sus ministros 
que no obedeciesen ninguna orden que les presen- 
tasen como suya, pues estaba resuelto a resistir 
aun a costa de su vida; esta se vio en peligro, i 
echando mano a la espada, increpó a la guardia 
por su vergonzosa i desleal conducta; ésta iba a 
hacer uso de sus armas si no se interpone jene- 
rosamente su ayudante José Arago. Entretanto el 
jeneral \'alencia reunia las fuerzas adictas al go- 
bierno i atacaba el palacio, punto donde se hablan 
reconcentrado los revoltosos; i éstos, viendo el 
mal aspecto que presentaba su causa, dejaron libre 
al jeneral Bustamante, que se reunió a sus fuerzas 
e hizo sucumbir a los revoltosos, que eran acau- 
dillados por el jeneral Urrea, i figuraba entre ellos 
(iomez Farias. Pero este triunfo no fué de mucha 
duración, pues al año siguiente se pronunció el 
jeneral Paredes en Guadalajara, i lo secundó el 
jeneral Santa-Ana desde Perote; i en la ca])ital, 
lo que parece increíble, lo efectuó el mismo jene- 
ral que le habia sido tan fiel el año anterior, el 
jeneral Valencia. Bustamante, aunque contando 
con fuerzas regulares i valientes, pero viendo que 
ya era imposible contener el fuego de la revolu- 
ción, después de algunos choques de armas, cele- 
bró los convenios de la Estanzuela. Hizo entonces 
un segundo viaje por Eui'opa, durante el cual vi- 
sit(') la Italia. Con motivo do la revolución de 1844, 
promovida por el partido liberal, i puesto a la ca- 
Jaeza el jeneral Herrera, regresó a su país con la 
ndra únicamente de ofrecer sus servicios en la 
guerra que se temia estallase con el Norte-América. 
El ])ronunciamiento del jeneral Paredes con las 
fuerzas de San Luis en 1846, que se destinaban a 
la guerra, derrocó la administración del jeneral 
Herrera, i fué aclamado presidente del Congreso 
que se instaló en ese núsmo año, a pesar de no 
ser mui adicto a aquella administración. Comen- 
zada la guerra con los Estados Unidos, derrocado 
el gobierno del jeneral Paredes i proclamada la 
constitución federal de 1824, encai'gado otra vez 
del ejecutivo i formalizada la invasión, Bustamante 
ofreció su espada al gobierno para rechazar a los 
americanos o morir por su patria. Fué nombrado 
jeneral de la expedición que debia marchar a Ca- 
lifornia; pero tuvo que retroceder a Guanajuato, 
por órdenes del gobierno a causa de la sublevación 
de Mazatlan. Ajustada la paz entre ambas repú- 
blicas en 1848, Bustamante fué nombrado por el 
gobierno para sofocar la nueva revolución que aca- 
baba de proclamar al jeneral Paredes, i habiendo 
restablecido completamente el orden i la obediencia 
del gobierno en todo el Estado de Guanajuato i en 
Aguascalientes donde también se habia alterado, i 
hecho otros mui importantes servicios, sobre todo 
el de la pacificación de la Sierra Gorda, puede con- 
siderarse concluida su carrera militar. Fijó su re- 
sidencia en San Miguel de Allende, i ya liiui que- 
brantada su salud, espiró el 6 de febrero de 1853. 
El supremo gobierno previno que vistiese de luto 
el ejército por ocho dias consecutivos, i su corazón 
fué conducido a Méjico para ser colocado en la ca- 



pilla i\c San Felipe de Jesús, donde reposan las 
cenizas del libej'lador Iturbide. 

BUSTAMANTE (Calisto Cáhlos), inca, por otro 
iiomi)re ConcDloirorbo^ natural del Cuzco. En 1773 
publicó un libro interesante con el título de El 
Lazarillo de clcyos caminantes desde líuenos 
Aires hasta Lima. 

BUSTAMANTE (Carlos María ue), patriota e 
historiador mejicano. En 1796 empezó la carrera 
de jurisprudencia; habia estudiado antes teolojía en 
el convento de San Agustín, i siguió aquel estmlio 
hasta su conclusión, alternándolo con el idioma 
francés, raro en aquellos tiempos. Se recibió de 
abogado en 1801, i en el mismo dia fué nondu'ado 
relator do la audiencia, que desenqjcñó a satisfac- 
ción, i haciéndose un lugar mui distinguido por al- 
gunas brillantes defensas que hizo de varios reos. 
Bedactó el Diario de Méjico en 1805, época del 
virei Iturrigaray, i en el que se insertaron alguno* 
de los ]n'imeros ensayos de la musa mejicana. 
Proclamada la revolución de independencia, se 
negó al principio a tomar |»arte en ella; pero al- 
gunos meses después entró al servicio de Morelos. 
i se distinguió por su entusiasmo revolucionario i 
por su valor. Perseguido por los españoles, des- 
pués' de la derrota de atiuel ilustre caudillo, logró 
asilarse en un bu(]ue inglés; pero fué arrancado 
de allí violentamente j)or los soldados realistas i 
puesto en prisión. Al ejecutarse este acto, Piusta- 
mante eidregó a uno de los oficiales de abordo 
cinco cuadernos manuscritos, en los cuales habia 
trazado la historia de los pi'imeros pasos de la re- 
volución, logrando de esa manera salvar del odio 
de los españoles aquellos inapreciables documen- 
tos. Sometido a un consejo de guerra, salió con- 
denado, i se le señaló la ciudad de N'eracruz [)or 
cái'cel. Proclamada en Iguala la independencia, a 
la que contribuyó escribiendo a Guerrero para que 
obrase de acuerdo con Iturbide, salió Bustamante 
de Veracruz, i en Jalapa se unió a Santa-Ana, 
quien lo enqdeó en el despacho de su secretaría. 
Entró por fin a la capital en 11 de octubre de 
1821, después de haber sufrido tantos reveses de 
la fortuna, i vistose en tantos i tan inminentes 
peligros. Con motivo de la convocatoria publicada 
por Iturbide, Bustamante la impugnó en el ¡lerió- 
dico semanario La Avispa de L'hilpancin<jo^ i el 
número 5 fué denunciado i su director, que desde 
antes no estaba mui bien con Iturbide, itorque en 
Puebla le aconsejó con franqueza que desconociese 
los tratados de Córdoba, fué reducido a jtrision. 
Instalado el Congreso el 24 de febrero de 1822, 
Bustamante tomó asiento en él como diputado por 
Oajaca, i fué uombrado por aclamación pi'esidente, 
mientras s«í hacia la elección de éste, que recayó 
en J. H. Odoardo. Siguieron las desavenencias 
entre el (Congreso e Iturbide. i en la noche del 26 
de agosto fué conducido preso Bustamante al con- 
vento de San Francisco. No recobró su libertad 
sino hasta marzo de 1823, con motivo de la re- 
instalación del Congreso. En 1827 sufrió mieva 
prisión por denuncia de un escrito suyo. En 1833 
estuvo a riesgo de padecer una persecución más 
seria, i para defenderse publicó una biografía suya 
con el titulo : Hay tiempos de li oblar i tiempos de 
callar. En 1827 obtuvo en reconqtensa de sus ser- 
vicios los honores de auditor de guerra cesante. 
Creado por las leyes constitucionales de 1836 el 
supremo poder conservador, Bustamante fué uno 
de los cinco individuos que lo formaban, i pernui- 
neció en esta corporación hasta que fué destruida 
por la revolución de 1841, que terminó con las ha- 



BUSTA 



— 91 



BUSTI 



se- (le Taoiiliaya. La. vida de Ikistamante desde 
182^ liasla su muerte, se pasó en el (Joiiírreso, en 
el (|ue casi siempre estuvo como diputado por Oa- 
jac a. i en la continua ocupación de escribir i pu- 
blicar multitud de obras suyas, i de diversos au- 
toies, que dio a la i^rensa. La invasión del ejército 
de los Estados L'nidos en ISkl le causó nna pro- 
tunda sensación de tristeza, i murió en 21 de se- 
tiembre de 1848, siendo enterrado su cadáver en el 
renicnterio de San Diedro de Méjico. El número de 
obras que bizo imprimir sube a diez i nueve, i se 
ci'ee (jue en su impresión gastarla de 40 á 45,000 
pesos. Su obra principal es el Cuadro Itistórico de 
la ¡ieíolucion de la América mejicana, comenzada 
en 15 de setiembre de 1810, Méjico, 1823 a 32, seis 
lomos en 4"; Las otras orijinales : Galería de an- 
tiguos principes mejicanos : Crónica mejicana: 
<'auij)añaí< del jeneral Félix Moría Calleja; Ma- 
ñanas de la Alameda de Méjico: Historia del em- 
¡icraildrAfptstin de Iturbide ¡ El (¡ahincte mejicano 
dura II te la administración deljeneral Bustamante; 
Apnnfes para la historia del gobierno deljeneral 
Siii'ta-Ana : El nuevo JJernal Diaz del Castillo o 
sen historia de la invasión de los anglo-america- 
itos en Méjico. 

BUSTAMANTE (José Cándido), escritor i político 
urui:ua\o. Se educó en medio del sitio de Monte- 
video, que duró nueve años i que valió a la berói- 
ca ciudad el titulo de Aueva Troya. En Busta- 
mante bai una mezcla singular de bombre de letras 
i (b:» acción, de literato y de soldado, de una enerjía 
salvaje i de una ternura infinita, que ba hecho 
que sea juzgado de mui distinta manera por los 
((ue le han visto figurar en los últimos tiempos. 
Imilla administración Flores desempeñó la jefatura 
de policía i una de las secretarías de Estado. Cuan- 
do estalló la guerra funesta del Paraguai fué nom- 
brado comandante de uno de los batallones del 
I ruguni. En esa campaña Bustamante fué soldado 
i soliladó valiente, lleno de temple i resignado, 
conduciendo a los que le obedecían al combate con 
esa serenidad i sangre fría que inspiran al bombre 
cuaiido obra por su propia conciencia i con entu- 
>iasmo. Bustamante ba ocupado un puesto en la 
I iáinara de diputados i la vice-presidencia del Se- 
n;ido de su patria. En la administración BatUe 
tuvo a su cargo una de las carteras de Estado. Es 
fundador del acreditado diario La Tribuna de 
Monlrvideo. 

BUSTAMANTE (José Li is), escritor arjentino. 
l'ué i-('dactor del diario El Defensor del Pueblo. 
Buenos .\ire.-5 1833. Es autor de algunas obras his- 
tiiricis. Murió en Montevideo en 5 de octubre 

de ItfüT. 

BUSTAMANTE (Pkdro José), patriota i juris- 
consulto peruano. Antiguo majistrado de la Repú- 
blica-, hombre de vasta instrucción, de virtudes 
cívicas i privadas, i de un desprendimiento a toda 
prueba-, su muerte ba sido profundamente deplo- 
rada por las clases sociales del Perú, que conocie- 
ron al doctor Bustamante i sintieron el influjo de 
su carácter recto i benefactor. Murió m Arequipa 
en 1873. 

BUSTAMANTE (Ricardo José). Nació en la Paz 
en 1821. Su familia lo envió de mui tierna edad a 
la ciudad de Buenos Aires a reeiiiir en ella su edu- 
cación. Allí |)ermaneció hasta 1839. año en que fué 
enviado a Europa a concluir sus estudios. Fijó 
Bustamante su residencia en Paris; i durante su 
permanencia en esta capital comenzó a dar a co- 



nocer su nombre en un círculo de distinguidos es- 
pañoles que residían en ella por aquel tiemi)o. A 
más de las tareas poéticas, se consagró en Paris a 
otros trabajos literarios, dignos de su fama i de 
grande importancia para Bolivia. Entre otros coad- 
yuvó a la publicación de la interesante obra de Al- 
cides D'Orbigni sobre los territorios bolivianos de 
Caupolican i Mojos, traduciéndola al español por 
encargo del gobierno de Bolivia. \ uelto a su patria 
poco tiempo después, ba desempeñado en Bolivia 
destinos de alta importancia, basta obtener la car- 
tera de un ministerio; ha desempeñado el puesto 
de encargado de negocios de Bolivia en el Perú i 
en el Brasil. En medio de tan serias y diversas 
ocupaciones: en medio de los peligros del revolu- 
cionario, de los azares i fatigas del proscrito, 
siempre ba sido poeta, i siempre ha producido 
obras de verdadera insitiracion i de indisputable 
mérito. En 1874 desempeñaba el consulado jeneral 
de Bolivia en Valparaíso. 

BUSTAMANTE Y SEPTIEM (Miguel), botánico 
mejicano. -Nació en (luanajuato en 1790. Con moti- 
j vodel grito de Dolores en 1810 abandonó la familia 
de Bustamante a su ciudad natal, pasando prime- 
ro a Querétaro y luego a Méjico, donde halló la 
I oportunidad de dedicarse más detenidamente a sus 
í estudios predilectos, que eran los científicos. Estu- 
! dio zoolojia e historia natural; luego mineralojia 
i con el célebre Andrés del Rio, i por último con 
I Vicente Cervantes botánica, que fué para él el estu- 
' dio más querido i al que consagró principalmente 
! toda su intelijencia. En este ramo adelantó tanto, 
I que su maestro,, antes de morir, lo encargó de 
' la cátedra que él daba, por encargo particular. Fué 
comisionado en 1833 para levantar el plano del 
hospicio de Santo Tomas, i comenzó a formar por 
encargo del mismoel jardín botánico queallí se pro- 
yectó. Notando la falta que hacia un libroelemental 
para los discípulos que cursaban botánica, pues la 
cartilla de Ortega no estaba ya al nivel de los co- 
nocimientos de la época, escribió él mismo un 
libro para que su texto, formado de las doctrinas 
que le inculcó Cervantes i de sus propias obser- 
vaciones, sirviese al estudio de los que cursaban 
en Minería botánica, i es todavía el que sirve para 
tan útil objeto. Escribió muchos artículos sobre 
diferentes plantas, describió i clasificó muchas de 
las desconocidas i curiosas en que abunda Méjico, 
i fué el principal redactor del Semanario de Agri- 
cultura. Como ])remio de su talento, la x\cademia 
de Bellas Artes de San (Jarlos le nombró académi- 
co de honor; i en el Ateneo, como miembro de la 
comisión de jeografía i estadística, dio lecciones de 
ornitolojia. Era de intachable conducta, de carác- 
ter bondadoso i franco, i dotado de un amor pro- 
fundo al estudio i a la difusión de las luces. Falle- 
ció en 20 de noviembre de 1844. i su muerte fué 
mui sentida, principalmente por los amantes de la 
naturaleza. 

BUSTILLO (Rafael), abogado i distinguido hom- 
bre público de Bolivia. A su contracción al estudio 
i a su aventajada intelijencia debió el ser mandada 
a Europa por el gobierno de Santa Cruz para per- 
feccionar i desarrollar sus conocimientos. Vuelto 
de Europa, se consagró al ejercicio de la abogacía ; 
subió después a desempeñar diversos cargos públi- 
cos. Como diputado, se hizo bastante notable por la 
elocuencia de sus discursos, i no adquirió menor 
celebridad por su laboriosidad, como ministro de 
listado. En 1868 se retiró del poder, pero volvió más 
tarde a las altas esferas administrativas. Durante 
el gobierno del jeneral Morales, fué nombrado 



BUSTO — 92 — 

ministro plenipotenciario cerca del gobierno de 
Chile. Vuelto a Bolivia en 1873, se le encomendó 
la cartera de Hacienda, en el desempeño de la cual 
falleció en 1873, siendo su muerte mui sentida por 
sus compatriotas, i su memoria honrada con pom- 
posos funerales. 

BUSTILLOS (José Vicente), sabio chileno. Na- 
ció en Santiago en 1800 i murió en la misma ciu- 
dad en 1873. Bustillos consagró su vida entera al 
cultivo de la ciencia i al servicio de su patria. Fué 
uno de los convencionales de 1833 i su nombre 
figura, en consecuencia, al pié de la constitución 
que hoi rije la República de Chile. Dotado de las 
más relevantes virtudes, de una rara pureza de 
costumbres, mereció de sus conciudadanos el res- 
peto i la estimación más sinceros. Fué profesor de 
química en el Instituto nacional , i fundador de la 
enseñanza de este ramo en Chile. Escribió una 
magnifica Química orgánica, un Tratado de far- 
macia, un Formulario de medicamentos para el 
ejército i muchas e importantísimas comunica- 
ciones e informes dirijidos a la facultad de cien- 
cias naturales de la Universidad de Chile, a la 
cual perteneció desde su fundación. Fué funda- 
dor i primer presidente de la Sociedad de far- 
macia de Santiago. Entre sus muchos descul)ri- 
mientos se cuentan tres de inmensa importancia : 
la conservación de la carne , la destilación del 
vacío por medio de aparatos de su invención i un 
nuevo material para pavimento de calles. En su 
excesiva modestia, Bustillos jamas hizo nada para 
atraerse los aplausos del público por sus traba- 
jos •, en su jeneroso desprendimiento, favoreció a 
sus amigos con el lucro de sus inventos. En las 
literaturas castellana i latina era Bustillo una res- 
petable competencia. Memoria felicísima, reteiiia 
cuanto fragmento notable encontraba en los au- 
tores de su predilección. Para entretener sus es- 
casos ocios, aprendió piano i violin, i a juicio de 
intelijentes que le oyeron, tocaba esos instrumen- 
tos con una perfección superior a lo que podía 
esperarse de un simple aficionado. Jubilado a los 
diez i seis años de profesorado, su vida fué en los 
últimos dias retirada i silenciosa, consagrada al 
bien i al estudio. 

BUSTO (Francisco del), poeta i orador sagrado 
mejicano. Nació en Orizaba en el último tercio 
del siglo pasado. Como orador era una notabili- 
dad : erudito, correcto, sabio i edificante. Escribió 
poesías mui notables que por desgracia no se con- 
servan, i se sabe que hizo muchas acabadas traduc- 
ciones ; de las de Racinre, solo ha llegado a nuestros 
dias el Poema de la gracia, que se publicó en Mé- 
jico, i es una prueba de la felicidad, arle i con- 
ciencia con que manejaba esle ramo importante de 
la literatura. Su muerte acaeció en el año de 1822 
en aquella población. 

BUSTOS (Juan Bautista), jeneral arjentino, 
hijo de la provincia de Córdoba, i guerrero de la 
independencia. Joven aun i formando parte del 
tercio de Arribeños, asistió ala defensa de Buenos 
Aires asaltada por los ingleses en 1807, donde se 
distinguió sobremanera rindiendo la fuerza ene- 
miga que ocupara la barranca de Sofoca, calle 
de Corrientes i Mayo. Sus servicios en la guerra 
de independencia no fueron menos distinguidos, 
pero el motin de Arequito, encabezado por él en 
1819, empañó sus glorias, i de sosten del orden 
en los campos de batalla, convirtióse en caudillo 
oscuro, a punto de haber olvidado la historia la 
fecha en que terminó sus dias. 



BUTLE 



BUSTOS DE FUNES (María Josefa), malrona 
arjentina de una virtud eminente; murió el 20 de 
agosto de 1796. Fué honrada después de su muer- 
te, como habia sido venerada de todos en vida, 
por sus relevantes méritos. Su hijo mayor, Cre- 
gorio Funes, entóncesarcediano, provisor y gober- 
nador del obispado de Tucuman, practicó todas las 
funciones del funeral. Su elojio fúnebre se impri- 
mió en Roma en noviembre de 1797, escrito por 
el ilustre jesuíta arjentino (¡aspar Juárez. 

BUSTOS DE LEMOINE (Teresa). Fiié unade las 
heroínas de la independencia de Bolivia. Nacida 
de una de las familias más notables de este país, 
desde mui niña, por su belleza i su elevado carác- 
ter, llamó la atención; joven ya, se decidió (!e una 
manera enérjica por la causa americana. Fué vi- 
vamente perseguida, sus i)ienes se confiscaron i 
sufrió un duro destierro enLagunillas. Los tiranos 
de su país la obligaron a trasladarse al lugar de 
su destierro con nueve criaturas, a pié, por cami- 
nos fragosos, sin alimentos i casi sin vestidos. 
Todo lo sufrió con invicto ánimo esta mujer admi- 
rable, sin flaquear un solo instante ni someterse a 
pedir compasión a sus perseguidores. Vuelta a 
Sucre después, libertada por los patriotas en nu;- 
dÍQ,<l(' los aplausos del pueblo i vestida con traje 
militar, siguió luchando por la patria. Fué nueva- 
mente tomada por los españoles i encarcelada en 
un calabozo húmedo i mal sano en compañía de 
otros reos políticos. Estos fueron fusilados eu la 
misma prisión a vista de la virtuosa heroína: ella 
estaba condenada a ser la última de las victimas! 
Sin embargo, no se cumi)líó tan bárbara ()r(leii: 
pero la ejecución de sus compañeros de infortunio 
i la vista de tan atroz espectáculo la postraron 
con una enfermedad violenta. Cuando algunos 
dias después fueron a leerle la conmutación de su 
pena de muerte, la noble mártir estaba loca. Mu- 
rió pronto: sus hijos pequeños fueron recojidos i 
educados por la caridad ])ública. El puel.lo [)ag() 
su tributo de admiración i de gratitud al saido 
martirio ! 

BUTLER (Guillermo), mayor jeneral en el (>jér- 
cito de los Estados Unidos de Norte-América du- 
rante la guerra de independencia. En 1800 fué 
elejido miembro del Congreso, i en 1812 noml)ra- 
do comandante délas fuerzas encargadas de defen- 
der la Carolina del Sur. Murió en 1821 de sesenta 
i siete años de edad. 

BUTLER (Juan). Las atrocidades cometidas i)or 
este malvado, durante la guerra de independencia, 
de los Estados Unidos, exceden a cuanto ])ueda 
decirse. Nacido en Connecticut, se trasladó al 
valle de Wyoming, donde en 1778, a la cabeza de 
1,600 hombres, de los que 300 eran indios i rl 
resto toríes pintados al uso de los indios, atacó 
las villas i las aldeas de ese valle, asesinando 
cruelmente a hombres, mujeres i niños de ambos 
se.xos-, sin consideración alguna eran fusilados en 
sus casas, i a algunos los hacian (juemar después 
de llenarles el cuerpo de betún. Los mismos crí- 
menes renovó al año siguiente en el' valle de 
Cherry adonde envió a su hijo, acompañado de 
Brant, jefe de los indios. Butler sobrevivi(') a la 
guerra i se fué a residir al alto Canadá, donde 
poseía 8,000 acres de tierras i una renta anual de 
500 libras esterlinas que le pagaba la Inglaterra. 

BUTLER (Ricardo), mayor jeneral en el ejército 
de los Estados Unidos, muerto en la desastrosa 
expedición del jeneral St.-Ciair contra los indios, 



CABAL 



— 93 — 



CABAL 



en 1791. La derrota introdujo el pánico en la mi- 
licia, que ocupaba la primera línea durante el 
combate, sostenida con los indios en la mañana 
del k de noviembre, i sin embargo, el jeneral 
Butler pudo aún rechazarlos dándoles una carga a 
la i)ayoneta, a la cabeza de unas pocas tropas re- 
gulares, siendo herido en la acción. Habiéndose 
I entonces retirado a una corta distancia para curarse 
i ponerse en salvo, fué sorprendido por un indio, 
asesinado, i después le rebanaron el cráneo. El 
j asesino fué capturado i muerto poco después. La 
I pérdida del ejército fué de seiscientos hombres 
I sobre mil doscientos. La muerte del jeneral Butler 
¡ causó universal tristeza, pues era un oficial dis- 
tinguido, valeroso i hábil, que habia prestado bue- 



nos servicios al terminarse la guerra de indepen- 
dencia. 

BUTLER (Williams Allan), poeta americano, 
nacido en 1825. Ha recorrido la Europa, a la cuaí 
lo llevó su afición al estudio i la poesía. Ha dado 
a luz algunos poemas, traducciones de obras clá- 
sicas i muchas composiciones poéticas orijinales de 
raro mérito. Antes de su viaje a Europa, se habia 
graduado de abogado en la Universidad de Nueva 
York, donde hizo sus estudios. Entre sus obras 
más notables se citan las siguientes : Las ciuda- 
des artísticas i los primeros artistas; Los lugares 
separados de Europa ; El club del Coronel, i el 
Paimaso de Barnum. 



G 



CAAMAÑO DE VIVERO (Anjela), poetisa gua^'a- 
(juileña. Es una de las mujeres que más honran la 
literatura ecuatoriana. Dotada de admirable facili- 
dad para escribir, tanto en prosa como en verso, 
ha dado a la prensa bellas i numerosas composi- 
ciones en diversos metros. 

CABAL, jeneral colombiano de la guerra de in- 
dependencia. Nació en Popayan de una de las fa- 
milias más distinguidas de aquella ciudad. Recibió 
su educación en París, donde se dedicó especial- 
mente al aprendizaje de las ciencias naturales. 
Desde 1812, en que figuró entre los defensores de 
la ciudad de Popayan, hasta 1816, en que, como 
otros muchos grandes patriotas, fué mandado fu- 
silar por Murillo, tomó parte en todos los comba- 
tes que se libraron en Nueva Granada para obtener 
la independencia. Entre sus triunfos se cuenta la 
batalla del Pa^o. en la cual mandó en jefe i derrotó 
al enemigo. Lució allí brillantes disposiciones mili- 
tares i una grande intrepidez. Fué hecho prisio- 
nero más tarde en la Antilla del Tambo i tuvo el 
trájico fin que hemos dicho. 

CABALLERO (Agustín), sacerdote i escritor cu- 
bano, a quien la literatura de su patria debe bri- 
llantes producciones. 

CABALLERO (José de la Luz). Nació en la 
ciudad de la Habana en 1800. Estudió teolojía en 
ol Seminario de San Carlos, con el propósito de 
consagrarse al sacerdocio ; pero los consejos de 
sus mismos padres, de sus amigos i condiscípulos, 
le disuadieron de su primera resolución, animán- 
dole a reunir muchos conocimientos profanos a los 
que ya tenia reunidos para la carrera eclesiástica. 
Tenia ya Luz mui merecida reputación de saber, 
no obstante sus pocos años, cuando en 182^4 dejó 
en el colejio de San Carlos su cátedra de filosofía 
José Antonio Saco, i aquel entró a desempeñarla i 
a confirmar aún más la idea que se tenia de su no- 
table aptitud para el profesorado. Enseñó Luz la 
filosofía durante tres años, con gran aprovecha- 
miento de sus discípulos-, pero deplorando que los 
cursos del Seminario, que era la verdadera Uni- 
versidad de la Habana en aquel tiempo, no se ele- 
vasen a la altura que en la jeneralidad de los cen- 
tros de instrucción de Europa, sobre todo en la 



enseñanza de ciencias naturales. Con el objeto de 
llenar ese vacío i extender sus conocimientos prác- 
ticos en esos ramos de su predilección, se trasladó 
por primera vez a Europa, donde visitó los mejores 
establecimientos de enseñanza i se relacionó con 
los mejores profesores. En Paris estableció rela- 
ciones con Humboldt : combinó con ella formación 
de un observatorio magnético que se proponía esta- 
blecer en la Habana a su regreso ; i se ocupó 
también de la adquision de máquinas e instrumentos 
para la clase de física del colejio de San Carlos que 
se fundaba en aquel tiempo con la iniciativa i los 
auxilios del ilustrado obispo Espada. En 1830 volvió 
Luz a la Habana, i quedó mui complacido cuando 
al asistir a los exámenes de los institutos de pri- 
mera i segunda enseñanza que protejia la Sociedad 
Económica, reconoció que se habian introducido ya 
mejores métodos i conseguido durante su ausencia 
algunos adelantos. Fué nombrado socio de número 
de aquella corporación en 1832, con motivo de 
discutirse allí sobre los medios de establecer un 
gran colejio central, donde, ademas de estudiarse 
todos los conocimientos principales, se explicaran 
también los de ciencias naturales, con más latitud 
que en el colejio-seminario. Desde esta época se 
dedicó Luz exclusivamente a la enseñanza, que era 
su vocación pronunciada. Pidió i obtuvo en 1832 
establecer un colejio de educación primaria, auto- 
rizándosele también después para abrir una cá- 
tedra de química i cursos de filosofia, que se in- 
corporaron a la Universidad. Aunque en su esta- 
blecimiento emplease las mejores horas en las 
clases, dirijiendo las superiores sin desdeñar el cui- 
dado de las inferiores, todavía le quedó tiempo para 
escribir sobre filosofía i educación, ya buenos ex- 
tractos de las mejores obras, ya artículos orijina- 
les, que se publicaron en la Gazetade la Habana i 
en las Memorias de la Sociedad ; pero un peligroso 
mal que le acometió en 1836 i la larga convale- 
cencia de que fué seguido, le obligaron durante mu- 
cho tiempo a abandunar aquellas tareas de su predi- 
lección. Entonces intentó consagrarse alaabogacía; 
pero desde sus primeros pasos tuvo que renunciar 
a una carrera que estaba en pugna con sus inclina- 
ciones i con sus costunibres. 

Elejido director de la Sociedad Económica en 
1838, continuó enseñando desde 1839 la filosofía ; 
i como presidente especial de la Sección de Flanea- 



(]ABAL 

i'ion de dicha Sociedad, tomo uitíi parte mas activa 
de lo que su delicada salud le permitia en apasio- 
nadas controversias públicas sobre filosot'ia ecléc- 
tica. Desde 1841, i después de haber demostrado 
Luz en aquellas cuestiones toda la pureza de su 
ortodoxia i la incompatibilidad del flexible eclecti- 
cismo con la severidad füosófica, volvió a buscar 
remedio a sus dolencias en Europa. Sus adversarios 
<>n aquella polémica se ai)rovechar()n de su ausen- 
cia para acriminarle i envolverle en los procedi- 
mientos que en I8kk se formaron en la Habana i 
otros puntos de la isla, por la conspiración de la 
raza negra contra la blanca. Kl fiscal de la comisión 
militar, abusando de la confianza de la autoridad 
superior, emplazó a Luz por edictos i pregones ; i 
cuando muchos inocentes huian justamente teme- 
rosos de que no los preservaran sus pruebas de 
ser confundidos con los criminales, el inofensivo 
Luz no tardó en acudir al llamamienlo más que el 
tiempo necesario para su regreso. Fué absuelto, i 
su acusador olicial terminó su cari'era en un pre 
sidio. Algún tanto mejorado de sus dolencias, ci'eó, 
en una risueña i espaciosa localidad del pueblo del 
Cerro, que hoi es un arrabal de la Habana, un co- 
lejio de humanidades, denominado El Salvador. 
En aquel ameno retiro supo hermanar sus gustos 
predilectos el laborioso Luz, viviendo tranquila- 
mente entre árboles, discípulos i libros. Las mejoy 
res familias enviaron allí sus hijos a educarse ; i 
lo mismo que las puertas del Salvador para los 
alumnos, las del gabinete de su director estuvieron 
siempre abiertas para los amigos i los deudos que 
acudían a disfrutar de su amena conversación i 
agradable trato. Desde la pérdida de su hija única, 
su salud empezó a decaervisiblemenle. porquealos 
males físicos se unieron los morales. Murió el 22 de 
junio de 1862 ; i tan brillante érala triple aureola de 
modestia, de virtud i de saber que le distinguía, 
que todas las autoridades i corporaciones le tribu- 
taron los últimos obsequios con la misma pompa 
que si le hubiesen enaltecido oficialmente los pri- 
meros honores i las más altas condecoraciones del 
Estado. Una concurrencia inmensa acompañó su 
cadáver, i todos los institutos de enseñanza se cer- 
raron durante tres dias. José de la Luz dejó muchos 
escritos inéditos i legó la mayor parte de sus libros, 
que eran muchos i escojidos, a la Sociedad Eco- 
nómica de Amigos del país. 

CABALLERO (Manuel Mahía), catedrático de la 
Universidad de Sucre. Aunque tomó parte activa 
en la política de su país, es, sin embargo, conocido 
más jeneralmente bajo el carácter que dejamos 
dicho. Nació en 1819 en el pueblo de Vallegrande, 
departanieniü de Santa Cruz (Bolivia), i murió en 
Sucre en 1866. Desempeñó algunos puestos pú- 
blicos importantes en su país. 

CABALLERO (Pedro Juan), patriota paraguayo. 
Caballero, Francia i Molas son las tres altas per- 
sonalidades del primer periódico histórico de la 
revolución del Paraguai. Fué una figura tan jene- 
rosa como modesta, metéoro que iluminó un mo- 
mento el cielo de la patria i fué a hundirse en los 
negros horizontes de la dictadura de su hipócrila 
correlijionario de 1811. Caballero se dio la muerte 
en la prisión a que Francia lo redujera en 1825 por 
sospechoso revolucionario. En el muro del cala- 
bozo se encontraron estas palabras escritas con 
carbón : .Yo ignoro que el suicidio es contrario a 
la lei de Dios i de los hombres; pero el tirano de 
mi patria no debe saciarse con mi sangre. Su- 
blime testamento, digno de un mártir consagrado 
en el altar de la epopeya paraguaya de 1811. 



94 — CABRÉ 

CABANAS (TiuM dad), presidente de la República 
(le Honduras i excelente soldado ; uno de los más 
fogosos promotores de la federación Centro-Ame- 
ricana. 

CABELL (Samuel J.), teniente coronel en la 
guerra de independencia de los Estados Unidos 
de Norte-América. Se incorporó en el ejército 
siendo mui joven e hizo varias campañas hasla la 
rendición de Chaiieston en que fué tomado pri- 
sionero. Después de la guerra "fué miembro del 
Congreso. Murió en 1818, de sesenta i un años de 
edad. 

CABEZÓN. Es un nombre ilustre en los fastos 
de la instrucción pública de Chile, la Re[tública ar- 
jentina i Holivia. Tres institutrices de este nombre, 
Dáinasa, Manuela i María Josefa Cabezón, han de- 
jado en aquellas repúblicas un recuerdo iin¡)ei-e- 
cedero por su inlelijencia, su dedicación a las 
tareas de la enseñanza i sus virtudes domésticas. 
Hijas de un distinguido profesor de humanidades, 
natural de España, José León Cabezón, que fué el 
maestro de los jóvenes (|ue empezaron a figurar en 
los primeros tiempos de la independencia en Chile, 
las Cabezón nacieron en la República arjentina, 
donde su padre habla fijado primeramente su resi- 
dencia, i heredaron de éste, junto con su ilustración, 
su amor a la instrucción del pueblo. Fundadoras 
de muchos colejiosde instrucción primaria i secun- 
daria en la capital de Chile i de Rolivia, en Val- 
paraíso i en varias ciudades de provincia d(; estas 
repúblicas i de la arjentina, no solo han sido las 
maestras de la mayor parte de las señoras que han 
figurado después en la alta sociedad de esos 
países, sino también de muchas institutrices de 
mérito, que han desparramado después los ¡iri- 
meros elementos del saber entre las clases medias 
i menos acomodadas. Las (Cabezones, notables 
ademas por su filantropía, han dejado una vir- 
tuosa descendencia, que se ocupa todavía en ( lliile 
de la educación de la mujer. 

CABOT (Jorui:), senaíior de los Estados Unidos, 
nacido en Massachusetts en 1752. No tuvo las ven- 
tajas de una temprana educación, empleando sus 
primeros años en el mar ; pero supo aprovechar 
su tiempo haciendo todo jénero de observaciones i 
adquiriendo conocimientos, ayudado de los cuales, 
llegó a ser miembro del Congreso provincial. De- 
dicó el resto de su vida a la política i a los nego- 
cios comerciales. Por sus talentos i sus ideas ganó 
la estimación de Washington, del cual fué un de- 
cidido partidario, coincidiendo con llamilton en 
sus ideas sobre finanzas, como en sus opiniones 
respecto a la Revolución francesa. Por lo demás, 
fué intelijente, íntegro, amable i de principios re- 
lijiosos. Murió en 1823 a la edad de setenta i un 
años. 

CABRAL (José María), jcneral de Santo Do- 
mingo, que trabajó con valor i decisión por la in- 
dependencia de su patria. Ha figurado después en 
las luchas políticas, siempre en las filas de la li- 
bertad. 

CABRERA (Ana María), inspirada poetisa cubana. 

CABRERA (Mariano), presbítero peruano, céle- 
bre por haber efectuado el cruzamiento de la vi- 
cuña con la llama, formando un rebaño de paco- 
vicuña. 

CABRERA (Miguel), pintor mejicano que floreció 



ÜADEX — yo — 

(ti el siglo xviii, según se colije por las fechas de 
sus excelentes pinturas. Fué indio zapoteen i natu- 
ral de Oajaca, donde se educó i distinguió por sus 
(ihras hasta ser nombrado pintor de cámara por el 
iliistrísimo arzobispo Rubio i Salinas. Un viajero 
italiano mui instruido, el conde Beltrani, hablando 
del mérito de este artista, dice: « Algunas pintu- 
ras de Cabrera se llamaron maravillas america- 
nas, i todas fueron de un mérito relevante. La vida 
(|i^ Santo Domingo, pintada por él en el claustro 
(ji'l convento de este nombre; la vida de San Ig- 
nacio, i la historia del corazón del hombre degra- 
dado por el pecado mortal i rejenerado por la re- 
lijion i la virtud en el claustro de la Profesa, 
ofrecen dos galerías que en nada ceden al claustro 
de Santa María la Nueva de Florencia, i al campo 
santo de Pisa, (labrera solo, en estos dos claus- 
tros, vale lo que todos los artistas que han pin- 
tado las dos magníficas galerías italianas. Cahre- 
i'a tiene los contornos df! Corrfgio, lo animado 
del Dominiquino, i lo patético de Murillo... » No 
se sabe más acerca de este artista tan fecundo. 
pues casi no hai iglesia de aquella República que 
no cuente alguna obra de su distinguido pincel. La 
Academia d>,' Paellas artes de San Carlos posee al- 
gunos lienzos de este notable pintor. Tamp-oco se 
sabe la fecha de su fallecimiento, pero vive en sus 
obras, que deben ser miradas con respeto i admi- 
ración por sus compatriotas. 

CABRIZA (Francisco Lino), coronel paraguayo. 
Tiene más de cincuenta años de edad. Este mo- 
di'sto veterano ha dado pruebas en 1873 de gran 
organizador i de una valentía asombrosa. Conoce 
|ialmo a palmo todo el territorio de la República. 
En este mismo año ha ocupado el ministerio de la 
(luerra. Cabriza es un soldado pundonoroso i pa- 
triota, tanto como valiente. 

CACEP.ES (.José >L\nuel) , patriota boliviano, 
primer escribano de la ciudad de la Paz, i des- 
pués campeón de la independencia; obtuvo con un 
ejército de indios una espléndida victoria en los 
campos de Sicasica, Bolivia, el 6 de octubre de 
1811, sobre el coronel Lombera, jefe de una divi- 
sión de 1.200 hombres de lo mejor del ejército de 
( loyeneche. El desastre de Lombera fué tan com- 
pleto que solo salvaron él, su capellán i siete ofi- 
riale<. 

CÁCERES (Manuel), jeneral i vice-pcsidente de 
la llipública dominicana en 1873. 

CADEGUALA intrépido toqui araucano. Dirijió 
primeranu'nte sus armas sobre la plaza de Angol, 
lie la que se apoderó, i luego sobre la de Puren. 
Asediaba esta plaza cuando desafió al jeneral espa- 
ñol (larcía Ramón a un combate singular. El de- 
safio fué aceptado i Cadeguala pereció en él (1587). 

CADENA (Luis), fraile ecuatoriano, natural de 
Quito i relijioso del convento de San Francisco: 
fué, según el testimonio del P. Diego de Córdoba 
i Salinas, cronista de esta orden, mui celebrado 
por su elocuencia i erudición. 

CADENA (Luis), pintor ecuatoriano. Nació en 
(Juito en 1830. Por vocación ha cultivado la pin- 
tura desde sus primeros años, habiendo tenido ])or 
maestro al notable artista ecuatoriano Antonio 
Salas. El deseo de mejorar su condición le llevó 
a Chile en 1852. en cuya capital permaneció cuatro 
años pintando con algún lucro para el sosten de 
su familia. En ese r-ntónces pudo merecer también 



CAIGE 



buena acojida de Monvoisin, quien le dio consejos 
mui útiles sobre la pintura, de los que Cadena 
supo aprovecharse. Trab;ijó en Santiago algunos 
buencís retratos i pint<!» ilos cuadros, que fueron 
copias de otros mui antiguos, i que agradaron 
tanto al interesado, que le pagó cuatro veces más 
del precio estipulado. Después de algunos años de 
residencia en Santiago. Cadena regresó a su pa- 
tria. En 1857 fué enviado a Pluropa por el gobierno 
de su país, para que perfeccionara sus conoci- 
mientos: i puesto hajo la dirección de Alejandro 
Marini, una de las celebridades de Roma, adelantó 
mucho en su arte. En esta última ciudad hizo al- 
gunas copias bastante buenas de los cuadros de 
Rubens, i entre ellos el del Rapto de Proscrpina. 
Pintó también muchos estudios académicos. Al cabo 
de dos años, i sin tiemi)0 para conocer las diversas 
escuelas de aquellos maestros, regresó a su país, 
donde, por orden del gobierno, abrió una acade- 
mia que duró poco tiempo. En Quito, Cadena ha 
pintado ocho cuadros de figuras colosales para el 
templo de San Agustín, representando algunos 
episodios de la vida de este patriarca. lia pintado 
también otro cuadro para los padres jesuítas, to- 
mando por asunto la presentación del Niño .Jesús 
i componiéndolo orijinalmente. Tanto este cuadro 
como los anteriores han merecido encomio de los 
intelijentes. Actualmente, Cadena se ocupa en tra- 
bajar un cuadro alegórico representando los tra- 
tados de Béljica con el Ecuador. (Jadena es joven 
todavía, i gracias a su capacidad i consagración al 
estudio del bello arte que profesa, ha llegado a 
hacerse uno de los pintores más notables, no solo 
de su país, sino también de la América del Sur. 

CADWALLADER(Juan), oficial del ejército de los 
Estados Unidos de Norte-América durante la 
guerra de independencia. Fué hecho jeneral en 
Í777 i peleó en las batallas de Princeton, Bran- 
dywine. Germantown i Monmouth. l'or esa misma 
época tuvo un duelo con el jenrral Couway. Murió 
en Maryland en 1786 de cuarenta i tres años de 
edad. 

CADWALLADER (Tomas), médico de Filadellia 
i uno de los primeros que practicaron en América 
la anatomía. Escribió un Ensayo sobre las enfer- 
medades de las Indias occidentales, i murió a la 
edad de setenta i dos años en 1779. 

CAICEDO (Domingo), jeneral colombiano. Nació 
en 1783. Se educó en el colejio de Nuestra Señora 
del Rosario, i fué catedrático i vice-rector de ese 
colejio. En 1810 sirvió en los ejércitos españoles 
contra los franceses. Formó después parte de las 
Cortes españolas como representante de las ]iro- 
vincias del vireinato de Nueva Cranada, i defendió 
en ellas los derechos de las colonias. Durante la 
guerra de independencia, formó en las filas del 
ejército independiente, i prestó en ellas grandes 
servicios a la causa de la libertad de su patria. Una 
vez constituida la República, fué, en dos ocasiones, 
vice-presidente de ella. Rodeado de inmensas sim- 
patías i gozando de la estimación de todos, dejó de 
existir en 1843. 

CAICEDO (María Clemenci.\), colombiana, na- 
cida en Bogotá en 1707, que dedicó su gran for- 
tuna al ejercicio de la caridad. Fundó un monas- 
terio de educación para niñas pobres, a las cuales 
se les daba enseñanza gratuita. Murió el 2 de oc- 
tubre de 1779. 

CAICEDO I CUERVO (.Joaquín), patriota colom- 



CAicoi: 



— 96 



biano. Nació en Cali en 1783. Entusiasta hasta el 
fanatismo por las ¡deas republicanas, el fuego que 
lo animaba ardia en su corazón en aquella edad 
feliz, ansiosa de grandes hechos. Por su familia i 
relaciones, por sus talentos i riqueza, tanto como 
por el puesto que ocupaba i por el amor con 
que lo distinguían sus conciudadanos, era el hom- 
bre más aparente para encabezar en el sur de 
Colombia el pronunciamiento a favor de la in- 
dependencia. Murió el 26 de enero de 1813, i sus 
conciudadanos honraron su memoria dictando la 
siguiente lei : « Art. 1" El Congreso de la Nueva 
Granada honra la memoria del benemérito ciuda- 
dano Joaquín Caicedo Cuervo, como uno de los 
ilustres proceres de la independencia, i de los pri- 
meros mártires de la patria. Art. 2" Se costeará 
del Tesoro nacional, i se colocará en la sala de se- 
siones de la Cámara provincial de Buenaventura, 
el retrato de este ilustre colombiano. Art. 3» Juana 
María Camacho, viuda del benemérito ciudadano 
Joaquín Caicedo i Cuervo, gozará durante su vida 
de la pensión anual de 4,000 reales pagaderos del 
Tesoro nacional. Dado en Bogotá a 5 de mayo de 
1847. J. I. de Márquez, presidente del Senado. — 
Ezequiel Rojas, presidente de la Cámara de re- 
presentantes. « 

CAICEDO I FLORES (Fkrnando), doctor co- 
lombiano, natural de Velez. Eclesiástico benemé- 
rito i patriota-, se hizo notar siempre por su amor 
a la instrucción pública i sus buenos servicios 
al gobierno en la primera época de la república. 
Fué nombrado arzobispo de Colombia el 27 de 
mayo de 1827. Gobernó hasta 1833, en que 
murió. 

CAICEDO I VELASCO (Agustín), colombiano, 
hijo de Bogotá i relijioso de la orden de san Agus- 
tín, alcanzó las dignidades de presentado en teo- 
lojía, comisario jeneral, presidente del capitulo 
provincial del nuevo reino de Granada, cura pár- 
roco de Cónvita, visitador i comisario jeneral de 
Santa María de la Esperanza, en el reino de Ná- 
yioles, i definidor jeneral de su orden. 

CAICEDO LADRÓN DE GUEVARA (Manuel), es- 
critor colombiano. Nació en Bogotá en 1718. En 
1740 graduóse de doctor en teolojía, en la Uni- 
versidad de Tonisca, i sirvió dos años el destino 
de rector del colejio del Rosario, siendo también 
catedrático de teolojía. En 1743 obtuvo el nom- 
bramiento de vicario i juez eclesiástico de subene- 
íio. En 1748 fué nombrado comisario del Santo 
Oficio por el tribunal de Cartajena. Fué visitador 
eclesiástico, nombrado por el arzobispo Camacho : 
volvió a Bogotá en 1773, i volvió a ser rector del 
colejio del Rosario, deslino que en unión del de 
canónigo racionero de la catedral de Bogotú, des- 
empeñó hasta su muerte, acaecida en 1781. Fué 
mui instruido i de excelentes costumbres. Escribió 
seis obras relijiosas que existen manuscritas en 
Bogotá. 

CAICEDO ROJAS (José), uno de los poetas i es- 
critores más distinguidos i simpáticos de Colom- 
bia. Nació en Bogotá en 1816. Ha escrito casi sin 
descanso en todos los periódicos de la capital, i se 
ha ensayado en todos los jéneros de literatura, i 
en todos" ha sobresalido, siendo particularmente 
grande i fundada su fama como escritor de cos- 
tumbres. Es no solo un literato de primer orden, 
sino también un artista de mérito, i ha contribuido 
en gran parte a la propagación del gusto de la 
música en Bogotá, lia escrito para el teatro dos 



CAJIG 

dramas : Cervanles Saavcdra i Celos, amor i am~ 
bicion. En 1871, uno de los admiradores de Cai- 
cedo ha publicado en el Havre una colección de 
sus artículos literarios, con el nombre de Apuntes 
de Uancheria, en los cuales se encuentran cuadros 
acabados e injeniosísimos de las costumbres bogo- 
tanas i de la naturaleza de aquella pintoresca por- 
ción de América. 

CAINES (Jorje), autor de la obra Lex Mercato- 
ria Americana, publicada en 1802, i de otros tra- 
bajos sobre leyes. Fué relator de la Corte suprema 
de Nueva York, i murió en 1825 a la edad de cin- 
cuenta i cuatro años. 

CAJIGAL (Juan Manuel), matemático, fundador 
i gran maestro de ciencias exactas en Venezuela. 
Nació en 1802, en la ciudad de Nueva Barcelona. 
En 1816 pasó a España, enviado por sus padres a 
educarse. En la Península dedicóse desde luego á 
las letras, abrazando por fin la carrera de inje- 
niero, cuyos estudios, emprendidos con extraordi- 
nario provecho en la Universidad de Alcalá de 
Henares, hubo de interrumpir forzosamente en 
1820, por haberle el gobierno expulsado a la Ha- 
bana, a causa del vivo entusiasmo que el joven 
mostraba sin rebozo por la célebre revolución de 
Riego i Quiroga en aquel año. Mas por fortuna 
suya era por entonces capitán jeneral de la i^la 
de'^Cuba su tio Juan Manuel de Cajigal ; i habien- 
do conocido éste la vocación del sobrino por su 
interrumpida carrera, con motivo de una intere- 
sante Memoria científica que para entretener sus 
ocios escribió sobre el cometa de 1823, envióle a 
Paris en ese año a continuar su curso de matemá- 
ticas i a perfeccionarse. Sirvióle allá de valiosa 
recomendación para con sus nuevos profesores la 
indicada Memoria, que como ensayo de aficionado 
presentó al Instituto. Bajo tan lisonjeros auspicios 
consagróse con ahinco a la ciencia ; i coronada su 
carrera universitaria con singular distinción, tornó 
a su patria en 1828. Traia ya en mientes desde en- 
tonces el joven Cajigal el proyecto de trasladarse 
a la capital de Colombia para establecer allí un 
Instituto de matemáticas , a cuya realización le 
habia estimulado, recomendándole esforzadamente 
a los personajes más importantes de Bogotá, el 
plenipotenciario de la República en Paris : mas 
a poco, habiendo surjido las complicaciones políti- 
cas que dieron por resultado el fraccionamiento de 
Colombia i la creación de la HepúJjlica de Vene- 
zuela, 1829, optó por quedarse en esta su tierra 
nativa, con el designio de ejecutar en ella su pro- 
pósito. Fué desde luego su intención fundar su 
cátedra en Cumaná; pero resolvió después fijarse 
en Caracas, en donde a poco instituyó su academia 
de matemáticas, formando bajo su brillante profe- 
sorado ilustres discípulos , como los Meneses, 
Aguerrevere, Urbaneja, el malogrado Ponce i otros 
que han inmortalizado el recuerdo de su enseñanza 
discreta, culta, profunda i luminosa. Fundador i 
colaborador de un periódico, que en los años sub- 
siguientes se publicaba en esta capital con el título 
de ¿7 Correo de Caracas, cuyas tendencias políti- 
cas, por demasiado liberales en el concepto de los 
gobernantes de aquel tiempo, produjeron entre 
ellos cierta alarma, fué enviado Clajigaí a Europa a 
servir la secretaría de la legación que por entonces 
desempeñaba en Londres Alejo Forlique. Termi- 
nado su encargo diplomático, regresó al país, don- 
de fué atacado, poco después, de una enfermedad 
mental, que privó a su país de sus profundos co- 
nocimientos durante muchos años. Murió en el 
de 1856. 



CL\LGA 



— 97 — 



CALDA 



CALANCHA (Antonio de la), relijioso boliviano. 
Dio a la prensa las obras siguientes : Crónica mo^ 
valizada de la orden de san Agustín en el Perú, 
con sucesos ejemplares en esta monarquía, Barce- 
lona, 1639, un volumen; Crónica de los santua^ 
ríos de Nuestra Señora de Copacabana í del Pra- 
do, Lima, 1653. El mercenario Calancha nació en 
Chuquisaca en 1584, i murió en 1654. 

CALARÁN CARRASCO (José), jeneral contempo- 
ráneo de la República de Santo Domingo, lia figu- 
rado especialmente en 1873 bajo la dominación 
Baez. 

CALATAYUD (Alejo), indíjena i caudillo perua- 
no. Fué autor de la sublevación organizada en 
Cochabamba el 29 de noviembre de 1730. Después 
de un triunfo espléndido obtenido sobre las fuer- 
zas españolas, diclio caudillo cometió el error, que 
le costó bien caro, de entrar en capitulación con 
los dominadores, bajo condiciones que él impuso, 
una de las cuales era que los correjidores fuesen 
americanos i no españoles. Depuestas las armas 
por el caudillo, a la sombra de la fé prometida, fué 
aprehendido i ejecutado en el acto, i sus miembros 
colgados para escarmiento en el inmediato cerro 
de San Sebastian. Así acabó el primer grito de in- 
surrección lanzado en la América española. No era 
el primero, ni debia ser el último triunfo alcanza- 
do por los españoles, a costa de una infame felonía. 
Después de esta intentona, circunscrita por su 
corta duración al pueblo de Cochabamba, la domi- 
nación española se conservó sobre la espuma de 
una fermentación jeneral en todo el Perú, hasta 
1780, en que e! caudillo José Gabriel Titpac Ama- 
ru. descendiente en linea recta de la familia de 
los Incas, lanzó el grito de insurrección en el pue- 
blo de Tungasaca, que mui pronto cundió desde 
el Cuzco hasta Jujui, en una extensión de tres- 
cientas leguas, merced al prestijio que daban al 
caudillo su réjia cuna, su ilustración nada común 
i las exacciones i crueldades cometidas por los 
correjidores de todos los pueblos, a título de re- 
partimientos, con motivo de la odiosa institución 
de las mitas. Pero después de tres años de una lu- 
cha encarnizada, en que corrió a torrentes la san- 
gre americana mezclada con la española, i en que 
se cometieron actos de inaudita crueldad por una 
i otra parte, fué ahogada la insurrección con la 
captura de su caudillo, cuyo suplicio hizo retro- 
gradar el siglo a aquellos tiempos bárbaros, en 
que los hombres vivos eran arrojados a las ho- 
gueras; pues fué condenado por el visitador espa- 
ñol Areche a que presenciase k muerte de su 
mujer, de sus hijos i de sus parientes más cerca- 
nos : a que el verdugo le cortase luego la lengua i 
fuese después descuartizado vivo, al impulso vio- 
lento de cuatro caballos que debian tirar de sus 
cuatro extremidades en direi^ciones opuestas. Así 
pudo sofocarse este colosal levantamiento de la 
casta indíjena. que bien pudo tener por resultado 
la independencia de América, si los actos do cruel- 
dad i de" venganza ejercidos por aquella contra los 
blancos no hubieran producido la unión de éstos 
con los españoles. 

CALATAYUD (Jerónimo Cipri.vno), patriota i 
sacerdote del Perú. Era relijioso mercenario de 
Lima, donde nació en 1735 ; profesor universita- 
rio, examinador sinodal i director de estudios en 
su orden. Murió estimado i respetado de todos en 
1814. 

CALCAÑO (Edu.^rdo). abogado venezolano i 

Dice. BIOGR. 



presidente de la municipalidad del distrito federal 
de Caracas en 1873. Pluma brillante, palabra fá- 
cil, dispuesta tanto a la doctrina como a la lucha. 
Es también un literato distinguido. Ha sido mi- 
nistro del Interior de la Confederación vene- 
zolana. 

CALCAÑO (José Antonio), poeta venezolano, 
miembro de la real Academia española. Nació en 
Cartajena en 1821. Según un juicio que leemos en 
el periódico de Caracas, La Opinión nacional, del 
4 de mayo de 1871, Calcaño es el poeta lírico que- 
más ha descollado en Venezuela, i se añade : « po- 
see un tesoro de conocimientos clásicos que envi- 
diaría un consumado erudito; es filósofo, según 
elEvanjelio; erótico como Teócrito i Garcilaso ; 
épico como Virjilio; epistolar como Rioja; tierno 
como Melendez ; fogoso como Espronceda i Zor- 
rilla; celoso de la lengua como Jovellanos i Mora- 
tin; i a todo esto añado prendas de riquísimos 
quilates que le hacen uno de los ciudadanos me- 
jores de Venezuela. Las más recientes composi- 
ciones de Calcaño son un canto a la reunión del 
Concilio vaticano i una epístola dedicada al doctor 
Felipe Larrazabal; composiciones, según parece, que 
han contribuido a que Ramón Campoamor, Aure- 
liano Fernandez Guerra i J. E. Hartzenbusch, 
presentasen a la Academia española la siguiente 
proposición el dia 1° de enero de 1871 : «Los que 
suscriben tienen la honra de proponer para indi- 
viduo correspondiente en Venezuela, a J. A. Cal- 
caño, cónsul do aquella República en Liverpool i 
poeta excelente, fino amante de nuestras letras i 
en ellas competentísimo. » Elojio que es mui me- 
recido, por cuanto Calcaño debe ser considerado 
como uno de los poetas más inspirados de América. 

CALDAS (Fr.^ncisco José de), sabio colombia- 
no. Nació en Popayan en 1770. Nada habia allí 
que hiciese presentir la aparición do un sabio en 
el mundo científico : únicamente esa voz secreta 
con que la Providencia alienta i sostiene a sus es- 
cojidos, el ardor infatigable por el estudio i la he- 
roica constancia del joven popayanes , pudieron 
remover los obstáculos que obstruían Su marcha, 
pudieron permitirle construir por sus propias 
manos instrumentos con que observar los astros 
i con que arrancar a la naturaleza sus secretos, 
pudieron elevarle al rango de gran botánico, de 
astrónomo distinguido, de intrépido jeógrafo i de 
físico creador. Estos títulos, conquistados en el 
breve espacio de cuarenta i seis años que duró su 
laboriosa existencia, son el pedestal de su reputa- 
ción europea ; i si Colombia, objeto constante de 
su amor i de sus desvelos i que presenció llorosa 
i aterrada su lamentable suplicio, aún añade otros 
a la admiración i al reconocimiento que tributa al 
nombre de Caldas, ellos bastan para excitar las 
simpatías de los amantes de las ciencias i do todo 
el que esté interesado en el lustre i los progresos 
de la familia americana. Trabajó Caldas una obra 
titulada Fotografía del Ecuador, que la muerte 
de este desgraciado sabio, según la sentida expre- 
sión de Boussingault, i los acontecimientos poli- 
ticos por que ha atravesado Colombia, han arre- 
batado a la humanidad, i cuyo plan anunció el 
mismo Caldas en su prefacio a la Jeografía de las 
pilantas del barón de Humboldt. La posteridad 
solo conoce de Caldas sus ideas jenerales, vertidas 
en una preciosa Memoria que publicó en 1807, bajo 
el título de Estado de la jeografía del vireinato 
de Santa Fé de Bogotá, con relación a la econo- 
mía i al comercio. Inapreciable trabajo que llena 
todas las condiciones a que deben satisfacer los 

7 



CALDE 

escritos de su jénero, i on el que ;i (",uUi p;iso ad- 
mira el lector al pai'iente e intrépido jeó^n-afo que, 
rodeado de las privaciones i de los peligros que 
corre el viajero en estas vastas soledades, donde 
la mano de la civilización aún no ha vencido los 
obstáculos que opone la naturaleza, pudo llevar a 
cabo tantas i tan exactas observaciones sobre la 
altura de las montañas i de los volcanes, la situa- 
ción jeofxráfica de los lugares, el curso delosrios, 
la configuración de las costas, la naturaleza del 
clima, del suelo, de las producciones i hasta de 
las costumbres de sus moradores. Caldas l'undó, 
dirijió i redactó el Scmaiutrio de la ^^iieva Grana- 
da, uno de los periódicos más orijinales que se 
hayan escrito en lengua castellana. La posteridad 
ha visto a Caldas abandonado a sus propias fuer- 
zas remontarse en alas de su injenio a las rejioiics 
más elevadas del pensamiento humano, i desde 
esta altura, favorecido por el mimen de las cien- 
cias, inscribir en breve plazo su nombre en los 
anales de la botánica, de la astronomía, de la jeo- 
grafia i de la física; le ha visto desplegar los ricos 
tesoros de la imajinacion en los encantos del es- 
tilo, acumular alabanzas de- los sabios que venera 
el mundo, reflejar sobre su patria los rayos de la 
gloria literaria. Mas ¡ ai ! ¡ qué mommiento de la 
instabilidad de las cosa< humanas ! fué alejado de 
las pacificas tareas del s d)io por la crisis revolu- 
cionaria i sepultado en ella en medio de su bri- 
llante carrera. Este benemérito patriota de la in- 
dependencia, fué fusilado por la es|>al(la ])or los 
españoles, en Bogotá, el 29 de octubre de 1816. 
Caldas, cuya ciencia bastarla a honrar no solo a 
Colombia que lo vio nacer, sino a la América, a 
([uien ilustró con sus escritos, no pide gracia al 
consejo que le ha sentenciado a muerte •, sino que, 
como Arquímedes, pide unos pocos dias para rec- 
tificar sus cálculos i para concluir sus estudios, 
que valdrán a la metrópoli más que lo que le va- 
hó el descubrimiento del Nuevo Mundo. « España 
no necesita de sabios, » contestó Enrile: la causa 
americana, si, necesitaba de mártires, i la más 
jenerosa sangre corrrió a torrentes, ofrecida en 
holocausto al Dios de la justicia, que es el Dios de 
los pueblos oprimidos. Sabio como Arquímedes. 
justo como Arístides. abnegado como Focion. se- 
vero como lo era Platón cuando soñaba la repú- 
blica, Caldas ha desfilado delante de nosfdros, de- 
jándonos su ejemplo como lección, su sangre como 
ofrenda propiciatoi ia por la patria, i como inri, 
si no para la España, sí para los tenientes a quie- 
nes en mala hora confió su nombre i su honra. 

CALDEIRA BRANT PONTES (Filiberto), mar- 
ques de Barbacena, hombre público brasileño, na- 
cido en la provincia de Minas Geráes, en 1772. 
Después de estudiar humanidades, sonto plaza de 
cadete i se embarcó para Lisboa en 1788 para con- 
tipuar sus estudios en la Academia de marina. 
Muí joven aún fué nombrado capitán i ayudante 
del gobernador de Angola, i cuando volvió a Bahía 
en 1801 fué nombrado teniente coronel, l'-n 1811 
fué ascendido a brigadier. Prestó en seguida im- 
portantes servicios a la agricultura i a la industria 
introduciendo al país algunas máquinas a vapor. 
Cuando estalló la revolución de independencia, se 
encontraba en Inglaterra, i aunque no fué mui bien 
mirado por los corifeos de la revolución que allí 
existían, él quiso ser útil a su país i entró en cor- 
respondencia con el ministro José Bonifacio de 
Andrada, i en relaciones privadas con Mr. Canning. 
entonces ministro inglés, a fin de conseguir con 
este último el reconocimiento de la independencia 
del Brasil. En 1823 volvió a Hio de Janeiro i fué 



— 98 — CALDE 

elejido diputado a la Asamblea Constituyente por 
la provincia de Bahía, i cuando ésta fué disuelta se 
le ofrecií) la cartera de Guerra i Marina, que rehu- 
só aceptar. Trabají) en su provincia por hacer ace]»- 
tar la constitución ofrecida por D. Pedro I, mere- 
ciendo por ese servicio ser creado vizconde, i en 
seguida parti() ¡tara Inglaterra con el objeto de le- 
vantar un empréstito para el gobierno, empréstito 
(¡ue se realizíi con mui ventajosas condiciones para 
el Brasil. De vuelta de esta comisión, fué elejido 
senador por tres provincias a la vez, siendo nom- 
brado por la de .Vlagóas en 1826. En el mismo 
año el emperador lo nombró jeneral en jefe del 
ejército del Sur, i en ese j)uesto resistió las in- 
vasiones del jeneral Alvear. Hecha la paz con la 
Bepública Arjeiitina, fué Caldeira nombrado em- 
bajador en Viena i designado para acompañar a 
l'Airopa a la señora d(u-ia María II i de buscar 
una esposa para D. Pedro 1 qu(; quería pasar a se- 
gundas nupcias. La primera part*; de su comisión 
TÍO pudo ser cumplida, porque en Portugal se 
habia rebelado el principe D. Miguel proclamán- 
dose rei absoluto, i por lo tanto Caldeira con la 
reina tuvo que retirarse a Inglaterra, i la secun- 
da la realizó perfectamente contratando el (MiTací' 
de D. Pedro I con la princesa Amelia de Leul- 
chemberg. Vuelto a su país con la reina de Poi'- 
tugal i con la nueva emperatriz, el emperador 
le encargó la organización del gabinete, lo que 
realizíi; pero ese ministerio no duró mucho, fué 
obligado por el emperador a dejar el puesto, a con- 
secuencia de la situación política de entonces. 
Agravóse esa situación hasta traer por resultado 
la abdicación en 1831, i desde ese año hasta 1835, 
el marques de Barbacena se mantuvo exclusiva- 
mente en su puesto de senador. En 1836 fué 
nombrado ministro plenipotenciario para arre- 
glar ciertas diferencias con la Inglaterra-, pero 
esa negociación no produjo resultado alguno. Mu- 
rió en 18^11. 

CALDERA (AniiSTLN), relijioso dominico chileno. 
Fué doctor de ];i Universidad de San Ftdipe i escri- 
bió un libro titulado liccucrdos para conserrui-se 
fiel a Dios. Fué también autor de la vida de una 
relijiosa dominica, trabajo que no alcanzó a termi- 
nar ; murió en 1794. 

CALDERÓN (Andhes Alvarez), hombre ])iiblico 
i íiláulropo peruano, descendiente de una ilustre 
familia española que se distinguió durante la con- 
quista. Dedicado al alto comercio, Alvarez Calde- 
rón ha llegado a formarse, mediante su honradez i 
un trabajo constante de largos años, una elevada 
posición social. Su intelij<,'ncia i actividad lo han 
llamado en varias ocasiones a ocupar en su patria 
alto^ destinos públicos. En 1856 fué miembro del 
Congreso Constituyente que dictó la Constitución 
política que rije actualmente en la república pe- 
ruana, i desde esa época ha formado parte de todos 
los Congresos ordinarios que se han sucedido en 
aquella república, en los cuales ha ejercido una 
notable intluencia. Durante más de seis años tuvo 
el privilejio del carguío del guano que se extrae 
del Perú para el mundo entero. En 1869, el dolor 
que ocasionó a Calderón la pérdida de su esposa, 
la señora Agustina Flores Chinarro, le obligó a 
abandonar su patria para fijar su residencia en el 
viejo mundo. Fué entonces investido por el go- 
bierno de su país con el carácter de ministro cerca 
de la corte italiana, destino que desempeñó hasta 
1873 sin retribución alguna i con notable tino, 
conquistándose en el ejercicio de esas funciones 
el cariño del gobierno i pueblo italianos. Por su 



GALDE 



— 99 — 



GALDE 



acierto en las negociaciones diplomáticas en que 
hubo de intervenir, i por los sentimientos jenero- 
sos que desplegó en varias ocasiones en favor de 
los desgraciados de aquel reino, como individuo 
particular, el rei de Italia lo ha honrado con las 
grandes cruces de las Ordenes de la Corona i de 
San Mauricio i San Lázaro, cruces que está auto- 
rizado a usar por una lei del Congreso votada a la 
unanimidad. 

Como filántropo, Alvarez Calderón, cuya caridad 
es reconocid'a, ha sembrado de bienes su camino. 
Cuando el terremoto que en 1868 arruino una gran 
parte de las poblaciones del sur del Perú, Alvarez 
Calderón fué de los primeros en enviar a las des- 
graciadas víctimas de ese siniestro los auxilios que 
habian de menester. Envió entonces a sus desgra- 
ciados compatriotas más de 400.000 francos en di- 
nero, i costeó a sus espensas dos buques cargados 
por su cuenta de víveres i vestuarios, para ayudar 
íi las primeras necesidades de esos infelices. No es 
piisible que enumeremos en esta lijera reseña déla 
vida publica de Alvarez Calderón todos los actos 
<le jenerosidad i desprendimiento ejecutados por- 
i'A. Alvarez Calderón ha hecho de la caridad una 
])rofesion, a la cual ha sido fiel en todas las circuns- 
tancias de su- vida. 

Ha sido últimamente nombrado enviado extraor- 
dinario i ministro plenipotenciario de Guatemala 
cerca de la corte de Víctor Manuel. 

CALDERÓN (Fernando), poeta mejicano. Nació 
en Guadalajara en 1809; allí estudió i se recibió 
de abogado a la edad de veinte años. Desde mui 
pequeño se dio a conocer por su afición a la lec- 
tura, por su natural viveza i por sus felices dis- 
posiciones. A los quince años de edad componía 
versos líricos. Su primer ensayo dramático fué 
una comedia titulada: Reinaldo i Elina, represen- 
tada en 1827 en el teatro de Guadalajara. Después 
compuso Zadig. Zoila o la esclava iitdiana, Ar- 
rnandina, Los políticos del dia, Ramiro, conde 
de Liicena, Ifijenia, HerciUa i Jlrjinia, repre- 
sentadas todas entre los años 1827 i 1836 en los 
teatros de Zacatecas i Guadalajara. . Los suce- 
sos políticos hicieron que Calderón abandonase 
algunas veces - sus ocupaciones favoritas i tro- 
cara el silencio del estudio privado por el es- 
truendo de las armas. Alistado en las banderas de 
Zacatecas, fué heritlo gravemente en la cabeza el 
año 1835, en un encuentro con las tropas enemi- 
gas de aquel Estado. El año 1837 fué desterrado 
de dicha ciudad por sus opiniones políticas ; sus 
bienes de fortuna vinieron a menos, i a conse- 
cuencia de estos contrastes se refujió en la capi- 
tal, hasta que el ministro de la Guerra Tornel le 
permitió i garantió el regreso a sus hogares, ex- 
presando que el jenio no tenia enemigos i que los 
talentos debian resf>etarsc pov las revoluciones. 
Calderón se mostró agradecido a esta muestra de 
aprecio, sin desdecirse por eso de sus principios 
políticos, que no eran los mismos que los de aquel 
funcionario público. Calderón buscaba i tenia fé 
en una libertad perfecta para su patria, herma- 
nada con el orden i la moral. Su residencia en la 
ciudad de Méjico fuéle provecliosa para perfeccio- 
nar su gusto, estudiar buenos modelos, consultar 
personas instruidas. Su docilidad correspondía a 
su injenio. Concurria a la Academia de poesía i 
de bellas letras, fundada en el colejio de San Juan 
de Letran por José María Lacunza. Esta reunión 
de personas dedicadas a las letras ha contribuido 
no poco a jeneralizar i depurar el gusto de ellas en 
Méjico. Por este tiempo escribió Calderón o dió la 
mano a las obras dramálicas siguientes : A ningu- 



na de las tres, El torneo, Ana Bolena, Hermán » 
la vuelta del cruzado. Calderón falleció a la edad 
de treinta i seis años el 18 de enero de 1845. En 
sus últimos dias se mostró 'como siempre habia 
sido, es decir, filósofo i cristiano. En la noche del 
20 de julio de 1845, se colocó solemnemente el 
busto de este poeta en el salón del teatro nacional 
de Méjico, motivo por el cual se leyeron algunas 
composiciones poéticas, de las cuales solo cono- 
cemos la de Hamon Alcaraz. que se rejistra en el 
tomo P, pajina 232 de sus poesías. Se han hecho 
dos ediciones de las Obras completas de Calderón. 

CALDERÓN (Francisco), jeneral chileno de la 
independencia. Cooperó en Concepción a la revo- 
lución de 1810. Al terminar las primeras cam- 
pañas de la independencia, en el sitio de Can- 
cagua, fué hecho prisionero por los realistas. 
Habiendo más tarde obtenido la libertad, volvió a 
tomar las armas en favor de la independencia de 
su país. Murió en Santiago. 

CALDERÓN (Martin) , relijioso dominico de 
Arequipa (Perú) : fué honibre lleno de saber; ob- 
tuvo una cátedra en la Universidad de Lima. De 
allí pasó a Roma i fué nombrado rejente de es- 
tudios en el colejio de la Minerva. Fué redactor 
del Mercurio Peruano desde 1791 i provincial de 
su orden en 1804. 

CALDERÓN (Pedro José), estadista i escritor pe- 
ruano. Nació en Lima en 1832. Hizo sus estudios 
en el convictorio de San Carlos de Lima, con no- 
table i singular aprovechamiento. En setiembre de 
1853 recibió la banda de catedrático en dicho con- 
victorio, encomendándosele el desempeño de las 
cátedras de Derecho ecclesiastico, i de funda- 
mentos de la relijion i dogmas del catolicismo, 
las que desempeñó con tal lucimiento que se gran- 
jeó una gran reputación en el convictorio i fuera 
de él. En 1855 optó el grado de bachilleren leyes i 
sagrados cánones en la ilustre Universidad de San 
Marcos de Lima, recibiendo los grados de licencia- 
do i doctor en ambos derechos en la misma Uni- 
versidad, el 21 de diciembre de 1856. El 8 de abril 
del referido año de 1856 se recibió de abogado ante 
la Corte superior de Lima, incorporándose en el 
ilustre colejio de abogados de la República del 
Perú el 31 de octubre del mismo año. El consejo 
de ministros le nombró vice-rector del colejio de 
San Carlos en 1857, i el mariscal Castilla, presi- 
sidcnte constitucional del Perú, le nombró oficial 
primero del ministerio de Hacienda en 1858. Las 
provincias de Jauja i Santa le nombraron su di- 
putado para el Congreso de 1860-, concurrió a dos 
lejislaturas i fué elejido miembro de la comisión 
permanente del Cuerpo lejislativo, i su oficial 
mayor. Se distinguió en las Cámaras notabilísi- 
mamente, como hábil orador i diputado inde- 
pendiente, por lo cual que el presidente de la Re- 
pública, jeneral Juan Antonio Pezet, le llamó en 
circunstancias mui difíciles para el país a formar 
parte del gobierno encomendándole el ministerio 
de Estado en el despacho de Relaciones exteriores, 
puesto que ocupó hasta el 6 de noviembre de 
1865, en que cayó la administración Pezet. Per- 
seguido por el nuevo gobierno, marchó a Europa, 
adonde permaneció hasta que un nuevo cambio 
de gobierno le permitió regresar a su patria en 
marzo de 1868. Una vez en ella, infatigable siem- 
pre en el servicio de la causa del partido católico- 
conservador, del que es uno de los principales 
corifeos, fué redactor en jefe i fundador del diario 
La Sociedad, que defendía los intereses de ese par- 



CALLA 



— 100 — 



CALMO 



tido, hasta que en enero de 1871 fué nombrado en- 
viado extraordinario i ministro plenipotenciario 
de la República del Perú en las cortes de Berlin 
i Viena. Estando en la primera desempeñando su 
comisión, se le confirió igual carácter cerca del 
Santo Padre, para una misión especial. Fué a 
Roma, adonde se le recibió con marcadas muestras 
de afecto i distinción, haciéndole Su Santidad 
Fio IX caballero gran cruz de la orden de San 
Gregorio Magno. Retirado de estos altos empleos, 
vive hoi alejado de la política. 

CALDWELL (T. C), jeneral americano. Nació en 
el Estado de Vermont i fué educado en el colejio 
de Amherst, en 9I Estado de Massachusetts, donde 
se graduó en 1855. Después, hasta que estalló la 
guerra civil, fué presidente de un colejio en el Es- 
tado de Maine. Ocupó el puesto de coronel de un 
Tejimiento del Maine en 1861. Ascendió a briga- 
dier jeneral en 1862, i a mayor jeneral en 1865. 
Tomó parte en todas las batallas dadas por el 
ejército del Potomac, bajo el mando de los jenera- 
les Mac Clellan, Pmrnside, Hooker i Meade. Fué 
herido en la batalla de Fredericksburgs. Con una 
pequeña brigada tomó siete banderas al enemigo 
en la batalla de Antietam. En la famosa retirada 
que hizo Me. Clellan desde Fair Oaks hasta Ilar- 
rison's Sonding mandaba la retaguardia, donde 
tomó parte en seis batallas en el espacio de tres 
dias, rechazando vigorosamente al enemigo i to- 
mando la única bandera capturada durante esa re- 
tirada. En 1865 fué presidente de una junta militar 
en Washington. Dej() el ejército en 1866. El mismo 
año fué elejido miembro del Senado del Estado do 
Maine. En 1867 fué nombrado ayudante jeneral del 
mismo Estado, encargado de la milicia, puesto que 
desempeñó hasta 1869, año en que fué nombrado 
cónsul de los Estados Unidos en Valparaiso. Des- 
empeñó un notable papel en las campañas políticas 
de 1868 i 1872, usando de su elocuente palabra en 
los mectings populares de varios Estados. En 1873 
fué nombrado ministro de los Estados Unidos en 
la república del Uruguai. 

GALHOÜN (Juan Caldwell), vice-presidente de 
los Estados Unidos de Norte-América, nacido en 
la Carolina del Sur, en 1782. Ejerció primeramente 
la profesión de abogado i comenzó su carrera po- " 
lítica siendo miembro de la Icjislatura de su Es- 
tado en 1808. Tres años después fué enviado al 
Congreso i estuvo allí hasta 1817 en que aceptó el 
puesto de ministro de la Guerra que le fué ofreci- 
do por el presidente Monroe, i en 1825 fué elejido 
vice-presidente de la Confederación. Terminado 
su perodo, ocupó un asiento en el Senado desde 
1831 hasta 18'i3, año en que fué nombrado secre- 
tario de Estado. En 1845 volvió a ocupar su 
asiento en el Senado i ya no abandonó ese cuerpo 
hasta su muerte, acaecida en 1850. Ocupaba uno 
de los más altos lugares como orador, no solo en- 
tre los de su país, sino entre los de todo el mun- 
do civilizado. 

CALICÜCHIMA, jeneral quiteño que se distin- 
guió en las guerras de Atahualpa contra Huáscar. 
Permaneció fiel a su soberano e hizo algún tiempo 
resistencia a los españoles, quienes lo tomaron al 
fin, i le quemaron vivo en los mismos dias en que 
mataron a Atahualpa (1553). 

CALLADO, poeta mejicano, autor de algunas le- 
yendas de alto mérito. 

CALLADO (Eduardo) , diplomático brasileño. 



Nació en Rio de Janeiro en 1836. Ha desempeñado 
últimamente las legaciones de Bolivia i el Ecua- 
dor. Callado ha dejado mui buenos recuerdos en 
Bolivia, donde ha prestado importantes servicios 
a los bien entendidos intereses de su jjaís, en sus 
relaciones con los demás paises de América, ha- 
ciendo diplomacia de honradez, de lealtad i de 
franqueza. 

CALLADO (Juan Crisóstomo), teniente jeneral 
del ejército brasileño. Prestó importantes servicios 
durante la rejencia en* la sofocación de los movi- 
mientos revolucionarios de algunas provincias, i 
desempeñó diversas comisiones que le merecieron 
honores i condecoraciones. Nació en 1780 i dejó de 
existir en 1857. 

CALLE (José Manuel), teniente coronel de Co- 
lombia. Se incorporó en el ejército en 1820. Hizo 
las campañas de í*asto hasta 1821 i la de Quild en 
1822. Concluida la guerra de independencia, estu- 
vo mucho tiempo sejiarado del servicio. En 1833 
fué nuevamente llamado a él. Figuró en las lu- 
chas intestinas de su patria, desde aquella época 
hasta su muerte, ocurrida en 1869. 

CALLENDAR (Santiago Thompson), escritor po- 
lítico de los Estados Unidos de Norte-América, 
sostenedor de los intereses de Jefferson. Fué edi- 
tor del Recorder and l'olitical Register i dt? unos 
Ensayos sobre la historia de América. Se hizo no- 
tar por sus violentos ataques a la administración 
de Washington. Murió ahogndo en 1803, miéntnts 
lomaba un baño en Richmond. 

CALMON DU PIN I ALMEYDA (Miguel), mar- 
ques de Ábranles, diplomático i hombre de Estadf) 
brasileño, nació en Bahía en 1796. Recibió el gra- 
do de doctor en leyes en la Universidad de Coimbra 
el año de 1821 i regresó en seguida a su país a pesar 
de haberle ofrecido el gobierno poi'lugues un puesto 
en la majistratura. Era entonces la éi)Oca en que 
el Brasil se ajilaba para obtener su independencia. 
Al llegar a su provincia natal, (Jalmon fué nom- 
brado miembro del Consejo interino de Gobierno. 
En 1824 se trasladó a Europa, i en 1-825, ausente de 
su país como estaba, le cupo la honra de ser ele- 
jido i'epresentante, tomando asiento en la Cámara 
de diputados el año de 1827. En el mismo año fué 
llamado por el emperador a desempeñar el minis- 
terio de Hacienda, i fué entonces cuando se dictó la 
lei que fundaba la deuda fiotante i organizaba la 
Caja de Amortización de la Deuda ]»úlilica. Dio su 
dimisión en 1828; pero en el mismo año volvió a 
ser llamado al mismo puesto i esta vez lo cousítvó 
hasta 1829, año en que pasó a desempeñar el mi- 
nisterio de Negocios extranjeros, i a su salida en 
1830, el emperador lo condecoró por sus servicios 
con la orden del Cruzeiro i la de la Rosa. En 1831 
fué reelejido para la Asamblea lejislativa, cuyo 
mandato terminó en 1834. Retirado de la política 
en los tres años siguientes, se dedicó en Bahía a 
todos aquellos trabajos que pudieran ser ú liles a 
su país i aconsejó la creación de sociedades de 
agricultura i de colonización, que en efecto fueron 
fundadas, i que lo elijieron su yiresidente. En 1835 
fué nominado presidente de Bahía i en 1836 mi- 
nistro plenipotenciario cerca de la corte de Viena; 
pero C'ilmon no quiso aceptnr ninguno de esos al- 
tos puestos. Ocupó nuevamente el ministerio de 
Hacienda en 1837 cuando el rejente Feijó entregó 
el mando a Araujo Lima, ministro del Imperio, i 
a pesar de los embarazos de una situación revolu- 
cionaria, se mantuvo en él hasta 1839, haciendo 



CALVO _ 101 — 

cuanto podia hacerse para la buena administración 
de la hacienda pública. En 18^0 entró al Senado, 
i en ese año, como más tarde en 1843, le cupo el 
honor de formar un ministerio, en el cual desem- 
peñó otra vez más la cartera de Hacienda. En 1844 
fué encargado de una misión especial en Berlin, cuyo 
objeto era negociar un tratado de comercio con el 
Zolhverein, i aunque esa misión no tuvo efecto, 
Calmon no perdió su tiempo en Europa, consiguien- 
do por medios indirectos que el Parlamento inglés 
revocase la disposición que prohibia el consumo 
de azúcar producida por el trabajo esclavo, dispo- 
sición que perjudicaba mucho a ese importante 
ramo del comercio brasileño. Vuelto al Brasil en 
1847, continuó sirviendo al país como miembro del 
Senado i como consejero de Estado, como presi- 
dente de la Sociedad auxiliadora de la industria 
nacional, de la Academia de música, del Hospicio 
de ciegos, del Instituto de sordo-mudos i de otras 
corporaciones patrióticas i de beneficencia. En 
1849 fué creado vizconde de Ábranles, i en 1854 
marques del mismo nombre. Murió en 1865. 

CALVIMONTES f.IosÉ María). Nació en la Paz 
(Bolivia) a fines del siglo pasado. Desempeñó algu- 
nos puestos públicos importantes, después de ha- 
ber ensayado su juventud en las luchas de la inde- 
pendencia. Hombre probo, contraído a sus deberes, 
eminentemente patriota, consagró toda su vida al 
servicio de su país. Cuando todavía tenia mucho 
porvenir delante de sí, murió en el Perú, en los 
momentos en que Santa Cruz iniciaba sus campa- 
ñas sobre esta República con éxito favorable i li- 
sonjero a las ambiciones de Bolivia. Desempeñab:i 
a su muerte el destino de auditor de Guerra en el 
ejército. 

CALVIMONTES DE AGRELO (Isabel), matrona 
do la independencia arjentina. Contribuyó con un 
buen continjente de dinero en 1812 para la com- 
pra de armas con que debia sostenerse la libertad 
de su patria. 

CALVO (Bartolomé), poeta colombiano, natu- 
ral de Cartajena. El doctor Calvo desempeñaba en 
1860 la Procuraduría de la nación; i por efecto de 
su cargo fué presidente de la Confederación gra- 
nadina en 1861. Cayó con la revolución de dicho 
año. 

CALVO (Carlos), publicista arjentino. Desde 
hace largos años reside en Paris consagrado al es- 
tudio. Ha dado a luz numerosas obras de deri^cho 
internacional i jurisprudencia, entre ellas un Tra- 
tado sobre derecho de jentes, publicado en francos 
i español, obra que ha merecido los mayores elo- 
jios tanto en Europa como en América; una Colec- 
ción de tratados ele la América latina i una obra 
titulada : Anales históricos de la revolución en la 
América latina. Calvo es un publicista que honra 
a la America española, tanto por la variedad i ex- 
tensión de su talento, cuanto por la importancia 
de las obras do que es autor i por las distinciones 
que ha merecido de las sociedades literarias do 
ambos mundos. Es miembro corresponsal de la 
Academia de ciencias morales i políticas del Insti- 
tuto de Francia, de la Academia do la historia do 
^ladrid i de otras sociedades científicas i literarias. 
Ha desempeñado en Francia una importante mi- 
sión difilomática por encargo del gobierno -del Pa- 
raguai. Calvo nació en 1824. Es oficial de la or- 
den de la Lejion de honor. 

CALVO (Daniel), poeta boliviano. Nació en Su- 



CALVO 



ere en 1832. Hizo sus estudios en la iJñiVef'sí'dkd 
de la misma ciudad i se recibió de abogado en 
18.56. Durante el gobierno del jeneral Belzu, ha- 
biendo tomado parte en la desgraciada revolución 
encabezada por al jeneral Achá contra dicha admi- 
nistración, fué tenazmente perseguido ; pero vuelto 
poco después a su patria volvió a la vida ajilada de 
la política i redactó los periódicos titulados El 
Porvenir, El siglo, La causa de setiembre i varios 
otros. En 1851 dio a luz sus primeros ensayos 
poéticos con el título de Melancolías. En 1859 pu- 
blicó en Sucre una leyenda titulada Ana Dorset, i 
en 1871 dio a la prensa en Santiago un tomo de 
sus poesías con el nombre de Rimas. Este poeta 
goza de una merecida reputación en Bolivia. Sus 
versos son fáciles, sus imájenes brillantes, su ins- 
piración robusta i sonora, i merece un puesto dis- 
tinguido entre los poetas de Bolivia. En la admi- 
nistración deBallivian en 1873 ha sido ministro de 
Instrucción pública. 

CALVO (Mariano Enrique). Nació en Sucre a 
fines del siglo pasado. Jurisconsulto i sobresaliente 
en las intrigas, que se creen necesarias para un 
hombre de Estado, uniendo a sus buenas cualida- 
des cierta flexibilidad de carácter que alejaba las 
desconfianzas, supo ganar la confianza del jeneral 
Santa Cruz, quien lo hizo vice-presidente de Bo- 
livia, mientras ejerció el protectorado de la con- 
federación. Calvo, sin dejar de servir al protector, 
fué uno i quizas el primero de sus prosélitos que, 
creyéndose llamado a reemplazarle, preparó su 
desprestijio i su caida, viéndose envuelto en ella, 
como acontece a menudo a los intrigantes. En 
1840 el partido reaccionado contra el gobierno de 
Velasco llamó a Calvo nuevamente al poder, mien- 
tras se esperaba a Santa Cruz que se hallaba en 
Quito; pero la revolución de Ballivian frustró la 
llamada rejeneracion. Tres años después, i habiendo 
soportado serias persecuciones. Calvo murió en 
Cochabamba. Aparte de varias piezas oficiales de 
algún mérito literario, el escrito más notable que 
se le conoce es el que publicó en 1840 con el tí- 
tulo de Mi proscripción i mi defensa. En la época 
de Santa Cruz fué colmado de toda clase de ho- 
nores hasta llegar a hacérsele jeneral de división, 
a pesar de que nunca siguió la carrera de las ar- 
mas. Murió en 1842. 

CALVO (Nicolás), escritor i financista arjentino. 
Nació en Buenos Aires, donde se ha hecho notable 
por sus escritos en La Reforma pacífica, redac- 
tada con valor i talento. Calvo permanece en Eu- 
ropa, alejado de su país por pequeñas cuestiones 
políticas que no valen la pena de privar a este d« 
sus luces i reconocida competencia, mui especial- 
mente en finanzas. 

CALVO (Pedro Andrés), sacerdote i maestro co- 
lombiano, natural de Bogotá. Escribió la vida de 
una relijiosa del monasterio de Santa Inés de la 
ciudad de Bogotá. 

CALVO ENCALADA (Manuel). Pertenece a la 
época de la colonia. Fué uno délos más distingui- 
dos chilenos de su tiempo, por su patriotismo, 
desinterés i nobles prendas personales i de fami- 
lia. Era santiaguino i tuvo la particularidad de 
que sus cuatro hijas se casaron con cuatro oidores, 
de modo que su casa era una verdadera real au- 
diencia. La mayor de aquellas, Mercedes, se casó 
con Lorenzo Blanco Cicerón, oidor de Charcas i 
Buenos Aires, donde nació su hijo el almirante 
chileno. Teresa se casó con el oidor de Lima José 



r^ 



— 102 — 



CAMPE 



fíorbea-, Josefa con Amljrosio Cordan, oidor de 
Guatemala, i Antonia con el célebre oidor de Quito 
i do Santiago Fernando Márquez de la Plata, 
miembro de la primera junta revolucionaria de 
Cbile en 1810. 

CALVO ENCALADA (Martin), procer de la in- 
dependencia de Cbile. Fué uno de los promotores 
más activos de la revolución de 1810, i gozó de 
una grande influencia por sus riquezas i su carác- 
ter dpminanto. Fué presidente del primer Congreso 
nacional. En 1814 iué desterrado a la isla de Juan 
Fernandez por sus ideas republicanas. Era tio ma- 
terno del ilustre almirante Blanco, i murió por el 
año de 1830. 

CAMACHO (Joaquín), jurisconsulto i escritor co- 
lombiano. Fué natural del Estado de Boyacá i se 
educó en el colejio del Rosario. Camacbo escribió 
una interesante Descripción de la provincia de 
Pamplona. El gobierno español le puso al frente 
de algunas gobernaciones o correjimientos. Cama- 
cbo era uno de los abogados más notables del foro 
de su patria en 1808, i uno de los colaboradores 
más ilustrados del Semanario. Estaba ciego i pa- 
ralitico el 31 de agosto de 1816, cuando fué llevado 
al suplicio, a causa de sus ideas independientes, en 
brazos porque no podia caminar, i pasado por las 
armas por la espalda en la plazuela de San Fran- 
cisco. Cumplía entonces cincuenta años. 

CAMACHO (JiAN VicENTK). Es uno de los litera- 
tos más distinguidos de Venezuela. Nació en Ca- 
racas en 1829. Recibió su educación en el colejio 
de la Independencia i más tarde en la Universidad 
central de Caracas. La guerra civil que estalló en 
1848' no permitió a ('amacbo continuar sus estu- 
dios científicos, i se dedicó entonces al comercio 
como dependiente en la Guaira i en la costa de 
Choroni. El literato en ciernes no iba a ser feliz en 
su nueva carrera, porque rara vez se alian las le- 
tras bumanas con las letras de cambio, así fué que 
abandonó aquella profesión. En 1853 fué nombra- 
do secretario de la Legación de Venezuela en el 
Perú. A los seis meses de residencia en Lima re- 
nunció'la secretaría i fundó un diario. El Heraldo 
de Lima. En 1857 fué nombrado cónsul de Vene- 
zuela en Lima. En 1860 entró, ('amacho al servicio 
oficial del gobierno del Perú, como intérprete en 
el ministerio de Relaciones exteriores. Poseía 
con perfección cuadro idiomas. En 1863 fué nom- 
brado secretario de las conferencias que debían 
celebrarse con el enviado extraordinario i minis- 
tro plenipotenciario de los Estados Unidos para 
reanudar las relaciones entre ambos países. En 
1866 fué nombrado ájente confidencial cerca del 
gobierno de Venezuela para asuntos de guerra 
contra España. Volvió al Perú por la via de Esta- 
dos Unidos, donde debia desempeñar una comi- 
sión importante. En 1871 fué nombrado miem- 
bro correspondiente extranjero de la Academia 
española. Su enfermedad de tisis se habia agra- 
vado de tal modo, que los médicos le aconsejaron 
su traslación a Europa. Murió en Paris el 4 de 
agosto de 1872. Su berinano Simón ha publicado 
en París el Primer libro de las poesías de Juan 
Vicente Caniacho, 1872. 

CAMACHO ROLDAN (Salvador). Es uno de los 
estadistas más notables de Colombia. En 1873 ha 
desempeñado el ministerio de Hacienda en la ad- 
ministración de Murillo. Ha publicado algunos in- 
teresantes estudios económicos, estadísticos i de 
fomeaito. 



CAMARÁO (Antonio Felipe), brasileño, nacido 
en 1598. Prestó muchos servicios a los portugue- 
ses en las guerras que sostuvieron en el Brasil 
contra los holandeses. Murió en 1648. 

CAMARÁO (Clara), heroína brasileña, de orijon 
indiano, que, a la cabeza de un batallón de muje- 
res de í'orto Calvo, tlefendió su país contra los 
ejércitos holandeses en la primera mitad del si- 
glo XVII. 

CAMBRÓN (Simón), estadista americano. Nació 
en Pensilvanía en 1792. Desde sus primeros años 
se vio forzado por la pérdida de su paflre a ganar 
la vida como tipógrafo. En 1832 fué inspector en 
West Point. En 1845 representó el Estado de Pen- 
silvanía en el Senado de la Union. En 1861 fué 
nombrado por el presidente Lincoln ministro de la 
Guerra. Un año después fué acreditado ministro 
plenipotenciario en Rusia. 

CAMPBELL (Samuel), coronel del ejército de los 
Estados Unidos que sirvió en la guerra de inde- 
pendencia, nacido en NeAV-lIampsbire en 1738. 
Sirvió en las guerras francesas, i estuvo en la ba- 
talla de Oriskany. Residía en Chérry Valley en la 
época de la matanza bajo Bulter i Brant, i al 
mismo tiempo que fué tomado prisionero con su 
familia eran destruidas todas sus propiedades. 
Murió en 1814 a la edad de ochenta i seis años. 

CAMPECHE (José), pintor de Puerto Rico. Na- 
ció el 6 (h; enero de 1752. Corría la infancia de 
Campeche, i en sus pasatiempos i ocios se consa- 
gral)a a hacer figuras de barro que merecían la 
aprobación de sus conocidos, quienes solían com- 
prárselas, destinando él por su parte aquellos re- 
ducidos productos a la adquisición de materiales 
con que poder continuar en su oficio. Cuéntase 
que era tal su habilidad instintiva en el diseño, 
que tenia por costumbre dibujar con carbones (» 
■con yeso, en las aceras de su calle, figuras de san- 
tos i retratos de personas muí conocidas en la ciu- 
dad, siendo tal la semejanza i la animación de sus 
contornos, que los que pasaban no podian menos 
de admirarse, desviándose algunos instiiUivainente 
para no profanar con su huella, como decían, las 
ímájenes de' aquellos santos que parecían inspirar 
cierto respeto i veneración... 1 1 el dibujante, autor 
de tales prodijios, era tan solo adolescente! Solía 
pintar (Campeche en maderas del país o en plan- 
chas de cobre con preferencia al lienzo. Preparaba 
'de tal modo sus colores, i usaba sin duda de tan 
buenos ingredientes para barnizar sus cuadros, que 
algunos han creído con sobrada lijereza, que po- 
seía algún procedimiento especial para la confec- 
ción de los colores. Su firme i valiente colorido 
parece destinado a sobrevivir al tiempo, pues aun- 
que solo cuentan de vida las tales obras una cen- 
turia escasa, la mayor parte de aquellas permane- 
cen hoi como acabadas de pintar. Las numerosas 
obras que legaron sus pinceles en su mayor parte 
residen con gran estimación en las Antillas, Vene- 
zuela, España i otros muchos puntos del extran- 
jero. José Campeche vivió, pues, para ejempjo de 
la virtud, para encanto de su patria i para imi- 
tación de la posteridad. Su nombre representa ta- 
lento i virtud, verdaderas palmas de la gloria, i 
su existencia como artista, es en Puerto Rico lo 
que el fecundo oasis en mitad de los desiertos. 
Murió el 7 de noviembre de 1809. Campeche fué 
también un músico notable. Distinguióse este 
artista por un patriotismo exajerado. En cierta 
ocacion se le ofrecieron 1,000 guineas para que 



ÜAMPI 



— lOJ — 



HAMiM) 



pasase a Londres a perfeccionar sus conocinñentos 
i las rehusó. Poco después el rei de España le 
ofreció hacerlo pintor de su real cámara si se tras- 
ladaba a Madrid, i tampoco aceptó esa oferta. 

CAMPERO (Narciso), es uno de los jefes milita- 
res de más crédito en Bolivia. Nació en 1815 en 
Tojo (República arjentina). En 1872 fué ministro 
de Estado en el departamento de Guerra del jene- 
ral Morales, puesto que desempeñó poco tiempo. 
Fué nombrado en seguida ministrf) |)lenipotencia- 
rio de Bolivia en Inglaterra. Envuelto en las lu- 
chas políticas de aquel país, casi todas las acciones 
de guerra que en él han tenido lugar, de treinta 
años atrás, han contado a Campero en las filas de 
los combatientes; siempre ha dado en ellas prue- 
bas de valor i de pericia militar. 

CAMPILLO (Cosme), notable jurisconsulto chi- 
leno. Na(:i() en Santiago en 1826. Antes de reci- 
bir su titulo de abogado, fué por algún tiempo 
profesor de humanidades en el Liceo de Talca ; 
desempeñó también la secretaria de la intendencia 
de esa provincia i el empleo de ájente fiscal. Ha- 
l)iéndose trasladado después a Santiago para ter- 
minar su carrera, se le encomendó la cátedra de 
derecho romano en la Universidad. Campillo no 
ha figurado hasta hoi en los encumbrados puestos 
de la majistratura : es simplemente uno de los 
miembros más hábiles i distinguidos del foro chi- 
leno. Miembro de la comisión revisora del pro- 
yecto de Código de comercio i después de la del 
('ódigo de enjuiciamiento, que está por termi- 
narse , no ha desempeñado otro cargo, después de 
estos, que el de asesor del gobierno en el fallo de 
una cuestión que, como a arbitro, le sometieron 
la Inglaterra i la República arjentina. 

CAMPING (Enrique), jeneral chileno. Nació en 
la Serena en el año de 179^1. En 1810 fué incorpo- 
rado en clase de teniente al rejimiento de Grana- 
deros de infantería, i con este grado i en aquel 
Tejimiento concurrió a sofocar el motin acaudilla- 
do por el realista Tomas Figueroa, comandante 
del batallón de Concepción, hecho de armas por el 
cual obtuvo un escudo de honor con este lema: 
« Yo salvé a la Patria el 1" de abril de 1811. » 

Hizo en seguida la primera campaña de la 
guerra de independencia , i se encontró en las 
funciones siguientes: San Carlos, sitio de Chillan, 
el Quilo, Tres-Montes i Quechereguas, en todas 
las cuales se distinguió por su denuedo i arrojo. 
Pero el hecho de armas que en esta campaña ele- ■ 
vó a un grado mui alto la reputación de Campino, 
fué el paso del Maule. Habiendo opinado una junta 
de guerra que celebró el jeneral en jefe, que era 
preciso abandonar el país al enemigo i pasar los 
.\nde3 con el objeto de organizar en Mendoza un 
ejército, por la imposibilidad de vencer el paso del 
rio. que se hallaba defendido por el ejército espa- 
ñol, el sárjenlo mayor Campino, a media noche, 
lo pasó a nado, bajo un vivo fuego de metralla i 
fusilería, i salvó al ejército con su arrojo. Hizo 
también la segunda campaña de la restauración de 
Chile, desde que se movió de Mendoza el ejército 
a las órdenes del jeneral San Martin, hasta la ba- 
talla de Chacabuco, por la cual le fué concedida 
la medalla de oro con que el gobierno de Chile 
premió a los jefes de dicho ejército. En 1820 mar- 
chó al Perú en el ejército libertador, con la efec- 
tividad de coronel, i destinado con una división de 
que su cucrjio hacia parte, a la pacificación de las 
provincias de Huailas i Conchucos, se puso en 
marcha del cuartel jeneral, situado en Huacho, el 



23 ce noviembre del año citado. El 29 del mismo 
mes. a la madrugada, el coronel Campino, con 50 
granaderos de su batallón, se dirijió sobre Huaraz, 
donde sabia que se hallaba el enemigo con triples 
fuerzas délas suyas; i mediante una sorpresa, ata- 
cando a la bayoneta a los realistas sobre sus pro- 
pios cuarteles', rompió i puso en precipitada fuga 
aquellas fuerzas, tomando prisionero al jefe de 
ellas, Lantaño, i algunos oficiales e individuos de 
tropa. Por este hecho de armas el gobierno de 
Chile le condecoró con la medalla de la Lejion de 
Mérito, que le remitió al Perú. Desde 1825 hasta 
1826 hizo la campaña de Chiloé, a las órdenes del 
jeneral Freiré, en clase de primer ayudante de 
campo. En esta campaña se halló en la batalla de 
los Altos de Pudeto i Bellavista, con la cual quedó 
terminada la guerra de independencia. En 1832 
fué ascendido a jeneral de brigada. Campino ha 
side electo miembro del Congreso en varias lejis- 
laturas, i como tal firmó la constitución de 1828. 
Ha sido igualmente intendente de la provincia de 
Santiago i miembro de la Cámara de senado- 
res. 

CAMPINO (Jo.\quin), político chileno. Siendo 
miembro del Congreso nacional, se distinguió en 
la Cámara de diputados como orador. De carácter 
impetuoso i franco, Campino se hizo temer de sus 
enemigos. Permaneció largos años en el extran- 
jero -, profundamente ilustrado, tenia gran conoci- 
miento de los negocios públicos : Como escritor 
dio a la prensa notables artículos políticos, sin 
que llevaran jamas el nombre de su ilustrado 
autor. La vida pública de Campino no se redujo 
solo a sus funciones de diputado ; diversos fueron 
los cargos públicos que se le confiaron, i entre 
estos figura el de ministro diplomático de Chile en 
los Estados Unidos de Norte-América en 1826. 

CAMPO (Estanislao del), poeta arjentino. Hijo 
del coronel de la independencia, Estanislao del 
Campo, nació en Buenos Aires en 1835. Sus escri- 
tos han aparecido en los diarios Debates i -Yíícío- 
nal i en algunos periódicos literarios. Ha desem- 
peñado varios puestos públicos : diputado al 
Congreso, secretario del mismo, elector de presi- 
dente i últimamente secretario del gobernador de 
Buenos Aires. En 1870 se publicó un volumen de 
sus poesías, entre las que figura la célebre des- 
cripción del Fausto, hecha por un gaucho, que 
fué extraordinariamente aplaudida i aun estudiada 
por literatos distinguidos. La prensa americana 
se ha apresurado siempre a reproducir sus compo- 
siciones. Los Trozos selectos de Literatura colec- 
cionados por Alfredo Cossoii i varios otros libros 
contienen poesías de Estanislao del Campo. 

CAMPO (Evaristo del), abogado chileno. Nació 
en Santiago en 182^1 ; fué educado en el Instituto 
nacional i obtuvo su titulo de abogado en 18^8. 
Rejentó varias cátedras de humanidades en el 
mismo establecimiento de educación; fué secreta- 
rio de la intendencia de Santiago i en seguida pasó 
a ejercer por largo tiempo el cargo de procurador 
del Municipio de la misma ciudad. Ha sido diputado 
al Congreso nacional en varias lejislaturas. Es 
miembro de la Universidad de Chile en la facultad 
de leyes i ciencias políticas. 

CAMPO (ToRiBio del), músico notable del Perú, 
compositor i hábil constructor de órganos. 

CAMPOS (Antonio Cayetano de), médico brasile- 
ño contemporáneo. Nació en Rio de Janeiro en 18^12. 
Hizo la campaña del Paraguai como primer ciru- 



CANTI 



— 104 — 



GAXIZ 



jano del ejército brasileño. Ha dado á la prensa algu- 
nos trabajos literarios de mérito en prosa i verso. 

CAMPOS (Miguel), pintor chileno. Comenzó sus 
esludios en la Academia de pintura de Santiago 
en 1858. Pintó algunos cuadros orijinalcs de cos- 
tumbres, i en 1868 fué enviado a Europa a espen- 
sas del gobierno de su país. Estudió en Francia e 
Italia bajo la dirección de hábiles maestros, i en 
la segunda de estas naciones, en un concurso en 
que tomó parte, obtuvo la honrosa distinción de 
un primer premio. En 1873 volvió a su país, donde 
comienza a gozar de una merecida reputación. La 
Poesía i la Pintura, La Libertad profejiendo a la 
República, Los Pescadores i el Juego de la Morra 
son los títulos de algunos de los no pocos cuadros 
que ya lleva pintados. 

CAMPOS (Rafael), presidente de la República 
de Honduras en 1856. 

CANAL (Leonardo), político y soldado colom- 
biano. 

CANALES (Aniceto), coronel de los ejércitos 
colombianos. Nació en Guayana, República de Ve- 
nezuela, en 1800. Desde 18Í6 figuró en la guerra 
de independencia en las campañas de Colombia i 
Venezuela. Asistió a lajaatallade Carabobo. Murió 
en Bogotá en 1865. 

CANANCIA, poeta mejicano antiguo. Publicó, en 
1759, un libro con el lítalo de Tristes aycs del 
águila de Méjico. 

CANCINO (José María), coronel colombiano. 
Nació en Bogotá. Formó en las filas del primer 
ejército que en 1810 combatió por la independen- 
cia de la Nueva Granada. Desde esa época hasta 
1821, figuró constantemente en todas las campa- 
ñas que se libraron por aquella noble idea. Se 
distinguió especialmente por sus servicios en el 
territorio de su patria, e hizo ademas la campaña 
de la costa del Pacífico al mando de Bolívar i San 
Martin. Terminada la guerra de independencia, 
desempeñó muchos destinos importantes en las 
provincias de Panamá, Bayacá i Neiva hasta 1843 
en que murió. 

CANISARO (Manuela), matrona ecuatoriana. 
Figuró durante la emancipación política de su país. 
La casa de esta respetable matrona fué el lugar do 
reunión de los patricios que conspiraban contra 
España, o más bien dicho contra su despótico do- 
minio en aquella sección del continente americano. 

CANSANSÁO DE JINIMBU (Juan Luis Vieira), 
hombre público del Brasil; nació en 1810 en la 
provincia de Alagoas. Ha ejercido los más impor- 
tantes destinos de su país: juez de derecho en 
1845, presidente de Rio Grande del Sur en 1852, 
jífe de policía de la capital en 1855, presidente de 
Bahía en 1856, ministro de Negocios extranjeros 
en 1859 y miembro de un Tribunal superior en 
1856. Fué elejido diputado repelidas veces hasta 
1859, año en que fué nombrado senador del im- 
perio. 

CANTILO (José MarLv)_, poeta arjenlino. Nació 
en Buenos Aires en 1816 i murió en 1872. La tira- 
nía de Rosas lo lanzó a las playas del destierro. 
Niño, habia estudiado la farmacia, de modo que, 
obligado a trabajar para subsistir, durante el sitio 
de Montevideo, abrió una botica, encontrando en 
ella un modo digno i honesto de ganar el pan de 



cada dia. Sin embargo, aquella no era su vocación, 
las letras i la poesía eran alimentos predilectos 
para su espíritu. Rindiendo culto a su inclinación, 
se entregó al estudio, no tardando en dar a la 
prensa conqoosiciones poéticas i artículos litera- 
rios i políticos. En aquella época era todo: botica- 
rio, poeta, escritor i soldado. Fué redactor del 
Comercio del Plata. Fundó varios periódicos, 
siendo los más importantes el S^lo, el Correo del 
Domingo i la Verdad. Pai-a dirijir un diario, or- 
ganizarlo, escojer sus materiales, darle novedad i 
hacerlo interesante, Canillo tenia pocos rivales. 
Fué diputado provincial, senador, diputado al 
Congreso i miembro de distintas asociaciones 
útiles. 

CAÑAS (Blas), presbítero chileno. Nació en San- 
liagu en 1827. Elevado al sacerdocio siendo aún 
mui joven, se ha distinguido en los últimos años 
por las importantes fundaciones que ha hecho en 
beneficio de los huérfanos desvalidos. En 1856 
fundó la Casa de María, para asilo de niñas, i en 
1872 la Casa del Patrocinio de San José para asilo 
de niños, donde, a más de la instrucción necesa- 
ria, se les enseña un oficio para que ganen después 
honradamente su vida. Estos dos importantísimos 
establecimientos, hijos de la caridad cristiana, 
honrarán siempre a su digno fundador i a la ciu- 
dad de Santiago en cuyo recinto se han establecido. 

CAÑAS (Francisco), injeniero militar peruano. 
Nac¡() en Lima en 1776. Abrazó la carrera militar 
en 1793, i más tarde se incorporó en el cuerpo de 
injenieros, en donde alcanzó hasta el grado de te- 
niente coronel. P'ué director de muchas obras de 
defensa, i bajo sus planos se construyeron muclios 
edificios públicos de la capital del Perú i del puerto 
del Callao. Desempeñó los empleos de comandante 
jeneral de injenieros, presidente del tribunal de la 
Acordada, vocal de tribunales militares i conjuez 
militar de la excelentísima Corte suprema, coman- 
dante jeneral de artillería i sub-inspector d(; la 
guardia nacional, en todos los cuales dio pru(!bas 
de mucha competencia i de una honradez acriso- 
lada. Después de haber servido largos años a su 
patria, murió agobiado por la miseria i colmado 
de virtudes en 1845. 

CAÑAS (José Do.mingo). Nació en Santiago de 
Chile en 1835. Es una existencia modesta i poco 
ruidosa, pero digna i respetable. Casi toda ella ha 
estado destinada al servicio de la Casa de talleres 
de San Vicente do I^aul, en donde se asilan nu- 
merosos huérfanos que reciben una educación cris- 
tiana i aprenden algún oficio o arte. Ha viajado 
por Europa con el objeto de mejorar el servicio 
de los pobres encomendados a su cuidado i ca- 
ridad. 

CAÑAS (José María), jeneral de Costa Rica i uno 
de los jefes más queridos del ejército por la sua- 
vidad de su carácter i sus miramientos con el sol- 
dado. Antiguo militar que, por hálülo o por 
carácter, compartía los peligros i penas con sus 
subordinados. 

CAÑAS (Juan José). Es uno de los poetas más 
distinguidos de la República de San Salvador. Ha 
contribuido mui eficazmente a ilustrar con sus tra- 
bajos la literatura de su país. 

CAÑIZARES (Manuela), quiteña; se hizo célebre 
por su entusiasta participación en la revolución 
de 1810. 



GARAV 



105 



GARBO 



CAPILLANA, princesa del Perú que vivia en 
tiempo de la conquista. Cuando Pizarro arribó en 
1531 a la costa de Puno, no quiso verificar su 
desembarco sin que algunos de los suyos recono- 
ciesen antes el país. En efecto, los exploradores 
penetraron por aquel lado hasta las suntuosas po- 
sesiones i el palacio donde se habia retirado Ca- 
pillana a la muerte de su esposo. Informada esta 
princesa por los europeos, del jenio i audacia del 
célebre guerrero, admiró su carácter i manifestó 
vivos deseos de conocerle. No tardó Pizarro en 
presentarse a la princesa, que le acojió con mues- 
tras de la más alta estimación, i al poco tiempo 
aquel afecto se cambió en intimidad i después en 
un amor apasionado. Mui útil fué al conquistador 
la ternura de la princesa, pues las revelaciones 
que le hizo acerca de la población del país, las 
costumbres i el carácter de sus habitantes, le ani- 
maron a emprender nuevos descubrimientos i ase- 
guraron el buen éxito de sus expediciones. Cuando 
éstas le obligaron a separarse de Capillana, Pi- 
zarro sostenia correspondencia epistolar con la 
princesa, i casi siempre arreglaba su conducta por 
los consejos que ella le daba. Pretendió conver- 
tirla al cristianismo, pero el celo piadoso del con- 
quistador i sus cariñosas persuasiones fueron 
insuficientes por entonces, para que Capillana ab- 
jurase la relijion de sus padres. Esto sin embargo, 
la princesa continuó siéndole fiel i tomando parte 
en todos los disgustos que le suscitaron sus ri- 
vales. En 1541, (Japillana abrazó al fin la relijion 
católica i ya se preparaba a unirse en matrimonio 
con su amante, cuando éste fué asesinado en su 
propio palacio. Desesperada por tan sensible pér- 
dida, abandonó aquel territorio, i buscó en un so- 
litario retiro i en el estudio, lenitivos para su do- 
lor •■, pero no tardó mucho en fallecer, pues algunos 
escritores dicen que debió acaecer su muerte por 
los años de 1549. Tampoco faltan autores que ase- 
guren que el guerrero de quien estuvo enamorada i 
a quien auxilió tan poderosamente este vastago de 
los Incas, fué Gonzalo Pizarro, hermano del con- 
quistador. « En la biblioteca de los dominicos de 
Puno (dice un biógrafo moderno), se halla un ma- 
nuscrito en lengua castellana de que fué autora 
aquella princesa. Se encuentran en él dibujados i 
pintados por su mano, varios monumentos anti- 
guos i un considerable número de plantas del 
Perú-, el texto es una explicación histórica de cada 
monumento, i algunas disertaciones curiosísi- 
mas sobre las propiedades i el mérito de las 
plantas. « 

CARAVEDO (Baltasar), jeneral peruano. Nació 
en 1804. El 1» de octubre de 1820 se alistó Cara- 
vedo como cadete en el escuadrón Granaderos de a 
caballo, primer cuerpo de caballería del Perú; fué 
porta-estandarte de ese cuerpo en 1821 ; ascendió 
a teniente en 1823; a capitán eu 1827; a sarjento 
mayor en 1829; a teniente coronel en 1834; a co- 
ronel en 1835, i a jeneral de brigada en 1854. En 
esas diversas graduaciones ha hecho todas las 
campañas de la independencia i concurrido a las 
acciones, batallas i encuentros, de Guayucache, 
Iscuchaca, El Quispe, Iluamani, Macacona, Pa- 
chía, Torata, Moquegua, Junin, Matará. Ayacucho 
i segundo sitio del Callao. Caravedo ha prestado 
ademas de sus servicios militares, los de adminis- 
trador de la aduana de Pisco ; de sub-prefí^cto de 
la provincia de Piura; de prefecto i comandante 
militar de esa misma provincia, dos veces; de pre- 
fecto de los departamentos de la Libertad i de Lima, 
dos veces; de Junin, dos veces, i de Tacna; ha 
sido jefe superior del Callao, miembro de la junta 



de ordenanzas i diputado a la Convención nacional 
de 1855. Caravedo fué el único que no solo no firmó 
la sentencia de muerte, cruelmente pronunciada 
contra Salaverri por los demás vocales que com- 
ponían el Consejo de guerra nombrado por el je- 
neral Santa Cruz paca sacrificar una noble víctima 
en holocausto al vencedor, sino que protestó, en 
nombre de la lei, de la justicia i del honor militar 
contra la decisión del Consejo. Salaverri quiso 
llevar al cadalso una prenda del único de sus jue- 
ces no ofuscado por el brillo de la victoria, e hizo 
pedir a Caravedo la camisa con que se cubrió para 
salir al patíbulo. Nombrado diputado a la Conven- 
ción nacional, su primer acto fué presentar un 
proyecto de lei de amnistía para todos los venci- 
dos. La revolución proclamada en Arequipa i que 
reconoció por caudillo al jeneral Vivanco, contó 
entre sus aliados al jeneral Caravedo, el que se 
hallaba unido al jeneral Vivanco por los vínculos 
de una antigua i cordial amistad. Caravedo mar- 
chó al Norte para prestar ayuda a la revolución. 
El 2 de mayo de 1866 Caravedo se hallaba enfermo 
en cama, i a la primera nueva de los preparativos 
para el glorioso combate, se levantó i marchó a pié 
hasta el puerto del Callao para tomar parte en esa 
lucha i recojer un laurel más i otra condecoración. 
En 1867 se le nombró comandante jeneral de las 
fuerzas que debían marchar a pacificar las provin- 
cias de Huancané i Azángnro, sublevadas por los 
indios. Concluida esta comisión, se resolvió a vol- 
ver para siempre a la vida privada, de la que solo 
seria capaz de sacarlo cualquier peligro de la pa- 
tria, mas no las fluctuaciones de la política mili- 
tante o de partido. 

CARAVIA (Antonio), escritor uruguayo. Nació 
en Montevideo en 1816. Es conocido en su país por 
las útiles publicaciones sobre agricultura que ha 
dado a la prensa en Montevideo, i que ha premiado 
el gobierno arjentino en la exposición de Córdoba 
de 1872. Murió en 1874. 

GARBA JAL (Pedro), estadista de la República 
de Nicaragua. En 1854 ha sido ministro jeneral del 
gobierno. 

GARBO (Manuel). Nació en la ciudad de Guaya- 
quil en 1812. En 1851 fué nombrado gobernador 
de la importante provincia de Guayaquil ; i aun- 
que por consecuencia de la revolución que derribó 
la Administración nacional, bajo cuyas órdenes 
servia él entonces, estuvo poco tiempo encargado 
de la gobernación, no por eso se han desconocido 
las sanas intenciones i el celo patriótico con que 
habia empezado a ocuparse del arreglo de los dis- 
tintos ramos de la administración provincial, i de 
promover el progreso de su país en cuanto le era 
posible. Fué también administrador de la aduana 
de Guayaquil, i desempeñó otros empleos 'públi- 
cos, siempre con celo i laboriosidad, i sobre todo 
con una probidad que nadie le ha negado, i que 
sus compatriotas reconocen i aprecian con justi- 
cia. 

GARBO (Pedro), hombre público del Ecuador. 
Forma en las filas del partido liberal : ha sido diplo- 
mático, diputado, senador, ministro de Estado, pre- 
sidente del Consejo municipal de Guayaquil i del 
Senado. En todas las situaciones en que se ha encon- 
trado desde 1839, en que comienza su carrera públi- 
ca, ha desplegado notables cualidades de estadista i 
de escritor, i sobre todo un espíritu eminentemente 
liberal i progresista. En 1865 mereció el elevado 
honor de ser designado como candidato a la presi- 



CLUiMü — 106 — 

(Jonchi de la República. Envuelto en 1851 en una de 
las muchas revoluciones que han ensangrentado el 
Ecuador, se vio obligado a emigrar •, recorrió en- 
tonces la Europa i los Estados Unidos i volvió en 
1861 a la patria, invadida entonces por el ejército 
peruano llamado en auxilio del jeneral Franco, cuyo 
gobierno era contestado por el provisorio que tenia 
asiento en Quito. Para hacer cesar ese estado 
anormal, el gobierno provisorio, apoyado ])or el 
cuerpo diplomático extranjero, propuso al de Gua- 
yaquil que se depositase la suma del [¡oder en ma- 
nos de Carbo-, jjrojtosicion que no fué aceptada 
por el jeneral Franco, a pesar de haber sido reci- 
bida con aplauso por el país entero. Como escritor, 
ha dado a luz algunos folletos político-relijiosos, i 
algunos trabajos biográficos de hombres notables 
de su país. Reside actualmente en Europa i es co- 
laborador asiduo de varios periódicos que se ocu- 
ltan de los intereses americanos. 

CÁRDENAS (Antonio), teniente coronel del 
ejército colombiano. Nació en Leiva, jirovincia de 
lunjaen 1797. Se dislingui(') en la guerra de in- 
dependencia. Murió en Bogotá en ISbk. 

CÁRDENAS (Pablo), abogado arjentino. Nació 
en Buenos Aires en 1834 i murió en 1869, después 
de haber desempeñado puestos importantes. Era 
reputado como un profundo jurisconsulto. 

CARDOZO (Joaquín), abogado mejicano. Inteli- 
.jencia notable, ha ocupado un puesto de ])rimera 
fila en el foro mejicano. Ha formado })arte del Con- 
greso jeneral de la fedtn-acion, i es actualmente 
miembro de la Corte suprema de Justicia. 

CAREY (Alick), escritora de los Estados Unidos 
de Norte-América, nacida en 1822 en Cincinati 
(Ohio). Comenzó por publicar, bajo el seudóninuj 
de Patti Lee, algunos bosquejos en un diario de 
Washington, Tlw Xational Era. En 1850 publicó, 
con su hermana Ph;cbé, un volumen de Poesías. 
En 1851 apareció una novela compuesta de escenas 
descriptivas destinadas a pintar los diversos inci- 
dentes de la vida en los Estados del Oeste, con el 
título de : Memorias de nuestro interior en el 
Oeste. El éxito brillante que obtuvo esta novela 
determinó ala autora a publicar una serie en 1853, 
bajo el nombre de Memorias de nuestra vecin- 
dad en el Oeste. Se citan también de Alice Carey : 
A (jar, historia de hoi dia, 1853;/.ú-a i otros poe- 
mas, 1852; colección de poesías; dos novelas : 
Casado, no unido, i Holhjwood, i un nuevo volu- 
men de versos, titulado Poemas, 1855. Ha com- 
puesto igualmente algunas historias para los 
niños. PhcTebé Carey, síi hermana, ha escrito fre- 
cuentemente en los Marjazines i en los diarios. 
Otro volumen publicado de acuerdo con Alice, en 
1850, ha hecho aparecer bajo su propio nombre 
i con el título de Poemas I parodias, 1854, mis- 
celánea de poesías serias i de poesías burlescas. 

CAREY (Enrique Carlos), economista ameri- 
cano, nacido en Filadelfia en 1793. Hijo de un sabio 
librero i editor, heredó a su padre en 1821. Reti- 
rado de los negocios en 1838, se consagró por com- 
pleto a los estudios económicos. Ha publicado L'n 
estudio sobre la tasa de los salarios; Pri)icipios de 
economía política; Elpasado, el presente i el por- 
venir; Sistema del crédito en Fmncia, Inglaterra 
i Estados Unidos; Principios de la ciencia social, 
i multitud de otras obras. 

CARMONA (Manuel Guillermo), escritor chi- 



GAKNK 



leño. Nació en 1832. Actualmente desempeña el 
cargo de jefe en la oficina comercial de estadística 
de Valparaíso. Ha sido redactor del Mercurio i de 
algunos diarios de circunstancias; profesor del 
Liceo i secretario de la munici[)alidad del puerto 
mencionado. Carmona ha*dado a luz varias obras, 
entre las cuales merecen mencionarse una memo- 
ria sobre los trabajos ejecutados en Valparaiso 
por el ex-intendenle ÍAra, i una compilación de 
los acuerdos i resoluciones del cabildo de la misma 
ciudad. En su carácter de jefe de la oficina de esta- 
dística comercial, ha publicado interesantes i volu- 
minosos informes sobre el movimiento comercial 
e industrial de la República. 

CARNEIRO DE CAMPOS (José Joaquín), mar- 
ques de Caravellas, hombre público del Brasil. Na- 
ció en Bahía en 1768. Fué diputado a la Asamblea 
constituyente i en seguida, en 1823, llamado por 
1). Pedro 1 a desempeñar la cartera del Interior. 
Des[tiies fué consejero de Estado i elejido senador 
l)or la provincia de Bahía, tomando una jtarte im- 
portante en los debates constitucionales que por 
aquella época se promovieron. Después de la abdi- 
cación fué proclamado por los re[)resentantes del 
país miembro de la rejencia provisoria. Murió 
en 1836. 

CARNEIRO LEÁO (Honorio Hermeto), marques 
de Paraná, distinguido estadista del Brasil. Nació 
en Minas Geráes en 1801. Educado en la Univer- 
sidad de Coimbra, obtuvo en 1825 el titulo de 
abogado, i comenzó desde el año siguiente a des- 
empeñar diversas funciones en la inajislratura, 
recorriendo casi todas todas las jerarquías. En 1830 
fué elejido diputado a la segunda lejislatura, i li- 
gado desde entonces al partido moderado, llegó a 
distinguirse entre todos sus colegas por su dia- 
léctica i por su actividad i enerjía. En los memo- 
rables acontecimientos políticos de 1832, a ¡¡esar 
de haberse adherido al plan de la Convención, 
Carneiro Leáo, separándose de sus amigos, se pre- 
sentó en la sesión de 30 de julio a combatirlo con 
tanta firmeza i enerjía, que consiguió fraccionar a 
la mayoría que, ligándose a la oi)Osicion, suplan- 
tó al partido moderado i rechazó la idea de la re- 
forma constitucional. Desde entonces data la in- 
ñueiicia de Carneiro Leáo : su decisión i su franco 
jironunciamiento, i sobre todo el feliz éxito con 
que fué coronada su obra, lo colocaron a la cabeza 
del nuevo partido, compuesto de los opositores i 
de los liberales disidentes. Elevado al ministerio 
cuando contaba poco más de treinta i un años, co- 
menzó j)or declarar que no se dejaría imponer por 
nadie i que gobernaría sin influencias extrañas de 
ningún jénero, lo que le suscitó serios embarazos, 
pues siendo inui joven i nuevo en la política, sus 
antiguos jefes no podían resignarse a cederle el 
primer lugar i a trabajar bajo su dirección. Así, a 
pesar de la situación que él creara i que elevó al po- 
der a los hombres de la mayoría, fué repelido i)or 
esta, llegando el odio político de sus antiguos alia- 
dos hasta pedir a los electores que lo habían lle- 
vado al Congreso que le retiraran su representa- 
ción. No por eso Carneiro Leáo renunció a sus ojii- 
niones de liberalismo moderado, i a la muerte de 
D. Pedro 1 en 1834, salvando los obstáculos que 
dividían los partidos, hizo- que la: Cámara obli- 
gase a dejar la rejencia a los hombres que ella 
misma había antes elevado. Organizóse entonces 
el ministerio de 19 de setiembre de 1837, i Car- 
neiro, no aceptando en él ningún puesto, prefirió 
conservarse en la Cámara como jefe de la mayoi-ía 
i dominar al ministerio desde esa respetable posi- 



CARO 

cioii. lin 18íil se distinguió como presidente de 
Rio de Janeiro, combatiendo la rebelión de 18'i2, 
siendo nombrado en esa época senador i consejero 
de Estado. En 1843 fué encarjrado de organizar un 
nuevo ministerio i entró a desempefiar primero la 
cartera de .Justicia i después la de Relaciones exte- 
riores hasta febrero de 1844. en que una cuestión 
de gabinete cambió de dirección a la política del 
país. Vuelto entonces a la oposición, se mantuvo 
en ella hasla la elevación del ministerio de 29 de 
setiembre de 1848, al cual prestó servicios impor- 
tantes en su presidencia de l'ernambuco en 1849 
i su misión al Rio de la Plata en 1851. Eué conde- 
corado con la orden del Cruzeiro i la gran cruz 
de Cristo i con la gran cruz de la orden portuguesa 
de Nuestra Señora de la Concepción de Villa-Vi- 
nosa. En 1852 fué creado vizconde de Paraná i 
posteriormente marques del mismo nombre. Mu- 
rió el dia 3 de setiembre de 1856 siendo presidente 
del < lonsejo. ministro de Hacienda, senador del 
imperio, consejero de Estado i ministro del su- 
premo tribunal de Justicia. 

CARO (Antonio José), patriota colombiano, padre 
del poeta José Eu'^ebio Caro. Eué el ¡¡rimer ameri- 
cano emigrado de Santa Fé de Bogotá al estallar 
la revolución que trajo la independencia el año 1810, 
en tiempo que servia la plaza de oficial mayor de 
la Contaduría principal de ejército i real Hacienda. 
Muchas fueron las persecuciones de que fué objeto 
en aquella emigración, i singulares el denuedo i la 
serenidad con que se distinguió en varios comba- 
tes. Estuvo sucesivamente en Santa Marta i Tene- 
rife en calidad de oficial real. Noticioso de sus pren- 
das i servicios, llamóle de Panamá, nombrándole 
su secretario, el virei Benito Pérez. Excusóse Caro 
i obtuvo permiso ¡¡ara dirigirse a Ocaña a contraer 
su matrimonio, contratado a su paso jior aquella 
ciudad, con Nicolasa Ibañez i Arias. José Ensebio 
Caro fué el segundo hijo de este matrimonio, efec- 
tuado en 1813 después de varios contratiempos i 
en medio de los* azares de la guerra. Terminada 
i^>ta con la gloriosa jornada de Boyacá en 1819. 
< iai'u con su familia, i venciendo mil dificultades, 
Sf liabia restituido a la capital; fué elejido diputado 
al Congreso de Colombia por la provincia de Santa 
Marta. Desempeñó, en unión de Soto i Santamaría, 
• I cargo de diputado-secretario en Cucuta, i divi- 
dido el Congreso en dos Cámaras, siguió desem- 
[leñándole en la del Senado. Comisionado para 
publicar en Europa las leyes expedidas, partió ¡¡ara 
Lí'mdres. donde hizo de ellas una bella i correcta 
edición. En aquella ciudad ])ermaneció algún tiem- 
po, honrándole con su amistad i estimación los más 
distinguidos españoles i americanos, que muchos i 
casi todos emigrados, se refujiaron en aquella época 
de convulsiones políticas, bajo techo común en la 
isla de la libertad. Por los años de 1827 volvió de 
Europa. Habia cegado en las playas de Santa Marta, • 
i yivia solo i triste. Sus hijos Manuel i José Euse- 
liio eran su consuelo. Este le sacaba a pasear sir- 
viéndole de lazarillo. Viejo como estaba, le enseñó 
principios de latinidad i a traducir el francés, ha- 
ciéndosele leer tal como se escribe, lo cual le pro- 
jtorcionó el llegar a escribirlo con facilidad i sin 
faltas ortográficas. Murió Caro el 30 de noviembre 
de 1830. 

CARO (Fr.\ncisco Javier), poeta colombiano. 
El Parnaso Granadino consagra 37 pajinas a las 
composiciones poéticas de Caro. Sus epigramas son 
notables por la agudeza que encierran. 

CARO (Josk). joven cubano que. antes de 1810. 



107 — 



CARO 



trabajó por la independencia del Perú. En 1798 
partió para Europa comisionado ])or algunos pa- 
triotas jjeruanos con el objeto de solicitar de Fran- 
cia e Inglatetra socorros para sublevar aquel virei- 
nato contra España. La existencia i la misión de 
este patricio distinguido está envuelta en las som- 
bras del misterio. No se conocen fie su vida pública 
ni de sus proyectos otros datos que los que acaba- 
mos de dar. Ellos parecen empero mui interesantes, 
i de desear seria que los historiadores del Perú 
emprendieran sobre él un trabajo de investigación 
que seria de grande importancia para el conoci- 
miento de los principios i fines de la revolución de 
independencia en América. 

CARO (José Eusebio), poeta, periodista, filósofo 
i político colombiano. Nació en Ocaña el 5 de marzo 
de 1817 i recibió una buena instrucción, que él am- 
pli(j más i más en el curso de su vida. Desde mui 
niño se dedicó al cultivo de la poesía, llegando 
después a producir mui notables composiciones. 
Sus escritos en prosa, que son bien numerosos, 
tienen también una grande importancia. En 1836. erí 
compañía de otros jóvenes, emprendió la publica- 
ción de La Estrella nacional. Después fué redactor 
de El Granadino i La Civilización. Ejerció un 
empleo en el ramo de Hacienda, donde prestó a su 
país señalados servicios en materia de contabilidad. 
Al estallar una revolución liberal-separatista, en 
1840, se alistó en el ejército nacional, e hizo la 
campaña del sur en 1841, i la del norte el año si- 
guiente. Durante las administraciones de Herran i 
de Mosquera, fué diputado al Congreso, director 
del Crédito nacional i secretario de líacienda; llevó 
a cabo el censo de población en 1843, formó el 
reglamento de la Cámara de representantes, la lei 
de Hacienda i varios reglamentos de contabilidad ; 
sostuvo la reforma de las monedas de oro i plata, 
defendió la lei sobre la explotación del oro i contri- 
buyó poderosamente a la libertad del cultivo del 
tabaco; por fin, opinó en favor de la independencia 
de la Iglesia i el Estado, lamentando la violencia 
de procedimientos del jeneral Mosquera, de quien 
decia que era uno de sus defectos « desacreditar el 
camino de las reformas. » En 1850 vinieron algu- 
nas vicisitudes a amargar su vida, obligándole a 
padecer las penalidades del destierro. Trasladado a 
Nueva York, llevó allí una vida mui laboriosa. En 
octubre del mismo año 1850 quiso volver a su país; 
|iero de Cartajena se dirijió de nuevo a los Estados 
Unidos, a consecuencia de informes que allí recibió 
del estado de cosas en Bogotá. En 1853 deseó re- 
gresar a su patria : la ausencia de su familia le 
atormentaba cruelmente; pero, desgraciadamente, 
al llegar a Santa Marta, le sobrevino una fiebre 
que le arrancó a la vida el 28 de enero. En 1873 se 
publicó en Bogotá, por los redactores de El Tradi- 
ciohalista., un volumen que lleva por título Obras 
escojidas de José Ensebio Caro. 

CARO (Manuel Antonio), pintor chileno de re- 
conocido mérito, antiguo alumno de la escuela de 
Bellas artes de Paris i de otras academias de Eu- 
ropa, riaro ha revelado desde sus primeros pasos 
en la carrera artística, un notable espíritu de ob- 
servación i sobresalientes cualidades de pintor de 
jénero. Es en su clase el más orijinal de los ar- 
tistas chilenos. Entre sus mejores obras se cuen- 
tan dos copias ejecutadas en el Museo del Luxem- 
burgo durante su permanencia en Paris : San 
Francisco, i la Malaria, cuadro que llamó mucho 
la atención en la exposición de pinturas de Paris 
de 1867. Ambas son excelentes. Pero dolide más se 
revela el talento de Caro, donde, por decirlo así, 



CARPIÓ 



— 108 — 



CARRA 



ha sabido hacerse admirar, es en sus cuadros de 
jénero. Ha trasladado al lienzo con un gusto exqui- 
sito i una realidad increíble muchas de las costuni- 
bres populares de su pais. Pocos habrá en Chile 
que no hayan pasado algunos deliciosos momentos 
admirando \3i Zamacueca, elAnjclüo, el Cncunc- 
cho, el Falte, el Mochito, i otros muchos de sus 
lienzos. El éxito que ha alcanzado hasta aquí este 
artista, tanto en la ejecución como en la composi- 
ción de sus trabajos, unido a esa acentuada ten- 
dencia hacia un jénero especial de pintura que le 
caracteriza i que se parece mucho al jenio, le au- 
guran un porvenir brillante, si a su tálenlo sabe 
unir la constancia en el trabajo i el amor a la 
gloria. En la exposición industrial de Chile de 1872 
fué premiado con una medalla de oro. 

CARO (Miguel Antonio), literato i poeta colom- 
biano. En 1866 publicó en Bogotá un tomo de sus 
poesías. Que haya aparecido esta colecccion de las 
obras poéticas de Caro es todo lo que sabemos de 
él. Pero, como se ve en estos apuntes, el apellido 
Caro es, como lo dice injeniosamente Vergara i Ver- 
gara, caro a las musas i especialmente en América. 
Lucrecio Caro, Aníbal Caro, Rodrigo Caro, romano 
el uno, italiano el segundo' i sevillano el último, 
sin contar otros muchos, son como antecesores de 
toda una familia de poetas del mismo apellido en 
Nueva Granada, entre los cuales sobresale José 
Ensebio. El tronco de esta estirpe de Bogotá fué un 
andaluz, nacido en Cádiz en 19 de agosto de 1750, 
que se llamaba Francisco Javier. Desempeñó cargos 
públicos mui honrosos en tiempo del gobierno es- 
pañol i fué un literato completo, como advierten los 
que han visto las notas que dejó escritas con cien- 
cia i buen (justo, sobre el Arte poética de Horacio 
i las Cartas marruecas de Cadahalso. Vergara i 
Vergara publica unas décimas de este abuelo de los 
Caros, llenas de gracia i agudeza. 

GARFIO (Manuel), poeta i médico mejicano. 
Nació en Casamaloapam, Estado de Veracruz, el 
1** de marzo de 1791 i se educó en el Seminario de 
Puebla. Siguió la carrera de la medicina i fué pro- 
fesor de fisiolojía e hijiene en el Colejio médico de 
Méjico. Ha desempeñado los cargos de diputado a 
la lejislatura de Veracruz i déla parte departamen- 
tal de Méjico, al Congreso jeneral, dejando mui 
afianzado su buen nombre, por la moderación do 
sus principios, por la firmeza de su conducta i por 
la bondad de sn carácter. Carpió, familiarizado con 
los autores de más fama, latinos, españoles, fran- 
ceses, é italianos, cuyas lenguas conoce, i dotado 
de una buena lójica, sabe presentar sus pensa- 
mientos i sus discursos con verdad, claridad i or- 
den. Enriquecido ademas con multitud de conoci- 
mientos, deja ver en sus obras un gran fondo de 
saber i de instrucción, en filosofía, en astronomía, 
en historia natural, en jeografía antigua i moder- 
na, en viajes, en historia civil, en antigüedades, en 
sagrada escritura. Cuando tocíi directamente ó por 
incidencia alguna de estas materias, procede con 
seguridad i con firmeza, sin exajeracion ni preten- 
siones, como quien sabe a fondo i está bien ins- 
truido en ellas. En 1860 se imprimió la segunda 
edición de sus Poesías. Falleció el 21 de febrero de 
1860, i sus funerales fueron un duelo público como 
no se habría hecho mayor por el primer hombre 
de la ciudad. Estas demostraciones, espontáneas 
todas, fueron el último tributo que pagó iNIéjico a 
quien habia sido uno de sus principales ornamentos. 

CARPIÓ (Miguel del), estadista peruano i vocal 
de la Excma. Corte suprema de Lima. Nació en 



Arequipa. Estudió allí las humanidades i el de- 
recho, i con vocación para la medicina, marchó a 
Lima a estudiar esta ciencia ; pero iba a recibirse 
de médico, cuando llegó a Huara el ejército liber- 
tador de San Martin, en cuyas filas se incorporó 
Carpió. Prisionero en el combate de la Macacona, 
fué desterrado a la villa de Estores hasta que se 
consumó la independencia. Establecido en Bolivia 
al lado de Sucre primero i de San Martin después, 
regresó con éste al Perú en 1838, sirviendo el 
cargo de ministro de Gobierno del Estado del sur 
de la Confederación Perú-boliviana. Caida la Con- 
federación i proscrito Carpió, volvió al Perú en 
1841, apareciendo como secretario jeneral del jefe 
provisorio Torres. Proscrito otra vez, regresó 
nuevamente al Perú en \8k5, habiendo sido nom- 
brado ministro de Gobierno i Relaciones exteriores 
del jeneral Castilla. Desde entonces Carpió desem- 
peñó los más importantes cargos en el Perú, dis- 
tinguiéndose por su juicio, experiencia, sagacidad i 
práctica en los negocios públicos, hasta mayo del 
año 1869, en que falleció;, era vocal jubilado de la 
Excma. Corte suprema de Lima. Carpió gozó de 
reputación de poeta, conquistada por una valiente 
oda al Misti, ijue rojistran todas las colecciones 
poéticas peruanas. 

CARRANZA (Anjel Justimano), anticuario, co- 
leccionista, escritor i abogado arjentino ; vice- 
presidente, socio fundador i miembro honorario de 
la sociedad científica i literaria el Oriente ác Cons- 
tantinopla, de la Academia heráldica italiana i de 
algunas otras sociedades científicas i literarias en 
Europa i América. Carranza se ha distinguido en 
su país como abogado i como escritor. Ha colaborado 
con éxito en muchas publicaciones periódicas i ha 
dado a luz varias obras, entre ellas un folleto mui 
interesante titulado : El ahairantc Vernon en kií^ 
aguas de yueva Granada : 1739-1741. 

CARRASCO (Bernardo), obispo peruano del si- 
glo XVII. Nació en el pueblo de'Zana; abrazó el 
estado sacerdotal en la orden dominicana-, llevado 
más tarde a la dignidad episcopal para rejir la 
iglesia de Santiago de Chile, se hizo cargo de ella 
en 1679, habiéndose hecho notable su gobierno por 
los muchos trabajos que emprendió : construyó 
una iglesia catedral, visitó su vasta diócesis, cele- 
bró el cuarto sínodo i se distinguió por su caridad 
con los pobres. Después de quince años de go- 
bierno, en 1694, i cuando se encontraba reedifi- 
cando el seminario, recibió una real cédula de 
Carlos 11, por la que se le promovía al obispado 
de la Paz donde murió. 

CARRASCO (Constantino), joven poeta contem- 
poráneo del Perú. 

CARRASCO (Eduardo), matemático peruano. Na- 
ció en 1779. Desde mui joven abrazó la carrera de 
las armas, obteniendo en la marina del vireinato 
el puesto a que sus talentos i conocimiento lo lla- 
maban. La revolución de independencia encon- 
tró en él un espíritu decidido i fué de los prime- 
ros en abrazar la causa de los patriotas, sufriendo 
por ello la mala voluntad de sus superiores, i al 
fin la pérdida de su empleo. Declarada la indepen- 
dencia, figuró como secretario jeneral del ejército i 
principió a formar la armada nacional. Toda su vida 
estuvo desde entonces dedicada al servicio de su 
patria; muchos años rejentó la Academia náutica. 
A una edad avanzada, en 1855, obtuvo el grado de 
contra-almirante. Los trabajos científicos de Car- 
rasco son importantes i numerosos. Los más no- 



CARRA 



— 109 — . GARRE 



tables son los siguientes : Guias del Perú, publi- 
cación que hizo anualmente en su calidad de 
cosmógrafo mayor de la República; Disertaciones 
científicas; Instrucciones al capitán Fitz Roy; 
Descripción de las costas occidentales de la Amé- 
rica, desde Guayaquil hasta el estrecho de Beh- 
ring ; Memorias sobre monedas ; Sinopsis astro- 
nómica; Lecciones de trigonometría; llistoria de 
la marina nacional, en fragmentos. Murió en 
1865. 

CARRASCO (José María). Entre los músicos me- 
jicaiius,. losé María Carrasco merece un lugar prefe- 
rente. Nació este distinguido artista en la ciudad 
de Méjico en 1781. Apenas había cumplido nueve 
años cuando su familia, apoyando su inclinación a 
la música, le colocó en 1790 bajo la dirección i en- 
señanza del célebre Mariano Mora. Carrasco supo 
adelantar con este hábil profesor, hasta el grado 
de ser el más adelantado de sus discípulos; pero, 
habiendo fallecido su maestro antes de concluir los 
estudios en el arte, siguió tomando lecciones de 
Mariano Soto Carrillo, quien le dedicó al piano i al 
órgano, en los que hizo adelantos asombrosos, i 
adquirió una pulsación, un gusto i un arte verda- 
deramente admirables. Carrasco siguió perfeccio- 
nándose con los mejores métodos italianos i ale- 
manes. En HQ^t quedó vacante el empleo de organis- 
ta de la catedral de Moi'elia,el cual le fué acordado, 
a pesar de no contar entonces más de catorce años 
de edad. En 1799, por fallecimiento del primer or- 
ganista de la catedral de Puebla, se dio a oposición 
esa vacante, la cual obtuvo el joven Carrasco, triun- 
fando de muchos opositores que le cedieron el 
campo. Carrasco reunió en Puebla un número con- 
siderable de aficionados a quienes daba lecciones 
gratuitas; su casa se convirtió en un verdadero 
conservatorio de música, i sus discípulos en inte- 
lijentes profesores. Este hábil músico, conocido 
por sus composiciones hasta en España, miembro 
honorario de la Academia filarmónica de Puebla, 
fallfció en \8k5, i su retrato, obra de uno de los 
mejores artistas, fué colocado en el museo de dicha 
ciudad. 

CARRASCO (.luAN Manuel), abogado i profesor 
chileno. Principió su carrera pública en 1826, año 
en que obtuvo por oposición la cátedra de teolojía 
del Instituto nacional, la cual desempeñó durante 
diez años. Rejentó también durante dos años la 
cátedra de derecho canónico. En 1837 fué nom- 
brado juez de letras en lo civil de Santiago, fun- 
ciones que ejerció por espacio de diez i seis años. 
Asimismo desempeñó la secretaría municipal i la 
de la intendencia de Santiago. Varias veces fué 
municipal i diputado al Congreso nacional. En 
1852 (lió término a su carrera pública habiendo 
obtenido del gobierno su jubilación. Murió en 1874. 

CARRASCO ALBANO (Manuel), jurisconsulto 
chileno. Nació en Santiago en 1834 ; manifestó, 
desde su más tierna edad, una rara contracción al 
estudio. A fines de 1854 se recibió de licenciado, 
presentando entonces una Memoria sobre la ne- 
cesidad de un Congreso sur-americano, que me- 
reció el honor de ser insertada en los Anales de la 
Universidad. Sus Comentarios a la Constitución 
de 1833, que principió a escribir a los veinte i un 
años de edad, fué su obra más notable; este tra- 
bajo mereció los aplausos de la prensa inglesa en 
1860. Los ratos que le dejaba libres el ejercicio 
de su profesión de abogado los destinó a escribir 
textos de lectura para las escuelas de la República. 
El a/migo de los niños i El maestro fueron obras 



suyas. Murió el 26 de junio de 1873, aconsecuencia 
de un violento ataque de tisis pulmonar en el hos- 
pital de Northampton en Massachusetts, donde su 
familia le había enviado con la esperanza de obte- 
ner la mejoría de su salud, comprometida desde 
años atrás. El intendente de Santiago de Chile, 
Benjamín Vicuña Mackenna, ha establecido, en el 
paseo de Santa Lucía, una biblioteca que lleva el 
nombre de este hábil jurisconsulto i escritor chi- 
leno. 

CARRASCO DEL SAY (Francisco), jurisconsulto 
peruano de mucha nota. Nació en Trujillo i fué 
acatado en Lima, donde abogó muchos años, con 
crédito de ser uno de los primeros i más juiciosos 
letrados de su época. Sirvió la Asesoría del cabildo 
por los años de 1610, el rectorado de laUniversidad 
en 1613, i el cargo de fiscal real del tribunal de la 
Cruzada. Pasó después a Panamá de oidor, donde 
falleció. Escribió : In alirpuis legis recopilationes 
regni Castillce, Sevilla, 1620, i Tractatus de Cür- 
sious curice, Madrid, 1630. 

CARRASQUILLA (Pedro), coronel del ejército 
colombiano. Sentó plaza de soldado en 1810, i por 
su heroico comportamiento en las batallas de la 
independencia, fué elevado a coronel, después de 
haber pasado por rigurosa escala todos los grados 
inferiores, en 1843. Fué gobernador de diversas 
provincias de la República de Nueva Granada. Fa- 
lleció del cólera morbo en Cartajena en 1849. 

CARRASQUILLA (Ricardo), poeta colombiano. 
Nació ea <Ji'¡bdó en 1827. Dirije el colejio Liceo 
de la Infancia desde 1857, i posee un método ori- 
jinal de enseñanza que tiene ya mucho crédito en 
Bogotá. Ha publicado dos folletos en verso : Las 
fiestas de Bogotá, cuadro de costumbres, i los 
Problemas de aritmética para los niños. Carras- 
quilla no hace o no quiere hacer sino letrillas. 
Todo suceso triste o alegre, público o privado, 
que le llame la atención, obtiene de él una letrilla 
que no le cuesta sino media hora de trabajo. En 
1863 apareció un tomo de sus poesías con el título 
de Coplas. ¿Por qué Carrasquilla ha llamado Co- 
plas al precioso tomito de sus poesías? Nada es 
mas característico de Carrasquilla qiie ese título : 
pues en él se pintan o manifiestan su jenio festivo, 
suavemente satírico i siempre burlón, i la modestia 
i sencillez del poeta. 

CARREÑO (Manuel Antonio), escritor venezo- 
lano, nuii notable en ciencias sociales, pensador i 
pianista, lia sido ministro de Hacienda de Vene- 
zuela. Padre de la famosa pianista Teresa Car- 
reño. Murió en París en 1874. 

CARREÑO (María Teresa), pianista venezolana. 
Nació en Caracas en 1854. A pesar del diluvio de 
pianistas que afluyen allí de todas partes, ha ex- 
citado una grande admiración en Londres, Paris, 
Madrid, Nueva York, Boston i la Habana. « Toca el 
piano de una manera que debe sorprender a Litz 
mismo.» (L'Art musical, Paris, mayo 10 de 1866.) 
« Ejecutando a Thalberg, a Gottschalk, esta joven 
pianista caraqueña se ha instalado en su puesto 
de artista de primer orden. » {La Frunce, Paris, 
mayo 20 de 1866.) En enero de 1872 daba concier- 
tos en Londres donde era mui celebrada. María 
Teresa Carreño será como pianista un ornamentó 
de su patria i una gloria de su siglo. 

CARRERA (Ignacio de la), jeneral i patriota chi- 
leno de la época de la independencia. Fué el padre 



GARRE 



— 110 — 



GARRE 



de los tres heroicos i conocidos soldados i mártires 
Juan .losé, José Miguel i Luis (barrera. Al insta- 
larse en Chile la priniera junta gubernativa nacio- 
nal el 18 de setiembre de 1810, fué elejida vocal 
de ella. Murió en 1819. 

CARRERA (José Miguel), primer presidente de 
la república de Chile. Este esclarecido chileno, el 
más popular i el más desgraciado de los jefes de 
la revolución de independencia, nació en San- 
tiago en 1785. Distinguióse Carrera desde los pri- 
meros años de su juventud por su despejada in- 
telijencia i su espíritu resuelto i audaz. La in- 
quietud de su carácter no se avenía bien ni con la 
carrera de las letras, ni con la del comercio, a la 
que pensaban sus padres dedicarlo. Los ejercicios 
militares tenian poderoso encanto sobre su alma 
enérjica i llena de noble ambición. Arrastrado por 
ese poderoso instinto obtuvo el joven Carrera de 
su padre permiso para ]jasar a España, i allí, mer- 
ced a valiosas relaciones, consiguii) una tenencia 
en el rejimiento de Earnesio , haciéndose notar 
por su aplicación i su exactitud en el servicio. La 
mvasion de la Península por los ejércitos de Na- 
poleón I abrió ancho campo al instinto militar del 
joven Carrera i lo puso en situación de distin- 
guirse. Hallóse en muchos importantes hechos de 
armas de aquella famosa guerra, alcanzando en 
ella, por su valor i excelente conducta, el grado de 
sárjente mayor i comisionándosele para que crease 
el rejimiento de Húsares de Galicia. En estas cir- 
cunstancias llegó a noticias de Carrera que su pa- 
tria habia dado el primer paso para desprenderse 
de la tutela de los reyes de España ; i desde ese 
momento, abandonando la brillante perspectiva que 
se le presentaba en el ejército español, solo pensó 
en regresar a Chile, trayendo su espada i sus co- 
nocimientos al servicio de la causa revolucionaria. 

El 25 de julio de 1811 volvió a pisar Carrera el 
suelo de su patria, i mui poco tiempo después se 
colocaba ya al frente de la revolución. A su ener- 
jía, a su actividad, a su decisión por la causa de la 
libertad, se debió que la revolución, incierta i va- 
cilante en un principio, entrase audazmente en el 
camino que debia llevarla hacia la República, ('ar- 
rera, como jefe revolucionario, sentó las primeras 
bases del edificio republicano i organizó el primer 
ejército que debia batallar por la independencia de 
Chile. En medio délas preocupaciones de la guerra 
que abiertamente se declaraba al poder español, 
no descuidó Carrera los otros elementos necesa- 
rios para la organización de un país libre. Atendió a 
la instrucción popular, creó el Instituto nacional, 
hizo venir la primera imprenta i publicar en ella 
el célebre periódico la Aurora., redactado por el 
hábil republicano Camilo Henriquez. Con el ejér- 
cito creado mediante sus esfuerzos, dio los prime- 
ros combates por la independencia de Chile. Ob- 
tuvo triunfos i sufrió derrotas, sin que jamas, en 
la buena o en la adversa fortuna, se desmintiese 
un instante su heroico temple de alma. La sinies- 
tra pero gloriosa jornada de Rancagua obligó a 
Carrera, como a todos los valientes de la revolu- 
ción de Chile, a emigrar a las provincias Arjenti- 
nas. Aquí reaparecieron, con todas sus fuerzas, 
antiguas rivalidades entre Carrera i O'Higgins, i 
siendo este último apoyado por los jefes arjenti- 
nos, Carrera se encontró aislado, i obligado a se- 
pararse de las provincias de Cuyo, centro de la 
emigración chilena, se dirijió a Buenos Aires. En 
este pueblo concibió el atrevido proyecto de em- 
prender un viaje a Norte-América en busca de ele- 
mentos bélicos para expedicionar sobre Chile. Llevó 
acabo esa idea sin otros recursos que el prestijio 



de su habilidad i de su nombre i la enerjía i fe que 
le inspiraba el amor a su patria. En 1816 volvió 
Carrera de los Estados Unidos, trayendo buques, 
armas i una brillante oficialidad para su empresa 
de libertat" a Chile. Con esos elementos arribó a 
■ Buenos Aires en donde Puyredon, inspirado por 
los enemigos de Carrera, desbarató los planes de 
este audaz chileno. Esa conducta de sus enemi- 
gos, i más tarde el fusilamiento de sus herma- 
nos Luis i Juan José, lo arrastraron a mezclarse 
en los disturbios internos del gobierno de Bue- 
nos Aires. Dirijiendo a Ramírez, gobernador de 
la provincia de Entre Rios, emprendió con éxito 
feliz una campaña contra Buenos Aires. Desde esa 
época Carrera se hizo un enemigo terrible para 
todos los gobiernos de aquel país, que embaraza- 
ban su proyecto de traer a Chile las tropas orga-. 
nizadas por su jenio revolucionario. El fusila- 
miento de sus hennanos lo impulsaba también a 
buscar la venganza de ese acto. Carrera, al frente 
de un puñado de chilenos i ayudado a veces por los 
indios de las pampas, recorrió mucha parte del 
territorio arjentino, batallando i triunfando. La 
suerte dejó al fin de protejerlo, i derrotado por 
fuerzas mui superiores, fué vilmente traicionado 
por algunos de los suyos, i entregado a sus ene- 
migos. Conducido prisionero a Mendoza fué aquí 
juzgado como un bandido i llevado al patíbulo, el 
4 de setiembre de 1821. Murió con la entereza i la 
arrogancia de un valiente soldado. Sus enemigos 
han querido en vano arrojar sobre la memoria de 
ese ilustre chileno el lodo de la calunmia. La pos- 
teridad le ha hecho justicia, i ahora en Chile es 
venerado su nombre como el del primer revolu- 
cionario de la gloriosa época de la independencia. 
Su estatua se halla hoi en Santiago. Ella fué eri- 
jida por una suscricion popular e inaugurada el 17 
de setiembre de 1864, en medio de una entusiasta 
i patriótica manifestación. Así ha honrado Chile a 
su primer revolucionario i al más distinguido re- 
presentante de la República democrática. 

CARRERA (Juan José), jeneral chileno, her- 
mano del anterior. Nació en Santiago a fines del 
siglo pasado. En 1811, cuando llegó de España 
su hermano José Miguel, Juan José era ya sár- 
jenlo mayor del batallón de granaderos residente 
en Santiago, i ejercía mucho prestijio sobre 
aquella tropa que discijdinaba en persona, i a la 
cual imponía i'espcto su arrogante apostura. En 
la primera revolución que acaudilló José Miguel, 
Juan José tomó una parte nuii principal con sus 
granaderos en la toma del cuartel de artillería, 
derribando de un balazo al sarjen to González que 
dio el primero la voz de alarma. Poco tiempo 
después de este movimiento, el Congreso de aquella 
época le confirió el grado de brigadier. 

Con este empleo hizo la primera campaña de 
la independencia contra la invasión realista, i se 
halló, entre otros encuentros, en la acción de 
San Garlos como jeneral de la división del centro ; 
en el sitio de Chillan, i en el de Rancagua, donde 
peleó valerosamente. A consecuencia de este de- 
sastre, emigró a Mendoza con sus dos hermanos, 
de donde fué desterrado a la punta de San Luis 
por orden de San Martin, í de aquí a Buenos 
Aires. De esta ciudad intentó pasar a Chile, acom- 
pañado de su hermano Luis i de otros más ; pero 
fué sorprendido en el camino, conducido a la cárcel 
de Mendoza í fusilado con Luis en la plaza de ese 
pueblo, el día 8 de abril de 1818. 

CARRERA (Lt^is), jeneral chileno, hermano de 
los anteriores. Como ellos, tomó parte en las prí- 



CLA.RRE — 111 

meras campanas de la revolución de independencia:, 
emigrado a Mendoza, después de la derrota de 
Hancagua, fué fusilado en esa ciudad junto con su 
hermano Juan José el mismo día i por las mismas 
causas. Estando emigrado en Buenos Aires se de- 
safió, por motivos personales, con el jeneral 
Mackenna, a quien dejó muerto en el campo. 

CARRERA (Juan Antonio), patriota chileno, tio 
de los tres mártires, Juan José, José ^íiguel i 
Luis. Contribuyó poderosamente a la revolución 
di' 1810, en el puerto de Valparaiso. 

CARRERA (Martin), ex-presidente de la repú- 
lilica de Méjico. Nació en Méjico en 1807, i comen- 
/(■> su carrera militar desde la edad de nueve afios 
i-n clase de cadete en uno de los cuerpos expedi- 
cionarios que vinieron de España. Sus ascensos 
fueron rápidos i por rigurosa escala, tomando 
[larte en la causa de la independencia de su pa- 
tria, después de la memorable acción déla Huerta, 
asi es que pertenece a los veteranos del ejército 
trigaranti'. Mandaba a los diez i seis años de edad 
una batería en clase de capitán, durante el asedio 
de ülúa; i dos años después ascendió a jefe de la 
brigada montada de la misma arma. En 1833, a 
los veinte i seis años, obtuvo el grado de jeneral 
lie lirigada por la toma de Guanajuato.- Por últi- 
mo, el final ascenso en la carrera militar, que es 
la jerarquía más alta en el ejército mejicano, lo 
obtuvo en 1853. Fué por mucho tiempo director 
jeneral del cuerpo privilejiado de artillería. Como 
político comenzó a figurar desde 1841, pues fué de 
los notables que compusieron la junta lejislativa 
que formó las Bases orgánicas. Fué nombrado se- 
nador en los años de 43 i 45. i aunque varias ve- 
ces se le invitó para que se hiciese cargo del mi- 
nisterio de la Guerra, jamas quiso admitirlo, i solo 
formó parte del consejo de gobierno como uno de 
sus miembros. En el mando militar i político del 
distrito de Méjico se captó el aprecio universal, 
por sus modales finos, probidad i moderación ; 
conservó el orden, calmando la exaltación de las 
pasiones, i evitando odiosidades al gobierno de 
quien fué constante i leal servidor. Por último, 
llegó la ocasión más terrible i peligrosa que ha 
pasado Méiico en sus dimensiones políHcas, la se- 
paración repentina del jeneral Santa Ana del go- 
bierno i del país, lo que dio un incremento súbito 
a la revolución que por tanto tiempo no pudo so- 
focar el mismo jeneral Santa Ana con todos sus 
esfuerzos ; en esos momentos, no habiendo una 
combinación anticipada de réjimen i orden que 
debiera seguirse, pues aunque habia dado un de- 
creto pocos dias antes para ser reemplazado por 
un triunvirato, era imposible establecerlo en los 
instantes en que triunfaba la revolución, i como 
un mandato de aquel por quien habia estallado i 
era objeto de su principal encono ; por esto fué 
que en Méjico se adoptó el mismo plan, con las 
modificaciones que se creyeron no solo convenien- 
tes, sino necesarias para evitar los males que eran 
consiguientes a la dislocación en que se encontraba 
el cuerpo social. Entonces fué cuando subió al po- 
der el jeneral Carrera por la elección que la junta 
de representantes de los departamentos hizo en su 
persona para presidente interino de la República. 
La situación era terrible i peligrosa; pero supo 
salvarla i evitar los primeros empujes de la anar- 
quía. Di'bido a su carácter conciliador i tacto pru- 
dente se conservó el orden en la capital, sin des- 
cender a debilidades, pues no cedió a las exijencias 
de los partidos. Sus actos como presidente i lejis- 
lador en aquellas circunstancias azarosas, llevaron 



GARRE 

todos el sello de la justicia i del bien común. La 
circunspección , honradez i orden brillaron en 
aquella administración tan pasajera, .\cosado poco 
después por una violenta oposición, dio un ejem- 
plo notable de abnegación separándose del go- 
bierno, dando a la nación una manifestación franca 
de sus intenciones i de sus actos en el poder, i 
dijo con fundamento que por su causa no se der- 
ramarla una gota desangre, ni una lágrima, rasgo 
extraordinario de desinterés i patriotismo que 
siempre le hará honor, i que en el porvenir sa- 
brán apreciar los mejicanos al recordar la historia 
de su patria. 

CARRERA (Rap-ael), presidente de la república 
de Guatemala, nacido en la ciudad de este nom- 
bre en 1814. es hijo de un indio i de una negra. 
Pasó su infancia en la condición más humilde, i 
se dio a conocer por primera vez en una insur- 
rección que estalló en 1837 contra el gobierno fe- 
deral. Carrera llegó pronto a ser el jefe de los re- 
beldes, i después de una lucha de dos años, ayudado 
por los gobiernos de Nicaragua i Honduras, se 
halló bastante fuerte para llegar al poder (1839); 
al año siguiente, la derrota del jeneral Morazan 
aseguró su triunfo. Elejido presidente, dio en 1847 
el título de república independiente a Guatemala, 
i desde esta época ejerció siempre la autoridad, ya 
como presidente de la república, ya como jeneral 
en jefe. El jeneral Carrera, hombre activo i enér- 
jico, no sabia leer, según dicen, cuando su elec- 
ción a la presidencia; pero se esforzó en adquirir 
parte de la instrucción que le faltaba. Contrajo re- 
laciones amistosas con los hombres de todos los 
partidos. Parecía pertenecer en política al partido 
conservador; aparentaba dejar las riendas del go- 
bierno a sus ministros, i soportar de buen grado 
la influencia de Inglaterra, cuyas simpatías supo 
captarse, dispensando a su gobierno toda clase de 
consideraciones. En 1861 , el presidente Carrera 
intervino con feliz éxito en un conflicto que hubo 
en Honduras, entre la autoridad eclesiástica i el 
presidente Guardiola, que acababa de reconocer 
la libertad de cultos. A fines de 1862, su negativa 
a entrar en una alianza federativa entre las cinco 
repúblicas americanas del Istmo, hizo abortar este 
proyecto. El año siguiente se distinguió por su 
política de acción. Carrera declaró la guerra al 
Estado de San Salvador, a pesar de la oposición 
de algunos de sus consejeros i de la mayoría del 
pueblo, i en los primeros dias de enero de 1863 
puso en campaña un ejército para invadir el ter- 
ritorio salvadoreño. Fué batido por el presidente 
Barrios los dias 23 i 24 de febrero ; pero, después 
de algunos encuentros afortunados, se apoderó de 
la capital del Salvador el 25 de octubre, i habiendo 
huido Barrios, hizo nombrar a Dueñas presidente 
provisional. Carrera murió en 1865. Durante su 
gobierno llamó a los padr«6 de la Compañía de 
Jesús, expulsados desde el reinado de Carlos de 
Borbon. 

CARRERA DE VALDES (Javier.\), ilustre ma- 
trona chilena. Nació en Santiago en 1781, i fueron 
sus padres Ignacio de la Carrera i Francisca de 
Paula Verdugo, pertenecientes a la aristocracia 
colonial. En medio del circulo escojido de hom- 
bres serios i de alto merecimiento que frecuenta- 
ban la casa de sus padres, educóse Javiera con 
gran recojimiento^ hasta que cumplió su edad 
nubil. Prendóse de sus atractivos un joven caballe- 
ro que hubo de obtener su mano. Llamábase éste 
Manuel de la Lastra, hermano del jeneral patriota 
Francisco. De este matrimonio, Javiera tuvo dos 



GARRE 



— 112 — 



garrí 



hijos i quedó viuda a la temprana edad de diez i 
nueve años, habiendo muerto su esposo ahogado 
en el rio Colorado, camino de la cordillera de los 
Andes. En 1800 casó en segundas nupcias con el 
doctor Pedro Diaz Valdes, asesor de la capitanía 
jeneral de Chile, oriundo de Asturias, hombre de 
grandes dotes de bondad i emparentado en la Pe- 
nínsula con personajes de alto valer. El gran 
prestijio de Javiera i el predominio que ejercía 
sobre sus tres hermanos, José Miguel, Juan José 
i Luis Carrera, jefes de alta graduación del ejér- 
cito, hicieron de ella la heroína de la Patria vieja, 
como fué la mártir de la nueva. Así, en 1810, 
lanzando a sus hermanos que fueron dóciles a sus 
consejos, en la arena de la ajitacion, se hizo un 
gran nombre político i casi una potencia en la Re- 
pública. Un año después, empujando a aquellos i 
a José Miguel, recien llegado de Europa, a los 
vaivenes de la revolución, se constituyó, por el 
éxito de sus empresas, en una suprema autoridad; 
i por último, en el siguiente año 1812, que pudo 
llamarse con propiedad el año de los Carreras, 
porque imperaron entonces con todo su es}tlendor, 
llegó esta señora a la cúspide de la revolución, 
como consejera de sus promotores. Proscritos 
los Carreras, a consecuencia de la batalla de Ran- 
cagua, perdida por los patriotas el 2 de octubre 
de 1814, Javiera acompañó a sus hermanos al 
otro lado de los Andes, i siguió la suerte de éstos, 
sufriendo en su compañía grandes trabajos. En 
Buenos Aires habitó de prestado en casa del 
canónigo Bartolomé Tollo, quien, cuando vino 
a Chile a graduarse de doctor en cánones, recibió 
una jenerosa hospitalidad de la lamilla de los 
Carreras. La existencia de Javiera, durante los 
dos primeros años de la emigración (1815 i 1816), 
corrió en la miseria hasta el punto de poder 
describirse su hogar en esa época con las pala- 
bras con que Juan José, su hermano, pintaba a 
José Miguel, ausente entonces en Estados Uni- 
dos, las aflicciones de su techo proscrito. « ¡ Ya 
no nos queda prenda que vender, le decia, i mu- 
chos dias no comemos sino lágrimas!» Mas no 
pasó mucho tiempo sin que a las amarguras de la 
miseria se juntasen las de las catástrofes. A me- 
diados de 1817, Luis i Juan José Carrera fueron 
aprehendidos en Mendoza, procesados como reos 
de conspiración, sentenciados a muerte i ejecuta- 
dos en la plaza pública el 8 de abril de 1818, tres 
dias después de la jornada de Maypú. La infeliz 
señora, que habia dado mil pasos i hecho los ma- 
yores esfuerzos por salvar a sus hermanos del pa- 
tíbulo, supo la nueva de aquel desastre por las 
naúsicas i repiques que anunciaban al Plata la 
victoria de sus hijos. Javiera estuvo al perder la 
existencia por este suceso, en que ella misma se 
acusaba de imprudentes insinuaciones. Pero las 
aflicciones de esta desgraciada matrona iban solo 
a comenzar. Al saberse en Buenos Aires que José 
Miguel Carrera, vuello ya de Estados Unidos, se 
habia reunido al jeneral Ramírez en Entre-Rios, el 
gobierno de la ciudad arrestó a Javiera en su casa, 
poniendo dos soeces centinelas a la puerta de su 
dormitorio. Desterráronla en seguida a la Guardia 
de Lujan, un fuerte de la Pampa donde el rigor 
del clima enferma aun a los soldados. De aquí fué 
trasladada, con su salud quebrantada, a San José 
de Flores, en la vecindad de Buenos Aires, i más 
tarde encerráronlaen un convento. Como los planes 
de su hermano parecieran desvanecerse, la Carrera 
consiguió al fin su libertad; pero apenas se suble- 
vó el ejército del Alto Perú en la costa de Arequito 
(7 de enero de 1819) i Carrera se incorporó en sus 
filas, recelosa Javiera de nuevas vejaciones, esca- 



póse a pié de Buenos Aires, i siguiendo la playa 
del rio, fué a refujiarse a bordo de una fragata de 
guerra del Brasil que estaba anclada en la boca 
del riachuelo Barracas. Después, navegando el rio, 
fué a asilarse en Montevideo. Habiendo José Mi- 
guel entrado a Buenos Aires en alas de la victoria 
a la cabeza de un ejército, Javiera voló a abra- 
zarle desde la otra ribera. Ésta debia ser la última 
vez que estarla con su hermano. Carrera no oyó 
en esta ocasión los consejos de Javiera, i no solo 
confió en sí propio, sino que entregó su causa a 
Alvear, que habia venido de Montevideo. Expul- 
sado éste de Buenos Aires, Javiera logró ocul- 
tarse en casa de una jenerosa amiga, Dámasa 
Cabezón, pasando después a Montevideo, cuyo 
pasaporte consiguió por influjos de esta seño- 
ra. Un dia, a fines de setiembre de 1821, hallán- 
dose Javiera en esta ciudad, recibió la infausta 
noticia de que su hermano José Miguel habia sido 
fusilado en Mendoza {k de setiembre del año cita- 
do), en el mismo sitio en que lo hablan sido tres 
años antes sus otros dos hermanos ! Esta segunda 
catástrofe abatió de tal manera su ánimo i su 
salud, que durante muchos meses se desconfió de 
su vida. Restablecida milagrosamente de tan grave 
enfermedad, la Carrera prolongó voluntariamente 
su destierro hasta la calda de la administración 
O'Iliggins. En 1824 se embarcó en Montevideo, i 
llegó a Valparaíso en otoño de aquel año. Apenas 
hubo llegado a Chile, donde fué recibida con gran- 
des muestras de deferencia i respeto ; la Carrera 
se dirijió a su estancia de San Miguel, en San 
Francisco del Monte, en la que vivió por espa- 
cio de cerca de cuarenta años, i cuyos jardines 
cuUivaba por sus propias manos. En 1820, nmerto 
ya su esposo, el bondadoso Diaz Valdes, apareció 
el nombre de la Carrera en los acontecimientos 
de su patria que tenían alguna significación polí- 
tica ; pero esta vez fué solo para pedir al gobierno 
de aquellaépocalatraslacionaChilede los restosde 
sus hermanos que aún existían en Mendoza. Esa tras- 
lación tuvo lugar, con gran pompa i solemnidad, el 
15 de junio de 1828, durante la administración 
del jeneral Pinto, uno de sus más leales amigos. 
En sus últimos años, como en toda su vida, la 
Carrera dio las más relevantes pruebas de cari- 
dad. Estando para morir, mandó hacer inven- 
tarios de sus bienes, dejó muchos legados para 
obras de beneficencia, e hizo comprar el luto que 
por su muerte debian llevar sus deudos y parien- 
tes. Esta ilustre matrona, cuyas virtudes o infor- 
tunios han hecho tan célebre su nombre, murió 
el 28 de agosto de 1862. 

CARRERA Y FONTECILLA (José Miguel), hijo 
del ilustre jfneral José Miguel Carrera. Fué inten- 
dente de Coquimbo, donde se puso a la cabeza de 
la revolución de 1851. Se encontró en la batalla 
de Petorca i en el sitio de la Serena. En 1858 fué 
uno de los revolucionarios contra el gobierno 
Monlt. Nació en el Rosario en 1821 i murió en 
Lima en 1860. Espíritu entusiasta i liberal, Carre- 
ra se distinguió por sus virtudes cívicas i su ca- 
rácter caballeresco. 

CARRIL (Salvador M.), hombre de Estado ar- 
jentino. Comenzó su carrera pública como gober- 
nador de San Juan, su patria, distinguiéndose en 
este cargo por sus ideas adelantadas. Durante la 
presidencia deRivadavia fué llamado al ministerio 
de Hacienda, i a la calda del círculo unitario en 
1829 emigró al Estado oriental, donde permaneció 
hasta 1852. A la caida de Rosas tomó una parte 
principal en la organización de su país : fué mieni- 



garrí 



113 



GARVA 



bro «le! Congreso constituyente reunido en Santa 
Ff'. i vice-presidente de la Confederación durante 
la presidencia del jeneral Urquiza. Preside actual- 
mente la suprema Corte de Justicia federal, i reside 
por consiguiente en Buenos Aires. 

CARRILLO (Bráulkj), estadista costariqueño. 
Ocupa un lugar distinguido entre las celebridades 
de su patria, habiendo sido ésta misma el teatro 
principal de sus glorias i donde desplegó las emi- 
nentes cualidades que lo proclaman hombre de 
Estado, las dos veces que estuvo al frente de la 
administración. Nació en Cartago de Costa Rica 
el año de 1800, e hizo sus estudios en la Univer- 
sidad de León, donde se recibió de abogado. Allí 
pudo observar de cerca el espantoso carácter que 
la revolución tomó en aquel Estado, en la cual su 
hermano i protector Basilio hizo un papel memora- 
ble. En 1830 inicióse en la carrera pública, sir- 
viendo la Fiscalía de la Corte su¡irema de Justicia, 
de donde ascendió por elección popular a la presi- 
dencia del mismo Tribunal, dando a conocer en 
ella su ilustración i talentos, i comenzando a ad- 
quirir inílujo i popularidad. En 183'i tomó asiento 
en el Congreso Federal, como uno de los repre- 
sentantes de Costa Rica. En 1835 desempeñó 
Carrillo el mando supremo de la República hasta 
1837. En 1838 volvió de nuevo a gobernar su pa- 
tria. Fué quien realmente echó los cimientos de 
la organización de la República i a quien dfbe 
Co^ta Rica la cancelación de su deuda extranjera 
i el establecimiento de los códigos que i'ijen en 
materia penal, civil i de procedimientos. La orga- 
nización que dio a los Tribunales i juzgados ha 
servido de pauta para todos los arreglos que se 
han hecho posteriormente : lo mismo se puede 
decir de su reglamento de policía interior i el 
decreto para la Hacienda pública. Sobresalía Car- 
rillo por su celo en perseguir el vicio i castigar a 
los criminales, i por su pureza en el manejo de los 
caudales públicos, así como por el cuidado que 
ponia en que todos los empleados cumpliesen 
exactamente sus deberes, dándoles él mismo el 
ejemplo de su laboriosidad infatigable. El jeneral 
Morazan cortó su carrera política invadiendo el 
país en 18i2 con fuerzas de los otros Estados. 
Carrillo, abandonado por una parte del ejército, 
tuvo que cajiitular i resignarse a la expatriación, 
dejando el ¡laís en poder de los invasores. Cierto 
enemigo personal le dio muerte desapiadadamente, 
saciando así un antiguo rencor. Su fin Irájicotuvo 
lugar en la ciudad de San Miguel en 18^45. Fué 
jí'ut^ralmente sentido en Costa Rica, i en la actua- 
lidad todos reconocen sus grandes servicios i 
hacen justicia a sus virtudes. Pruébalo así la dis- 
posición que dictó el gobierno en 18^19, mandando 
que sus restos fuesen recojidos i trasportados a 
San José, donde deberán depositarse en un mau- 
soleo Im-antado a costa de la nación. 

CARRILLO (Camilo), marino del Perú. En 1873 
fué nombrado ministro de Hacienda i Comercio. 

CARRILLO (J. D.), artista peruano que mui 
jiocos conocen i que sin embargo ha expuesto en 
Lima en 1872 admirables esculturas en madera de 
roble, tales como un busto i una Santa Teresa, ta- 
maño natural. También ha presentado un crucifijo 
de madera de naranjo. 

CARRILLO (N.), pintor quiteño. Nació a princi- 
cipios de este siglo, e hizo una larga permanencia 
en Europa protejido por el almirante inglés 
Cochranne. 

Dice. BIOGR. 



CARRILLO DE ANDRADE I SOTOMAYOR (Ma- 
nuela), poetisa peruana. Nació a mediados del si- 
glo XVIII. Compuso varias comedias que se repre- 
sentaron con aplauso, e imprimió algunas otras 
producciones. 

CARROLL (Chas), uno de los dignatarios de la 
declaración de independencia de los Estados Uni- 
dos, que sobrevivió a todos sus colegas. Nació en 
Annápolis en 1737, descendiente de una familia da 
Irlanda, i fué educado en la religión católica. Es- 
tudió leyes en Inglaterra i Francia, distinguién- 
dose a su regreso a los Estados Unidos, por sus 
intelijentes escritos políticos i por su oposición 
a las usurpaciones arbitrarias del ministerio britá- 
nico. En 1776 fué elejido miembro del Congreso; 
en 1778 entró a la lejislacion del Estado, i con- 
tinuó en ella hasta 1789, época en que fué ele- 
jido senador de los Estados Unidos. Vivió ente- 
ramente ocupado de los negocios públicos hasta 
1810, año en que se retiró a pasar sus últimos 
días tranquilamente entre sus deudos i amigos, 
i dedicado a la agradable ocupación de la litera- 
tura. Murió en 1832 a la edad de noventa i seis 



CARROLL (Juan), doctor en teolojía, primar 
obispo católico de los Estados Unidos de Norte- 
América. Nació en Maryland i se educó en Bél- 
jica; fué en 1773 profesor de la Universidad de 
Brujas. Dos años más tarde regresó a América i 
fué nombrado vicario jeneral en 1786, i en 1790 
consagrado en Inglaterra obispo de Baltimore. 
Poco tiempo después fué elevado al rango de 
arzobispo. Murió a la edad de ochenta años en 
1815. 

CÁRTER (Natamel Hazeltine), escritor ame- 
ricano, nacido en New-IIampshire en 1788. F'ué 
profesor del colejio de Dartmouth, donde se habia 
educado-, editor del Rejistro de Albania en 1820, i 
en 1822 del IIoinbr<' de Estado de Nueva York. 
Viajó por el continente europeo i por Cuba hasta 
1828, haciendo una segunda visita a Europa en este 
año. Murió en Marsella en 1830. En 1827 se publi- 
caron sus obras en dos volúmenes, consistiendo en 
algunas cartas de Europa i poemas cuya yer.sifi- 
cacion es sencilla i fácil. 

CARVAJAL (José Miguel), músico mejicano. 
Ha inventado una música enteramente nueva, que 
produce un efecto agradable. Habiendo perdido 
desde mui niño el sentido de la vista, adquirió na- 
turalmente mayor perfección en el del oido. Na- 
ció en 1803 ; a una casualidad debió el principio 
de su invento, tan raro en los anales dé la armonía. 
En 1820, hallándose cerca de Orizabaen un rancho, 
ala sombra de un árbol, para distraerse comenzó 
a tirar un palito que tenia a la sazón en las manos; 
su oido, que habia adquirido una penetración sor- 
prendente, percibió sonidos armónicos que, com- 
binándose diestramente, llegarían a producir varios 
tonos. Tratando de perfeccionar su invento, em- 
pezó asiduamente a trabajar, hasta que se valió de 
veinte i tres palitos de madera fina de una cuarta 
de largo poco más o menos, i de un grueso irre- 
gular, algunos de los cuales tienen dos voces i 
aún más, según la manera como de ellos se sirve. 
Es verdaderamente orijinal el medio de que se vale 
para afinar las voces que producen los palitos; 
antes de tocar los reconoce, i si no los encuentra 
acordes, los raspa con una navaja que maneja, o 
les corta de la punta algunos pedacitos de madera, 
hasta ponerlos en completo arreglo. Ejpcuta coa 



a\RVA 



— 114 — 



GARVA 



suma claridad i precisión trozos de buenas [¡iezas 
de música, como también wals, cuadrillas, bo- 
leros. Hemos copiado de una bioiírafía suva al- 
ííunos de los detalles arriba mencionados, i aña- 
diremos que por lo caprichoso i al mismo tiempo 
agradable de la armonía, i)or el orijeii del des- 
cubrimiento i por las circunstancias de su per- 
sona, bien merece este hondn-e no ser conrundido 
con la multitud i elevársele al rango de artista e 
inventor en la música. 

CARVAJAL (Rafael), abogado i poeta ecuatoria- 
lu). Nació en Ibarra en 1819; ha desempeñado em- 
pleos do distinción, como el ministerio del Inte- 
rior i Relaciones exteriores i la vice-presidencia de 
la República; hoi ocupa un puesto en la Corte su- 
prema deJuslicia, de la cual es presidente. 

CARVAJAL (RuniísiNno), jurisconsulto i político 
boliviano. Ha ocupado altos puestos públicos en 
su patria. En 1873 ha desempeñado las prefec- 
turas de los importantes departamentos de (Ihu- 
quisaca i Cochabamba. 

CARVALHO MOREIRA (Fhancisco Ignacio de), 
diplomático brasileño. INació en 1815. Recibido de 
abogado en 1839, establecióse poco después en 
Rio de Janeiro, donde dio a conocer su talento, ya 
como abogado, ya como mii nibro de la Camarade 
diputados. En 1852 fué enviado con el carácter de 
ministro plenipotenciario del imperio cerca de los 
Estados Unidos, (ion igual carácter fué trasladado 
a Francia e Inglaterra i ha residido allí largos 
años, mereciendo la coníianza de todos los gabi- 
netes brasileños que se han sucedido desde en- 
tonces. Gozó en Londres de gran preslijio, i en 
varias ocasiones en que el cuerpo diplomático ha 
tenido que dirijirse al gobierno inglés ha llevado 
la palabra. Ha sido honrado por la Universidad 
de Oxford con el título de doctor. En distintas 
ocasiones ha sido comisionado para levantar em- 
préstitos por cuenta del gobierno de su país en las 
plazas europeas. Últimamente fué nombrado co- 
misionado cerca del Papa |)ara el arreglo de cues- 
tiones relijiosas. L)esenq)eña aún la legación bra- 
sileña en Londres. En premio de sus servicios ha 
sido hecho barón de Penedo. 

CARVALLO (Manuel) , jurisconsulto i diplo- 
mático chileno. Nació en Santiago en 1808. Prin- 
cipió su carrera pública en 1827. Sus ascensos, 
siempre rápidos i merecidos, no le abandonaban 
sino después de dejarlo en los más altos puestos, 
ya fuese en la administración, en el foro, en la 
diplomacia o en la política. Así se le vio de nis- 
pector o ministro en el Instituto nacional, de es- 
cribiente del Senado, de oficial mayor del Con- 
greso de plenipotenciarios, de oficial mayor del 
■ ministerio de Interior i Relaciones exteriores, de 
encargado de Negocios en los Estados Unidos, de 
ininistro plenipotenciario en el mismo y)aís, de en- 
viado extraordinario i ministro plenipotenciario en 
Béljica, Francia i Gran Bretaña, de miembro del 
Golejio de abogados, de miembro de la facultad 
de leyes i ciencias políticas de la Universidad, 
de ministro de la Corte suprema de Justicia, de 
codificador de las leyes penales de Chile, i de se- 
nador de la República en 1864. Trabajó por el des- 
arrollo do las letras; fundó la sociedad de Ins- 
trucción primaria de Santiago; fué miembro del 
Círculo de amigos de las letras i de casi todas las 
sociedades literarias de la capital. Trajo a su país 
una variada i rica biblioteca que constaba de más 
de 15,000 obras sobre distintas materias; enri- 



queció varios archivos públicos con donaciones de 
libros. Sus opiniones políticas le granjearon la 
reputación de liberal sincero i tolerante. En la di- 
l)lomacia, sus ti-abajos i reconocida ilustración le 
lucieron acreedor a que el rei de Béljica lo hon- 
i-ase con la Gran Clruz de la Orden de Leopoldo. 
Sus conocimientos en jurisprudencia bí valieron 
la alta distinción de que la (Jórte suprema de Jus- 
ticia, previa audiencia fiscal, lo colocase como 
el primero de los abogados de Chile, en la nó- 
mina que, con arreglo alo dispuesto en la lei 
de 30 de diciembre de 1842, pasó al gobierno en 
1866 de todos los que consideraba dignos de 
ocupar un puesto en la administración de justicia. 
Fué útil a su familia, a sus amigos i colegas, 
en la política o en el foro, con su saber, su abne- 
gada dedicación al trabajo, su honradez i probidad 
políticas. Amó a su patria; trabajó por ella en la 
medida de sus fuerzas i nutrió en su servicio. En- 
riqueció la literatura chilena con artículos para la 
prensa diaria; con folletos o infornu^s en dereciio: 
i-on un proyecto de Código penal ; con dos volú- 
menes sobre las cuestiones diplomáticas que ori- 
jinó el reclamo de los Estados Unidos ])or la cap- 
tura del valor del cargamento de la nave Macf- 
donian. La prensa europea i americana, la colec- 
ción biográfica de Estados Unidos titulada Men of 
the Times, los .\nales de la Universidad de Chile, 
el Código civil ante la Universidad, etc., lian con- 
signado brillantes líneas juzgando a Carvallo, sus 
obras i sus servicios. Este eminente i honorable 
ciudadano chileno murió en Compiégne en 1867, 
mientras desempeñaba el cargo (le ministi'o ]»le- 
nipotenciario de su país en Béljica. 

CARVALLO GOYENECHE (Vicente i.ic), historia- 
dor chileno, nacido en Valdivia. Cadete desde la 
cuna, por medio de un canje con otro oficial pas<> 
a las fronteras, donde se hizo notar como un exce- 
lente instructor. Se labró también reputación de 
poeta, componiendo coplas como Jerónimo de (Jui- 
roga i escril)iendo sermones para las f(>slividades. 
Llevaba también un diario prolijo de todos los 
acontecimientos ¡¡úblicos (coslund)re que tuvo 
hasta sus últinu)s dias), i se dice que por haberse 
uí'gado a someter sus apuntes a la inspección da 
su jefe, cayó en el disfavor de éste. Sin eml)ai'go, 
se sabe que cuando O'Higgins vino de las fron- 
teras a tomar posesión del gol)ierno en Santiago 
en 1786, Carvallo le siivió de escolla con su com- 
pañía de dragones. Deseoso de pasar a España, 
pidió licencia i se la negó O'Higgins, por lo que 
se fugó disfrazado de fraile agustino por la vía de 
Buenos Aires. El rei lo mandó prender por real 
orden de 9 de setiembre de 1792, donde (piiera 
que se le encontrase, jiero logró hacerse oir en la 
corte; allí parece escribió una parle de su histo- 
ria, porque en varios pasajes de ella habla como si 
a la sazón estuviese residiendo en Madrid. Agie- 
gado, a solicitud suya, al cuerpo de dragones de 
Buenos Aires (noviembre 10 de 1793), resid¡() en 
aquella ciudad hasta la revolución de 1810, de cuyo 
gobierno fué secretario i obtuvo dcsj)achos de te- 
niente coronel. Smtiéndose viejo, enfermo i desva- 
lido, se recojió al hospital el 27 de abril de 1815; mu- 
rió el 12 de mayo siguiente, no dejando otros bienes 
de fortuna que su historia manuscrita, la que fué 
vendida por su albacea oficial (el mayor de plaza 
de Buenos Aires) por 200 pesos a cuenta de misas. 
Bespues se remató aquella mediante una suma 
ínfima para la biblioteca de Buenos Aires, donde 
el orijinal existe con el siguiente título : Descrip- 
ción histórica i jcogrófica del reino de Chile, por 
Vicente de Carvallo Goyeneche. Carvallo dejó cinco 



CASAN 



— 115 — 



GASS 



hijos, la mayor parte mujeres, i perteneció a la mis- 
ma familia de ese apellido tan conocido en Chile. 

CARY (Lott), negro nacido en Virjinia. Compró 
s;u libertad i la de sus hijos en 1813, i tomó enton- 
ces una parte principal en la colonización de las 
costas de África, siendo por algunos meses vice- 
comandante en el Asiento de Liberia. Fué muerto 
en 1828 por la explosión del polvorin, mientras se 
ocupaba en fabricar cartuchos para la defensa de 
la colonia. 

CASACUBERTA (José), artista dramático arjen- 
tino. Murió en Santiago de Chile en setiembre de 
18íi9, inmediatamente después de una represen- 
tación de los Seis escalones del crimen. Moliere, 
el padre de la comedia francesa, murió agobiado 
de fatiga después de la representación del Malade 
Iniaijinairc. Casacuberta, más afortunado aún, ya 
que es fortuna para el artista sucumbir sobre la 
arena , murió' deshecho , despedazado por un 
papel terrible. Su exquisita sensibilidad, excitada 
más allá del grado de electricidad que admiten 
las fibras humanas, no pudo reponerse del sacu- 
dimiento, i « el último laurel que el público le 
acordó cayó sobre un cadáver. » Representaba Los 
seis escalones del crimen de Victor Ducange. i Cuán- 
tas vibraciones debieron dar aquellos nervios para 
extinguir la vida, como las convulsiones causadas 
por cí honghong, ruido con que los chinos matan 
a los criminales ! ¡ Cuan artística ha debido ser 
aquella organización para sentir las congojas i los 
pavores de una muerte afrentosa, hasta morir víc- 
tima de sus emociones ! La naturaleza privilejiada 
de Casacuberta le echó en aquella noble carrera 
que coronó gloriosamente. Hijo de un bordador, 
éralo él también como Maiquez. Su naturaleza 
artística le habia llevado a adivinar papeles im- 
posibles para otros, i reiterados estudios sobre el 
sentido de esta o aquella palabra oscura, fijaban 
al fin su manera especial de traducirlas. Esta es- 
cena del criminal escapado del carro, la habia 
croado él, bordando la tela de Ducange con un 
cuajado de pasiones, de esperanzas desesperadas, 
imposibles, que se agolpan en un segundo a la 
cabeza de aquel infeliz. Para el público que 
aplaudió aquella escena, que sintió todas sus 
pavorosas sublimidades, ver morir al actor fué la 
prueba de que el arte humano habia dado la 
última nota de la pasión, puesto que las cuerdas 
del corazón se habían roto a fuerza de tirarlas. 
Murió así el artista, cediendo a las nobles inspi- 
raciones del jenio. Ha dejado incrustado en la 
historia del arte dramático de Chile, asido a su 
nombre, el suceso de este jénero más lamentable i 
ruidoso que haya ocurrido en América. 

CASANOVA (Mariano), presbítero chileno. Nació 
en Santiago en 1833. Hizo sus primeros estudios en 
el Instituto nacional, i los terminó en el Seminario 
conciliar. En el Seminario, de alumno pasó a pro- 
fesor. Como tal, enseñó todos los ramos de hu- 
manidades, de derecho i de ciencias eclesiásticas 
que se cursan en ese establecimiento. También 
fué profesor, en el Instituto nacional, de los ramos 
de filosofía i fundamentos de la fé. Su carrera de 
profesor fué brillante. Los vanados i profundos 
conocimientos que en ese ejercicio i en el estudio 
obtuvo, le abrieron en 1859 las puertas de la Uni- 
versidad. En agosto de ese aíio se le elijió miem- 
bro de la facultad de teolojía. Dos años después, 
en setiembre de 1861, recibió su diploma de abo- 
gado. En 1865 emprendió un viaje a Europa, que 
le fué sobremanera provechoso para el cumplimien- 



to i solidez de sus conocimientos. Vuelto a su pa- 
tria en 1866, hizo un nuevo viaje al Perú en 1868, 
como miembro de la comisión encargada de repa- 
triar los restos del jeneral O'lliggins. Las tareas 
de la enseñanza i de la predicación, en que siem- 
pre ha sobresalido, dejaron tiempo a Casanova 
para atender a otras necesidades. Así fundó en 
Santiago una sociedad de señoras, cuyo objeto era 
combatir el lujo, i que sostiene en la actualidad 
una casa de talleres para niñas pobres. En 1868 
fué nombrado cura de la parroquia del Salvador i 
vicario foráneo de Valparaíso, i posteriormente, en 
1872, elevado a gobernador eclesiástico del mismo 
pueblo. Sus trabajos en Valparaíso han sido no- 
tables. A su celo i actividad se debe la fundación 
del Seminario, del cual fué primer rector, i la 
fundación de un asilo para educar sirvientes. Ca- 
sanova es, sobre todo, notable como orador sagra- 
do. Cerca de trescientos st-rmones suyos corren 
impresos, todos ellos aceptados con aplauso. Ha 
publicado también algunos libros devotos mui 
apreciados, una Historia del templo de la Compa- 
rtía i una traducción de la Historia de Nuestra 
Señora de Lourdes, de Laserre, que hizo en unión 
del presbítero chileno Crescente Errázuriz. En va- 
rias ocasiones ha redactado la Revista católica, i 
durante su viaje por Europa fué corresponsal de 
El Independiente de Santiago. 

CASCALLARES DE PAZ (Micaela), matrona ar- 
jentina, viuda del ciudadano Marcos Paz, vice- 
presidente que fué de la República arjentina. Su 
filantropía le ha conquistado la merecida fama de 
que goza aún en las repúblicas del Plata, i ha 
sido citada como modelo de caridad i de amor de 
sus semejantes, cuyas lágrimas ha enjugado tan- 
tas veces su mano jenerosa i acaudalada. 

CASOS (Fernando), abogado i hombre público 
del Perú. Nació en Trujillo en 1828. Ha tomado 
en distintas épocas parte activa en las luchas po- 
líticas de su patria. Ha desempeñado los puestos 
de diputado i senador al Congreso nacional, i ofi- 
cial primero del ministerio de Instrucción pública. 
Como abogado i orador parlamentario, ha gozado 
de mucho crédito en su país. En los dolorosos suce- 
sos de que tué teatro el Perú en 1872, Casos tuvo 
una parte mui principal, como secretario jeneral 
del dictador Gutiérrez, que enarboló en aquella 
época el estandarte revolucionario. Es sabido que 
aquella sublevación produjo la muerte del pre- 
sidente Balta i una contra-revolución popular, que- 
sera siempre un título de honor para el pueblo del 
Perú. Desde aquella época Casos permanece en 
Francia, donde ha publicado dos novelas, titula- 
das Los amigos de Elena i Los hombres de bien, 
las cuales versan sobre los asuntos públicos de su 
país. Los azares de la política, el ejercicio de su 
profesión de abogado i las tareas de la prensa, en 
la cual se ha distinguido siempre Casos, han llena- 
do hasta hoi completamente su vida. 

CASPICARA, escultor ecuatoriano. Las principa- 
les obras de Caspicara son un Señor alado a la 
columna con San Pedro a los pies, que existe en la 
catedral de Quito ; un grupo compuesto de la Vir- 
jen i el Señor ; una Vírjen de Dolores, que se ve 
en la misma catedral ; un Cristo, que pertenece al 
hijo del pintor Salas, i varios santos de la orden 
en el convento de san Francisco de la misma ciu- 
dad. En Popayan (Colombia) existen también algu- 
nas obras de este célebre escultor indio. 

CASS (Lt'ís). estadista americano. Nació en 1782 



a\STE 



— 116 — 



a-vsTi 



en New-llaiupshire. Se recibió de abogado en 1802. 
En 1806 fue elejido diputado a la lejislalura de 
Ohio. Coronel de un cuerpo de voluntarios del 
mismo Estado, formó parte del ejército que en 
1812 invadió el Canadá : abandonado por su jefe el 
jeneral Hall, cavó prisionero en la capitulación de 
Malden. Vuelto "'a su país, obtuvo el grado de ma- 
yor jeneral i la vijilancia de la frontera del Norte. 
En 181^1 fué nombrado gobernador de Michigan. 
En 1831, ministro de la Guerra. Cuatro años des- 
pués fué enviado a Francia en calidad de ministro 
plenipotenciario, misión que desempeñó con luci- 
dez. Fué notable la protesta pública que formuló 
contra la adhesión de Guizot al derecho de visita, 
como igualmente la polémica que sostuvo en la 
prensa sobre la cuestión de límites de su país. De 
vuelt:i a América, fué enviado al Senado por el Es- 
tado de Michigan, donde combatió con enerjia i elo- 
cuencia la política de conciliación de Henry Clay. 
En 1852 fué candidato para la presidencia de los 
Estados Unidos. Bajo la administración Buchanah 
fué ministro de Estado. Murió en 1866. 

CASTAÑEDA (Francisco), fraile arjentino. Vis- 
tió el hábito de san Francisco en el convento de la 
Recolección de Buenos Aires, i en 1800 obtuvo por 
oposición la cátedra de fdosofía de la Universidad 
de Córdoba, en donde se ordenó de sacerdote. Fué 
fundador de la primera escuela de dibujo de Bue- 
nos Aires, para cuya apertura pronunció una alo- 
cución, el 10 de agosto de 1816. Estableció en el 
Rincón de San José, provincia de Santa Fé, una 
escuela de primeras letras i de latinidad. Lo mismo 
hizo en el Paraná. Fué redactor de varios periódi- 
cos en Buenos Aires, ^Montevideo, Santa Fé i Cór- 
doba. Los periódicos del padre Castañeda, hasta la 
revolución del 1" de diciembre de 1828, a pesar de 
su estilo, encierran muchos datos sobre los perso- 
najes de aquella época, de que el historiógrafo no 
dejará de sacar provecho. Murió en la ciudad de 
Paraná el 12 de marzo de 1832. Después de su 
muerte, su cadáver fué otijeto de muchas demostra- 
ciones de simpatía de parte de sus conciudadanos. 

CASTAÑEDA I NAJERA (Manuel), abogado me- 
jicano, nombrado en 1873 majistrado de la Corte 
de Justicia de Méjico. 

CASTELLANOS (Jacinto), hombre público del 
Salvador. Ha prestado importantes servicios a su 
patria. En 1867 ha servido el ministerio de Rela- 
ciones exteriores. 

CASTELLANOS (Juan de), escritor colombiano. 
Nicolás Antonio le llama sacerdos tuocensis in 
América, i le coloca en la lista de escritores ame- 
ricanos, al fin del segundo tomo de su biblioteca. 
Escribió : Primera parte de las elejias de varones 
ilustres de las hidias, conipuesta por Juan de Cas- 
tellanos, beneficiado de la ciudad de Turna en el 
Nuevo Reino de Granada, Madrid, 1819 ; Elejias de 
varones ilustres de Indias, por Juan de Castella- 
nos, segunda edición, Madrid, 1837. En el catálogo 
de poemas que publicó Ochoa en su Tesoro, 1840, 
formado por M. Tornaux i Compans, después de 
copiado el titulo íntegro de las elejias, se lee la 
siguiente noticia crítica: «No sé por qué razón 
llama el autor elejias una serie de poemas, com- 
puestos, por lo jeneral, de varios cantos, en los 
(jue se refiere la vida de los principales conquista- 
dores de la América. La primera parte, única pu- 
blicada, contiene las elejias ó más bien las biogra- 
fías de Cristóbal i Diego C.olon, Rodrigo de Arana, 
Francisco de Bobadilla, Diego de Velazquez, Fran- 



cisco de Caray, Diego de Ordaz, Pedro de Orsua i 
Lope de Aguirre, en cincuenta i cinco cantos.» 
\'ergara i Vergara ha venido a derramar verdadera 
luz sobre la patria, la biografía i los méritos lite- 
ranos de este gran poeta e historiador: «Parece 
que Pinelo, en su Bibliotheca ocridentalis, dio 
orijen al error que no contradice Nicolás Antonio 
en su Bibliotheca nova, de que Castellanos era 
natural del Nuevo Reino. Inserta esta noticia sin 
aclaración ninguna B. C. Aribau, editor del tomo 
cuarto de la Biblioteca de autores españoles de Ri- 
vadeneira. » 

CASTELLI (Juan José), soldado i tribuno ar- 
jentino. Nació en Buenos Aires en el siglo pasado. 
Tomó una parte mui activa el 25 de mayo de 1810, 
al emanciparse la República de la dominación es- 
pañola. Como miembro de la junta de Buenos Ai- 
res, se le confirió el mando del ejército que mar- 
chó hasta el Desaguadero el año 1811. (Jastelli era 
un abogado de gran talento, que, según sus con- 
temporáneos, poseia en igual el don de la palabra 
i el arte de escribir. Era ademas activo, sagaz i 
mui resuelto. Demócrata por principios. i)ues desde 
sus más tiernos años sehabia manifestado opuesto 
a la tiranía, fué de los primeríjs hombres que en 
Sur-América concibieron el heroico proyecto de 
llevar a los pueblos hasta su independencia, ("as- 
telli era el hombre más competente de aquellos 
tiempos para dirijir la revolución i hacer frente a 
Goyeneche, a quien hubiera hecho desaparecer con 
vilipendio de la escena |)olítica del Alto Perú, a no 
haber muerto prematuramente en Buenos Aires. 

CASTELLI DE IGARZABAL (Anjela), matrona 
arjentina del tiempo de la revolución. En 1812 
erogó una gran cantidad de dinero para la ad- 
quisición de armas con que sostener la revolución 
de independencia. 

CASTELLO BRANCO (José Joaquín Justimano). 
obispo de Rio de Janeiro. Nació en la misma ciu- 
dad en 1731. Gozó de reputación como filósofo i 
predicador. 

CASTELLÓN (Francisco), presidente de la repú- 
blica de Nicaragua en 1855. Fué descendiente de 
una familia pobre i oscura de este país. Se dedicó 
a la carrera literaria, habiendo sido en las aulas 
un estudiante demasiado común. La edad i la in- 
jerencia en los negocios desarrollaron en él, si no 
grandes facultades, mucho conocimiento, liabilidad 
i prudencia en diferentes ramos, especialmente en 
el de hacienda. Por el año de 1843 habia adíjuiridu 
ya grande influencia política i fué enviado con una 
importante misión a Europa, de donde regresó, sin 
duda, con un caudal de conocimientos que no te- 
nia antes. Jefe del partido liberal, aspiraba abier- 
tamente al mando supremo, figurando de candi- 
dato en todas las elecciones, pero sin obtener el 
triunfo. Regularmente era llamado a tomar parte 
en los nuevos gabinetes. Murió del cólera a prin- 
cipios de setiembre de 1855. 

CASTILLA (José M. de), sacerdote i orador sa- 
grado de la república de Guatemala. El doctor 
Castilla es canónigo de la iglesia metropolitana de 
su patria. 

CASTILLA (Ramón), jeneral peruano. Nació en 
1797, en Tarapaca, en las fronteras de Bolivia. En 
1816 tomó las armas en el ejército español i era 
ya capitán cuando estalló la guerra de indepen- 
dencia. Castilla abrazó con entusiasmo la causa de 



GASTI 



— 117 



GASTI 



los patriotas, i se encontró en la batalla de Aya- 
cucho bajo las órdenes de Sucre. En poco tiempo 
ascendió a mayor, comandante i coronel, i comenzó 
a figurar en la escena política en 1830. En la 
guerra civil de 1834, Castilla perteneció al partido 
de Orbegoso, quien le ascendió a jeneral de bri- 
gada. En 1835 se encontró en las batallas de Ya- 
nacocha i Socabaya, fué batido i emicrró a Chile. 
En 1839 se encontró en la batalla de Yungai como 
jeneral de la división de Gamarra, i después de la 
victoria fué llamado a ocupar el ministerio de Ha- 
cienda. También tomó parte en la guerra civil que 
tuvo lugar después de la batalla do Yungai. En 
1845 fué electo presidente de la República. En este 
elevado puesto, Castilla estableció el orden i la 
paz durante un período de seis años, arregló las 
finanzas, aumentó la marina i llevó a cabo la cons- 
trucción de buques de vapor; expidió el decreto 
dictatorial de diciembre de 1854, que abolió defi- 
niiivamente la esclavitud en el Perú. 30,000 escla- 
vos fueron devueltos a la libertad por aquel me- 
morable acto administrativo, que bastada por sí 
solo para hacer la gloria de una administración. 
Otro decreto no menos memorable i humanitario 
habia abolido, en 1859, el tributo que injustamente 
pagaban a sus antiguos señores dos millones de in- 
dios. El jeneral Castilla fué en el Perú el fundador 
del crédito interior i exterior; abolió el cadalso 
político i no autorizó jamas con su firma la aplica- 
ción de la ])ena ordinaria de muerte. Fué ardiente 
partidario de la libertad electoral, de prensa i de 
asociación. Amigo entusiasta de la autonomía de 
los pueblos americanos, tomó parte en 1837 en la 
campaña restauradora, comandada en jefe por el 
ilustre jeneral chileno Manuel Bulnes, i promo- 
vió en distintas ocasiones tratados de alianza en- 
tre las diversas repúblicas. El adelanto industrial 
del Perú se debe inmensamente al impulso que en 
distintas ocasiones supo imponerle la actividad i 
el ¡¡atriotismo de este personaje. Estrechamente 
unido con el intelijente i acaudalado capitalista 
chileno Pedro González de Candamo, emprendió 
en el país mui valiosas e importantes obras indus- 
triales, como por ejemplo, las lineas férreas que 
unen a Lima con el Callao i Chorrillos. En 1858 
filé elejido nuevamente presidente de la República 
del Perú. Castilla goberjió su país durante catorce 
años. Murió en 1867 en el campo de batalla, al 
frente de un motin militar encal)ezado por él. 

CASTILLO, fraile chileno de la orden agustina. 
En 1810, siendo prior del convento de su orden en 
Valparaíso, se hizo notar por sn patriotismo, coo- 
perando al movimiento revolucionario de ese año, 
que trajo el establecimiento del primer gobierno 
nacionai en Chile. 

CASTILLO (Enrique i AM.^.D0R del), patriotas cu- 
banos. Son de los iniciadores de la guerra de la 
independencia cubana; de los que el 10 de octu- 
bre de 1868 inauguraron la lucha. 

^ CASTILLO (Fabio), estadista de la República de 
San Salvador. En 1873 ha desempeñado la cartera 
de Relaciones exteriores. 

CASTILLO (Fermín), jeneral peruano de la in- 
dependencia. 

CASTILLO (Francisco del), poeta peruano, po- 
pularmente conocido con el apodo de Ciego de la 
Merced. La única noticia biográfica que hemos po- 
dido obtener acerca del afamado repentista, se en- 
cuentra en el n^ 43 de la Gaceta de Lima, corres- 



pondiente al 27 de enero de 1771. Según ella, frai 
Francisco del Castillo, natural de Lima i relijioso 
lego de la orden de Nuestra Señora de las Merce- 
des, falleció en diciembre de 1770, a la edad de 
cincuenta i seis años, causando jeneral sentimiento 
en su muerte el que en vida dio pábulo a la común 
admiración. Aunque ciego de nacimiento, su insr 
truccion en las ciencias era notoria, i tocaba con 
suma habilidad varios instrumentos. Hablando do 
sus dotes poéticas dice su biógrafo : « No impro- 
visaba tan solo sobre cuantos asuntos le propo- 
nían, sino que componía con igual facundia i 
despejo hasta piezas cómicas. I por fin, si las con- 
versaciones que sostenía versificando se hubieran 
escrito, habría para llenar inmensos volúmenes. » 
Bien podrá ser que haya algo de exajerado en es- 
tas líneas, pero es innegable la agudeza i facilidad 
que respiran los versos del padre Castillo. 

CASTILLO (Manuel), poeta peruano. Nació en 
1814 i murió en 1870. En este último año dio a 
luz un volumen de sus poesías con el titulo de Cari- 
tos sur-americanos. Es mui notable su composi- 
ción al 2 de mayo. ílai en sus composiciones toda 
la inspiración robusta del patriotismo i la ternura 
del corazón dotado de la sensibilidad más exqui- 
sita. 

CASTILLO (Martin del), político mejicano. Fué 
ministro de Negocios extranjeros i de Marina del 
gobierno de Maximiliano. 

CASTILLO (Severo), jeneral mejicano. Cuando 
Maximiliano, derrotado en varios encuentros, de- 
cidió hacer de Querétaro el último baluarte de su 
poder, encomendó a Castillo la organización i el 
mando de la división encargada de defender la 
plaza. Castillo era considerado por el emperador 
como un hombre intelijente, persi)icaz i leal a toda 
prueba. Sus campañas contra los indios de Yuca- 
tan i contra los liberales en Teliuantepcc, le va- 
lieron los plácemes de Maximiliano i repetidas 
pruebas de consideración, entre las cuales debe 
considerarse como la más importante el último 
cargo que le fué confiado por él. 

CASTILLO I GUEVARA (Francisca Josefa de), 
escritora colombiana. Nació en Santa Fé de Bogotá 
el 6 de octubre de 1671. Entró a ía relijion i monas- 
terio de Santa Clara, en Tunja, el año de 1689 i 
murió en 1742. Era desde su niñez de constitución 
raquítica i enfermiza. Cuando llegó a la juventud, 
juzgando que debía la conservación milagrosa de 
su vida a la bondad de Dios, determinó ofrecér- 
sela. Sus compañeras de monasterio se la hicieron 
bien amarga, teniéndola por visionaria i soberbia, 
i tratándola como a tal. Sus confesores repararon 
en su alia intelijencia i sólida virtud, i le previnie- 
ron que escribiese sus sentimientos i la relación 
de su vida. Obedeció el mandato ; i en cuadernos 
que iba escribiendo i remitiendo a su confesor 
para que los examinase, formó insensiblemente 
dos buenas obras que, recojidas después por sus 
parientes, se dieron a luz, la primera en 1817 en 
Filadelfia, con el título de Vida de la venerable 
madre Francisca Josefa de la Concepción, escrita 
por ella; \ la segunda en Bogotá, año de 1848, 
con el nombre de Sentimientos espirituales de la 
V. M. Francisca Josefa. En su niñez leyó libro- 
de comedias, i después en el convento leyó las obrar 
de Santa Teresa; esa fué toda su educacio i lite- 
raria. La madre Castillo es el escritor más nota- 
ble de Colombia en el siglo pasado; su estilo i su 
lenguaje la colocan al lado de Santa Teresa de Je- 



(]ASTll 



— 118 — 



ÜASTR 



sus, i hasta en las peripecias de su vida le fué 
parecida. 

CASTILLO I HERRERA (Alonso), ecuatoriano. 
Nació en Quilo i fué oidor de las audiencias de 
Quito i do Lima. Poseyó profundos conocimien- 
tos en jurisprudencia i las nociones de gobierno 
que entonces era permitido adquirir en Amé- 
rica. En 1665 gobernó la presidencia de Quito 
como oidor más antiguo por falta de presidente 
propietario. 

CASTRO (Agustín), literato jesuíta mejicano. 
Nació en Córdoba, diócesis de la Puebla de los An- 
jeles, el 24 de enero de 1782. Recibido en la Com- 
pañía de Jesús en 1746, fué ¡¡rofesor de bumanida- 
des i fdoftofía en Oaxaca i en Querétaro. Falleció 
expulsado el 23 de noviembre de 1790 en Bolonia. 
Publicó Las Odas de Sor Juana Inés de la 6'ív/3, 
ilustradas con notas; Vida del P. Francisco Ale- 
gre; Elojio del P. Francisco Clavijero, Ferrara, 
1787, en 8». Tradujo f;il)ulas de Fedro ; las Troya- 
nas, de Séneca; el Mosquito, de Virjilio, en verso 
castellano. Descripción de Anteqnera de Oaxaca. 
La Cortcsiada, poema épico de Hernán Cortes. 
Anotó las odas de Sor Juana Inés de la Cruz. Es- 
cribió la Historia de la literatin'a mejicana, pos- 
terior a la conquista. Puso en castellano varias 
poesías de Juvenal, Horacio, Anacreonte, Safo, 
Ossian, Gesner. Milton, Pope, Young i otros. 

CASTRO (lÍMii.io), político arjentino. Nació en 
Buenos Aii-es i fué i^leclo gobernador en el período 
de 1869 a 1872. Debe el país a su administración 
el establecimiento de las yiguas corrieyítcs, de in- 
finitos puentes de bierro en la campaña, i sobre 
todo las diversas líneas de tramways, que lian 
causado una verdadera revolución económica en 
aquella localidad. Castro hizo un gobierno de or- 
den i de prescidencia de los círculos políticos. 

CASTRO (José Félix), coronel peruano. Nació 
en Trujillo en 1801. En 1818 fué nombrado cadete 
al servicio del rei. En 15 de enero de 1819 fué 
graduado de oficial. Adherido a la causa de la li- 
bertad de América, dirijió una comunicación a su 
jefe, pidiendo su retiro del ejército real, i mani- 
festándole su incorporación al ejército libertador. 
Concurrió a la batalla de Junin, i fué uno de los 
primeros en dar personalmente parte al libertador 
del feliz éxito que se tuvo en esos campos el 6 de 
agosto de 1824. Cuando terminó la brillante epo- 
peya del Perú i de toda la América, en el segundo 
sitio del Callao, el teniente coronel Castro tuvo 
también una parte activa en él. En 1827, a los 
veinte i seis años de edad, fué ascendido a coronel 
electivo; en 1842 alcanzó el grado de bachiller en 
la Universidad de San Marcos. En esa época fué 
nombrado prefecto del departamento de Amazonas. 
i conquistó en ese puesto jenerales simpatías, por 
las cuales mereció obtener en 1845 los sufrajios 
de la provincia de Mainas, para representarla como 
diputado en la Lejislatura de entonces. Residente 
en Trujillo a fines del año de 1846, i completados 
los cuatro años de práctica, obtuvo, en la Univer- 
sidad de Santo Tomás i Santa Rosa, los grados de 
licenciado i doctor en leyes; se recibió de abogado 
i posteriormente se incorporó en el ilustre Colejio 
fundado en Lima. En 1847 fué nuevamente electo 
diputado por la jjrovincia de Mainas, habiéndose 
reiterado esta elección en 1850. En este mismo 
año fué nombrado vocal de la Corte de la Libertad; 
siendo en 1851 electo presidente do ese tribunal, 
en el que permaneció basta el año de 1855. Poste- 



riormente se dedicó a su profesión de abogado, i 
en ese tiempo fué nombrado conjuez de la (Jórte 
suprema, i miembro del Tribunal de siete jueces. 
Falleció en Lima el 3 de abril del año de 1861. 

CASTRO (José Ignacio), sacerdote peruano, na- 
tural de Tacna. Célebre cura do la doctrina de San 
Jerónimo en el Cuzco. Notable por su espíritu 
cvanjélico, por su incansable actividad en el desem- 
peño de sus deberes, i por los importantes servi- 
cios que prestó a la Iglesia i al Estado ; dejó mu- 
chas disertaciones manuscritas, i algunos trabajos 
impresos. Fué colaborador del Mercurio peruano, 
bajo el seudónimo de Aciginio Sartoc, anagrama 
de su nombre. Murió en 1792, a los cincuenta i 
nueve años de edad. 

CASTRO (José Mahía), doctor, estadista i ex- 
presidente de la República de Costa Rica. 

CASTRO (Manuel Antonio), ilustre arjentino, 
fundador de la Academia tcórico-práclica de juris- 
prudencia de Buenos Aires. Nació en Salta en 
1772. En Chuquisacase recibió de abogado i ejerció 
allí esta profesión con el mayor crédito. El presi- 
dente de la Audiencia, gobernador de la Plata, le 
nombró su secretario privado. El virei le nombró 
después subdelegado de Yungas en la provincia de 
la Paz. Los primeros movimientos de los pueblos 
del Perú por su independencia, a los que el doctor 
Castro ayudaba con sus luces, le obligaron a fijar 
su residencia en Ikíenos Aires. El gobierno, reco- 
nociendo su mérito, le nombró en 1813 vocal d»^ l;i 
Cámara de Justicia. Formó el reglamento para este 
tribunal. Fundó en seguida la Academia de juris- 
prudencia, e hizo las constituciones que aún la ri- 
jen. Fué su director perpetuo i se le vio concurrir 
a ella hasta en sus últimos dias. Para uso de esta 
Academia escribió un L^ronluario de ftráctica fo- 
rense que dejó inédito, el cual, impreso por primera 
vez en 1834, acaba de ser reimpreso. En 1816 le 
ocupó el gobierno en una importante misión ante 
el Congreso reunido en Tucuman. En 1817 fué 
nombrado gobernador de la provincia de Córdoba. 
Uno de sus primeros cuidados fué reformar el plan 
de estudios de la Universidad. Fundó también la 
Itiblioteca de aquella ciudad. 

Permaneció en el gobierno de Córdoba basta 
enero de 1820, en que el ejército del Perú se su- 
blevó contra las autoridades nacionales. Este acon- 
tecimiento i la anarquía jeneral en que se envolvía 
el país, exaltaron el patriotismo i la sensibilidad 
del Dr. (-'astro, como se nota en varias jiroduccio- 
nes de su pluma, especialmente en el o[)úsculo que 
tituló : Desgracias de la patria, peligros de la pa- 
tria, necesidad de salvarla. Redactó durante un 
año completo, desde 12 de setiembre de 1820, la 
Gaceta de Buenos Aires. Trató en la Gaceta mate- 
rias mui interesantes i escribió varios artículos 
sobre la instrucción pública i sobre la fundación de 
la Universidad, que manifiestan un celo ilustrado 
por el cultivo de los buenos estudios. Al organi- 
zarse la República de conformidad a la constitu- 
ción del año 1819, fué electo senador por las pro- 
vincias de Salta, Córdoba i Cuyo. De regreso a 
Buenos Aires, la Sala de representantes le re])iiso 
en el empleo que tenia en la Cámara de Justicia, i 
a poco tiempo fué nombrado presidente de este 
tribunal. Otras circustancias i otros destinos le 
esperaban para manifestar la magnitud de sus ta- 
lentos. El pueblo de Buenos Aires le elijió entre 
sus representantes para el Congreso nacional que 
se instaló en el año de 1824. Fué el primer pre- 
sidente de aquella ilustre .\samblea, en la cual se 



GALTO 



119 — 



GAVIE 



hizo nocesario para todos los trabajos i cleb;it(!s 
Jinportanles. Al discutirse la constitución, Castro, 
<[ue habia tenido una parte mui considerable en su 
lormacion, i que especialmente liabia redactado 
todo lo concerniente al poder judicial, fué en- 
<argíido de sostener la discusión de toda ella. Esta 
<ircunstancia le dio ocasión para manifestar que 
<'ra tan profundo político como sabio jurisconsul- 
to. Formó también el manifiesto que acompaña la 
<onstitucion, obra que liace honor al cuerpo mismo 
«■n cuyo nombre se dio. El Congreso le nombró 
para que a su nombre presentase al pueblo de 
Mendoza la constitucionsancionada. Disuelto el Con- 
irreso, continuó Castro en el cargo de presidente 
de la Cámara de Justicia hasta el año 1832, en que 
falleció. 

CASTRO BARROS (Ign.\cio), sacerdote i escritor 
arjf'iitinf:. iiijo de la provincia de la Hioja: falleció 
en Chile en 18^9. lia publicado varias obras reli- 
jiosas, tendentes a encomiar su celo relijioso, para 
abrirse las puertas del Vaticano que se le habian 
cerrado antes por las lijerezas de su carácter. 

CASWELL (Ricardo), gobernador de la Caro- 
lina del .Norte en los Estados Unidos, educado 
para el foro y elejido miembro del primer Con- 
greso en 1774. Siendo mui j<iven, tomó las armas 
en defensa de las libertades de América, i a la ca- 
beza de un rejimiento cerró el ]>aso, en 1776, a un 
cuerpo de realistas que so titulaban tropas regu- 
lares, i se componía principalmente de jente igno- 
rante i desordenada de las fronteras que habian 
emigrado de Escocia. Estuvo a las órdenes del 
ji'neral Mac-Donald, que, siendo perseguido por el 
jeneral Moore a fines de febrero del año citado, se 
vio obligado a enviar contra él a Caswell a la ca- 
beza de 1,000 hombres. Este lo derrotó, le mató 
o hirió 70 hombres, le tomó prisionero i capturó 
1.500 ritles. Esta brillante acción fué de suma 
importancia para la causa republicana. En 1776 

< laswell presidió la Convención de la Carolina del 
Norte i contribuyó a dictar la constitución, siendo 
después elejido gobernador en dos distintas épocas. 
-Murió en Fayetteville en 1789. 

CATACORA (Juan B.), uno de los miembros de 
la primera junta revolucionaria de Bolivia. El 16 
de julio de 1809 se dio en la Paz el grito de in- 
dependencia, i desde el primer momento, Catacora 
hizo un papel mui importante en compañía de Mu- 
rillo, Lanza, Sagarnaga i otros. Después de la der- 
ruía de las fuerzas patriotas en Chacaltaya, la re- 
volución quedó por de pronto ahogada en su oríjen 
i los campeones de ella pagaron con su sangre su 
desgraciada tentativa. Entre estos se halló Cata- 
cora, que subió a la horca en la plaza de la F^az el 
29 de enero de 1810. Su cuerpo fué expuesto a la 
expectación pública, i su martirio fué el principio 
de la serie de atrocidades que cometió el jeneral 
español Goyeneche. 

CATRILEO , cacique chileno. Famoso, i mui 
popular en 1851, época de tantos trastornos en 

< ihile, a consecuencia de la revolución de aquel 
año, a la que no permanecieron ajenos los indios 
■de A rauco. 

CAÜPOLICAN, el más célebre i valiente de los 
caudillus araucanos. Nació en Pilmaiquen, i fué 
elevado a la dignidad de toqui en 1553. Se apo- 
deró de las plazas de Arauco i Tucapel, i en el lu- 
gar en que se levantaba esta última aguardó a los 
españoles i los derrotó por completo. Venció a 



Pedro de Valdivia i a Villagra en varias batallas; 
pero fué vendido por uno de sus secuaces, el trai- 
dor Andresillo, i ejecutado por el capitán Reinoso 
mediante un bárbaro suplicio. 

CAVADA (Adolfo), patriota cubano. Fué uno de 
los guerreros que más se han distinguido en favor 
de la independencia de la isla. 

CAVADA (Federico), jeneral i patriota cubano. 
Dirijió los negocios militares hasta su muerte, en 
defensa de la independencia de su patria. 

CAVADA (Santos), escritor i abogado chileno. 
Nació en la Serena en 1826. Ha tomado parte ac- 
tiva en las luchas políticas de su país, especial- 
mente en las revoluciones de 1851 i 1858. Durante 
esta última desempeñó la intendencia de la pro- 
vincia de su nacimiento, como representante del 
[)artido constituyente. Permaneció expatriado du- 
rante algunos años en el Perú i Bolivia. Desde 1874 
es juez de letras de la Serena. 

CAVALCANTI DE ALBUQüERQüE (Gonzalo Ra- 
vasco), poeta brasileño, natural de Bahía. Escri- 
bió algunos autos sacramentales i sucedió a su 
padre Bernardo Vieira Ravasco en el cargo de se- 
cretario de Estado del Brasil. (1639-1725.) 

CAVERO I SALAZAR (José), patriota peruano. 
Fué representante del i*crú en Chile, en la época 
de la independencia. 

CAVIA (Pedro Felici.\no), periodista arjentino. 
Fué redactor de El Americano en 1819 i 1820; 
El Ciudafíano, 1826; El Clasificador, 1830 i 1832, 
i otros. Publicó ademas un folleto contra Artigas 
titulado El protector nominal de los pueblos li- 
bres, 1818. Cavia llevó una vida mui ajilada i mu- 
rió en la oscuridad. 

CAVIEDES (Juan del Valle i), poeta peruano. 
En 1859 tuvimos la fortuna de que viniera a nues- 
tro poder un manuscrito de enredada i antigua 
escritura. Era una copia, hecha en 1693, de los 
versos que, bajo el mordedor título de Diente del 
Parnaso, escribió por los años de 1683 a 1691 un 
limeño nombrado Juan del Valle i Caviedes. Ha- 
llamos en la primera pajina del manuscrito una 
lijera noticia biográfica de Caviedes. Según esta, 
Caviedes fué hijo de un acaudalado comerciante 
español, i hasta la edad de veinte años lo mantuvo 
su padre a su lado, empleándolo en ocupaciones 
mercantiles. A esa edad enviólo a España; pero a 
los tres años de residencia en la metrópoli regresó 
el joven a Lima, obligándolo a ello el fallecimiento 
del autor de sus dias. A los veinte i cuatro años de 
edad se encontró Caviedes poseedor de una fortuna 
i echóse a triunfar i darse vida de calavera, con 
gran detrimento de la herencia i no poco de la 
salud. Hasta entonces no se le habia ocurrido 
nunca escribir versos, i fué en 1681 cuando vino a 
darse cuenta de que en su cerebro ardia el fuego 
de la inspiración. (.Convaleciente de una gravísima 
enfermedad, fruto de sus excesos, resolvió refor- 
mar su conducta. Clasóse, i con los restos de su 
fortuna puso lo que en esos tiempos se llamaba un 
cajón de Rivera, especie de arca de Noé, donde se 
vendían al menudeo mil baratijas. Pocos años des- 
pués quedó viudo, i el poeta de la Rivera, ajjodo 
con que erajeneralmente conocido, por consolar su 
pena, se dio al abuso de las bebidas alcohólicas que 
remataron con él en 1692, antes de cumplir los 
cuarenta años, como él mismo lo presentía en una 



CAVÜ 



— 120 — 



GESPE 



(le sus composiciones. Tor entonces era costosí- 
sima la impresión de un libro, i los versos de Ca- 
viedes volaban manuscritos de mano en mano, 
dando justa reputación al poeta. Des])ues de su 
muerte, fueron inflnitas las copias que se sacaron 
de los dos libros que escribió, titulándose el uno 
Diente (Ul Parnaso i el otro Pocí^ías ferias i joco- 
sas ; hemos visto en bibliotecas particulares tres 
copias de estas obras; i en Valparaíso, en 1862, 
tuvimos ocasión de encontrar otra en la colección 
de documentos americanos que posee el biblólilo 
Beeche. rsos afirman también (}ue en las bibliotecas 
nacionales de Buenos Aires, Méjico i Botrotá exis- 
ten trasuntos idénticos. 

Caviedes ha sido un poeta bien desgraciado. Mu- 
chas veces hemos encontrado versos suyos en los 
periódicos del Perú i del extranjero, anónimos o 
suscritos por algún poeta ; pero jamas hemos 
hallado al pié de ellos la firma del verdadero au- 
tor. En vida fué Caviedes victima de los empíricos, 
i en muerte vino a serlo de la piratería literaria. 
El coronel Manuel de Odriozola, que tan lUilmente 
sirve, a la historia i ala literatura ]»atrias, dando a 
luz documentos poco o nada conocidos, es posee- 
dor de una copia de los versos de (Javiedes, hecha 
en 1691. Desgraciadamente el manuscrito, amen de 
lo descolorido de la tinta en el trascurso de dos 
siglos, tiene tan garrafales faltas del plumario, que 
tiaccn de la lectura de una pajina tarea más pe- 
nosa que la de descifrar charadas i logogrifos. En 
ISVi Odriozola ha publicado en Lima el Diente del 
Parnaso; Guerras físicas: proezas medicinales; 
Hazañas de la ignorancia, sacadas a luz por Juan 
Caviedes, enfermo que milagrosamente escapó de 
los errores de los médicos por la protección del 
glorioso san Roque, abogado contra los médicos o 
contra la peste, que tanto mata. Dedícalo su au- 
tor a la Muerte, emperatriz de médicos, a cuyo 
augusto cetro le feudan vidas i tributan saludes 
en el tesoro de muertos i enfermos. El escritor 
arjentino Juan María Gutiérrez publicó en Lima 
en 1852 un juicio sobre este poeta i sus obras. 

CAVO (Andrés), historiador de Méjico. Nació 
en Guadalajara, capital de la entonces Nueva Gali- 
cia, en 1739. Entró en la compañía de Jesús, i el 
decreto de expulsión de jesuítas en el reinado de 
Carlos III, lo halló el año de 1867 ocupado en las 
misiones de infieles, en que prestó eminentes .ser- 
vicios, a costa de mil sacrificios, debilitando su sa- 
lud con tan continuos esfuerzos. Se embarcó en 
Veracruz, obligado por aquella providencia, i en- 
tonces se relacionó con el F. José Julián Parreño, 
habanero, rector que habia sido del colejio de San 
Ildefonso en Méjico. Se unió a él estrechamente, i 
esta unión duró en Italia hasta la muerte de aquel. 
Parreño instó a su amigo a que se secularizasen 
con el designio de poder volver a su país en 
aquella angustiosa época para laxompañía, que al 
fin se vio extinguida por el papa Clemente XIV. 
Débense a su pluma las obras que expresamos a 
continuación : De vita Josephi Jidiani Parrenni, 
Havanensis. Roma, ex oficina Salomoniana; 1792, 
en 4°. — Historia civil i política de Méjico. Esta 
obra quedó inédita i fué dedicada por su autor al 
ayuntamiento de Méjico ; de ella habla Beristain 
en su Biblioteca, i Carlos María Bustamante, tan 
conocido por sus trabajos históricos, encontró una 
copia de ella en la librería de Madrid, obispo de 
Tenagra, i la publicó en Méjico el año de 1836, en 
la imprenta de Abadiano, 2 tomos en k°, con este 
título : Los tres siglos de Meneo durante el go~ 
biei'no español. Cavo fué de un carácter afable i 
bondadoso, mui amigo de la instrucción, i tenia 



particular aprecio a la historia, en la que hizo pro- 
fundos estudios. No se sabe precisamente la época 
de su fallecimiento, pero en el año de 1794 aún 
vivia en Roma. 

CELIS (Trinidad), patriota peruano de la inde- 
pendencia. En Ayacucho fué conilecorado ; gozaba 
de una pensión concedida por San Martin i líolivar. 

CENDEJAS (Khancisco de Paula), médico me- 
jicano. Ha sido diputado al Congreso jeneral en 
varias lejislaturas; afiliado en el partido liberal, ha 
sido un constante defensor de sus principios, su- 
friendo, en varias ocasiones, persecuciones violen- 
tas de parte de los gobiernos reaccionarios. 

CENTURIÓN (Isaura), caligrafa arjentina, hija 
de Buenos Aires. Ha hecho algunos bellísimos 
trabajos a la pluma i rasgueo, prometiendo mucho 
para el porvenir. 

CERDA (José Nicolás de la), patriota chileno 
que contribuyó poderosamente a la instalación del 
])rimer gobierno nacional i fué alcalde del cabildo 
d(! Santiago. 

CERDA (Manuel José), jurisconsulto chileno. 
Ha sido diputado, senador e intendente de Ataca- 
ma, en 1847; encargado de negocios de Chile en 
el Perú en 1845, i ministro de la Corte suprema 
de Justicia. Cerda es miembro de la Universidad de 
Chile en la facultad de leyes i ciencias políticas, i ha 
desenqieñado, durante diez anos, el elevado cargo 
de presidente de la Corte suprema de Justicia. 

CERVINO (J. J.), poeta mejicano. Publicó una 
Corona poética de la virjen de lus Dolores, \)oeuvd, 
Méjico, 1850. 

CÉSPEDES (CARLOS Manuel de), márlir de la 
independencia i primer presidente cíe la República 
cubana. Nació en líayamo el 11 de abril de 1819. 
Pasó después a la Habana i empi'endió el estudio 
del derecho, siguiendo asiduamente la carrera, 
hasta graduarse de bachiller en 1838. Habilitado 
de este modo para entrar en el ejercicio de su pro- 
fesión, volvió a Bayamo, donde se estableció. En 
1840, se embarcó para Europa. España fué el pri- 
mer país que visitó, permaneciendo en Barcelona, 
en cuya Universidad quiso comi)letar su carrera 
académica; i allí estuvo hasta 1842, en que se le 
confirió el grado de licenciado en jurisprudencia. 
Durante su estación en España contrajo relaciones 
políticas con Juan Prim, posteriormente conde de 
Reus, i con algunos otros, para tratar de estable- 
cer una República en España. Los conspiradores 
fueron descubiertos i perseguidos, i Céspedes en- 
tre ellos tuvo que marcharse a Francia. Recorrió 
entonces la Francia, la Inglaterra, la Italia i la 
Alemania. Volvió en 1844 a Bayamo, donde abrió 
su estudio de abogado. En poco tiempo obtuvo 
una numerosa clientela, i se granjeó la confianza 
i estimación de sus paisanos. Casi no hubo asunto 
alguno de importancia en aíjuellas localidades que 
de un modo ú otro no pasara por sus manos; i su 
nond)re ganó pronto la más grande i merecida 
popularidad. " 

En 1866 mandó España a gobernar la isla un 
jeneral retrógrado, uno de los más déspotas de su 
ejércilo. Se establecieron en Cuba consejos de 
guerra permanentes para juzgar causas que en lo 
ordinario dependían de tribunales civiles; aumen- 
táronse las contribuciones de un modo enteramen- 
te desproporcionado a las riquezas de la población, 



GÉSPE 



121 



GÉSPE 



volviendo a introducirse millares de negros arran- 
cados al África, i un réjinien de terror fue el único 
gol)ierno de la isla. El descontento era jeneral, el 
pueblo veia ya que España misma le impelia a la 
lucha. En la^ parte oriental de la isla principiaron 
los síntomas de su descontento. Bayamo, Manza- 
nillo i Puerto Príncipe, fueron las primeras ciuda- 
des en que comenzó la ajitacion. Céspedes fué 
preso a fines de diciembre de 1867, como otros 
varios, que al cabo de algún tiempo fueron pues- 
to^í en liljertad. La idea de un levantamiento cre- 
cía por momentos. Faltaban armas, faltaba orga- 
nización, faltaba un plan para lanzarse a la lucha. 
Entonces se mandaron emisarios a los otros pun- 
tos lie la isla. El Camagüey respondió acorde con 
la proposición de Oriente. El distrito de las Villas 
se mostró también dispuesto. En todas las reunio- 
nes que se verificaron, con asistencia de represen- 
tantes de las ciudades decididas a revolucionarse, 
descolló ( 'ésiiedes por sus cualidades revoluciona- 
rias i por su aliento indomable, i ya desde enton- 
ces era el verdadero jefe de aquella revolución. 
Pero un hecho decisivo vino aconfirmarestacreen- 
cia. Céspedes comprendió que aquella conspira- 
ción no podia tardar en ser descubierta por el 
gol)ierno español, que la hubiera ahogado en san- 
gre, i se decidió con algunos a anticipar el levan- 
tamiento, sin esperar el dia señalado. Reunidos 
127 liomíires el dia 9 de octubre del 68, en elinje- 
nio de Majagua, propiedad de Céspedes, a unas 
dos leguas de Manzanillo, se decidió empezar con 
el siguiente dia la revolución. Se levantó un acta 
de independencia, Céspedes i todos los que le 
acompañaban dieron la libertad a sus esclavos, i 
el 10 de octubre, aquel grupo de hombres desar- 
mados, pero entusiastas, tuvo en el pueblo de 
Yara el primer encuentro con los españoles. Cés- 
pedes, posesionado de Yara, reunió en torno suyo 
millares de campesinos, i emprendió la marcha 
sobre Bayamo, a donde llegó el dia 18, apoderán- 
dose de la ciudad. La guarnición española se encerró 
fii la fortaleza; pero a los tres dias de sitióse 
rindió al vencedor. Ya entonces las comarcas in- 
mediatas hablan correspondido al llamamiento. Las 
Tunas, Jiguani, Bayre, Ilolguin, se lanzaron a las 
armas, i en mui pocos dias el territorio insurec- 
cionado se extendía de un mar al otro, i desde las 
cercanías de Puerto Príncipe hasta Santiago de 
Cuba. Céspedes fué electo jeneral del ejército i se 
estableció un gobierno en Bayamo. Esta i las otras 
ciudades tomadas, elljleron por sufrajio sus auto- 
ridades municipales; se organizóla policía, los cor- 
reos, los telégrafos i demás ramos del servicio 
público : empezaron a publicarse varios periódicos; 
en una palabra, principió en Cuba el réjinien de la 
libertad. De Manzanillo, de Santiago de Cuba, de 
Put-rto Príncipe, de Sibarai Manali, salieron gru- 
pos de tropas españolas para operar en combina- 
ción contra los independientes. Todos fueron bati- 
dos en detalle, i los entusiastas grupos revolucio- 
narios empezaron a armarse con las mismas ar- 
mas de sus enemigos. 

El combate de Balre, ganado el 27 de octubre 
por el jeneral Donato Mármol, vino a demostrar la 
fuerza de la revolución. El Camagüey tomó las ar- 
mas el 3 de noviembre, i desde aquel momento no 
era dudoso que toda la isla seguiría su ejemplo. 
La misma Habana, plaza fuertede primer orden, 
residencia del gobierno español, i en la cual la po- 
blación cubana se hallaba en minoría, se ajitó pro- 
fundamente, i solo la falta de un hombre enérjlco 
que asumiese la dirección de las masas Impidió 
que la población se lanzase en son de lucha. Uno 
de los decretos expedidos por Céspedes en aquella 



época, 27 de diciembre, declaraba la libertad délos 
esclavos ; oj^o documento, dirijido a las autorida- 
des españolas, las invitaba a proseguir la guerra 
conforme a los usos modernos, sin fusilamientos 
de prisioneros. Desde 1851 tomó una parte más o 
menos directa en los movimientos militares que 
tuvieron lugar en Cuba, en favor de la independen- 
cia, dirijidos por los patriotas Narciso López I Ra- 
món Pinto. Las fuerzas españolas que repetidas 
veces trataron de abrirse paso hasta Bayamo, fue- 
ron constantemente batidas. Bien lejos de alcan- 
zar ventajas, se velan sitiadas en Manzanillo, en 
Santiago de Cuba, en Sibara, en las Tunas i en 
Puerto Príncipe, quedando en poder de los patrio- 
tas todo el resto del territorio Oriental i Central. 
Pero faltaban armas, de España hablan llegado 
20,000 soldados de refuerzo, i la expedición del 
jeneral Quesada, desembarcada a fines de diciem- 
bre, no habla traído más que 2,500 fusiles. Hizo 
entonces el jeneral español Valmasedauna marcha 
rápida por caminos indefensos, al frente de 5,000 
hombres; I evitando todo encuentro con las colum- 
nas avanzadas cubanas, se acercó a Bayamo, don- 
de el gobierno carecía de medios de delensa. La 
situación era crítica, i la heroica ciudad se prestó 
a sacrificarse. El 11 de enero de 1869, después de 
disputar a Valmaseda con fuerzas muí Inferiores el 
paso del Cauto, ardió Bayamo a manos de sus hi- 
jos, dispuestos a que el español no volviese a do- 
minarla. Hombres, mujeres i niños salieron en 
grupos a los campos; i desde aquel grandioso sa- 
crificio, la revolución cubana se fortaleció en vez 
de debilitarse por lapérdlda de su capital. El distrito 
de las Villas se levantó unánime el 6 de febrero, i 
en la misma Habana corrió sangre en las calles i 
en los patíbulos. 

La represión española fué cruel e inhumana, 
como lo ha sido siempre en todos los países que 
esa nación ha dominado. No se daba cuartel a los 
prisioneros. En las ciudades i en los campos se fu- 
silaba personas indefensas, sin distinción de eda- 
des ni de sexos, sin motivo alguno en muchos ca- 
sos. Entonces Céspedes expidió un documento, que, 
"bomo el manifiesto de Bolívar en Trujlllo, hacia 
pública la necesidad de represalias. Este documen- 
to importante, fechado en 18 de febrero, prometía 
la vida a los soldados españoles del ejército regu- 
lar ; pero infrinjla pena de muerte a las personas 
que voluntariamente sirviesen la causa de España 
i se hubiesen hecho culpables de violencias contra 
los prisioneros cubanos. A principios de abril la 
revolución era ya tan poderosa que se pensó en 
establecer un gobierno regular. Reunióse en Guai- 
maro una asamblea que discutió i aprobó una cons- 
titución política para la Isla, declarada República 
federal, con cuatro Estados : Oriente, Camagüey, 
Villas i la Habana. Céspedes, que por seis meses 
habla ejercido poderes omnímodos como jeneral en 
jefe, renunció este cargo. La Asamblea por acla- 
mación lo elljló presidente de la República por 
todo el tiempo que durase la guerra, i el pueblo 
aplaudió unánimemente esta declaración. En su 
nueva dignidad, Céspedes siguió personificando, 
como antes, la causa de la revolución. Atenta la 
Cámara, creada por la nueva constitución, a expe- 
dir las leyes i decretos, I nombrado el jeneral Que- 
sada jefe del ejército. Céspedes consagró su in- 
fluencia i sus trabajos a armonizar todas las 
voluntades. La cualidad prominente en el carácter 
de Céspedes fué su indomable enerjía. Sin contar 
más que con 127 hombres so lanzó a la lucha el 10 
de octubre. Los desastres, las traiciones, las con- 
trariedades de todo jénero, nunca lo desalen- 
taron. Su hijo fué hecho prisionero i fusilado en 



GESPE 



122 — 



CHANN 



Puerto Príncipe, sin que Céspedes se doblegase a 
las invitaciones de sus enemigos para que abando- 
nase su causa. Unas tras otras fracasaron muchas 
i fuertes expediciones de armas que iban del extran- 
jero en auxilio de la Revolución ; meses i meses 
trascurrieron sin que sus soldados tuviesen más 
pólvora que la que quitaban a sus enemigos •, per- 
diéronse ciudades i ocurrieron desastres inmen- 
sos ; el desaliento empezó a hacer estragos entre 
algunos de sus secuaces, i hastael mismo gobierno 
español, por medio de emisarios, trató inútil- 
mente de vencer la fortaleza de su espíritu. Disen- 
siones políticas entre los revolucionarios lo obliga- 
ron a retirarse del poder. En 1873, cuando iba a 
entregarse a un descanso momentáneo, a que lo 
forzaba el mal estado de su salud, fué denunciado 
por un negro en los momentos de abandonar la 
isla. Atacado por los españoles, se defendió heroi- 
camente hasta el último momento, i haciendo ho- 
nor en aquellos instantes su[)remos al resto de su 
vida, murió con las armas levantadas contra los 
sicarios españoles en 26 de febrero de 1874. La 
historia colocará a Céspedes éntrelos grandes fun- 
dadores de la independencia i la libertad en América, 

CÉSPEDES (Óscar), patriota/cubano, hijo de Car- 
los Manuel de Céspedes. Era un joven de veinte i 
cinco años. Estaba en Nueva York cuando su pa- 
dre encabezó el alzamiento de Cuba. Hizo cuanto 
pudo [)or ir a cumplir con su deber, hasta que lo- 
gró salir en una de las expediciones de i)atriotas 
con que la virtud de éstos ha estado alimentando 
la revolución cubana. Combatió como bravo, i pro- 
metía dar a su patria un hijo digno de su padre, 
cuando cayó en una emboscada de los españoles. 
Fué un (lia de alegría para éstos. Fusilando al hijo 
se ci'eyeron vengados del padre. 

CÉSPEDES (Pedro de), patriota cubano, fusi- 
lado pur los españoles en Santiago de Cuba el 4 de 
noviembre de 1873. Fué uno de los i)risioneros del 
vapor Vlrgiaius que en aquel año navegaba hacia 
las aguas de Cuba, llevando de los Estados Unidos 
auxilios i municiones a las tropas independientes. 

CÉSPEDES (Ricardo), coronel i patriota cubano, 
defensor de la independencia de su patria en 1873, 

CÉSPEDES (Vicente G.), mayor jeneral i pa- 
triota cubano, defensor de la independencia de su 
patria en 1873. • 

CÉSPEDES CASTILLO (Francisco F., Pedro y 
Enrique), patriotas cubanos. Son délos iniciadores 
de la guerra de la independencia cubana-, de los 
que el 10 de octubre de 1868 inauguraron la lucha 
contra España. 

CÉSPEDES DE ESCANAVERINO (Úrsula), poe- 
tisa cubana. Nació en Santiago de Cuba en la ter- 
cera década del presente siglo ; se ha consagrado 
desde sus primeros años al estudio de la litera- 
tura i de la poesía. Ha publicado en los periódicos 
i revistas literarias de la Habana i de Méjico al- 
gunas notables composiciones. Sus poesías líricas 
gozan de merecida fama en su patria i en los otros 
países en que se habla la lengua española. 

CEVALLOS (Pedro P'er.min), ecuatoriano. Nació 
en Ambato por 1814-, se recibió de abogado; fué 
ministro de la Corte superior de Quito, secretario 
jeneral del presidente Urbina i senador en 1867. 
Dedicado con provecho a los estudios literarios, 
conoce mui bien el español i ha escrito las biogra- 



fías de varios ecuatorianos célebres, un Curso de 
derecho práctico para loscolejios de la República i 
el Resumen de la historia del Ecuador. El doctor 
Ccvallos tiene un carácter honrado, bondadoso i 
comunicativo, que le hace mui simpático i estima- 
ble. No obstante ser conocedor de la lengua, su 
estilo es algún tanto falto de movimiento i colo- 
rido, aunque por otra parte tiene el mérito, entre 
otros, de la claridad, que es mui recomendablt; en 
un historiador, lloi vive en Quito. 

CEVALLOS (Teodülo), aeronnuta mejicano. Na- 
ció en Durango en 1852. Una de las singularidades 
(le este aeronauta consiste en el considerable mi- 
mero de ascensiones que ha llevado a cima en t.;n 
pocos años. Después de estudiar i conocer algimas 
de las leyes físicas sobre que reposa la teoría de los 
globos i de la aerostática, previos también los en- 
sayos i preparaciones indispensables, obtuvo Ce- 
ballos el permiso de ascender por vez primera 
en un globo do gas, a la edad de catorce años. 
Desde esa fecha hasta hoi, Ceballos ha hecho u i 
gran número de ascensiones tanto en su patria 
como en otras repúblicas de América, especial- 
mente en l)uenos Aires. En marzo de 1874 verificó 
en esa ciudad su 113» elevación a las nubes. 

CHACALTANA (Cesáreo i Reinaldo), jóvenes 
periodistas contemporáneos del Perú. Son mui 
contraidos a las ciencias i se espera mucho de su 
talento i laboriosidad. 

CHACALTANA (Gavino). peruano; uno de los 
¡¡rimeros revolucionarios de la in(le[»en(lencia. Era 
natural de Moquegua. Habiendo sido denunciado al 
virei Abascal, sucumbió de un violento acceso, 
atribuido al desitecho de verse hurlado. 

CHACÓN (Jacinto), escritor i abogado cliileno. 
Nació en Santiago en 1822. Ha sido redactor del 
Mercurio i de las Revistas del l'acifico i de Sur- 
América, habiendo intluido poderosamente en el 
gobierno para la fundación del Liceo literario de 
Valparaíso. Ha dado a la prensa algunos libros 
importantes de lejislacion. Ejerce en Valparaíso 
su profesión de abogado. Chacón ha dado tambiíiu 
a luz algunas poesías i ha colaborado en varias 
publicaciones literarias. 

CHAMARRO (Fruto). Ascendió a la priuKM'a nia- 
jistratura de Nicaragua en abril de 1853. Naci(J i 
pasó su juventud en Guatemala, en donde adqui- 
rió algunos conocimientos, especialmente en ma- 
temáticas, estudios a los cuales era mui aficio- 
nado : de allá se trasladó a Granada a hacerse 
cargo de la casa e intereses de su difunto padre 
Pedro Chamarro. Estaba dotado de \m valor ex- 
traordinario, i cuando adoptaba una determinación, 
era tan resuelto i firme, que nada podía hacerle 
ceder, cualquiera que fuese el éxito que se le re- 
presentase. A semejante temple de alma reunía 
una sensibilidad extrema, que le hacia verter lá- 
grimas por la menor desgracia projjia oajena. He- 
cho jefe de una de las priiici|)ales familias de 
Granada, lo fué pronto del partido conservador, 
cuyo foco existe en esa ciudad, i cuyos votos lo 
elevaron a la silla del poder. Murió durante c] 
sitio de Granada el 12 de marzo de 1855. 

CHANNING (Guillermo Enrique), moralista i 
escritor norte-americano. Nació en 1810 en Mas- 
sachusetts. Salió del colejio de Harvard en 1829 i 
obtuvo el grado de doctor en la escuela de teolo- 
jia de Cambridge en 1833. Ha dado a la prensa, 



GHASE 



123 — 



CHAVA 



con el título de Memorias, muchas publicaciones 
biográficas importantes, tales como las siguientes : 
Memorias del Reverendo James Perkín, de Cincin- 
nati ; Memorias de William EUery Channing . 
También ha colaborado en las Memorias publica- 
das sobre la célebre Margarita Fuller. En 1840 
tradujo el Curso de moral de JoufFroy, i publicó, 
durante dos años, como director de una congre- 
gación relijiosa, un diario hebdomadario consa- 
grado a la reorganización social. Channing dejó a 
los Estados Unidos i se trasladó a Liverpool con 
el cargo de ministro de una iglesia unitaria. Po- 
seedor de un gran talento de improvisación, goza 
de una merecida reputación como orador. 

CHAPARRO (Manuel), relijioso i patriota chi- 
leno. Perteneció a la orden de San Juan de Dios i 
fué doctor i profesor en medicina. En 1810 tomó 
parte en favor do la independencia. 

chapín (Est). predicador americano, nacido en 
1814 en Nueva York. Recibido de abogado a los 
veinte i tres años, abrazó la relijion evanjélica i 
escribió las siguientes obras : Discurso sobre las 
beatitudes; la Corona de Espinas; Esludios sobre 
el Evanjelio i otras. 

CHARUN (Agustín Guillermo^, ex-obispo de 
Trujillo. Nació en Lima. Charun se recibió en el 
convictorio el año de 1807; i bajo la dirección del 
virtuoso i entendido presbítero José Francisco Na- 
varrete, comenzó a estudiar filosofía, facultad en 
que sobresalió. Miembro de la Universidad, no 
dejó nunca de acreditar, con hechos i testimonios 
irrefragables, que en el claustro de doctores, lo 
mismo que en el convictorio, tenia que sobresalir 
i descollar. Ostentó Charun , para recibir la 
borla doctoral, solidez de juicio, profundidad de 
conocimientos, prontitud i fuego de imajinacion i 
fuerza en la dialéctica. Fué nombrado párroco in- 
terino de la parroquia de San Sebastian de Lima, 
i propietario de la de Chincha Alta, i llenó los de- 
beres de su cargo con aquella escrupulosidad i'cli- 
jiosa que, sin incidir en las torpes exajcraciones 
del fanatismo, difunde con la palabra i el ejemplo 
las sanas i puras doctrinas del Evanjelio. Como 
cura, fué modelo de consagración al servicio de 
sus feligreses. Más tarde desempeñó el rectorado 
del colejio de San Carlos. Si en la carrera tran- 
quila de las letras i en el ejercicio /pastoral dio 
Charun marcadas muestras de talento, faltábale, 
en este mismo camino, mucho espacio que recor- 
rer para granjearse una reputación imperecedera, 
i para labrarse, por si mismo, una gloria que es, 
sin duda alguna, la gloria de la patria i de la igle- 
sia. Fué, según la opinión de literatos distingui- 
dos, uno de los oradores de más crédito entre sus 
contemporáneos. Se distinguió también en la 
prensa i fué redactor del periódico titulado La 
Prensa. Diputado por la provincia de Cañete al 
congreso de Huancayo, fué su presidente, i en tal 
carácter suscribió la constitución que se dio en el 
año de 1839. Fué elejido consejero en la lejislatura 
del año de 1849 por una respetable mayoría de 
sufrajios. Como ministro, Charun dejó rastros lu- 
minosos i precedentes de valiosa significación. 
Llevó la cartera de Beneficencia, Instrucción i 
Culto. Ascendió, por último, a la alta posición 
episcopal en la diócesis de Trujillo, Murió en 
Huancacho. 

CHASE (Salmón P.), presidente de la Corte su- 
prema de los Estados Unidos, nacido en 1807. De 
humilde oríjen llegó hasta el más encumbrado 



puesto de la majistratura, merced a sus talentos i 
a su honorabilidad. Perteneció al partido demo- 
crático, siendo uno de los más constantes i deci- 
didos campeones de la abolición de la esclavitud. 
Durante la administración Lincoln formó parte del 
gabinete, desempeñando la cartera de Hacienda. 
Murió en 1873. 

CHASE (Samuel), juez, de la Corte suprema de 
los Estados Unidos de Norte-América, nacido en 
Maryland en 1741. Ejerció la profesión de abogado 
en Annápolis, donde, habiéndose hecho conocer por 
su intelijencia i su elocuencia, fué elejido para' el 
Congreso jeneral en 1774. Dos años después se 
trasladó al Canadá con la misión de provocar la 
resistencia a la Gran Bretaña. En 1783 fué a In- 
glaterra como ájente del Estado de Maryland para 
hacer ciertos reclamos contra el Banco de Ingla- 
terra. En 1788 fué juez presidente del Condado de 
Baltimore, i en 1791 justicia mayor de la Corte je- 
neral de Maryland, i finalmente en 1806 fué nom- 
brado juez de la Corte suprema de los Estados 
Unidos. ÍSIurió en 1811. 

CHASSAING (Juan), poeta arjentino. Nació en 
Buenos Aires en 1838. Admirador entusiasta de los 
prohombres de 93, imbuido en las máximas que 
aquellos propagaron a costa de su propia sangre, 
Chassaing podia ser llamado el Saint-Just del 
Plata. Arrojó la lira por la espada, i en los campos 
de Cepeda i de Pavón combatió por los principios, 
que luego debia sostener en la prensa con la misma 
tenacidad. Poeta laureado a los diez i ocho años 
de edad, a los veinte i cuatro era el ídolo del pue- 
blo de Buenos Aires, que le honró con su man- 
dato de representante al Congreso nacional. Murió 
en 1864, mui sentido por la sociedad de aquella 
capital. La juventud porteña le hizo los más hon- 
rosos funerales. 

CHAUNCY (Carlos), doctor en teolojía, nacido 
en Boston en 1705 i descendiente del presidente 
Chauncy. Fué pastor de la primera iglesia de Bos- 
ton en 1727 i notable escritor, que dio a luz gran 
número de sermones i lecturas. Sostuvo una con- 
troversia notable con el Dr. Chaudler sobre el 
episcopado, publicando sus ideas a este respecto 
en 1777. Murió en 1787. 

CHAÜVEAÜ (J. .\.), escritor cubano, mui com- 
petente en asuntos de injeniería i navegación. 

CHAV ARRÍA (Juan Jerónimo), relijioso chileno; 
la figura qu(' más descuella en la actualidad entre 
todos los miembros de las comunidades francisca- 
nas de Chile, por su ilustración i talento, la ele- 
vación de su carácter, la rectitud de sus costum- 
bres, sus grandes servicios i las consideraciones 
de que goza de parte déla sociedad. En 1841, a lo» 
diez i seis años de edad, profesó la regla de San 
Francisco en el convento máximo de Santiago. Hizo 
vastos estudios, parte de ellos en su convento i la 
otra parte en el Seminario conciliar de la misma 
ciudad, i entre sus maestros se contaron los ilus- 
tres sabios Justo Donoso i Ventura Marin. En 1843 
fué nombrado maestro de estudiantes i en seguida 
instituido lector de filosofía de su convento, des- 
pués de una lucida oposición. En los estudios de la 
comunidad introdujo mejoras de la más alta im- 
portancia. Más tarde enseñó el mismo ramo en la 
Recolección franciscana. Ordenado Chavarria de 
sacerdote en 1847, fué nombrado maestro de novi- 
cios i sucesivamente procurador de la causa (le 
beatificación del siervo de Dios, Pedro Bardesi, i 



CHESE 



— 124 



CHORK 



rector de la Orden Tercera, cargos todos en que 
se lia conducido con noble celo. En 1852 se le eli- 
jió visitador jeneral i presidente de capitulo, i tres 
años después, en 1855, se le volvió a confiar estos 
elevados cargos, debiéndose en esas ocasiones a sus 
jenerosos esfuerzos el restablecimiento de la calma 
i la extirpación de los trastornos que habian sur- 
jido en el seno de la orden. Elejido custodio, fué 
a representar a su provincia en el capítulo jeneral 
celebrado en Roma, en 1856. A su regreso trajo de 
Italia relijiosos para plantear en los conventos de 
Cliile la vida común, lo que logró después de mil 
desvelos i sacrificios, como asimismo abrir el no- 
viciado de la provincia, cerrado hacia más de once 
años. Nuevas tempestades surjieron después, i en- 
tonces Chavarría, a más de los cargos a que se vio 
elevado, publico dos notables manifiestos. Última- 
mente la luz pública ha visto otras producciones 
de jénero histórico debidas a su diestra pluma. 
En 1866 volvió a Roma llevando los últimos proce- 
sos para la beatificación del siervo Bardesi. En 
febrero de 1868 el visitador apostólico le nombró 
visitador de la Recoleta, i en noviembre presidente 
guardián de la casa reformada. En el desempeño 
de estos cargos se condujo con el tino, rectitud, 
celo i habilidad que tanto le caracterizan. Renun- 
ció la guardianía en 1872, i se retiró al silencio de 
su celda, donde hoi vive consagrado por entero a 
su ministerio i al servicio de la Orden Tercera. 

CHAVERO (Alfredo), abogado mejicano. Ha for- 
mado parte del (longreso jeneral i hadesemi)eñado 
el destino de gobernador de la capital de la Repú- 
blica durante la administración de Juárez. 

CHEER (Benjamín), justicia mayor de Pensilva- 
nia; nació en 1722. Sucesivamente desempeñó los 
cargos de relator en Filadelfia, procurador jene- 
ral, justicia mayor y presidente de la alta Corte 
de apelaciones. Murió en 1810. 

CHEEVER (Jorje), literato americano, nacido en 
1807 en Maine. Educado on Andover i ordenado 
pastor de la Iglesia reformada en 1832. Hizo un 
viaje a Europa i publicó un violento pamfleto sobre 
la Temperancia que llamó mucho la atención. Fué 
condenado a prisión por las muchas alusiones 
personales que deslizó en él. Hadado a luz nume- 
rosas obras i artículos relijiosos i varios folletos 
sobre economía social. 

CHEEVER (Enrique), hermano del precedente 
i como él pastor de la Iglesia reformada. Ha he- 
cho largos viajes, sobre los cuales ha escrito con 
lucidez relaciones que gozan de crédito, entre 
ellas Los Archipiélagos' del Pacifico; Vida en 
las islas de Sandivich i la Ballena i sus Caz-a- 
dores. 

CHENAÜT (Indalecio), jeneral arjentino. Nació 
en Mendoza. Hizo la campaña contra el Brasil, se 
halló en varios combates i en la batalla de Itu- 
saingo el 20 de febrero de 1827. En 18ii0 se encon- 
tró en el sitio de Montevideo contra el jeneral 
Manuel Oribe, teniente de Rosas, i después, siendo 
jefe de Estado Mayor del ejército que mandaba el 
jeneral José María Paz, se encontró en la batalla 
de Caaquani en 28 de noviembre de IS^il. Murió 
en Buenos Aires en 1871. 

CHERCON (Manuel José), poeta i literato del 
Brasil, nacido en Rio de Janeiro en 1729. 

CHESEBRO (Carolina), novelista americana, na- 



cida en Nueva York, donde hasta el dia reside con 
su familia. Sus primeros artículos literarios apa- 
recieron en los Magazines en 18íí8. En 1851 pu- 
blicó una colección de cuentos de un carácter se- 
vero : Dream Land; Isa, peregrinación; Agar, 
historia de hoi dia; Los niños de la ilustración, 
i otras varias obras. 

CHILD LYDIA (María Francisca), literata ame- 
ricana. Nació en Boston en 1802. Ha escrito al- 
gunas novelas sobre la vida i costumbres de los 
primeros puritanos establecidos en América, entre 
ellas : Ilobomock i los rebeldes. Ha dado a luz 
numerosas obras literarias i poéticas i algunos tra- 
tados filosóficos-políticos sobre la cuestión de escla- 
vatura, de cuya abolición fué entusiasta partidaria. 

CHILDS (Jorje Guillermo), editor americano, 
nacido en 1829 en Baltimore. A la edad de ca- 
torce años fué colocado como empleado en una 
librería de Filadelfia i cuatro años más larde em- 
pezó a trabajar por su cuenta en una pecpieña 
tienda situada en el edificio que ocupaba el Public 
Ledgcr, diario de que al fin llegó a ser propietario 
i del cual hizo después el centro de las más no- 
tables operaciones de librería hechas en Estados 
Unidos. Se asoció en 1849 con Peterson, i publicó 
en unión de él muchos libros de instrucción que 
han tenido éxito en Inglaterra i América. Más 
tarde dio a hn una lujosa edición del viaje de ex- 
ploración en las rejiones árticas del doctor Kane, 
la cual se vendió en número de 60,000 ejemplares 
i produjo 70,000 doUars. Construyó en 1867 un 
edificio para las oficinas del Public Ledgcr, que es 
considerado como uno de los más espléndidos es- 
tablecimientos tipográficos del mundo, i del cual 
han salido numerosas ediciones de las obras más 
notables de la literatura americana. 

CHIRIBOGA I DAZA (Ignacio), ecuatoriano, na- 
tural de (Juito. Tuvo la reputación de excelente 
poeta i orador elocuente. Desempeñó funciones 
pastorales en la parroquia de San Blas, i después 
llegó aser can(')nigo déla iglesia catedral de Quito. 
En 1739 hizo imprimir en Madrid una colección 
de sus sermones predicadas en diversas festivida- 
des del año. 

CHOATE (RuFus), jurisconsulto americano, na- 
cido al espirar el siglo pasado. A los treinta i tres 
años de edad se estableció en Boston como abo- 
gado. Antes habia sido senador en el Estado de 
Massachusetts i formado parte del Congreso. En 
1842 reemplazó a Daniel Webster en el Senado de 
los Estados Unidos; pero dio su dimisión en 1845 
para entregarse completamente al ejercicio de su 
profesión. Elocuente orador parlamentario, pro- 
nunció un notabilísimo discurso sobre la cuestión 
del Oregon i Tejas. Es autor del elojio de Daniel 
Webster i goza de una gran reputación literaria. 

CHOQUEHUANCA, cacique peruano, célebre en 
la insurrección de 1780. 

CHOQUEHUANCA (José Domingo), escritor bo- 
liviano. Nació en Chiquisaca en 1789. Sirvió al 
Perú i asistió al Congreso ordinario de 1826. Pu- 
blicó : Ensayo de Estadística completa de la pro- 
vincia de Azángaro, Lima 1833. Murió en Lima 
en 1858. 

CHORROARIN (Luis José), catedrático i educa- 
cionista arjentino, relijioso dominico. Uno de los 
hombres a quienes debió mayores servicios la ilus- 



GIENF 



— 125 — 



GIENF 



tracion pública en Buenos Aires, su ciudad natal, 
antes de la revolución i en los primeros años de 
ella. Nació en 1757. El 5 de mayo de 1783 fué 
nombrado para rejentar la cátedra de filosofía en 
el colejio de San Carlos, la que abrió con cuarenta 
discípulos de lo más distinguido. El 19 de julio 
de 1785 pronunció en la catedral una brillante ora- 
ción fúnebre, con motivo de la muerte de Juanza- 
ras. uno de los primeros rectores del colejio de 
San Carlos. En 1810, cuando estalló la revolución 
de mayo, abrazó su causa con entusiasmo, to- 
mando parte activa en las Asambleas populares de 
mayo. En 1812 formó parte de la junta conserva- 
dora de la libertad de imprenta, i en el mismo 
año recibió el encargo de preparar un proyecto de 
constitución para presentarlo al Congreso, próximo 
a reunirse, junto con los ilustrados arjentinos Viei- 
tés, Gómez, Agrelo i otros. En 1816, en una reu- 
nión habida en el colejio de San Ignacio, obtuvo 
mayoría para nombrarle junto con Funes i Castro 
para reformar el Estatuto provisional, i en 1817 
fué nombrado representante al Congreso por la 
provincia de Buenos Aires. Fué director del colejio 
de San Carlos i de la biblioteca pública de Buenos 
Aires, bajo cuyos auspicios se enriqueció con va- 
liosísimos libros. Falleció en Buenos Aires el 11 
de julio de 1823. El gobierno arjentino, haciendo 
justicia a sus méritos i talentos, mandó que el 
primer pueblo que se fundase. llevara su ilustre 
nombre. 

CHURCH (Benjamín), comandante en jefe de las 
fuerzas de la colonia de Plymouth en la guerra de 
las Indias. Nació en Massachusetts en 1639. En 
1676 persiguió al famoso rei Philip i lo tomó pri- 
sionero. Lo hizo fusilar primero , decapitar des- 
pués i despedazar su cuerpo en piezas, regalando 
una de sus manos como recuerdo a los indios que 
lo mataron. Fué nombrado para el mando de las 
fuerzas de la colonia en 1689 i enviado a las Indias 
orientales para socorrer la ciudad de Casco. En su 
segunda expedición, el año siguiente, peleó con los 
indios en I'erpodack i en Fort-Amerascogen, sin 
perdonar a los prisioneros, cualesquiera que fuesen 
su sexo ó edad. Hizo todavía dos expediciones en 
1692 i en 1696 contra Iqs indios, obteniendo buen 
éxito en ellas. Después fué reemplazado por el co- 
ronel Ilarothorne. Revisó una Historia del rei 
Philip, formada por su hijo, que fué publicada dos 
años antes de su muerte, acaecida en 1718. 

CHURCH (Benjamín), médico de Boston, de gran 
habilidad, que por sus muchas extravagancias 
contrajo deudas, i para salvarlas entró en un pro- 
yecto de traición con el comandante de las tropas 
inglesas, jcneral Gage; pero fué descubierto i arro- 
jado de la Cámara a que pertenecía, después de 
haber sufrido una prisión. Yendo de viaje para las 
Indias occidentales, se perdió en el mar en 1776. 
Fué mui estimado como escritor poético. 

CID (Miguel del), estadista de la República de 
Honduras i ministro de Gobernación en 1873. 

CIENFUEGOS (José Ignacio), obispo chileno. 
Desde niño manifestó Cienfuegos un corazón pia- 
doso i una fuerte inclinación a la carrera eclesiás- 
tica. Llevado de esta inclinación, vistió el hábito 
de los hermanos predicadores en la Recoleta Do- 
minica de Santiago; pero, habiendo conocido al 
poco tiempo de noviciado que le era imposible so- 
portar el peso de las ríjidas austeridades a que se 
sujetan los relijiosos observantes de Santo Do- 
mingo, resolvió cambiar el hábito de esta orden 



por la sotana clerical. En 1786 recibió la unción 
sacerdotal, i cuatro años después fué nombrado 
cura vicario de la ciudad de Talca. Era éste un ho- 
nor que raras veces se concedía en aquellos tiem- 
pos a un sacerdote de la edad de Cienfuegos, lo 
que prueba su mérito indisputable, puesto que se 
le juzgó digno, a pesar de su juventud, de ponerle 
al frente de una de las primeras parroquias del 
obispado. Los hechos comprobaron cuan acertada 
había sido esta elección, pues en los veinte i tres 
años que sirvió aquel curato, reedificó la iglesia 
parroquial, invirtiendo una gran parte de sus in- 
gresos, i construyó, ademas, a sus cspensas, una 
buena casa de ejercicios. En 1813, hallándose en 
Santiago, fué llamado a integrar la junta guber- 
nativa que había dejado inccwnpleta la renuncia de 
Francisco Antonio I'érez. Habiendo esta junta se- 
parado a los Carreras del mando del ejército i nom- 
brado jeneral en jefe al coronel Bernardo O'IIig- 
gins, lué enviado Cienfuegos a Concepción, donde 
aquellos se hallaban, con el carácter de plenipo- 
tenciario para allanar las dificultades i conciliar 
todos los ánimos ; i merced a su prudencia i tino, 
consiguió el objeto de su misión. En premio de 
sus méritos i servicios, el gobierno del jeneral Las- 
tra presentó a Cienfuegos para la canonjía de mer- 
ced, vacante por fallecimiento del que la servia. 
Empero, no gozó mucho tiempo de su prebenda, 
pues, a consecuencia del desastre de Rancagua, fué 
desterrado por Osorio al presidio de Juan Fer- 
nandez. 

Vuelto del destierro, fué elevado a la dignidad 
de arcediano de Santiago, gobierno que le fué 
también confiado por la separación del obispo Ro- 
dríguez Zorrilla. Después de haber gobernado más 
de cuatro años este obispado, partió para Europa, 
en calidad de ministro plenipotenciario de su go- 
bierno cerca de la corte romana. En 1824 volvió a 
ponerse a la cabeza del gobierno eclesiástico, el 
cual, habiéndole ocasionado amargos disgustos, 
hubo de renunciar en 1825; pero mui pi'onto 
reasumió por tercera vez la autoridad episcopal, a 
consecuencia de la expatriación del obispo Rodrí- 
guez. En 1827 emprendió un nuevo viaje a Roma, 
con el fin de vindicarse ante el Santo Padre de 
ciertos graves cargos que le había hecho el nun- 
cio apostólico Muzzi ; i su vindicación debió haber 
sido mui completa i satisfactoria, puesto que vol- 
vió consagrado obispo de Rétimo i auxiliar de las 
Américas, condecorado ademas por la Santidad de 
León XII con los honoríficos títulos de prelado do- 
méstico i asistente al solio pontificio. En 1832 fué 
instituido obispo de la Concepción , iglesia que 
gobernó hasta 1838, en que se retiró a" la capital 
de Chile a pasar sus últimos dias en el sosiego de 
la vida privada. En ésta, como en su vida pública, 
no dejó de hacer el bien que pudo a sus semejan- 
tes. El hospital de Talca le cuenta en el número de 
sus más jenerosos bienhechores. Lególe en su tes- 
tamento ocho mil pesos, a mas de cuatro mil que 
le habia dado en vida. La instrucción pública le es 
también deudora de sus favores. Contribuyó á la 
planteacion del Instituto literario de Talca, desti- 
nando a este objeto, como albacea del historiador 
Molina, su deudo, i de Santiago Pinto, la sumado 
32,900 pesos que estos señores dejaron para obras 
pías. Destinó también 2,000 pesos de su peculio 
para el sosten de una clase de relijion en el mismo 
Instituto. En su segundo viaje a Europa compuso 
i publicó un Catecismo de la Relijion Cristiana 
que a su vuelta repartió gratuitamente por toda la 
República. En Chile hizo imprimir también, para 
el uso de las escuelas primarias, un Catan cristia- 
no politico, que aún se adopta en algunas de aque- 



GIFUE 



— 126 



lias. La muerte de este eniiiicnto prelado i dis- 
tinguido patriota tuvo lugar en Talca el 8 de 
noviembre de IS^iS. 

CIENFUEGOS (Pablo), militar chileno. Nació en 
1798 i murió en Santiago en 1874. Desde tierna 
edad se detlicó ala carrera de las armas, i se halló 
en todas las campañas de la independencia. Des- 
pués del descalabro de Rancagua en 1814, emigró 
a la República Arjentina i volvió a Chile en el ejér- 
cito de San Martin en 1817. Se encontró en todas 
las acciones de guerra desde Chacabuco hasta Be- 
llavista, última jornada de la independencia chi- 
lena (1826). Antes, en 1820, habia hecho la cam- 
paña del Perú a las órdenes del jeneral San Martin; 
fué uno de los últimbs militares de aquella cam- 
paña que volvieron a Chile. 

CIFUENTES (AnnoN), escritor i orador chileno. 
Nació en San Felipe en 1837. Hizo sus estudios en 
el Instituto Nacional, i en 1858 recibió el diploma 
de abogado. En un principio pareció, sin embargo, 
que la carrera del toro no le tentaba, i por eso sin 
duda se consagró preferentemente a la enseñanza 
i al cultivo de las letras. Fué ])rofesor de historia 
en varios colejios jtarticulares, i llegó a serlo un 
poco más tarde en el Instituto mismo. Como hom- 
bre de letras, colaboró en varios periódicos litera- 
rios, i entró por fin en la arena del periodisino po- 
lítico tomando parte en la redacción de El Bien 
público. Uno do los artículos que pul)licó en éste 
le valió una acusación ante el jurado. Cifuentes 
quiso defenderse por sí mismo, i fué su hábil i elo- 
cuente defensa la primera piedra sobre que prin- 
cipió a levantarse su reputación de orador. 

A la muerte de El Bien público, apareció El In- 
dependiente, gran diario, que venia a servir en la 
prensa los intereses del partido conservador-cató- 
lico. Cifuentes formó desde la primera hora parte 
de su redacción; al principio en segunda fila, des- 
pués como redactor principal , en unión de Zorobabel 
Rodríguez. En la redacción de El Independiente 
permaneció hastajulio de 1867, en que fué llamado 
por el gobierno a desempeñar el cargo de subse- 
cretario de Estado en el departamento de Relacio- 
nes externas. En el mismo año habia sido elejido 
diputado al Congreso por el departamento de Ran- 
cagua. Durante su primer mandato parlamentario, 
Cifuentes fué poco pródigo de su palabra.. Habló 
pocas veces, pero todos sus discursos fueron nota- 
bles. Uno en que apoyaba la subvención a los obis- 
pos chilenos para que hiciesen su viaje al Concilio 
hizo eco hasta en Europa, donde VÚnivers lo re- 
produjo con el calificativo de acontecimiento, que 
le fué dado por M. Veuillot. En setiembre de 1869, 
Cifuentes tuvo necesidad de abandonar el país, a 
causa de hallarse seriamente comprometida su sa- 
lud. Viajó por Europa i Estados Unidos haciendo 
provechosos estudios. Su mandato lejislativo habia 
sido renovado en su ausencia. En setiembre de 
1871 llegaba al ministerio de Justicia, Culto e Ins- 
trucción pública, adonde fué llamado por el presi- 
dente Errázuriz. Su administración ha sido una de 
las más laboriosas i benéficas. El monopolio uni- 
versitario cayó herido de muerte por el joven mi- 
nistro, i la situación financiera recibió de su acti- 
vidad un poderoso empuje. F\mdó muchas nuevas 
escuelas, estableció escuelas-talleres i escuelas al- 
ternadas, i dictó para la enseñanza superior un 
nuevo i bien meditado plan de estudios. Las refor- 
mas que introdujo en el réjimen antiguo, i sobre 
todo la pequeña libertad que concedió a la ense- 
ñanza particular, suscitaron al ministro Cifuentes 
una ruda oposición. Ella le sirvió no obstante para 



CISNE 

acreditar su fanuí de orador. Sus triunfos parla- 
mentarios en esta campaña fueron notables i deci- 
sivos. Al fin, cansado de luchar, se retiró del mi- 
nisterio. Ha vuelto a ejercer su profesión de abo- 
gado. Cifuentes tiene un brillante jiorvenir, porqvie 
todavía es nuii joven, i las luchas políticas, lejos 
de inutilizarlo, han dado grande importancia a su 
personalidad. 

CILLET (José), jeneral, i oficial en la gueri-a de 
independencia de los Estados Unidos de x\orte- 
América, nacido en New-llampshire en 1735. En 
1765 asistió al desniantelamiento del fuerte de 
Portsmouth, i poco después de la batalla de Le- 
xinglon fué nombrado coronel por el Congreso. 
Peleó en Ticonderoga, en Stony-Point i en Mont- 
mouth. Murió en 1799. 

CISNEROS, pintor de la República del Salvador. 

CISNEROS (Juan de la Cruz), sacerdote boli- 
viano. Nació en la ciudad de la Paz en 1803. Hizo 
en esta ciudad sus estudios i recibió las órdenes 
sagradas. Fué después profesor de la Universi- 
dad i del Seminario de la Paz. En 1843 hizo un 
viaje a Europa, con el carácter de encargado de 
Negocios, acreditado cerca de la Santa Sede, i per- 
maneció dos años fuera de su jjaís. A su vuelta 
desempeñó algunes otros puestos públicos de im- 
portancia, mereciendo en todos ellos el respeto de 
sus conciudadanos. Es actualmente deán de la igle- 
sia metropolitana de la Paz, i tiene el honor de ser 
también asistente al solio pontificio. 

CISNEROS (Luciano Benjamín), abogado, oradoi- 
i publicista peruano. Nació en Huánuco en 1832. 
Hizo en el convictorio de San Carlos de Lima sus 
estudios de humanidades i derecho, hasta ser reci- 
bido de abogado en 1851. En 1855 se dio de alta en 
la redacción del Heraldo., dirijido por el afamado 
escritor i jurisconsulto José Toribio Pacheco. La 
fama de escritor alcanzada por Cisneros en ese 
diario, le abrió las puertas del foro i del Congreso, 
entrando como diputado por Huánuco al Congreso 
ordinario de 1858. En esa lejislatnradió a conocer 
sus brillantes dotes oratorias, revindicando los de- 
rechos de la nación, atropellados por el gol[)e de 
Estado que disolvió la Constituyente del año de 
1855, i a cuyos autores quiso salvar el jeneral Cas- 
tilla. Disuelto el Congreso por otro gol[)e de Es- 
tado, Cisneros vivió hasta 1868 consagrado a la 
enseñanza, como profesor de derecho constitucio- 
nal, i al foro, en donde se hizo una reputación i 
una fortuna. En agosto de 1868, el infortunado 
presidente José P)alta lo llamó a formar parte 
de su primer ministerio, desempeñando los ramos 
de Justicia, Instrucción, Culto i Beneficencia, 
época en que le cupo la noble misión de ir a so- 
correr los pueblos del Sur, arruinados por el ter- 
remoto del 13 de agosto de ese año. Motivos de 
delicadeza [¡ersonal lo obligaron a reiumciar el mi- 
nisterio algunos meses después, sin que bastasen a 
d.suadiiio de su resolución un voto de gracias de 
las Cámaras i las súplicas de comisiones nom- 
bradas por ellas. Elejido inmediatamente diputado 
otra vez por Huánuco, forma hoi parte de esa Cá- 
mara, después de haber obtenido la mayoría de los 
sul'rajios de todos los partidos para segundo vice- 
presidente de la República en las elecciones de 
1872; no obstante lo cual no fué proclamado, sino 
que sé elijió a otro de los candidatos. Hoi el doc- 
tor Cisneros es la esperanza de los partidos polí- 
ticos que se disputarán la sucesión del actual pre- 
sidente. 



CLAVI 



— 127 — 



CLAVI 



CISNEROS (Luis Benjamín), poeta peruano. Na- 
ció en 1837. No solo se ha dedicado al cultivo de 
la poesía lírica, sino que ha contribuido en mucho 
al lustre de la poesía dramática en su patria. Ade- 
mas del drama Alfredo el Scrillnno, ha dado a luz 
dos novelas, Julia o escenati de lo vida de Lima, 
i Edgardo, historia de vn joven de ini jeneracion. 

CISNEROS (S.alvador). Es uno de los cubanos 
(]ue más han servido a la revolución. En 1869 fué 
presidente de la Cámara. Es marques de Santa- 
I^ucia. En 1874, ejercia la presidencia de Cuba. 

CLARK (Guillermo), hombre de Estado ame- 
ricano. Nació en Virjinia en 1770. i a la edad de 
catorce afios emigró con su familia a las orillas 
del Ohio en Ki-nlucky, donde se encuentra ahora 
Louisville, lugar que entonces no se componia 
sino de unas cuantas chozas. Allí aprovechó todas 
las ventajas que le ofrecía su situación, i en 1808 
fué nombrado junto con el capitán Merrimether 
Lewis para el mando de la expedición que dehia 
explorar el territorio occidental, situado entre el 
Mississipi i el Océano Pacífico. Se desempeñó en 
esta comisión, que, indudablemente, exijia conoci- 
mientos militares i científicos, con suma habilidad. 
El diario de la expedición, así como las observacio- 
nes astronómicas hechas por él i el capitán Le-\vis. 
han sido publicadas. En 1813 fué nombrado go- 
bernador del territorio del Nor-Oeste i superinten- 
dente délos asuntos relativos a los indios, empleos 
que desempeñó hasta 1820, cuando Missouri fué 
f'i-ijido en Estado. Dos años después volvió a ser 
nombrado comisionado i superintendente de nego- 
cios indijenas, prestando en ese empleo grandes 
servicios al gobierno. Murió en 1838. 

CLARE (Horacio F.), ciudadano americano, pre- 
sidente de los ferro-carriles Lake Shore i Union 
Pacific en los Estados Unidos de Norte-América. 
Murió en 1873. a los cincuenta i ocho años de edad, 
siendo miembro del Congreso i de varias socieda- 
d<'S de crédito. 

CLARK (Juan N.). chileno, iniciador i uno de 
los i)rincipales empresarios que han llevado acabo 
el telégrafo que une hoi a las repúblicas del Plata 
con la de Chile. Su honradez, actividad e infatiga- 
ble laboriosidad le han granjeado la simpatía i 
coii>ideracion de las sociedades chilena iarjentina. 

CLARKSON (Mateo\ jeneral americano, distin- 
guido ccmo cíicial en la guerra de independencia, 
ayudante de campo del jeneral Gates en la batalla 
de Itihvater. Fué vice-presidente déla Sociedad bí- 
blica americana. 

CLARO I CRUZ (Ricardo), abogado chileno. 
Nació en Valparaíso en 1827; Ha ejercido, durante 
muchos años i con gran crédito, su profesión de 
abogado en Concepción. En 1864 formó parte de 
la Camarade diputados, i se distinguió en ella por 
lo avanzado de sus ideas i sus dotes oratorias. En 
1867 i 1870 ocupó tamlien un asiento en esa Cá- 
mara. Entre sus trabajos más notables se cuenta 
la redacción de un proyecto sobre organización del 
malrimonio civil, que presentó a la Cámara de di- 
putados en 1867 i que no ha alcanzado aún a ser 
lei de la Pieiiública. 

CLAVIJERO (Francisco Javier), historiador nie- 
jicano. nacido en Veracruz en 1831. En Puebla fué 
donde estudió, en el colejio de San Jerónimo, el 
idioma latino i las bellas letras: en la misma ciu- 



dad i en el de San Ignacio la filosofía i la teolojía. 
Su padre lo instruyó en el francés i en otras len- 
guas vivas de Europa, i un jesuíta alemán en el 
hebreo i griego ; aprendió también el mejicano, 
otomí i nuxteco, i adquirió tanta instrucción en 
ellos, que pudo escribir en veinte distintas lenguas 
o dialectos de los indios varias poesías i una co- 
lección de oraciones de la doctrina cristiana. Su 
madre lo instruyó en la música, i él se dedicó con 
el mayor empeño al estudio provechoso, para for- 
marse estilo i gusto, de los clásicos latinos i es- 
pañoles. A la edad de diez i siete años tomó 
Clavijero la ropa dejesuitaen el noviciado deTepot- 
zotlan, i tres años después se hallaba en el colejio 
de la Compañía de Puebla, estudiando la filosofía 
nioderna en las obras de Descartes, Newton, Leib- 
nitz i otros autores. Este estudio, dice el canónigo 
Beristajn, lo hizo Clavijero privada i aun secreta- 
mente, porque entre los jesuítas de Méjico se con- 
sideraba todavía, a mitad del siglo xviii, como pe- 
ligrosa a la pureza de la relijion la lectura de ta- 
les libros. Fué nombrado prefecto de estudios del 
colejio de San Ildefonso, i en este cargo se dedicó 
con el mayor empeño a que la juventud se ins- 
truyese bajo el método mejor i más rápido, e hizo 
algunas reformas en la enseñanza. Después fué 
nombrado profesor de los colejios de Valladolid i 
Guadalajara, i en ellos siguió prestando su inteli- 
jente apoyo a la juventud estudiosa. Con motivo 
de la expulsión de los jesuítas en el reinado de 
Carlos III, el año de 1767, pasó este historiador a 
Italia, i se estableció en Ferrara, donde le fran- 
queó su casa i biblioteca el conde Aquiles Crispo. 
Después pasó a Bolonia, donde estableció con otros 
jesuítas desterrados una Academia literaria. Ya 
entonces llevaba de su patria un gran caudal de 
datos, noticias i documentos imporfantes sobre la 
historia antigua de Méjico, i aumentóse aquella 
suma con los preciosos, documentos que adquirió 
en las bibliotecas de Bolonia. Florencia. Venecia, 
Milán i otras de Italia, lo que le proporcionó la 
instrucción bastante i los elementos necesarios 
para escribir su obra titulada Storia antica del 
Messieo, que se atrajo la admiración délos sabios 
extranjeros, i fué traducida al francés, al alemán, 
al inglés i a otros principales idiomas de Europa. 
En esta obra hizo ver con su profundo talento la 
antigua civilización de un pueblo, que estaba re- 
putado como salvaje i bárbaro i sin el menor des- 
tello de civilización, como lo demuestran sus 
monumentosisus adelantos, i al mismo tiempo pre- 
sentó un cuadro de la gran riqueza natural de Mé- 
jico. Esta obra vino a ser una refutación i confun- 
dió enteramente las de Paw, Buffon i Robertson, 
llenas de errores e inexactitudes. Clavijero dio a 
luz otros trabajos literarios, pero no de la impor- 
tancia ni magnitud ([ue su Historia antigua de 
Méjico, de la que, mientras fué traducida, como se 
ha dicho, a tantos idiomas europeos, no apareció 
una sola traducción en español, durante el reinado 
de Carlos III. La primera edición en español fué 
publicada por Ackerman en Londres en 1824, debi- 
da la traducción a José Joaquín de Mora. Escribió 
este ilustre historiador una historia de la baja Ca- 
lifornia, también en italiano, que publicó Navarro, 
traducida por el presbítero Nicolás García de San 
Vicente; el mismo Navarro publicó una traducción 
de su grande obra, debida a la pluma de Manuel 
Troncólo i BuenVecino, con notas eruditas por el 
limo. Francisco Pablo Vasquez. Murió Clavijero 
en Bolonia en 2 de abril de 1787 siendo muy sen- 
tido en el mundo científico i literario, i dejando 
en Europa una reputación que no ha bastado a 
disminuir el tiempo. 



GLAY 



— 128 — 



GLAYT 



CLAY (Casio), orador i político americano. Nació 
en 1810. Fué electo miembro de la Asamblea lejis- 
lativa de Kentucky; después miembro del Congreso 
nacional, i escribió algunas obras sobre economía 
i filosofía. En 1847, en la guerra de Méjico, fué en- 
cargado de mandar la vanguardia del ejército ex- 
pedicionario i cayó ])risionero en el asalto de la 
fortaleza de Perote. Defensor intrépido de los de- 
rechos de la humanidad, con su palabra elocuente 
conquistó partidarios a la emancipación de los es- 
clavos; en los desórdenes de 1849 fué gravemente 
herido, pero conservó bastante fuerza para casti- 
gar a su asesino. En 1861 se declaró cnérjicamente 
por la integridad de la Union, pidió la abolición 
de la esclavitud i propuso varias medidas contra 
los seccionistas. Al año siguiente, encontrándose 
de ministro plenipotenciario en San Petersburgo, 
abandonó este elevado empleo, regresó a su patria 
i se enroló en el ejército para combatir á los par- 
tidarios de la esclavitud. Más tarde volvió a San 
Petersburgo a reasumir su cargo. 

CLAY (Enrique), uno de los estadistas más dis- 
tinguidos de los Estados Enidos. ísació el 12 de 
abril de 1777 en Virjinia. Clay estudió primero 
en una escuela de aldea, i cuando llegó a los 
quince años fué colocado en casa de un droguista 
de Hichemont; pero no permaneció allí más de un 
año, pasando después con un empleo mui subal- 
terno a la secretaria de la corte superior del Es- 
tado. Su excelente carácter i su despejada inte- 
lijencia lo hicieron notar de los hombres más 
distinguidos que lo trataban i mui especialmente 
del canciller, quienes le indujeron a estudiar el 
derecho-, se recibió de abogado a los vehite años 
de edad. Se trasladó a Kentucky, entonces frontera 
del territorio civilizado, i fijó su residencia cerca 
de la villa de Lexinton, en un dominio llamado 
Ashland. Mui pronto tuvo^numerosos amigos i una 
gran reputación en Kentucky, i se le nombró para 
formar parte de la comisión reformadora de la 
constitución, que apenas tenia cinco años de fecha. 
En el debate que con este motivo se suscitó, Clay 
se pronunció calorosamente en favor de la eman- 
cipación de los negros i escribió en los diarios en 
ese sentido; pero fracasó en sus propósitos. En 
1803 fué elejido miembro de la Cámara de re- 
presentantes de Kentucky, i tres años más tarde 
su reputación se habia acrecentado de tal modo, 
que fué enviado como senador a Washington por 
un año. En 1807 volvió a ser miembro de la Asam- 
blea de Kentucky, apresurándose ésta a elejirlo su 
presidente. En 1809 fué por segunda vez i por dos 
años enviado como senador a Washington, i en 
1811 fué representante en el Congreso, en el que 
obtuvo la presidencia por una gran mayoría de 
votos, excitando desde ese puesto a su país para 
que rechazase con las armas las pretensiones de la 
Inglaterra. En 1814 fué uno de los cinco comisio- 
nados que fueron a Gante para arreglar las con- 
diciones de la paz con Inglaterra, c hizo suprimir 
del proyecto un artículo por el que se permitía a la 
Inglaterra navegar el Missisipi en toda su exten- 
sión. Esperando la ratificación del tratado se 
trasladó a Paris, donde frecuentó los salones de 
Mme. de Staél i conoció a los principales persona- 
jes políticos 'de la época. Vuelto a América, Clay 
fué elejido otra vez para la Cámara de represen- 
tantes, i otra vez nombrado presidente de la Asam- 
blea. Bajo su dirección se tomaron algunas medi- 
das para restaurar el crédito público i el crédito 
comercial. Fué él quien decidió al Congreso a de- 
clarar que consideraba como un acto de hostilidad 
contra la í'nion la intervención de las potencias 



europeas en los negocios interiores de las nuevas 
repúblicas de la América del Sur, lo que importaba 
arrojar el guante a la Santa alianza. Él fué tam- 
bién quien hizo adoptar al Congreso, con mo- 
tivo de la admisión del Estado de Missouri, el 
acta que decidió que en lo sucesivo la esclavitud 
no seria tolerada al norte del grado 36 de latitud, 
lo que provocó una protesta de los habitantes de 
aquel Estado. Clay se habia retirado dias antes de 
la Cámara, a consecuencia del mal estado' de sus 
negocios ; pero a esta nueva volvió a Washington 
i encontró que el Congreso parecía algo como dos 
ejércitos prontos a destrozarse. Al principio, sus 
proposiciones fueron desechadas, pero después con- 
siguió hacer triunfar por 87 votos contra 81 una 
decisión por la cual se declaraba que la lejislatura 
de Missouri no podia impedir que se avecindasen 
en su territorio ciudadanos, de los otros Estados, 
l»oniendo así fin a la querella que parecía intermi- 
nable. Mientras que sus conciudadanos le procla- 
maban el salvador de la Union, se retiró por dos 
años, a fin de labrarse con su trabajo una pequeña 
fortuna que. le suministrase lo necesario para sa- 
tisfacer a sus modestas necesidades, i al fin de este 
tiempo sus conciudadanos volvian a elejirlo repre- 
sentante, i la Cámara volvia a elejirlo su presi- 
dente. Dos años después espiraba la presidencia 
de Monroe (1825), i nadie parecía con más derecho 
que Clay para sucederle. Tuvo por competidores a 
Crawford, el jeneral Jackson i Adams, obteniendo 
el triunfo este último, merced a Clay, que dio su 
influencia i sus votos a los federalistas, asegiirán- 
doles así la elección. En la nueva administración se 
le confió el puesto de secretario de Vastado ; pero 
su i)opulari(lad sufrió mucho, i no le fué posible 
en mucho tiempo obtener de nuevo la influencia a 
que le daban derecho sus talentos eminentes i su 
incontestable patriotismo. A la espiración de la 
presidencia de Adams, subió al gobierno el jeneral 
Jackson, i Clay se retiró entonces a Kentucky, jiero 
no quedó inactivo. Propagaba por todas partes la 
colonización, en meetings i en banijuetes, cuando 
vacó el puesto de senador por ese Estado i fué él 
elejido para llenarlo. En 1833 una convención de 
liaitimore lo designó para candidato a la presi- 
dencia de la República contra el jeneral Jackson, 
pero no obtuvo el triunfo. El 12 de febrero del 
mismo año propuso la célebre lei que lleva su nom- 
bre (Clay's bilí) para sustituir a la tarifa de aduanas 
de 1832 una tarifa decrecienle, según la cual al 
cabo de diez años ningún derecho de introducción 
debía exceder de 20 por ciento, i que desde luego 
permitía la introducción libre de todas las mate- 
rias primas. En las elecciones de 1836, Ilenry Clay 
filé el candidato presentado por los whigs; pero 
fué derrotado por el demócrata Van-Buren. Desa- 
lentado por este fracaso, su partido lo abandonó en 
1846 i dio sus votos al jeneral llarrison ; pero a la 
muerte de éste volvieron los whigs a unirse bajo la 
bandera de Clay, -siendo otra vez infructuosos sus 
esfuerzos, pues Polk reunió ciento setenta votos, 
mientras Clay solo obtuvo ciento cinco. Se retiró 
después de este suceso a la vida privada, proponién- 
dose no abandonarla, propósito que quebrantó ha- 
ciéndose nombrar otra vez senador por Kentucky 
con el objeto de mediar en la tremenda lucha que 
se suscitaba en el Congreso respecto a la esclavi- 
tud; pero no pudo hacerse oir, pues en 1850 se re- 
tiraba del Congreso i de Washington desalentado 
por la inútil persistencia de sus patrióticos esfuer- 
zos. Murió el día 29 de junio de 1852. 

CLAYTON (JuA\ Middleton), hombre político 
americano. Nació en Dclaware en 1756 i fué uno de 



GLINT 



— 1-29 



GOELH 



li)s proceres de la independencia de la gran Ue- 
púl)lica. Murió en noviembre de 1856. 

CLEMENTE (Lino de), patriota venezolano de la 
iiulopendencia, soldado modesto i sereno, probado 
(MI las lides militares, i tan completo en el valor 
como en la honradez. 

CLENTAURO, toqui araucano, que fué elejido 
para tal diguidatl en 1656. Se apoderó de muchas 
plazas que arrancó del poder de los espauoJes i puso 
Irrmino a la serie de sus triunfos incendiando la 
(■iudad de Chillan. Abdicó el mando poco antes de ' 
morir. 

CLINTON (Jorje), vice-prcsidente de los Estados 
Luidos. Nació en el condado de Ulster (Nueva 
York) en 1739. Sirvió en el ejército, i asistió como 
teniente bajo las órdenes de su hermano Santiago 
a la toma de Frontenac ; poco después se de- 
dicó al estudio de las leyes. Fué miembro del 
Congreso en 1776, i votó por la declaración de in- 
dependencia, que no pudo firmar por haber sido 
llamado al ejército-i promovido a brigadier jene- 
rai. En 1777 fué elejido gobernador del Estado de 
Nu(;va York, i continuó desempenando ese puesto 
durante diez i ocho años, estando su vida por lo 
taido ligada a la vida del Estado en todo ese pe- 
ríodo. En 1801 fué nuevamente elejido gobernador, 
a iiesar de hallarse retirado a la vida privada, i en 
1804 llegó a ser vice-presidente de los Estados 
l'nidos. Murió en Washington en 1812, a la edad 
de setenta i dos años. 

CLINTON (Santiago), brigadier jeneral de los 
listados Unidos de Norte-América, nacido en 
Xiieva York en 1736. Sirvió junto con su padre i 
Culi el grafio de capitán en Frontenac en 1758, i en 
1763 mandaba las fuerzas que se levantaron para 
protejer a Ulster i Orange contra los indios. Acom- 
|iañó a Montgomery a Quebec en 1775, i fué nom- 
brado brigadier jeneral en el año siguiente. Cuando 
su hermano Jorje era gobernador de Nueva York, 
-e hizo cargo del fuerte Clinton, donde fué grave- 
nieide herido. Después, en 1779, sirvió contra los 
indios a las órdenes de Sullivan, i estuvo presente 
en la rendición de Cornwallis. Después de la paz 
ocupó algunos puestos civiles de importancia. Mu- 
rió en 1812. 

CLINTON (üK Witt), hijo del brigadier jeneral 
Santiago Clinlun. Nació en el condado de Orange 
(Nueva York) en 1769. Esludió leyes con el hono- 
i-able Samuel Jones, i se recibió de abogado en 1786. 
l'oco después fué nombrado secretario del gober- 
nador de Nueva York, i en 1799 fué elejido miem- 
bro del Senado de la misma provincia. Én 1802 fué 
elejido senador de los Estados Unidos. En Nueva 
York fué correjidor desde 1805 hasta 1815, i go- 
bernador en 1817 i en 1820, renunciando su puesto 
en 1822. Después de haber desempeñado otros 
honrosos cargos, fué todavía electo una vez más 
gobernador de Nueva York por una mayoría de 
16,000 votos (1826), puesto en que murió repen- 
linamente de un ataque al corazón el 11 de febrero 
de 1828. La ciudad i el Estado de Nueva York le 
son deudores de la decidida protección que prestó 
a la literatura, a las ciencias i a las artes, i del 
celo con que promovió todo jénero de empresas 
útiles. Durante el tiempo que fué correjidor so ins- 
tituyeron la Sociedad histórica i la Academia de 
arles. En 1811 publicó un discurso, pronunciado 
ante la Sociedad histórica, i fué autor de algunos 
notables escritos literarios i científicos. 

Dice. BIOGR. 



COBB (IIowell), político americano. Nació en 
Cherryhill en 1815. En 1836 recibió el titulo de 
abogado, al año siguiente fué elejido procurador 
jeneral en uno de los distritos de Jeorjia. Demó- 
crata ardiente, en 1838 fué enviado por sus con- 
ciudadanos al Congreso jeneral de la Union, del 
cual formó parte en tres lejislaturas. Su situación 
política, a pesar de su juventud, fué mui impor- 
tante en el Congreso. Tomó parte, como jefe de 
su partido, en todas las grandes cuestiones que 
preocuparon en aquella éjjoca a la política de la 
Union, como la doctrina del libre cambio , la 
ane.xion de Tejas, la cuestión del Oregon i la 
guerra de Méjico. Cuando Buchanan subió a' 
poder le confió en su gabinete la cartera de Ha- 
cienda. Durante la guerra de secesión, fué elejido 
presidente de la Asamblea de los Estados separa- 
listas, que se abrió en Montgomery el 4 de febrero 
de 1861. 

COBO (Camilo), periodista i hombre público de 
Chile. lia sido profesor i rector del Instituto nacio- 
nal i desempeña actualmente la cátedra de econo- 
mía política en la sección universitaria de este es- 
tablecimiento. En su carácter de periodista. Cobo 
ha redactado con mucho acierto i durante más de 
dos años El Mercurio. Fué también momentánea- 
mente redactor principal de la República de San- 
tiago. Formó parte, como ministro de Hacienda, 
del primer gabinete del actual presidente de la. 
República de Chile, Errázuriz, i ha sido en di- 
versas ocasiones miembro del Congreso nacional. 
Cobo es considerado en su país como hombre de 
luces i de carácter elevado i modesto. 

COBO (Juan Manuel), jurisconsulto chileno i 
miembro de la Universidad de Chile en la facultad 
de leyes i ciencias políticas. Como diputado al Con- 
greso nacional en 1844, pronunció brillantes dis- 
cursos; su palabra fácil i su argumentación precisa 
arrastraban a la Cámara i fácilmente la conven- 
cian. Desde 1849 ocupó el alto puesto de rejente 
de la Corte de Apelaciones de la Serena, hasta 1868, 
en que fué nombrado ministro de la Corte supre- 
ma de Santiago, donde murió en 1870. 

COCHEAN (Juan), director jeneral de los Hospi- 
tales de los Estados Unidos en 1781. Nació en 1730 
i murió en 1807. Washington tenia alta confianza 
en él, i como cirujano de ejército prestó inestima- 
bles servicios durante la guerra. Fué casado con 
una liermana del jeneral Schuyler. 

CODINA (Manuel), patriota cubano. Fué uno de 
los iniciadores de la guerra de independencia el 
10 de octubre de 1868. 

COELHO (Jerónimo Francisco), brigadier del 
ejército brasileño. Nació en la provincia de Santa 
Catalina, en 1806. Entró en la escuela militar en 
1820, i en 1823 fué promovido a teniente 2", en 1837 
a mayor del cuerpo de injenieros, a teniente coro- 
nel en 1842, a coronel en 1847, i finalmente a bri- 
gadier en 1855. En 1838 fué elejido diputado a la 
/ísamblea lejislativa, siendo reelejido sucesivamente 
hasta 1847, y desde 1835 hasta esta última feclia 
fué también miembro de la Asamblea provincial. 
En 1844 fué llamado a desempeñar la cartera de 
Marina i en seguida la de Guerra, i fué entonces 
cuando, respondiendo a la oposición de la Cámara, 
que estaba en mayoría, declaró que el gabinete no 
se retiraba i terminó diciendo : « Tenemos recursos 
en la Constitución ; apelaremos a la corona i al 
país, i su juicio supremo decidirá quién debe go- 

9 



COLFA 



— 130 — 



COLME 



bernar el Krilado, si nosotrüs o vosotros. » Al dia 
siguiente se decretó la disolución de la Asamblea, 
en medio de las aclamaciones del pueblo. En 1848 
fué nombrado presidente i comandante jeneral de 
armas de la provincia del Para, i)uesto que dejó 
en 1850, año en que se retiró completamente de la 
vida política, para dedicarse al desempeño de di- 
versos empleos militares, como el de director de 
arsenales, jete de la escuela de aplicación militar, 
comandante jeneral de armas de la provincia de 
San Pedro de Rio Grande del Sur. En 1857 volvió 
a ser elejido diputado a la Asamblea lejislativa, i el 
4 de mayo del mismo año, cuando se retiró el ga- 
binete presidido por el marques de Caxias, entró de 
nuevo a desempeñar el ministerio de la Guerra, 
que dejó en el año siguiente a causa de sus enfer- 
medades. Fué' nombrado después vocal del Con- 
sejo superior militar, guarda-ropa de S. M. i con- 
sejero, condecorándosele ademas con las enco- 
miendas de Alviz i de la Rosa. )lurió hace algunos 
años. 

COELHO (José Juaqlin), barón de la Victoria, 
teniente jeneral del ejército brasileño. Nació en 
1797. Siendo oficial subalterno mereció serelojiado 
por su jeneral con motivo de su conducta en Per- 
nambuco en 1817. En 1825 fué hecho mayor efec- 
tivo, en 1827 teniente coronel, en 1832 comandante 
de armas de Pernambuco, en 1836 inspector jene- 
ral de la guardia nacional de Recite, cargo este 
último que ejerció hasta 1837, en que marchó en 
socorro de la provincia de Bahía. En 1839 fué pro- 
movido a brigadier i en 1841 nondji-ado presidente 
¡ comandante de armas de la provincia de Ceará; 
en 1859 fué nombrado mariscal de campo i en 1856 
teniente jeneral. En 1860 fué creado barón i mu- 
rió en el mismo año, siendo senador del imperio. 

COELHO DE SOUSA (Romialdo), obispo brasi- 
leño. JNació en Camela en 1762, i falleció en 1841. 
Fué electo obispo de la diócesis del Gran i'ará en 
1819, i gobernó ese obispado durante -diez i nueve 
años. Se captó el aprecio de sus gobernados por 
sus notables sentimientos caritativos. Se distinguió 
como escritor. En 1822 fué elejido diputado a las 
Cortes reunidas en Lisboa, por la provincia del 
Gran Para i Rio Negro. En esas C()rtesdesemiieñó 
honoríficas e importantes comisiones. 

COFFIN (Nata.mkl), doctor en medicina, pri- 
mer presidente de la sociedad médica de Maine, 
nacido en Portland en 1744. Murió en 1826. 

COLES (Santiago L.), escritor norte-americano 
que colaboró durante algunos años en el New- 
York Statesman, bajo el seudónimo de Adrián. 
Sus escritos fueron principalmente en verso i de 
un carácter satírico. Murió en Nueva York en 1823 
de edad de veinte i cuatro años. 

COLFAX (N.), político americano, antiguo vice- 
presidente de los Estados Unidos, nacido en 1823. 
Fué primeramente impresor en Nueva York. A los 
veinte i un años de edad se puso a la cabeza de 
uno de los diarios del Oeste, se entregó con ardor 
a la defensa del antiguo partido whig i lo siguió 
hasta la caida del jeneral Scott en 1852. Este 
acontecimiento ocasionó la disolución de aquel 
partido. Colfax se adhirió entonces al partido re- 
publicano. En 1854 fué representante de Indiana 
en el Congreso, i se hizo allí notar por la facilidad 
de su palabra i la enerjía de su carácter. Fué ele- 
jido presidente del Congreso en 1863. Más tarde 
figuró como uno de los jefes del partido republi- 



cano. En las elecciones d(í 1868 fué elejido vice- 
presidente de la República, lia escrito una inte- 
resante relación de viajes en los Estados del Oeste 
i en el de Utah entre los mormones. 

COLINDRES (Mamkl), político de la Hepúbiica 
de Honduras, presidente del Congreso luiciunal 
en 1873. 

COLIPÍ, cacique chileno. Fué fiel al gobierno 
de la República, i jjor su bravura mereció el i'c- 
pombre de « la primera lanza de Arauco. » Su (in 
fué trájico : murió envenenado por un indio, rival 
suyo, según se ha dicho. 

COLIPÍ (Fki.ii'i:), liijo'del cacique Colipí, al que 
sucedió en el mando después de la muerte de t.'ste 
en 1850, teniendo por tutor, durante su menor 
edad, al cacique Cati'ileo. Felipe (lolipí era en esa 
época, según la expi'esion de un escritor chileno, 
un valeroso mancebo de veinte años de edad. 

COLIPÍ (Ji an), oficial chileno^ hijo del cacicpic 
Colipí. Recibió este joven los beneficios de la civi- 
lización i perteneció al ejército de la República. 
Como su padre, fué hijo déla provincia de i\raueo, 
•i como este, un valiente. Hizo la campaña del Perú 
en 1838, cuando (Jhile llevó la guerra a la Confe- 
deración Perú-boliviana, distinguiéndose particu- 
larmente en la jornada del puente de Ruin. Su 
conducta mereció una honrosa recomendación úd 
jeneral en jefe en el parte de esta acción. Poco 
tiemi)0 después de terminada la canq»aña, en no- 
viíanbre de 1839, falleció en Santiago de Chile. 

COLLADO (Casimiiío), mejicano, poeta conte'm- 
poi'ánco. 

COLLAHUAZO (Jaci.xto), indijena ecuatoriano, 
caci([ue e)i la jurisdicción de lliarra, nacido en el 
siglo xvni, de grande juicio i de singulares ta- 
lentos. Escribió, cuando mozo, una bellísima obra 
intitulada :La.s"í/í/('r/Y(8 driles del Inca Ataln(al¡ia, 
con su hermano .[toco, llamado comunmcnlc 
Huáscar Inca. Fué delatado por ella al correjiíloi' 
de aquella provincia, el cual, por indiscreto i arn;- 
batado celo, no solo quemó atpiella obra i tndos 
los papeles del caci(|ue, sino que lo tuvo aluiin 
tiempo en la cárcel pública, para escarmiento 
de los indios, impedidos de tratar esas materias. 
Después de viejo, reprodujo lo sustancial de su 
obra a petición de un relijioso dominicano, su con- 
fesor. Fué admirable la cultura i erudición de 
aquel caciquil. 

COLLAR (Mateo), paraguayo, hondire pensador, 
de juicio profundo i recto i de antecedentes ele- 
vados, que ha merecido altos puestos en su patria. 

COLLAZO, dibujante cubano distinguido. 

COLMENARES (Manuel Antonio). Nació en Lima 
el 17 de enero de 1788. Hechos sus estudios de fi- 
losofía, derecho i teolojíaenel seminario de Lima, 
se recibió de abogado en 1812. En 1815 obtuvo el 
grado de doctor en jurisprudencia, sosteniendo 
una brillante tesis en latin, como era costumbre 
entonces. Consagrado á la abogacía hasta 1821, 
tomó, en unión de Mariategui i otros patriotas, 
gran parte en la obra de la independencia, mere- 
ciendo ser elejido miembro del primer Congreso 
constituyente del Perú en 1823. En este Congreso 
fué uno de los liberales más avanzados, apoyando 
con su palabra i con su voto la tolerancia de 



GOLOM 



— 131 — 



GOMON 



cultos, el suírajio popular i la libertad de im- 
prenla. Disuelto el Congreso, Colmenares corrió 
todas las peripecias i riesgos de los que emigraron 
H Trujillo, hasta que, reinstalado, volvió a su seno, 
a defender siempre las libertades públicas. Fué 
lino de los que obtuvieron la medalla votada por 
el Congreso de 1826 a los fieles servidores de la 
nación. Desde entonces Colmenares se consagró 
al ejercicio de la majisLratura ; fué nombrado 
juez de primera instancia primero i vocal de la 
Corte superior después, desempeñó varios carg()s 
accidentales, entre ellos el de vocal de la Exce- 
lintísima Corte suprema. 

Kn el ejercicio de uno de ellos tuvo ocasión de 
firestar un inmenso servicio al Perú, interpo- 
niendo i sosteniendo la demanda de rescisión del 
contrato ^de guano con Quiróz i Allicer. Durante 
diez i siete años desempeñó el cargo de censor de 
teatro, prestando su apoyo a todas las jóvenes 
intelijencias que se iniciaban en la literatura dra- 
mática. Era un consultor solicitado en las cues- 
tiones difíciles del foro i un entusiasta amigo de 
las letras. Falleció en Lima el 12 de mayo del 
presente año. 

COLOCÓLO, noble anciano, hijo de Arauco, que 
i'.xcitó el patriotismo de sus hermanos para que 
rechazasen la invasión española. Murió en la ba- 
talla de Quipeo, en 1560, peleando como un héroe. 

COLOMA (Ildefonso), jeneral peruano. Nació 
en Fiura en 1804. El deseo de libertad que ajilaba 
en 1820 a todos los peruanos, inflamó también el 
del joven Coloma, que rayaba apenas en los diez i 
seis años de su edad. Deseoso de contribuir con su 
brazo a la emancipación de su patria, hambriento 
de gloria, se precipitó en las filas del ejército : ob- 
tuvo la clase de cadete, i fué destinado al escuailron 
V' Cazadores de a caballo », que formaba parte de 
la división mandada por el jeneral Santa Cruz. 
I»esde entonces se le consideró como uno de los 
militares más distinguidos del ejército libertador, 
íiajo las órdenes de dicho jeneral, emprendió la 
campaña al Ecuador, que dio por resultado la me- 
morabje jornada de í'ichincha. En ella su denuedo 
i bizarría llamaron la atención de todo el ejército. 
VA jeneral Santa (Jruz le tributó por su conducta 
mui honrosos elojios-, lo recomendó al supremo 
gobierno, i lo ascendió a la clase de teniente. Pasó 
después en clase de ayudante al rejimientci de 
■( Lanceros, » i emprendió la campaña del Alto 
Perú en 1823. Al marchar hacia Oruro se encontró 
también en el combate que sostuvieron las tropas 
peruanas con las de Olañeta •, combate que pro- 
dujo la dispersión casi completa de esta consi- 
derable parte del ejército realista. En 1824, cuando 
se abrió la tampaña del ejército unido libertador. 
fué destinado al escuadrón de coraceros. En 1825 
recibió el empleo de capitán. Sirvió en la guerra 
con Bolivia en 1^31, i después de ella fué hecho 
^arjento mayor. En 1835 fué con el jeneral Sa- 
ín verri a sofocar la sublevación que hicieron los 
sárjenlos de las fuerzas que guarnecian el castillo, 
i se portó de un modo tan bizarro en la toma de 
la fortaleza, que obtuvo por este hecho el ascenso 
a la clase de coronel. La revolución del jeneral 
Salaverri, que aconteció en seguida, le obligó a 
abandonar su empleo, porque, enemigo por con- 
vicción i por sistema de todo gobierno de hecho, 
no era posible que contribuyese con sus esfuerzos 
a sostenerlo, a posar de las estrechas relaciones de 
amistad que le unian con este jeneral. Se portó con 
toda bizarría durante la campaña déla restauración. 
Fué el primer jefe que después de la batalla de 



Yungai, ocupó la capital con una pequeña división ; 
con ella pasó en el acto, bajo las órdenes del je- 
neral Lafuente, a sitiar la fortaleza del Callao, i 
logró tomarla a viva fuerza, pocos dias después. 
Pacificado el Perú por la completa derrota del 
ejército de la Confederación, obtuvo el honroso 
nombramiento de diputado al Congreso de Huan- 
cayo por la provincia de Cajamarca. En 1840 fué 
nombrado gobernador de la provincia litoral de 
Piura i poco después prefecto! comandante jeneral 
del departamento de Arequipa. En 1841 desem- 
peñó también la gobernación i comandancia je- 
neral de marina de la provincia litoral del Callao. 
Cuando se declaró la nueva guerra Con Bolivia, en 
el mismo año, fué nombrado secretario del jeneral 
Gamarra. A su lado sirvió en toda la campaña, 
en sus brazos recibió al jeneralísimo de las armas 
peruanas cuando cayó herido mortalmente. Muerto 
el jeneral Gamarra i derrotado el ejército del 
Perú, prefirió buscar una muerte cierta, más bien 
que emprender una vergonzosa fuga; se precipitó 
con incomparable arrojo en las filas contrarias, 
hast^ que fué acuchillado i hecho prisionero por 
los soldados de Ballivian. Poco después, cuando el 
jeneral Vivanco, bajo el título de director, exijió 
el juramento de obediencia a sus mandatos, el 
jeneral Colonia prefirió el destierro a ese acto con- 
trario a las instituciones, por las que habia ar- 
riesgado tantas veces su existencia. Cuando el 
jeneral Castilla proclamó la Constitución, regresó 
de Chile i se unió a él-, se encargó de la prefectura 
i comandancia jeneral del departamento de Puno, 
i en ese destino trabajó con todas sus fuerzas por 
el triunfo (Je las armas constitucionales. El jeneral 
Coloma murió a mediados del año 1850. 

COLOMBRES (Ignacio), injeniero i jeneral me- 
jicano. Hizo sus estudios en Europa. Bajo su di- 
rección se hicieron las famosas fortificaciones de 
Puebla. 

COLOMBRES (Josf: E.) Patriota arjentino. 
Obispo electo i gobernador déla diócesis de Gaeta. 
El doctor Colombres fué niiembro del Congreso 
que declaró la independencia, i sobrevivió a todos 
sus demás colegas. 

COLOMBRES (Joaquín), jeneral mejicano. Es 
uno de los más distinguidos artilleros del ejército 
de aquella república. Durante la guerra con los 
franceses, tomó parte en toda la campaña en las 
tropas que defendian el orden constitucional. 

COMONFORT (Ionacio), presidente que fué de la 
república mejicana. Nació en Puebla en 1812, i 
ejerció al principio la profesión de abogado. Entró 
en seguida en la administración, i desempeñó su- 
cesivamente los cargos de gobernador, diputado, 
senador i director de aduanas. En 1855, después 
de la sublevación de Alvarez, se puso a su lado al 
frente de un pronunciamiento contra el poder de 
Santana. Convertido en coronel de milicias, reunió 
a sus partidarios en Acapulco, tomó el título de 
jeneral, i verificó su unión con Alvarez, de quien 
llegó a ser lugarteniente, a consecuencia de las 
conferencias celebradas en 1855 entre los diversos 
jefes de la insurrección. En la junta de Cuernavaca 
(octubre de 1855), su nombre fué puesto el primero 
en la lista de los candidatos a la presidencia de la 
república; pero, reconociendo el ascendiente de 
Alvarez, se contentó con la cartera de Guerra. Clo- 
monfort representó al principio en el seno del 
ministerio a la fracción moderada del partido de- 
mocrático, i en este concepto firmó el decreto d<í 



GONGH 



— 132 — 



GONGH 



2k: de noviembre, que aboli;i el fuero militar i el 
fuero eclesiástieo. Poco tiempo después (10 de di- 
ciembre), Alvarez le trasmitió sus poderes, bajo el 
titulo de presidente sustituido, encontrándose así 
Comonfort jefe nominal, si no dueño del Estado. 
Sostenido e impulsado hacia adelante por el par- 
tido democrático de los puros, tuvo por adversarios 
al clero, al ejército, a los empleados destituidos, a 
la gran masa de los conservadores. Estallaron re- 
beliones eñ las provincias de Guanajuato, Puebla, 
Oajaca i Guadalajara, tomando por pretexto la 
abolición de los privilejios eclesiásticos i militares ; 
i la junta de Zacatecas declaró que el presidente 
no era la expresión del voto nacional, i que la re- 
volución se habia desviado de su objeto. Abando- 
luido Comonfort, i vendido por las tropas regu- 
lares, armó al pueblo de Méjico, i mientras que el 
Congreso constituyente se reunia en la capital, 
marchó en persona al frente de 12,000 milicianos 
sobre la ciudad de Puebla, convertida en foco de la 
resistencia, sin más jeneral a sus ordenes que el 
italiano Ghiraldi, antiguo teniente de Garibaldi. 

El 11 de marzo dio el asalto i fué recliazado ; 
pero el 22 la ciudad se rindió voluntariamente, i 
la guarnición, ganada a la causa democrática, se 
puso a disposición del gobierno. El 31 de marzo de 
1856, un decreto del presideate, fundado en el 
ajíoyo que el clero habia dado ala guerra civil, or- 
deno ([ue se pusieran en venta los bienes eclesiás- 
ticos de los Estados de Puebla, Ve':"acruz i territorio 
de Tlaxcala, i en otro decreto nombró curadores 
para la administración de estos bienes. 

Después de la capitulación de l^iebla, Comon- 
fort, de acuerdo con el Congreso de Méjico, no se 
detuvo en la via de las reformas democráticas, i 
publicó un nuevo decreto de 28 de junio i\o 1856, 
prohibiendo al clero la posesión de propiedades 
territoriales. La corte pontificia protestó contra la 
supresión de los privilejios déla Iglesia-, pero una 
parte del clero mejicano abrazó la causa de la re- 
volución, i el Papa se quejó en un monitorio de 
que los mismos sacerdotes i monjes favorecieran la 
venta de los bienes eclesiásticos. Los odios de los 
altos dignatarios amenazaron tandjien la tranqui- 
lidad de la ropúidica mejicana i pusieron en pe- 
ligro la autoridad de Comonfort. De otra parte, el 
jeneral Vidaurre rehusó someterse al presidente 
sustituido, i aprovechándose España de estas di- 
visiones, empleó la amenaza para inqioner á Mé- 
jico el pago de antiguos créditos. Desde este 
momento hubo para la república nuevas complica- 
ciones i revoluciones. La administración de Co- 
monfort fué hábil y reparadora-, pero su indul- 
jencia con sus antiguos enemigos políticos le 
perdió. El jeneral Zuloaga, en quien tenia puesta 
su confianza, se rebeló i marclió sobre Méjico, que 
Be entregó. Comonfort emigró a los Estados 
Unidos, desde donde se trasladó a Erancia; pero 
viendo la guerra inmediata entre Méjico i España, 
volvió á su país, i en los últimos dias de 1861 
ofreció sus servicios al presidente Juárez, que los 
aceptó, nombrándole jeneral en jefe de la plaza de 
Zaragoza. Comonfort tomó desde entonces una 
parte activa en la guerra entre los imperialistas i 
republicanos, i no faltó a la lealtad prometida a 
Juárez i a la república. En el mes de diciembre de 
1863 recibió una muerte gloriosa en una embos- 
cada de contraguerrillas. 

CONCHA (José), coronel coloml)iano. Figuró en 
la guerra de independencia, en la cual se distinguió 
por su valor personal i sus notables cualidades de 
carácter. Fué un gran patriota iun leal ciudadano. 
Saci'iíicó por la causa de la independencia nacional 



i por la causa pública su fortuna, su representación 
social, su familia, su vida misma i la de uno de sus 
hijos. En 1830 tomó parte en una revolución que 
tenia por objeto destruir la dictadura que dominaba 
entonces en Colombia. Concha quiso rescatar, a la 
cabeza de un puñado de valientes, las provincias 
de Cuenta; pero fué víctima de su patriotismo. En 
noviembre de ese mismo año murió en el campo 
de batalla, en compañía de su hijo Vicente Concha, 
que se habia precipitado a la pelea para salvarle la 
vida. 

CONCHA (José ue la), marques de la Habana, 
jeneral español. Mació en Córdoba, República Ar- 
jentina, en 1800. Se distinguió en la primera 
guerra contra los jefes carlistas de las provincias 
vascongadas. Nombrado teniente jeneral ^después 
de la convención de Vergara en 1839, fué desde 
18'i3 hasta 18^46, capitán jeneral de las provincias 
vascongadas, i reprnnió enérjicamente el levanta- 
miento de Santiago. Llamado con este motivo al 
nuuido de la caballería española en 18'i9, fué nom- 
brado capitán jeneral de la isla de Cuba, de la 
cual fué llamado violentcmente con motivo de la 
sublevación de Loi)ez i reenqjlazado i)or el ji'iiei'al 
Cañedo. Al año siguiente se lanzó en la oposición 
con su hermano Manuel de la Concha. Desterrado 
a Mallorca en 1854 i rayado del escalafón del ejér- 
cito, se refujió en Francia, en donde tué internado 
por orden del gobierno en la ciudad de Burdeos. 
La revolución de julio de 1854 le devolvió su 
puesto de capitán jeneral de Cuba, del que fué 
nuevamente separado por el gobierno de Narvaez 
en 1857. Vuelto nuevamente a los negocios, tomó 
en el Senailo una parte activa en discusiones im- 
portantes. En 1862 fué nombrado embajador de 
España en Francia en reemi)lazo de Mon; i)ero en 
diciembre del mismo año dio su dimisión, i aban- 
donó precipitadamente a Paris para ir a combatir 
en el Senado español la conducta del jeneral Prim 
en Méjico, aprobando la intervención francesa. Su 
dimisión fué aceptada por su gobierno. Dos meses 
más tarde aceptó en el ministerio Miraflores la 
cartera de Guerra, después de haberse resistido 
en muchas ocasiones a formar parte de un mi- 
nisterio. En seguida fué encargado interinamente 
del ministerio de Ultramar. En 1864 fué nomlirailo 
presidente del Senado español, floncha está con- 
decorado con numerosas órdenes i es gran oficial 
de la lejion de lionor de Francia. 

CONCHA (Manuel oe la), marques del Duero, 
capitán jeneral del ejército español. Nació en Cór- 
doba de Tucuman, República Arjentina, el año 
1808. Huérfano a los dos años por el fusila- 
nnento de su padre, brigadier de la real armada, 
que cayó prisionero en poder de los insurjentes de 
Buenos Aires, i atropellada su madre por los su- 
blevados, le trajoaél i asu hermano a la Península 
en 1814. La muerte de su padre le- abrió en 1820 la 
carrera de las armas, entrando a servir de cadete 
en la guardia real española. Nombrado alférez de 
la guardia en 1825, ascendió en 26 a teniente. En- 
fermo de gravedad Fernando VII, Concha se deci- 
dió por su hija, resistiendo con riesgo las ofertas 
de su hermano. Trasladadas en 1833 al campo de 
batalla las pretensiones de don Carlos, pidió Con- 
cha que le permitieran salir a combatirlas. A la 
cabeza del rejimiento de Borbon, concurrió en 1837 
a la importante acción deChiva, ganando en ella la 
cruz de ¡¡rimera clase de San Fernando. Se señaló 
notablemente en la toma de Belascoainel año 1838, 
vadeando el ])rimero el entonces caudaloso Arga, 
sostenido con empeño por los reductos carlistas. 



CONGH 



— 133 — 



GONES 



Tornó parte en 1839 en los combates de í.os Ar- 
cos, Barbarin, La ííolana, Alio, Dicastillo, Puerto 
de Belate, Mañeru, reconocimiento del Arpa i en los 
sangrientos choques do Villatuerta, Moreti, Alberni, 
Puerto de Muniam i Cirauqui, donde fué herido, i 
agraciado por su heroismo con la gran cruz de 
Isabel la Católica. Concha topió parte en el sitio de 
Segura ; i en la obstinada i temeraria defensa de 
Castellote, tomó por asalto el castillo, al frente (b; 
los cazadores de Lucbana, rindiéndose sus defen- 
sores, a quienes animó abrazando al gobernador i 
dirijiéndole estas palabcas : « Hace cinco minutos 
éramos enemigos a muerte, ahora somos herma- 
nos. » Promovido a mariscal de campo, se apoderó 
del fuerte de Mira; protejiendo el viaje de la real 
familia, fué atacado en Olmedillo el 16 de junio de 
IS^tO por fuerzas superiores, salvándola i desha- 
ciendo completamente al enemigo. Diéronle gra- 
cias las Cortes, i la reina la cruz de San Fernando. 
Terminada la guerra, i elevado por la representa- 
ción nacional a la rejencia del reino el duque de la 
Victoria, Concha, su rival i pariente, fué uno de 
los que se conjuraron para derrocarle, tomando una 
parte mui activa en la insurrección del 7 de octubre 
de IS^il, al frente de alguna fuerza del rejimiento 
de la Princesa. Frustrada, como todos recuerdan, 
aquella imprudente tentativa, Concha, condenado 
a muerte en rebeldía, tuvo que emigrar después de 
algunos dias que estuvo oculto en la corte, i se 
refujió en el vecino reino de Portugal. Vuelto a 
España en IS^iS a favor del alzamiento, operó en 
Andalucía con tan buena fortuna, que por poco cae 
en su poder el rejente del reino. Nombrado el 3 de 
agosto por el gobierno provisional teniente jeneral, 
solo su templanza pudo abrirle las puertas de la 
indomable Zaragoza, ('ádiz le nombró por entóneos 
diputado. En 18^*7 llenó cumplidamente la misión 
que le confió el gobierno de vencer la revolución de 
Portugal, por lo que le hizo merced del título que 
lleva. Creciente la rebelión carlista de Cataluña, 
que comenzó en dicho año, fué más feliz que sus 
antecesores extinguiéndola en 1849, por cuyo im- 
portante servicio fué ascendido a la dignidad 
mayor de la milicia. Estudioso, liberal, político 
consumado, Concha fué diputado i senador i 
pronunció brillantes discursos; vice- presidente 
de la Cámara, capitán jeneral de distrito, director 
jeneral de cabalb-ría, capitán jeneral de la isla de 
Cuba i embajador en Francia en 1862. En 1873 fué 
presidente de la Comisión de España en la exposi- 
ción de Viena. En 1874 el gobierno del mariscal 
Serrano lo puso al frente de las tropas destinadas 
a combatir la insurrección carlista en las provincias 
del Norte de España, i después de algunos felices 
t-ncuentros, fué herido en una batalla, de cuyas re- 
sultas murió casi instantáneamente. Sus restos 
fueron honrados en toda la Península con las m;is 
entusiastas ovaciones. 

CONCHA (Manuel), escritor chileno. Nació en la 
Serena por los años de 1834. En 1851 abandonó los 
libros de estudiante para tomar la pluma del perio- 
rista. Amas de haber redactado algunos periódicos, 
ha colaborado en otros, tales como La Revista del 
Pacifico, El Mosaico, Él Correo de Ultramar. lia 
escrito los dramas María de Borgoña, Lo que son 
las mujeres!, Sampiétro, Esposa i Mártir, Oros 
son triunfos. Cltimamente ha publicado algunos 
artículos de costumbres, que han sido reproducidos 
por la prensa americana, i un libro sobre sus viajes 
por el Perú, titulado Viaie de vieja. Pero acaso la 
obra más importante de Concha es su Crónica de 
la Serena, desde su fundación hasta nuestros dias, 
1549-1870. (S'-rena, 1871.) Ellahaexijido a su inte- 



lijente autor largo estudio, mucha paciencia, gran 
laboriosidad. Solo asi pueden confeccionarse libros 
como este, que tan útiles son para el complemento 
de la historia nacional. 

CONCHA (Melchor de Sanilvoo), abogado i po- 
lítico chileno. Ha sido espectador i actor en los dias 
más tormentosos de la vida nacional de Chile. Las 
primeras asambleas lejislativas lo contaron en 
sus filas. En 1823 regresó de Lima, donde habia 
sido educado i donde habia frecuentado los libre- 
pensadores, hasta ser citado a la barra de la Inqui- 
sición como sospechoso de darles hospitalidad en 
su hogar. Las funciones i los honores le rodearon 
sin tardanza. En aquel mismo año obtuvo su título 
de abogado, fué nombrado asesor del despacho de 
los alcaldes i elejido diputado suplente del ilustre 
Camilo Henriquez. M año siguiente se le propuso 
para el juzgado de letras de la provincia de Co- 
quimbo. En este mismo año ocupó el puesto de 
asesor del tribunal del Consulado. En 1826 volvió a 
ser elejido diputado, i desde entonces ha tomado 
siempre una parte mui activa en los trabajos de ese 
cuerpo. En 1830 fué nombrado fiscal de la Corte 
suprema i un año después ministro suplente de este 
tribunal. Desde 1867 es senador de la República. 
La templanza i moderación de su carácter han he- 
cho de él un hombre político que cuenta con la es- 
timación de sus camaradas i el respeto de sus ad- 
versarios. 

CONCHA (Tomas de la), doctor peruano, conocido 
con el nombre de Frai Miguel de Lima, que adoptó 
con el hábito capuchino. Fué predicador de Car- 
los II i del emperador Leopoldo. 

CONCHA I TORO (Melciioh), hombre público de 
Chile. Nació en Santiago en 1833. En 1857 se re- 
cibió de abogado. En 1864 fué llamado a ocupar un 
asiento en la facultad de leyes i ciencias políticas 
de la Universidad. En este mismo año publicó un 
libro titulado Chiledurante losañosdel82k a 1828, 
para responder al encargo de escribir la memoria 
histórica de ese año que le habia sido encomendada 
piir dicha corporación. Ha sido diputado desde 1864 
a 1873. En 1868 fué nombrado ministro de Hacienda. 
Sus memorias del ramo son documentos que hoji- 
ran al escritor i al hombre de ciencia. Ha sido vice- 
presidente de la Cámara de diputados en 1870, di- 
rector del banco Oarantizador de Valores i del de 
Consignaciones i conductor de granííes negocios 
personales. 

CONESA (Emilio), jeneral arjenlino. Nació en 
Buenos Aires en 1821 i falleció en 1873. Fué edu- 
cado en la ciudad de su nacimiento, i más tarde pasó 
con su familia a establecerse en el Baradero. Cuando 
el jeneral Lavalle desembarcó en San Pedro, en 
julio de 1840, para avanzar en seguida hasta la 
ciudad de Buenos Aires , Conesa fifé uno de los 
que se presentaron a engrosar las filas de aquellos 
valientes. Después del desgraciado fin de esta em- 
presa, se refujió en Montevideo, lugar de reunión 
de los enemigos de Rosas, i tomó servicio entre 
los defensores de esta plaza, sitiada por el jene- 
ral Oribe. Fué aquí capitán de la compañía de gra- 
naderos del batallón 3" de línea. La revolución del 
P de Abril del 47, hecha por las parciales del jeneral 
Rivero, trajo la disolución de los cuerpos de línea, 
i obligó a ios arjentinos a dejar el servicio de la 
plaza sitiada. Incorporado en la Lejion arjentina, 
sufrió después terribles peripecias hasta su disolu- 
ción en Montevideo, pasando en seguida a Buenos 
Aires. En 1850 se incorporó en el ejército del je- 



COOI) 



— 134 — 



CORAS 



neral Urquiza. donde tuvo un puesto honroso, ha- 
llándose en hi bataUa Vie Caceros en 1852. En los 
sucesos políticos que siguieron a este hecho memo- 
rable, le cupo una parte muí importante. Su nom- 
bre figuró en numerosos acontecimientos, en que 
manifestó verdadera nobleza de alma. En octubre 
de 1857 se organizó un ejército que marchó al Sur 
a atacar a los indios en sus propias guaridas. 

Conesa marchó con su división a vanguardia, i 
en el aiio que duró la camiiaña, se halló en ios 
combates del Sol de Mayo, Cristiano Muerto i Pi- 
e:ue. Llegó el año 59 i con él la campaña contra la 
Confederación, de quien se hallaba segregada la 
provincia de Buenos Aires. Allí marchó Conesa con 
su bizarro batallón, i tiene el honor de ser el héroe 
en la desgraciada batalla que los ejércitos de los 
jcnerales Mitre i Urquiza libraron en los campos 
de Cepeda, el 23 de octubre. J)errotadas las caballe- 
rías del ejército porteño, la infantería fué envuelta 
por las divisiones de la Confederación; i sin em- 
bargo de que ambos ejércitos quedaron en el campo 
al ponerse el sol, el primero estaba perdido por 
carecer de medios de acción. El valiente coronel 
Conesa concibe una idea salvadora, i audazmente 
dirijo la retirada del ejército conduciéndolo a San 
Nicolás, de donde se embarca para Buenos Aires. 
Después de dar en su vida pública varias notables 
pruebas de hidalguía i caballerosidad, llegó el año 
1861, en que se rompió de nuevo la guerra entre la 
Confederación i Buenos Aires, i el coronel Conesa 
rehusó hacer la campaña. En el año 1863 fué ele- 
vado al rango de jeneral por el (Jongreso. En 1865, 
cuando la guerra con el Paraguai, le cupo mandar 
en jefe la reñida acción del Paso de la Patria. El 
año 1867 se rebeló Luengo en (Córdoba contra las 
autoridades, tanto de la provincia como de la na- 
ción. Se organizó un ejército, i marchó a su cabeza 
este bizarro jeneral a batir la. revolución i reponer 
a las autoridades derrotadas. Prestó después otros 
diversos servicios, tanto en el ejército como en la 
representación nacional, i murió en 1873 dejando 
un nombre querido. 

CONSUEGRA (Andrés), poeta cubano ; es autor 
de un drama titulado El Doncel. 

CONTRÉRAS. Los ilustres patriotas hermanos 
Contreras se levantaron en Nicaragua en 1542 i 
dieron batalla a las tropas del rei en Panamá. 

CONTRERAS (E.), poeta mejicano. Ha publicado 
una colección de sus poesías con el título : El arjia 
bíblica. 

CONTRERAS I VALVERDE (Vasco he), sacer- 
dote ecuatoriano, natural de Quito; fué estudiante 
del colejio real de San Martin i de la Universidad 
de Lima, tesorero de esta iglesia, consultor de la 
Inquisición, chantre de la iglesia de Quito, obispo 
de Popayan. i después de Guamanga. Escribió una 
información sobre el derecho de visita de los pre- 
bendados de las iglesias catedrales, i otra sobre el 
derecho de los nacidos en América para la provi- 
sión de sus beneficios. 

COOD (Enrique), abogado i político chileno. Na- 
ció en 1826. Jurisconsulto del foro de su país, di- 
rije desde hace muchos años la cátedra de derecho 
civil del Instituto nacional. Se ha conquistado en- 
tre sus alumnos reputación de poderoso dialéctico, 
i entre el público i en los tribunales de erudito 
jurisconsulto. Cood ha sido sub-secretario de Re- 
laciones exteriores; es actualmente miembro de la 
Facultad de leyes i de la Facultad de humanida- 



des de la Universidad de Chilt> i socio fundador 
de la Academia de bellas letras de Santiago. Ha 
formado parte del Congreso nacional en los nueve 
años últimos. 

COOKE (JiAN' E.), novelista americano, nacido 
en Winchester en 1830. Después de haber publi- 
cado algunos ensayos literarios, empez(j a dar a luz 
en 1854 una serie de novelas sobre las costumbres 
de Virjinia antes de la revolución americana, fa- 
ciendo resaltar sobre todo el lujo de los planta- 
dores en contraste con l^i vida aventurera de los 
primeros colonos. 

COOPER (Pedro), americano del Norte, dfs- 
lirt.'udido ])rotector de la instrucción de su país. 
Nació en Nueva York en 1791 i su primera ocupa- 
ción fué la de sombrerero. Después entró en una 
fábrica de carruajes, i en seguida, cuando sus re- 
cursos se lo permitieron, estableció una fábrica de 
máquinas para rebajar paños; pero no prosperan- 
do en esta última especulación, abrió un almacén 
de víveres, en el que ganó lo bastante jiara sentar 
la base de su fortuna. Por ese mismo tiempo esta- 
bleció también una fábrica de cola <|ue aún conser- 
va. De vuelta a Nueva York, i ya dueño de intere- 
ses considerables, Cooper se dedicó a establecer 
una fábrica de alambre, que trasladí) más tarde a 
Trenton, Estado de New Jersey, en unión de otra 
fábrica de cilindrar hierro; inmensa numufactura. 
de la cual salen anualmente 2,000 toneladas de 
alambre i 50,000 de rieles de ferro-carril. Apenas 
su prosperidad tomó proporciones ini|iorlantes, 
])ensó Cooper en realizar los benéficos s(Mitimien- 
tos que le impulsaban a dar un buen empleo a sus 
riquezas. Durante su carrera, habia tropezado l're- 
cuentemenle con el obstáculo de s>i deficiente ins- 
trucción. La pobreza de su padi-e, que hahia sido 
teniente durante la guerra de independencia, i 
más tarde sombrerero, habia impedido que el jo- 
ven Cooper atlquiriese ciertos conocimientos teó- 
ricos i prácticos que son indispensables para pros- 
perar. De aquí le vino la idea de establecer en 
Nueva York, a su costa, un instituto dedicado al 
adelanto de las ciencias i las artes, donde pudiesen 
los jóvenes de ambos sexos adquirir gratis i cómo- 
damente los conocimientos que él en su juventud 
no habia podido adquirir. Ese es su mayor título 
de gloria; pajina escrita en mármol, en un gran- 
dioso edificio que llevará a las jeneraciones futuras 
el nombre de Peter Cooper. a que sea admirado i 
bendecido, como lo es hoi, por los desheredados de 
la fortuna i de la posición social, que en las cáte- 
dras gratis, en los laboratorios, en los talleres i 
en el salón de lectura del Institvto de Cooper han 
encontrado el pan de la instrucción. Más de 
500,000 pesos costó al benefactor el edificio, pero 
ya éste, en el corto número de años de su existen- 
cia, tiene prestados servicios grandes a la educación 
popular, de aquellos que exceden en valor a toda 
ay)reciacion metálica. 

COPLEY (Jtan Singleton), pintor americano. Su 
cuadro de la Muerte de lord Chatham le dio repu- 
tación en Europa. Comenzó su carrera como retra- 
tista en Boston, donde fueron mui bien aceptadas 
algunas de sus producciones. Antes de la guerra, 
hizo un viaje a Inglaterra alcanzando a ser en esa 
nación miembro de la Academia de pintura (1770). 
Después de algunos viajes, principalmente por Ita- 
lia, se dio a conocer como pintor, histórico en cuyo 
jénero descollaba. Murió repentinamente en 1815. 

CORAS (José Antonio Villegas i José Zaga- 



CORDE 



135 



CORDE 



rías), escultores mejicanos. Nació José Villegas 
Coras en Puebla en 1713, i fué educado por los je- 
suitas hasta aprender filosofía ; dedicándose des- 
pués a la escultura i arquitectura, en que fué exa- 
minado ; i su sobrino José Zacarías vino al mundo 
en 1752 a 9 de junio, i empezó a aprender las re- 
glas de la escultura en el estudio de su tio. El pri- 
mero de estos artistas no trató de copiar sus esta- 
tuas de la naturaleza, sino de la belleza ideal que 
encerraba su mente, i que dio a sus obras una su- 
blimidad de expresión i una gracia en los detalles 
([ue es muy difícil encontrar aun en los modelos 
de las mejores escuelas de Europa. Los rostros de 
sus imájenes del Criador tienen ese sello divino 
que nos hacen mirarlos con santo respeto i reco- 
jimiento profundo, i sus Vírjenes ostentan una 
suavidad de expresión i una dulzura que nos inspi- 
ran tierna unción i grata simpatía hacia la reina 
del cielo. Los ropajes, las actitudes, la armonía, 
lodo, lodo está perfectamente acabado por su de- 
licado cincel, i hace elevar un voto de admiración 
hacia el célebre artista, prorumpido por personas 
que contemplan obras tan magníficas. Las mejores 
oliras que ha dejado en Puebla son la Purísima de 
la iglesia de San Cristóbal, las Vírjenes del Cár- 
niíMi i la Merced i su San José del convento de 
San Pablo. Falleció este distinguido artista en la 
referida ciudad de Puebla el l4 de julio de 1785 i 
su cuerpo fué enterrailo en la parroquia del Santo 
Anjel. 

José Zacarías, su sobrino i discípulo, siguió de 
mui cerca las huellas de su maestro, aunque habia 
menos idealismo, menos pureza en sus obras, pero 
son más naturales i hay en ellas más fuerza i relieve; 
por eso en lo que se distinguió más fué en las es- 
culturas del Crucificado, en las que se observa la 
profunda angustia de su agonía, en las que se palpa 
su cuerpo lacerado por la f-aña de sus verdugos, i 
ese esfuerzo en la actitud comunicado por la tor- 
tura. Entre las más celebradas de ellas se cuenta 
el Cristo que se llama de los desagravios, i que 
existe en el convento de San Francisco de Puebla, 
i un Calvario. En el tiempo que estuvo en la capital 
ejecutó las estatuas de piedra que coronan las tor- 
res de la catedral de >Iéjico. Falleció este artista 
en 9 de junio de 1819 en la ciudad de Puebla, don- 
de reposan sus cenizas en el convento de San 
Fi'ancisco. 

CORBACHO (José M.\rí.\), poeta i majistrado 
del Perú. Nació en 1785. Cuando aún era un deli- 
to ser patriota, figuró como intendente de la pro- 
vincia de Arequipa, en tiempo de la desgraciada 
empresa de Pumacahua i .\ngulo en 1814. Derro- 
tados estos corifeos. Corbacho sufrió una tenaz 
persecución: fué condenado a muerte e indultado 
por Abascal. Después de la batalla de Ayacucho fué 
llamado a desempeñar la secretaría de la presidencia 
departamental de Arequipa: pero, poco después, 
fué deportado por orden de Bolívar, teniendo que 
alejarse hasta Rio de Janeiro, de donde regresó por 
tierra en 1827. Vocal de la Corte de justicia de Are- 
quipa, senador, consejero, ministro de Estado i 
vocal déla Corte suprema, todos estos cargos des- 
empeñó posteriormente Corbacho con honradez i 
tino. Murió en 1843. 

CORBALAN, matrona arjentina. Se distinguió 
por su patriotismo i su jenerosidad en Mendoza, 
cuando se organizaba el ejército chileno-arjen- 
tino. 

CORDERO (Ju.vn). pintor moderno mejicano. 
Nació en 1824 en el pueblo de Tesuitlan, Estado 



de Veracruz. Desde mui niño mostró una decidida 
afición por la pintura, i cuando su familia fué a 
Mi'jico, concurría a la Academia de bellas artes 
de San Carlos, donde adquirió los primeros rudi- 
mentos del arte. En 1844 era ya un buen dibujan- 
te, i en ese mismo año su familia, que trabajaba 
por complacer su voluntad de ir a Italia a estudiar 
las célebres obras de los primeros maestros, pudo 
realizar sus deseos, de manera que el 1" de junio 
llegaba a Roma. Empezó a tomar lecciones con el 
caballero Carta, -uno de los profesores más distin- 
guidos de aquella ciudad, i fué nombrado por el 
gobierno, en premio de su aplicación, agregado a 
la legación mejicana cerca de la corte pontificia; 
también el jeneral Bustamante en su viaje a la 
misma ciudad le dispensó su protección. Cordero 
se entregaba con empeño al estudio, consagrando 
a él catorce horas diarias, que distribuía en el di- 
bujo, perspectiva, anatomía, pintura, reglas de 
composición i de historia. Una de sus primeras 
obras fué el retrato del caballero Carta, que mere- 
ció ser colocado en la Academia de San Lúeas. En 
1845, abierto el concurso en que disputaban el 
premio los mejores pintores, Cordero, sin anuencia 
d(' su maestro, tomó parte en él, i el resultado de 
este arrojo, como él lo llamaba, fué que se le con- 
cediese una medalla como premio extraordinario. 
En octubre de 1845 mandó a Méjico algunas de 
sus obras, cuyo número i cuya clase son suficiente 
prueba de su infatigable constancia. Estas obras 
eran : una copia de un grupo de niños, tomado de 
un cuadro de Carta: un retrato de una princesa na- 
politana en traje de vestal ; una cabeza de Orestes, 
copia de Carta ■, otra copia de Giierchino, i un re- 
trato de una romana. La Academia, al ver estas 
muestras inequívocas del talento del joven artista, 
le concedió la pensión, con la que pudo consagrar- 
se más desembarazadamente a su estudio favorito. 
En marzo de 1846 tomó parte en el concurso que 
anualmente se celebra en Roma, i entonces ya no 
se le concedió una medalla, sino que obtuvo elprimcr 
premio. En octubre del mismo año certificaba su 
maestro Carta que su discípulo habia obtenido dos 
¡gremios en los concursos, i concluía diciendo : « No 
dudo que dentro de poco Cordero llegue a ser un 
excelente artista, que dé mucho honor a su patria 
i a sí mismo. » En 1850. en la exposición de pintu- 
ras de la Academia de San Carlos en Méjico, expu- 
so su cuadro Moisés, en compañía de la Anioida- 
cion^ también del mismo, i ambos fueron manda- 
dos litografiar por la Academia, como una prueba 
de su mérito. En aquel mismo año se dedicó Cor- 
dero a pintar un cuadro que le granjeara más 
fama de la ya adquirida, i lo consiguió con su her- 
mosa composición Colon en la eórte de los reyes 
católicos. Se publicó una copia en grabado de este 
cuadro en el Álbum., periódica artístico de Roma, 
con un juicio del profesor Mercuri. La fama de 
este cuadi'o estimuló a los artistas florentinos a 
suplicar a Cordero que lo expusiese en Florencia; 
i él, accediendo a estas instancias, lo verificó en el 
palacio del príncipe Poniatowski, quien le dispen- 
só toda clase de honores. Los periódicos de Floren- 
cia hablaron con entusiasmo del mérito artístico 
de este pintor, i las personas más distinguidas le 
dieron muestras de su grande aprecio. El primer 
resultado de la fama de Cordero fué una manifes- 
tación mui honrosa de la estimación que me- 
recía a la Congregación de pintores virhtosi, la 
que lo admitió como socio por unanimidad, i a 
propuesta de su maestro Carta i del secretario de 
la asociación, Pedro Gambao. Al comunicárselo, 
se le manifestó que la Congregación habia senti- 
do « un deseo vivísimo de unir su ilustre nombre 



GORDO 



— 136 — 



GORDO 



al de tantos distinguidos artistas que componen el 
Álbum. )) Con permiso de la Academia de San 
Carlos, Cordero comenzó su viaje artístico, visi- 
tando a Florencia, Padua, Bolonia, Ferrara i Ve- 
necia, i en lodasellas examinaba las famosas obras 
de la escuela italiana i hacia bosquejos de algunas. 
En 1853 volvió a su patria, trayendo cunsigo su 
mejor composición, la Mujer adúltera, que se pre- 
sentó en una de las exposiciones de la Academia 
de San Carlos, mereciendo del público que fué a 
admirarla las muestras más vivas de respeto i 
consideración. Después ha pintado Cordero un 
fresco en el convento de Jesús María, representan- 
do a Jesús entre los doctores, en que se reconoce 
la maestría de su pincel, i en el tenqilo del Señor 
de Sta. Teresa también pintó otros varios frescos 
de gran mérito. 

CORDERO (Petrona). patricia arjentinadc la re- 
volución de independencia. Kn 1812 erogó una 
fuerte suma para la adquisición de armas con que 
sostener la lucha de la libertad. 

CÓRDOBA (JoRjF.). Subió a la ¡ircsidencia de 
llolivia en 1855. Nació en 1822 en la ciudad de la 
Paz; habiendo recibido una bien escasa educación, 
halló en la carrera de las armas la fortuna; se casó 
con una de las hijas del presidente I)elzu, lo que 
lo puso en cierta altura, i lo llevó al primer puesto 
de la República, cuando aquel caudillo se despojó 
de la banda tricolor i resolvió emprender un viaje 
a Europa; su administración fué tranquila i, si no 
hizo grandes bienes, no hizo tampoco males ; en 
1857 perdió el poder, merced a una de las tantas 
revoluciones de Bolivia. El mérito do Córdoba 
como presidente es el carácter pacífico que mani- 
festó; no fusiló a nadie; dio en dos años cuatro 
anmistias, i perdonó a veinle i seis condenados 
a muerte por delitos políticos. Fué en 1861 
(23 de octubre) una de las víctimas de la célebre 
matanza del Loreto, en la Paz, que ha dejado tan 
tristes recuerdos en la historia boliviana i que 
marca una de las eras más tremendas para ese 
desgraciado país. Desde entonces puede decirse 
con mucho fondo de verdad que la revolución ha 
sido en él una enf(,'rmedad endémica. 

CÓRDOBA (JusÉ María), jeneral colombiano de 
la guerra do independencia. Nació en Itio Negru 
en 1800; recibió al lado de sus padres una edu- 
cación esmerada. Mui joven abrazó la causa de la 
independencia, i se inCorjioró en el ejército que Bo- 
lívar habia formado en llaiti para libertar a Co- 
lombia. Se halló en la famosa batalla de Boyacá, i 
por su comportamiento en ella fué elevado a la 
categoría de teniente coronel de ejército cuan- 
do solo contaba diez i nueve años de edad. Mas 
tarde, al mando de fuerzas relativamente peque- 
ñas, hizo las campañas de Antioquía, Venezuela, i 
el Magdalena, en las cuales se distinguió por su 
bravura i pericia militar, presentando a los ene- 
migos combates desiguales, pues el núnníro de 
sus tropas era excesivamente pequeño. Son nume- 
rosísimas las acciones de guerra en las cuales se 
cubrió de gloria, durante aquellas tres famosas 
campañas el jeneral Córdoba. Su nombre adqui- 
rió, a consecuencia de ellas, proporciones colosa- 
les i una reputación inmensa, que se dividían la 
admiración i el entusiasmo de sus compatriotas. 
En 1821 militó en el Ecuador ])ajo las órdenes de 
Sucre, i fué el primero que idantó la bandera tri- 
color de Colombia en la plaza de Quito el 25 de 
mayo de 1822. Por esa hazaña fué elevado ala dig- 
nidad de jeneral de brigada. Contaba entonces 



solo veinte i dos años. Poco después volvió a Co- 
lond.)ia a tomar parte en la canqjaña de Pasto, cuya 
dirección le habia sido encomendada por el liber- 
tador Simón Bolívar, i aumentó allí el prestijio 
de su'nombre. 

Pero la pajina más notable de la vida del jene- 
ral Córdoba fué la parte que tomó en la gloriosa 
batalla de Ayacucho. Fué él quien, al mando de 
su división, secundado por ocho escuadrones de 
caballería, decidió la suerte de esa inmortal jorna- 
da. Al recibir en ella del jeneral Sucre la orden 
de avanzar, Córdoba inventó esta famosísima (Jr- 
den de ataque, que ha llegado a ser lejendaria cu la 
América española : Soldados, armas a discreción, 
i paso de vem^edores. Su comportamiento en el 
glorioso 9 de diciembre de 1824,diaen que se lihn') 
la acción de Ayacucho, fué premiado en el campo 
mismo de la batalla con el grado de jeneral de divi- 
sión. Más tarde, cuando Bolívar entró triunfanlc en 
el Perú, le fué obsequiada por la ciudad del Cuzco 
una lindisíma corona de oro i piedras precio- 
sas, que él ofreció a su vez al jeneral r:órd(il)a. 
dándole el título de vencedor de Ayacucho. ('.(U- 
doba obsequió esa corona a su ciudad natal. Tei- 
minada la canijiaña del Perú, se retiró a Coloudua, 
i no volvió a figurar sino en 1828, en que Bolívar 
lo puso al frente de nna división de 1,500 hom- 
bres para cond)alir la sublevación de Popayan. 
Poco después fué retirado del servicio activo por 
Bolívar, a instigación de algunos enenn'gos suyos. 
Herido por este desaire, se lanzó a la revolución, 
(le la cual fué víctima. Vencido en uno de los en- 
cuentros de sus tropas con las del libertador, fué 
asesinado cruelmente por un inglés, llamado Ru- 
perto lland. Tal es en resumen la vida de esle ca- 
pitán ilustre, una de las glorias mililares m;is 
grandes de Colondiia. Valiente, ilustrado, mililar 
de jeuio, se distinguió por su carácter im|(eluoso i 
caballeresco, la gallardía de su apostura i la afa- 
bilidad i distincio)! de sus maneras. Pocos hom- 
bres han llegatlo en Améri(M a conquistarse una 
posición más brillante en menos tiempo. .Yutes de 
ios veinte i cuatro años habia llegado a la cundn'e 
de las distinciones militares, i antes de cumplir 
los treiida baj(!> a la tumba cubierto con los r< s- 
plaiidores de la írloria i con el velo de la iinnor- 
lalidad. 

CÓRDOBA (Matías), poeta de Cualemala. Pro- 
fundo filósofo i teólogo eminente, él m;is serio i 
elevado de los poetas de Centro-América. Es nnii 
notable su fábula moral : Tciilativa ilel león i el 
éxito de su empresa. Ilai en esa obra pensamien- 
tos profundos, bellísimas descripciones, entonación 
elevada, fluidez en la versificación, naturalidad en 
las expresiones i belleza en los cuadros, i un fondo 
de moralidatl exquisita. (Jórdoba dejó también una 
curiosa Memoria sobre la mejor manera de civili- 
zar a los indios, obra que revela no solamente al 
gran filósofo, sino al virtuoso sacerdote. Matías 
Córdoba nació a mediados del siglo xvín : profesó 
en la orden de predicadores de Santo Domingo de 
Cuzman, i consagró su vida al estudio de las cien- 
cias teolójicas en que sobresalió entre sus contem- 
])oráneos, sin descuidar el de la litm-atura en las 
fuentes inagotables de los autor^'s griegos i la- 
tinos. 

CÓRDOBA (Salvador), coronel colond)iano. Na- 
ció ('ii 18ul en la provincia de Antioquía. Desde 
1819 se incorporó en el ejército revolucionario, 
i militó en toda la campaña de independencia. Se 
halló en las batallas de Junin i Ayacucho. Des- 
enqtcñó en su pati'ia varios empleos militares i una 



GORNE 



— 137 



majistralura en la suprema corte marcial. Murió, 
fusilado, en IS^iO, a consecuencia de haber tomado 
parte en un movimiento revolucionario. 

CÓRDOBA I FIGUEROA (Pedro de), historiador 
chileno. Nació en Concepción en 1692. Es autor 
de una Historia de Chile : U92-1717. Por algunos 
pasajes de su historia se viene en cuenta de que la 
escribió por los años de 1740 á 1745. El presi- 
dente Manuel de Salamanca le confirió en 1734 
i'l grado de sarjento mayor. Sirvió en varias expe- 
diciones al interior de la Araucania, i asistió a tres 
parlamentos o juntas de aquellos indómitos indios, 
llevándole el conocimiento que adquirió de su ca-' 
rácter i de sus hechos, a dejarnos una historia de 
(;iiile,la más completa i detallada hasta su tiem- 
po. Entretanto desempeñó comisiones importan- 
tes en el orden civil. Entendió en la fundación i 
repartimiento de sitios de la ciudad de los Anjeles, 
hoi capital de Arauco, por encargo de 27 de marzo 
de 1739, del presidente José Antonio Manso de Ve- 
lasco; fué alcalde de la ciudad de su nacimiento, 
i desempeñó otros muchos cargos civiles de impor- 
tancia. No hemos tenido oportunidad de averi- 
guar la época de su muerte. 

CÓRDOBA I SALINAS (Diego de), sacerdote i 
crnuir-la del l'rrú. Publicó dos libros titulados: 
Crónica de la relijiosisima Provincia de los 
doce apóstoles del Perú, de la orden de >^an Fran- 
cisco. Lima 1651 ; Vida i milagros del V. P. fraij 
l'rancisco Solano, Lima 1630. 

CÓRDOBA I ÜRRUTIA (José Maiu'a), escritor 
del Perú. Escribió líi Estadística de Lima; Com- 
pendio de la historia del Perú i Relación de ser- 
c icios. 

CORDOVEZ (Gregorio), patriota, militar i polí- 
tico chileno. Nació en la Serena en 1783 i murió 
en 1843. Figuró entre los proceres del memorable 
ano de 181U-, tanto por su posición social, como 
por sus luces i su fortuna, contribuyó mucho a la 
iiiile|jendencia de su país. Con solo lijeras inter- 
rupciones, fué mietnbro del municipio de su pue- 
blo desde 1814 hasta el año de su fallecimiento. 
Emigrado, como casi todos los chilenos compro- 
metiólos en la revolución, a la República Arjentina, 
el año 1814, volvió en la expedición comandada 
\><)V Cabot para libertarla provincia de Coquimbo. 
Cordovez llegó a alcanzar el grado de teniente co- 
ronel, i fué también senador de la República du- 
rante algunos periodos. Pero donde más servicios 
prestó fué en la provincia de su nacimiento. In- 
tendente de ella i superintendente de su Casa de 
Moneda, cuya fundación solicitó i obtuvo él mismo 
del supremo gobierno; emprendió allí otras nume- 
rosas obras, entre las que se cuentan el canal de Be- 
llavista que dio vida al departamento i ciudad de la 
Serena, el templo de San Juan de Dios i el cemen- 
terio de k ciudad. Las comisiones i encargos que 
le fueron confiados son mui numerosos, i en ellos 
figura el de representante de la Asamblea consti- 
tuyente, en los primeros años de la República. 
Fundó en 1819 el Liceo de la Serena, i obtuvo des- 
pués del gobierno rentas para su sosten. Grandes 
fueron los esfuerzos que hizo en favor de ese esta- 
blecimiento, obra exclusiva suya, i entre los más 
honrosos e importantes cargos que desempeñó en 
él se cuenta el de censor i protector. 

CORNEJO (Pío), coronel peruano. Fué repre- 
sentante del Perú en Bolivia en 1866 i ministro 
<le la Guerra en 1867. 



— CORPA 

CORONA (R.\mon), jeneral mejicano. Durante 
la campaña contra los franceses, se hizo célebre 
por su valor i pericia militar, al mando del ejér- 
cito de Occidente. Mui joven aún, es una de las 
más esclarecidas glorias de su patria i uno de los 
militares que gozan en Méjico de más reputación. 
De condición modesta, de simple industrial, me- 
diante un trabajo constante i asiduo, desplegando 
notables cualidades de carácter i de intelijencia, 
ha logrado elevarse a una envidiable posición en 
la sociedad i en el ejército. En Querétaro, tuvo la 
honra de recibir de manos del ex-emperador Maxi- 
miliano la espada con que el archiduque habia 
combatido inútilmente contra la República. Los me- 
jicanos i chilenos residentes en California en 1867 
ofrecieron al jeneral Corona una espada de honor. 
Al mando del jeneral Corona militaron, durante 
la guerra contra los franceses, i murieron en el 
campo de batalla los patriotas : Doroteo López, 
José María Villanueva, Miguel Brizuela, Antonio 
Molina, Juan Bautista Sepúlveda, Bonifacio Peña, 
Pablo Márquez, Salas, Miramontes, Quevedo, Gu- 
tiérrez, Herrera i Cairo, Rosales, Coronado, Gua- 
darrama, Correa, Granado, González, Dávalos, 
Sepúlveda, Saavedra i Yalenzuela, mártires todos 
esclarecidos de la libertad de su patria, a quienes 
hará justicia la historia. 

CORONADO (Manuel), indio ecuatoriano, natu- 
ral de (Juito, notable por su talento, la suavidad 
de sus maneras, la cultura de su trato i la honra- 
dez de su vida. Fué simple sirviente de un canó- 
nigo, i en su compañía aprendió a leer i escribir. 
Más tarde estudió privadamente la cirujía, i llegó 
a adquirir en esta ciencia tan sólidos conocimien- 
tos, que habiendo quedado vacante la maestría ma- 
yor de esa facultad, pidió ser admitido en el con- 
curso que se formó para proveerla, lo que le fué 
acordado. Los examinadores lo elijieron por una- 
nimidad para desempeñar aquella cátedra, tribu- 
tando los mayores elojios a su ciencia i a su ta- 
lento. 

CORP ANCHO (Manuel Nicolás), poeta peruano. 
Nació en 1830. Desde sus primeros años se consa- 
gró a la poesía, i hubiérale dedicado toda su inteli- 
jencia i tiempo, si, por complacer a su padre, no^ se 
hubiera consagrado al estudio de la medicina. Sus 
primeras composiciones fueron publicadas en el 
Ateneo Americano. En 1848, asociado con varios 
jóvenes, empezó a redactar e\ Semanario de Lima . 
En aquel mismo tiempo compuso un draina, El 
poeta cruzado, que fué calorosamente aplaudido en 
los teatros de Lima i de Santiago de Chile. En 1851 
recibió el título de médico, i en 1852 partió para 
Europa auxiliado por el gobierno. De regreso a su 
país natal, al atravesar el estrecho de Magallanes, 
la sombra del conquistador de este nombre se pre- 
sentó al poeta llena de majestad i de grandeza, i 
éste entonó un bello canto épico, que ha tenido 
mui buena aceptación. Este poema fué publicado 
en Lima en julio de 1853. En 1854 publicó en 
Paris un volumen de poesías con el título de En- 
sayos Poéticos. La mayor parte de las piezas inser- 
tas en este tomo haítian sido dadas a luz un 
año antes, en un volumen impreso en Lima, i co- 
nocido con el nombre de Brisas del Mar. En 1855 
publicó un nuevo drama. El Templario, que ha 
sido representado en varios teatros de la América 
española, i por el cual se han tributado fervientes 
elojios al autor. En 1860 fué nombrado ministro 
del Perú en Méjico, cargo que desempeñó hasta 
1863. La última pajina de la vida de este poeta 
está escrita en el horrible incendio del vapor Mó- 



CORRA _ 138 — 



CORRA 



jico, en que pereció su vida material, para alcanzar 
la vida de la inmortalidad i de la gloria. 

CORRAL (Casimiro). Nació en la ciudad de la 
Paz. Bolivia, en 1825. Recibió en este pueblo su 
educación, hasta graduarse de doctor en leyes i re- 
cibirse de abogado. La política, a la que se ha en- 
tregado con decisión i ardor, lo ha encumbrado a 
altos puestos: ha sido sucesivamente ministro de 
la Corte (1865), encargado de Negocios en el Ecua- 
dor (1867), ministro del Interior i Relaciones del 
gobierno de Morales i después de Frias (1871), i úl- 
timamente, en 1873, candidato a la presidencia de 
la República. Vencido en la elección, se retiró al 
Perú, donde actualmente reside. Se le considera 
como el jefe de un partido fuerte de Bolivia, par- 
tido que representa el elemento popular. 

CORRAL (Juan B. del), patriota colombiano. 
Como uno de los acontecimientos más desgracia- 
dos del año 181i para la causa republicana, hai 
que mencionar el fallecimiento del eminente pa- 
triota Juan B. del Corral, el famoso dictatlor de 
Anlioquía, una de las glorias más brillantes de 
Mompos, que se enorgullece de contarlo en el nú- 
mero de sus hijos. La provincia de Antioquía lo 
elijió en 1813 dictador con facultades absolutas, 
para obrar comojuzgara más conveniente a la sal- 
vación de la provincia. La enerjía, intelijencia i ac- 
tividad desplegadas por Corral en aquel puesto 
pusieron bien pronto a Antioquía en estado de ha- 
cer frente con ventaja a sus enemigos, i exaltaron 
los sentimientos patrióticos do sus habitantes. El 
dictador supo rodearse de colaboradores como el 
sabio Caldas, quien le fué de inmensa utilidad 
como coronel de injenieros, i el coronel José María 
Gutiérrez, el mismo conocido por los momposinos 
con el dictado de el Fogoso, i a quien se le vio 
figurar como uno de los principales actores en los 
acontecimientos del 6 de agosto de 1810 en Mom- 
pos. Corral determinó que por acta solemne se 
proclamase en Antioquía la independencia absoluta 
de España, que se desconociese a Fernando VII, 
i que en lo venidero no hubiese otro oríjen de la 
autoridad pública que la soberanía del pueblo, lo 
cual se verificó con la mayor solemnidad el 11 de 
agosto de 1813. Adcmasde juntar i disciplinar más 
de tres mil hombres, estableció también una fábri- 
ca de nitros artificiales, otra de fusiles, casa de 
moneda i una fundición de artillería de campaña, 
arte que aprendió solamente ayudado por los li- 
bros; instruyó luego obreros, i con pocos ensayos 
perdidos tuvo la satisfacción de formar en la pro- 
vincia de Antioquía un parque respetable de piezas 
lijeras i propias para nuestras escarpadas monta- 
ñas. Pero el acto de su vida que más acreedor lo 
hace al reconocimiento de la humanidad i a los 
aplausos de la posteridad, és su famoso decreto de 
extinción gradual de la escla\itud, que presentó a 
la Lejislatura de Antioquía, i que ésta acojió ele- 
vándolo a lei el 20 de abril de 1814. La misma Le- 
jislatura, a la que Corral devolvió el tremendo po- 
der que le habia sido conferido, acababa de nom- 
brarlo presidente constitucional de Antioquía, 
cuando, atacado de violentas fiebres en Rionegro, 
espiró en rnedio del dolor i lágrimas de los pa- 
triotas antioqueños. « La Confederación de la 
Nueva Granada, dice Restrepo, hizo en Corral una 
pérdida lamentable. Él se contaba entre sus más 
distinguidos ciudadanos, i era uno de sus primeros 
hombres de gobierno, quien, madurado por la ex- 
periencia i por la edad, habría ocupado con brillan- 
tez Ins altas majistraturas de la nación. Así lo co- 
noció el Congreso de las Provincias Unidas, que 



expidió un decreto solemne declarando a Corral 
benemérito de la patria i uno de sus libertadores-, 
asistió en cuerpo a sus funerales i s(! vistió de luto 
por tres dias. Este decreto es el más brillante elo- 
jio del distinguido mérito de Corral. » 

CORRAL (Miguel Anjel), poeta ecuatoriano. En 
Cuenca, que ha producido hombres tan intelijen- 
tes, fué donde nació Corral en 1833. Como en el 
Ecuador las profesiones son' escasas i la de la ju- 
risprudencia es más jeneral i fácil de seguirse. 
Corral la adoptó, recibiéndose de abogado en 1861. 
Desde mui temprano llamóle la atención el encanto 
secreto de la poesía; de esa noble expresión de la 
vida del alma, transfigurada entre los resplando- 
res de la ilusión, en el cielo de la fantasía. Amó 
ese estado, buscó con ansia sus impresiones, i la 
perspectiva del campo, los goces reservados del 
corazón, la suave melancolía del amor, todo con- 
tribuyó a que brotara la chispa del jenio que se 
hallaba encerrada en su mente. 

CORRAL (Poxciano), jeneral de Nicaragua. Na- 
ció en ( losta-Rica, i mui joven se trasladó a (Ira- 
nada, en donde sus aptitudes le granjearon tanta 
estimación, que, a pesar de su pobreza, casó en una 
familia distinguida, pariente de la del presidente 
Chamarro. En el curso del tiempo estrechó rela- 
ciones con éste, caminando juntos en los lances 
más difíciles de la vida pública. Comenzó su car- 
rera civil sirviendo en las oficinas, i sucesivamente 
fué desempeñando destinos desde alcalde hastn 
ministro de Estado, al mismo tiempo que en la 
milicia ascendió con mucho brillo hasta jeneral de 
división. Escribía dia i noche con su propia mann. 
i su actividad era prodijiosa en todo lo que tenia 
a su cargo. Se mostraba siempre defensor celoso 
del infeliz, i de ministro, revestido de uniforme. 
abandonábalos actos de ceremonia por favorecer a 
un soldado en cualquier lance de desgracia. Pró- 
digo como el que más, gastaba su dinero i el ajeno 
en socorrer necesidades, lo cual era un demérito 
en concepto de los ricos, i una bondad extrema se- 
gún los pobres, siendo así como este hombre se 
hizo el ídolo del pueblo. El 8 de noviembre de 
1855, a las dos do la tarde, salió para el patíbulo 
asistido del'padre Vijil, sin que se notase la menor 
emoción o palidez en su fisonomía. Con grande 
entereza alzó un pié sobre el asiento que le estaba 
preparado, i desatándose la corbata, la dobló en su 
pierna i la ciñó él mismo cubriéndose los ojos : se 
sentó, i una columna de rifleros americanos, man- 
dada por el coronel Gilman, le hizo una descarga 
que puso fin a su existencia. La población toda llo- 
raba públicamente, ocurriendo unos a cortar parte 
de los cabellos i otros a empapar sus pañuelos con 
la sangre de aquel hombre, ídolo siempre del pue- 
blo. Corral murió con una resignación extraordi- 
naria, nacida tal vez de que él mismo desearía la 
muerte, para sustraerse a la honda pena que le 
causaba la situación de su patria, que le enco- 
mendó sus destinos, i que él no supo rejir. Gran- 
des empeños hubo departe del pueblo i de la fami- 
lia de Corral para que Guillermo Walker revocase 
la sentencia, pero, inflexible, la confirmó el dia 7, 
sin que hubiesen podido ablandarle las súplicas, 
los lamentos i las lágrimas de las hijas que fue- 
ron a pedirle la vida de su padre; pero así de- 
bía suceder para que quedase esa terrible lec- 
ción a todos los hombres públicos. Corral entregó 
su país i se entregó él mismo ciegamente a un 
aventurero incapaz de acciones nobles i elevadas, 
i este paso tan fatal no podía menos que traerle 
su desgracia, como lo reconoció, diciendo a uno 



CORRE 



139 — 



CORTE 



(le sus amigos". Fo debo este pecado, yo solo debo 

pCUJdl'to. 

CORREA DE SAA (Carlos), patriota chileno de 
1810. Su casa fué el lugar de reunión de los revo- 
lucionarios de aquella época. En esas, reuniones 
hablaba Correa en favor de la libertad. 

CORREA DE SAA (Domingo), filántropo chileno. 
Entró nuil joven, en 1817, a servir en el ejército 
patriota, que se batia en toda la república contra 
los (■s|)auoles. Se encontró en la acción de Talca- 
huano, donde fué herido, i en todos los demás en- 
cuentros que tuvieron lugar en el sur. Asistió tam- 
bién a la gloriosa jornada de Maypú, que fué el 
golpe (le gracia dado al poder español en Chile. Se 
retiró después a la vida privada, i ha dedicado el 
último tercio de ella al ejercicio de la caridad; 
lomó a su cargo la administración del hospital de 
San .luán de Dios, i a tan digno serA^icio ha consa- 
grado todo su celo, mejorando cada dia los diver- 
sos ramos de este establecimiento. 

CORREA DE SAA (José Félix), coronel arjen- 
lino, hijo de la provincia de Mendoza, donde nació 
|)or los años de 1801. Tomó, siendo mui joven, las 
armas en defensa de la emancipación americana. 
Kn 1817 atravesó los Andes, incorporado en el ejér- 
cito chileno-arjentino. En las campañas de Chile se 
halló en diversas funciones de armas, i pasó en 
seguida al l'erú. Se encontró después en la guerra 
del Brasil i posteriormente en las luchas que han 
iijnido tugaren su propio país. 

CORREA DE SAA (.Iuan de Dios), hombre pú- 
blico de Chile. Pasó los primeros años de su 
juventud sirviendo bajo las banderas chilenas en 
la guerra de independencia, i se halló en la ba- 
talla de Maypú. A los veinte i* un años contrajo 
matrimonio con la hija del conde de la Conquista, 
i abandonó entonces las armas para consagrarse á 
la agricultura. Con tesón, con valor i con inteli- 
jencia, ha sido uno de los más notables agricul- 
tores del país. Senador de la República durante 
largos años, a él se debió, entre otros proyectos, 
la lei de amnistía que volvió al país i a la libertad 
Indos los condenados políticos de la revolución de 
1859. lloi es uno de los más fuertes capitalistas 
chilenos. 

CORREA DE SAA (Rafael), procer chileno de la 
revolución de 1810. INIí'is tarde, en los primeros 
años de la República, fué ministro de Hacienda, 
contador mayor i senador. 

CORREA DE TAGLE (Liisa), cantatriz chilena : 
nació en Santiago en la cuarta década del presente 
siglo, de una familia respetable i acomodada del 
país. Mizo sus primeros estudios de canto bajo la 
hábil dirección del maestro Rajietti, hoi profesor 
del conservatorio de música de Milán. A princi- 
[lios de 1869 emprendió un viaje artístico por Eu- 
ropa i América. Estuvo en Rio de .laneiro, donde 
(V\n conciertos i fué perfectamente acojida, i en 
Montevideo, donde del mismo modo obtuvo aplau- 
sos i obsequios. En Paris se consagró al estudio, 
bajo la dirección del gran maestro Stracochs i del 
no menos célebre Alary. En Milán dio en el teatro 
algunos conciertos, i tuvo por director al maestro 
Lauro Rossi ; i tanto este como Bajietti,el antiguo 
profesor de su niñez en Santiago, la presentaron 
al público, con la aprobación del profesor Blanchi, 
director del teatro do aquella ciudad. En todos 
esos conciertos obtuvo un éxito brillante, mere- 



ciendo aplausos de un público tan intelijente e 
ilustrado como el italiano. Actualmente vive en 
Santiago consagrada a la enseñanza de la música. 

CORRO (Miguel Calisto del), eclesiástico ar- 
jentino. Nació en la ciudad de Córdoba el Ik de 
octubre de 1775. A la edad de veirfte i cuatro años 
se doctoró en teolojía en la Universidad de su ciu- 
dad natal. En 1803 se presentó a optar por oposi- 
ción la silla majistral del cabildo eclesiástico de 
Córdoba, en donde mostró su ilustración e inte- 
lijencia. En 1806 los doctores de Córdoba le nom- 
braron para pedir al virei el cumplimiento de las 
cédulas que ordenaban que las cátedras de la Uni- 
versidad de Córdoba no pudiesen ser rejentadas sino 
j)or los miembros del clero. En el mismo año fué 
nombrado cura de la ciudad de Salta, empleo que 
sirvió hasta 1808. En 1810 tomó parte en la revolu- 
ción, haciendo circular en Córdoba un escrito ten- 
dente a propagar en el pueblo las ideas de indepen- 
dencia- En 18Í6 fué noniÉrado diputado al Congreso 
deTucuman por la ciudad de Córdoba; pero no tuvo 
la gloria de firmar el acta de independencia de las 
provincias, a causa de hallarse comisionado en 
af[uel entonces en las provincias de Santa Fé, Pa- 
raguai i Estado Oriental, para hacer que mandasen 
sus representantes al Congreso de Tucuman. Sus 
sermones se han impreso en Filadelfia en 1849, en 
tres volúmenes en 8". Pocos años antes de morir 
fué atacado de ceguera. 

CORTÉS (.lüsÉ María), coronel boliviano, mi- 
litar pundonoroso i valiente, tan entendido en la 
pelea, como sordo a toda tentación indecorosa i a 
■ toda villana maquinación. El 23 de noviembre de 
1861 estalló un motín militar en ki I'az, encabe- 
zado por Raiza. Presentóse para sofocarlo el co- 
ronel Cortés, cuyo jcsto altivo advirtió desde 
luego a Balza que su victoria era un sueño. Ambos 
jefes se aproximaron. Iba Cortés a hablar, cuando 
un tiro le derribó bañado en sangre. Cortés fué 
conducido a un hospital para terminar allí en lenta 
agonía su corta, honrada i honesta vida. 

CORTÉS (Manuel), escritor i médico chileno. 
Graduado de doctor eu 18^49, ejerció durante al- 
gún tiempo su ])rofesion en la Serena, de cuyo 
liceo fué rector. Más tarde obtuvo por oposi- 
ción la cátedra de patolojia de la Universidad. En 
1852 fué nombrado intendente de Valdivia, i al- 
canzó a desempeñar durante dos años la inten- 
dencia de esa provincia. Murió súbitamente en el 
desempeño de sus funciones a los veinte i ocho 
años de edad. Cortés fué autor de un compendio 
de Gramática castellana que ha sido mui popular 
en Chile. 

CORTÉS (Manuel José), poeta i estadista boli- 
viano. Nació en (^otagaita en 1811. Fué admirable 
la fecundidad de su vasto talento : dejó a su patria 
la mejor obra histórica que hasta hoi posee, nu- 
merosos escritos de polémica, política i literatura, 
muchas composiciones poéticas, serias i festivas. 
Son pruebas de la nombradla que gozaba en su 
patria i del respeto que inspiraban sus talentos, 
ios altos puestos a cuyo desempeño en distintas 
ocasiones fué llamado.' Ocupó los destinos de can- 
celario de la Universidad de Sucre, fiscal jeneral 
de la República, presidente de las Asambleas de 
1861 i 1864, ministro del Culto e Instrucción pú- 
blica, miembro de la comisión codificadora i, final- 
mente, consejero de Estado. Sus obras principales 
son : Ensayo sobre la historia de Bolivia ; Bos- 
quejos de los progresos de Ilispaiw-América; al- 



CORTE 



140 



CORTE 



ganos trabajos como codificador, desparramados 
en diversos opúsculos, i un volumen de poesías, 
cuya mayor parte están inéditas. Cortés murió 
cuando su patria podia esperar mucho de su noble 
corazón i de su privilejiada intelijencia, en Sucre, 
ell6 de febrero de 1865. 

CORTÉS (María Natividad). En Lima, la ciu- 
dad de los romances i de la opulencia, en donde 
alumbra el sol con la viveza i variedad de colores 
del cielo tropical, vive entrep-ada al misticismo i a 
la práctica de las virtud(^s cristianas, la inspirada 
poetisa María Natividad Cortés. Los diarios del 
Perú han publicado en distintas ocasiones preciosas 
composiciones que llevan su firma. Ellas revelan 
el alma i los sentimientos de una de esas organi- 
zaciones formadas para sentir i para amar con 
toda la vehemencia de la pasión. El público, por lo 
jeneral indiferente i frió, no ha negado sus elojios 
a la inspirada poetisa, .i los diarios han acom- 
pañado la publicación de las pocas estrofas que 
han logrado obtener de su pluma de entusiastas 
aplausos. La vida de la Cortés encierra más de 
una severa enseñanza i oculta más de un misterio, 
que no intentaremos descubrir, respetando la de- 
licadeza de la mujer i la ternura de su alma. 
Hubo un dia en que las ciencias con sus solícitos 
cuidados salvaron esa preciosa existencia, contra 
la cual hablan conspirado el extravío de una ar- 
diente imajinacion i el más extraño sentimenta- 
lismo. No hacemos una revelación ; consignamos un 
hecho que está vivo en la memoria de todos, i que 
basta para estimar en lo que vale el alma de esa 
mujer i la índole de su i)0esía. Joven aún, ha de- 
positado su lira, en que con tanta pasión cantó el 
amor de un hombre ingrato, al pié del santuario 
del Dios de la caridad. 

CORTÉS (N.), ]iintor ecuatoriano de principios 
del siglo; fué como retratista el pintor más notable 
de la época. Trabajó varios retratos con ajilauso, 
i entre ellos el del barón de llumboldt, quien, 
después de haberle felicitado por su obra, le i)agó 
el doble del precio estipulado. Entre sus lienzos 
más notables se citan una. Sacra familia i el Baii- 
fisino de Jesucristo. Se ignora el año del naci- 
miento i de la muerte de este notable pintor. 

CORTÉS (Pr.DHo), fué uno de los soldados más 
aguerridos de la conquista, i se halló en más de 
treinta combates con los indios. Mas como era chi- 
leno, es decir criollo, no hizo sino una mediocre 
carrera, alcanzando el titulo de jeneral, que era 
solo un nombre durante la colonia. 

CORTÉS (RosALio), estadista de Nicaragua i mi- 
nistro lie la Gobernación en 1858. 

CORTÉS I ESPARZA (.losÉ M.), político mejicano, 
a. (juien dio Maximiliano la cartera del Interior. 
Era uno de los hombres más distinguidos de su 
país por su carácter i por sus ideas de tolerancia i 
libertad. 

CORTÉS MADARIAGA (Fkaxcisco), presbítero 
chileno, notable por sus virtudes. Hijo del jeneral 
Francisco Cortés, se dedicó a la carrera sacer- 
dotal por íntima convicción. No quiso jamas ser 
sino humilfle capellán de un monasterio. Tenia 
entre el pueblo fama de santo, i cuando murió en 
1833, todo Santiago ocurrió a las Claras, donde se 
expusieron sus resbjs mortales. 

CORTÉS MADARIAGA (.JnsÉ), patriota chileno. 



Nació en Santiago en el último tercio del pasado 
siglo. Hizo su educación eclesiástica en Chile, re- 
cibió las sagradas órdenes, obtuvo una prebenda 
en la catedral de Santiago, i por ciertas disputas, 
no sabemos si teolójicas o de jerarquía, con el cé- 
lebre fiscal de la audiencia de Lima, Miguel de 
Eyzaguirre, fueron ambos a España con el objeto 
de dirimirlas. Aquí, mediante el favor del cara- 
queño Mayo, que gozaba antes de Godoidela pre- 
dilección de la reina María Luisa, se arregló aque- 
lla desavenencia, i por el año de 1806 Cortés 
regresaba a Chile por la via de Costa firme. Pero 
habiendo llegado a Caracas, cautivóle de tal modo 
la sociedad intelectual i el espíritu avanzado de 
aquel pueblo, que decidió permanecer allí, cam- 
biando su prebenda] de Chile por la canonjía de 
Merced de la catedral de Caracas. Durante los 
primeros cuatro años de su residencia on Vene- 
zuela, se ocupó del estudio, e hizo un viaje por va- 
rias de las ])rovincias de aquel país, escribiendo 
este itinerario en un lenguaje descrijitivo i dando 
preferencia en su narración al análisis de las cos- 
hunbres de los pueblos que habia recorrido. A con- 
secuencia del célebre movimiento de 1810, lo» 
doctores Juan Fernandez Roció i Félix Soza pro- 
pusieron la formación de una junta suprema que 
gobernase el país-, pero la municij)ali(lad habia 
consentido en hacer a Empáran presidente de ella, 
poniendo así el poder en sus manos i malográn- 
dose la revolución. Ya se habia empezado a redac- 
tar el acta de la sesión en este sentido, cuando 
fué avisado Cortés, que a la sazón se hallaba en el 
confesonario, de lo que ocurría, inmediatamente 
se dirijió al cabildo, i anunciándose como diputado 
del pueblo, tomó asiento i dijo : que le era nmi 
extraño que hombres tenidos por de buen sentido 
procediesen de aquella manera, poniendo la re- 
voluci( n i sus pnopias vidas a merced de Eni[)á- 
ran, quien si disimulaba por el momento era para 
vengar después mejor el ultraje hecho a su auto- 
ridad, i concluyó pidiendo su deposición como me- 
dida (íe seguridad i por ser así la voluntad del pueblo 
i del clero. Habiendo llegado las cosas a este pun- 
to, Empáran conoció que no le ipiedaba otro re- 
curso ([ue el de apelar a la muchedundire quií (;er- 
cal)a las casas capitulares, i manifestando algunns 
dudas acercado la lejitimidad do los recieuti's di- 
l»utados, salió al balcón i jireguntó en alta voz al 
pueblo si estaba contento con su mando. Mui as- 
tuto era (Cortés para confiar el resultado de este 
arduo negocio a la mudable e inconsecuente vo- 
luntad de la plebe-, por lo que, saliendo al balcón 
con Empáran, mientras éste hacia su pregunta, 
él indicaba a la turba la respuesta, haciéndole se- 
ñas a hurtadillas. Los conjurados, que estaban 
mezclados con el pueblo, gritaron : no le quere- 
mos; el pueblo ])rorrumpió también : no le (¡ucre- 
rnos. Empáran, disimulando su bochorno, dijo con 
despecho : pues yo tampoco quiero mando. Estas 
palabras se pusieron como una renuncia volunta- 
ria en el acta que le despojo de la auloridad. i 
Cortés i la revolución triunfaron a nombre, de- 
cían', i por la voluntad del pueblo de T'.arácas. Des- 
pués de la segunda ocupación de Venezuela por 
las armas realistas, el canónigo (Cortés fué aprehen- 
dido i enviado al presidio de Ceuta con varios otros 
distinguidos venezolanos. Escapóse de aquellas 
horribles prisiones después de algún tiempo, refu- 
jiándose en Jibraltar, de donde fué extraído por 
las autoridades españolas i vuelto a su cautividad. 
Por el influjo de un alnnrante inglés, que habia re- 
cibido en Chile atenciones mui distinguidas déla 
familia de Cortés, se consiguió, sin end)argo, el 
rescate de éste, i en 1816 regresó a Venezuela. En 



COSTA — 141 



1817 filó nuinbrado miembro suplente de la junta 
gubernativa, elejida por el Congreso instalado en 
aquel año, i compuesta de los jenerales Bolívar, 
Marino i Toro. Disuelta esta asamblea poco des- 
pués, Bolívar dio a Cortés una misión en Estados 
Unidos. Este es el último dato que hemos podido 
obtener sobre la vida de este hombre verdadera- 
mente notable, pues ignoramos hasta la época 
de su muerte. Esta acaeció, sin embargo, antes 
del 10 de agosto de 1828, época en que aparece 
apuntado en la lista de los proceres de la indepen- 
dencia venezolana que habian fallecido hasta aque- 
lla fecha. 

CORTINA (Gómez de la), jeneral i poeta meji- 
cano. 

CORZO (Maiuano Electro), abogado i perio- 
dista ])eruano. Nacióen Lima en 1836. Ha tomado 
l>arte en la redacción de algunos periódicos de pro- 
vincia, especialmente en la de la Bolsa de Arequi- 
pa. Ha desempeñado con buena aceptación en 
;iquella ciudad i en Lima su profesión de abogado. 
Ha ocupado los puestos públicos de oficial mayor del 
ministerio de Relaciones exteriores i encargado 
de negocios de su patria en el Ecuador. 

COSSIO (Juan), poeta dramático del Perú. Xa- 
ció en 1833. Es autor de una comedia : Los ade- 
lanlos del día, i de las zarzuelas Pobre indio, Ra- 
fael Stuizio i Plaeeres i dolores. 

COSTA (Claudio Manuel ha), poeta brasileño 
de los tiempos coloniales. Nació en la provincia 
de Minas Geraes en el año de 1729. Hizo sus es- 
tudios literarios en el colejio de jesuítas de Rio 
de Janeiro, i en seguida partió para Portugal con 
c\ objeto de obtener un grado académico en la 
Liliversidad de Coinibra, alcanzando su título de 
niiogado en 1751, año en que también dio a luz una 
riileccion de poesías. Regresado al Brasil en 1765, 
>!■ dedicó a su profesión, en la que adquirió mui 
lu.go una excelente reputación i una numerosa 
liii'ntela. Fué el primero que escribió en portugués 
sobre economía política, ciencia mui nueva enton- 
ces, i se hallaba ocupado de ciencias i de poesías, 
cuando fué llamado a ocupar el puesto de segundo 
secretario de Estado por Rodrigo José de Meneses 
rn 1780, puesto que desempeñó ocho años. Poco 
después se tramó una tentativa revolucionaria, con 
la cual simpatizaban los espíritus más elevados de 
la provincia de Minas Geráes, i da Costa tomó parte 
in ella; pero la conjuración fué descubierta i sus 
autores tomados presos i los más de ellos conde- 
nados a muerte, otros desterrados. Claudio Ma- 
nuel da Costa prefirió dársela muerte en su cala- 
iiozo, lo que ejecutó en 1791. Dejó escritas muchas 
composiciones de inqjortancia. 

COSTA (Dolores), joven arjentina que en una 
de las últimas invasiones del cólera en su país, se 
eonsagró con la más abnegada caridad al cuidado 
i servicio de los ajjestados, en el partido de Na- 
varro, donde su padre cedió su casa para que sir- 
\iese de albergue a los enfermos. 

COSTA (Eduardo), abogado i oi'ador político 
arjenlino. Nació en Buenos Aires en 1826. Ha sido 
ministro de Estado en la administración Mitre, 
jefe del departamento de escuelas i candidato 
al gobierno de Buenos Aires en 1872. Es autor de 
una imporlante memoria sobre el ensayo de las 
máquinas aplicadas a la agricultura que fueron 
premiadas en la exposición de Córdoba. 



- COUSI 

COSTA CARVALHO (José da) marques de Monte 
Alegre, hombre de Estado i político del Brasil. 
Nació en la provincia de Bahía en 1796. Como casi 
todos los que nacieron en su tiempo, se educóen la 
Universidad de Coímbra, obteniendo su grado de 
doctor en leyes a la edad de veinte i tres años, i 
siendo de regreso a su país nombrado para ejercer 
la majistraturaen la ciudad de San Pahlo. Cuando 
el príncipe D. Pedro, después emperador, resolvió 
quedarse en el Brasil i convocar una Asamblea 
constituyente, que se instaló el 3 de mayo de 1823, 
Costa Carvalho fué elejido diputado por la provin- 
cia de su nacimiento, i, joven lleno de fuego i 
patriotismo como era. formó parte del grupo que 
abrazó el estandarte de los patriarcas de la inde- 
pendencia del Brasil, los ilustres hermanos An- 
drada. En 1826 se reunió la primera asamblea je- 
neral lejislaliva,- i para ella fué elejido por Bahía 
Costa Carvalho, distinguiéndose ventajosamente 
entre sus colegas, i siendo nombrado vice-presi- 
dente en 1827 i presidente en 1828. En el año si- 
guiente fué elejido por tercera vez diputado, i 
obtuvo en la nueva Asamblea, inaugurada en 1830, 
las mismas consideraciones que habia merecido de 
la anterior, por lo que también fué designado para 
presidirla todo ese año. En 1831, con motivo de 
la abdicación de Pedro I (7 de abril) i de quedar 
el príncipe heredero con solo seis años de edad, 
fué llamado a desemy)eñar el alto puesto de re- 
jente del Imperio junto con los señores Braulio 
Muniz i Limai Silva; perodespues de luciiar enér- 
jicamente junto con sus colegas contra las faccio- 
nes i los descontentos que cada dia se levantaban 
en todos los ámbitos del país, se retiró a San 
Pablo dejando su puesto en 1833'. En 1835 los di- 
putados autorizaron al rejente Feijó para confe- 
rirle la gran cruz de la ilustre orden del Cruzeiro. 
En 1837 fué elejido diputado por San Pablo i en 
1839 senador por la provincia de Lerjipe.En 1841 
fué creado barón, en 1843 vizconde i en 1854 mar- 
ques de Monte Alegre. En 1842 fué nombrado 
presidente de la provmcia de San Pablo i conse- 
jero de Estado extraordinario, pasando a ser ordi- 
nario once años más tarde, en 1853. En 1843 fué 
presidente del Senado, i recibió del rei de los fran- 
ceses la gran cruz de la lejion de honor. En 1848 
organizó el ministerio de 29 de setiembre, i fué 
presidente del Consejo hasta el 11 de mayo de 
1852, dia en que se retiró del gabinete. En ese 
ministerio cabe a Costa Carvalho parte de la acu- 
sación que le hizo el país de no haber hecho nada 
en el período de cinco años en favor del desarro- 
llo intelectual i material de la nación; pero es pre- 
ciso no olvidar que le tocó una época de revolu- 
ción, cuyas consecuencias tuvo que destruir i 
reparar. Carvalho ha sido presidente de la Socie- 
dad de estadística, de la Sociedad central de colo- 
nización de Rio de Janeiro; miembro honorario de 
la Sociedad auxiliadora de la industria nacional, 
del Instituto histórico i jeográfico del Brasil, de la 
Academia imperial de bellas artes i de otras socie- 
dades. Fué también el introductor de la imprenta 
en la provincia de San Pablo i fundador del pri- 
mer periódico que se publicó en esa capital, llama- 
do el Faro Paulistano, de que fué redactor hasta 
julio de 1831. 

COSTAS (Manuel), hombre político del Perú. 
Ha pasado casi toda su vida cmi)leado en el comer- 
cio; ha sido miembro del Congreso varias veces, 
ministro de Estado i vice-presidente del Perú. 

COüSIÑO (José Fructuoso), jurisconsulto i ma- 
jistrado ciiileno. Nació en Santiago en 1822. En 



GOUSI 



— 142 — 



CÜVAR 



1845 recibió su lilulo de abogado, i'poco tiempo 
después fué nombrado tres veces juez letrado inte- 
rino de Colcliagua. Habiéndose traslado a la Serena 
a ejercer su profesión, fué nombrado, en 1865, 
ministro de la Corte de Apelaciones de esa ciudad, 
de la que es rejente desde 1874. 

COUSIÑO (Luis). Fué uno de los prim<>ros in- 
dustriales i capitalistas de Chile. Poseedor de las 
hulleras de Lota i de la mayor parte del territorio 
del departamento de Lautaro, el espíritu ilustrado 
i jeneroso de sus especulaciones ha contribuido 
poderosamente a sostener la vida industrial de 
una de las provincias más importantes del sur 
de Chile. Ocupó grandes capitales en. promover 
allí la colonización, e introdujo toda clase de 
mejoras. Cruzó, a su costa, de carreteras casi toda 
la extensión del departamento de Lautaro. Hijo de 
Matías Cousifio, grande industrial cuyo carácter je- 
neroso ha dejado buenos recuerdos en la sociedad 
chilena, i cuyas atrevidas empresas pusieron más 
de una vez su fortuna al borde del abismo, recibió 
una educación esmerada, que se le envió a com- 
pletar en Europa. Espíritu independiente, Luis 
Cousiño formó siíuupre, como hombre político i 
como diputado, en las fdas del partido liberal; es- 
píritu patriota, fué siempre un servidor entusiasta 
del progreso de su país. Sus capitales embellecie- 
ron a Santiago, dándole un parque que lleva su 
nombre i que lo merece; sus escudos, empleados en 
la industria, han Uitroducido en Chile una fábrica 
de seda ; su fortuna, en fin, ha ayudado a una mul- 
titud de empresas útiles i ha llevado consuelo i 
hasta alegría a muchas miserias i a muchos do- 
lores. 

Murió en Chorrillos (Perú) el 19 de mayo de 1873, 
a los treinta i ocho años de edad. Como testimonio 
de la consideración que sus méritos le hablan gran- 
jeado en su país, podemos citar las demostraciones 
de que fueron objeto en la capital de la Repú- 
blica chilena sus últimos testos : exequias suntuo- 
sísimas, costeadas por la municipalidad, i a las 
que asistió oficialmente esta corporación, i en las 
que estaban representadas todas las clases socia-. 
los, precedieron á la inhumación de su cadáver en 
el suntuoso mausoleo destinado en el cementerio 
de Santiago a encerrar los restos de la familia 
Cousiño. 

COUSIÑO (Mati'as). Nació en Santiago de Chile 
en 1810. Después de muchas vicisitudes de for- 
tuna, Cousiño se vio en 1848 al frente de un gran 
capital ; i desde entonces hasta su estemporánea 
muerte, desplegó el activo e intelijente espíritu 
de empresa que hizo en Chile querido i respetado 
su nombre. Todo lo abarcaba su carácter empren- 
dedor : grandes edificios en las ciudades, colo- 
sales especulaciones de comercio, ferro-carriles, 
muelles, navegación, industrias. Su audaz coo- 
peración hizo realizable el importante ferro-carril 
entre Santiago i Valjjaraiso, obra que se encontró, 
en su primer paso, herida de muerte. Durante los 
primeros años de California, Cousiño llevó a cabo 
en Chile una grande asociación de molineros, para 
enviar las harinas de su país al mercado cali- 
forniense, en competencia con las harinas norte- 
íimericanas. Puede asegurarse que esa asociación, 
lomentada con los injentes capitales de Cousiño, 
fué el punto de partida del inmenso desarrollo 
que han adquirido en Chile las industrias que se 
basan en el sembradío i elaboración del trigo. Pero 
el titulo que mejor recomendó a Cousiño a la con- 
sideración de sus compatriotas, fué su iniciativa 
en la ex{)lotacion de las minas de carbón de piedra, 



i los sacrificios i la constancia que empleó para 
arraigar en Chile esa valiosa industria. Los esta- 
blecimientos carboníferos de Lota, los más impor- 
tantes en la costa del Pacifico, nacieron i se des- 
arrollaron merced a los capitales de Cousiño. A la 
explotación de las minas de carbón agregó allí, 
más tarde, la fabricación de ladrillos refractarios 
i hornos para la fundición i refinación del cobre. 
Esas industrias, hábilmente dirijidas, han lieclio 
de Lota una población numerosa , activa i rica. 
Cuando Cousiño se preparaba a imprimir mayor 
impulso a todas aquellas importantes empresas, 
una violenta i súbita enfermedad dio fin a su vida. 
Este chileno benemérito falleció el 21 de marzo 
do 1863. 

COUSIÑO (Vicntuha), literato i profesor chileno. 
Rejentó por mucho tiempo la cátedra de latinidad 
superior del instituto nacional de Santiago, i se 
distinguió en ella por su celo i laboriosidad i i)or 
la excelencia del método que empleaba en el apren- 
dizaje de aquella lengua. l''iié miembro de la L'iii- 
versidad en la facultad de Filosofía i humanidades. 
Cousiño ha dejado en su país mui bueaos recuer- 
dos como profesor. 

COUTO (José Bernardo), poeta i literato meji- 
cano. En 16 de setiembre de 1860 le nombró la 
Academia española socio corrL's¡)ondieiLte extrua- 
jcro. El secretario Bretón de los Herreros, al dar 
cuenta, en la junta jiública celebrada por la Aca- 
demia en 30 de setiembre de 1860, de este nom- 
bramiento, se expresó así : « Igual distinción han 
merecido a la Academia Bernardo Co«/o i Joaquin 
Pesado, ciudadanos de Méjico, escritores uno i 
otro de notable erudición, mui versados en el ma- 
nejo de la lengua castellana a cuyo estudio tiene 
especial afición el primero, i conocido ya en la 
Península el segundo como estimable poeta. » 
Couto es autor de la biografía del doctor Manuel 
Carpió que acompaña la segunda edición de las 
obras poéticas de éste (Méjico, 1860). 

_ COVARRUBIAS (Alvaro), estadista chileno. Na- 
ció en Santiago en 1828. Hizo con lucidez sus es- 
tudios en el instituto nacional de aquella cai)ital, 
uno de los primeros establecimientos literarios d(' 
la América del Sur, i a los veinte i un años de 
edad recibió el dijdoma de abogado. Casi al mismo 
tiempo entró en la carrera pública con el empleo 
de secretar